ORACIÓN DE LA IGLESIA – Forma Responsiva
Oremos por toda la Iglesia de Dios en Cristo Jesús y por todos los
hombres según sus necesidades.
Padre celestial bondadoso,
te agradecemos por el consuelo del Evangelio restaurado a tu Iglesia
en la tierra a través del trabajo de Martín Lutero y otros pastores y
líderes fieles durante la Reforma.
Te alabamos porque por tu rica gracia hemos llegado al
conocimiento seguro de que estamos justificados ante ti, no por lo
que hemos hecho, sino por la fe en lo que tu Hijo, Jesucristo,
nuestro Señor, ha hecho en nuestro favor.
Te imploramos que defiendas a tu Iglesia de todos los enemigos de
tu Palabra salvadora.
Haz que tu Evangelio eterno sea proclamado en nuestro tiempo a
toda nación, tribu, lengua y pueblo de la tierra, y conserva
bondadosamente tu verdad para las generaciones venideras.
Señor, en tu misericordia, escucha nuestra oración.
Señor,
haz de nosotros verdaderos discípulos tuyos. Guárdanos en tu
Palabra, líbranos de todos los errores, y haz que nuestros hogares y
familias estén en paz.
Preserva a todos los padres y anímalos para su tarea piadosa,
para que los hijos sean educados en el temor y la instrucción
del Señor.
Señor, en tu misericordia, escucha nuestra oración.
Acompaña a nuestros catecúmenos.
Enséñanos también a escuchar y aprender de nuevo tu Palabra
como discípulos con ellos.
Señor, en tu misericordia, escucha nuestra oración.
Ten piedad de nuestra nación. Danos gobernantes buenos y fieles
que gobiernen según tu voluntad.
Danos consuelo y una comprensión correcta de tu gobierno en este
mundo,
para que no nos engañemos pensando que los poderes
terrenales durarán para siempre, sino que tengamos
confianza sólo en Ti. ¡Venga tu reino!
Señor, en tu misericordia, escucha nuestra oración.
Escucha nuestras oraciones por los enfermos, los alegres y los que
tienen alguna necesidad [especialmente _____________]. Responde
a sus oraciones, consérvalos por tus promesas y llévalos a salvo por
este mundo a la vida eterna.
Señor, en tu misericordia, escucha nuestra oración.
Nos has dado la certeza de los pecados perdonados en tu Hijo, presentado
como la propiciación de nuestros pecados por Su sangre para ser recibida
por la fe.
Así que condúcenos a comer y beber tu santo Cuerpo y preciosa
Sangre en arrepentimiento y fe, ahora y siempre.
Señor, en tu misericordia, escucha nuestra oración.
Señor Dios, Padre celestial,
te agradecemos que nos hayas sacado por tu Palabra de las tinieblas
del error y nos hayas llevado a la luz de tu gracia.
Ayúdanos misericordiosamente a caminar en esa luz.
Guárdanos del error y de la falsa doctrina, y haz que no nos
volvamos ingratos y despreciemos tu Palabra,
sino que la recibamos de todo corazón, conduzcamos
nuestras vidas de acuerdo con ella y pongamos nuestra
confianza en tu gracia;
por los méritos de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y
con el Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y siempre. Amén.