CÓMO CAMINAR EN
AMOR
Kenneth E. Hagin
CAPÍTULO UNO
AME A SUS ENEMIGOS
"Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los
que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad
por los que os ultrajan y os persiguen." -Mateo 5:44
Este versículo nos dice por qué y por quién orar; Jesús está hablando, y dice: "Amad a
vuestros enemigos…". Es fácil amar a sus amigo ¿no es así?; sí, ellos son tan amorosos. Los
enemigos no lo son, ellos no actúan amorosamente. Ellos no siempre lo tratan a usted
amorosamente, ¿cierto?
¿Notó usted lo que Jesús dijo que hiciéramos? Amad, bendecid, haced bien y orad. Si usted
hace estas cosas, va a lograrlo. "Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos (. .. )". ¿Cómo
puede hacer esto? No puede hacerlo a menos que haya nacido de nuevo y el amor de Dios
esté en usted. El hombre natural no puede hacerlo - es imposible; pero la Biblia dice que
"( ... ) el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones - no en nuestras cabezas - por
el Espíritu Santo"; ¿Qué clase de amor?, la clase de amor de Dios.
La Biblia dice que Dios nos amó cuando que todavía éramos sus enemigos. Y nosotros
podemos amar tal como Dios ama porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros
corazones; ¡así que, ame a sus enemigos! "Bendecid a los que os maldicen, haced bien a los
que os aborrecen...". Si usted sabe de alguien que lo aborrezca, encuentre algo bueno que
pueda hacer por él; cómprele un regalo de cumpleaños y déselo; envíele una ofrenda
especial.
Una maestra de la Biblia enfrentó esta situación en su ciudad natal. Para empezar, allí, a
otro ministro no le gustaban las mujeres predicadoras; algunas personas, a causa de su
educación religiosa - no dije cristiana o neo testamentaria - no creen en mujeres
predicadoras, y creo que de todas formas, a algunos hombres, no les gustan las mujeres
en particular, de todos modos.
De manera que, este hombre la persiguió hasta el punto de referirse a ella por su nombre.
Ella oró: "Señor, no voy a permitir que esto me moleste, ¿qué podría hacer yo por él?". Ella
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tomó una ofrenda y se la envió. Ella se dio cuenta que la congregación de este ministro
estaba luchando al tratar de pagar por su iglesia. Pues, no pasó mucho tiempo hasta
cuando él la tuvo a ella en su iglesia predicando - ¡predicando en el púlpito!
¡Haga el bien! "Haced bien a los que os aborrecen". Encuentre algo que pueda hacer por ellos,
envíeles una ofrenda; aleluya, funciona - y además, es lo que es correcto hacer y está en la
Biblia.
"…orad por los que os ultrajan y os persiguen". Desde el punto de vista natural es más fácil
- si usted quiere permitirle a la carne que lo domine - pelear con ellos y responderles; pero,
hace mucho tiempo aprendí que lo mejor en el mundo, que usted puede hacer, es empezar
a orar por ellos.
Alguien dirá: "Sí, pero usted no entiende - usted simplemente no entiende lo que todos
ellos han hecho".
Un ejemplo de andar en amor es la forma como Polly Wigglesworth trató a su esposo,
Smith, antes que él llegara a ser predicador. Smith le relató la historia al hermano Stanley
Frodsham, y él la escribió.
Smith dijo: ''Yo le debo mi ministerio a mi esposa (por supuesto, Dios es primero). Hubo
un momento en que mi negocio de plomería prosperaba y yo me enfrié; no iba mucho a la
iglesia - en
otras palabras, me alejé". ''Y cuando usted se aleja, se vuelve de mal genio; entonces le
dije a mi mujer: tú estás en la iglesia todo el tiempo, ¡también puedes mudar tu cama para
allá!".
"Pues no, dijo ella. "Smith, yo no estoy allá todo el tiempo - sólo estoy allá como tres veces
a la semana; y no te he descuidado a ti ni a los niños, y tú lo sabes".
Algunas personas apenas conocen las suficientes Escrituras para ser diabólicos. Smith
replicó: Pues, yo sé que la Biblia dice que el hombre es la cabeza del hogar - Esposas,
obedeced a vuestros maridos - así que, te lo digo, ¡no vuelves a ir a la iglesia!".
Polly dijo: Ahora Smith, tú eres mi marido, y cualquier cosa que digas aquí en la casa se
hará, pero tú no eres mi Señor, Jesús es mi Señor, y Él dijo ve; así es que yo voy a la iglesia.
Adiós.
Él dijo: ¡la próxima vez que vayas, te voy a dejar por fuera! (Evidentemente, ella no tenía
llaves de la casa); de modo que la dejó por fuera.
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Ella se sentó afuera, en el pórtico, toda la noche. A la mañana siguiente él bajó las
escaleras, abrió la puerta y encontró a Polly arropada (debió haber estado haciendo frío) y
acurrucada contra la puerta; ella casi se cae dentro de la cocina cuando él abrió la puerta.
Smith contó: ella apenas se paró de un salto sonriendo y riendo, y dijo: querido, ¿qué te
gustaría desayunar? Ella actuó como si nada hubiera pasado y estaba contenta y
cariñosa".
Polly preparó el desayuno favorito de su esposo, y, en seguida, Smith sintió convicción; por
supuesto. Más tarde él dijo: si no hubiera sido por ella, yo jamás lo habría logrado; él llegó
a ser
un gran hombre de Dios y fue usado poderosamente.
CAPÍTULO DOS
EJEMPLOS DEL NUEVO TESTAMENTO
Jesús es nuestro ejemplo; note que Él es quien está hablando en Mateo 5:44. La
Biblia nos dice que ahí en la cruz, Jesús oró por quienes le habían crucificado; Él dijo:
"Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Lucas 23:34).
Alguien querrá argumentar: "Sí, pero Él era Jesús - Él podía hacerlo".
Pero el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones.
¿Notó alguna vez lo que Esteban, el primer mártir, dijo al momento de su muerte?
Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor
Jesús, recibe mi espíritu. y puesto de rodillas, clamó a gran voz:
Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho
esto, durmió.
Hechos 7:59,60
Ahora bien, eso es amor, ¿cierto? La gente estaba golpeándolo a muerte, y él estaba
orando
por ellos. ¿Se dio cuenta, alguna vez, lo que Pedro dijo allá en 1 de Pedro 3, escribiendo a
la iglesia bajo la inspiración del Espíritu Santo?
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Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos,
amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no
devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por
el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados
para que heredaseis bendición.
Porque: el que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene
su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño. 1 Pedro
3:8·10
Note la bendición que él dice que usted puede heredar (versículo 9). La misma palabra
del griego traducida "compasivos" en el versículo 8 puede a su vez ser traducida como
"miericordiosos"; por ejemplo: "sed todos de un mismo sentir, misericordiosos". Recuerde
que Él dijo que no fuéramos a devolver mal por mal. El versículo 11 continúa: "Apártese del
mal, y haga el bien; busque la paz y sí gala".
A mí me ha funcionado con mis propios parientes. Una vez, mientras yo estaba ocupado
predicando dos servicios al día, en una gran ciudad, vino a verme mi hermano Dub; él se
ofreció para hacerse cargo de algunos asuntos familiares en mi lugar, en otra ciudad, y yo
estuve de acuerdo.
Cuando él regresó a verme me informó que no le fue posible terminar la gestión por
cuanto algunos familiares desconfiaron de sus motivos y lo trataron mal; de hecho, le
pidieron que se fuera en medio de una discusión. Dub dijo: "[no vayas allá, te golpearán!".
Yo dije: "Dub, bendito sea tu corazón, tú
eres apenas un bebé en Cristo; tú no sabes cómo manejarlos".
"[Pues bien, no vayas!".
Yo dije: "tengo que ir a atender ese asunto. Mayor es el que está en mí; el que está en mí
es más grande que el diablo que hay en ellos; el Señor, que está en mí es más grande que
el odio
que hay en ellos. ¡Mayor! ¡Mayor! Tú simplemente no sabes como ponerlo a funcionar
todavía".
Entonces fui a esta ciudad, e inmediata- mente una pariente escuchó de mi visita, me
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llamó afuera para hablar; nunca lo olvidaré. Yo salí y me paré en las gradas de atrás; esta
mujer vino hacia mí despotricando y gritando palabras que salían como agua saliendo de
un grifo. Hasta hoy, no sé mucho de lo que ella dijo - no le presté mucha atención.
Ella vino directo hacia mí; yo estaba parado dos escalones arriba de ella mirándola hacia
abajo; ella me miró a la cara, sus ojos llameaban. Ella estaba virtualmente maldiciendo.
"Nadie va a aventajársenos en cuanto a nada", ella gritaba. "¡Ahora mismo, le diré todo
esto ahora!"; ella continuó y continuó así.
Yo jamás dije ni una palabra, y me hablaba suavemente a mí mismo; estuve allí parado, y
meditaba: Mayor es el que está en mí, el amor que está en mí es Mayor que el odio, la
codicia y el egoísmo que está en ella. Entonces hice la siguiente reflexión: "Bueno, esa
pobre mujer no puede dejar de actuar de esa manera - yo sé que ella está actuando
pésimamente, pero ella no puede dejar de actuar de esa manera; tiene la naturaleza del
diablo en ella".
Ella siguió y siguió, e imagino que una mirada de misericordia cruzó por mi rostro; pero
jamás dije ni una palabra. De repente ella me miró a la cara y se detuvo; balbuceaba, pero
nada salía de su boca. Ella cogió mi mano, la besó, se arrodilló y dijo: "Oh Dios mío, Ken,
pon tu mano sobre mi cabeza y ora, oh, necesito oración; oh Dios mío, ¡todos necesitamos
oración! ¡Pon tu mano sobre
mi cabeza!".
Yo jamás dije ni una palabra; apenas la miraba y la amaba. Sabe, usted puede ver el amor;
yo nunca dije: "te amo", "Jesús te ama", sólo la miré con compasión y piedad (Creo que
algunas veces una mirada puede ser más poderosa que las palabras). Esa mirada la
ablandó.
Yo logré llevar a cabo la transacción entre mis familiares, y los que habían sido los más
difíciles, estuvieron tan amables como podían estarlo.
Él es Mayor - ¡mayor, mayor!
CAPÍTULO 3
RECOMPENSAS DEL AMOR
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Estoy en mi año N° 59 de salud divina; no estoy jactándome de mí mismo, me estoy
jactando de Jesús. Ciertamente, no me opongo a la ciencia médica; gracias a Dios por la
ciencia médica; gracias a Dios por los médicos, especialmente por médicos cristianos.
Recuerdo que en el pasado, antes de saber que había otras personas que creían en
sanidad divina - pentecostales, etc. - yo era bautista, y había visto la oración de fe en
Marcos 11:23 y 24 en mi lecho de enfermedad; la oré por mí mismo y fui sanado.
Una noche, estuve de visita en casa de otros buenos bautistas (Recuerde que esto fue allá
por los años 30s, época en que los médicos iban a las casas donde los llamaban).
El jefe del hogar se había enfermado, pero cuando fui a visitarlos, yo no sabía que estaba
enfermo; cuando llegué, supe que ya habían llamado al médico. El era un buen médico
bautista y, además,
un hombre salvo, pero no sabía nada acerca del Bautismo del Espíritu Santo ni mucho
acerca de sanidad divina. Antes que él llegara, la familia me pidió que orara; y aunque yo
sólo era un adolescente, ellos sabían que era predicador, de modo que oré.
Esta era la época de la Depresión y la familia estaba muy intranquila, ya que el que proveía
para la casa estaba enfermo, y parecía que podía ser algo bastante serio. El tenía un
empleo; y usted era afortunado si tenía un empleo en esos días de la Depresión. Las calles
estaban llenas de hombres por ahí sin empleo - sin hacer nada.
Creo que el diablo le dio visiones a la familia de perder todo lo que tenían, pasando
hambre y recibiendo el auxilio social.
Cuando llegó el médico, pienso yo, él pudo ver la preocupación escrita en ellos. La primera
cosa que hizo éste médico bautista, antes que examinara al hombre, fue tomarlo de la
mano y decir: "Querido hermano (eran miembros de la misma iglesia), mira al Señor; sólo
relájate y mira al Señor. Él es el Sanador, yo no; voy a hacer lo que pueda para ayudarte,
pero Él es el Gran Médico".
Al decir tranquilamente estas palabras, pareció que todo el ambiente del cuarto
cambio, y esa mirada de ansiedad en los rostros de los familiares parecía desaparecer
a medida que descansaban en el Señor. El hombre estuvo bien en dos o tres días.
Este médico cristiano estaba comenzando sus 70 años de edad y fue tan sereno y gentil, y
habló con tal confianza: "¡Mira al Señor!; descansa en El; haremos lo que podamos, pero el
Señor es el Gran Sanador; él puede obrar cuando nadie más puede". Eso es lo que dijo el
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médico bautista; él se dio cuenta de ello a través de los años y podía hablar con seguridad.
Y esto trajo paz, descanso y confianza a la familia.
Creo en buenos médicos, especialmente en médicos cristianos. Y si yo necesitara un
médico, buscaría alguno; si lo necesitara. Pero desde 1933 no he tenido, ni siquiera, un
dolor de cabeza.
El último dolor de cabeza que tuve, lo tuve en agosto de 1933 y no he tomado ni siquiera
una aspirina durante 60 años. Pero si necesitara ir al médico, iría.
En los últimos años, he enviado a algunas personas al médico, y yo mismo he pagado su
cuenta; aun, he comprado su medicina, porque me di cuenta que la necesitaban.
No quiero ponerlo a usted en esclavitud. Si usted ha tenido que ir al médico, usted puede
no haber sabido lo que yo sabía, para comenzar; pero, sé que si usted va a caminar en
salud, va a tener que caminar cerca a Dios; va a tener que hacer lo que El dijo aquí, y andar
en amor. Le mostraré cómo lo aprendí.
La escritura que me sacó del lecho de enfermedad fue Marcos [Link]
Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed
que lo recibiréis, y os vendrá. Marcos 11:24
El versículo siguiente empieza así: "Y cuando estés orando, perdonad, si tenéis algo contra
alguno…" (v. 25). Lo ve, usted tiene que amar a sus enemigos, tiene que bendecir a quienes
lo maldicen, tiene que hacer el bien a quienes no le hacen el bien a usted; usted no está
andando en perdón a menos que lo haga. Y Dios no sólo perdona, también olvida.
Cualquier número de veces, tal como cualquier otra persona, he sido tentado a no
perdonar, pero me rehúso a permitir que el más mínimo rencor - la más mínima mala
voluntad - el más mínimo mal sentimiento - esté en mí. De hecho, si la gente empieza a
hablar de mí, yo comienzo a orar por ellos; me despierto por la mañana y digo: "Dios,
bendice al querido hermano fulano de tal; pues, no sé qué quiso decir con lo que dijo - eso
es entre él y Tú - pero sé que Tú quieres bendecirlo; oro para que su ministerio sea
bendecido; oro para que Tú le des guía y dirección divinas; oro para que Tú lo uses y
hagas de él una bendición para otros".
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No deseo ver caer a ningún ministro, ¿y usted? A menudo, la gente no sabe lo que esta
haciendo; Jesús dijo de quienes lo crucificaron: "perdónalos porque no saben lo que
hacen".
Para la época en la que yo estaba en mi segundo grado, yo vivía enojado con todo el
mundo. Me sentía como si hubiera sido engañado en la vida.
Nuestro hogar estaba dividido; mi hermano mayor, Dub, tuvo que irse a vivir con unos
familiares, y yo vivía con otros. No nos veíamos con mucha frecuencia.
Él y yo hicimos un solemne pacto cuando él tenía 11 años y yo 9: que cuando creciéramos
mataríamos a nuestro padre por lo que él le había hecho a nuestra madre. Sabíamos que
en ese momento no podíamos hacerlo, pero sabíamos que podríamos hacerlo cuando
creciéramos, y además, lo habríamos hecho; no habría resuelto nada, pero nos
proponíamos hacerlo.
Lo único que lo preservó de ser asesinado fue el que yo fuera salvo; entonces hablé con
Dub para que lo olvidara.
Yo no podía vérmelas por mí mismo, así como Dub; él era grande - a los 16 años de edad
ya medía más de 1.83 mts. - y él no soportaría nada de nadie. Yo vi a Dub, a la edad de 17
años, en mi pueblo natal, McKinney, Texas, enfrentarse a la vez a cuatro hombres adultos
y golpear a los cuatro.
Ambos crecimos con una mente torcida y resentidos. Si alguien de la familia ofendía a
Dub, él les pegaba. Yo no podía sobresaltarme por nada, pues tenía una afección cardíaca.
Si me ofendían, me decía a mí mismo: pues, eso es, ahora nunca más les volveré a hablar.
Los eliminaba de mi lista y no les volvía a hablar; les daba la espalda o, incluso, cruzaba la
calle a la mitad de la cuadra con tal de evitar encontrarme con ellos.
Pero entonces, mientras era un inválido, nací de nuevo. La Biblia dice: "…el amor de Dios ha
sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo…" (Ro 5:5).
No muchas semanas después que fui sanado, a la edad de 17 años, uno de mis
familiares me hizo una injusticia; recuerdo que me dije a mí mismo cuando esto sucedió:
"¡les daré el viejo tratamiento; no les hablaré ni tendré nada más que ver con ellos!" (Todavía no
había renovado mi mente con la Palabra de Dios).
Al día siguiente, después que dije eso, estaba caminando en el centro en el distrito de
negocios y vi a esta persona venir hacia mí; por mi mente cruzó el pensamiento: miraré la
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vitrina de este almacén y le daré la espalda. Y otro pensamiento cruzó por mi mente: cruzaré
la calle, aquí en medio de la cuadra, de tal forma que no tendré que encontrármelo.
Pero entonces algo se levantó en mi interior. La Biblia dice: "el amor de Cristo nos constriñe
( .. .)" (2 Co. 5:14). Ese amor estaba en mi espíritu; yo no tenía que dejar que me dominara
- pude haber dejado que mi razonamiento natural humano y la carne me dominaran - pero
gracias a Dios dejé que ese amor se levantara en mi interior.
En lugar de predisponerme contra esas personas, me dirigí para encontrarme con
ellos en medio de la calle. Les extendí mi mano y estreché manos con ellos, y les dije que
los amaba; dije con lágrimas: "estoy orando por ustedes y quiero que sepan algo: si de
algo les ayudara, me pondría de rodillas acá mismo en la calle y besaría sus pies".
Cuando dije eso, empezaron a llorar: "¡Ay, Dios mío; Ay, Dios mío - ayyy! ¡perdóname,
perdóname, cometí una injusticia contigo, perdóname, no debí haber dicho lo que dije!".
El amor nunca falla. Empecé a andar en amor.
Para tener comunión con Dios, andar con Dios, andar en el reino de Dios y andar en el
espíritu, debemos andar en amor divino, porque la Biblia dice que Dios es amor.
Andar en amor quiere decir andar en el espíritu, ya que el amor es fruto del Espíritu.
Cuando nací de nuevo, Dios vino a ser mi Padre. Él es un Dios de amor. Yo soy un hijo de
amor de un Dios de amor; soy nacido de Dios y Dios es amor, de modo que soy nacido de
amor.
La naturaleza de Dios está en mí, y la naturaleza de Dios es amor.
No podemos decir que no tenemos su amor divino, ya que la Biblia dice que lo tenemos.
Todo el mundo en la familia de Dios lo tiene, o de otra forma no son de la familia. Bueno,
puede ser que no lo ejerciten, pero lo tienen.
El primer fruto de este espíritu humano recreado, nacido de nuevo, de acuerdo a la Biblia,
es amor. Jesús dijo en Juan [Link] "En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si
tuviereis amor los unos con los otros".
En el versículo 34 Él dice: "como yo os he amado, que también os améis unos a otro…".
Él nos amó cuando todavía no éramos amables, Él nos amó cuando todavía éramos
pecadores, Él nos amó cuando todavía éramos sus enemigos.
Ahora piense en esto: Si Dios nos amó con ese gran amor, cuando todavía éramos
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pecadores, ¡piense cómo ama El a sus hijos! ¡Gloria a Dios!
El único mandamiento que Jesús nos dio fue el mandamiento del amor, y Él puso el amor
de Dios en nuestros corazones. Como vimos, Romanos 5:5 dice: "... el amor de Dios ha sido
derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo....".
Sin embargo, pienso que este asunto del amor es mal interpretado. Frecuentemente,
cuando usted habla acerca del amor, la gente piensa en el amor humano natural. Hoy
escuchamos mucho acerca del amor humano natural, pero en todo este viejo mundo no
hay ningún amor como el amor de Dios. El amor humano natural es egoísta.
Yo he escuchado a gente que dice que el amor de una madre es semejante al amor de
Dios, y yo mismo lo creía cuando caminaba más en el reino del alma que en el reino del
espíritu, pero descubrí que eso no es verdad. Por regla general, el amor de una madre es
un amor natural, y es egoísta. "Mi bebé", "Oh, amo a mis hijos", "Yo los amo".
¿Ha notado usted en la vida que las suegras rara vez tienen problemas con los yernos?
Usualmente, el problema siempre es con las nueras. Verá, esa madre es egoísta; ese es su
muchacho y ella no cree que haya una muchacha lo suficientemente buena para "mi
muchacho" en el mundo (Y esto sucede aún con gente nacida de nuevo, llena del Espíritu).
La razón por la que las suegras tienen problemas con sus nueras es porque no siempre
caminan en amor; esto es, en amor divino. El amor de Dios está en nuestros corazones.
Debemos permitirle a ese amor dominarnos. Si aprendiéramos a caminar en amor y a
permitirle al amor dominarnos, hará una diferencia en nuestras vidas. Ello sanaría los
odios
en nuestros hogares.
Voy a declarar algo que es duro pero que es cierto: Esta clase de amor nunca ha estado
en un tribunal de divorcio y nunca lo estará; fue amor humano natural, el que estuvo allá.
Dios quiere que crezcamos; y, gracias a Dios, podemos crecer en amor, ya que el amor es
un fruto y el fruto crece.
Mostrando el espíritu correcto y amando a la gente usted recogerá ricas recompensas.
CAPÍTULO 4
EL AMOR ES EL MEJOR CAMINO
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Hace algún tiempo estuve en una reunión de ministros. Los más sobresalientes líderes del
Evangelio Completo y ministros de la nación estuvieron allí. Por cerca de 30 a 45 minutos
enseñé sobre el tema de la "Fe", y luego, les permití hacerme preguntas sobre la fe por
cerca de otra hora y media.
Después de finalizar, ministro tras ministro vinieron a mí y abrazaron mi cuello diciendo a
llantos: "Hermano Hagin, quiero que Usted me perdone; por qué, Dios mío; si yo creo todo
exactamente como usted lo cree; estoy de acuerdo con usted en el cien por ciento; el
problema fue que escuché algunas cosas de tercera o cuarta mano, lo que usted cree me
fue tergiversado".
Después de esto, uno de nuestros estudiantes dijo: "Mi madre acaba de llamar y me contó
que nuestro pastor se puso de pie el domingo por la mañana y dijo: Hermanos, debo
disculparme y tengo que hacerlo públicamente, porque llamé el nombre de un hombre
públicamente. Yo dije que este mensaje de fe es todo erróneo, y mencioné el nombre de
Kenneth Hagin. Pero desde que lo vi y hablé con él, quiero que todo el mundo sepa que yo
creo exactamente como él cree. Quiero animarlos para que lean sus libros; quiero pedirles
que me perdonen".
Le diré - amor es el mejor camino. A menudo la gente no quiere equivocarse; simplemente,
es lo mejor que saben hacer; de modo que no voy a confundirme por ello y a perder la
bendición. Nunca he tenido ningún problema con otros ministros; yo los amo, y no hablo
de ellos. Si alguien más viene y me habla de un ministro, yo digo: "bueno, vamos a orar por
él".
Yo no voy por ahí llevando y trayendo chismes. Alguien dirá: "¿Qué, si es así?". Aun así, no
lo haré, porque ellos pueden haberse equivocado. ¿Quién de nosotros no ha errado?
¿Sabe de alguien que no lo haya hecho?
Tal vez ellos han arreglado todo después de haber fallado. Si yo fuera por ahí llevando y
trayendo chismes acerca de ellos, esto arruinaría su ministerio. Me rehúso a hacer eso;
me niego a contar chismes; no tengo una caneca de basura como oído, y no voy a
permitirle a nadie que vierta un montón de basura en mi oído. Si usted lo permite, ello
afectará su salud.
De modo que nunca tengo problemas con otros ministros. Puede que ellos tengan algo
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contra mí, pero si así es, no lo sé.
Recuerdo una iglesia que pastoreé. La iglesia estaba llena y rebosando cuando la dejé.
Dios estaba bendiciendo. Pero mi suegro regresó de una visita allá y me preguntó:
"¿Qué ha sucedido?". Yo dije: "no sé, ¿por qué?". Él dijo: "Fuimos allá de visita el domingo
por la noche; conté, e incluyéndonos mi esposa y yo, éramos 40 - con predicador y todo el
mundo - sólo unos pocos sentados al frente; el recinto solía estar lleno".
Yo dije: "No sé qué pasó". Pocos días después tuve que ir a ese pueblo por asuntos de
negocios.
No visité a ningún miembro de la iglesia, porque sabía que la iglesia estaba teniendo
problemas (Con frecuencia, me daban las cuatro de la mañana de rodillas orando por ese
pastor).
Pensé que me gustaría pasar por la casa del pastor, porque sabía que si el pastor me veía
dando vueltas por el pueblo, él podía sospechar que yo había estado visitando a algunos
de sus miembros.
Me senté en mi carro y él salió. Le conté que había ido por algunos negocios al pueblo y
pensé que me gustaría detenerme para saludarlo; le pregunté cómo iban las cosas, él
estaba enojado y dijo: "¡Las cosas no están bien!"; empezó a culparme por todos sus
problemas.
Él dijo que la gente no estaba pagando sus diezmos; creía que la gente me estaba dando
el dinero: "Usted ha estado viniendo por acá a recolectar los diezmos y a crear problemas",
dijo. ¡Oh, él estaba furioso! Más aún, extendió su mano y la metió al carro y me agarró por
la corbata. Creí que me iba a sacar del carro.
Esto fue durante la II Guerra Mundial. Yo había tenido un problema en una llanta y había
acabado de conseguir una nueva; la llave de tuercas para la llanta estaba exacta- mente
debajo del asiento del conductor. Yo fui tentado - ¡Oh querido Dios, fui tentado!; hasta
llegué a extender mi mano y a ponerla en la llave.
Entonces imaginé los titulares: "Pastor del Evangelio Completo golpea a otro pastor del
Evangelio Completo en la cabeza" (o quizás hasta lo mató).
Entonces, dije con lágrimas: "Querido hermano, querido hermano, Dios es mi eterno
testigo que anteayer a las cuatro de la mañana estuve orando por usted con mis rodillas
descubiertas sobre el piso frío de linóleo. Estuve postrado justo sobre mi rostro diciendo:
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Dios, bendice a mi querido hermano fulano de tal.
Conozco que aquí existen problemas, pues yo pastoreé esta iglesia".
Cada vez que yo abría mi boca, él saltaba como si le hubiera pegado con un látigo.
Entonces él empezó a llorar: "¡Dios mío, hermano Hagin! ¡Dios mío, querido hermano!
¡Querido hermano, perdóneme! Yo - yo - yo sabía que todo lo que dije no era correcto; yo
tenía que culpar a alguien por mi fracaso. Dios mío, no lo manejé correctamente; no hice
bien - sé que no lo hice. He sacado corriendo a la mitad de la gente; he dividido la iglesia.
Usted fue un éxito y yo no, y le estaba echando la culpa; perdóneme. ¿Me perdonará?".
Yo dije: "Seguro, lo perdono".
Nos abrazamos el uno al otro. ¿No es eso mejor que pelear? Hoy en día, él es mi amigo y
yo soy su amigo.
Queridos amigos, yo sé por experiencia propia que si ustedes van a caminar en sanidad,
van a tener que andar en amor y orar por los que los ultrajan y los persiguen. Oren por
ellos: esa es la mejor forma en el mundo de superar el problema.
Sí, algunas veces he llegado al punto en que quise dejar que la carne me dominara.
Como dije, yo quise golpear a ese predicador en la cabeza cuando me acusó de robar,
pero no dejaré que la carne me domine.
Observe que la Escritura dice: "No devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición". Si
ellos lo "maldicen", usted no los maldiga, "sino por el contrario, bendiciendo".
Bendiciendo, bendiciendo, bendiciendo, bendiciendo.
Recuerdo un evangelista que tuvimos una vez. Bendito sea su corazón, ¡en el poco tiempo
que él estuvo con nosotros, creó más problemas de los que el diablo pudo haber creado!
(El diablo había estado trabajando en mi iglesia por dos años y no tuvo éxito, pero ese
predicador tuvo éxito en dos semanas).
El no debió haber hecho esto - no era asunto suyo - pero él salía durante el día, visitaba a
los miembros de la iglesia, hablaba con ellos y trataba de indagar sobre cualquier cosa
que pudiera empezar problemas.
Estaba tentado - oh, estaba tentado - a desquitarme con él. Algo me dijo: "Si yo fuera usted,
nunca tomaría otra ofrenda para él; tan solo espere hasta el domingo por la noche y diga:
esta es la ofrenda del hermano fulano de tal, pase el plato y no diga mucho acerca de ello,
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de tal forma que él no obtendrá mucho". Como ve, eso sería mal por mal y maldición por
maldición.
Yo dije: "Justo por eso, Sr. diablo, voy a tomar una ofrenda para él todas las noches". ¡Y lo
hice!, le di el doble, lo bendije. Cuando el diablo vino a mí otra vez, le dije: "¡Si usted no se
calla, voy a tomar dos ofrendas por noche para el evangelista!".
Él se calló inmediatamente, no quería que ningún predicador tuviera dos ofrendas por
noche. De modo que el evangelista se fue con un "buen sabor en su boca", y yo preferí que
fuera de esa manera.
Eso tiene algo que ver con oración, y algo que ver con fe. ¿Por quién va a orar? ¿Por todos
los hermanos que conoce que lo tratan bien? No, “ore por aquellos que lo desechan y
persiguen” ¿Lo está haciendo? Si comienza a hacerlo, le ayudará en otras áreas.
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