ORNAMENTO Y DELITO ADOLF LOSS
"Ornamento y delito" es un ensayo escrito por el arquitecto austríaco Adolf Loos en 1908,
que se convirtió en un texto fundamental en la crítica al ornamento en la arquitectura y
diseño. En este texto, Loos argumenta que el ornamento en los objetos y edificios es
innecesario y representa un obstáculo para el progreso cultural y social. Según el autor, el
ornamento es un "crimen" porque implica un desperdicio de recursos, tiempo y esfuerzo,
desviando a la sociedad de un enfoque más racional y eficiente en el diseño.
Loos comienza su ensayo contrastando la sociedad moderna con las culturas
"primitivas", argumentando que el uso excesivo del ornamento es “un signo de retraso
cultural “. Afirma que, en épocas pasadas, el ornamento tenía un propósito simbólico,
espiritual o cultural, pero en la sociedad contemporánea ha perdido su significado y se ha
convertido en una mera superficialidad estética. En este sentido, considera que cada
época tiene su estilo, pero lo que constituye la grandeza de la época moderna es su
incapacidad para realizar un ornamento nuevo. Declara que "hemos vencido al
ornamento" y que ya no hay necesidad de ellos en una sociedad que ha alcanzado un
nivel más alto de desarrollo cultural.
Desde la perspectiva de Loos, el ornamento también es económicamente ineficiente. Él
sostiene que los objetos decorados se vuelven obsoletos más rápidamente, ya que las
modas cambian y lo que se consideraba hermoso o valioso en un momento puede
volverse anticuado en el siguiente. Esto lleva a un ciclo de producción y consumo que no
solo es derrochador sino también perjudicial para la sociedad.
Además, el arquitecto vincula la eliminación de adornos con una mayor eficiencia en el
trabajo humano, ya que implica una reducción en las horas de trabajo y un aumento en
los salarios de los ornamentistas.
“Los objetos ornamentados producen un efecto antiestético, sobre todo cuando se
realizaron con el mejor material y con el máximo cuidado, y requirieron mucho tiemp0o
de trabajo”.
Loos a su vez, critica al Estado, en su opinión, retrasa la evolución cultural de los pueblos
al subvencionar la producción de ornamentos. Sostiene que "todo Estado parte de la
suposición de que un pueblo que esté en baja forma es más fácil de gobernar", por lo que
promueve la epidemia ornamental con fondos estatales. Aunque reconoce que "ninguna
fuerza estatal puede detener la evolución de la humanidad" y que solo se puede retrasar.
Pero que es una desgracia para el estado que la cultura de los habitantes abarque un
periodo de tiempo tan amplio.
En conclusión, el autor cuestiona las convenciones de la ornamentación en el diseño y la
arquitectura de principios del siglo XX. La visión de Loos invita a una reflexión crítica
sobre el papel del ornamento en el diseño, proponiendo que la forma debe seguir a la
función y que la verdadera belleza reside en la simplicidad y la pureza de las líneas