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Orbea

TRABAJO HISTORIA ORBEA

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HISTORIA DE LA EMPRESA EIBARRESA ORBEA

INTRODUCCIÓN

Eibar fue un pueblo armero. Desde finales del siglo XV, las armas eibarresas son ya conocidas en
toda Europa. En 1747, Eibar tiene un población de 400 vecinos. De ellos, 132 eran maestros y
oficiales que trabajaban para el real servicio de armas de Placencia,

Varios artistas establecidos en Eibar trabajaban las varias piezas de que se compone el fusil. Este
arte estaba subdividido en tres principales, que se ejercían separadamente: cañoneros, llaveros,
cajeros, y aun hay otro e arreeros, que son los que fabricaban guardamontes, baquetas,
abrazaderas..Muchos sabían hacer de todo, pero lo más común era que cada artista trabajará en su
ramo, ya que estaba prohibido por las antiguas ordenanzas de los gremios trabajar en otros
gremios. Esta prohibición indicaba también la imposibilidad de crear una industria independiente.

PRIMEROS PASOS DE LA MANUFACTURA ARMERA

Los años 1834 a 1844 marcan el inicio de un nuevo tipo de producción armera, indudablemente
con muchas raíces en el periodo anterior.

En general la iniciativa partió de los maestros, oficiales u obreros cualificados que, tras instalarse
precariamente, fueron aumentando poco a poco su capital. “La capacidad comercial de unos
cuantos de estos hombres les hizo destacarse pronto de sus compañeros y crear las primeras
empresas potentes, siempre de tipo familiar. Junto a cada nueva fábrica principal armera que
surgía, se instalaban por propia cuenta algunos obreros especializados que suministraban a los
“grandes” piezas que éstos no fabricaban. El producto era una imitación o adaptación de las armas
del occidente europeo. La capacidad para la acomodación y la variedad de fabricación en las
distintas armas fue grande.

En 1840 fue fundada la casa Orbea por los hermanos Orbea Murua: Juan Manuel, Mateo ,
Casimiro y Petra . Las tradiciones de la familia Orbea y de la villa de Eibar estaban ligadas desde
al menos 1538, cuando Juan de Orbea recibió el encargo de fabricar 15000 arcabuces.

En muchos casos la industria se apoyó en las viejas infraestructuras, y los hermanos Orbea se
aprovecharon para su instalación de un molino de su propiedad.

En este proceso de creación de la manufactura, cumple un papel importante la ley de 0’Donell de


1860, a partir de la cual podrá fabricarse libremente armas en España.

En 1864 la casa “Orbea Hermanos” importa de Francia la técnica del pulimento mecánico por
medio del esmeril y la correa en poleas y escobas circulares cuyas muelas daban vueltas por medio
de ruedas hidráulicas. A pesar de que lo intentaron, no pudieron mantener el procedimiento
secreto, propagándose a continuación por la Villa. Dos años más tarde, por medio de dos técnicos
parisinos, implantaban el niquelaje por galvanoplastia.

En ese año, recibieron el primer gran pedido: 4000 revólveres Kerr (de origen británico) para el
Ministerio de Marina. En 1867, la empresa fue contratada por el Ejército para la renovación de sus
fusiles y carabinas por medio de cierre de charnela inventado ese año por el ingeniero militar
norteamericano Hiram Berdan.
La importancia de la manufactura como tal era todavía escasa ya que “Orbea Hermanos”, la
empresa mayor, daba trabajo a 50 obreros y las cuatro siguientes oscilaban entre 10 y 30
operarios. El resto, la mayoría, estaba subdividido en pequeños talleres casi familiares, en los que
cada operario trabajaba como obrero y fabricante al mismo tiempo.

En 1873, durante la IIIª Guerra Carlista (1872-1876), los Orbea suministraron 150 carabinas
Remington al Batallón de Voluntarios de la Libertad organizado en Eibar para hacer frente a las
tropas absolutistas, pero éstas ocuparon la villa a finales de ese año y los Orbea tuvieron que
abandonarla, no regresando hasta el 1876. En esa fecha, recibieron un privilegio para fabricar en
exclusiva los revólveres del modelo patentado por los norteamericanos Horace Smith y Daniel
Baird Wesson. Inspirado en el Smith & Wesson, e 1883, los Orbea consiguieron una patente para
su primera arma de diseño propio: el revólver ONA (de doble acción, seis tiros, calibre 44,
construido en siete modelos hasta 1888.

El alumbrado público se electrifica en 1893 y 1890, la compañía “Hermanos Orbea” fue la


primera fábrica eibarresa en disponer de energía. Un año después, cambiaba su razón social por la
de “Orbea Hermanos y Compañía”. En 1894 empleaba a 105 operarios y construía 50 pistolas
diarias. En 1897, la firma se transformó en sociedad comanditaria con el nombre “Orbea y
Compañía” y abordó también la producción de cartuchos (con un volumen diario de 2000
unidades.

De 1900 A 1914

En 1903, la empresa Orbea dispone de numerosa maquinaria inglesa, “muy bien dispuesta y
ordenada, de modo que sin ninguna interrupción pasan las distintas piezas para su trabajo. En
1906, la empresa tenía 406 trabajadores, era la principal fabricante española de armas cortas
(exportando el 90%) y también comenzó a elaborar objetos de nácar (botones, gemelos)
valiéndose de la pericia de sus culateros. En 1907, establecía en Buenos Aires una filial dedicada a
la producción de cartuchería (con 60 operarios y 70000 unidades diarias). En 1910, la empresa de
Eibar ampliaba sus instalaciones con nuevos talleres. En 1912, abandonaba la producción de
cartuchos a causa del monopolio detentado por “Unión Española de Explosivos (UEE).

La mayor de las características de la industria armera es su dependencia respecto a cierres y


aperturas extranjeras y peninsulares. Así, por ejemplo, en 1909 el gobernador prohíbe la
exportación de armas; en 1911 hay retención de las mismas en Turquía..

Se logra introducir armas en Estados Unidos, pero posteriormente cerró su mercado. Al igual que
en el caso europeo, la única razón para la penetración armera eibarresa era la baratura, hasta el
punto de que las compras de Bélgica y Alemania se dedicaban a la reexportación para sus clientes,
una vez colocado el sello propio.

Durante el periodo 1900-1913 la producción total armera eibarresa ascendió de 264.198 unidades
a 614.603, especialmente en el capítulo de armas cortas.

La Primera Guerra Mundial

Con la Primera Guerra Mundial (1914-1918), la demanda de los productos de la empresa Orbea
incrementó, llegando a exportar más de 725.000 armas, por lo que tuvo que edificar un nuevo
pabellón de maquinaria y fundición (1916). Sin embargo, tras el final de la contienda, sobrevino
un agudo periodo de crisis debido a la sobreproducción, los escasos márgenes de beneficios
derivados de la competencia y el proteccionismo del mercado americano.

De la crisis de postguerra a la diversificación.

En 1926, una parte de la familia se escindió para crear en Vitoria la sociedad comanditaria “Hijos
de Orbea” (dedicada a la cartuchería), mientras que la rama eibarresa (con 300 trabajadores y
convertida en sociedad anónima) seguía con el negocio armero (40000 revólveres anuales)
compaginándolo con la producción de máquinas-herramientas (prensas, tornos, fresadoras,
taladros, roscadoras) así como de bicicletas y cochecitos de niño, para lo que tuvo que ampliar
nuevamente sus instalaciones con trenes de laminado y hornos eléctricos para fundir metales
(hierro, cobre y zinc). Sin embargo, a principios de la década siguiente, Orbea había abandonado
la producción de armas y en 1936 era el mayor fabricante español de bicicletas (con una plantilla
de 1000 personas y una producción de 50000 vehículos). En 1939, había registrado 41 patentes.

1950- Hasta nuestros días

A partir de 1950, Orbea se dedicó en exclusiva a la fabricación de bicicletas. En 1955, produjo la


bicicleta motorizada “Velosólex”. No obstante, el 1969, la empresa entró en suspensión de pagos.
Tras liquidarse, en 1971 se convirtió en una cooperativa de trabajadores integrándose en la
“Corporación Mondragón”. En 1975, Orbea dejaba Eibar y se instalaba en Mallabia (Bizkaia). En
1980, contaba con 200 empleados y era colíder del sector en competencia con otra antigua armería
eibarresa, Beistegui Hermanos (BH). Durante la década, Orbea se especializó en bicicletas de
gama media y baja, lanzando diversas marcas (Aralar, Zeus, Veneto). En la década de 1990,
comenzó a fabricar bicicletas de montaña y un tercio de la producción era exportada a Francia

Actualmente, Orbea tiene 250 trabajadores, vende 200000 bicicletas anuales, con una facturación
de 65 millones euros.

Reflexión – Principio de Competencia

La crisis de la armería viene dada obviamente por la competencia y el intervencionismo de los


estados, que se agudiza después de la guerra. La industria armera era muy frágil ya que durante la
II. Revolución Industrial, dependía de los cierres y aperturas extranjeras y peninsulares.
Asimismo, a la industria armera le falta proteccionismo, que por sus características provoca en el
Gobierno un deseo de control y la tendencia las fábricas estatales y a la compra de armas en el
extranjero. Un real decreto de 1920 regulaba la circulación y venta de armas a través de las guías
de pertenencia, sistema burocrático que intentaba controlar la venta de armas como medio de
impedir los atentados sociales y criminales.

Existe una excesiva competencia interna que hace trabajar a la industria armera con un margen
insignificante de beneficios.

En 1896 se constituyó en Bilbao la Sociedad Anónima Unión Española de Explosivos (UEE),


como resultado de siete fabricantes de dinamitas, y dos de pólvoras y mechas. Era un trust de
empresas, y al año siguiente de la constitución se le concedió el monopolio de los explosivos en
España y sus colonias por un periodo de veinte años a cambio de un canon anual. Por lo que, en
1912 la empresa “Hermanos Orbea” tuvo que dejar la producción de cartuchos.

También se achaca la crisis de la armería a la “fuga de capitales” a otro tipo de inversiones. El


margen de beneficios de la armería había sido bastante escaso, por lo cual, como era lógico, las
inversiones tendían a desplazarse a otros sectores y Bilbao ofrecía muchas posibilidades, ya que en
1918 todavía se mantenía el ritmo de crecimiento de las navieras o el movimiento bursátil.

Ya en 1914 Fermín Calbetón aboga por la diversificación industrial, pues considera que el obrero
armero puede producir cualquier tipo de mecánica. La iniciativa primeramente no cuajó pero
finalmente la mayoría de las empresas armeras tuvieron que diversificar su producción, algunos
basaron su producción en las máquinas de coser (ALFA), maquinas de escribir (OLIVETTI),
bicicletas y ciclomotores (BH, GAC y ORBEA).

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