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Mi Frío Exmarido

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Mi Frío Exmarido

Capitulo 1
Amelia Soto siguió las indicaciones de la secretaria hasta encontrar la
oficina de Donan Ferrer.
Habían pasado dos años desde que se casaron, pero era la primera vez
que visitaba la empresa de su esposo
“El señor Ferrer todavía está en una reunión, por favor tome asiento y
espere un momento.”
La secretaria fue muy amable e incluso le sirvió un té caliente.
“Gracias Amelia lo recibió con cortesia y se sentó en el solà del recibidor,
echando un vistazo al espacio, limpio y bien iluminado, decorado con
sencillez y un toque de lujo discreto en tonos grises y blancos, justo
como a Dorian le gustaba.
La secretaria también la observaba de reojo Amelia se veia joven, su
cabello ondulado cala suavemente sobre sus hombros y su flequillo
dividido a los lados enmarcaba de forma natural su rostro, dándole un
aire de niña inocente y dulce, además no hablaba mucho
Ella todavia estaba procesando que era la esposa de Dorian.
O, mejor dicho, le chocaba que Dorian, un hombre tan frio y distante,
que mantenía a todo el mundo a raya, estaba casado.
No podia imaginarse a Dorian siendo tierno con una mujer.
Los ruidos de la gente en el exterior la sacaron de sus pensamientos
“Debe ser que la reunion termino. La secretaria se apresuró a decir
“Espérese aquí un momento, voy a ver que pasa
Amelia instintivamente dirigió su mirada hacia la puerta
Una figura alta aparecio en la entrada, inclinando ligeramente la cabeza,
discutiendo algo con alguien a su lado. Su perfil marcado y anguloso, se
destacaba entre las luces y sombras del lugar, su expresión era seria y
concentrada, viendo a la persona a su lado.
Cuando vio la cara sonriente y radiante de la chica, Amelia se quedó
paralizada por un instante y se levanto sin darse cuenta.
Justo en ese momento, su esposo levantó la mirada y la vio frente al
sofa, deteniéndose por un momento antes de fruncir el ceño.
¿Qué haces aquí?”
La chica que estaba discutiendo el proyecto con él también alzó la vista
y al ver a Amelia, quedo sorprendida Amelia le sonrio amablemente y
luego se dirigió a Dorian, pasándole el portafolios que tenia en la mano.
“Tu…” Iba a decir tu madre, pero cambió de idea y dijo. Mi suegra me
pidió que te trajera esto
La mamá de Dorian no soportaba verla “sin hacer nada en casa y como
Amelia tampoco queria estar alli con su suegra, aprovechó para traerle
el documento.
Dorian lo tomó de sus manos: “¿Ya comiste?”
Ella respondió: “Todavia no.” Él cerró la puerta para almorzar.
portafolios y se giró hacia los demás que lo seguian “Continuaremos la
reunión por la tarde, vayan
La chica a su lado abrió la boca como si quisiera decir algo, pero al final
se contuvo bajo la mirada y dientenente dijo “si”, después volteo hacia
el resto que miraban curiosos a Amelia y se fueron juntos Dorian llevó a
Amelia al restaurante de la empresa.
Mientras esperaban que sirvieran la comida, él seguía ocupado, sin
apartar la vista del ordenador, sus dedos tecleando rápidamente, con su
habitual seriedad y concentración
Amelia, apoyando su mejilla con una mano, lo miraba en silencio.
Él era muy guapo, con rasgos bien definidos y una mirada seria, su nariz
alta se perfilaba con autoridad y una frialdad imponente mientras
inclinaba ligeramente la cabeza
Siempre tenia esa expresión imperturbable y distante, incluso en los
momentos más intimos entre ellos.
Amelia habia estado enamorada de el en secreto durante ocho años,
desde los dieciséis hasta los veinticuatro, pero ahora, ya no lo queria
En su bolso, colocado sobre su regazo, llevaba el borrador del acuerdo
de divorcio que habia preparado.
Sin embargo, dudaba con la mano sobre el papel.
Estrictamente hablando, Dorian no había hecho nada malo.
Simplemente, no la amaba.
No se habían casado por amor, asi que quizás no amarla no era
realmente un error.
“¿Qué miras?” La voz grave de Dorian interrumpió sus pensamientos.
Ella dirigió la vista hacia el.
No había levantado la cabeza, seguía concentrado en la pantalla de su
ordenador.
Amelia siempre penso que ver a Dorian trabajar era un placer para la
vista.
“Eh? Al no obtener respuesta, él finalmente alzó la mirada, posando sus
ojos en su rostro.
Ella le sonrio: “Nada.
Luego, como si fuera una conversación casual, preguntó: “¿Desde
cuándo trabaja Carolina en tu empresa?”
Carolina era la chica que estaba a su lado al finalizar la reunión. Amelia
habia compartido clase con ellos durante un año como una estudiante de
intercambio, mientras que Dorian y Carolina fueron compañeros de clase
durante toda secundaria, ambos eran los más guapos y populares de la
clase, además de ser los cerebritos Siempre estaban involucrados en
todos los eventos del colegio y corría el rumor de que habia algo entre
ellos, pero nunca se supo por qué no terminaron juntos. Al final, resultó
que Amelia, que no llamaba tanto la atencion, se llevó la mejor parte.
No es que ella tuviera un mal desempeño como estudiante; también
había asistido a escuelas de prestigio y a la universidad, pero cuando
llegó, Dorian y Carolina ya brillaban con luz propia y para cuando ella
empezó a destacar, ya estaban por graduarse y cada quien se fue por su
lado.
“Fue a principios de año”, dijo Dorian, volviendo su atención a la
computadora. “No me acuerdo bien, entro por una entrevista con
recursos humanos”.
Ella asintió, pero no siguió preguntando.
La comida llegó rápido y después cayeron en un largo y silencioso
tiempo de almuerzo.
Esa era la norma en sus dos años de casados, para ellos, que preferian la
tranquilidad, no habia problema, pero sentía que faltaba algo.
Amelia dirigió su mirada a la pareja de la mesa de al lado, que se
estaban alimentando mutuamente y jugueteando.
Sentía envidia
Esa era una cercania que Dorian y ella nunca tendrian. Para ese hombre,
solo existian el trabajo y la eficiencia.
Su vida era como un retaj bien engranado, preciso y frio.
Calesitaba lo que debía hacerse a cada momento y la que no, en un
segundo y sin fallas.
Ese tipo de hombre simplemente no estaba hecho para el matrimonio.
Ella tampoco. Pasa algo? Notando que ella estaba distraída, Dorian
levantó la mirada.
Amelia trunció ligeramente los labios y, al encontrarse con sus oscuros
ojos, sonrió y asintió: “Si, hay algo.”
“Ding Un correo entro en la computadora de Dorian y su atención volvió
a la pantalla.
Ella sonrio. ¿Por qué no sigues? Hablamos después”
“Está bien
Cuando su esposo terminó, ya había pasado una hora.
¿Que planes tienes para mas tarde?”, pregunto mientras guardaba la
computadora.
Amelia se sorprendio un momento antes de darse cuenta de que le
estaba preguntando a ella.
“Quiero ir a la libreria y despues volver a casa”, dijo.
Dorian asintio. “Le dire a Yael que te lleve, pero no te quedes hasta muy
tarde”.
Yael era el asistente de Dorian y Amelia lo había visto algunas veces.
Ella asintio. De acuerdo”
El almuerzo termino sin sabor ni emoción.
Luego de eso, fue a la librería y no volvió hasta casi las cinco
Su suegra, Cintia Ferrer, todavia estaba en casa, jugando con el gato. Al
ver a Amelia, dijo: “Mira tú, te atienden en todo, tienes para comer,
beber e ir de compras, pero no sabes ganar dinero. Eso si, para gastar si
lo haces bien y sin consideracion Además, ni para tener hijos sirves, no
eres una princesa, pero te comportas como una, ¿para que te queremos,
eh?”
Su voz sonaba culta y agradable, incluso con un tono bromista.
Amelia pretendio no entender y se despidio antes de volver a su
habitación. Pronto escuchó el sonido de objetos chocando y el enfado de
Cintia.
Podía imaginarse lo furiosa que estaría su suegra; cada vez extrañaba
más la libertad que tenia antes de casarse. Ser independiente, no
esperar nada de otros, no tener que ser hipocrita ni aguantar a nadie.
Su suegra nunca la había aceptado realmente y Amelia lo sabía.
También entendía por qué la despreciaba, después de todo, venian de
mundos diferentes. Dorian y ella eran como el cielo y la tierra.
Todo habia sido un error.
Cuando se casaron, Amelia no sabia de la destacada posición social de
Dorian. Pensaba que él, como ella, era solo un trabajador común
luchando por la vida.
Si hubiera sabido antes de las diferencias entre ellos, nunca habria
aceptado casarse con él, ya que solo se habian casado por tener un bebé
y no había amor de por medio.
Al principio, Amelia aún tenía ilusiones sobre el futuro y podía tolerar las
indirectas de Cintia cuando Dorian no estaba presente.
Pero ahora que tenía otros planes para el futuro, la actitud de su suegra
le daba igual
Citie, frustrada por la falta de respuesta y atención de Amelia, finalmente
se fue de la casa después de un portazo
Ella no tenía ganas de cocinar, así que pidió algo rápido para comer.
Dorian tenia que trabajar hasta tarde y ya le habia enviado un mensaje.
La empresa todavía estaba en expansión y tenía mucho trabajo, las
horas extras eran la norma,
Amelia ya estaba acostumbrada a ese ritmo de vida.
Eran más de las once de la noche cuando Dorian finalmente regresó a
casa y ella todavía estaba ocupada en
el estudio.
Dorian ya se había acostumbrado a su ajetreo. Primero se dio una ducha,
para cuando volvió, Amella también había terminado de asearse, estaba
apoyada en la cabecera de la cama leyendo un libro. Al verlo acercarse,
dejó el libro y apago la lampara de su lado de la cama.
Dorian también se metio en la cama y apago la luz Apenas se acosto, se
volteó y en un instante su gran cuerpo la cubrió por completo Cuando el
fresco aroma masculino se acercó, él la besó.
Dorian era tierno en la oscuridad, pero también agresivo.
Dejaba atrás toda su indiferencia diurna y Amelia no podía imaginar
cómo un hombre que parecía tan distante y desapegado podia ser tan
apasionado y salvaje en la cama.
El sexo entre ellos era casi perfectamente armonioso.
Después de un buen rato, cuando los jadeos y gemidos se calmaron en
la noche, Dorian se mantuvo abrazandola en silencio.
Con los cuerpos pegajosos por el sudor, Amelia no lo empujó, solo lo
abrazó suavemente y enterró su cara en su pecho tambien húmedo.
“Dorian, lo llamó suavemente, todavia con la respiración agitada.
“¿Mmm?” Su voz baja, tenida de deseo, era fatalmente sexy bajo el
manto de la noche.
“Deberíamos divorciarnos.”
Hablo en voz baja, notando como el cuerpo que abrazaba se tensaba.
El bajo la mirada hacia ella, sus ojos oscuros y agudos parecian
devorados por la oscuridad, tan calmados que solo quedaba un abismo
devorador.
“Dime la razón”, dijo con su habitual calma.
“Al principio solo estábamos juntos por el niño, pero desafortunadamente
no tuvimos la suerte de tenerlo. Quizás estaba destinado a ser asi”, dijo
con la misma calma, mirandolo directamente, “Creo que prefiero la vida
de soltera. No siento mucha diferencia entre estar casada o no. Sin ti, no
tendria tantas expectativas y problemas. Supongo que tu sientes lo
mismo.
Porque después del divorcio, ella no tendria que lidiar con su madre y su
familia extendida, el tampoco tendria que lidiar con su familia parasita
Dorian no dijo nada, solo la miro inmóvil, el color negro en sus ojos se
hacia más profundo y saturado. Cuando Amelia pensó que no
respondería, él asintió con calma:
“Está bien.”
No hubo explicaciones ni preguntas, solo un “está bien conciso, como
cuando aceptó casarse. Ese era el Dorian que ella conocía
Amelia le sonrió, sintiendo un nudo en la garganta y los ojos húmedos,
aunque era lo que queria y todo terminó tan limpiamente como ella
habia esperado, las emociones amargas se enredaron en su pecho
Contuvo las lágrimas, enterró su cabeza en su pecho y lo abrazo
fuertemente por última vez,
Dorian no respondió al abrazo, simplemente se quedo en silencio
dejándola abrazarlo y ella lo soltó
Suavemente
“Voy a lavarme un poco.
Habló suavemente y justo cuando estaba a punto de levantarse de la
cama, su brazo fue agarrado y tirado hacia atrás, su cuerpo fue
arrastrado de vuelta a la suave cama La sombra cayo sobre ella y un
beso cargado de tormenta la alcanzó, deteniéndose al sentir el pánico en
sus ojos.
Los ojos de Dorian escondian un huracán, oscuros y pesados, pero
eventualmente se calmaron en una quietud insondable
Se volteo y se acostó a su lado
“Duerme”, dijo, cerrando los ojos.
Al día siguiente, cuando Amelia desperto, su esposo ya no estaba. La
casa seguía igual, como si el episodio de la noche anterior solo hubiera
sido un sueño, pero Amelia sabía que las cosas habian cambiado.
Empaco sus cosas rápidamente.
No tenia mucho, asi que fue rápido.
Antes de irse, dio una última mirada al apartamento donde había vivido
durante dos años. Dejó las llaves y el acuerdo de divorcio firmado sobre
la mesa de café y luego le envió un mensaje a Dorian: “Ya firmé el
acuerdo de divorcio que está en la mesa de café. He dejado todos los
asuntos del divorcio en manos del abogado César Cuando tengas
tiempo, termina con los trámites por favor. Me voy, cuidate.”
Dorian estaba en una reunión cuando recibió el mensaje. Se quedó
mirándolo perdido por un momento.
Los demás nunca lo habian visto distraído, especialmente Carolina, que
había conocido a Dorian durante muchos años, nunca había visto esa
faceta de él.
“¿Sr. Ferrer? Carolina lo llamó con voz suave, para recordarle que todavia
estaban en plena reunión.
El le echó un vistazo y tranquilo dejó el celular, siguió con lo que estaba
diciendo antes y justo cuando todos pensaron que no pasaba nada, de
repente soltó un “Se acabó la reunión”, agarró su móvil de un tirón y
salió disparado de la sala de juntas, dejando a todos los demás
preguntándose ¿qué estaba pasando?
“¿Sr. Ferrer, qué paso?”
Capítulo 2
Dorian se fue directo a su casa
Era la primera vez que se volvia a casa durante horas de trabajo.
El lugar, que siempre estaba impecable, ya no tenia ni rastro de Amelia,
solo el acuerdo de divorcio que el viento habia desordenado sobre la
mesa de café.
Dorian lo agarro
El documento era sencillo, Amelia no habia pedido nada, todo iba a
quedar como antes de casarse.
Y ahi estaba su firma, tan elegante y artística como siempre.
Él se quedó mirando la firma en el papel, sin darse cuenta de que el
tiempo seguia corriendo, hasta que escuchó el suave ruido de la puerta
abriéndose.
Giró la cabeza de golpe hacia la entrada.
Justo entraba Cintia y se asustó con la mirada intensa de Dorian.
“¿Qué pasa?”, preguntó confundida, notando cómo la esperanza en la
cara de Dorian se desvanecía dejando una calma inquebrantable.
Nada, contestó con voz neutra, “¿y tú qué haces aquí?”
“Vine a ver si Amelia estaba bien y hacerle compañía.” Cintia se acercó
sonriendo, “¿Y tú? ¿Por qué volviste tan temprano? ¿Le pasó algo a
Amelia?”
Mientras hablaba, su preocupación era evidente, incluso volteó a ver
hacia las habitaciones.
“Está bien” Dorian miró hacia ella, “¿Vienes seguido?”
“No mucho, solo de vez en cuando.
Cintia parecia incómoda y cambió de tema al ver los papeles en la mano
de Dorian: “¿Y eso qué es?”
Intentó agarrarlo, pero Dorian fue más rápido y lo presionó contra la
mesa
“Nada importante, dijo, mirándola fijamente, “Si no es necesario, no
tienes que venir. Amelia está ocupada con su trabajo. Cuando podamos,
iremos a visitarte
Su madre empezo a decir “¿Qué tan ocupada puede estar?, pero se
corrigió a tiempo, “Está bien.”
No pudo evitar recordarle a Dorian: Amelia lleva ya más de un año
intentando quedar embarazada y nada, no sera que quedo algo mal
despues de aquello Debería hacerse ver, no vaya a ser que no pueda
tener hijos.”
Dorian respondió cortante: “Yo ya no quiero un hijo.”
Cintia lo miró sorprendida.
Su hijo ya estaba dando señales de que la visita había pero fue aún más
explicito: “Mejor vete, y no vuelvas si no es necesario.
Cintia abrió la boca, como queriendo protestar, pero ante la mirada fría
de Dorian, se calló y se fue.
Él vio la puerta cerrarse, echó un vistazo al lugar que ya no tenía señales
de la vida de Amelia, suspiró y llamó
a su asistente: “Yael, coordina una cita con César, para lo del divorcio.”
“¿Eh?” Yael se quedó paralizado, si apenas ayer había visto a Amelia y
no parecían estar peleados.
Pero Dorian ya había colgado, tiró los papeles sobre la mesa y salió.
Amelia se habia mudado de vuelta a su casita en las afueras.
Era una propiedad que había comprado antes de casarse, pequeña y
perfecta para ella sola.
Y fue justo ahí, en esa casita diminuta, donde tuvo una aventura de una
noche con Dorian, quedó embarazada y eso los ató juntos
irremediablemente.
Aquella noche no pudo rechazar a su amiga Frida, quien la convenció de
ir a una reunión de excompañeros del colegio.
Y contra todo pronóstico, Dorian, que nunca iba a esos encuentros,
estaba alli.
Después de graduarse del colegio, habían perdido todo contacto,
ninguno formaba parte de grupos de antiguos alumnos ni asistia a
reuniones, como si solo hubieran cruzado caminos por un breve
momento antes de desaparecer de la vida del otro.
Dorian incluso se habia esfumado del todo.
Nadie sabia a donde habia ido ni qué habia hecho y Amelia, aunque a
veces intentaba sacar algo de información de sus antiguos compañeros,
nunca conseguía nada sobre Dorian.
Así que cuando lo vio de repente después de varios años, se sorprendió y
se puso nerviosa. Los sentimientos que nunca había tenido el valor de
expresar cuando era más joven, ahora revoloteaban en su pecho. Pero
aun asi, no se atrevía a confesar su amor, ni siquiera a hablarle sin
sentirse cohibida, especialmente porque Dorian se sentó a su lado, tan
cerca que su timidez se intensificaba a cada momento.
Ella estaba nerviosa y no queria que se notara, así que se escondia
detrás de la comida y bebida para disimular su inquietud, sin darse
cuenta de que empezaba a emborracharse.
Probablemente por la buena voluntad al haber compartido mesa, Dorian
tomó la iniciativa de llevarla a casa al final de la reunión
Amelia vivia sola y aunque estaba algo borracha, no había perdido
completamente la conciencia, pero el alcohol definitivamente había
afectado su equilibrio.
Apenas entro en su pequeño apartamento de un solo ambiente, tropezó
con los zapatos que había dejado en la entrada. Estaba a punto de
caerse cuando Dorian, con reflejos rápidos aún sin encender la luz, la
agarro y la atrajo hacia él. Dorian también había bebido algo y no sabia
si era el efecto del alcohol o la oscuridad lo que estimulaba ese
momento, pero sus miradas chocaron en el aire y bajo la noche
profunda, siendo el el hombre que habia amado en secreto durante años,
no pudo desviar la vista Lentamente, mientras sus miradas se mantenian
fijas, sus respiraciones se acercaban.
Amelia no era de las que se dejan llevar fácilmente, ni siquiera había
tenido un novio antes, pero esa noche se perdió en la mirada profunda,
tierna y concentrada de Dorian.
Era la mirada y el hombre que habia soñado incontables veces.
Esa noche se entregaron el uno al otro con una pasión inocente y
ardiente.
No se imaginaba que Dorian, como ella, también fuera inexperto en
asuntos del corazón y de la carne.
Su aspecto y su familia no encajaban con alguien que no tuviera novia.
Pero después de dos años de conocerse, Amella entendió por qué Dorian
habia estado siempre soltero: un hombre dedicado a su trabajo no tenía
tiempo ni energia para el amor.
Una estricta educación desde pequeño también lo había hecho
mantenerse puro.
Esa noche fue un incidente único en la vida de ambos.
Amelia ya había planeado su vida. Estudió diseño arquitectónico en la
universidad, tenia talento y excelentes habilidades, asi que quería seguir
estudiando. Ya estaba en proceso de aplicar al Departamento de
Arquitectura del Instituto Federal de Tecnología de Zürich, pero esa
noche inesperada trastorno todos sus planes.
No esperaba quedar embarazada.
No tomaron precauciones esa noche y al día siguiente se levantaron
tarde Tenía una entrevista y no pudo it a la farmacia a buscar una pildora
del dia después. Penso que estaría segura en sus dias no fértiles, pero no
fue
Cuando descubrio que estaba embarazada, no sabia que hacer
Pero Dorian sugino casarse y tener al bebe
Habian pasado solo dos semanas desde esa noche y no habian hablado
Amelia no tenia intención de decirselo, pero por casualidad se
encontraron en el hospital donde Dorian visitaba a su abuelo
Ella se sintio incomoda y trato de esconder los resultados de su prueba,
pero fue demasiado tarde
El echo un vistazo al informe de hCG que ella trataba de ocultar detras
de su espalda y extendio la mano hacia ella
Dejame ver
Esas dos palabras tan sencillas y tranquilas llevaban una autoridad que
no permitia rechazo
Amelia, dudosa, le entrego los resultados
Dorian miro el informe en silencio por un momento y luego le pregunto:
¿Que piensas hacer?
Ella nego con la cabeza, confundida. No lo sabia, no habia planeado ese
embarazo y su llegada habia trastornado todos sus planes de vida.
“Prefiero que nos casemos y tengamos este bebe”, dijo Dorian. “Pero la
última palabra la tienes tu. Si no quieres, no te forzare
“¿Casaros?
Amelia se quedo atonita, penso que Dorian estaba bromeando, pero él
asintió seriamente: “Lo digo en serio.”
Le dio dos dias para que lo pensara.
Ella lo amaba, lo habia amado durante muchos años, pero nunca habia
imaginado que un dia él le diria:
“Casemonos.
Despues de dos dias de lucha interna entre la confusión y el deseo, se
encontró con Dorian y le dijo: “Casemonos. Su respuesta fue tan
calmada como el dia en que se divorciaron, él simplemente asintió
Está bien”.
Al tercer dia, se casaron.
Parecia una locura, pero todo tenía su lógica.
Solo que Amelia nunca imaginó que aquel niño no naceria.
Su matrimonio con Dorian tampoco duró hasta el tercer año.
Empezó de prisa y terminó igual de rápido
Esos dos años fueron como un sueño.
Observando su casa, Amelia se sentía vacia y dolorida por dentro.
Esa mirada de aquella noche, cuando casi se tropieza con los zapatos y
él la sujeto viéndola fijamente, seguia reproduciéndose en su mente.
Recordaba claramente la intensidad y las emociones fluyendo en sus
oscuros ojos y aún hoy, su corazón latia fuerte al pensar en ello.
Pensó que eso era amor.
Como ella, el la habia querido durante años, asi que esa noche hubo
sentimientos y pasión.
Pero no ere asi, ét simplernente estaba ebrio.
Su corazón se sentía pesado y dolorido al darse cuenta de eso.
Amelia recordó días atrás cuando lo acompañó a su casa y al pasar por
el estudio, escuchó sin querer la discusión entre su padre y él.
“Sé que le tenías mucho cariño a tu abuelo, asi que cuando estaba
gravemente enfermo y querias que te viera casado antes de morir,
trajiste a Amelia a casa, además ella estaba embarazada de tu hijo, por
lo que yo no dije nada, al menos mi padre se fue tranquilo Pero ya han
pasado dos años y el niño no tuvo oportunidad de nacer, ¿vas a seguir
asi con ella toda la vida?”
“Tengo mis razones, no te metas.”
¿Cómo que no me meta? ¿Como podria no hacerlo? Siempre se dice que
el alcohol trae problemas, mira lo que paso, por culpa de Amanda Sabin,
te negaste a tener novia y solo por ir a una maldita reunión de
exalumnos, esa mujer encontro la oportunidad.”
“Papa” Dorian lo interrumpio, con un tono frio, “Esto es culpa mia,
Amelia no tiene nada que ver.”
“Está bien, no hablaré mas de ella, cada vez que la menciono solo la
defiendes. Solo dime, si Amanda regresa, ¿qué vas a hacer? No olvides
que estás comprometido con ella.”
“Ella nunca volvera
Amelia noto como la voz de Dorian se suavizaba, era raro escuchar otra
emoción en su voz calmada, claramente sentia un afecto especial por
esa chica llamada “Amanda”
Era la primera vez que Amelia oia ese nombre y se quedó atónita por un
momento.
No sabia como sentirse, de repente estaba confundida, pero no sentia
rechazo ni resistencia, incluso sintio una extraña intimidad con ese
nombre.
No intentó averiguar quien era Amanda, no era necesario, los problemas
entre Dorian y ella no se debían a otra
persona.
Ella solo apareció en el momento en que él necesitaba casarse para
apaciguar a su abuelo.
Ahora que su abuelo ya no estaba y el niño que los unia tampoco, no
había razón para seguir atados toda la vida.
Amelia sabia que si ella no decia nada, Dorian probablemente tampoco
mencionaria el divorcio y seguirian juntos, viviendo dias sin sobresaltos.
Pero ella no queria continuar.
Esa no era la vida matrimonial que deseaba.
Queria un esposo al que amara y que la amara, que no necesariamente
fuera rico, pero que entendiera los momentos difíciles y cálidos, que
pudiera compartir con ella una vida cotidiana llena de calor y
satisfacción, no alguien que amara a otra persona y la viera como una
responsabilidad.
Así que sugirió el divorcio, una idea que habia surgido seis meses atrás
pero que había vacilado en decidir.
Y Dorian, como ella esperaba, accedió rápidamente.
Probablemente se sintió aliviado, pensó Amelia.
El dolor en su pecho continuaba. Con la mano en el corazón, miró
alrededor de ese espacio que una vez estuvo lleno de sus esperanzas,
sintiéndose cada vez más angustiada pero también aliviada por dejarlo
ir
Después de un rato, tomó su teléfono y llamó al agente inmobiliario que
le había vendido la casa: “Hola, me gustaría vender mi caso en Jardines
de la Paz ¿puedes ayudarme con eso?”
El agente aún recordaba a Amelia, una mujer de apariencia suave y
bella, joven y de buen temperamento; le había dejado una impresión
profunda.
Claro que ci, no hay problema. Respondió de buenas a primeras. ¿La
bella dama está pensando en mudarse
a una casa más grande?”
“No.” Amelia sonrió, desviando el tema. “Entonces te lo agradezco.”
La noticia de que Amelia estaba vendiendo su propiedad llegó a Yael, el
asistente de Dorian, un par de días después. El estaba buscando
mudarse a un lugar más cerca de la oficina y habla estado ojeando
propiedades en linea
El complejo donde vivia Amelia estaba cerca de la empresa de Dorian,
así que al buscar propiedades cercanas, surgio la suya
El habia ayudado con la mudanza cuando Dorian y Amelia se casaron,
recordaba perfectamente el interior de la casa de Amelia, decorado con
elegancia y sencillez, así que la reconoció enseguida
Se quedo de piedra y no pudo evitar echar un vistazo al despacho de
Dorian
Su jefe le habia pedido que le ayudara con los trámites del divorcio, asi
que estaba al tanto de la separación entre ellos
Siempre le habia parecido que Dorian y Amelia se llevaban bien, no eran
de esos matrimonios empalagosos, pero tampoco eran una pareja
resentida. No parecia que tuvieran razones suficientes para divorciarse.
No entendia por qué de repente se habian separado
Su jefe no parecia el tipico hombre abatido por un divorcio. Salvo aquel
día en que dejó a todos plantados en la sala de reuniones, había estado
como siempre.
Si habia algo fuera de lo común, era que Dorian pasaba aún más tiempo
en la oficina, prácticamente vivia alli y se había vuelto más exigente con
el trabajo.
Todos caminaban sobre hielo delgado cuando él estaba cerca; el edificio
entero estaba sumido en un clima de tension constante
Yael sospechaba que el divorcio si habia afectado a Dorian, aunque no
sabía si solo era una pelea entre la pareja
Dudaba si deberia contarle a Dorian que Amelia estaba vendiendo su
casa, para él, vender la casa era prácticamente huir.
Mientras la persona estuviera alli, había una posibilidad de arreglar las
cosas, pero si se iba, esa posibilidad desaparecía.
No queria seguir trabajando en un ambiente tan opresivo.
Perdido en sus pensamientos, fue sacado de ellos cuando Dorian levantó
la vista de la pantalla del ordenador y lo miro: “¿Qué pasa?”
Yael se sobresaltó: “Nada, nada.”
Su jefe le increpó: “Si es nada, ¿por qué me miras tanto tiempo?”
“Yo…” Yael estaba indeciso.
Dorian replicó: “Habla claro.”
Con decisión, Yael giro la pantalla de su móvil hacia Dorian: “Parece que
Amelia va a vender su casa, quizás se vaya.
Vio como la mano de Dorian que estaba sobre el ratón se detenía,
esperaba que dijera algo, pero él friamente volvió su mirada a la pantalla
del ordenador.
“¿Y qué? Fue su respuesta, tranquila y distante
Capítulo 3
Yael se quedó sin palabras.
Dorian preguntó: “¿No estás ocupado?”-
Yael asintió con la cabeza rápidamente: “Si, muy ocupado.”
Echó un vistazo a la ventana que ya estaba oscureciendo y no pudo
evitar recordarle: “Jefe, hace rato que terminó la jornada laboral, y tengo
una cita con el agente para ver un piso, puedo irme ya?”
Dorian echó un vistazo a la esquina superior derecha de la computadora,
eran más de las siete.
Asintió levemente: “Si.”
“Gracias, jefe Después de dar las gracias apresuradamente, Yael recogió
sus cosas a la ligera y salió corriendo.
Cuando la puerta de la oficina se cerró, Dorian finalmente levantó la
vista de la computadora, su mirada se detuvo en la puerta cerrada por
un momento y luego se trasladó a la oscuridad de la noche afuera.
Era la hora en que todas las luces de las casas estaban encendidas, las
luces de los vecindarios lejanos ya estaban brillando densamente.
Dorian recordó la luz que siempre estaba encendida en su casa al llegar
y a Amelia, que solia estar dibujando en el sofá
Cuando la imagen de Amelia cruzó su mente, la expresión de Dorian se
suavizó, retiró la vista de la ventana y miró hacia la pantalla de la
computadora, sus dedos largos cayeron sobre el teclado, pensando en
continuar trabajando. Apenas había tecleado una letra cuando se detuvo;
los planos y reportes que una vez le fascinaron ahora le parecian
insipidos.
Apartó el teclado de un empujón, se levantó, arrancó su chaqueta de
traje del perchero, se inclino para tomar las llaves del coche de su
escritorio y salió de la oficina.
Toda su emoción se estabilizó lentamente después de que se subió al
coche.
Soltó un suspiro y arrancó el motor, poco a poco comenzó a conducir.
Fuera de la ventana del coche, el bullicio de la ciudad brillaba lleno de
vida, pero Dorian conducia sin rumbo, sin ganas de regresar a casa.
Cuando su coche pasó por el vecindario de Amelia, la frase de Yael
“Parece que Amelia va a vender su casa” irrumpió inesperadamente en
su mente.
Dorian miró involuntariamente hacia la entrada del vecindario.
Justamente Amelia estaba saliendo y al levantar la vista, su mirada
chocó con la de Dorian dentro del coche, ella se detuvo por un instante
Él también la vio y su mirada pasó tranquilamente por su rostro
Amelia forzó una sonrisa hacia él.
Dorian desvió la mirada con frialdad.
Ella se sintió un poco incómoda, se rio irónicamente, retiró la mirada y
estaba a punto de irse.
De repente, Dorian la llamó. “¿Vas a salir?”
Su voz seguía siendo la misma de siempre, tranquila y serena.
Amelia lo miró sorprendida y asintió. “Sí, voy a comprar algunas cosas.”
Darian asintio, sin decir nada más
Esa habia sido su normalidad durante los últimos dos años.
Así que tampoco dijo nada más, sonrió disculpándose y estaba a punto
de Irse.
Pero Dorian habló de nuevo: “¿Ya comiste?”
Ella asintió: “Sí, acabo de comer.”
Obtuvo otro asentimiento de su parte, pero el no mostró intención de
irse.
Amelia no sabía por qué estaba alli, no obstante no dijo nada más,
tampoco preguntó si él había comido, solo le sonrió cortésmente antes
de irse.
Dorian no dijo nada más, no la siguió, pero tampoco se fue.
Amelia podia ver su coche aún estacionado en el mismo lugar desde el
reflejo del cristal de una tienda, frunció el ceño confundida y entró al
supermercado de la esquina.
La luz del baño estaba quemada y ella habia ido a comprar un bombillo
para reemplazarlo.
Cuando salió del supermercado con el nuevo bombillo, se dio cuenta de
que Dorian todavia estaba allí.
Inevitablemente, los dos se encontraron de nuevo.
Amelia y Dorian no se habían separado porque se convirtieran en
enemigos, no podía hacer como si no lo viera, pero como ya se trataban
como extraños incluso dentro del matrimonio, no podía saludarlo
afectuosamente, así que cuando sus miradas se cruzaron de nuevo, ella
tiró ligeramente de sus labios, como un saludo.
Dorian no mostró ninguna expresión, solo la miró fijamente, tranquilo
pero con una sensación opresiva, haciendo que hasta la respiración de
Amelia se volviera cautelosa.
Cuando pasó junto al coche de Dorian, él abrió la puerta y bajó,
siguiéndola.
Pero Dorian no habló, solo siguió detrás de ella en silencio, subieron
juntos al edificio.
Cuando llegaron a la puerta de su apartamento, ella finalmente no pudo
evitarlo, se giró con duda y lo miro: ¿Necesitas algo?”
Dorian respondió: “No.”
Amelia no dijo nada.
Dorian continuó: Queda algo de comida en casa?”
Amelia no pudo evitar recordarle, “Oye, ya nos divorciamos.”
Él le recriminó: ¿Un viejo compañero de clase no puede venir a comer
algo?”
Ella se quedó sin palabras y dudando, le abrió la puerta.
Dorian notó el bombillo que tenía en la mano y frunció ligeramente el
ceño: “¿Se quemó la luz?”
La chica asintió con la cabeza: “Sí, la lámpara del baño se quemó.”
Dorian extendió su mano hacia ella: ‘Dámela.”
“No es necesario, puedo hacerlo yo.”
Amelia no terminó de rechazar la oferta cuando el hombre ya había
tomado el foco de sus manos Levantó la vistá hacia la luz del baño,
agarró una silla del vestibulo, la colocó debajo y subió en ella Como era
alto, bastó con que se pusiera de pie en el taburete para alcanzar la luz
con la mano.
Arnelia temia un cortocircuito y dijo “Voy a cortar la electricidad primero,
bajó el interruptor general y la habitación se sumó en la oscuridad
Amplia encendio la interna de su celular y lo ilumino ¿Puedes ver bien?”
“Si La voz tranquila y grave llegó desde arriba mientras Dorian ya estaba
hábilmente retirando el foco.
Amelia nunca lo había visto cambiar un foco, pero supuso que las
personas inteligentes tienen un don natural para hacer las cosas bien y
los movimientos de Dorian eran hábiles y decididos, con una especie de
elegancia eficiente. Su mirada se desvió de sus manos a su rostro y
desde abajo, el perfil nitido de Dorian se recortaba contra la sombra de
la luz, profundo y serio.
Así que se quedo un poco embobada mirandolo.
Dorian cambio rápidamente el foco y cuando bajo de la silla, Amelia
todavía lo estaba mirando fijamente. Sus ojos chocaron sin tiempo para
esquivarse y ella, incomoda, sonrió torpemente y dio un paso atrás,
poniendo distancia entre ellos
La mirada de Dorian paso lentamente de sus piernas en retirada a su
rostro, posándose en sus ojos, pero no dijo nada.
El silencio de el la bacia sentir mas incomoda.
“Bueno, voy a ver si la luz ya funciona.”
Justo cuando se giro para irse, el agarro su muñeca, el celular cayó al
suelo y la luz estalló, llenando el espacio
Mientras Amelia sentia un sobresalto en el corazón, Dorian ya la habia
tirado hacia él.
Ella miro hacia arriba en alarma y su palma se deslizo desde su muñeca
hasta la espalda, abrazandola fuertemente por la cintura, mientras su
otra mano caia detras de su cabeza, levantando su rostro hacia el, con
un aliento fresco y cercano. Dorian la beso.
Amelia instintivamente intento empujarlo.
Las manos que la rodeaban en la cintura y detrás de la cabeza se
tensaron repentinamente y él profundizo el beso con una fuerza que no
admitia rechazo.
Y ella no quiso rechazarlo.
Los jadeos pesados comenzaron a sonar en el espacio reducido.
Dorian la presionó contra la pared y la beso con cierta ferocidad.
Amelia rara vez había visto ese lado dominante y agresivo, con una
emoción que parecia urgente por ser liberada Estaba confundida, pero
Dorian no le dio la oportunidad de pensar, el beso se volvio mas y mas
intenso, y justo cuando parecia que iban a perder el control, un celular
sono y el estridente tono rompió la intimidad del momento
Dorian se detuvo abruptamente, sin dejar que ella viera su rostro,
levanto su mano para presionar su rostro contra su clavicula
Amelia pudo sentir claramente su respiración volviendose más estable.
Dorian la soltó, se dio la vuelta para recoger el celular que volvia a sonar
y se lo paso.
‘Gracias’ Amelia agradeció en voz baja, sin mirarlo, simplemente tomó el
celular, presiono el botón de respuesta y se dio la vuelta con el teléfono
en la mano, “Hola, ¿quién habla?”
Dorian le echo un vistazo y se dirigio al interruptor de la puerta.
Amelia también lanzó una mirada a su espalda y una voz femenina
hablando ingles llegó a su oido: “¿Hablo con la señorita Amelia?”
Ella volvio a prestar atención: ‘Si, soy yo, ¿quién es?”
Felicidades, señorita Amelia, ha sido admitida en el Departamento de
Arquitectura del Instituto Federal de Tecnología de Zünch
a se quedo atónita por un momento, pero rapidamente se recupero, la
alegria se esparció por todo su ser
“¿En serio?”
El tono de sorpresa hizo que Dorian, que estaba afuera, se girara para
mirarla.
Amelia se sintió un poco avergonzada, pero logró agradecer y contener
su emoción antes de colgar el teléfono y abrir su correo electrónico en el
móvil. Efectivamente, ahí estaba la carta de aceptación.
La emoción de la sorpresa fluía por todo su cuerpo y Amelia quería
liberarla, pero al levantar la vista y ver que Dorian la observaba, se
contuvo de nuevo, avergonzada.
“¿Qué paso?”, preguntó él, mientras encendia la luz con el interruptor.
Ella nego con la cabeza levemente: “Nada, solo cosas del trabajo.”
“¿Trabajo?” Dorian frunció el ceño, nunca la había visto tan contenta por
algo relacionado con el trabajo. “Me estas mintiendo”
Amelia descubierta, dudó por un momento, “Son cosas de estudios, me
aceptaron en el Instituto Federal de Tecnologia de Zürich.
Dorian fruncio aún más el ceño: “Aplicar a la universidad no es algo que
se hace de un día para otro, ¿cuánto tiempo llevas preparándote?”
Amelia apretó los labios. “Medio año.”
El semblante de Dorian se suavizó: “Entonces, ¿ya estabas pensando en
el divorcio hace seis meses?”
Amelia guardo silencio.
Efectivamente, fue en esa época cuando comenzó a considerar la idea
de divorciarse, pero también fue entonces cuando, con una actitud de
simplemente hacerlo por hacerlo, aplicó a la facultad de arquitectura del
Instituto Federal de Tecnologia de Zúrich, con la esperanza de retomar
los planes de vida que se vieron interrumpidos por su embarazo y
matrimonio.
Ella había estudiado diseño arquitectónico en la universidad y siempre
había tenido la idea de perfeccionarse en Suiza, pero su familia no tenia
los recursos y sus padres no podian apoyarla con eso, así que desde el
primer año de carrera empezó a ahorrar dinero con trabajos
secundarios.
Durante esos años, le fue bastante bien en sus negocios paralelos y
habia ahorrado una cantidad decente de dinero Si no hubiera sido por
esa noche de reunión con excompañeros de clase, cuando se reencontró
con Dorian, se dejó llevar por la pasión y terminó embarazada, ahora
estaría graduándose con éxito.
Pero esa noche cambió el rumbo de su vida, transformándola de una
joven profesional entusiasta y apasionada por la vida a una ama de casa
débil, cuestionando su valia a diario entre las tareas domésticas y el
desprecio de la familia de su esposo. No queria seguir asi.
Su silencio fue una confirmación.
Dorian giró la cara con frialdad.
“Ya veo. Dijo. Te deseo lo mejor.”
Dicho eso, abrió la puerta para irse.
“Dorian.” Amelia lo llamó instintivamente.
Él se detuvo, pero no se giró
“Ese dia en tu casa, escuché la pelea que tuviste con tu padre en el
estudio.” Amella habló suavemente
Después de ese día, decidí divorciarme.”
Donan se giro bruscamente para mirarla.
Capítulo 4
Amelia se rio un poco incomoda “No es que quisiera espiar, es que justo
pasaba por alli. Lamento mucho haberte causado tantos problemas a ti y
a tu familia Este matrimonio fue un error desde el principio, somos
mundos diferentes, tu tienes a alguien a quien no puedes olvidar y yo
tengo mi orgullo Tus padres no me aceptan y yo no quiero humillarme,
asi que, esto es todo”
Dorian, con sus ojos oscuros, la miraba fijamente, sus labios estaban
apretados, sin decir una palabra.-
Amelia tambien lo miraba en silencio
Ya sea mi familia o mi situación personal, se que no estoy a tu altura,
pero en este mundo hay alguien que sí estara, asi que no me voy a
forzar mas Amelia sonrio, Te deseo a ti y a la señorita Amanda toda la
felicidad del mundo
El permanecio en silencio
Amelia tampoco dijo nada mas y tras una cortes sonrisa, se giro para
volver a su habitación.
“Amanda es la hija menor de Piero Sabin, se perdio cuando tenia 5 años
y fui yo quien la perdió de vista, dijo Dorian de repente
Amelia se giro sorprendida para mirarlo.
miraba ‘Si todavia estuviera viva, tendría mas o menos tu edad.
Lo siento, no sabia que ella. Amelia comenzó a disculparse por instinto.
No importa Dorian la interrumpio. “No es un problema de quién merece a
quien, soy yo quien no te ha cuidado bien, lo siento mucho.”
Ella lo contradijo “Es mi culpa
“No tiene nada que ver contigo Dorian exhalo suavemente, volviendo a
su calma habitual, “Me encargaré de que el abogado se ocupe del
divorcio y la división de bienes se hará correctamente.”
“No hace falta Amelia sonrio al rechazar, “De todas formas, no tenia
nada que ver conmigo.”
El no dijo nada, solo la miraba en silencio desde una corta distancia, sus
ojos oscuros tranquilos y frios, profundos como un lago oscuro sin fondo
El rostro de Amelia empezo a perder su sonrisa y señaló hacia atrás con
la mano: “Entonces, me voy a ir.”
De repente, Dorian dio un paso adelante y la abrazó fuertemente.
“Cuidate. Dijo en su oido y rapidamente la solto para luego irse sin mirar
atrás
Amelia se quedo mirando como se alejaba, su figura grande y bien
formada, tan segura como siempre, pero con un aire de decisión fria, sin
ningún rastro de nostalgia
Era el Dorian que ella conocia
Ella no pudo evitar sonreir, pero las lágrimas comenzaron a caer sin
control.
Queria detenerse, pero por alguna razón no podía y su garganta se
sentía dolorida.
Levantó un poco la cabeza, forzando las lágrimas a retroceder y cuando
regresó a su cuarto, borró a Dorian de su teléfono, luego comenzó a
prepararse para estudiar en el extranjero.
Tuvo suerte y la visa llegó rápido.
distantes de irse al extranjero, Amelia se tomó un tiempo para volver a
casa.
Apenas entró, vio a su hermano Fabio Soto tumbada en el sofá jugando a
videojuegos, claramente disfrutando.
Capitulo 4
Fabio era seis años mayor que ella, guapo y con buena educación, se
había graduado de una universidad de renombre, siempre habia sido
aplicado en sus estudios, pero como el único hijo varón, su madre,
Blanca Soto, lo habia mimado desde pequeño y nunca quiso que pasara
dificultades, lo que terminó por arruinarlo. No podia enfrentar los
problemas, siempre tenia grandes expectativas y nunca duraba más de
seis meses en un trabajo. O se quejaba de que el trabajo era
insignificante y una pérdida de tiempo, o que el salario era demasiado
bajo para merecer su tiempo, o que su jefe era un idiota que no lo
entendía. Siempre era culpa de los demás, nunca suya Asi que después
de siete u ocho años de haberse graduado de la universidad, no habia
logrado nada, siempre soñando con emprender y hacerse rico, pero solo
había vaciado los ahorros de sus padres, sin lograr nada y sin hacer nada
en casa.
Él no notó que Amelia habia entrado, pero su madre, que estaba
ocupada en la cocina, la vio y se seco las manos para ir a saludarla,
mirando instintivamente detrás de Amelia: ¿Meli? ¿Por qué volviste sola?
¿Dónde
esta Dorian?”
Fabio estaba metido en el juego cuando levanto la vista y por instinto,
miró detrás de Amelia. ¿Llegó el cuñado?”
Al no ver a Dorian, volvió a mirarla. ¿Ustedes discutieron?”
Amelia contesto No.
¿Entonces está muy ocupado? Su hermano bajó sus piernas de encima
de la mesa del café y dijo. “Oye, ¿le dijiste a tu marido? Que me pase el
proyecto de la construcción del resort. De todas formas tienen que
contratar a alguien, es mejor que me dé el dinero a mi y no un extraño,
que el agua no corra fuera del surco”
y “Y lo de la casa en la Villa Fragante, ¿se lo mencionaste? Esa casa con
vista al lago está buenisima, es grande
tiene mucha luz, todo el mundo la quiere. La inmobiliaria me llama cada
dos por tres para que apure y les confirme. Si no damos el adelanto esta
semana, nos van a quitar la casa que nos gustó Blanca, su madre.
también entró en la conversación.
Amelia les dijo: “Si tienen dinero, cómprenla ustedes.”
Blanca replicó: “Es que estábamos pensando en pedirle un préstamo a
Dorian
Ella la miró fijamente: “Mamá, una villa vale más de diez millones. Pides
prestado ese dinero sin siquiera tener cómo devolverlo, ¿eso es pedir
prestado? Eso es regalar.”
Su madre bajó la voz: “Pero cuando tu hermano se haga con el proyecto
del resort, va a tener dinero para pagarlo.”
“Si, Amelia, intervino Fabio, “no te preocupes, no queremos tu dinero.
Solo lo tomaremos prestado por ahora y después te devolveremos todo,
con intereses incluidos.
Amelia lo miró fijamente: “¿Y con qué vas a hacer el proyecto? No tienes
experiencia, ni contactos, ni capital, ni las calificaciones necesarias, ¿vas
a confiar en tu empresa de fachada?”
Desde que se casó con Dorian, Fabio pensaba que había encontrado un
camino hacia la riqueza Sabia que la familia de Dorian estaba
involucrada en bienes raíces y como había escuchado que la
construcción era lucrativa, rápidamente creó una empresa constructora
sin ninguna experiencia. Pensaba aprovechar su relación con Dorian para
conseguir algunos proyectos.
No planeaba realmente hacer el trabajo, sino subcontratarlo por un
precio alto y luego pasárselo a otra persona por menos, ganando asi una
diferencia.
Amelia sabia muy bien qué estaba planeando y cuánto requería. Siempre
lo detenia para que no se acercara a Dorian
Pero Fabio era una persona persistente y aunque ella podía detenerlo
una o dos veces, no podia hacerlo para siempre. Desde que se dio
cuenta de que no iba a ayudarlo, comenzó a buscar a Dorian por su
cuenta, igual que Blanca.
Su madre no quería ganar a través de proyectos como Fabio; ella estaba
interesada directamente en el dinero de Dorian
Desde que Amelia se casó, Blanca comenzó a sentir un orgullo por
asociación y caminaba más erguida, presumiendo a todo el mundo que
pertenecía a una familia rica, que su yerno era increíblemente capaz y
siempre dispuesto a ayudar a su familia. Eso hizo que todos sus
parientes, incluso aquellos lejanos, se acercaran con cualquier excusa,
pidiendo dinero, buscando empleo o favores. Blanca, que amaba las
apariencias, aceptaba todo lo que le pedían y luego iba a presionar a
Amelia.
Ella no cedia a sus caprichos y rechazaba todas sus peticiones Pero
Blanca y Fabio compartían el mismo defecto, cuando vieron que Amelia
no los ayudaria, empezaron a actuar por su cuenta, incluso yendo a
hablar con los padres de Dorian, diciendo cosas como “Meli se siente
incómoda pidiendo esto, así que vinimos a hablar con ustedes”, o “Meli
se vio muy afectada al perder un hijo, ha sacrificado tanto, ustedes
deberían considerar…
Amelia se enteró de esas cosas por los comentarios sarcasticos de Cintia
y entendió por qué los padres de Dorian la despreciaban, pensando que
ella era calculadora, que se aprovechaba de su matrimonio con su hijo
para beneficiar a su familia A Amelia le resultaba extremadamente
incómodo, pero no sabía qué pensaba Dorian de todo eso, pues él nunca
hablaba de esos temas con ella.
Pero probablemente tampoco la respetaba mucho.
Después de enterarse de todo eso, se sintió muy avergonzada.
Fabio no entendía sus inquietudes y cuando ella mencionó su proyecto
como una empresa de maletín, se molesto en el acto. ¿Cómo que tengo
una empresucha? Sí, claro, desde que te casaste con un hombre rico, te
crees mucho y ahora nos miras por encima del hombro. Ahora lo veo
claro, por eso siempre que te buscamos,
pones excusas.
Blanca tampoco tenía buena cara: “Meli, ¿por qué le hablas asi a tu
hermano? Si solo era mencionarlo, si le va a dar el trabajo a alguien de
afuera, bien puede dárselo a su propia gente. No es que queramos
aprovecharnos.
“Pues que compita por el trabajo con sus méritos.” Amelia dejó su bolsa,
“Me voy a mi cuarto.”
Cuando cerró la puerta del cuarto, se escucharon los insultos de su
madre sin filtro: “Desde que tu papá la trajo a casa, dije que no
debíamos quedarnos con ella, que los hijos ajenos nunca se encariñan.
Pero tu papá no me hizo caso e insistió en quedársela. Mira, nos
apretamos el cinturón para criarla y pagarle los estudios, pero ahora que
creció y tiene éxito, nos desprecia.”
Amelia se sentó como perdida frente a la mesa, su mirada pasó del vacío
de la habitación a la cajita de joyas
sobre la mesa Dudo un momento antes de tomarla.
Dentro de la cajita yacia una pequeña estatua de la Virgen María con un
aire antiguo, era elegante, parecia más bien algo que llevaria un
hombre. Pero Amelia apenas recordaba que de niña la habia usado,
aunque no sabia quién se la había puesto.
Eso era todo lo que recordaba de su niñez, esa pequeña estatua de la
Virgen María colgada de su cuello.
Era adoptada, lo sabía desde pequeña.
Capítulo 5
No es que Amelia tuviera una memoria excepcional, sino que desde que
era una niña, Blanca nunca la había tratado bien. Lo que más le gustaba
decir era: “Si tu papá no te hubiera recogido, ya te habrías muerto de
hambre. Te hemos dado comida, un techo y educación, ¿en qué te
hemos fallado? ¿Qué te cuesta ayudar un poco en la casa?”
Le recordaba eso todos los días, asi que era difícil que no lo supiera.
Cuando era pequeña, eso la afectaba mucho. No entendía por qué ella
era diferente, por qué no tenía padres que la quisieran como los demás
niños. Pero ahora que habia crecido, ya lo había superado. Quizás
algunas personas simplemente tienen menos suerte con sus seres
queridos, ya sean padres, hijos o esposos, y están destinados a no
acompañarlos por mucho tiempo. Parecia que su destino era caminar
sola por la vida.
Por suerte, su padre, Fausto Soto, era bueno con ella.
Él fue quien la recogió y la primera persona que vio cuando despertó de
una fiebre alta fue él.
Amelia ya no recordaba qué habia pasado en aquel entonces, solo
recordaba vagamente que había estado sola en un lugar desolado
durante mucho tiempo, que hacía frío, tenía hambre y estaba asustada
todos los dias. Por eso, cuando se despertó y vio a Fausto cuidándola y
consolándola, se sintió muy apegada a él y un poco asustada,
agarrándose de él, sin queriendo soltarlo. Después, como no encontraron
a su familia, Fausto se compadeció, asi que decidió quedarse con ella y
adoptarla.
En realidad, en ese momento, su familia no estaba en condiciones de
mantener a otra persona y Blanca tampoco quería cuidar de alguien
más, pero al final no pudo ganarle a Fausto y tuvo que quedarse con
Amelia,
Fausto fue debil toda su vida, excepto en la decisión de quedarse con
ella, donde mostró firmeza por primera vez. Aunque después, debido a
que trabajaba fuera de casa todo el año, no pudo darle el cuidado y
protección que un padre debe dar, Amelia aún sentía respeto y gratitud
hacia Fausto.
Ella había regresado solo para despedirse de Fausto antes de irse al
extranjero, ya que no sería tan fácil visitarlo como cuando estaba en el
país.
Blanca, afuera de la casa y sin recibir respuesta de Amelia, ya había
llegado al punto de lanzar platos y sartenes para desahogarse.
“¿Qué pasó ahora?”, se oyó la voz de Fausto desde fuera.
“Es tu querida hija adoptiva, ¿crees que ha sido fácil para nosotros
criarla todos estos años? Si no fuera por nosotros, quién sabe en qué
linea de ensamblaje estaria trabajando ahora, ¿habría podido ingresar a
una familia como la de Dorian? Ahora que ha progresado, se cree mejor
que nosotros, ¿qué le cuesta ayudar un poco en casa?”
La voz del hombre se llenó de sorpresa: “¿Meli ha vuelto?”
Con esa voz bajando de tono, ya se escuchaba que alguien tocaba a la
puerta..
Amelia fue a abrir y lo vio en el umbral.
“Papa”, dijo con una voz suave.
Fausto entró, bajando la voz: “No le hagas caso a tu mamá, ella solo
habla por hablar”.
Ella asintió levemente.
Su padre preguntó: ¿Y eso que has venido sola? ¿Dónde está Dorian?”
“El. Amelia dudó un momento, pero decidió ser honesta, ‘nos hemos
divorciado”.
Divorciados? La expresión de Fausto se volvió grave de inmediato, ¿Por
qué se divorciaron?”
Su hija respondió: “No eramos compatibles”.
Fausto frunció el ceño. ¿Es por tu mamá y tu hermano?”
Ella negó con la cabeza. “Mejor que no los molesten más”.
Su padre parecia vacilante, no era que él quisiera hacerlo, sino que no
podía convencer a Blanca y a Fabio, en esa casa su esposa era quien
mandaba.
Amelia entendió su dificultad y sonrió “Tranquilo, yo hablare con ellos.
Solo vine para fuera dos años
antes de irme, he aplicado a una universidad en el extranjero para hacer
un posgrado, me voy mañana y estaré fuera dos años. Quizás no podré
volver a visitarte tanto, asi que cuidate”
Sacó una tarjeta bancaria de su bolso. “Aquí todavia hay algo de dinero,
quédatelo para tus gastos, si necesitas más, me dices”
Fausto rapidamente la devolvio “Tu vas a necesitar el dinero afuera,
guárdalo, yo tengo suficiente
“No te preocupes, yo tengo dinero, insistio Amelia, devolviéndole la
tarjeta.
Fausto penso en que ella se iba y se puso melancólico. ¿Cómo es que te
vas asi de golpe? Estudiar afuera est muy lejos, ¿acaso no puedes
estudiar aquí?”
“Simplemente quiero cambiar de aires y de paso echar un vistazo al
mundo. No te preocupes, dos años se pasan volando.” Amelia lo calmo y
al ver que su padre seguia con cara de preocupación, añadió, “Además,
la facultad de arquitectura de esa escuela está en el cuarto lugar a nivel
mundial, ¿te imaginas la suerte que tengo de haber sido aceptada?”
Fausto se consoló con eso y dentro de su consuelo había un toque de
orgullo: “Qué bien, siempre supe que llegarías lejos cuando crecieras.
Ella solo sonrio.
“Tia La voz tierna de una niñita resonó en ese momento y al terminar su
frase, la pequeña de 2 años ya estaba abrazando las piernas de Amelia.
Se agacho y la levantó en brazos: ¿Lea, saliste a pasear con mama?”
La niñita asintió con fuerza y giró su cabeza hacia su madre, que la
seguía entrando a la casa.
Beatriz era la esposa de Fabio, el hermano de Amelia, habían sido
compañeros de escuela desde la secundaria, se hicieron novios durante
el bachillerato, se casaron dos años despues de graduarse de la
universidad y tuvieron a su hija hace dos años.
Beatriz era guapa y muy buena en su trabajo; empezó desde el puesto
más básico de ventas en una empresa de seguros y por si misma fue
escalando hasta llegar a ser directora de ventas, ganando un sueldo
anual de varios cientos de miles, pero lo que ganaba se lo gastaba Fabio
en sus negocios.
Parecia que a Beatriz eso no le importaba; Fabio no trabajaba, ni cuidaba
a la niña, pero ella no se quejaba, solo se dedicaba a trabajar, mantener
la casa y a su hija sin protestar.
Amelia no sabia qué hechizo le había hecho su hermano para que ella
estuviera dispuesta a mantenerlo y cuidarlo dia tras dia durante años. Si
lo analizara detenidamente, probablemente era porque Fabio era
encantador y le brindaba a Beatriz un valor emocional.
Beatriz y Amelia no eran muy cercanas, pero al verla, su cuñada la
saludó con cortesia: “Amelia, ya volviste.”
Respondió con un “si” y su mirada se fue hacia la niñita que abrazaba su
cuello con cariño, extendiendo su mano para jugar con ella
Blanca también había entrado en su habitación y viendo la ternura en
sus ojos, no pudo evitar decir con sarcasmo. Si te gustan tanto los niños,
apurate a tener uno. Si no, cuando tu marido encuentre a otra para tener
hijos, vas a llorar.
Despues de decir eso, no pude evitar murmurar Tampoco entiendo que
estabas pensando antes, siendo tam joven, rio pudiste mantener a un
hijo. Si hubieras ferado uno, ahora ne tendrias que estar rogando asi
El rostro de Amella se ensombreció y levantando la vista le dijo: “Mamá,
me divorcié de Dorian, no lo molesten más
Blanca y Fabio se quedaron sorprendidos: “¿Qué?”
Ella no dijo más, tenía un vuelo esa noche y aún tenía que empacar.
Después de despedirse de Beatriz y Fausto, se fue.
Blanca y Fabio todavia estaban asimilando la noticia.
“¿Es en serio? ¿Por que se divorciaron de repente?”
Fausto suspiro: “Es cierto, se va mañana.
Su hijo frunció el ceno. A donde?”
Fausto le respondio “Dice que se va a estudiar por dos años.”
Fabio fruncio aun mas el ceno, pero no dijo nada mas. Aunque era
alguien que no podía guardar secretos y estaba preocupado, esa misma
tarde fue a la empresa de Dorian.
Al llegar a la recepción, fue directo con la recepcionista. “Vengo a ver a
Dorian.”
La recepcionista lo miro con una sonrisa: “Buenas tardes, ¿tiene una cita
previa?”
El hombre ¿Necesito una cita si es el marido de mi hermana?”
Y se dirigio hacia el ascensor.
La recepcionista lo detuvo rápidamente: Disculpe señor, debo confirmar
con la oficina del presidente.”
Como si no la hubiera escuchado, Fabio presionó el botón del ascensor,
decidido a pasar de todas formas, pero los guardias de seguridad
rápidamente intervinieron: “Disculpe señor, necesita una cita para
entrar, por favor coopere
Ya les dije que soy su cuñado, solo avisenle a su jefe y listo.”
Fabio estaba impaciente y quiso seguir adelante, pero los guardias no se
atrevían a dejarlo subir. Mientras estaban en ese impasse, Yael llegó de
afuera y los vio discutiendo.
¿Qué pasa aquí?”, preguntó al acercarse.
“Señor Yael, el guardia de seguridad lo saludó con respeto, “este
caballero dice ser el cuñado del Señor Ferrer y quiere verlo.”
Yael miró a Fabio con sospecha, sin encontrar ningún parecido con
Amelia.
Fabio se dio cuenta de lo que Yael estaba pensando de un vistazo
“Amelia es mi hermana, si no me crees, sube y preguntale a tu jefe.”
El asistente se sorprendió un poco, pensó por un momento y le dijo al
guardia de seguridad: Déjalo pasar.”
El guardia lo dejó entrar
Fabio no se enojo, solo se señalo hacia si mismo: “Ya les dije que el
Señor Ferrer es mi cuñado, ¿y aún no me creen?”
Después de decir eso, se fue con Yael hacia la oficina ejecutiva en el
ultimo piso.
“Espera aqui afuera, voy a avisar al Señor Ferrer.”
Al llegar a la oficina exterior, Yael le hizo esperar y toco la puerta de la
oficina de Dorian: “Jefe
“Adelante! La voz grave de Dorian llego desde la oficina.
E asistente abrió la puerta, justo cuando iba a hablar, Fabio empujó la
puerta desde atras y avanzó.
Sorante divorciante de Meh?”
Yael no dijo nada.
Dorian le echó un vistazo.
Yael de repente sintió un sudor frio en la espalda “El señor entró por su
cuenta”
Fabio también se encogió de hombros con franqueza: “Es que estaba
preocupado
Luego miró a Dorian: “¿Que pasa con ustedes dos? ¿Cómo es que de
repente se divorciaron? Meli se va
mañana.”
Yael vio que la mano de Dorian en el ratón se detuvo y no pudo evitar
mirarlo.
Dorian, con el rostro todavia tranquilo, miro a Fabio “¿Hay algo que
necesites?”
Fabio se sintió un poco avergonzado. La verdad es que no es nada, solo
me preocupaba por ustedes, después de escuchar sobre el divorcio.
Dorian no respondio.
El hombre se sintió aún mas incómodo: “Ah, por cierto, cuñado, sobre
ese asunto del resort la última vez…”
Dorian se giro para mirarlo: “Ese proyecto no está bajo mi
responsabilidad.”
La sonrisa en el rostro de Fabio se desvaneció, pero aun así trató de
mantenerla. “Ya veo.
Sus manos se frotaban con desanimo.
Siempre había sido muy directo, familiarizado con todos y sin mucha
noción de límites, hablando y actuando sin pensar, nunca se habia
sentido restringido frente a la riqueza y el poder de Dorian, pero esta
vez, por primera vez, se sintió incómodo.
Dorian también se dio cuenta de su decepción y vergüenza, asi que
suavizó su tono de voz: “Por cierto, ¿tu madre estaba mirando casas en
el área de Villa Fragante últimamente?”
Sí, estaba mirando, pensando que cuando Meli vuelva a casa no tendrá
ni dónde vivir, así que deberiamos conseguir una casa más grande.
Incluso pensé en pedirles ayuda con el depósito inicial. La voz de Fabio
se fue apagando, sin atreverse a decir que Amelia no lo permitía.
Dorian asintió. “Luego le haré saber a Yael para que les transfiera el
dinero.”
Cintia, que justo entraba a la oficina, se detuvo al escuchar eso y miró a
Fabio.
Fabio ya había recuperado su entusiasmo inicial: “Sabía que Meli no se
habia equivocado contigo, cuñado. Eres un hombre con visión y tu
negocio seguramente seguirá prosperando.”
Cintia lo miró con desdén y se apartó, sus pequeños gestos captados por
los ojos de Dorian.
Él miró a su madre: ¿Necesitas algo?”
Cintia ocultó su disgusto: “Vine a buscar a Yael. Mañana tengo que volar
al noroeste, Alex se tomó vacaciones, si Yael está libre, que me lleve al
aeropuerto.”
Diciendo eso, se giró hacia el asistente
Yael asintió de inmediato: “Por supuesto, señora presidenta.”
Cintia indicó. “Te enviaré la información del vuelo más tarde.”
Después de decir eso, echó una mirada a Fabio, luego a Dorlan, como si
quisiera decir algo pero se detuvo
“Madre, hablaremos después, Dorian emitió una orden de desalojo, “la
próxima vez que quieras venir mejor avisa con anticipación.”
Cintia lo maró, asintiendo con dificultad y sin decir más, se fue.
Fabie mare confundido como se alejaba Cintia y luego se volvió hacia
Dorian, cuyo rostro guapo mostraba un expresión serena Qué paras, no
te levas hien con tu madre?”
“No.” La respuesta fue fria.
A Fabio no le importaba mucho, solo pregunto por preguntar y luego, con
un poco de vergüenza, le agradeció a Dorian: ‘Bueno cuñado, gracias por
lo de la casa.”
Dorian asintió levemente y se dispuso a revisar un informe.
Fabio le dio un consejo con toda la seriedad del mundo: “No sé si Meli va
a volar mañana o no, pero entre esposos no hay problema que no se
pueda solucionar Solo es cuestión de traerla de vuelta y ya.”
Dorian se detuvo un momento al agarrar el informe, luego lo extendió
frente a él con calma.
Fabio no notó nada raro en Dorian y después de darle algunos consejos
más, se fue satisfecho
Dorian estaba mirando el informe frente a él, en silencio por un
momento, luego lo empujó a un lado, tomó otro monton de papeles,
echó un vistazo y los dejo de nuevo, sin expresión alguna, desvió la
mirada hacia la ventana y comenzo a masajearse la sien con el dedo.
Yael, que habia estado observando a su jefe en secreto, aprovechó para
llamar a la puerta y entrar a preguntar: Jefe, ¿necesitamos cambiar la
hora de la reunión con el Sr. Isaac para mañana?”
Dorian hizo una pausa en su masaje y luego abrió los ojos, con su
expresión ya recuperada.
“¡No hace falta!”, dijo.
Capítulo 6
El vuelo de Amelia era a las seis de la tarde y en medio de su ajetreada
agenda, su buena amiga Frida se hizo un hueco para llevarla al
aeropuerto.
¿Cómo es que de repente te divorciaste y ahora vas a estudiar? En la
bulliciosa sala de check-in, Frida ayudaba a Amelia a subir su maleta a la
cinta transportadora y giro la cabeza para preguntarle.
Se conocieron después de que Amelia se transfirio a su preparatoria,
compartieron clase en tercer año y por casualidad terminaron en la
misma universidad y carrera Aunque eran opuestas; una era vivaz y
extrovertida mientras que, la otra era tranquila y dulce, eso nunca afectó
su amistad.
Después de graduarse de la universidad, Frida no eligio trabajar en su
campo sino que se unió a una empresa Inmobiliaria, encargandose de la
contratacion para centros comerciales, lo que la mantenía viajando
constantemente.
Apenas habia regresado de un viaje cuando se enteró de que Amelia se
habia divorciado y planeaba hacer una maestria
Ella sabia que Amelia se habia casado precipitadamente con Dorian, el
anuncio los había sorprendido a todos. A pesar de que parecian dos
personas sin nada en común, que ni siquiera interactuaban en las
reuniones de clase, de repente se habian casado en menos de un mes y
ahora, de la misma forma abrupta, se habían divorciado.
No lo entendia del todo.
Amelia estaba haciendo el check-in y se giró para mirar a Frida: “Quiero
cambiar de vida.”
Frida arqueó una ceja: ¿Qué tiene de malo la vida que llevas ahora? No
tienes que trabajar y alguien te mantiene Es una suerte que muchos
envidian.”
Amelia respondió: “Es mejor depender de uno mismo, además no me
casé con Dorian por su dinero.
Su amiga no lo entendia: “¿Entonces por qué? Dorian no parece ser un
patán.”
En su opinión, una pareja solo se divorcia si sus principios son muy
distintos o si uno de los dos fue infiel, pero ni Amelia ni Dorian parecian
ese tipo de personas.
Ella le dijo: “No tiene nada que ver con él, soy yo el problema.”
Frida rio “Se casaron rápido y se divorciaron igual de rápido, ¿no serán
una pareja de conveniencia, verdad?” Amelia le preguntó: “Las parejas
de conveniencia quieren algo a cambio, ¿que podría tener yo que el
deseara?” Frida se exaltó: “¿Belleza, figura, educación, inteligencia?
¿Cuál de esas no serian buenas razones para el?” Amelia se giró para
mirarla: “Con lo que tiene él, ¿qué mujer no podría conseguir?”
Frida pensó un momento: “Tienes razón.”
El empleado del aeropuerto le devolvió su documento de identidad y la
tarjeta de embarque. Amelia la tomó y echó un vistazo al reloj: Todavía
falta un rato para embarcar, ¿vamos a comer algo?”
Su amiga asintió: “Vale.”
Se acercó para abrazarla por los hombros y caminar.
Amelia estaba guardando sus documentos en la bolsa cuando Frida la
abrazo de repente. Sus brazos se aflojaron y su documento de identidad
cayó al suelo antes de que pudiera meterlo en la bolsa. Se agacho
rápidamente para recogerlo, pero antes de que pudiera alcanzarlo, un
zapato brillante y limpio lo piso. Amelia observó cómo su documento de
identidad era presionado bajo el zapato.
El dueño del zaouto se dio cuenta demasiado tarde de que había pisado
algo.
suave y profunda dei dueño del zapato reseñó mientr
Capitula &
recoger el documento
Amelia y el hombre cruzaron miradas.
Amelia? El la llamó con incertidumbre
Ella no recordaba quien era en ese momento
Frida los miro y saludó sorprendida Rafael?”
Ese ‘Rafael trajo los recuerdos de Amelta de vuelta.
Rafael estaba tres años por encima de ellas, también en la facultad de
arquitectura Cuando ella era de primer año y Rafael de último, el habia
sido su tutor por medio año.
Ella había oido hablar de Rafael desde que entró a la universidad. Era un
chico quapo, con talento para el diseño excelente y disciplinado, el genio
que todos alababan, tanto profesores como alumnos. Lo único no tan
bueno era su frialdad, mantenia su distancia de todos, algo en lo que se
parecia a Dorian.
Amelia tambien era de esas personas que mantenian su distancia con los
demás, con un temperamento tranquilo y una personalidad que preferia
la calma y no socializar mucho, tampoco le gustaba llamar la atención
Por eso, aunque Rafael habia sido su tutor por casi un ano, no había
tenido mucho contacto con ella fuera de lo necesario para estudiar
Después de que él se graduó, perdieron el contacto y nunca esperó
encontrarlo alli
“Rafael Amelia dijo con la cara un poco roja, saludandolo
Rafael, como si no le importara que ella no lo hubiese reconocido,
también saludó educadamente.
Enda ya habia empezado a charlar Rafa, tanto tiempo sin verte, ¿quién
iba a pensar que te encontraria aqui?” Rafael sonnio Hace mucho que no
nos vemos.
Frida tambien sonno Justo hace unos dias estuve hablando de ti con una
amiga, y mira, hoy te encontramos Que coincidencia, eh?”
Diciendolo, echo un vistazo a su reloj y le preguntó, “¿Tienes prisa?
Vamos a comer algo juntos.
Rafael tambien miro la hora y asintio: “Vale”
Para no perder el vuelo, eligieron un restaurante cerca del aeropuerto
para comer en un ambiente mas tranquilo En cuanto se sentaron, Frida
repartió los menús: “Miren a ver qué les apetece
“Cualquier cosa
“Cualquier cosa
Ambos coincidieron sin planearlo.
Frida se sorprendto y las miró riendo: ¿Qué pasa aquí? ¡Qué
compenetración!”
Amelia sonrió y empujó el menú hacia ellos: “Ustedes elijan.”
No sabia si era porque no habia dormido bien la noche anterior, pero no
tenia mucho apetito.
Esta vez Rafael no se hizo el remolón y cogió el menú
Frida también se puso a elegir con atención.
Amelia, sin querer interrumpir, se puso a mirar alrededor del restaurante
por puro aburrimiento y de repente, vio a alguien conocido, se quedé
paralizada
Frida tevanto la viste justo y siguiendo la mirada de Amelia, vio a Cintia.
Lamper estaba sentada en la mesa de al lado, de espaldas a Amelia
quejándose con sus amigas sobre su family todavia no me da noticias de
un nieto. Pensaba que era roi nuera la que no podia
tener is pero resulta que mu tujo no quiers.
Amelia se quedó inmóvil, escuchando a alguien preguntar: “¿Lo dijo el
mismo Dorian?”
“Claro que sí. No sé si alegrarme o entristecerme, porque ni a mi ni a su
padre, nunca nos gustó a esa chica que eligió, no es de nuestra misma
clase y no le ayuda en nada en su carrera. Más bien es una carga para
él, pero él no quiere dejarla para buscar a otra. Pensaba que era porque
se querian mucho y no podia soportar la idea de separarse, pero ahora
creo que es porque mi hijo siente demasiada responsabilidad y no podria
abandonar a su mujer por no tener hijos. A él siempre le ha gustado
parecer serio y distante, pero desde pequeño ha adorado a los niños
Frida miró preocupada a Amelia.
Ella le sonrio tranquilamente
Rafael levantó la vista y con un aire pensativo, echó un vistazo hacia
Cintia Quizás su mirada era demasiado intensa, ya que Cintia,
confundida, se giro hacia el y vio a Amelia sentada enfrente. Frunció el
ceño
Frida, ya distraida de la conversación, pregunto a Rafael ¿Qué haces en
Arbolada? ¿Vienes por trabajo?”
“No, dijo Rafael tranquilamente, soy de Arbolada.
Frida abrió la boca sorprendida: ¡Qué casualidad! ¿Entonces piensas
volver a Arbolada para trabajar?”
Rafael negó con la cabeza: “No.”
Viendo que Frida aún lo miraba con curiosidad, añadió: “Estoy pensando
en hacer un curso de perfeccionamiento.
Frida sonrió: “T
No me digas que también vas al Instituto Federal de Tecnologia de
Zúrich, ¿verdad?
Ella solo estaba bromeando y no esperaba que Rafael se detuviera en
pleno sorbo de mate, la mirara y luego. echara un vistazo disimulado a
Amelia.
“¿Ustedes también van?
Yo no. Frida estaba estupefacta, “¡De verdad vas para allá!”
¿No será que tienen el mismo vuelo?, preguntó Frida, impaciente porque
Amelia sacara su billete para
comparar
Amelia y Rafael sacaron sus pasajes al mismo tiempo y resultaron ser del
mismo vuelo.
“Qué bien, entonces ya sabes que dejo a Meli en tus manos, dijo Frida.
Rafael miró a Amelia con una sonrisa: ‘Felicidades.”
Ella también le devolvió la sonrisa: “Gracias.”
Frida recibió una llamada en su móvil, la recibió de un vistazo y mientras
se levantaba, dijo con una sonrisa: “Sigan charlando, voy a contestar
esta llamada.”
Y con eso, salió de la habitación.
Asi, en la mesa solo quedaron Amelia y Rafael.
Como no se conocían mucho y no tenian mucho de qué hablar, además
de sentir una ligera náusea en el estómago, ninguno de los dos dijo
nada. Amelia tomó el té claro que tenia delante, sorbiendo lentamente y
fuego desvió la mirada hacia el cantante en el escenario, intentando
aliviar la atmósfera incómoda de silencio entre ellos.
Rafael tampoco rompió el silencio. Siguió la mirada de Amelia hacia el
escenario por un momento y luego lentamente giró sus ojos hacia ella,
quedándose como hipnotizado, con un atisbo de nostalgia en su mirada
Mientras tanto Cintia, que había estado observándolos discretamente,
levantó su móvil y con un clic’ capture is escena. Enseguida envió la foto
a Dorian con un mensaje ¿Que está pensando Amelia? Una mujer
casada
ayandodole con un hombre al extranjero, ¿qué va a pensar la gente?”
Capítulo 7
Dorian estaba en una reunión con su telefono al lado Cuando escucho el
sonido de una notificación, echo un vistazo y vio un mensaje de texto de
Cintia Se quedo mirando un segundo de mas
Yael, que estaba en medio de su presentación era muy bueno para leer
la sala. Se detuvo en seco y sin poder evitarlo, echo una mirada furtiva
al teléfono de Dorian Solo alcanze a ver el nombre “Amelia antes de que
su jefe volteara el teléfono boca abajo sobre la mesa y lo mirara
fijamente
Yael se sobresalto, pensando que Dorian se iba a enfadar, pero solo lo
vio darle una mirada fria y distante
Sique
Con nerviosismo, Yael asintio y termino de explicar su propuesta de
diseño Pero apenas termino, Dorian. Truncio el ceño:
Quién aprobo esa basura de propuesta?”, preguntó con voz baja, pero
con suficiente fuerza como para tensar aun mas el ambiente del ya
tenso salon
Yael se quedo mudo, dudando y mirando a Dorian sin saber que decir
Dorian miro al resto esperando una respuesta.
Todos bajaron la mirada, pretendiendo estar profundamente
concentrados, temiendo encontrarse con su mirada
Nadie puede decir nada?”, pregunto Dorian
Nadie se atrevio a hacer un ruido
Las miradas suplicantes se dirigieron en secreto hacia Yael.
Yael, el asistente personal de Donan y vicepresidente de la compañía,
siempre estaba en la linea de fuego en las reuniones, especialmente
ultimamente
Incluso la persona mas despistada notaria que algo andaba mal con
Dorian No es que se hubiera vuelto. irascible o quisquilloso, sino que
parecia llevar consigo una presion atmosferica baja, era inusualmente
exigente con el trabajo y su mirada era gelida
Lo mas importante era que parecia tener amnesia, como si estuviera
distraido
Yael, sintiendo la presion de todas esas miradas, quiso desaparecer.
Puede que normalmente pudiera manejar la situación, pero ¿podría esta
vez?
Mientras intentaba hacerse aun más pequeño, Dorian lo miro siguiendo
la dirección de las miradas de todos. “Ya que todo el mundo te esta
mirando. Yael, responde tu Dorian dijo y luego miro el diseño de
arquitectura europea en la pantalla detrás de el Quien aprobo esta
basura de propuesta?
Yael no dijo nada.
Todos lo estaban dejando en la estacada.
Dorian lo miró: “Yael?”
Con valor, miró a Dorian: “Yo no lo sé.”
No tuvo el coraje de decirlo.
Dorian lo miró y luego a los demás
Todos sequian con la cabeza baja, fingiendo concentración.
“Sr. Hugo, tú dime Dorian eligió a alguien al azar.
El Sr Hugo, asustado, miró a Yael y luego le devolvió la pregunta: “El Sr.
Yael estabp a cargo de este provel to ”
Capitulo 7
Dorian volvió la mirada a su asistente: “Yael.”
Yael miró a sus colegas, que seguian fingiendo tomar notas y luego dudó
al mirar a Dorian.
Su jefe dijo: “Habla claro.”
Yael, mordiéndose la lengua, finalmente habló: “Fue usted, Sr. Ferrer,
quien aprobó la propuesta.”
“Anoche”, agregó en voz baja.
El silencio se apodero de la sala de reuniones,
Yael robó una mirada a Dorian, viendo un atisbo de sorpresa en su rostro
normalmente guapo.
Dorian miró de nuevo el diseño detrás de él.
Observando su expresión con cuidado, Yael agregó: “Sr. Ferrer, ha estado
un poco fuera de si estos días, ¿está bien?
“Estoy bien. La expresión de Dorian volvió a la normalidad. “Lo siento,
fue un descuido de mi parte. La propuesta se rehara. La reunión ha
terminado.”
Al terminar, Dorian agarró su teléfono y salió de la sala.
Cuando la puerta se cerró, la tensión en la sala se disipó.
Los demás le dieron a Yael un pulgar hacia arriba.
“Valiente.
Yael señaló con los dedos: Siempre los cubro y en el momento crítico me
dejan solo, ni uno de ustedes tiene
conciencia”
“Es que tú eres el único que puede manejar el carácter del Sr. Ferrer,” le
respondieron.
“Señor Yael, te has fajado hoy. Un día de estos los chicos y yo te
invitaremos a comer.”
Todos se rieron y respondieron de buena manera, pero no pudieron evitar
sentirse confundidos, ¿Será que el Señor Ferrer ha tenido algún
problema? Últimamente está raro.”
“Claro, también lo noté, además se queda como ido.”
“Yo también lo creo, nunca habia sido asi, ¿será que algo pasó en su
casa?”
Las miradas chismosas se dirigieron una vez más hacia Yael.
“No es nada, ¿qué le va a pasar al Señor Ferrer? Yael desvió el tema con
facilidad, “Con la pasión que le pone al trabajo, es normal que a veces su
cuerpo no aguante y se quede como ausente”
Mientras hablaba, ya había terminado de organizar los materiales de la
reunión y después de bromear un poco más con todos, regresó a su
oficina.
Su oficina estaba fuera del despacho de Dorian y había otros asistentes
trabajando ahi. Normalmente hablaban de su trabajo con tranquilidad,
pero cuando pasaba Dorian, todos se ponían serios, se enderezaban y no
se atrevían a mirar a otro lado. Sin embargo, esa seriedad se relajaba al
ver entrar a Yael, todos se tocaban el pecho como aliviados:
El asistente, sonriendo, tomó algunos documentos y golpeó con ellos la
cabeza de algunos de ellos diciendo: ¡Que acthud
Todos le tenian miedo a Dorian, Yael lo sabia, incluso él mismo
No era que Dorian tuviera un mal temperamento, al contrario, era
alguien que casi nunca se enojaba. Aunque era un adicto al trabajo, no
esperaba lo mismo de sus empleados, era considerado con ellos y les
ofrecia
mecres condiciones que la competencia. Nunca se enojaba sin motivo y
tampoco les qutaba lo que les correspondia Se podia decir que era un
jefe bastante bueno, pero tal vez era su presencia tan imponente
empre serio y parco en palabras que hacia que nadie se atreviera a
descontrolarse en su presenc
Eso debia ser la presencia de alguien con autoridad, penso Yael, mientras
su mirada cruzaba la oficina y se posaba en Donan
Dorian acababa de sentarse en su silia de oficina y habia lanzado su
teléfono móvil al rincón del escritorio
claramente de mal humor
Yael supuso que tenia que ver con la palabra “Amelia” que había visto de
reojo antes
Había tenido un par de encuentros breves con Amelia y tenia una buena
impresión de ella. Era quapa, con un aire inocente y obediente, tranquila
y sencilla Hablaba con voz suave y calmada, agradable al oido, no era
impaciente ni delicada, trataba a las personas con cortesia y buenos
modales, no como la madre de Dorian. Cintia, que se comportaba como
la gran dama que era
Yael sabia del divorcio de Dorian porque él mismo habia contactado al
abogado, pero no sabía por qué se estaban divorciando
Solo sabia que su jefe habla estado actuando extraño últimamente y eso
se había vuelto más frecuente y grave despues de que le dijo que Amelia
queria vender la casa, al punto de que Dorian ni siquiera recordaba los
planes que habia aprobado
Aunque Yael y Dorian tenian una buena relación además de ser jefe y
empleado, no sabia nada sobre la vida emocional y marital de Dorian,
pues él no compartia nada al respecto
No conocía bien a Amelia, pero siempre le habia parecido que su relación
era bastante estable. No eran una pareja melosa, pero tampoco parecian
desgraciados hasta el punto de necesitar un divorcio
Yael aún recordaba el dia que Amelia vino a la empresa y Dorian le pidió
que la llevara a comprar libros. No. parecia que hubiera habido ningun
problema entre ellos
Pero a pesar de que parecian una pareja sin problemas y bien avenidos,
al día siguiente le habian pedido inesperadamente que ayudara con los
tramites de divorcio
Después de un momento de silencio, Dorian volvio a mirar su teléfono
desechado en un rincón, se detuvo por un instante y luego tomo el
teléfono Abrio WhatsApp y vio el mensaje de Cintia, abrió la foto y de
inmediato vio a Amelia mirando ausente hacia la barra de un bar y a un
hombre mirandola a ella de la misma manera
Se quedo quieto por un momento, observando la foto de los dos
Bajo la tenue luz, el modo retrato de la cámara capturo cada detalle de
la mirada, vivida y en su punto Como hombre, Dorian entendia muy bien
qué significaba esa mirada fija en Amelia, no era asombro ni un interés
pasajero, sino un amor profundo y ardiente, intenso y pegajoso
Dorian no tenia ni idea de quien era ese hombre, no lo conocía, ni había
visto su foto en el celular de Amelia. Los dedos largos de Dorian hicieron
una pausa sobre el celular y recordó que ni siquiera habia revisado el
celular de Amelia ¿De dónde sacaba si lo había visto o no?
no podia ver que habia en el celular de Dorian, solo veia como sus
oscuros ojos se volvían más y más acagados mientras miraba el celular,
como si pudieran helar, su guapo rostro perdiendo expresion hasta ser
casi inexistente, pero con una calma extrema, una calma que te
recordaba a Yaei la superficie del mar antes
istente penso que Dorian iba a armar una escena, pero lo vio tomar el
teléfono y decir “Es alguien que yo e sente no fe metas donde no te
llaman
Juego apeed celular y le two a un lado, llamando Yaei!”
saprast, ponende sene Sr. Ferris, en qué puedo ayudario?
Douan levantó la vista: ¿A qué hora quede con el St. Isaac? ¿Ya llego?”
El asistente asintió rápidamente. En diez minutos, ya está en la sala de
conferencias.”
“Está bien.” Dorian asintió, recogió los materiales de la reunión de la
mesa y se levantó, “Ven conmigo”
Yael asintió: “De acuerdo”
Pero no pudo evitar mirar de reojo al celular abandonado en la mesa y
con cautela le recordó “Sr. Ferrer, si surge algo urgente, yo podria…
No es necesario!” Dorian lo interrumpió con tono frio, ya se habia
marchado.
Yael vacilo, miro el celular dejado atrás y no tuvo otra opción que
sequirlo
Capítulo 8
Cintia, al ver que Dorian no respondía, frunció el ceño y no pudo evitar
echar un vistazo a Rafael y Amelia, claramente incrédula. Luego, le envió
otro mensaje a Dorian “Si es alguien que tu le presentaste, ¿cómo se
llama?”
Pero no hubo respuesta en WhatsApp.
Al no recibir respuesta, se estaba poniendo tensa y volvio a mirar hacia
Amelia
La chica sentada enfrente de ella noto que miraba a Amelia con
confusion y le pregunto Qué pasa?”
Ella no conocía a Amelia, tampoco la habia visto antes.
La mujer nego con la cabeza: “Nada”
Sin embargo, seguia mirandola con molestia, además no usaba un tono
de voz bajo, sumado a su imponente presencia, Amelia no pudo evitar
fruncir el ceno y sin querer, giro la cabeza, encontrándose con la mirada
de su suegra
Cintia seguia con el móvil en la mano dirigiendo la camara hacia ella, sin
mostrar verguenza alguna por haber sido pillada cuando vio a Amelia
mirándola, solo la miro tranquilamente de vuelta, sin saludar
Ella tampoco saludo, simplemente tras un breve intercambio de miradas,
retiró la suya con calma.
Rafael la miró pensativo: ¿Es alguien que conoces?”
Amelia sonrió y asintió con la cabeza: “Si. No dio más explicaciones.
Cintia que no habia conseguido que Amelia la saludara primero, estaba
mostrando una cara de pocos amigos, pero aún mantenia la postura y no
queria discutir, probablemente para darle una leccion a Amelia, tomo su
movil y le envio un mensaje de voz a su hijo: ‘Dorian, no tienes que
ocultarme lo que hace Amelia. Puedes estar ocupado con el trabajo, pero
debes cuidar a tu esposa Después de todo, es una mujer casada y
aunque confio en que no hará nada indebido, si gente conocida la ve
hablará
No intentó bajar la voz
Amelia podía escucharla, pero no respondió, simplemente seguia
bebiendo mate como si nada.
Dorian en WhatsApp seguía sin responder.
Cintia, acostumbrada a mantener su postura de autoridad, no podia
soportar ser ignorada, perdio la paciencia y se acercó a Amelia,
deteniéndose entre Rafael y ella, mirando al hombre con disimulo y
luego a su nuera. “Meli, y él quién es?”
Su actitud era cortés y apropiada, así que Amelia también le presentó
cortesmente: “Es un antiquo compañero de la universidad
Cintia miró a Rafael de arriba abajo y le extendió la mano: “Hola, soy la
suegra de Meli”
El hombre asintió “Hola.”
No era el saludo educado que la mujer esperaba, ni la ansiedad que
imaginaba, lo que hizo que lo observara de nuevo y frunciendo el ceño
no pudo evitar mirar a Amelia “Meli, ya tienes esposo, deberías tener
cuidado con el impacto que tiene el contacto con otros hombres”
Luego añadió con un tono más amable. “Además, si necesitas dinero o
algo, solo dilo en casa, no hace falta que tu familia se preocupe, no
suena bien si se corre la voz
Amelia se detuvo con la taza en la mano y se giro hacia ella: “¿Qué
dinero?”
Cintre mantuvo su amabilidad superficial. “El dinero para comprar la
villa. También es nuestra culpa, eres parte de nuestra familia…”
Lo siento Amelia se levantó e interrumpió, “No sé nada de eso. Siento
haberies causado problemas, me
informaré bien y les devolveré hasta el último centavo del dinero.”
Luego se disculpó con un gesto de cabeza hacia ella y se volvió hacia
Rafael: “Lo siento, tengo que arreglar algo y quizas deba irme, que pases
buena tarde.”
Rafael se puso de pie: “¿Necesitas mi ayuda?”
Amelia sonrió y lo rechazó: “No hace falta, gracias”
Pero Rafael ya había llamado al camarero ¿A donde vas? Te llevo”
“De verdad no hace falta, gracias Ella sequia rechazando su oferta.
Cintia, que miraba la situación con desden, ya tenia una cara de pocos
amigos, pero aun así trataba de controlar su temperamento
Frida, que se percato de la situacion después de terminar una llamada,
se acercó preocupada ¿Qué pasó?”
“No pasa nada, tengo que resolver un asunto urgente y necesito volver a
casa Amelia le echó una mirada apenada a su amiga. “Frida, creo que
tendré que esperar a la próxima vez que vayas al país para vernos.”
“No te preocupes, haz lo tuyo primero.” Frida la abrazo Cuando tenga un
hueco, me lanzo por allá para Visitarte
Luego señalo su reloj de mano: “Acuérdate de estar pendiente de la hora,
no vayas a perder el vuelo.”
Amelia asintio con la cabeza: “Lo tengo presente”
Su casa estaba cerca del aeropuerto, si tomaba un taxi en unos minutos
estaria alli
Cuando Amelia llegó a su casa, Fabio y Blanca también estaban
presentes, discutiendo sin parar alrededor de la mesa sobre que plano
de casa elegir, con la mayoría de los diseños esparcido sobre la mesa.
Al ver entrar a Amelia, ambos se quedaron sorprendidos, Blanca hasta se
confundió y miró el reloj en la pared:
No dijiste que tu vuelo era esta tarde? ¿Qué haces aquí?”
Amelia no dijo nada, se acercó sin expresión alguna, se inclinó y agarró
el plano de la mesa, y con un par de
rasgados, lo hizo pedazos.
Fabio y Blanca se asustaron con su acción inesperada y la miraron
desconcertados.
¿Qué, qué pasa?”
Amelia no respondió, simplemente tiró los pedazos a la basura y
extendió la mano hacia ellos ¡Denmelo!”
Fabio y Blanca se miraron confundidos: ¿Qué te debemos dar?
Amelia: ¡El dinero!”
Fabio y Blanca no dijeron nada.
Amelia los miraba fijamente con calma: “¿No les adverti antes? Dorian y
yo nos divorciamos, no quiero que sigan molestándolo, ¿y qué hicieron?
No ha pasado mucho tiempo y ya se olvidaron de todo, ¿no?”
“Fue mi cuñado el que dijo que no se habían divorciado. Fabio intentó
explicar rápidamente, recuperandose del shock, “Y nos dio el dinero
voluntariamente, no lo pedimos.”
Amelia replicó. “Si tú no buscas a la gente, ¿cómo van a darte dinero por
su propia voluntad?”
“Bueno, si lo busqué, pero no fue para pedirle dinero Fabio se rasco la
cabeza, algo avergonzado. “Además, no es que no vayamos a devolverio,
es solo que lo necesitábamos urgentemente y cuando tengamos dinero
se lo devolveremos y ya
Ameira pregunté. ¿Con que lo van a devolver?”
Blanca no supo qué responder y después de un rato dio tímidamente: “Si
realmente no podemos devolverio,
tonces no lo haremos, al final el fue quien nos lo dio voluntariamente,
ademais no es que él neces
dinero
Ella se rio de la ira: “Asi que como el no necesita el dinero, ustedes
pueden tomarlo con toda la tranquilidad del mundo?”
Su madre replico: “Yo me esforce mucho para criarte y él se casó
contigo, ¿qué problema hay con que nos dé algo de dinero?
“No es asi como funcionan las cosas Su hermano intervino rápidamente,
temiendo que Blanca dijera algo aún más inapropiado, “Mira, a papa y
mamá tambien les gusto mucho esa casa, si dejas pasar la oportunidad,
no habra otra igual. Es mejor comprarla ahora y después se verá lo del
dinero
“Le gustan muchas cosas pero alguien más tiene que pagar por ello?
Amelia contenía su enojo, “Ese dinero no nos corresponde, devuelvanlo
rapido y no me hagan repetirlo.
La mujer se enojo “¿Devolver qué? Ya dimos el anticipo de la casa”
Amelia insistio: “Pues cancelen la compra de la casa”
Blanca no se dio por vencida: “Eso no va a pasar, si cancelamos, no nos
devolverán el anticipo
Pero a ella no le importaba: “Pues que sirva de leccion, aunque les
cueste”
Su madre o entendia Estas loca, ¿quieres gastar más de diez mil en una
lección? Si él está dispuesto a dartelc tomalo de que sirve aferrarse al
orgullo? El dinero que tienes en la mano es lo que cuenta. Además,
eso no compensa lo que te debe”
Amelia no queria discutir mas: “No sé que sera tener dinero de verdad,
lo unico que se es que solo me siento bien gastando el dinero que yo
misma he ganado. Sé en qué tarjeta está el dinero, así que o me la dan o
la reporto como perdida, ustedes deciden.
Cuando Amelia empezo a ganar dinero en la universidad, pensó en darle
una cantidad fija a su papá, pero como el no sabia mucho de bancos y no
podia sacar una tarjeta, Amelia le dio una tarjeta a su nombre Pero quien
manejaba las finanzas en casa era Blanca y esa tarjeta terminó siendo la
que usaba para pedirle dinero prestado a la familia Ferrer, haciéndole
creer a los padres de Dorian que era Amelia quien necesitaba el dinero.
Despues de enterarse de lo que paso, Amelia sacó dinero de su bolsillo
para que su madre devolviera el dinero, pero como Blanca aseguró una y
otra vez que no volvería a pedir prestado, no canceló la tarjeta a tiempo
Y bueno, ni hablar, Blanca y Fabio se aprovecharon e hicieron un pedido
grandisimo.
Blanca se puso palida de golpe. Asi nos pagas después de todo lo que
hicimos para criarte?”
Amelia la ignoro saco su teléfono y llamó al banco para reportar la
tarjeta como perdida.
Blanca saco la tarjeta del banco de su bolsillo y la tiró sobre la mesa con
un pum: “Si te atreves a cancelar ese anticipo olvidate de volver a esta
casa.
Amelia miró la tarjeta sobre la mesa, se mordió el labio y extendió la
mano hacia ella.
“Lo siento, mama Amelia levanto la vista, “Te devolvere el depósito, pero
no podemos quedarnos con ese dinero
Blanca la miro friamente sin decir nada
Ella no dijo más, agarró la tarjeta y se dispuso a irse. Pero Blanca perdió
el control “Amelia, si te atreves a salir por esa puerta con la tarjeta, no
vuelvas a entrar a esta casa en tu vida”
Amelia se detuvo un momento.
Fausto, que había llegado al enterarse de la noticia, la miró preocupado:
“¿Qué pasa?”
Su hija nego con la cabeza ligeramente, pero sus ojos se humedecieron
al mirar a Fausto Papa, quidate mucho de ahora en adelante.
Dicho eso, se marchó sin mirar atrás.
De camino al aeropuerto, Amelia devolvió el dinero a la cuenta de Dorian
en su totalidad. Dudó un momento y luego llamó a Yael.
“Sr. Yael, por favor digale al Si. Ferrer de mi parte que ya le devolvi el
dinero que le transfirió a mi hermano ayer. Que lo revise, por favor.”
Yael estaba en una reunión con Dorian y el St. Isaac, tras escuchar, dudo
y miro a su jefe antes de responder. “Srta. Amelia, creo que seria mejor
que le dijera directamente al Sr. Ferrer”
“No puedo, estoy apurada manejando Amelia lo rechazo, Dele las gracias
de mi parte al Sr. Ferrer y de paso comentele que por el momento no
necesitamos esa cantidad de dinero y que en el futuro tampoco la
necesitaremos. Si alguien de mi familia lo busca de nuevo, que no se
preocupe por atenderlos.”
“Eh.” Yael solto una risa nerviosa. El Sr. Ferrer esta justo aqui, sería mejor
que le hablara usted misma
Sin esperar su respuesta, rapidamente le paso el telefono a Dorian: Sr.
Ferrer, es la Srta. Amelia al teléfono.”
Capítulo 9
Dorian le echó un vistazo y extendió la mano para recibir el celular.
“¿Bueno?”
Lo único que escucho fue el tono insistente de la linea ocupada.
Dorian no dijo nada
“Quiza la Señorita Amelia lo colgó sin querer, Yael intentó justificar a
Amelia, “acaba de decirme que estaba ocupada y por como respiraba,
parecía que estaba apurada.
Dorian no le presto atención y le devolvió el celular. “No interfieras la
reunión con cosas que no tengan que ver con el trabajo
Yael se quedó en silencio
Dorian ya estaba mirando a un confundido Señor Isaac: “Disculpe, por
este espectáculo
Isaac, pasados los sesenta, al igual que Dorian, era un magnate en el
mundo de la arquitectura, pero con muchos más años de experiencia
Admiraba al recién ascendido prodigio Dorian, pero también se mantenía
cauteloso. Su visita tenía como objetivo principal buscar una alianza y
cooperación, por lo que ante las disculpas de Dorian, respondio con una
sonrisa franca ¿De qué habla, Señor Ferrer? A todos nos surgen
imprevistos de vez en cuando
No pudo evitar decir. Señor Ferrer, si tiene algo urgente que atender,
adelante con lo suyo, no hay problema, yo tampoco tengo prisa. Hoy
vine simplemente para tener una charla informal con usted.”
Dorian replico: No hay problema.
Aunque su mirada se desvió hacia el celular de Yael, su expresión se
mantuvo serena y sin emoción alguna Isaac, con su experiencia de vida,
dijo sonriendo: ‘Señor Ferrer, ¿qué tal si tomamos un descanso? Resulta
que soy viejo y no dormi bien anoche, mi hijo me tuvo en vela toda la
noche y no pegué ojo. Seria un buen momento para descansar.”
Yael enseguida tomó la palabra: “Voy a pedir que alguien lleve al Señor
Isaac a descansar, hemos preparado una merienda en el restaurante de
abajo. ¿Qué tal si va a comer algo mientras tanto?”
“Claro, eso suena bien”, dijo Isaac levantándose con una sonrisa, “de
hecho, ya me está dando hambre
Yael llamó a un asistente para que guiara al Señor Isaac y a su equipo a
dar un paseo y les preparara una merienda.
El asistente se llevó rápidamente a la gente.
Cuando la puerta de la sala de juntas se cerró, Yael dudoso, miró a
Dorian que sequia sentado sin moverse y le habló suavemente: Señor
Ferrer?”
“¿Qué te dijo ella?” Dorian preguntó de repente.
Aunque no mencionó nombres, Yael sabia que se referia a Amelia.
La Señorita Amelia dijo que ya le devolvió el dinero que usted le dio ayer
a su hermano y que le agradeciera en su nombre. Luego ella dijo. Yael
observaba la expresión de Dorian y eligió sus palabras con cuidado, “que
su familia no necesita esa suma por ahora y que tampoco la necesitará
en el futuro. Si su familia vuelve a buscario, pidió que no se preocupe por
ellos.”
Dorian frunció ligeramente el ceño, incliné la cabeza como si estuviera
pensando en algo y echo un vistazo hacia el celular de Yael.
Essistente se estremeció en ese momento: “Señor Ferrer”
Doran lo mito de lado: ¿Desde cuando la Señorte Amelia y tu son tan
cercanos?
Yael no dijo nada.
Dorian: ¿Hay algo que ella no pueda decirme directamente y necesita
que tú lo comuniques?”
Yael se quedó sin palabras.
¡Qué Injusticia!
¿Cómo iba a saber él los desacuerdos tenian esos dos? Quizá eran cosas
que podrian solucionarse con una simple llamada telefónica, pero en
cambio, lo usaban como intermediario y él no quería serlo, claro que no.
Pero Yael no se atrevio a vocalizar sus quejas abiertamente.
“Señor Ferrer, usted esta malinterpretando las cosas. Yo apenas tengo
contacto con la Senorita Amelia, no somos cercanos, explico con cautela,
tal vez como no podia contactarlo y el asunto era urgente, me llamó a
mi. Después de todo, ¿quien no sabe que si no lo encuentran a usted,
me pueden buscar a mi, verdad?
Luego, hizo un gesto con la mano hacia la dirección de la oficina de
Dorian, recordándole Se olvidó su celular al salir.
Dorian levanto la mirada, su vista atravesó la pared de cristal de la sala
de reuniones y se posó en su celular que yacia descuidadamente sobre
el escritorio. Tras una breve pausa, se levantó y se dirigió hacia su
oficina
Yael lo siguió apresuradamente
Observó como Dorian tomaba su celular, lo encendia, desbloqueaba y
luego vio cómo el rostro de Dorian perdía repentinamente su expresión.
Yael sintio un nudo en el estómago y casi sin querer, miró la pantalla del
teléfono de Dorian, su propia expresión fue dificil de mantener
¡No habia ninguna llamada perdida en el celular de su jefe!
¡Amelia nunca tuvo la intención de hablar con él!
Yael deseaba poder darse una bofetada en ese mismo instante. ¿Por qué
habia asumido eso sin tener la certeza, dándole falsas esperanzas a
Dorian? Ahora el semblante de su jefe no auguraba nada bueno
No pudo evitar echar un vistazo furtivo; el atractivo rostro de Dorian no
mostraba grandes emociones, solo sus ojos oscuros ligeramente
entrecerrados, mirando el celular sin expresión alguna.
Yael nervioso, intentó Señor Ferrer?”
Dorian devolvió el celular a la mesa. ‘Sal un momento, por favor.”
“Si El asistente no se atrevió a demorar más y cerró la puerta tras de si
al salir.
Dorian se veía cada vez más molesto. Echó un vistazo al teléfono que
habia descartado y luego giró su mirada hacia la ventana. Después de un
silencio, tomó nuevamente el celular, abrio WhatsApp y vio el mensaje
de Cintia: “Si fue alguien que tú le presentaste, ¿cómo se llama?”
Dorian deslizó su dedo por la pantalla sin mostrar emoción y al ver otro
mensaje de voz, lo reprodujo Inmediatamente
“Dorian, no tienes que ocultarme lo que hace Amelia. Puedes estar
ocupado con el trabajo, pero debes cuidar a tu esposa. Después de todo,
es una mujer casada y aunque confio en que no hará nada indebido, si
gente
conocida la ve, hablara.”
La voz de su madre, teñida de enojo, salia del altavoz del teléfono. Él no
le prestó atención y estaba a punto de salir del chat cuando sus ojos
oscuros inevitablemente se toparon con la foto que Cintia habia
enviado.
El hombre en la foto, con una mirada fija en Amelia, empeoro aún más el
ya decaido ánimo de Dorian, pero lo reprenio con fuerza.
Era un hombre apuesto, de una edad parecida a la suya, con una
presencia serena y ojos penetrantes, además
figura cita y erguida, definitivamente el tipo que podria hacer caer a
cualquier mujer
Dorian no sabia cuál era la relación entre ese hombre y Amelia o si
habian acordado estudiar en el extranjero juntos, ella ni siquiera le había
mencionado sus planes de estudiar en el extranjero.
Al pensar en que se había preparado secretamente para el divorcio y
para irse a estudiar, la mirada de Dorian se volvio aún más distante.
Apago su teléfono de nuevo, lo lanzó a un lado y se dispuso a caminar,
pero se detuvo a mitad de camino. Su garganta se movia con sus
emociones fluctuantes cuando, de repente, giró, se inclinó sobre el
escritorio, ¿agarro el celular y abrió el chat para enviarle un mensaje a
Amelia Sales hoy?” Pero el chat se abrio con un mensaje Milly ha
activado la verificación de contacto Aun no eres su amigo. Envia una
solicitud de amistad y espera a que la acepte para poder chatear.
Dorian se quedó en silencio
Entonces recordó el año de su graduación de la preparatoria, después de
los exámenes finales, hubo una la fiesta para su clase. Antes de que
comenzara la reunión, el maestro dijo que Amelia no asistiria debido a un
asunto familiar y que esperaba que todos se divirtieran.
De los cincuenta y ocho estudiantes de la clase, ella fue la única que no
asistio. Después del último examen de inglés, ella salio del salon y
tambien de la vida de todos, desapareciendo sin dejar rastro
Ahora era lo mismo, habia elegido divorciarse y evitar todo contacto con
él. Dorian no dudaba de que incluso habia borrado su número por eso,
para algo tan trivial como devolverle dinero, habia optado por enviar el
mensaje a través de un intermediario.
Era algo totalmente esperado de ella.
El sacudio la cabeza con una sonrisa y mientras su mano izquierda
masajeaba suavemente su entrecejo, su pulgar derecho ya sin
remordimientos navegaba por la pantalla de su celular hasta abrir la
interfaz de Amelia. En la opcion Ajustes de contacto que apareció,
deslizó su dedo hacia la opción Eliminar contacto Su dedo largo no se
detuvo al presionarla, un cuadro de diálogo emergió instantáneamente.
Al eliminar el contacto ‘Milly, también eliminará el historial de chats con
este contacto Dorian acercó su dedo para confirmar la acción, pero justo
cuando estaba a punto de tocar la pantalla, se detuvo. Su dedo quedó
suspendido en el aire, con una hesitación fugaz y la palma de su mano
que sostenia el teléfono se tenso ligeramente.
Finalmente, el dedo que casi había confirmado la acción se desplazó
hacia “Cancelar Dorian apagó la pantalla de su celular, lo guardó en su
palma e inclinándose, recogió las llaves del coche de la mesa y salió por
la puerta.
“Por favor atiende al señor Isaac, tengo que salir un momento.”
Le dijo a Yael con voz tranquila mientras pasaba por su lado.
Yael se levantó confundido: “¿Ah? ¿Sr. Ferrer, va a salir ahora? Pero la
cena con el señor Isaac…”
Dorian interrumpió: ¡Se cancela!”
Yael se quedó en silencio, sin palabras.
Capítulo 10
Dorian acababa de salir de la oficina y se metió directo al ascensor
privado. Con un movimiento rápido, presionó el botón del piso “B1” y las
puertas del ascensor se cerraron lentamente, mientras Yael apenas
alcanzaba a ver la tensión en el apuesto rostro de Dorian.
Bajo al estacionamiento subterráneo y antes de llegar a su auto, ya tenía
las llaves en la mano y apuntaba hacia el vehiculo. Con un “bip” suave,
el auto se desbloqueó
Dorian se acercó, abrió la puerta del conductor y se sentó al volante, se
puso el cinturón de seguridad y sacó su celular para llamar a Amelia.
Despues de varios tonos, la llamada fue contestada.
“¿Hola?”, se escucho la voz suave y familiar de Amelia al otro lado de la
linea. Dorian, sin mostrar emoción alguna, colgó la llamada y lanzó el
celular al asiento del pasajero. Sabia lo que iba a pasar, pero por alguna
razón, sentia la necesidad de confirmarlo.
Amelia cerro la puerta del automóvil con prisa y miró su celular
confundida. Acababa de regresar al aeropuerto y estaba a punto de
bajarse cuando sono su teléfono. Se sentía un poco mareada, no sabia si
era por el viaje o que, además estaba apurada, asi que respondió sin
mirar y para su sorpresa, la otra persona colgo sin decir palabra.
Después del tono de ocupado, la pantalla volvió a la interfaz principal.
Amelia dudo un momento y luego revisó su registro de llamadas
recientes. Reconoció el número de inmediato, a pesar de que no tenia un
nombre asociado. Después de todo, había sido su esposa durante dos
años.
No sabia si Dorian la habia llamado por algo en particular o si habia sido
un error. Dudaba si devolver la llamada, pero finalmente decidió no
hacerlo.
Guardó su celular, intentando ignorar las náuseas que sentía y se dirigió
hacia la terminal de seguridad.
“Meli, por aqui.”
Apenas había entrado en la terminal cuando vio a Frida y Rafael
esperandola.
Rafael tambien la vio, su mirada se fijó en ella por un momento sin
mostrar mucha emoción.
Frida ya estaba agitada y le hacía señas: “¡Por aqui, por aqui!”
Amelia camino hacia ella y mientras lo hacía, echó un vistazo a su reloj.
Tenía tiempo de sobra, su viaje express a casa no había causado
demasiado retraso.
Frida, siempre impaciente, agarró a Amelia y la empujó hacia el control
de seguridad: “¡Apúrate, no vayas a perder el avión!”
El tirón hizo que su malestar estomacal se intensificara.
Rafael, que siempre estaba atento a los detalles, notó su palidez y
frunció el ceño: ¿Estás bien?”
Ella negó con la cabeza: “Nada serio, creo que me apuré demasiado y
me mareé un poco.
Rafael asintió y no dijo más.
Su amiga le pasó una botella de agua: “Toma, bebe un poco para
calmarte.”
Luego se volvió hacia Rafael y le dijo: “Cuida a Meli, ¿si?”
Amelia se atragantó un poco con el agua, pensando que el comentario
de Frida habia sido un poco inapropiado, ya que no conocía bien a Rafael
Temiendo que Frida siguiera hablando sin filtro, le devolvió la hotela y
dijo: “Vamos a pasar, te llamo cuando llegue al otro lado.”
Frida a empujó suavemente Vete, que tengas buen viaje
Al decir eso, parecia nostálgica y de repente la abrazó.
¿Por qué tienes que ir tan lejos solo para estudiar?”, su voz se quebró
con la emoción.
Amelia también se sintió emocionada y le dio unas palmaditas en el
hombro para consolarla, sin decir una palabra
A veces, irse lejos es solo una forma de escapar.
De repente, recordó la llamada que habia contestado sin obtener
respuesta y sintió una punzada de dolor en el corazon.
Reprimió sus sentimientos y sonrio a Frida: “No te preocupes, dos años
pasan volando. No es como si no fuera a volver.”
Su amiga asintió con los ojos llenos de lagrimas y a regañadientes, la
soltó.
Amelia habia comprado un boleto de clase económica y no era la única
en la fila de seguridad.
Rafael, cuya presencia atras de ella no había sido anunciada, parecia
también haber optado por la economía.
A lo largo de la cola no habian intercambiado más que silencio; sin
embargo, cuando la marea de gente. amenazaba con empujarla, Rafael
se adelantaba con cuidado para protegerla.
Eso le recordaba a Dorian.
En varios aspectos, Rafael y Dorian compartian ciertas similitudes, no en
el aspecto físico, sino en su actitud y manera de interactuar con el
mundo.
Ambos eran calmados, de pocas palabras, siempre corteses y educados,
manteniendo una prudente distancia con todos, pero en los pequeños
gestos se revelaba su lado considerado y tierno.
Hombres asi eran irresistiblemente atractivos, pero enamorarse de uno
podia ser doloroso.
Su aire distante no era personal, pero tampoco hacían excepciones
fácilmente.
Amelia nunca se había atrevido a soñar con ser la excepción para Dorian.
Se preguntaba si Amanda lo seria y tenia curiosidad por saber si algún
día Dorian perdería el control por una mujer. Lamentablemente, parecia
que nunca tendría esa oportunidad.
Al recuperar sus documentos de las manos del agente, Amelia también
dejó atrás la tristeza y se dirigio hacia la puerta de detección de
seguridad.
Al girarse, vio cómo una plataforma elevadora se detenía suavemente y
las puertas se abrian. Dorian emergia con la multitud y su mirada se
dirigia hacia la pantalla grande en la entrada de la sala de embarque
La pantalla mostraba la información de vuelo actualizada, incluyendo el
vuelo de Arbolada a Zúrich, que aun no habia despegado.
Él miró hacia la fila de seguridad.
Sus oscuros ojos escanearon la multitud pero no identificaron ninguna
silueta conocida. Su vista atravesó la fila para detenerse en Amelia, que
justo recogía sus pertenencias de la cinta transportadora.
Ciavo su mirada en ella, aunque la figura esbelta de la chica pronto fue
ocultada por el flujo de pasajeros. Dorian desvió la vista y se dirigió al
mostrador de facturación, sacó su documento y se lo entregó al agente.
“Buenas, quiero comprar un pasaje, primera clase.”
El agente, algo sorprendido, le preguntó ¿Para qué destino y a qué
hora?”
Dorten respondió con indiferencia: “Cualquiera.”
E agente le miró con asombro, pero rápidamente emitió el boleta.
El paso por el control de seguridad de primero clase y entró a la sala de
espera, dirigiéndose hacia la puerta 22 donde Amelia estaba esperando
para embarcar
Capítulo 11
Amelia pasó el control de seguridad justo cuando Rafael también
terminaba con el suyo.
Ambos se dirigieron hacia la sala de embarque juntos, manteniendo una
distancia prudente el uno del otro, sin mucho de qué hablar en el
camino.
Ya en la sala, tomaron asiento cada quien por su lado.
Rafael se sentó al lado de Amelia, sacando su teléfono móvil apenas se
acomodó, sumergido en lo que parecia ser un trabajo urgente.
Ella no quiso interrumpirlo, así que dejo que su mirada vagara desde la
multitud que iba y venía hasta fijarse
en la ventana.
El cielo se oscurecia poco a poco desde el otro lado del cristal.
Las luces de la pista brillaban intensas mientras los aviones despegaban
y aterrizaban, la combinación del anochecer con las luces hacia que la
emoción de la despedida se intensificara en su interior.
Volvió a pensar en esa llamada de Dorian, la que habia empezado y
terminado abruptamente, sus dedos acariciaban el borde del teléfono,
pero su ánimo estaba lejos de estar tranquilo.
Dorian siempre sabía cómo afectarla.
Queria devolverle la llamada, preguntarle qué pasaba, pero recordó el
abrazo y las palabras que le dijo antes de despedirse, además de la
manera resuelta en que se marchó. Finalmente, bajó la mano y volvió la
vista hacia las luces que parpadeaban en la lejania.
El malestar en su estómago no disminuia a pesar de su indiferencia, sino
que parecía empeorar.
Se enfrentaba a más de diez horas de vuelo y le preocupaba que su
condición empeorara. Instintivamente presionó su pecho, debatiéndose
si comprar medicina.
Rafael levantó la vista hacia ella: “¿Te sientes mal?”
Negó con la cabeza ligeramente: “No es nada.”
Entonces vio la farmacia no muy lejos y se detuvo.
Rafael notó su vacilación: ¿No te encuentras bien?”
Amelia se sintió un poco avergonzada: “Uh, creo que no dormí bien
anoche y hoy apenas comi algo. Mi estómago está reaccionando un
poco.
El hombre frunció el ceño: “¿Reacción estomacal?”
Como si respondiera a su pregunta, un repentino mareo invadió a Amelia
y sin poder contenerse, se llevó la mano a la boca y se dobló
ligeramente hacia un lado.
Rafael guardó su teléfono y se puso de pie: “Vamos a comprar algo para
eso, nos queda un largo vuelo.”
Amelia asintió.
La farmacia estaba al lado, junto a un restaurante cuyo aroma a comida
se mezclaba con un penetrante olor a frituras, irritando el ya débil
estómago de Amelia.
Ella se llevó la mano a la nariz para bloquear el olor y le pidió al
farmacéutico que le diera algo para el estómago.
El farmacéutico preguntó con cautela: “¿Diarrea?”
Amelia nego con la cabeza: “No, solo náuseas y ganas de vomitar.”
Ef farmacéutico inquirió ¿Cuánto tiempo ha estado sintiéndose así?”
“Comenzó esta mañana, respondió ella.
Y cuánto ha durado”
La chica pensó por un momento. “Empezó con náuseas y vómitos al
levantarme, pero mejoró después del desayuno. No sé qué pasó que esta
tarde…
De repente se detuvo, una vaga sospecha cruzó su mente y sus ojos se
abrieron ligeramente ante la posible. revelación.
Justo entonces, alguien pasó cerca con un plato de ceviche recién
preparado y el fuerte olor marino hizo quel las nauseas volvieran con
más fuerza Amelia se giro instintivamente y cubrió su boca, Rafael
rápidamente le dio palmaditas en la espalda mientras preguntaba con
preocupación: “¿Estás bien?”
Ella no respondio, solo miro hacia arriba, con el rostro pálido y una
expresión de desconcierto y pánico.
La mano de Rafael en su hombro se detuvo y la miró con preocupación:
“¿Qué sucede?”
Amelia giro su cabeza hacia él y forzo una sonrisa: “Nada.”
Dorian observo la escena desde la distancia, su paso se detuvo
El brazo de Rafael sobre el hombro de Amelia parecía formar un abrazo
reconfortante y ambiguo. Desde su posición, podia ver la suave sonrisa
que Amelia le dirigia a Rafael y la mirada del hombre hacia ella, llena de
un cuidado y preocupación.
Dorian nunca habria imaginado que un dia veria a Amelia apoyada tan
cariñosamente en otro hombre, ofreciendole su sonrisa más tierna. Esa
imagen le hizo sentir un dolor punzante en el pecho.
No sabia por qué habia ido.
A pesar de saber que ese hombre estaba en su vida, decidió
presentarse.
Ya se había despedido de Amelia, no había necesidad de un segundo
adiós.
Dejarla tampoco era necesario; partir fue su elección y el respetaba sus
decisiones, incluyendo la de elegir a aquel hombre.
Volteo la cabeza impasible, sin un ápice de remordimiento y una vez
más, se marchó.
Amelia, tras contener la opresion en su pecho, aparto inconscientemente
a Rafael y se giró, su mirada barria accidentalmente a través del cristal
de la ventana y la silueta familiar que reflejaba le hizo detenerse,
indecisa de girarse de nuevo
La multitud bullia detras de ella. pero la conocida estatura prominente
no estaba a la vista.
Ella apreto los labios suavemente, retirando la mirada lentamente hacia
el dependiente de la farmacia: “Hola, por favor, deme un test de
embarazo.
Rafael la miro atónito
El empleado tambien miró a Amelia con sorpresa, pero aun asi sacó una
prueba de embarazo y se la entregó.
Amelia fue al baño.
Durante la breve espera del resultado, sus pensamientos eran vacios,
confusos
Era una sensacion incluse más desconcertante que cuando estuvo
embarazada por primera vez.
En aquel entonces, solo estaba desorientada, nerviosa, sin saber qué
hacer
Atora era un vacio mortal
Nunca habia pensado en quedar embarazada, desde el momento en que
firmó las papeles de divorcio y salió
de esa casa, Dorian y ella habian terminado definitivamente
No queria tener nada que ver con el Pero y si malmente estaba
embarazada?
Los dedos que sostenían la caja del test se apretaron, palideciendo las
yemas.
Comenzo a temer el resultado
No entendia por que la vida le jugaba otra mala pasada, justo cuando
estaba lista para empezar de nuevo, tenia que sorprenderla
Si estaba embarazada, debería quedarse con el bebe? ¿Debería decirle a
Dorian? Cada pregunta la dejaba perpleja
Sabia que si le decia a Dorian que estaba embarazada, el queria que se
quedara con el bebé y la dejaría elegir si queria casarse o no
Pero no queria recorrer el mismo camino una vez más.
“Mi familia todavia no me da noticias de un nieto Pensaba que era mi
nuera la que no podía tener hijos, pero resulta que mi hijo no quiere
Recordo las palabras que escucho por casualidad ese día en el
restaurante y fue entonces cuando se enteró de que Donan no queria
hijos.
Pensaba que era porque se querian mucho y no podia soportar la idea de
separarse, pero ahora creo que es porque mi hijo siente demasiada
responsabilidad y no podria abandonar a su mujer por no tener hijos. A él
siempre le ha gustado parecer serio y distante, pero desde pequeño ha
adorado a los niños.”
Y con eso se enteró de que a él le gustaban los niños.
Le gustaban los niños, pero no quería tener hijos con ella.
Los dedos delicados sobre la caja del test temblaron, Amelia respiro
hondo y lentamente miro hacia la caja
Dos lineas, una oscura y una tenue, la respuesta positiva de un
embarazo confirmado.
Capítulo 12
A pesar de que era el resultado esperado, Amelia se quedó paralizada,
mirando fijamente las dos lineas en la prueba de embarazo, sentia una
mezcla indescriptible de emociones, entre las cuales se escondía un
destello de alegria inesperada.
Su mano izquierda, casi sin darse cuenta, acarició su vientre plano. Era
dificil imaginar que, allí dentro, ya estaba creciendo una nueva vida.
La única vez que Dorian y ella no habian tomado precauciones fue la
noche en que ella le pidió el divorcio
En ese momento, su mente estaba en otra parte y no había prestado
atención.
No entendia por qué Dorian tambien habia olvidado tomar precauciones,
él siempre había sido muy cuidadoso en ese sentido
Estaba confundida sobre que hacer con el bebé. Si lo mantenía, ¿qué
pasaría con sus estudios y su vida, justo cuando estaba empezando de
nuevo?
¿Y si no lo mantenia?
Solo pensar en esa posibilidad le causaba un dolor insoportable en el
corazón.
Los niños son un regalo del cielo y no queria renunciar a esa pequeña
vida.
¿Pero estaba dispuesta a revivir la vida que había llevado dos años
atrás?
Al salir del baño, Amelia estaba visiblemente aturdida.
Rafael todavia la estaba esperando. Al verla salir, se acercó y preguntó:
“¿Estás bien?”
Ella negó con la cabeza, apenada: “Estoy bien.”
El asintio, sin preguntar mas sobre el resultado de la prueba, solo miró
su reloj y le recordó: “Es hora de abordar
Amelia asintió vacilantemente y camino con él hacia la salida.
Pasando por el escaparate de la farmacia, miró involuntariamente hacia
el reflejo donde había visto la figural de Dorian Las figuras en el vidrio
estaban repletas de rostros desconocidos y siluetas anónimas.
Retiró la mirada en silencio, soltando un suspiro antes de caminar hacia
la puerta de embarque con Rafael.
En el segundo piso de la sala de espera
Dorian estaba parado frente a la barandilla con los brazos cruzados,
observando tranquilamente a Amelia abajo, viendo como ella y el
hombre a su lado entregaban sus boletos al personal, como el recogía su
boleto y la protegia mientras cruzaban la multitud hacia el puente de
abordaje.
Amelia pareció sentir algo y se detuvo de repente, volviendo la cabeza
confundida. Su mirada se encontró con la de Dorian en el aire.
Ella se sobresalto
Dorian simplemente la miro friamente antes de darse la vuelta y
marcharse
Ella sonrio para si misma y bajo la mirada pensativa de Rafael, dijo en
voz baja, “Vamos”
Donan regreso a su coche pero no se fue inmediatamente. Se sentó en el
asiento del conductor, sintiendo su corazón apretado por un dolor agudo
y vacio
Oncidio dejar su mente en blanco y después de un breve periodo de
ajuste, su racionalidad regresć y su fasten volvió a ser impasible.
Encendió el motor del coche y lo sacó del estacionamiento. Justo cuando
estaba a punto de incorporarse a la carretera, echó un vistazo al avión
que se dirigía hacia Zürich, que estaba despegando lentamente.
Su expresión se volvió vacia por un segundo Su pie presionó lentamente
el freno, deteniendo el coche al costado del camino. Se quedo sentado
en el coche sin moverse, observando cómo el avión despegaba con
suavidad del suelo hacia el cielo, hasta que se hizo más y más pequeño
y finalmente desapareció
Dorian sintio un dolor en el estomago que nunca antes había
experimentado, su corazón y pecho también comenzaron a doler.
Se llevo una mano al pecho, apartando la mirada con frialdad, echó un
vistazo a su teléfono y tras una breve pausa, elimino el contacto Amelia,
borrando también su número de teléfono.
Después de hacer todo eso, lanzó el teléfono al asiento del pasajero,
reinició el motor y condujo sin expresión alguna
Dorian fue directamente a la oficina. Ya era después del horario laboral y
casi todos se habían ido.
Yael estaba a punto de irse cuando vio a su jefe entrar con una expresión
tranquila.
Sorprendido, miró detrás de él, no vio a Amelia y no pudo evitar
preguntar con cautela: “¿Sr. Ferrer, ha vuelto solo?
Dorian ni siquiera lo miro: ¿Qué más?”
Yael se quedó sin palabras.
Dorian ya se habia escabullido detrás del escritorio grande, parándose
frente a la computadora, con la mano izquierda abrió el cajón de un
tirón, echó un vistazo a lo que había dentro y luego miró a Yael: “¿Tienes
algo para la acidez?”
Yael se quedo asombrado.
Dorian exigió Dame algo para el estómago.”
“¿Ah? Oh El asistente reaccionó, buscando rápidamente algo para la
acidez y con consideración le pasó agua tibia a Dorian. Lo vio tomarlo y
luego preguntó con preocupación: “Señor Ferrer, ¿está bien?”
“Estoy bien Su voz era profunda y serena como siempre.
Pero Yael no estaba del todo convencido y tenía un poco de curiosidad
por saber más. Y la Señorita Amelia, ¿cómo esta?
Al terminar, vio que Dorian se tensaba un poco, su rostro iluminado por
la luz mostraba una tension apenas perceptible. Justo cuando Yael pensó
que Dorian estallaría, su expresión volvió a la calma “¿Por qué la
mencionas?”
El asistente dudó: ¿No fue a buscarla hace un momento?”
Dorian lo miró de reojo: “¿Quién te dijo que fui a buscarla?”
Yael no dijo nada.
¿Entonces a qué salió hace un momento?
Yael no se atrevió a hacer esa última pregunta en voz alta, pero aun así
Dorian pudo leer la duda en sus ojos.
Sin responder, su jefe ordenó “¡Vete!”
Capítulo 13
Yael se sobresaltó y sin atreverse a decir más, se apresuro a salir.
Habia estado junto a Dorian durante muchos años, pero nunca habla
visto tal intensidad en sus emociones.
Dorian observo como la puerta de la oficina se cerraba, lanzó su móvil
sobre el escritorio, arrastró la silla para sentarse, tomo el raton y
encendio la computadora. La miró un instante y luego desvió la mirada.
No tenia el menor interes en trabajar
Empujó el ratón con fuerza e inclinandose, apagó la computadora de
golpe. Bajo las escaleras, se subió al coche y condujo de vuelta a casa.
Regresó al hogar que habia compartido con Amelia después de casarse.
El mismo compro esa propiedad, donde había vivido solo antes de
casarse y que se convirtió en el pequeño nidito de ambos después del
matrimonio.
La casa estaba ubicada en un barrio residencial del centro de la ciudad,
con una vista envidiable del rio y una ubicacion estrategica, cerca de la
oficina.
Dorian poseía varias propiedades, pero su favorita era sin duda esa
casa.
Le gustaba vivir solo y antes de casarse nunca sintió que eso fuera un
problema, de hecho, disfrutaba de la tranquilidad de su espacio sin
interrupciones. Más tarde, cuando se casó con Amelia y ella, siguiendo
su sugerencia, se mudo con él, la casa comenzó a llenarse de vida poco
a poco.
Amelia, al igual que él, era alguien a quien no le gustaba ser molestada
por extraños, por lo que, aparte de una persona de limpieza que iba
regularmente, no tenian empleada doméstica.
A Amelia le encantaba el diseño Cuando vivia allí, habia muchos toques
personales suyos en la casa, pero cuando se fue, restauró todo como
estaba cuando llegó al principio.
Dorian no sabia si admirar la habilidad de Amelia para cambiar las cosas
tan fácilmente o su previsión, al saber que su relación no duraria y que
por eso habia hecho cambios fáciles de revertir.
O quizás, en el fondo, ella nunca habia pensado en quedarse a largo
plazo.
Sus oscuros ojos se enfriaron al contemplar esa posibilidad.
Abrio la puerta del mueble bar, echó un vistazo a las botellas de licor y
agarró una al azar. Con la otra mano tomó el sacacorchos, lo clavo en el
corcho y lo levanto, dejando que el tapón saltara. Sin prestarle atención,
alzó la botella y tomó un gran trago antes de dejarla caer con fuerza
sobre la mesa.
Sin expresión, giro la cabeza hacia un lado.
En ese momento sono el timbre de la puerta
Dorian miró hacia la entrada, se quedó en silencio un momento y luego
se levantó para abrir.
“¿Por qué tardaste tanto en abrir? Ya pensaba que no estabas en casa.”
Apenas abrió la puerta, la voz quejumbrosa de Pamela Ferrer lo recibió,
seguida del balbuceo de una niña pequeña.
Dorian la miró y pregunto: “¿Qué haces aqui?”
Aunque su voz sonaba molesta, extendió los brazos hacia la pequeña de
dos años que ella llevaba en brazos
Pamela era su hermana menor por dos años, pero no compartian la
misma madre.
Ella era hija biológica de Cintia, mientras que Dorian no
Capitulo 13
Quizás porque tenían madres diferentes, a pesar de haber heredado la
belleza de su padre y de sus respectivas madres, no compartian la
misma inteligencia.
Pamela era la tipica belleza sin cerebro, no muy lista desde niña,
inocente y fácil de engañar, con una cabeza
llena de sueños románticos.
Se había casado unos años atrás y había tenido una hija, a la que
carnosamente llamaban Paola.
La pequeña acababa de cumplir dos años, era hermosa como su madre,
heredando sus genes de belleza y un rostro adorable. La única pena era
que, al parecer, también había heredado el cerebro de su madre, no
parecia ser muy lista por su lentitud y expresión ingenua.
Paola adoraba a Dorian. Al ver que el extendia sus brazos, ella se inclino
feliz hacia el con sus bracitos abiertos: Tio, abrazo”
A pesar de tener solo dos años y una capacidad de lenguaje aún en
desarrollo, podia articular palabras sencillas.
Pamela pellizcó la mejilla de la niña diciendo: “En cuanto ves a tu tio ya
no quieres a mamá.”
Aunque lo decía en broma, estaba contenta de pasarle el peso a alguien
más.
En el momento en que se inclinó para pasarle la niña, Pamela olfateó el
olor a alcohol y miro a Dorian con sospecha: “Hermano, ¿has estado
bebiendo?”
Dorian la miró de reojo y sin responder, tomó en brazos a la pequeña
Paola.
Su hermana echó un vistazo a la botella de tequila sobre la mesa y al
corcho que rodaba por el suelo, su mirada sospechosa lentamente volvió
a su rostro, con una mezcla de sorpresa y cautela: “Mi cuñada y tu
tuvieron una pelea?”
La mirada indiferente de Dorian se deslizó hacia abajo: “¿Qué asunto te
trae por aqui?”
Pamela cerró la boca de inmediato, su voz se debilitó: “Solo te
extrañaba.”
Ella habia crecido junto a Dorian, aunque no eran especialmente
cercanos, debido a su insensibilidad, nunca se sintió muy distante de su
hermano. Aun asi, no podia evitar sentirse un poco intimidada, por su
actitud distante y fria.
Dorian ignoró su comentario y dirigió su mirada hacia la pequeña en sus
brazos, el hielo en sus oscuros ojos se derritió un poco al tocar las
mejillas adorables de la niña
Extendio la mano y pellizcó la punta de su naricita, no dijo nada, pero
sus ojos oscuros se quedaron contemplando su rostro, la ternura en sus
ojos hizo que Pamela no pudiera resistirse a picarle el brazo “Hermano, si
tanto te gustan los niños, ¿por qué no tienes uno con mi cuñada?”
Tan pronto como terminó de hablar, vio cómo la expresión de Dorian se
volvia más sombria.
Confundida, miró disimuladamente alrededor de la habitación, solo
entonces se dio cuenta de que Amelia no solo no estaba alli, sino que
también habían desaparecido todos los rastros de su presencia.
“¿Hermano?”, ella tiró cautelosamente de la esquina de su camisa, ¿Qué
pasó entre mi cuñada y tú?”
La respuesta fue otra mirada fria de Dorian: “¿Quieres algo más?
Pamela negó rápidamente con la cabeza, ¿qué podía hacer ella?
Simplemente pasaba por alli, vio que las fuces de su casa estaban
encendidas y decidió subir a visitar.
Dorian tampoco le presto más atención y se sentó en el sofá con la
pequeña en brazos.
La suave luz de la sala iluminaba su rostro perfilado, suavizando el frio
en sus ojos oscuros
Habla conocido a su hermano toda su vida y nunca pensó que le
gustaran los niños. Desde pequeño había sido solitario, nunca le gustaba
jugar con los “mocosos como les decía, excepto por la desaparecida
Amanda
Capitulo 12
Al pensar en Amanda, Pamela no pudo evitar mirar a Dorian de nuevo.
Amanda era un año menor que Pamela. Cuando desapareció tenía cinco
años y ella seis. Era tan pequeña que apenas la recordaba, solo sabía
que no era como los otros niños ruidosos y traviesos, era tranquila y se
sentaba calladamente a un lado a mirarlos jugar o seguia a Dorian,
acompañándolo en silencio.
Dorian era maduro para su edad y dado que su madre, Cintia, no le tenia
mucho cariño, él siempre supo que no era su madre biológica, por lo que
desde pequeño se mostró más serio e incluso aislado de otros niños de
su edad.
Los adultos estaban ocupados trabajando y no tenian tiempo ni
paciencia para lidiar con un niño que no era exactamente normal Los
niños de su edad tampoco entendian las complejidades sociales y
simplemente lo dejaban solo si no queria jugar. Solo la pequeña Amanda
se quedaba pacientemente a su lado, hablandole, compartiendo sus
pequeños tesoros con él y lo primero que hacia con cualquier cosa buena
para comer o jugar era compartirla con Dorian. Con el tiempo, Dorian
aceptó su compañía y hasta comenzó a enseñarle a leer y escribir.
En ese momento, Dorian ya estaba en segundo grado y le enseñó todo lo
que sabía a la niña.
Los padres de ambos estaban felices de ver a los dos niños siendo tan
cercanos e incluso bromeaban sobre hacer un compromiso infantil entre
ellos, pero nadie imaginaba que Amanda desapareceria.
Una niña de cinco años perdida en los vastos bosques tenia pocas
esperanzas de sobrevivir.
Cuando se enteró de la desaparición de Amanda, Dorian se volvió loco,
golpeando y pateando a los adultos que intentaban contenerlo, gritando
para ir en busca de Amanda.
Pero, ¿qué podia hacer un niño de ocho años por sí mismo?
Al final, Dorian no pudo superar a los adultos, pero desde entonces se
volvió aún más silencioso y reservado, dedicándose con más empeño a
sus estudios y entrenamiento.
Cuando los otros chicos de su edad alardeaban de tener novias, su
hermano era la excepción. A pesar de su altura, apariencia, carisma y
habilidades muy por encima de sus pares, además de que muchas chicas
lo seguían, a él no parecia interesarle nadie, sus estudios se convirtieron
prácticamente en toda su vida. Desde pequeño no conocía otra cosa que
el estudio riguroso, no solo académico sino también aquellos cursos
especiales que su abuelo habia organizado para que él pudiera tomar las
riendas de la familia algún día. Su rutina iba desde entrenamientos
fisicos hasta ejercicios mentales y clases profesionales. Su agenda
estaba siempre a tope.
Los desafios que otros no soportaban, él los superaba sin chistar. No
habia en él rastro de la inmadurez o el impetu típico de los jóvenes de su
edad, al menos hasta que llegó su último año de preparatoria, cuando
Pamela volvió a ver en él ese brillo caracteristico de un chico de su
edad.
Pamela no sabia que o quién había encontrado Dorian ese año, pero
estaba seguro de que habia vuelto a la vida, tal como habia estado los
dos años anteriores.
Ella estaba convencida, tenia que ser obra de Amelia.
No es que Pamela y Amelia fueran intimas, pero desde el momento en
que la vio, le recordó a Amanda. En los ojos de Amelia, Pamela pudo ver
el reflejo de una vieja amiga, como si la historia estuviera destinada a
repetirse.
Capítulo 14
Hacia rato que Pamela había olvidado cómo lucia Amanda de niña, pero
el aire tranquilo y suave de Amelia, tan parecido al de Amanda, siempre
le provocaba una extraña sensación de familiaridad Asi que cuando su
hermano, quien jamás habia tenido novia, llegó a la casa con Amelia y
anunció que ya se habian casado por lo civil, Pamela entendió por qué se
habia casado tan repentinamente con ella, aunque su mamá sospechaba
que el apuro se debía a que Amelia estaba esperando un bebe y a la
responsabilidad que Dorian sentía.
Pamela no estaba segura. pero podia notar que su hermano realmente
ansiaba la llegada de ese niño
Más de una vez lo habia visto empapandose en libros sobre maternidad,
incluyendo la nutrición para embarazadas, las precauciones a tomar y el
cuidado hacia los recién nacidos y sus mamás
Lamentablemente, la vida les nego la bendición de ese niño.
Cada vez que veía a Dorian mirando a su hija, no podia evitar pensar que
él imaginaba cómo sería su propio hijo al verla
Y aun así, con ese amor tan grande por los niños, su cuñada y él
llevaban dos años sin buscar tener uno
La mayoría de las veces, Pamela sentia que no podía descifrar los
pensamientos de su hermano.
“Hermano”, dijo ella, observando su expresión dulce y no pudo evitar
preguntarle con cautela, “¿cuándo piensas tener un bebé con tu esposa?
Ya no eres tan joven y tienes una carrera estable, deberías tener un hijo
M
Dorian se detuvo un momento, sin responder, continuó jugando con la
pequeña en sus brazos.
Pamela insistió con delicadeza: “Hermano, ¿has hablado con tu esposa
sobre esto? ¿Ella no quiere o tú no quieres? Se que criar hijos puede ser
duro y cansado, pero también trae mucha felicidad. Siento que a ustedes
les falta algo, tal vez un hijo podría acercarlos más.”
Dorian se quedó inmóvil, su expresión se oscureció.
La chica sorprendida pregunto: “¿Hermano?”
Él se volteó y puso a la niña en los brazos de Pamela, le echó una mirada
y dijo: “Ya no tienes cuñada
Pamela se quedo en silencio.
Dorian se levanto, tomo las llaves del coche que estaban sobre la mesa
de centro.
“Recuerda cerrar la puerta cuando salgas.
Con esas palabras, salió por la puerta, cerrándola con fuerza tras de sí y
dejando a Pamela sobresaltada. Confundida, miró hacia la puerta, sin
entender qué había ocurrido. Después de un rato, se dio cuenta de que
no había rastro de Amelia en la casa
De hecho, parecia que la casa había vuelto a su estado original, antes de
que Dorian se casara.
Confundida decidió llamar a su madre. “Mamá, ¿qué pasa con mi
hermano y mi cuñada?”
“¿Qué mas va a pasar? Tu hermano siempre la ha protegido, respondió
Cintia con un tono desagradable, con la frustración acumulada ante la
falta de comunicación de Dorian.
ཁ འཅབ བ
Aunque no era su hijo biológico, ella lo había criado desde que tenía dos
años y en su corazón no había diferencia entre ser su madre biológica o
no. Sin embargo, Dorian siempre habia mantenido una cortesia distante,
lo que le causaba un desequilibrio emocional cada vez que lo pensaba.
Pamela captó el tono sarcastico de su mama: “¿Podemos hablar bien, por
favor? Estoy en la casa de mi hermano
El torio de Cintia se suavizó un poco: “¿Qué está haciendo?”
Su a respondió: “Se fue..
Y continuó: “Pero algo no está bien con el hoy. Tan pronto como entré, all
alcohol y cuando mencioné a mi cuñada, se puso serio y dijo que yo no
tenia cuñada. No será que, han discutido?”
Cintia se preocupo de inmediato En serio?”
“Claro que si Pamela cambio su teléfono de mano, vigilando a su hija que
se habia escapado de su agarre, “Ademas, parece que ya no hay cosas
de mi cuñada en la casa y él dijo que ya no tengo cuñada. No será que,
¿se han separado?”
Pamela se asustó con sus propias conjeturas, cruzo las piernas de prisa
cambiando de posición, mientras que al otro lado del telefono, Cintia
parecia reflexionar. Recordo la escena en el aeropuerto cuando Amelia se
despidió no tenia pinta de irse de vacaciones, sino más bien de mudarse
al extranjero para quedarse. Si no fuera por algun problema grave, como
las situaciones de pareja, ¿por qué más se iría por tanto tiempo?
Si en verdad se hubieran separado, ella podría tomar otras acciones.
Después de pensar un poco, le sugirio a Pamela: “Tú siempre has sido
muy unida a tu hermano. Habla con él y aclara si en verdad se ha
separado.
Su hija replico. Y para qué quiero saber eso?”
Cintia le dijo “Para presentarle a la hija de Elsa, ¿cómo no? Lo que es del
hogar, que no se vaya al caño.”
Pamela no dijo nada
Su madre la reprendio: ¿Qué reacción es esa? ¿Acaso Carolina no tiene la
belleza, el porte y la familia como para estar a la altura de tu hermano?”
“No quiero seguir hablando de esto, si es compatible o no también
depende de mi hermano”, contestó su hija, sin ganas de discutir con ella
sobre ese tema. “Además, quién sabe si mi hermano realmente se ha
separado.” Corto la llamada antes de que Cintia pudiera responder y
echando un vistazo a la habitación vacía, sintió una opresion en el
pecho. No era que extrañara a Amelia, no le tenía tanto cariño, sino que
su joven y romantica mente preferia finales felices y no le gustaba
enfrentarse a la realidad de un adiós. Además, estaba acostumbrada a la
idea de que Amelia era su cuñada.
Queria preguntarle a Dorian directamente, pero no se atrevía a llamarlo
ni a enviarle un mensaje. Después de mucho pensar, decidió enviar un
mensaje a Amelia, con quien no tenía mucha confianza: “Cuñada, ¿estás
en casa?”
Pero el mensaje quedó sin respuesta.
Capítulo 15
Amelia recién tocó tierra cuando vio el mensaje de WhatsApp que
Pamela le había enviado.
No es que fueran amigas intimas.
Pamela se casó muy joven, además Amelia y Dorian tampoco vivian en
la antigua hacienda Ferrer, las visitas eran escasas y los encuentros aun
menos frecuentes. Solo coincidian en alguna que otra cena familiar
durante las festividades y Pamela, siempre ensimismada en su romance,
se inclinaba más por la familia del su esposo. Si su marido decia no, ella
no aparecía, así que las oportunidades de verla eran minimas.
No eran cercanas en la vida real y por tanto, tampoco tenían mucho de
qué hablar en linea, sobre todo porque. Amelia no era muy sociable.
Pamela, en cambio, disfrutaba de estar charlando en los chats familiares,
mientras que Amelia solo respondia cuando alguien la mencionaba
directamente, de lo contrario, su WhatsApp, como el de Dorian, no era
más un adorno. Por eso le pareció extraño que Pamela le preguntara de
la nada si estaba en casa, aun así le respondió con cortesía: “Lo siento,
ayer estaba en el avión y tenía el móvil apagado. Ya no estoy allí,
¿ocurrió algo?”
Pamela habia esperado todo un día por una respuesta de Amelia que
nunca llegó, ya estaba desanimada e incluso algo resentida por sentirse
ignorada. Con su tipica actitud de niña adinerada, se molestaba rápido
pero también se le pasaba enseguida. Aún con el enojo atorado,
respondió secamente con un: “Nada, olvidalo
No es que Pamela sintiera un gran cariño por Amelia ni tampoco lo
contrario. El dia anterior, su molestia por el divorcio era simplemente
porque Amelia era su cuñada y le costaba aceptar la realidad de la
ruptura matrimonial de Dorian. Después de una noche de reflexión,
había asimilado la posibilidad de que su hermano estuviera divorciado y
en su mente, Amelia volvía a ser una extraña, alguien que habia
irrumpido accidentalmente en sus vidas
Quizás porque siempre habia creído que Amanda y Dorian estaban
destinados, a pesar de que su amiga había desaparecido hace años,
Pamela seguía pensando que Dorian la esperaba. Por eso, cuando él
apareció con Amelia, le costó adaptarse a esa nueva realidad. Ahora que
todo indicaba que iban a regresar a sus vidas anteriores, a ella no le
parecia tan dificil.
Incluso tendia a creer lo que su madre decía, que Dorian y Amelia se
habían casado por un embarazo que al final no prosperó
Perdieron al bebe y ahora cada quien había vuelto a su camino.
En el fondo, Dorian siempre estaba esperando a Amanda.
Con esos pensamientos, Pamela empezó a sentir lástima por Amelia y
ese malestar anterior se disipo al instante. Para compensar su anterior
tono desagradable, le envió otro mensaje: “Cuñada, ¿cómo que estabas
en un avión? ¿A dónde fuiste?”
Amelia encontraba extraño el cambio de actitud de Pamela. Un segundo
antes se notaba molesta y ahora, de repente, parecia mostrarse
excesivamente amable.
Aurique Pamela nunca había sido abiertamente hostil, siempre había
mantenido una distancia prudente. Ella ya había percibido cierto
rechazo, aunque nunca supo el motivo. Pero siendo una persona que
captaba las indirectas, si alguien no la apreciaba, no se imponia.
Habían mantenido esa distancia durante dos años sin problemas, solo
que Amelia no esperaba que, tras el divorcio, Pamela mostrara ese
arranque repentino de calidez.
Sin entender del todo sus intenciones, contestó con sencillez: “Me fui al
extranjero, surgió un asunto.”
Al recibir la respuesta de Amelia Pamela se sintió aliviada. No es que
realmente quisiera saber donde estaba, más bien era una forma de
aliviar ese sutil sentimiento de culpa. La respuesta de Amelia solo
intensificó su sospecha de que se habian divorciado, pero tras una
noche, ya no le importaba tanto, por lo que respondió,
Capitulo 15
cortésmente. “Ah, entiendo, cuidate mucho.”
“Gracias, tú también cuidate.”
Tras una educada despedida, Amella cerró WhatsApp.
Tomó un taxi hacia su alojamiento, un apartamento que habia alquilado
con la ayuda de un agente inmobiliario cerca de la universidad
Tenía mucho equipaje, y al salir del aeropuerto, Rafael se ofreció a llevar
su maleta, acompañándola hasta su nuevo hogar
Ella se sintió algo apenada y después de acomodarse, invitó a Rafael a
comer para agradecerle. Sin embargo, él miró su apartamento y luego
dijo. “Mejor vamos al hospital primero.”
Ella se sorprendió y se sintió incómoda.
No le habia dicho a Rafael que estaba embarazada Después de todo, era
un amigo del sexo opuesto con el que no tenia mucha confianza, pero él
parecia haberlo notado y simplemente no lo había mencionado.
¿Qué planes tienes ahora?”, preguntó él.
La última vez que alguien le hizo esa pregunta fue Dorian.
Eso le trajo una oleada de nostalgia y tristeza.
Sonrio y negó con la cabeza, sin decir una palabra.
Rafael no insistió, solo señaló hacia la puerta: “Yo también vivo en este
edificio. Si necesitas algo, puedes buscarme en cualquier momento.”
Luego sacó su teléfono, marcó el número de Amelia y colgó cuando el
teléfono de ella sono.
“Este es mi número. Dijo él. “Guárdalo y llámame si necesitas algo.”
Amelia lo miró sorprendida, preguntándose cómo sabía su número.
Él pareció entender su confusión.
“Lo guardé cuando era tu tutor en la universidad. Solo quería probar si
seguías con el mismo número, explicó.
Ella sonrió: “Antes me parecía una molestia cambiarlo, pero ahora estoy
pensando en hacerlo.”
No solo lo mantenido ese número desde que terminó la universidad, sino
desde la secundaria.
Lo había conservado desde su último año de bachillerato.
No había querido cambiarlo porque en su corazón aún guardaba
esperanzas y sueños sobre aquel chico que le había dado calor durante
su adolescencia, no quería olvidarlo, aunque nunca la había llamado.
Rafael la miró profundamente y de repente preguntó: ¿Cómo era él?”
Amelia se quedó quieta.
El seguía esperando su respuesta.
“Él era una buena persona, dijo ella, sin encontrar las palabras exactas
para describir a Dorian. En su opinión,
el era realmente un buen hombre: amable, delicado, atento y leal en el
matrimonio. En realidad, no habla nada malo en él, era ella quien era un
poco codiciosa.
Rafael asintió sin preguntar más y cambió de tema: ¿Quieres que te
acompañe al hospital?”
Arnelia sonnó y negó con la cabeza: “No es necesario, gracias.”
asintió y no insistió. “Cuidate.”
Cita repiico: “Lo haré”
Capitulo 15
Después de que Rafael se fue, Amelia fue al hospital para hacerse una
prueba de HCG. El resultado fue el mismo que el de la prueba de
embarazo casera: estaba embarazada.
Con el informe en mano, se sentó en un banco frente al hospital durante
mucho tiempo.
El sol poniente bañaba su figura delgada, alargándola aún más.
Era la temporada en que el otoño comenzaba a asomarse lentamente.
En esa calle desconocida, rodeada de rostros y multitudes extrañas, bajo
el atardecer, se sentia una soledad peculiar, la de un extranjero en
tierra
ajena.
Amelia recordó la última vez que se enteró de que estaba embarazada y
se encontró con Dorian en el hospital. A pesar de la turbulencia de sus
emociones en ese momento, al verlo, sintió una oleada de sorpresa y un
sentido de seguridad que la tranquilizo al instante.
Dorian apareció cuando aún no sabia que hacer y al enterarse de su
embarazo, no dudó en ofrecerle una solución, asumiendo toda la
responsabilidad.
En ese entonces, no tenía que preocuparse por si podria ofrecerle a su
hijo un ambiente próspero y saludable. para crecer, si crecer en un
entorno monoparental afectaria su salud mental fisica, o si seria cruel
traerlo a este mundo sin poder ofrecerle una familia completa.
Para todas las preocupaciones que tenia en ese entonces, Dorjan le
había dado una solución.
Pero ahora Dorian ya no estaba en su vida, entre ellos todo había
terminado definitivamente. Aquella última mirada cruzada en el
aeropuerto fue fria, como si ella fuera una desconocida; él no le ofrecería
otra opción.
Ella tampoco podia buscar su ayuda, la respuesta sería regresar a la
encrucijada de hace dos años o seguir adelante con la decisión actual.
Asi que, a pesar de haber pasado más de diez horas en vuelo, Amelia no
habia logrado aclarar sus pensamientos sobre qué hacer.
Su decision no solo afectaba una vida, sino también su futuro.
En el fondo, queria quedarse con el bebé. Probablemente nunca se
casaría en su vida, ya no tenia esperanzas de amor ni de matrimonio,
pero anhelaba tener su propio hijo. Ese embarazo inesperado era como
un regalo
caido del cielo.
Pero también sabía que no podía proporcionarle a su hijo una familia
completa ni el amor de un padre. Le estaba quitando parte de una vida
normal antes de que siquiera naciera y no sabía si eso seria demasiado
cruel para el niño.
No se atrevia a tomar la decisión a la ligera.
El largo vuelo no le había dado la fuerza para decidir.
Tampoco ese atardecer melancólico y solitario.
Con el informe médico apretado en su mano, suspiró profundamente, se
levantó y al girarse, su mirada se encontró con una figura alta y fuerte
que la hizo detenerse en seco
Capítulo 16
Al voltearse, Rafael, ya con ropa distinta, se dio cuenta de la mirada de
Amelia, que pasaba de la confusión a la decepción
El la miro y preguntó con una sonrisa: “¿Te confundiste de persona?”
Ella, un tanto avergonzada, respondio con una risita “Por un momento
pensé que había visto a alguien. conocido Supongo que la gente quapa
se parece
Rafael y Dorian tenían cortes de pelo similares y eran de estatura
parecida, por eso casi creyó ver a Dorian. Quizas fue la similitud en su
aura o tal vez estaba demasiado distraida. Por un instante, realmente
pensó que Dorian estaba ahi.
Rafael tambien sonrio, pero no dijo nada más. ¿Su mirada se posó en el
informe médico que ella sostenía y luego volvió a su rostro No vas a
regresar?”
No hizo mas preguntas.
Amelia tampoco quiso entrar en detalles: “Justo estaba por irme.”
“Vamos juntos dijo Rafael y al terminar se dio la vuelta.
Amelia lo observó alejarse y sin pensarlo, acarició su vientre aún plano.
Las emociones eran complicadas; penso que habia cortado por lo sano,
pero ahora, con un hijo en camino, las ataduras serían más profundas.
Eso era parte de su indecisión.
Por un lado, quería dejar atras el asunto, vivir sin ataduras y con tiempo
olvidar.
Pero una atadura significaba futuros enredos.
Amelia no queria ese tipo de complicaciones.
Sin embargo, significaria renunciar al niño.
Y solo de pensar en renunciar, sentía un dolor punzante en el corazón.
Por la noche, Frida la llamó, percibiendo que Amelia estaba preocupada.
“¿Qué pasó?, pregunto su amiga con inquietud. “Cuando te fuiste
estabas bien, ¿por qué ahora estás tan preocupada? ¿No te va bien en tu
nuevo hogar?”
Amelia negó con la cabeza, recién salida de la ducha y lista para dormir,
mientras que Frida la llamaba a primera hora, por la diferencia horaria,
eran casi las 12 de la noche para Amelia y las 7 de la mañana para su
amiga.
“No puede ir mal si apenas llegué, dijo Amelia, sentada en la cama con
una enorme almohada en su regazo y el teléfono en una mano,
apoyando su barbilla en la almohada, lucia un poco desanimada.
¿Por que te levantaste tan temprano?”, preguntó. “¿No empiezas a
trabajar a las diez?”
Frida trabajaba en horario flexible y vivia cerca de la oficina, usualmente
se levantaba después de las nueve.
“Bueno, me preocupaba que te fueras a dormir y quise llamarte antes,
¿quién te manda a estar tan lejos?”
Frida, con la boca llena de espuma de pasta de dientes, murmuró una
respuesta y Amelia no pudo evitar reir: ‘No uses eso como excusa. Si no
fuera por el trabajo, nadie creeria que madrugarias.
“Estoy ocupada con el trabajo, pero llamarte es lo más importante,
insistió Frida, aunque no era fácil engañarla, ¿Qué pasó realmente? Te
veo cansada.”
Estoy embarazada, confesó Amelia sin intención de ocultarlo, “estoy
pensando qué hacer.
Pride cas se atradanta con el enjuague bucal, rapidamente terminó y le
dijo frustrada: “¿Qué vas a hacer?
Claro que vas a tenerlo. Si Dorian se hace responsable, bien, sino, yo te
ayudo a criarlo.”
Ella sonrió, pero su sonrisa se desvaneció rápidamente y dijo: “Él se hará
responsable, pero no quiero que lo haga.”
“No hay problema, yo te ayudo, dijo su amiga, tomando una decisión en
segundos, “mi empresa tiene proyectos inmobiliarios en Europa, puedo
pedir un traslado y ayudarte a cuidar a mi futuro ahijado o ahijada.”
Amelia le dijo incrédula: ¿En serio?”
“Claro que sí, aseguró Frida, aunque algo nerviosa, “siempre y cuando
logre cerrar hoy el proyecto del Hotel Esencia, pedir el traslado será pan
comido.”
La sonrisa de Amelia se congeló por un momento.
Frida no se perdió ese cambio sutil en su expresión y preguntó con
cuidado: “¿Te molesta?”
El Hotel Esencia era propiedad del conglomerado de Dorian.
Ella soltó una carcajada: ¿De qué tengo que molestarme? Mi ruptura con
Dorian fue tranquila, no de esas en las que terminan odiándose a
muerte.”
“Además, si logras cerrar ese trato con su empresa, no sería un simple
cambio de aires. Tendrías un logro concreto bajo el brazo, cualquier gran
empresa te estaría buscando para contratarte.” Amelia añadió,
“Te deseo todo el éxito del mundo.
“Gracias, respondió su amiga con una sonrisa, “pero Dorian no es
alguien fácil de convencer, eso seguro.”
Amelia continuó: “No te preocupes, de todas formas no vas a verlo en
persona.”
Frida no dijo nada.
Ella la consoló: “Lo tuyo es más que todo negocios y captación de
proyectos, hasta donde sé, ahora mismo es Carolina la que está a cargo
de eso.”
“¿Ah si?” Su amiga se sorprendió, “¿Carolina también está en el Grupo
Esencia? ¿No me digas que esos dos estaban en algo juntos? Ahora
entiendo tu divorcio repentino, resulta que era por…
“¡Basta ya!” Amelia la interrumpió rápidamente, “Me enteré de que ella
estaba en la empresa el mismo día que decidi divorciarme. Mi divorcio es
un asunto personal y no tiene que ver con nadie más.”
Sin embargo, su amiga no parecía convencida: Si no hay nada entre
ellos, ¿por qué Dorian aceptó el divorcio tan rapidamente en cuanto se lo
mencionaste?”
Amelia se quedó en silencio.
Capítulo 17
Frida meretro Desde que estábamos en la escuela siempre se rumoreaba
que eran pareja y qué casualidad que terminaron en la misma empresa
Además, Dorian Ie dio un puesto mas importante, no me creo que solo
tenga algo con ella.
Entonces, quizás fui yo la que se metio entre ellos, dijo Amelia en vor
haja, logrando calmar la indignación de Frida
Eso es diferente, replico ou amiga sin rodeos No importa lo que hayan
tenido, cuando tú conociste a Dorian ambos estaba Amelia no su amiga
de lo con fervor y sintio una calidez en su corazón
Tranquila, Dorian no es de esos, dijo Si él aceptó es porque simplemente
no éramos el uno para el otro, nada
Esta bien Frida se contuvo de decir mas Perdón por traer a colación algo
tan triste
Ella sonrió “No te preocupes, no soy tan frágil. Además, fui yo quien lo
dejo, ok?
“Es verdad, el que deberia llorar es el por perderse a una chica fan
genial Ya se arrepentirá, dijo Frida con una sonrisa No te prece el Esencia
En cuanto lo logre, volare para estar
voy a garle com contigo y con mi ahijada o ahijado
Amelia no. Eso espero, cuentame cuando lo consigas
“Claro,” su amiga contesto con entusiasmo, luego volvio a su seriedad
habitual Pero en serio, piensalo bien si quieres quedarte con el bebe Yo
puedo decir muchas cosas, pero al final quien da a luz y la vida que
cambiará es la tuya Tu serás quien tenga la responsabilidad
Lo único que puedo decirte es que, pase lo que pase, te apoyare
incondicionalmente, añadió Frida. “Si decides tenerlo, estare ahi contigo
Ya me certifique como nutricionista, asi que cuidar de una embarazada y
un bebe no sera problema Y no te preocupe por mi trabajo, nuestra
empresa tiene sucursales alla Si paso la evaluación puedo pedir un
traslado internacional y si quiero regresar, simplemente solicitaré volver
Amelia asinto Está bien”
“Tomate tu tiempo, no hay prisa, dijo su amiga mirando su reloj
“Deberías descansar, yo tengo que ir a trabajar
Amelia asintio de nuevo, colgo el teléfono, apago la luz y estaba lista
para dormir, pero recordó el proyecto del que Frida habia hablado
Aunque no solian hablar mucho de trabajo, a veces escuchaba a su
amiga quejarse de algunas cosas de la oficina.
Recordaba que Frida había estado ocupada con la captación de
inversiones para La Zona Dorada.
Amelia habia visitado una vez su distrito comercial, el cual estaba
compuesto por una combinación de centro comercial y oficinas. Del
primero al séptimo piso estaba el centro comercial, con tiendas de
supermercado, ropa, calzado, área infantil, comidas, deportes y
entretenimiento. El comercio ya estaba casi completo, solo faltaba
definir los pisos sobre el centro comercial. La empresa planeaba atraer a
un hotel para establecerse all, dado que el distrito estaba dirigido a un
mercado de alta gama y estaba rodeado por un CBD de lujo, to-mando
parte del nuevo centro de la ciudad en el plan de Arbolada, las
expectativas para la calidad y reputación del hotel eran altas.
El Grupo Esencia tenia una amplia gama de industrias bajo su mando
diseño de construcción, desarrollo mobillarro, resorts, hoteles,
entretenimiento y más. Amelia supuso que, de todos estos, lo unico que
podria tener relación con el trabajo de Frida serian los hoteles.
Hotel Esencia se enfocaba en el mercato ejecutivo de alta gama, creado
personalmente por Dorian come a de fol boutique. Preferian la calidad
sobre in cantidad, siendo una marca altamente soltera por muchos
distritos comerciales. La visión del hotel coincidia con la del distrito de
Ende
Pero habla desventajas obvias para el equipo de Frida, después de todo,
Arbolada era solo un distrito en desarrollo Si serían capaces de
establecerse con éxito era todavia una incógnita, un verdadero desafio
para la visión y la decisión de los lideres
Al ser un proyecto de hotel que involucraba la reputación y la imagen de
la empresa, sin duda seria on proyecto personal para Dorian, el creador
de la marca Amelia sabia que él deberia estar supervisándolo
personalmente, siendo el responsable de todas las decisiones Sin
embargo, con su agenda tan apretada, era improbable que él estuviera a
cargo desde el inicio, seguramente seria el departamento de desarrollo
de mercado el que llevaría las tiendas al principio.
Amelia recordó el dia que fue a buscar a Dorian y vio a Carolina en su
oficina, con un galete que parecia del departamento de desarrollo de
mercado.
Si el proyecto tenía que pasar primero por Carolina, quizá no lo
aprobaria
Después de pensarlo un momento, Amelia le mandó un mensaje a Frida
Oye, ¿estás hablando de llevar al Hotel Esencia a tu cadena? Si es asi,
puede que Carolina sea tu contacto Ella se unió a la empre principios de
año y todavía es nueva, intentando consolidarse, asi que probablemente
se enfoque en proyectos más seguros para demostrar su valía. Tu
proyecto tiene un ciclo de retorno de inversión muy largo y es bastante
riesgoso, no creo que ella se atreva a presentarlo Podria ser que ni
siquiera considere tu propuesta
Justo cuando Frida terminaba de organizar sus cosas, vio el mensaje y
sintió un nudo en el estómago. Inmediatamente le hizo una
videollamada: “Ella también está en desarrollo de mercado?
Si Carolina estaba a cargo, más allá de los riesgos e inversiones, Frida
estaba segura de que Carolina ni siquiera le daría una oportunidad a su
propuesta, pues en su último ano de preparatoria, habla tenido fuertes
roces con ella.
En aquel entonces, Carolina era la chica popular de la clase, inteligente,
hermosa y el centro de atención, lo que la hacia algo arrogante No
parecía tener mucha estima por los demás, quizás era su forma de ser,
siempre distante y fria. Pero Frida, también joven y temperamental, no
soportaba esa actitud de sentirse superior a los demás y siempre
buscaba provocarla, sobre todo después de que Amelia llegó a la escuela
Amelia era la tipica chica dulce y tierna, tan amable que a todos les caia
bien Su apariencia y personalidad cautivaron rápidamente a todos,
desviando la atención de Carolina hacia ella Frida se llevaba de maravilla
con Amelia y al descubrir que también era una estudiante sobresaliente,
se hicieron inseparables.
Carolina, por su parte, quizás celosa de que Amelia le quitara
protagonismo o molesta por las constantes provocaciones de Frida,
empezó a mostrar abierta hostilidad hacia Amelia Cuando Amelia, siendo
nueva, compartio pupitre con Carolina y necesitaba orientación, Carolina
solia responder con desdén y frialdad, algo que Frida no podía soportar
Asi, las tensiones entre Frida y Carolina solo aumentaron, terminando la
escuela sin dirigirse la palabra.
Frida nunca imaginó que los conflictos del pasado volverían para
perseguirla y ahora se encontraba justo en la línea de fuego de Carolina.
Capítulo 18
Amelia conocia muy bien los viejos rencores entre Frida y Carolina. Al
escuchar el tono de derrota instantáneo en la voz de Frida, se apresuró a
consolarla: “Ella probablemente esté en el departamento de expansión
de mercado, pero también podria haberme equivocado. Y aunque
realmente esté alli, no necesariamente va a tratar contigo. No te
preocupes todavía. Solo queria darte un aviso.”
Frida seguia desanimada Siento que es muy probable. Cuando llamé, me
dijeron que buscara a la señorita Carolina Hay tantas Carolinas en este
mundo que nunca imaginé que seria esta Carolina.”
“No importa si es ella, confia en mi, la consolo Amelia, “He ido a ver esa
zona comercial y he estado siguiendo la política y acciones para atraer
inversiones por alla. Como el nuevo corazón financiero de la ciudad,
definitivamente va a despegar. Si el proyecto llega a manos de Dorian,
seguramente lo conseguirán. Dorian tiene esa vision.”
Los ojos de Frida se iluminaron: De verdad?
Amelia asintio “De verdad. Lo complicado ahora es como hacerle llegar
el proyecto. Él siempre ha evitado los atajos, si se lo entregas
directamente, puede que ni siquiera lo mire. La compañía tiene una
estructura de responsabilidades muy clara, es dificil saltarse niveles. Asi
que si la persona con la que te toca lidiar realmente es Carolina y ella
rechaza tu proyecto, te sugiero que busques a Yael. Oficialmente es el
asistente de Dorian, pero en realidad es su mano derecha dentro de la
empresa, tiene mucho poder. Yael tiene un estilo de trabajo parecido al
de Dorian, se enfoca en los hechos y no en las personas. Si tu propuesta
es buena, no habra problema.
¿Yael? Frida no lo conocía y el nombre no le sonaba familiar.
Amelia continuo. Luego te mando una foto. A Dorian le gusta el café
molido al momento, de la cafetería de abajo, tiene el hábito de tomar
café al mediodía para mantenerse despierto y nunca descansa. Así que
alrededor de las 12, Yael baja a buscarle su café. Podrías intentar un
encuentro casual, como dejar caer unos documentos o algo asi.”
Frida dijo pensativa: “Parece que conoces muy bien los hábitos de
Dorian, incluso en la empresa.”
Amelia no dijo nada.
Su amiga se rio: “Ya, ya, no te molesto más. Ve a descansar, las
embarazadas no se deben trasnochar. Yo iré a la empresa a ver qué
puedo hacer.”
“Está bien, asintió Amelia, “Tú también descansa, no te esfuerces
demasiado y no te preocupes por venir a acompañarme. Puedo
manejarlo bien.”
Frida hizo un gesto de “OK” con la mano y colgó el teléfono. Guardó su
actitud relajada frente a Amelia, se maquillo cuidadosamente y salió
rumbo al Hotel Esencia.
La gerente de expansión con la que se encontró era, tal y como Amelia
había predicho, Carolina.
Al ver a Frida, la chica también mostró una clara sorpresa, no esperaba
que la visitante fuera su antigua compañera.
“Hola, hace tiempo que no nos vemos. Frida intentó mantener una
sonrisa cordial, pero le resultaba incómodo. Carolina la miró con frialdad
y dijo directamente: “Cada una sabe bien quién es la otra, no hay
necesidad de forzar las cosas.
Era evidente que no tenía intenciones de ser amable.
Frida también dejó de sonreír: “Después de tantos años, veo que no has
cambiado nada.”
Carolina replicó. “Lo mismo digo.”
Mientras hablaba, ya se había sentado frente a Frida y extendió su mano.
“Dame la propuesta, la revisare. Si basa, bien, si no, se acabo. No
perdamos el tiempo mutuamente.”
Frida le pasó la propuesta con la misma franqueza.
Carolina apenas la ojeó y devolvió el documento: “Lo siento, pero la
ubicación de su empresa actualmente
sigue siendo solo un proyecto en el papel. Tenemos que considerar el
retorno de la inversión y por el momento no estamos interesados en este
tipo de proyectos.”
Era exactamente como Amelia había pronosticado.
Frida no perdió el tiempo: “Gracias.”
Se levanto para irse después de recoger sus documentos.
Carolina la detuvo: “Espera,”
Ella se volvio: ¿Hay algo mas?”
“Nada, tranqui. Carolina también se levantó, “Pensé que me ibas a rogar
un poco, considerando tu proyecto.”
Echo un vistazo al documento en las manos de Frida: “Le has puesto
bastante empeño, ¿eh?
Ella forzó una sonrisa. Estás mezclando lo personal con lo laboral.”
“No es eso. Carolina también fue directa, “Simplemente no me gusta su
rollo empresarial, no creo que esa zona vaya a tener mucha vida en el
futuro. Estas áreas nuevas están por todas partes en el país y pocas
realmente prosperan.
Frida la evaluó Con esa visión y ocupando ese puesto, seguro eres una
espía enviada por la competencia para arruinar la empresa de Dorian,
¿no?”
Carolina replico: “No tengo esa capacidad.”
“Pensándolo bien, tiene sentido.” Frida ahora parecía más interesada en
charlar, “Pero cuéntame, ¿cómo conseguiste trabajar en el Hotel
Esencia? Escuché que es muy difícil entrar.”
La chica la miro de reojo. “Eso demuestra que soy competente.”
Frida pareció sonreir: “Pensé que con tu ‘visión de negocios, habrías
entrado por alguna relación.”
La mirada de Carolina se endureció: “¿Qué insinuas?”
Ella fue directa ¿No fue Dorian quien te colocó ahi?”
Carolina preguntó: ¿Qué te importa a ti?”
“Mucho.” Frida también dejó de sonreír, mirándola fijamente, “Tiene que
ver con la felicidad de mi gran amiga, ¿importa o no?
Carolina frunció el ceño: “¿Amelia?”
“Así es.” Frida asintió, “¿No lo sabías? Llevan dos años casados.”
La chica se quedó pasmada por un momento.
Frida no entendia si la sorpresa de Carolina se debia a que Dorian y
Amelia se habían casado, al hecho de que ya llevaban dos años o si
Dorian le habia mentido.
No podía descifrarlo y Carolina no le ofreció más información.
¿Qué tiene que ver conmigo?” Respondió fríamente.
Frida, observando su expresión, soltó una risita: “Nada. Pero, acaban de
divorciarse.”
La chica la miró con asombro.
Era la sorpresa genuina de quien no tenia ni idea.
No podia determinar si esa sorpresa incluía alguna implicación de
Carolina en la vida matrimonial de Amelia y
“¿Te afecta de alguna manera? Ella había sido siempre directa en su
trato con Carolina y no se andaba con rodeos, así que esta vez no fue la
excepción y preguntó sin tapujos.
Pero Carolina, como siempre, no le daria una respuesta directa. Bajo qué
derecho me preguntas? ¿Qué tiene que ver contigo?”
“Olvidémoslo Frida no queria seguir el juego, Espero que no tenga nada
que ver, porque si no, eso haría a Dorian un verdadero patán y dejaria
muy mal a mi amiga por su mala elección. Mejor quedarse con la duda.”
“Me voy Se despidio con un gesto despreocupado y se alejo sin mirar
atrás.
Carolina no la llamo, simplemente se quedo quieta en su lugar
Cuando Enda llego a la esquina de la escalera y miró hacia la sala de
reuniones, vio a su excompañera con esa cara hermosa y distante llena
de pensamientos perdidos.
No sabia que podria estar considerando Carolina y realmente no le
importaba Amelia había decidido seguir su camino separada de Dorian y
de ahora en adelante, con quien se casara él ya no era asunto de ella.
Aunque se decía esto, no podia evitar sentir resentimiento hacia Dorian.
No entendía cómo él podía dejar ir a su amiga tan fácilmente, si no la
amaba, ¿por qué empezar algo en primer lugar?
Llevando consigo ese resentimiento, apuró el paso, descargando su
frustración en cada zancada y sin prestar atención a su alrededor, al
darse la vuelta se chocó de lleno con alguien, “¡Paf!” se oyó el golpe y
sus papeles cayeron al suelo.
“Lo siento, lo siento Frida se apresuro a disculparse, al tiempo que
levantaba la vista y se encontraba con el rostro familiar y quapo de
Dorian, las palabras de disculpa se le congelaron en la boca.
Yael, que venia detrás de él, no pudo evitar regañar a Frida: “Oye tú, ¿no
puedes mirar por dónde vas? ¿Como es posible que vayas directo a
chocar con alguien así?”
Frida estaba molesta con Dorian, pero igual le reprochó sin muchas
ganas: “Con todo el camino ancho que habia, ¿como terminamos
chocándonos?”
Yael replico “Nosotros ibamos por la derecha, ¿y tú?”
Ella se quedo sin palabras.
El secretario aún no se calmaba: ‘¿Además, no viste que estábamos
hablando de algo importante? Y encima esta al teléfono, de espaldas,
¿quién iba a imaginar que alguien vendría embalado desde atrás?”
Frida no dijo nada.
Dorian colgo su llamada, guardó su celular y miró a su asistente ¡Yael!”
Yael se calló al instante
Entonces Dorian se dirigió a Frida
“Lo siento, fue descuido mio.”
Frida no era de hacer problemas sin razón, así que cuando oyó la
disculpa educada y seria de Dorian, se sintió poco apenada. un
“No hay problema, también fue culpa mia.”
Después de murmurar, ella se agachó a recoger los papeles.
Dorian fue más rápido y los recogio por ella, sin mirarlos, se los entregó
directamente: “Disculpa.”
Frida los tomo y la miró: “Somas viejos compañeros, no hace falta tanta
formalidad.”
Donan sonrió levemente, como respuesta. No se tomó en serio su broma
y mantuvo su actitud distante y fria habitual.
Fila sonric. “Siempre tan imparcial con todos, espero que no trates asi a
Amelia, ¿verdad?”
Apenas terminó de hablar, percibió que el ambiente alrededor de Dorian
se volvía más frío.
Yael, que estaba detrás de él, hacía señas desesperadas con los ojos
para que no mencionara a Amelia.
Frida lo miró confundida y luego, pensando en el proyecto que tenía en
mano y en el choque fortuito, decidió aprovechar la oportunidad: “Ah,
por cierto, soy la gerente comercial de Plaza Moderna y queremos invitar
a su prestigiosa cadena hotelera a establecerse con nosotros. Sr. Ferrer,
por favor, eche un vistazo, nuestro lugar es ideal para…
“No me encargo de ese tipo de proyectos”, interrumpió Dorian,
empujando los papeles de vuelta hacia ella, “deberías hablar con el
departamento de desarrollo de mercado, ellos lo evaluarán.”
Luego, con una leve inclinación de cabeza como disculpa, pasó por su
lado y se fue
Frida puso cara de pocos amigos, exhaló un suspiro largo y murmuró
para si misma: “Meli tenía razón.”
Dorian se detuvo un momento, con una pausa silenciosa, se volteó a
mirarla: “¿Qué dijo ella?”
Frida estaba sorprendida.
Dorian se quedó inmóvil, esperando su respuesta.
Frida volvió en si: “Oh, ella dijo que odias las conexiones por debajo de la
mesa y los enchufes, así que darte los papeles directamente no serviria
de nada.”
Dorian la miró un momento, sus ojos oscuros se posaron en los
documentos que ella sostenía y luego. extendió la mano: “Dámelo.”
Frida quedó sin palabras.
Capítulo 19
En la oficina, Yael no podía evitar echar miraditas de reojo hacia la
oficina de Dorian.
También evaluaba a Frida con una mirada critica que le molestaba:
“¿Qué pasa?, le preguntó ella con tono molesto.
Aún tenia en mente el pequeño encontronazo que habían tenido más
temprano.
Yael tampoco estaba de humor: “Vaya que entraste por la puerta trasera
con bastante estilo”.
“Eso no tiene nada que ver conmigo, yo no me atreveria ni a soñar con
entrar por la puerta trasera de tu jefe, fue él quien regreso a pedirme los
documentos
Frida encontraba extraña la situación, recordando la reacción de Dorian
cuando mencionó a Amelia, no parecía indiferente
Pensativa, se acercó a Yael y susurro: “Oye, déjame preguntarte algo,
¿qué tal era la relación entre tu jefe y su esposa?”.
El asistente la miró de reojo. ¿Para qué quieres saber eso?”
Ella respondio Por curiosidad”.
Se acercó aún más “Vamos, dime.
Yael se nego a comentar. “No tengo idea”.
Frida no dijo nada.
Una pregunta al vacío.
“Pero… Yael la observó, tienes un buen instinto, en el pasado el señor
Ferrer jamás abria la puerta trasera para nadie”
Frida indago Ni siquiera para Amelia?”
“Mejor preguntale al señor Ferrer”, dijo Yael, acariciando su barbilla,
Amelia nunca buscó esa puerta trasera, ¿quién sabe si él estaria
dispuesto a hacer una excepción por ella? Tal vez siempre estuvo
esperando que Amelia se lo pidiera”.
“Pff’ Frida alargó el sonido, claramente incrédula.
El asistente le dijo “No lo tomes a la ligera, ¿no notaste que apenas
mencionaste a Amelia, él cambió su actitud?
Ella le lanzó una mirada burlona: “Eso no fue un cambio de actitud, ¿no
fue acaso que al oir de ‘A’ quiso ir en contra de los deseos de mi Meli y
hacer algo diferente? Eso muestra que tu jefe aún no supera haber sido
dejado por mi Meli, le duele el orgullo”.
Yael rodó los ojos, sin ganas de discutir.
Conociendo a Dorian después de tantos años, el orgullo no era algo
importante para él.
Dentro de la oficina, Dorian ya había terminado de revisar la propuesta y
presionó el intercomunicador para llamar a Yael: “Haz pasar a la señorita
Frida”.
Yael colgó el teléfono y se dirigió a ella: “Señorita Frida, el señor Ferrer la
espera”.
Ella lo miró con recelo, luego a Dorian dentro de la oficina y finalmente
se acercó y tocó la puerta. “Adelante”
Lina voz baja y fría resono desde dentro, Frida entró
Dorian se giró a verla: “He revisado su propuesta y creo que esa zona
tiene un buen potencial de desarrollo hay espacio para colaborar
Frida, algo sorprendida, le dijo: “¿Entonces está de acuerdo en
colaborar?”
Dorian respondió: “No he dicho eso Frida no dijo nada.
Dorian continuó “Esa es solo mi opinión personal, pero la decision final
de colaborar o no debe pasar por una evaluación integral del
departamento de inversiones”
Frida asintió: “No hay problema”
Luego pregunto: “¿Y cuando podrían darme una respuesta?”
El dijo: “En quince días”
Frida frunció el ceño; quince dias para obtener una respuesta e incluso si
se aprobaba, sumando el tiempo de negociacion de contratos y trámites,
el proceso completo podría tomar un par de meses Ese ciclo era
demasiado largo y estaba preocupada por Amelia.
“¿Podria acelerar un poco el proceso, pregunto, añadiendo con una
sonrisa forzada, “Es que otros colegas tambien estan compitiendo por
recursos de clientes y no quiero que me ganen la delantera”
Dorian levanto la mirada hacia ella: No hay problema, los negocios
también dependen de la suerte. Si alguien se adelanta, eso significa que
el Hotel Esencia y su empresa no estaban destinados a ser Frida se
quedó en silencio.
Sus palabras insinuaban algo claro: su interés en su distrito comercial no
era tan grande después de todo Frida no tenia claro si Dorian realmente
no estaba interesado o si era parte de su estrategia de negocios. Le
resultaba dificil entender lo que el pensaba y no queria parecer
demasiado ansiosa, asi que se rio nerviosamente y dijo Bueno, entonces
esperaré pacientemente las buenas noticias del Sr. Ferrer”
Aunque eso fue lo que dijo en la superficie, esa noche no pudo evitar
desahogarse con Amelia sobre Dorian.
Ella realmente no queria saber nada más sobre su ex, pero aun así
escuchó pacientemente todo el desahogo de su amiga. ¡Cuando Frida
mencionó que Dorian necesitaba que el departamento de inversiones
evaluara la situación, Amc! trunció el ceño.
Frida, con impresionante capacidad para percibir las cosas, se dio cuenta
inmediatamente de su sutil cambio de ánimo: ¿Hay algún problema?”
Amelia negó con la cabeza ligeramente: No exactamente. Pero Dorian
tiene el poder de decision final Podria resolver el asunto del Hotel
Esencia por sí mismo sin pasar por nadie ni ningún departamento
Su amiga se levantó de inmediato, “Entonces, ¿Dorian está
retrasándome intencionalmente?”
Amelia respondió Probablemente no. No tiene sentido que te retrase. Si
no le interesa, simplemente te rechazaria.
Entonces… Frida reflexionó, “¿le interesa?”
Ella no estaba segura: “No lo se. Es conocido por tomar decisiones
rápidas y claras. Si le interesara, ya habria dado su aprobación sin
necesidad de enviarlo al departamento de inversiones para que to
molieran durante medio mes”
Le chica estaba confundida. Entonces, ¿qué está tratando de hacer?”
Amelia ce ericogió de hombros, indicando que ella tampoco entendia qué
estaba planeando Dorian.
Frida estaba aún más perdida.
Pensaba que una vez que Donari pasara el proyecto al departamento de
inversiones, ya no mentiria nada más aces Pero para su sorpresa, en los
dias siguientes, la citaban todos los dias para negociaciones: Hotel
Ssencia, mestrando un gran interes en su propuesta comercial,
planteando una pregunta tras ota
Yael era la persona con la que se reunía y los encuentros tenían lugar en
su área de oficinas, ya sea en la sala de juntas o en la sala de recepción
VIP
Así, no era sorprendente que Frida se encontrara con Dorian todos los
dias, viéndolo más veces que en los últimos dos años.
Amelia y ella eran amigas cercanas, pero su trabajo requeria que
estuviera constantemente en movimiento Ir a ver a Amelia en el trabajo
o durante los dias festivos era algo comun, pero incluso en esos días o
fines de semana, las oportunidades de encontrarse con Dorian no eran
muchas. No sabia si el realmente era un adicto al trabajo que no tomaba
dias libres o si deliberadamente evitaba los momentos en que ella iba a
ver a Amelia, dejandoles espacio a las dos, pero en los ultimos dos años,
Frida no había visto a Dorian con mucha frecuencia.
Y notó que últimamente el parecia prestarle mas atención. Incluso si
estaba en casa y ella lo veia, él solo saludaba cortesmente antes de
volver a su habitación Ahora, aunque no la saludaba, su mirada ocupada
se desviaba hacia ella de vez en cuando, con un atisbo de reflexión en
sus ojos.
“¿Sera que Dorian esta enfermo?” pregunto Frida por WhatsApp a Amelia
durante el almuerzo, incapaz de contenerse. Me hace ir a su compañia
cada dia, hoy tienen una duda, mañana otra ¿No pueden juntar todas las
preguntas y resolverlo todo de una vez?”
Acababa de terminar una reunion y era hora de comer Frida no tenía
ganas de cocinar, así que al salir del Hotel Esencia decidió comer en el
restaurante que estaba en la planta baja.
Amelia tambien estaba comiendo fuera y al escucharla dijo: “Podrías
decirle eso.”
“Ya lo intenté, pero no funcionó. Al gran jefe le encanta hacer sufrir a la
gente. La chica cambió de mano el telefono y al levantar la vista vio a
Dorian y Yael regresando del exterior, seguidos por Carolina
Carolina tenia una carpeta en la mano y su rostro hermoso mostraba la
seriedad de su trabajo, parecia que estaba informando algo a Dorian y
por la forma en que se movian sus labios, se podía decir que su ritmo era
adecuado, que no hablaba ni rápido ni lento.
Dorian seguía con su expresión serena y fría, sin mirarla, pero se notaba
que la estaba escuchando atentamente.
Frida encontró incómodo ver esa escena y después de decirle a Amelia
espera un momento, colgo y sin pensarlo dos veces, tomó su teléfono y
tomó una foto a escondidas.
No supo si Dorian había sentido algo, pero de repente se giro para
mirarla. La intensidad en sus oscuros ojos hizo que se sintiera
sorprendida y avergonzada por un instante, pero rápidamente se sereno
y pretendio no haberlo visto, levantando su celular frente a su rostro,
fingiendo estar absorta en su juego
Dorian se giró y le susurró a Yael: Ustedes entren primero.”
Yael asintió: “Vale.”
Pero… Carolina se detuvo a medio hablar, mirando a Dorian, como
queriendo decir algo, al final no dijo nada, solo obedeció asintiendo,
“Está bien.”
Al retirar la mirada, Dorian echó un vistazo involuntario a Frida, quien
aún seguia ‘concentrada’ en su celular.
Luego camino hacia ella.
Frida había mantenido su mirada fija en el celular, sin prestar atención al
movimiento de los demás.
Pensando que Dorian y los otros ya se habían ido, casualmente bajo el
celular y miro en la dirección donde Dorian. Yael y Carolina acababan de
estar apenas alcanzando a ver el rastro de Carolina y Yael
desapareciendo por la entrada.
Con un gesto incómodo, Frida se tocó el pecho y al devolver la vista, su
mirada barrió el celular sobre la metis que aún nostraba la foto que
acababa de tomar. No sabia si era por su habilidad para capturar el
momento o
porque la mirada de Carolina hacia Dorian era demasiado abierta y
directa, la admiración y el anhelo se transparentaban sin ocultarse.
Como en sus años mozos, el malestar de Frida hacia Carolina resurgió y
acostumbrada a descargarlo al instante, sin más, envió la foto a Amelia y
escribió un mensaje. “Mira cómo Carolina ve a Dorian, no me crea que
no hubiera algo entre ellos.”
El sonido de una notificación de WhatsApp sono y Amelia tomo su
celular, viendo de inmediato la foto de Dorian y Carolina.
En la foto, Dorian lucia su acostumbrado traje negro, impecable y
ordenado, de estatura alta y porte imponente, su actitud era fria y
distante como siempre. Con su altura de casi seis pies, proporciones
perfectas y una presencia helada, junto con sus finos rasgos, se
destacaba de la multitud, su perfil bien definido bajo la luz de la noche
mostraba una frialdad cortante, era el Dorian que conocía, pero también
el que le hacia sentir un dolor incontrolable en el corazón al ver su
imagen.
Amelia no queria saber nada más relacionado con Dorian, incluyendo su
trabajo, su vida personal o sus avances emocionales.
Elimino la foto y respondió a Frida con un mensaje: “Ahora esta soltero,
tiene derecho a elegir la vida que quiere, no te lo tomes tan a pecho.”
Tras pensarlo un momento, agregó: “En cuanto a tu trabajo, puedo darte
consejos. Pero sobre Dorian, no me hables más de el, la verdad es que
no quiero saber nada de su vida.
Capítulo 20
Frida se quedó paralizada al recibir el mensaje y se dio cuenta de que
enviarle esa foto a Amelia no había sido una buena idea. Había elegido
estudiar en el extranjero para alejarse de todo lo relacionado con Dorian,
para darse tiempo y espacio para olvidar todo lo relacionado con él, pero
sin querer seguía causándole problemas:
“Está bien,” respondió Frida rápidamente, sin muchas palabras. Pero
siendo tan cercanas como eran, sabía que no estaba enojada, ni
necesitaba una disculpa; solo comunicarse era suficiente.
Amelia también respondió pronto con un “sonrisa” que no necesitaba
más palabras, pero era un acuerdo tácito de no mencionar el tema de
nuevo,
Frida miró la sonrisa que Amelia le habia enviado y no pudo evitar
sonreír también. Estaba perdida en sus pensamientos mientras miraba la
pantalla del teléfono cuando, una sombra oscureció su vista.
Por instinto, Frida levantó la vista y se encontró con Dorian parado frente
a ella, quedándose atónita.
Él estaba alli, imperturbable, con su estatura de casi dos metros y un
aura de frialdad que le imponia una presión enorme.
Con una sonrisa incómoda, Frida balbuceo, ¿Qué haces aquí?”
Dorian no dijo nada, solo extendió la mano hacia ella. “Dame eso.”
“Eh? Frida estaba confundida. ¿Darte qué?”
Dorian fue directo: “La foto.
“La que acabas de tomar a escondidas,” agregó.
Frida se quedó sin palabras.
Dorian no la apresuró, solo la miró tranquilamente, con su mano
extendida frente a ella. Aunque no parecia dominante, la calma y la
profundidad en sus ojos oscuros ejercían una gran presión psicológica
sobre Frida, quien dudosa, terminó entregándole el teléfono.
Cuando Dorian sintió el frío tacto del teléfono en su palma, la miró.
“Gracias, dijo, antes de enfocar su atención en la pantalla.
La voz profunda y agradable de Dorian resonó y Frida recuperó la razón
al instante. La pantalla de su telefono aún mostraba la conversación en
WhatsApp con Amelia.
“Espera, exclamó rápidamente, intentando recuperar su teléfono, pero
ya era demasiado tarde. Dorian ya había visto la respuesta de Amelia en
WhatsApp. Observó claramente cómo la mirada de Dorian se detenia en
la pantalla, su rostro tranquilo se tornaba frío y su aura serena de
repente se sentía tensa y helada.
“Eso… Frida intentó sonreír, su mano temblorosa alcanzó el teléfono en
su palma, tratando de recuperarlo, pero no se movió.
Dorian no continuó leyendo el historial de chat, simplemente miró
fijamente las dos líneas de texto en la pantalla.
Amelia: “Ahora está soltero, tiene derecho a elegir la vida que quiere, no
te lo tomes tan a pecho.”
“En cuanto a tu trabajo, puedo darte consejos. Pero sobre Dorian, no me
hables más de él, la verdad es que no quiero saber nada de su vida.”
Arriba estaba el mensaje que Frida habia enviado: “Mira cómo Carolina
ve a Dorian, no me creo que no hubiera algo entre ellos.”
Sobre el texto, se vislumbraba la sombra de una foto.
Dorian abrio la foto, le echó un vistazo y luego la cerró, manteniendo una
expresión serena mientras seguia mirando las palabras de Amelia en la
pantalla
Frida también noto donde se pouaban los ojos oscuros de Dorian y se
arrepintió tanto que habría querido darse una bofetada La presión en la
mirada de Dorian era tan fuerte que bajo esan presión y sin saber cómo,
habia terminado entregándole el teléfono, olvidándose completamente
de salir del chat.
Frida no sabía si Dorian se preocupaba por su reputación o por la
respuesta de Amelia, simplemente no podía descifrarlo
“Estás bien?”, preguntó con cautela, observando su expresión y
dudando, “Lo que dije era nada más hablar por hablar, no te lo tomes en
serio
Mientras hablaba, su mano temblorosa se extendia nuevamente hacia el
telefono en su palma. Antes de que pudiera tocarlo, Dorian apagó el
teléfono y se lo devolvió con un movimiento ágil.
Donde está ella, pregunto de repente, su voz sonaba tranquila pero con
un filo helado.
Frida no dijo nada, solo se quedo parada ahi, con los ojos abiertos como
platos, Intentando procesar la situación
Capítulo 21
Ella la miraba con cuidado, intentando leer su expresión: “¿Quién?”
“Amelia”, dijo sin rodeos.
Frida frunció el ceño. “La buscas para algo?”
El no respondio, solo la miro y repitió su pregunta: “¿Dónde está?”
La chica se apresuro a negar con la cabeza. “No sé.”
Y temiendo que Dorian no le creyera, agregó rápidamente “De verdad
que no sé, ella se acaba de ir, no hemos intercambiado nada, no se
donde vive
¿No tienen teléfonos y WhatsApp? Si la quieres encontrar, mandale un
mensaje directo”
Frida continuo y justo al terminar de hablar, vio como la expresión de
Dorian volvia a ensombrecerse.
El no dijo nada más, ni siquiera pidió que borrara la foto, solo la miró una
vez más antes de darse la vuelta y marcharse
Frida no sabia cual de sus palabras había tocado una fibra sensible en él,
pero observando su figura alejarse con fraldad, no pudo evitar llamarlo
Dorian.”
El se detuvo, pero no se giro
Ella miraba su espalda ¿Estás buscando a Meli por algo en particular?”
Dorian respondio “No, por nada”
Frida le aconsejo Tu también viste su mensaje. Si no es nada, entonces
no la molestes más, ya que ambos eligieron seguir sus propios caminos,
no interfieran más en la vida del otro.”
Dorian no respondió
Frida noto como la linea de su perfil se tensaba ligeramente, pero no dijo
nada, ni si ni no, simplemente se fue. su silueta era cada vez mas
distante.
Frida no entendia que quería Dorian, ni sabla si sus palabras podrian
haber costado el contrato que parecia tener al alcance de la mano. Pero
como Amelia dijo que no queria saber nada de su ex, ella se encargo de
bloquear cualquier noticia que pudiera llegarle
Penso que esa colaboración también se iria al traste, pero dos días
después, Yael de repente le informo que el Hotel Esencia había aceptado
asociarse y que comenzara a preparar el contrato.
La sorpresa fue tan inesperada que Frida pensó que estaba soñando y no
pudo evitar confirmar una y otra vez con Yael: ¿De verdad el Sr. Ferrer
aprobó este proyecto?”
¿Quién más seria? Yael, impaciente porque le preguntaba repetidamente,
dijo: ¿Crees que no tengo nada mejor que hacer?”
“No, no, solo quería estar segura”, Frida, sin querer ofender al gran
inversionista, se apresuró a tranquilizarlo y preguntó de nuevo, “Pero el
Sr. Ferrer dijo que necesitaba una evaluación del departamento de
inversiones, ¿ya tuvieron su reunión?”
Yael Je indicó: “El Sr. Ferrer to decidió por su cuenta, no necesita pasar
por el departamento de inversiones.”
Expera”, Frida le interrogó, si el Sr. Ferrer podía decidir por su cuenta,
¿por qué antes habia que seguir ese procedimiento?”
“No tengo ni idea, admitio el secretario, igualmente confundido. Si
Dorian podia decidir por si mismo, ¿por qué siguieron el procedimiento?
Los designios del cielo son inescrutables”, afiadió el asistente, quizás era
porque no le calas bien
No sabía si había hablado demasiado alto, pero justo después de decirlo,
vio que Dorian lo miraba desde su
oficina.
Yael se enderezo de inmediato, cubrió el micrófono del teléfono con la
mano y bajó la voz: “Está bien, ya te informé, ahora preparense para el
contrato cuanto antes, todavia habrá que dedicar bastante esfuerzo en
pulir los detalles.”
“Entendido, gracias, Sr. Yael.” Frida, contenta al teléfono, habló con un
tono coqueto.
A Yael todavia no le gustaba ese tono afectado de Frida y no pudo evitar
estremecerse.
“Adiós. Despues de decir eso, colgó sin más preámbulos y después de
colgar, no pudo evitar echar un vistazo furtivo hacia su jefe
Dorian todavia lo estaba mirando y al ver a Yael mirar hacia él, asintió
levemente con la cabeza hacia el interior de la habitación, indicándole
que entrara.
No sabia si su jefe había escuchado su charla con Frida o qué, pero entró
nervioso en la oficina. “Sr. Ferrer, ¿queria verme?”
Dorian asintió levemente, agarró la carpeta que estaba sobre la esquina
superior izquierda de su escritorio, la abrio, le echo un vistazo y miró a
Yael: “¿Quién está a cargo de la gestión del Hotel Esencia en la división
europea ahora mismo?”
El secretario quedó un poco confundido: “¿No es Hugo?”
Hugo era el gerente general de la región europea para el negocio
hotelero y había sido nombrado personalmente por Dorian. No entendía
por qué le hacia esa pregunta de repente.
Dorian lanzó el archivo que tenia en las manos frente a Yael: “Si Hugo es
el responsable, entonces en todas las reuniones importantes y eventos
significativos, ¿dónde está él?”
Yael, sorprendido, tomó el archivo que Dorian le había arrojado. Habia
dos documentos; uno era el informe financiero y de trabajo enviado por
la división europea del Hotel Esencia, que no parecía tener ningún
problema. El otro era un informe de trabajo más detallado desde una
tercera perspectiva, que incluia fotos del trabajo en reuniones y eventos
importantes.
Al comparar los dos documentos, en la foto grupal presentada por la
división europea, Hugo era el centro de atención, pero en el otro informe,
aparentemente más detallado, Hugo no aparecía en ninguna de las
escenas de trabajo importantes. Yael no sabía si era una coincidencia o si
realmente Hugo no estaba presente.
No sabia de dónde había sacado su jefe el segundo informe, si ya había
oído rumores y habia ordenado la investigación, si alguien había
denunciado a Hugo o si habia planes de reemplazarlo.
Después de repasar varias conjeturas en su mente, miró a Dorian con
cautela: “Sr. Ferrer, ¿hay algún problema. con el Sr. Hugo?”
“No lo sé.” Dijo Dorian, tomando los archivos, hojeándolos al azar,
cerrándolos y tirándolos a un lado antes de levantarse, ‘Resérvame un
vuelo a Zúrich.”
Yael lo miró dudoso, “Sr. Ferrer, ¿piensa usted investigar
personalmente?”
Al pensar en eso, el asistente sintió que algo no estaba bien. El Hotel
Esencia era un negocio enorme y aunque Dorian habia iniciado la marca
personalmente, ya estaba bien establecida y no requeria su supervisión
directa. Incluso si habia problemas, habia un equipo encargado de la
supervisión y la investigación. No parecia necesario que el se involucrara
personalmente. Además, Dorian estaba enfocado en expandir el negocio
de diseño arquitectónico, con el centro de operaciones en el continente,
donde se necesitaba más su presencia.
Con esos pensamientos en mente. Yael no pudo evitar intentar
persuadirlo con buenas palabras. ‘Sr. Ferrer, no hay necesidad de que
vaya usted mismo, cualquier persona que usted designe para investigar
seria suficiente. La compañia tiene un departamento de supervisión
completo, el Sr. Daniel o el Sr. Leandro tienen mucha experiencia y son
de confianza, no hay de que preocuparse. Si aun asi no se siente
tranquilo, puede en su lugar. Hay muchos asuntos que atender aquí y
Europa está lejos. Me preocupa que tanto viaje le pase factura a su
salud”
‘Tengo mis razones.” Dorian ignoró su preocupación y volvió su atención
a la computadora, sus dedos tecleaban rápidamente, “Simplemente
reserva ese vuelo!”
“Pero…”
Yael frunció el ceño, todavia queriendo persuadirlo sin embargo, Dorian
giró la cabeza y le lanzó una mirada que llevaba una advertencia
implicita de “no más objeciones Yael se estremeció al ser visto así y
tardiamente recordó algo: Amelia también estaba en Zúrich!
Contuvo su sorpresa y miró a su jefe, sus ojos se encontraron por un
momento y el asistente se retractó rápidamente, bajando la vista y
respondiendo sumisamente: “Bien, lo arreglaré de inmediato”
Capítulo 22
Aquel dia, después de que Amelia te dijera a Frida que no queria saber
nada sobre Donian, Frida cumplió su palabra y no volvió a mencionar su
nombre. En cambio, cambió de tema y le contó sobre su exitosa
colaboración con el Hotel Esencia, que estaba en la etapa final de ser
aprobada y pasando a la fase contractual.
A pesar de que siempre podian surgir complicaciones hasta que el
contrato estuviera firmado, Amelia se sentia sinceramente feliz por Frida
Últimamente, ella habia completado sus trámites de admisión y su vida
empezaba a entrar en una nueva normalidad Poco a poco se estaba
acostumbrando a la vida y la cultura europeas, aunque lo que le costaba
eran sus sintomas severos de embarazo. Prácticamente lo que comia, lo
devolvía, debilitando aún más su ya fragil constitucion
Fue solo después de su primer embarazo que Amelia realmente se dio
cuenta de lo débil que era su salud.
No sabia si su fragilidad se debía a una congelación que sufrió de niña.
En aquellos dias, había pasado varios dias al frio glacial del exterior,
hasta que Fausto la encontró y la llevó a casa. Él estaba siempre
trabajando fuera y no podia cuidarla, ademas su familia no era
precisamente acomodada, la educación y el amor que Blanca podia
ofrecerle eran limitados. En ese entonces, no se conocían métodos de
crianza avanzados o como mejorar la nutrición, así que nunca se
preocuparon por fortalecer su salud; se conformaban con que
sobreviviera, y si no, pues no podian hacer nada.
Pero Amelia fue resistente. A pesar de estar frecuentemente enferma de
pequeña, rara vez la llevaban al hospital Solo cuando la enfermedad se
agravaba, Blanca la llevaba a una clínica local para que le dieran
medicamentos o le pusieran un antibiótico Si mejoraba un poco, no se
preocupaban más por ella y asi Amelia sobrevivió a esos años de
enfermedades recurrentes.
Antes, Amelia no se habia interesado en temas de salud y bienestar, y no
conocía bien su propio cuerpo. Sabía que desde pequeña era propensa a
enfermarse, con una baja resistencia y un estómago delicado que no
toleraba bien los alimentos frios, pero no habia entendido la gravedad
hasta que se embarazo por primera vez. Al igual que ahora, había sufrido
una reacción extremadamente fuerte al embarazo, devolviendo todo lo
que comia. En el primer mes habia bajado a tan solo unas setenta libras.
Aquella primera vez, estar embarazada fue una experiencia dolorosa
para ella, su cuerpo no podia soportar los cambios hormonales que
conllevaba
Esta vez no era diferente.
Mirando el desague del lavabo donde había vomitado, suspiró, abriendo
resignada el grifo para limpiar el lavabo Después de sentir su estómago
vacío, volvió a sentarse en la mesa del comedor y aguantando la
molestia, continuó comiendo.
Su celular estaba en la mesa, con la videollamada con Frida todavía
abierta. Habían estado charlando cuando la náusea la habia abrumado y
sin aguantar más, había corrido al baño a vomitar.
Frida estaba preocupada y al verla volver, le preguntó ansiosamente:
“¿Cómo te sientes? ¿Estás mejor? ¿Quieres ir al hospital? ¿O que llame a
Rafael para que te eche un vistazo?”
“No, no, Ella la detuvo rápidamente, Apenas conozco a Rafael, no está
bien molestarlo tanto Estoy bien, de verdad.”
Aunque vivian en el mismo edificio, ambos llevaban vidas separadas.
Desde un breve encuentro el dia que se mudo, se habian visto poco,
saludándose si coincidian en el vestíbulo o yendo juntos a alguna clase,
ya que por casualidad estaban en la misma.
Amelia no sabia por qué Rafael había decidido volver a la universidad
tantos años después de graduarse, especialmente cuando al parecer
tenia una carrera exitosa Supuso que simplemente eran elecciones de
vida que cada uno hace en diferentes etapas
Frida asintió. Está bien. Pero cuidate y si te sientes mai, dimelo de
inmediato. No es bueno molestar a la gente sin necesidad, pero en caso
de emergencia, no dudes en pedir ayuda.”
“Lo sé, ya me siento mejor, respondió Amelia, mostrándole a Frida el
caldo que acababa de servirse, tomando un sorbo frente a ella para
demostrar que podía mantenerlo. “Esto todavía lo puedo tomar.”
Era una mejora respecto a su primer embarazo, cuando no podía dejar
de vomitar lo que comia. Aquella vez, su cuerpo se había debilitado
enormemente
Amelia no sabía si había asustado a Dorian con su malestar, pero él
habia mostrado cierta ansiedad, tomándose un tiempo considerable de
su trabajo para quedarse en casa y cuidarla. Habían contratado un
nutricionista y un chef para prepararle comidas balanceadas, pero
lamentablemente su sistema digestivo era tan delicado que no absorbia
bien los nutrientes.
Ahora, después de vomitar, por lo menos podia comer algo.
Amelia sentia que eso se debía, en parte, a los dos años de cuidados
constantes de Dorian.
Aunque él estaba ocupado y pasaba poco tiempo en casa, siempre se
preocupaba por su dieta y bienestar. Revisaba periódicamente los planes
del nutricionista y hacia visitas sorpresas para asegurarse de que ella
siguiera las recomendaciones. Por eso, Amelia nunca tuvo
resentimientos hacia él, sino gratitud.
Si no fuera por los problemas en las familias de ambos, que la hacian
sentir oprimida y sin libertad en su matrimonio, sin un escape, ella no
habría tenido inconvenientes en seguir compartiendo la vida con él.
Aunque ahora su vida no era tan acomodada como antes, al menos no
tenía que preocuparse por si estaba haciendo algo mal o por si una
palabra mal dicha podría causarle problemas a Dorian o acabar en
malentendidos entre ellos. Ya no necesitaba cuidar los sentimientos de
otra persona; podía hacer lo que quisiera, sintiéndose libre y cómoda.
Excepto por su salud, que aún no era la mejor.
Amelia inconscientemente, presionó su estómago que comenzaba a
revolverse de nuevo.
Frida, alerta a su malestar, preguntó con sensibilidad: “¿Vas a vomitar
otra vez?”
Apenas asintió antes de decir, “Te tengo que colgar…” No terminó la
frase, el impulso de vomitar la obligó a correr hacia el baño.
Después de una terrible arcada que dejó a Amelia con dolor en el
estómago y un sabor amargo en la boca, las lágrimas aparecieron casi
como un reflejo.
Cuando se recuperó, lavó su cara en el grifo y se enjuagó la boca con
agua. Antes de que pudiera escupir el agua, sintió un leve dolor en el
vientre.
Con la mano temblorosa sosteniendo el vaso, un miedo sin razón le
invadió. Preocupada por si habia vomitado con demasiada fuerza o si era
algo más serio, se apresuró a bajarse la ropa y vio una mancha de
sangre que la dejó en blanco por un segundo. Pero se calmó
rápidamente, se cambió de ropa, tomó su teléfono y pidió un taxi al
hospital.
Vivía cerca del hospital, asi que llegó en unos minutos.
La doctora le hizo un chequeo completo. Por suerte, solo era un ligero
sangrado.
“Señorita Amelia, su embarazo parece inestable y hay riesgo de aborto
Debe descansar y alimentarse bien en casa, además evitar levantar
cosas pesadas, dijo la doctora con un tono amable y preocupado.
Amelia asintió con incertidumbre: “Está bien.”
Al salir del hospital, ya era de noche.
Las calles estaban tranquilas y el viento de otoño levantaba las hojas
caídas, dándole a la escena un aire melancólico.
Mirando las calles desconocidas, Amelia se sintió perdida de nuevo.
Su reficio en el escaparate de una tientia mostraba una imagen marchita
y debil.
No sabía si su cuerpo solo estaba adaptándose al embarazo o si esto era
solo el comienzo de algo más.
Si continuaba así, no solo le preocupaba no poder continuar con sus
estudios y trabajo, sino que temía no poder mantener a su bebé. Aún si
lo lograba, ¿podría proporcionarle al feto los nutrientes necesarios con su
estado de salud?
Recordó su anterior embarazo, cuando cada resultado anormal de los
exámenes la llenaba de terror. Cada paso parecía una lucha por la
supervivencia.
Temia enfrentarse a los resultados de cada examen y a las decisiones
que traían consigo. Cualquier elección parecia una gran apuesta.
La última vez había perdido esa apuesta y no sabia si estaba dispuesta a
arriesgarse otra vez.
Exhaló profundamente y metiendo las manos en los bolsillos de su
abrigo, se ajustó la prenda y continuó caminando lentamente, con la
intención de tomar un taxi. Al doblar la esquina, las letras del “Hotel
Esencia” capturaron su atención y se quedo parada, mirando hacia
arriba, hacia el hotel.
Capítulo 23
El exterior del hotel era un imponente muro de cristal gris acero, una
torre de más de cincuenta pisos que irradiaba grandeza y lujo, en
perfecta sintonia con su prestigiosa reputación.
El tráfico de coches era constante en la entrada del hotel y a través de
sus puertas giratorias de vidrio, hombres y mujeres elegantemente
vestidos entraban y salian sin cesar, siendo la clientela principalmente
joven.
Amelia y Dorian llevaban tiempo casados, pero nunca habían pasado una
noche en el Hotel Esencia.
De hecho, Amelia ni siquiera había puesto un pie dentro.
Solo sabia que ese hotel era el proyecto de universitario de Dorian.
Mientras todos celebraban haber pasado el dificil umbral de los
exámenes de ingreso y se relajaban jugando videojuegos, saliendo en
citas o participando en actividades estudiantiles, Dorian ya estaba
inmerso en el negocio familiar Creó la marca Hotel Esencia y en pocos
años la convirtió en un hotel de lujo de clase mundial, siendo la llave que
le abrió las puertas para asumir la presidencia del Grupo Esencia.
Durante su tiempo en su país natal, Amelia casi no había visto el “Hotel
Esencia”. No por falta de ellos, sino porque en los últimos dos años había
salido poco de casa. No esperaba encontrar uno en el extranjero, lo que
le traía una sensación de familiaridad.
Al ver un letrero en español en medio de un mar de idiomas extranjeros,
Amelia sintió un cariño especial, sobre todo porque ese nombre habia
sido parte de su vida.
Una sonrisa se dibujó en su rostro y la sensación de desasosiego se
dispersó un poco ante ese toque de familiaridad. Se encontró caminando
hacia el hotel sin poder resistirse.
El guardia de seguridad que se encargaba de los coches y el personal de
recepción eran latinoamericanos. Cuando Amelia se acercó, el guardia la
saludó con un perfecto español: “Bienvenida al Hotel Esencia.”
Gracias”, respondió con una sonrisa, apreciando el oír su idioma nativo y
sintiendo una calidez reconfortante.
No entró, simplemente echó un vistazo hacia adentro y al ver los rostros
familiares de su gente, se sintió aún más cercana a su hogar y su
inquietud se apaciguó aún más.
El guardia de seguridad, notando que no parecía tener intención de
entrar, le preguntó con una sonrisa
¿Busca a alguien, señorita?”
“No, solo pasaba por aquí y queria echar un vistazo”, respondió Amelia
con una sonrisa.
“Puede entrar y visitar nuestras áreas de descanso o disfrutar de nuestra
merienda gratis”, sugirió amablemente el guardia.
“Gracias, pero no será necesario’, rechazó Amelia cortésmente y tras
despedirse del guardia, se alejo. Justo entonces, un Porsche Cayenne
negro pasó lentamente a su lado. Al pasar, Amelia miró instintivamente
hacia adentro y se encontró con la mirada de Dorian.
Él la observó brevemente antes de volver la vista al frente, su perfil
marcado y su expresión distante.
Amelia también retiró la mirada y continuó caminando.
Dorian echó un vistazo en el espejo retrovisor y vio cómo Amelia llegaba
a la esquina y empezaba a hacer señas para tomar un taxi. Giró la cara y
con un movimiento decidido giró el volante, dirigiendo su coche hacia
donde estaba ella.
Amelia observaba cómo los taxis pasaban uno tras otro, sin mostrar
intención de detenerse.
So alojamiento no estaba lejos de alli y si hubiera sido en otros tiempos,
habría caminado sin dudarlo.
Pero ahora, estando en las primeras etapas de su embarazo, prefería no
caminar demasiado Después de
Capítulo 24
intentar detener varios coches en vano, comenzó a dudar, mirando su
reloj, luego hacia su casa, consideró caminar de todas formas. El
encuentro inesperado con Dorian habia sido un shock y aunque tratara
de mantener la calma, no queria quedarse más tiempo en esa zona, no
obstante Dorian probablemente ya habría entrado al hotel
Amelia dudó por un momento, pero justo cuando decidió irse, un
Cayenne negro familiar se detuvo con un chirrido a su lado. La ventana
se bajó lentamente y el rostro imperturbable y quapo de Dorian apareció
ante ella
“¿A dónde vas?”, pregunto, con esa voz baja y resonante que Amella
conocía tan bien, siempre serena.
“Yo… Amelia se quedo sin palabras, apuntando hacia la dirección de su
casa, “Ah, voy a mi casa.”
Te llevo, dijo Dorian y con un clic, las puertas del coche se
desbloquearon. “Sube.”
Amelia instintivamente rechazó la oferta: “No es necesario, solo es
doblar la esquina.”
Pero el repitio con firmeza Sube”
Su tono sequía siendo tranquilo, sin altibajos, pero la imponente
presencia en su voz hizo que ella se sintiera menos segura.
“De verdad, no es necesario Su voz se suavizo involuntariamente,
“Realmente es solo doblar la esquina.”
Dorian respondió inclinándose hacia el asiento del copiloto, abriendo la
puerta del vehiculo y luego mirándola fijamente “Sube” Amelia dudo,
mirandolo con vacilación
Dorian no la apresuro, simplemente la observo pacientemente, con la
clara intención de quedarse alli hasta que se subiera.
Amelia tenia un carácter docil, nunca habia discutido con Dorian, no
había levantado la voz ni siquiera durante su divorcio, simplemente se
habian separado en términos amistosos. Sin poder adoptar una actitud
agresiva para rechazarlo bajo la tranquila mirada de Dorian, finalmente
cedió, abrio la puerta y se subió al coche.
Dorian se giro hacia ella. ¿Dónde vives?”
Ella señalo hacia adelante y dio su dirección.
No estaba lejos. En pocos minutos, Dorian aparcó el coche frente al
edificio de apartamentos.
Dorian miro alrededor y luego observó el edificio El ambiente era
agradable y lo que es más importante, la seguridad parecia adecuada
Amelia se quitó el cinturón de seguridad y le agradeció: “Ya llegué,
gracias”
“De nada.” Respondió él, quitándose tambien su cinturón.
Ella no entendia por qué él también se había quitado el cinturón y dijo
instintivamente. “Está bien si me dejas. aqui, ve a hacer tus cosas
Después de decir eso, abrió la puerta y salió del coche.
Pero Dorian no se marcho, sino que la siguió y salió del coche, vio el
edificio y luego la miró a ella.
Vives sola?”, preguntó. Amelia asintio: ‘Si, ahora vivo sola”
En el futuro, si queria cuidar de su hijo, tendria que buscar un
apartamento más grande y contratar a una niñera.
Dorian frunció el cedo ligeramente, dándole una mirada significativa.
Amelia se sintió desconcertada.
¿Hay algún problema?, preguntó.
“Nada,” dijo Dorian, mirándola de nuevo. “¿Puedo subir a ver?”
Ella forzó una sonrisa “No seria muy apropiado.”
El pregunto: ¿Por qué?”
Amelia no sabia que responder, solo sentia que no quería involucrarse
demasiado con él.
Dorian sequía esperando una respuesta.
“Es que no es apropiado, ya sabes, un hombre y una mujer solos Amelia
se apresuró a decir y luego sintió que su excusa no era muy sólida,
despues de todo, habian sido marido y mujer durante dos años y no
había Secretos entre ellos.
El la miro: ¿Te casaste?”
Ella negó con la cabeza, confundida. “No.”
¿El hombre insistió Tienes novio?”
Amelia sequia negando con la cabeza. “Tampoco”
Dorian exclamo “Entonces, ¿qué te importa? Sabes que no soy ese tipo
de persona.”
Ella volvió a quedarse sin palabras.
Donan ya estaba extendiendo su mano hacia ella: “Dame las llaves.”
Como si sus palabras llevaran un hechizo, cuando reacciono, ya había
entregado las llaves obedientemente.
¿Por qué estás por aquí?”, preguntó ella al entrar al ascensor con él,
intentando romper el incómodo silencio.
Dorian simplemente respondió con dos palabras: “Por trabajo.”
Amelia: “Ah
Y luego volvieron a caer en un largo silencio.
Amelia ya estaba acostumbrada a ese silencio, siempre un poco ausente,
con las manos casualmente metidas en los bolsillos del abrigo, se paraba
erguida, mirando fijamente al frente con calma, capaz de ignorar
completamente a Dorian. Pero de repente, Dorian la miró y preguntó:
“¿Te estás acostumbrando a vivir aquí?”
Ella se sorprendió, luego asintió con la cabeza: “Si, bastante bien.”
El hombre asintió, sin decir más.
El ascensor se detuvo en el piso quince, donde vivia ella. Dorian extendió
su mano para sostener la puerta del ascensor, dejándola salir primero y
luego salió
Era un gesto habitual de Dorian cuando estaban juntos, como al cruzar la
calle, siempre se colocaba instintivamente del lado de la dirección de los
autos o al tomar un auto, él abria la puerta para que ella entrara primero
y luego se dirigia al asiento del conductor. Amelia no sabía si esos eran
gestos de caballerosidad automáticos de Dorian, si los tenía con todos o
solo con ella, nunca tuvo la oportunidad de comparar.
Al salir del ascensor, Dorian abrió la cerradura y entró primero al
departamento. Amelia lo siguió y lo observo encender la luz, luego
examinó el pequeño estudio, que no era particularmente espacioso.
Elia no dijo nada, se apoyó en la pared junto a la puerta para cambiarse
de zapatos.
Dorian se giro justo en ese momento y vio los zapatos planos que ella se
acababa de quitar. Se detuvo un segundo y luego la miró
¿Por que usas esos? Crel que no te gustaban los zapatos planos”
Amelia sintló un ligero temblor en sus manos, pero se calmó
rápidamente Dejó a un lado sus zapatillas de algodón y miró a Dorian:
“Hoy tengo una clase práctica, tenemos que ir a la obra y no es fácil
caminar con tacones, por eso me puse zapatos bajos.”
Dorian posó su mirada en el abrigo que ella llevaba Vas a la obra con ese
abrigo grande?”
“Es que…” Amelia hizo una pausa, “en la escuela nos cambiamos al
uniforme y asi nos vamos a la obra. Tenemos que llevar ropa adecuada.”
Dorian la miró con sospecha, pero no dijo nada.
Ella reprimio la ansiedad que brotaba en su interior, terminó de
cambiarse los zapatos con lentitud, colgó su bolso con medicinas e
informes médicos en la entrada y al retirar la mano, dudó un instante,
mirándolo con inquietud
La atención de Dorian ya estaba en la habitación.
El apartamento de Amelia era un estudio amplio. En la entrada estaban
la cocina y el baño, uno al lado del otro Adelante habia un pequeño sofá
y una mesa de centro que conformaban la sala y al fondo, una cama
grande frente a un balcon cerrado. La decoración era sencilla y luminosa,
con un toque de estilo nórdico campestre. Todos los detalles del lugar
eran visibles de un vistazo.
Amelia mantenia su casa tan ordenada y libre como cuando estaba
casada. Aunque todo estaba limpio y en su sitio, habia pequeños objetos
colocados al azar, como en la mesa de centro, donde se podía ver una
canasta de bambú con varios articulos dentro. Dentro de esos objetos,
Dorian notó un papel que parecia un informe médico. Frunció
ligeramente el ceño y se acercó a la mesa.
Al seguir la mirada de Dorian, Amelia también vio el informe médico
dejado casualmente en la cesta. Su corazón dio un vuelco y por instinto,
tomó el borde de la camisa de Dorian.
El se volteó para mirarla, sus oscuros ojos llenos de preguntas.
Intentando mantener la calma, le ofreció una sonrisa forzada: ¿No has
comido, verdad?”
Con un movimiento discreto, empujó la bolsa que casi se lleva de vuelta
a su lugar, sin notar el teléfono movil dentro de ella, cuya pantalla no
dejaba de parpadear.
Frida miraba su teléfono, donde el mensaje “El número que ha marcado
no está disponible en este momento aparecía una y otra vez. Se sentía
inquieta, preguntándose cómo estaría Amelia.
Después de hablar por videollamada con Amelia y verla vomitar dos
veces antes de colgar apresuradamente, habia estado preocupada. Pero
en aquel momento estaba atendiendo a un cliente y no podia llamarla
Mas tarde, aprovechó una ida al baño para llamarla y en ese momento
iba en taxi al hospital. Frida pudo notar la voz inestable de Amelia,
claramente agitada. A pesar de que su amiga la tranquilizó diciendo que
solo se sentia un poco mal del estómago y que quería ir al hospital por
precaución, Frida no se quedo tranquila. Cuando Amelia le envió los
resultados de los exámenes diciendo que no habia problema, Frida
estaba ocupada y no pudo responder de inmediato Ahora que tenia un
momento libre, recordó que Amelia solo habia mencionado que los
resultados estaban bien, pero no había dicho nada sobre su bebé ni
sobre cómo se sentía ella en ese momento Ansiosa, le envió un mensaje
preguntando sobre su situación, pero no recibió respuesta
Después de intentar llamar varias veces sin éxito, decidió marcar el
número de Rafael.
Rafael contestó después de unos tonos.
Hola?
La voz clara de Rafael sono al otro lado de la linea y Frida, ya con un
tono de voz ansioso y lloroso, dijo, Rafa
Rafael estaba cenando y su voz se tenso al oir la solicitud: “¿Qué pasó?”
Frida estaba al borde de las lágrimas, algo preocupada. “No sé qué pasa,
Meli ha estado vomitando desde el mediodía y luego menciono que tenía
un poco de sangrado. Se fue al hospital y yo estaba tan ocupada que no
pude hablar con ella. No responde mis mensajes en WhatsApp, ni mis
llamadas, ni los audios. Estoy temiendo que algo malo le haya pasado
¿Podrías pasarte por su casa para ver cómo está?”
“Claro, respondió Rafael, dejando su tenedor sobre el plato de tacos que
apenas había empezado a comer. “No te preocupes, voy a ver qué
sucede y te llamo más tarde.”
Con eso, el hombre colgo el teléfono, agarró su chaqueta y las llaves del
perchero, saliendo rápidamente de la casa.
En casa de Amelia, Dorian notó un destello proveniente del bolso que
llevaba colgado. Con un gesto sutil de su barbilla hacia el accesorio,
comentó Tu teléfono.”
Amelia giro la cabeza para mirar dentro de su pequeña bolsa cuadrada,
que apenas tenia espacio para unas cuantas cosas.
Había guardado su movil en el bolso cuando fue al hospital y no lo había
sacado desde entonces, junto con los resultados de los examenes y las
medicinas para cuidar su embarazo, todo apretujado en la parte superior
del bolso. No se atrevia a abrirlo
Todavia no estaba lista para contarle a Dorian sobre su embarazo, ni
siquiera estaba segura de si debía hacerlo, ya que su encuentro había
sido una coincidencia inesperada.
Dorian, al ver la indecision en su rostro, movió su mirada hacia el bolso
detrás de ella, echo un vistazo rápido y luego volvio a fijarse en su cara.
¿Hay algo que me estás ocultando?”
Amelia nego con la cabeza instintivamente: “No, para nada. Es solo una
llamada de la inmobiliaria, no importa si la atiendo o no.
Para probar su punto, se giró y metió la mano en su bolso, buscando su
teléfono entre las pocas pertenencias. Dorian observaba sus
movimientos cautelosos y le preguntó ¿Hay algo en tu bolso que no
puedo ver?” “No”, respondió ella con prisa
Encontro su teléfono, pero estaba debajo de las medicinas y los papeles
Intentó sacarlo con cuidado, pero Dorian se acerco rapidamente,
extendiendo la mano para abrir su bolso, lo que hizo que Amelia
presionara de
inmediato su mano contra la de el.
El contacto frio y delicado de su piel le hizo levantar la vista hacia ella.
¿Por qué tienes las manos tan frías?”
“Ha estado haciendo mas frio últimamente, dijo Amelia, su voz
titubeante mientras retiraba lentamente su mano.
El no insistió en abrir el bolso, solo la miro fijamente “Solias adaptarte
bien a los cambios, ¿no? Estos últimos años has mejorado mucho.”
“Quizás no me acostumbro bien al clima, sugirió Amelia, aun sosteniendo
su teléfono en el bolso y apretándolo levemente. Dudaba si sacarlo o no,
su corazón latía apresuradamente por la incertidumbre.
Dorian frunció el ceño ligeramente, preocupado por ella. “Además, has
adelgazado. Recuerdo que solías adaptarte bien a los nuevos
ambientes.”
Amelia lo miró con vacilación. Sabía que si Dorian decidiera indagar, ella
no tendría dónde esconderse de él.
Capítulo 25
Dorian no dijo nada más, sus ojos oscuros se posaron en su rostro. ¿Te
sientes mal?”
Amelia negó con la cabeza casi sin pensar: “No, de verdad que es solo
cuestión de acostumbrarme al clima y a la comida, con tanto ajetreo
últimamente no he tenido tiempo de cocinar, por eso he perdido peso.”
Dorian levantó la vista hacia el exterior, donde se divisaba el “Hotel
Esencia”, luego la miró fijamente: “De ahora en adelante le pediré al
chef del hotel que te envie comida a diario. Alli preparan autenticos
platos latinos y el cocinero es de nuestra tierra, seguro que te
acostumbras”
“No hace falta Ella rechazó su oferta con voz suave. “Mis clases se van a
reducir, así que podré cocinar por mi
misma, no te preocupes”
El insistió “No es ninguna molestia, se trata solo de enviar algo de
comer.”
Saco su movil con intención de llamar, pero Amelia lo detuvo: “Dorian,
por favor, no lo hagas
El hombre se volteo para mirarla.
Ella también levantó ligeramente la cabeza para encontrarse con su
mirada, en silencio: “Ya estamos divorciados, no tienes que hacer esto.
Dorian mantuvo una expresión serena, inmovil ante ella.
Amelia sostuvo su mirada, tierna pero decidida.
Rara vez lo miraba con tanta firmeza Dorian recordaba la última vez que
ella lo hizo, justo despues de haber hecho el amor, cuando aún yacia
exhausta en sus brazos, con el calor de sus cuerpos mezclandose Ella lo
habia mirado de la misma manera y le había dicho en voz baja: “Dorian,
divorciémonos
El apartó ligeramente la cabeza, evitando su mirada.
Amelia noto como la linea de su mandibula se tensaba y su manzana de
Adán se movia con fuerza, como si estuviera conteniendo algo.
Le resultaba extraño ver esa faceta de Dorian, tan llena de emociones
Durante el tiempo que estuvieron juntos, siempre habia sido ecuanime y
compasivo, sin alegrias ni penas, sin ira ni dolor, como un ser celestial.
desapegado del mundo terrenal, indiferente y sin deseos, carente de las
emociones que un humano normal
debería tener
Pero ese cambio de emoción fue efimero y cuando volvió a mirarla, su
rostro había recuperado la calma habitual. Es tu decision
Amelia sonrio. “Esta bien” Y le agradecio con un suave “Gracias
Dorian no respondio, su rostro permanecia inexpresivo y su aura, algo
fria.
Elia no dijo más, y el familiar silencio volvió a llenar el estrecho espacio.
Cuando aún estaban casados, Amelia sabia manejar esos silencios; cada
uno a lo suyo, sin molestarse el uno al otro, era suficiente. Pero ahora
ella era la anfitriona y Dorian el invitado, no podía comportarse con la
misma comodidad que había durante el matrimonio. No sabía cómo
enfrentarse a un Dorian de humor sombrio y justo cuando pensaba cómo
romper el silencio, sonó el timbre de la puerta.
“Voy a abrir, quédate aquí un momento.” Amelia se dio la vuelta para
irse, pero recordó los resultados de sus exámenes médicos en la canasta
sobre la mesa de centro. No quería que Dorian los viera, asi que,
fingiendo la vergüenza de dejar que un visitante viera el desorden de su
hogar, rápidamente recogió los abrigos. bufandas y bolsos que colgaban
en la entrada, luego tomó la canasta y cualquier otra cosita dispersa
sobre el mueble de la televisión, metiéndolos todos en el armario. Se
arreglo el cabello rápidamente, con la apariencia de alguien preocupado
por mostrar un lado desordenado a quien estaba fuera, y solo después
de poner todo en orden, respondió con un “Ya voy” y se dirigió a la
puerta.
Durante todo ese tiempo, Dorian se mantuvo de pie, con los brazos
cruzados, observándola limpiar la habitación con nerviosismo. Cuando
ella se acercó a la puerta, finalmente habló: “¿Quién está en la puerta?
¿Por qué estás tan nerviosa?”
Amelia no tenía idea de quién podria ser, su ajetreo era puramente para
esconder el informe médico que quería ocultar. Viviendo sola, no le
importaba donde dejaba esos papeles, nunca imaginó que después de
estar tan lejos, todavía se encontraria con él.
“Debe ser algún compañero de clase. Amelia respondió sin pensar y
abrió la puerta, quedando sorprendida al ver a Rafael.
Dorian notó su pausa y con una mirada rápida sobre su hombro, fijó la
vista en la puerta, donde Rafael mostraba una expresión de ansiedad.
Hubo un momento de silencio entre ellos.
La atención de Rafael estaba completamente puesta en Amelia, no se
habia percatado de la presencia de Dorian en la habitación.
“Frida me acaba de llamar diciendo que fuiste al hospital esta tarde y
luego…”
Las palabras “fuiste al hospital” hicieron que Amelia, por reflejo, lo
empujara ligeramente: “Vamos a hablar afuera.
Cerró la puerta rápidamente detrás de ella.
La expresión de Dorian se oscureció. Desvió la mirada de la puerta
cerrada para calmarse.
Rafael se sorprendió por la reacción abrupta de Amelia. Levantó la vista
hacia la habitación, pero la puerta que Amelia había cerrado le impedía
ver cualquier cosa.
Ella lo había empujado hacia el descanso de la escalera, lejos de la
puerta. Se aseguró de que Dorian no pudiera oirlos antes de detenerse.
“Lo siento,” dijo ella con una disculpa.
Rafael miró hacia la puerta cerrada y luego a ella: “¿Sucedió algo?”
“No, todo está bien, respondió mirándolo. “Por cierto, ¿necesitabas
algo?”
El hombre la miró: “Frida me dijo que no te sentías bien al mediodía y
fuiste al hospital. Ella estaba ocupada y no pudo contactarte antes, te
envió un mensaje y como no respondiste y tampoco contestaste el
teléfono, sel preocupó. Me pidió que viniera a ver cómo estabas.”
“Fue un descuido de mi parte, me encontré con un amigo y no vi su
mensaje, explicó, “Estoy bien. ¿Podría usar tu teléfono para llamarla?”
Rafael asintió y le pasó su celular.
“Gracias, dijo ella, tomando el teléfono y marcando a Frida. La llamada
fue respondida casi inmediatamente, “¿Hola? ¿Rafa, fuiste a verla? ¿Meli
está bien?”
“Frida, soy yo,” Amelia interrumpió su torrente de preguntas con una voz
tranquila, “Estoy bien, no te preocupes.
“¿Dónde has estado todo este tiempo? Me has tenido muy preocupada,
su amiga casi no podía contenerse al escuchar su voz, “No respondiste
mensajes ni llamadas, ¿sabes cuánto me preocupé? Fuiste sola al
hospital después de cómo te sentías al mediodia, ni siquiera buscaste a
alguien que te acompañara.”
“Lo siento, no vi mi teléfono, Amelia se sentia culpable y trataba de
calmarla con voz suave, “De verdad estoy bien, solo me encontré con
Dorian esta tarde y no vi mi teléfono.”
¿Qué? Frida se sorprendió, “¿Te encontraste con Dorian?”
Su voz era bastante alta y Rafael, que estaba cerca, también lo escucho.
Volvió su mirada hacia Amelia y luego lentamente hacia la puerta
cerrada de la habitación.
Dentro de la habitación, Dorian seguía de ple en la misma posición que
cuando Amelia habla salido, con sus oscuros ojos fijos en un punto de la
esquina, pero su inquietud no se había calmado. La puerta cerrada
nunca
se abrió.
Volteó a ver la puerta y luego su reloj. Se acercó y abrió de golpe.
Rafael, que justo miraba en esa dirección, encontró la mirada de Dorian.
No hubo una gran agitación en los ojos de ninguno, simplemente se
midieron en silencio, separados por un corto trecho de distancia,
Capítulo 26
Amelia se dio vuelta con retraso, y al ver a Dorian salir por la puerta, se
quedó sorprendida por un momento antes de decirle a Frida en voz baja:
“Ahora tengo un asunto pendiente, te llamo más tarde.”
“¿Ah?” Frida, que estaba esperando enterarse de qué iba lo de Dorian,
también se quedó paralizada, pero rápidamente entendió, “Ah, claro, tu
atiende lo tuyo, descansa ”
“Vale. Tú también descansa” Colgó el teléfono, se lo devolvió a Rafael y
luego se volvió hacia Dorian.
Él estaba de pie en la entrada, su alta silueta recortada contra la luz,
tranquila pero intensamente imponente.
Le lanzó una mirada fugaz a Rafael y luego su mirada se posó en Amelia:
“¿Quién es él?”
Ella se sorprendió, luego dándose cuenta, se giró ligeramente y con la
palma de la mano hacia arriba, los señaló a ambos para presentarlos:
“Oh, este es Rafael Ivañez, mi compañero de universidad y mi mentor.
Fue mi tutor durante medio año y ahora es mi compañero de clase.”
Dorian la miró un momento después de escucharla y luego miró a Rafael.
Sus labios se movieron ligeramente y con un tono frio pero cortes,
saludo: “Hola.”
Rafael respondió con el mismo tono cortés “Hola” y luego dirigió una
mirada inquisitiva hacia Amelia.
Ella recordó que no había presentado a Dorian y lo señaló para
presentarlo: “Él es mi…”
Amelia se detuvo, la palabra exmarido le sonaba extraña, pero aun así,
tropezando, la dijo en voz alta: “Exmarido.”
Tan pronto como terminó la frase, vio que Dorian fruncia el ceño y la
miraba, como si no le gustara el término.
Rafael, sin mostrar sorpresa, incluso asintió cortésmente a Dorian en
señal de saludo.
Él le devolvió la mirada y volvió su atención a Amelia: “Hablemos de lo
que tengas que decir adentro, hace frío aqui.
“No es necesario” Amelia rechazó instintivamente y viendo que Dorian
no parecía tener intención de irse, no pudo evitar mirarlo, “Ah y tengo
una conferencia en la universidad más tarde, Rafa y yo tenemos que
volver, asi que, no te retengo, siéntete como en tu casa.”
Dorian la miró un momento.
Amelia se sentia inquietantemente observada y desvió la mirada,
incapaz de sostener el contacto visual con Dorian.
Cuando pensó que iba a decir algo, él simplemente la miró
tranquilamente: “Cuidate.”
Después de decir eso, caminó hacia el ascensor, lo presionó y entró.
Cuando las puertas del ascensor se cerraron, Amelia levantó la vista
hacia el interior del ascensor y vio a Dorian mirándola, su rostro apuesto
y sus ojos oscuros habían vuelto a la calma distante que solía mostrar.
Ella miró cómo las puertas del ascensor se cerraban lentamente y
permaneciendo inmóvil, mientras que Dorian dentro del ascensor
tampoco se movía, simplemente la miraba tranquilamente hasta que las
puertas se cerraron por completo.
Rafael miró el ascensor que descendía y luego la miró: “¿Estás bien?”
Amelia negó con la cabeza, disculpándose: “Lo siento.”
La esquina de la boca de Rafael se movió ligeramente: “No te
preocupes.”
Miró su reloj y luego le dijo: “Supongo que no has comido aún, ¿verdad?
Acabo de preparar la cena arriba, ven a comer algo”
Ella sonrio y negó con la cabeza: “No, gracias”
Rafael no insistió: “Bueno, si necesitas algo, puedes llamarme en
cualquier momento, estoy arriba.” Amelia asintió: “Vale, gracias, Rafa.”
Después de verlo entrar en el ascensor, regresó a su apartamento.
Al cerrar la puerta, la sonrisa de Amella también se desvaneció
lentamente. Miró alrededor de la habitación, preguntándose si era
porque Dorian acababa de estar alli, que tan pronto como se fue, todo
parecia haberse vuelto más frio y silencioso.
Aunque ya estaba empezando a acostumbrarse a vivir sola y se estaba
adaptando bastante bien, al fin y al cabo, había vivido con Dorian
durante dos años. Su visita siempre traia de vuelta algunos recuerdos
que no eran del todo malos.
Exhaló profundamente, suprimiendo la leve incomodidad que surgia en
su interior, y se dirigió al armario donde habia metido apresuradamente
su ropa y la canasta de objetos, abriendo las puertas del armario.
Las cosas que habia metido apurada estaban dispersas y desordenadas.
Volvió a colocar la ropa y la canasta en su lugar, sacó del bolso el
informe médico y le echó un vistazo al reporte de hCG que había dejado
en la canasta, lo extrajo suavemente.
En el informe, la hormona gonadotropina coriónica humana marcaba
más de 60. Amelia desvió la vista hacial la esquina superior derecha
donde decia embarazo temprano, se sintió aturdida. Inconscientemente,
sus manos acariciaron su vientre plano, sintiendo una sensación
maravillosa y extraña al imaginar una pequeria vida creciendo dentro de
ella. Pero esa maravilla se torno en una ansiedad indescriptible al
recordar lo que el médico había dicho por la tarde sobre la inestabilidad
del feto. Colocó sus manos suavemente sobre su vientre, bajo la vista,
dobló con cuidado el informe y lo guardó en el cajón de la mesa de café.
Luego se levantó para ir a comer, en el fondo, esperaba que estuviera
destinada a compartir su vida con ese niño
Dorian condujo de regreso al Hotel Esencia y justo cuando estacionaba
en la entrada, Yael lo llamó por teléfono. Presionó el botón para
contestar.
“Señor Ferrer, ¿ya llegó?”, preguntó Yael con una voz ligeramente
relajada desde el otro lado de la linea.
“Si, respondió secamente, apagó el motor, bajó el freno de mano, se
quitó el cinturón de seguridad y abrio la puerta para salir.
El valet de estacionamiento se acercó con entusiasmo: “Buenas tardes,
señor ¿Desea hacer el check-in en el hotel?
Dorian raramente visitaba ese lugar para inspeccionar y cuando lo hacia,
solia hospedarse brevemente como cliente, observando discretamente
sin notificar a nadie. Por eso, aparte de algunos ejecutivos, no muchas
personas en el hotel lo reconocían.
Tampoco quería ostentaciones, así que ante la pregunta del joven valet,
asintió levemente y dijo un simple “Si”. Luego, girando ligeramente,
echó un vistazo al coche que acababa de estacionar y dijo: “Por favor,
estacione el coche”.
Al terminar la frase, lanzó las llaves al valet.
“Claro que sí. El valet atrapó las llaves con destreza y señalando bacia el
vestíbulo, hizo un gesto de bienvenida, “Por aquí, por favor. Puede
registrarse en la recepción”.
“Gracias”, dijo Dorian y se dirigió hacia las puertas giratorias del
vestibulo mientras seguía hablando por teléfono, distraído y sin prestar
atención a su alrededor Justo cuando se acercaba a la entrada, una
figure delgada salió corriendo desde la dirección del ascensor,
balbuceando apresuradamente: ¡Eh, espera, espera
dejame pasar primero, tengo una emergencia
Antes de que pudiere terminar, se estrelló contra Dorian
Instintivamente, él se hizo a un lado y la joven, que no podía detenerse a
tiempo, se cayó de golpe al suelo. Su bolso y teléfono también cayeron,
esparclendo su contenido por todos lados ya que el bolso estaba
abierto.
Ay, ¡pero qué manera de ser!”, se quejaba la chica mientras se sacudía
el polvo de la ropa y se inclinaba para recoger sus cosas.
Dorian, por instinto, miró al suelo y su vista se fijo en una antigua
pulsera de esmeralda con la figura de un angel y las iniciales “AM”
grabadas en ella. Sus pupilas se dilataron y rápidamente agarró la
muñeca de la chica: “¿De dónde sacaste esa pulsera?”

Capítulo 27
La chica alzó la cabeza confundida: “¿Qué pulsera? Obvio que es mía.”
Mientras hablaba, giraba su muñeca con fuerza, intentando recuperarla.
Dorian la miró fijamente: “¿Cómo te llamas?”
“¿Estás loco o qué?” La chica estaba aún más confundida, “¿Quién
pregunta el nombre de otro así como así? Yo ni siquiera te conozco.”
Dorian frunció el ceño, examinándola con la mirada.
Era una chica joven, de unos veintitrés o veinticuatro años, con facciones
delicadas y atractivas, una figura esbelta y proporcionada, cabello
castaño ondulado que caía sobre sus hombros y vestía un conjunto
sencillo al estilo francés, juvenil y a la moda, con un aire tranquilo pero
con un toque travieso y desenfadado. Sin embargo, su rostro era
completamente desconocido.
La chica se impaciento por la mirada de Dorian: “Si no me sueltas, voy a
llamar a la policía.”
Dicho eso, comenzó a gritar: “Me están acosando! ¡Hay alguien siendo
un pervertido aquí!”
Fue entonces cuando Dorian se dio cuenta de que su palma aún sostenía
la muñeca de ella a través de su manga, un reflejo puramente instintivo
debido a la agitación de sus pensamientos.
“Lo siento.” Soltó su mano, echó otro vistazo a la pulsera que ella
sostenía y luego a su rostro, con una mirada llena de confusión y juicio.
La chica lo miró a la defensiva y una vez libre, recuperó rápidamente su
mano, mirando a Dorian como si estuviera loco. Retrocedió hacia la
salida, echando miradas de reojo mientras se alejaba.
Dorian no se acercó más y subió las escaleras hacia su habitación. Una
vez allí, llamó a Yael para pedirle que le ayudara a obtener un informe de
vigilancia del vestíbulo del hotel.
“Señor Ferrer, ¿para qué quiere eso?”, preguntó Yael al otro lado de la
linea, claramente confundido.
“Solo envíamelo. No ofreció más explicaciones y exigió, “En cinco
minutos.”
“Está bien, me encargo ahora mismo.” El asistente accedió de
inmediato.
“Además. Dorian se sentó en el sofá, “investiga quién es Rafael Ivañez.”
“¿Eh?” Yael estaba aún más confundido, “¿Y ese quién es?”
Dorian replicó: “No te preocupes, te enviaré la información básica, tú
solo buscalo.”
“Entendido.” Yael accedió nuevamente.
Él era eficiente en su trabajo y pronto obtuvo las grabaciones de
vigilancia del vestibulo y se las envió a su jefe.
Dorian fijó su atención en la pulsera que la chica llevaba en la mano. Las
iniciales “AM” grabadas en ella aparecían y desaparecían con sus
movimientos.
Él frunció ligeramente el ceño y sus dedos largos tocaban el dorso del
teléfono con una ligera cadencia, sumido en sus pensamientos.
En ese momento, sono el timbre de la puerta.
Dorian miró hacia la entrada y se levantó para abrir.
Sorpresa? Apenas abrió la puerta, un rostro sonriente y apuesto apareció
frente a él, con una voz potente y alegre en inglés, obviamente de buen
humor.
En contraste con su entusiasmo, Dorian estaba mucho más sereno.
Dejó de sujetar el pomo de la puerta, se recostó ligeramente en el marco
con los brazos cruzados sobre el pecho y echó un vistazo al recién
llegado: “¿Quién te dijo que estaba aquí?”
La sonrisa en el rostro de Rufino no disminuyó: “¿Quién más sino Yael?”
Dicho eso, intentó pasar por Dorian para entrar, pero él extendió una
pierna, bloqueando la entrada con firmeza y sin moverse ni un ápice lo
miró: “¿Él te llamó?”
“Ni habiar.” Rufino no se inmutó, su buen humor era evidente, “Resulta
que cuando intenté llamarte, estabas volando y no pude contactarte, asi
que lo llamé. Me dijo que estabas de viaje, así que pregunté un poco y
descubrí que habías volado a Zúrich. ¿Qué coincidencia, no? Yo también
estoy en Zúrich, así que tenía que aprovechar la oportunidad para
invitarte a una bebida. Hace tiempo que no nos veíamos.”
Rufino y Dorian se habian criado juntos desde pequeños, en el mismo
barrio, asistiendo al mismo jardín de infancia, a la misma escuela
primaria y secundaria. Solo en la preparatoria Rufino, que no era tan
estudioso, no pudo seguirle el paso a Dorian, el estudiante destacado y
no asistieron al mismo instituto. Pero eso no afectó su amistad, en gran
parte gracias a la persistencia de Rufino, que siempre estaba dispuesto
a
mantener el contacto.
Desde que era un niño, Dorian siempre fue de carácter frío, mientras que
él era todo lo contrario. Al principio, la verdad es que no le tenía mucha
simpatía a Dorian, le parecía demasiado serio y aburrido. Pero su
impresionante habilidad para el estudio, esa especie de ‘nerdismo’,
despertó en el chico una admiración que no pude ignorar. Poco a poco se
fue acercando sin importarle su indiferencia. Con el tiempo, se dio
cuenta de que asi era él, y se acostumbro. Además, Dorian siempre
había sido meticuloso y considerado; tenia una visión única y
adelantada, capaz de pensar en el futuro cuando los demás apenas
veían el presente. Eso le daba una sensación de seguridad.
Dorian no era de hacer aspavientos con sus amigos, pero sí era leal y de
buen corazón. Así, su amistad se fue fortaleciendo silenciosamente a lo
largo de los años. Luego de los exámenes finales, Rufino no pudo
ingresar a una universidad de prestigio, así que optó por estudiar en el
extranjero y pasó la mayor parte del tiempo en Europa. Aunque se veían
menos, su relación no se enfrió.
Al enterarse de que Dorian había llegado a Zúrich, no perdió tiempo en
reunirse con él después del trabajo
Al verlo, Dorian dudó un momento pero finalmente se hizo a un lado y lo
dejó entrar.
“¿Qué haces en Zúrich?”, preguntó, mientras cerraba la puerta y se
dirigía a la nevera para sacar un par de cervezas heladas, lanzándole
una.
Él había reservado la suite presidencial en el último piso, con una vista
impresionante. Desde la ventana, incluso podia ver el apartamento y la
universidad de Amelia.
Pensar en Amelia le trajo el recuerdo de que ella le había pedido que se
fuera y su humor cambió instantáneamente.
Rufino no notó el cambio en su expresión mientras atrapaba la cerveza
al vuelo. “La firma de arquitectura está sobrecargada y estamos
buscando a algunos diseñadores a tiempo parcial, así que vine a ver si
encontraba a alguien por aqui. La facultad de arquitectura es de las
mejores del mundo, después de todo.”
Al oir ‘facultad de arquitectura’, Dorian se detuvo un segundo, pero
rápidamente abrió su cerveza y se sentó en el sofá. “Parece que te va
bien”, comentó.
Rufino había estudiado diseño arquitectónico en la universidad. Después
de ser rechazado en su país, se inscribió en una universidad europea.
Originalmente queria algo más fácil, como finanzas, pero terminó en
arquitectura. Trabajó en una firma por dos años y luego, junto con un
compañero, abrió su propio negocio. Al principio, solo estaba perdiendo
dinero, pero después de hablar con Dorian, él analizó las fortalezas y
debilidades de su empresa y la situación del mercado europeo. Le sugirió
cambiar de diseño residencial a público y el negocio habia comenzado a
prosperar.
“Gracias a tus consejos”, dijo levantando su cerveza en un brindis a
distancia.
Dorian respondió con otro brindis y vació su lata de un trago.
¿Estás de mal humor?”, preguntó Rufino.
“No”, respondió Dorian, aunque no lo convencía.
“Vamos, te conozco de toda la vida. Puedo adivinar lo que piensas con
solo un movimiento de tus ojos. ¿Qué te preocupa?”, insistió su amigo,
sentándose a su lado.
“No es nada”, Dorian mantuvo su tono neutro.
“¿Problemas de trabajo?”
“No es eso.
“¿Asuntos del corazón?”, se acercó mas, curioso. “Hablando de eso,
llevas dos años casado y todavía no he tenido el chance de conocer a tu
esposa.
Dorian evito su mirada: “Hace mucho que no vas a casa.”
Su amigo pensó por un momento y asintió. Había estado tan ocupado
emprendiendo que realmente no había tenido tiempo de visitar.
Habían hecho videollamadas frecuentes, pero la diferencia horaria no
ayudaba. A veces lo llamaba cuando estaba en el trabajo y en las raras
ocasiones que estaba en casa, Dorian estaba ocupado en su estudio o
comiendo. Nunca hizo un esfuerzo por presentarle a su esposa. Ese no
era su estilo.
Rufino siempre ha sido un tipo despreocupado y ni siquiera asistió a la
boda de Dorian, que fue una boda. express. La mayoria del tiempo, ni
siquiera recordaba que Dorian se había casado, así que, a pesar de que
su mejor amigo llevaba ya dos años de casado, Rufino nunca había visto
a la esposa de Dorian. Ahora que salió el tema, preguntó con curiosidad:
Oye, si ya estás aquí, ¿por qué no trajiste a tu esposa?”
Mientras hablaba, no pudo evitar echar un vistazo hacia el lugar: “¿0
será que tu señora también vino contigo? Podriamos organizar una cena
cuando tengan tiempo, me muero por saber qué belleza ha capturado tu
corazón.”
Dorian le echó un vistazo de reojo: “¿Viniste especialmente para meterte
en mi vida amorosa?”
Rufino se defendió. Solo preguntaba de pasada, hombre.”
Él lo ignoro y se desplazó un poco hacia un lado. Su mirada se desvió
hacia su teléfono celular que todavia estaba en la mesa de centro, con la
pantalla encendida. En ella, una grabación de las cámaras de seguridad
del vestibulo del hotel estaba pausada, con la imagen de una joven
corriendo hacia las puertas giratorias. La pulsera en su muñeca se
levantaba ligeramente con su movimiento.
Rufino también notó dónde se detuvo la mirada de Dorian y por
curiosidad, echó un vistazo al teléfono: “Esa no será tu señora,
¿verdad?”
Dorian respondió: “No lo es.”
“Entonces, ¿por qué estás tan fijado en esa chica?” Preguntó su amigo
mientras se acercaba al teléfono intrigado y justo entonces vio la pulsera
en la muñeca de la joven. Exclamó sorprendido y giró la cabeza hacia
Dorian.
“¿Esa es.. señaló hacia la chica en la pantalla del teléfono, “¿Amanda?”
Capítulo 28
Dorian también lanzó una mirada hacia la pantalla del móvil y dijo con
voz baja: “No tengo idea.”
“Pero esa pulsera. Rufino señaló la pulsera que la chica sostenia entre
sus manos, “¿no es la que le diste a Amanda cuando eran niños?”
Habiendo conocido a Dorian desde pequeño, también conocía a
Amanda.
En aquellos días, Dorian, afectado por la muerte de su madre, siempre se
mostraba distante y no se mezclaba mucho con los demás, prefiriendo la
soledad. Solo la dulce Amandita disfrutaba quedarse en silencio a
su lado.
En esa época, Rufino aún no comprendía lo que significaban la vida y la
muerte, además estaba en esa edad traviesa en la que le encantaba
llevarle la contraria a Dorian. Sin filtro en sus palabras, al ver que
Amandita no se despegaba de Dorian, se burlaba junto con un grupo de
amigos, diciendo que Amanda y Dorian eran novios y que ella se
convertiría en su esposa cuando crecieran, imitando lo que veía en las
telenovelas sin entender realmente lo que significaba.
Amandita, de piel fina, se sintió avergonzada aunque no entendia bien
por qué, pero algo en su interior le decía que era algo especial y se puso
a llorar. Fue entonces cuando Rufino recibió su primera paliza por parte
de Dorian
Desde ese día, Rufino se calmó influenciado por ese acto de valor de
Dorian, empezó a seguirlo como Amandita, pegajoso y sin vergüenza.
Por eso recordaba bien que la pulsera había sido un regalo de
cumpleaños de Dorian para Amanda.
Cuando Dorian cumplió ocho años, Cintia, queriendo mejorar su relación
con él, le regaló una pequeña estatua de la Virgen María con sus iniciales
grabadas como regalo de cumpleaños. Más tarde, cuando el padre de
Dorian quiso darle su propio regalo, el normalmente callado Dorian pidió
elegirlo él mismo. Su padre, encantado con la proactividad de su hijo,
accedió. Dorian eligió hacer una pulsera de esmeralda con un ángel
grabado con las iniciales de Amanda, inspirada en su propia cadena de la
Virgen María. Cintia le había dicho que llevar la estatua de la Virgen
protegería a un chico y una pulsera de ángel a una chica, además grabar
sus nombres aseguraria su salud y bienestar. Así, Dorian le dio a
Amandita el mismo deseo de protección. Aunque en realidad era una
pulsera convertible en collar, pensada para cuando Amanda fuera más
grande.
Aunque Rufino no vio el momento en que Dorian le dio la pulsera a
Amanda, sabía de su existencia y habia visto que la niña la atesoraba. A
pesar de ser joven y no recordar claramente el rostro de Amanda, la
pulsera le dejó una impresión indeleble, ya que uno de los castigos más
memorables de su vida estaba relacionado con ella.
Cuando Dorian lo ignoraba, Rufino se entretenia molestando a su
pequeña seguidora, Amanda. A esa edad, la manera de molestar a una
chica podía ser tirar de su cabello o jugar con sus juguetes fingiendo no
devolverselos. Él accidentalmente rompió la pulsera de Amanda
mientras la sostenía fuera de su alcance, disfrutando verla desesperada
por recuperarla. Sin esperarlo, la niña saltó tratando de arrebatársela y
la cadena se rompió. A la niña normalmente imperturbable se le
enrojecieron los ojos y entonces Rufino recibió su segundo castigo, otra
vez por parte de Dorian.
Por eso, aunque habían pasado muchos años, reconoció esa pulsera de
inmediato. La memoria era demasiado profunda y la pulsera demasiado
única en su diseño. Cuando Dorian era un chiquillo, tenía un estilo tan
mezclado y feo que era incomparable.
Su mirada sorprendida se volvió una vez más hacia su amigo.
Dorian estaba mucho más tranquilo de lo que estaba Rufino: “No estoy
seguro.
Todavía no había tenido la oportunidad de verla de cerca.
“Se parece mucho, eh. Es fea pero única, dijo Rufino, echando otra
mirada a la pantalla de su celular antes de volver a mirar a Dorian. “La
edad también coincide y los rasgos faciales, bueno, no todos
crecen proporcionalmente. Las chicas cambian mucho al crecer, quién
sabe, podria ser Amanda.”
Dorian lentamente negó con la cabeza: “Mi intuición dice que no.”
Rufino levantó una ceja: “¿Intuición?”
Él se explicó: “Amanda no tenía ese tipo de personalidad tan llamativa”
Recordaba que cuando eran niños, Amanda era tranquila y adorable, no
hablaba mucho, era comprensiva y amable, no tenía ese lado desafiante
y caprichoso que tenía la chica desconocida.
Si habia que decir que se parecia a alguien, Amelia tenia un carácter
más parecido.
¿Amelia? Dorian se detuvo un instante en su movimiento.
Capítulo 29
Rufino lo miró con impaciencia: “¿Qué pasa? ¿Pensaste en algo?”
Dorian negó lentamente con la cabeza, pero seguía con esa mirada
reflexiva, como si estuviera meditando,
A Rufino, que era de sangre caliente y no tenla paciencia, eso lo sacaba
de quicio. Lo empujó ligeramente: “¿Sabes qué es lo que más me
molesta de ti? Siempre que dices ‘no pasa nada’ realmente ‘si pasa
algo’, peo nunca sueltas prenda, eso puede desesperar a cualquiera,
¿sabes? ¿Qué tanto podría cambiar si simplemente lo dijeras?”
Dorian lo miró de reojo y señaló hacia la puerta con su mano: “Entonces,
por favor, vete”
Rufino no dijo nada.
Al final, optó por ceder: “Está bien, esta bien, si no quieres hablar, no
hablemos.”
Luego volvió su mirada hacia la chica del celular. “Pero no estoy de
acuerdo con tu juicio. Las personas cambian; después de todo, su
entorno ha cambiado y ella era muy joven, todavía no tenía una
personalidad definida. Quizás luego la consintieron demasiado en su
casa.”
Dorian le lanzó otra mirada indiferente: “¿Cuándo le faltó quien la
mimara? ¿No la traté como una reina?” “Pero Rufino frunció el ceño, tal
vez su familia tenía valores más firmes y quienes la criaron después son
más prepotentes, y eso la influenció sin darse cuenta.”
Dorian no continuó la conversación, su mirada vagó de nuevo hacia la
chica en el teléfono móvil.
Rufino no pudo evitar echar otro vistazo y vio de nuevo esa pulsera de
combinaciones extrañas y fea: “Hablando en serio, si ese collar no
tuviera un significado especial para ella, ¿quién llevaría una pulsera tan
fea a esta edad?”
Dorian comentó: “Esa pulsera vale un dineral.”
Rufino frunció el ceño: ¿Crees que la encontró por ahí?”
Él replicó: “No descarto esa posibilidad.”
“No es eso. Rufino lo miró pensativo, “tener pistas de Amanda debería
ser motivo de alegría, ¿por qué no pareces muy contento? ¿Acaso no la
estás buscando?”
Dorian le dijo: “Solo estoy siendo cauteloso.”
“Vamos Su amigo lo confrontó directamente, “No te acabo de conocer.
¿Estás preocupado por tu esposa?”, preguntó.
Dorian detuvo su mirada por un instante.
“No. Su voz era muy suave.
Su amigo bufó con incredulidad, claramente no le creia.
Dorian tampoco le prestó atención, volvió a mirar a la chica en el celular
y luego desvió la vista.
En teoría, tener pistas de Amanda era algo bueno, pero él no sentía la
emoción que esperaba.
No sabía si era porque la chica había cambiado con respecto a la dulce
niña que recordaba y no podia aceptar ni el más minimo cambio en ella o
si en el fondo esperaba que Amanda fuera otra persona.
Los dedos que presionaban el teléfono se detuvieron.
Rufino observó sus dedos detenidos y luego miró su rostro. “Tienes algo
en mente.”
La respuesta fue nuevamente las tres palabras inalterables de Dorian:
“No es nada”
Dorian cambió de tema: “¿Para qué viniste realmente?”
“Ya te dije que vine a verte. Rufino colocó su brazo larguírucho sobre el
hombro de Dorian con naturalidad, “Race mucho que no nos vemos,
hermano, ¿qué tal si bajamos a tomar algo?”
Dorian se quità su brazo y se puso de pie: “Vamos”
Eh? Rufino se quedó pasmado. En serio? ¿Tan fácil?”
Invitar a Dorian a tomar algo era algo que Rufino había dicho sin
pensarlo mucho y no se había atrevido a esperar que aceptara.
Conocía a Dorian desde hace años y cada vez que lo invitaba, él siempre
tenía que trabajar hasta tarde o regresar a casa; que lo acompañara a
una comida ya era la última muestra de hermandad y consideración que
podía esperar de él.
Dorian no era un hombre social, casi nunca frecuentaba bares o clubes
nocturnos, su vida giraba alrededor del trabajo, el gimnasio y la lectura,
una existencia monótona y simple, pero su estricta autodisciplina era
exasperante.
En su circulo de amigos, todos envidiaban la autodisciplina de Dorian,
pero nadie tenia su fuerza de voluntad.
Dorian ya estaba en la puerta, quitó el abrigo del perchero y al ver que
Rufino todavía lo miraba atónito, ligeramente levantó una ceja “¿No
quieres ir?”
“Pues claro que voy, exclamó su amigo, levantándose de un salto y
observándolo con una mirada perspicaz. “Tienes problemas de amor.
No era una pregunta, sino una afirmación.
Dorian, sin decir nada, cerró la puerta de un golpe, sin importarle si
Rufino aún estaba dentro. Eso provocó que el hombre se apurara a
seguirlo.
“Oye, solo estaba bromeando, ¿por qué te lo tomas tan a pecho?”
Capítulo 30
mas renombrado de la localidad, Dorian se sento en un rincón, con un
vaso de tequila en mano, mirando distraidamente el liquido dentro del
vaso.
Ba Rufino quien habia escogido el bar, msistiendo en que era una
oportunidad rara que saliera a tomar algo. No podian decepcionarlo asi
que despues de buscar por todos lados, y siendo Rufino también un
asiduo de los bares pero no de los antios terminaron eligiendo ese lugar
gracias a una búsqueda en linea, que lo promocionaba como el favorito
de viajeros nacionales e internacionales
Al llegar, Rufino se dio cuenta de que era un bar caliente, un paraiso
para el lique
La música de fuerte ritmo en la pista de baile hacia retumbar sus oidos y
las luces que parpadeaban en todas. direcciones le molestaban la vista
sin hablar de la danza frenética de la multitud en la pista.
Rufino estaba algo arrepentido, pero nolo que Dorian no tenia ninguna
reacción
Apenas llego al bar encontre un rincon y se sento, pidiendo una botella
de lo que fuera y empezo a beber lentamente sin prestar atencion
alrededor sin prisa alguna, con su usual elegancia y distinción.
Ratino no podia descifrar lo que pensaba
Inicialmente pense que tenia problemas matrimoniales, pero no parecia
un hombre despechado, después de todo, mantenia su elegancia y no
mostraba grandes cambios emocionales.
Pero sabia que pasaba algo. Donan parecia estar ligeramente fuera de si,
era diferente al hombre calmado y controlado que conocía Parecia
distraido
No pudo resistirse a acercarse más y casi tuvo que gritarle al oido por
encima de la musica. “Dori, dime la verdad, estas teniendo problemas
con tu esposa?
Dorian ni siquiera le prestaba atencion, mucho menos ahora con la
música.
El tomo un sorbo de su bebida con calma y luego lo miro: ¿Cuánto
tiempo piensas quedarte por aquí?”
Sin planes aún Rufino grito de vuelta. Depende de como vayan las
entrevistas de trabajo. Estamos buscando una colaboracion a largo
plazo, asi que quizás nos tome mas tiempo
¿Luego pregunto Y tu? Dorian respondio. Depende de la situación”
¿Su amigo se mostro sorprendido Tu también dependes de la situación?
Pensé que tu vida estaba llena de planes y agendas siempre sabiendo
que hacer en cada momento, ¿no tienes todo meticulosamente
planeado y ejecutado con precision?”
El comento: Siempre hay imprevistos en la vida.
Rufino pregunto Como cuáles?”
Dorian le lanzó una mirada a la chica que se acercaba a ellos con una
copa en la mano.
“Ahora mismo”
Justo cuando el brazo de la chica iba a caer suavemente sobre el hombro
de Dorian, él se inclinó hacia Rufino, haciendo que el brazo de la chica
terminara sobre el hombro de su amigo,
Rufino instintivamente quito el brazo de la chica y sin importarle su
expresión de indignación, se levanto de un salto. Oye, Don!”
Pero Dorian ya no le prestaba atención y se alejaba.
Rufino tenía que cruzar la pista de baile para seguirlo.
Los jovenes bailaban al ritmo de la música en la pista.
Rufino se abría paso entre la multitud para alcanzar a Dorian, pero cada
vez que parecia estar a punto de alcanzario, la multitud to empujaba de
nuevo “Dorian, espera, Rufino gritaba desesperado.
Pero el hombre no se detenia, no Rufino no sabia si no lo ola o si
simplemente no queria prestarle atención.
En su prisa, empujó sin querer a una chica y recibió una respuesta aguda
y enojada. ¿Qué haces?” En ese momento, Dorian se detuvo de golpe y
mirá hacia atrás.
Rufino también miró Instintivamente y al reconocer la cara de la chica
exclamó sorprendido: “Amanda?”
Habia visto a la chica en el movil de Donan
Pero la chica, claramente confundida por la mención de “Amanda”, le
lanzó una mirada desconcertada: ¿Quién es Amanda? Si vas a tratar de
ligar, ¿podrías al menos ser un poco más original? ¿No te das cuenta de
lo trillado que estás?”
Rufino alzo la mirada y se encontró con los ojos de Dorian, de repente
sintió que podía entenderlo un poco. Pero al ver que la atención de
Dorian volvia a caer sobre la pulsera que la chica sostenia en alto con su
muñeca, su mirada también se detuvo un instante Luego, con una
sonrisa picara, se volvió hacia ella, “Disculpa, linda, me equivoque de
persona.
La chica respondio con tranquilidad: “No hay problema.”
Rufino le dio una palmada en el hombro Te pareces mucho a una amiga,
te parece si intercambiamos números?”
Para mostrar su sinceridad, sacó su tarjeta de presentación “Soy Rufino,
el jefe del Estudio de Arquitectura Rufino, ¿te gustaría conocernos?”
La chica lo miró con sospecha y luego lentamente dirigió su atención a la
tarjeta que le extendía, la tomo, le dio un vistazo y luego sacó su
teléfono con decisión: “Claro, pues agreguémonos al WhatsApp.”
Dorian no se acercó, simplemente se dio la vuelta y se fue.
Dorian no se dirigio al estacionamiento, sino que caminaba sin rumbo.
No quería volver al hotel, pero tampoco sabía adónde ir.
Las calles europeas eran extrañas y silenciosas en la profundidad de la
noche, con pocos transeuntes, salvo por las parejas ocasionales que
pasaban.
La mirada de Dorian se detuvo un momento en una pareja que pasaba
riendo y abrazándose, luego se desvió con una expresión indiferente,
mirando hacia el largo y oscuro camino.
Los gruesos muros ya habían dejado atrás el ruido de la música.
No le gustaba la algarabia de los bares, tampoco era de los que
disfrutaban perdiendo el tiempo paseando o de compras, pero para él,
en ese momento, era la mejor manera de matar el tiempo.
El rostro de una joven Amanda y la cara de la chica que acababa de
reprender a Rufino y luego darle su contacto telefónico, no dejaban de
entrelazarse en su mente, pero nunca lograban coincidir. Mientras se
mezclaban, el rostro de Amelia aparecía inesperadamente.
Dorian hizo una pausa, levantó la vista hacia el edificio de apartamentos
de su exesposa, se dio la vuelta y se dirigió al coche estacionado frente
al bar. Antes de llegar, sacó las llaves y desbloqueo el vehiculo, abrió la
puerta y se subió, girando el volante con una mano diestra, el Porsche
Cayenne negro se deslizó suavemente fuera del espacio de
estacionamiento.
Rufino acababa de abrirse paso fuera del bar y vio a Dorian, le hizo
señas apresuradamente: “Espérame un momento.”
Dorian bajó la ventana y le respondió. “Tengo un asunto que resolver,
vuelve en taxi.”
Después de decir eso, le lanzó un llavero y la ventana ya se habia
cerrado, acelerando hacia adelante.
Rufino se quedó sin palabras.
Amelia acababa de bañarse y secarse el pelo, se estaba preparando para
apagar la luz y dormir, cuando escuchó un golpeteo en la puerta.
Confundida, miró hacia la entrada, apagó el secador de pelo y dudosa se
dirigió a la puerta, preguntando en voz alta. ¿Quién es?”
Soy yo, llego la voz tranquila de Dorian desde afuera
Confundida, miró el reloj en la pared, ya eran más de las once de la
noche.
“¿Qué sucede?”, preguntó.
“Abre la puerta. Su tono seguía siendo tranquilo, su voz no era alta, pero
llevaba un tono implícitamente autoritario.
Con una mueca de confusión, dudó un momento y luego se acercó a
abrir la puerta.
Dorian estaba parado en la entrada, con un abrigo negro largo.
Sus ojos seguian a Amelia mientras ella abria la puerta, su mirada
profunda y tranquila, llena de interrogantes. Amelia se sintió
desconcertada bajo su mirada y hasta le costó hablar, ¿Qué… qué
pasa?”
Dorian no dijo nada, simplemente la observó con esos ojos oscuros y
tranquilos.
Capítulo 31
Amelia se sintió examinada de una manera bastante extraña, sus ojos
abiertos se tensaban ligeramente bajo la intensidad de su mirada
oscura.
¿Qué?” Estaba a punto de preguntarle si algo ocurría cuando Dorian se
adelantó, “¿Te importaría si entro para conversar un rato?”
“No es muy conveniente”, dijo ella
Pero él no era de los que se rendian por una simple negativa.
No irrumpió a la fuerza, tampoco se marchó, solo se quedo alli, con esa
eterna calma, observándola fijamente, con el aire de que no se iria a
menos que ella lo dejase entrar.
“Yo…” La voz de Amelia se detuvo por un momento, su tono se debilitó
involuntariamente, “Voy a cerrar, haz lo que quieras.*
Dijo eso e iba a cerrar la puerta, pero antes de poder hacerlo, Dorian
rápidamente puso su mano para detenerla y con un leve empujón abrió
y entró
Amelia se enfado: “No puedes ser tan descarado.
Dorian y ella nunca habían discutido fuertemente, de hecho, nunca le
habia levantado la voz, siempre habian mantenido una relación pacifica
y esa tranquilidad de largo plazo le impedía mostrarse demasiado
enojada con él, solo podia lanzarle reproches con una voz que carecía de
fuerza, con un ligero tono quejumbroso.
Dorian raras veces la veia enojada, lo que le hizo echarle una mirada.
Con esa mirada, Amelia perdió aún más su impetu.
“Me voy a dormir. Incluso sus explicaciones sonaron débiles y poco
convincentes.
“Me iré en un rato.” Dijo Dorian.
Amelia vaciló y luego soltó un suspiro.
Dorian entró y se sentó en el sofá. Al hacerlo, echó un vistazo casual a la
mesa de centro, notando que no estaba el informe médico que había
visto antes.
No pudo evitar mirar a Amelia.
Ella intuyó de qué quería hablar.
“No tengo nada grave”, se volvió y sacó de un cajón del armario el
informe de sangre que había dejado encima a propósito, “Últimamente
he estado comiendo mal y tengo un poco de hipoglucemia, pero hoy fui
al médico.”
Dijo mientras le entregaba el informe.
El lo tomó y efectivamente, no había nada serio.
Pero recordó que esa tarde debía haber al menos dos informes de
distintos periodos, uno en la mesa y otro en su bolso, el cual ella no le
permitió ver.
Además, recordaba la primera frase del hombre que había tocado la
puerta: “Frida me acaba de llamar y dijo que fuiste al hospital esta tarde
para…”
Ella había interrumpido apresuradamente esa frase.
La fecha del informe era de ese día, evidentemente hecho por la tarde.
Pero el informe que estaba en la mesa era anterior.
Su mirada se dirigió hacia el cajón detrás de Amelia.
Ella se sinto nerviosa sin razón y su mirada se volvió cautelosa al
mirarlo.
Dorian detuvo su mirada en sus ojos un momento, pero no siguió
preguntando. En cambio, cambio de tema:
¿Cómo te llamabas antes?”
Su pregunta inesperada la confundió un poco.
“Soy Amelia”, dijo ella, “¿No lo sabías?”
Dorian pregunto: ¿Siempre te has llamado Amelia? ¿Nunca cambiaste de
nombre?”
Ella lo pensó por un momento, desde que tenía memoria, siempre la
habían llamado Amelia, así que asintió: ‘Si, así es.
Él continuó: “¿Cuándo eras niña, tuviste alguna experiencia especial?”
Amelia frunció el ceño: ¿Por qué preguntas algo así de repente?”
El hombre no dio detalles: “No es nada, solo recorde a alguien.”
Pero ella lo entendió y sonrio: “¿Amanda?”
Dorian la miró sin decir palabra.
Capítulo 32
La mirada de él ya le dio la respuesta.
Amelia no comprendía por qué la estaba relacionando con Amanda.
Y sin ninguna explicación.
Esa misma tarde, él no había mostrado ninguna inclinación de ese tipo.
¿Te… te pasó algo?”, preguntó Amelia, frunciendo el ceño, “¿Cómo
llegaste a pensar en eso?”
Dorian no la engañó: “Me encontré con una chica que podria ser
Amanda”.
Ella sintió que un pinchazo en el corazón por un segundo, pero
rápidamente se serenó; después de todo, se había divorciado de Dorian
estando enamorada de él, además no había pasado mucho tiempo desde
su separación. No había logrado desensibilizarse completamente, así que
era normal tener una reacción emocional al escucharlo hablar de otra
chica.
Después de tranquilizarse, le sonrio sinceramente, deseándole lo mejor:
“Eso es genial, ¡felicidades!”
Pero la expresion del hombre se torno sombría.
Amelia percibió que algo habia cambiado en la atmósfera a su alrededor,
¿No estás contento?”
“No es eso. Su respuesta fue breve y su rostro revelaba lo contrario.
Ella pretendió no darse cuenta y soltó una risita forzada como respuesta,
no sabía cómo continuar con el tema, asi que tomó su vaso y bebió agua
en silencio.
Dorian la observo: ¿No te da curiosidad?”
Amelia lo miró, confundida: “No, ¿por qué debería tenerla?”
Los labios de Dorian se curvaron ligeramente en una sonrisa que
rápidamente desapareció, luego la miró. Tienes razón.
Ella no entendía el significado de sus palabras y él no parecía tener
intención de explicar, solo volvió al tema principal, Todavia no estoy
seguro de si es ella.”
Amelia no sabía cómo responder; parecia que su anterior “felicidades”
había sido prematuro.
“Entonces… Amelia todavia estaba confundida, “¿Qué tiene que ver eso
conmigo? ¿Por qué viniste a buscarme?”
Recordó que él le había preguntado si había cambiado su nombre o si
había tenido alguna experiencia inusual en su niñez. Una idea incierta
cruzó su mente y lo miró dudosa: “¿No pensarás que yo soy Amanda?
¿Hay alguna señal o pista de que yo sea ella?”
Dorian refutó: “No.”
Amelia frunció el ceño: “Entonces, ¿por qué pensaste en eso?”
“No lo sé.” Dijo y, realmente no sabía por qué habia vuelto a relacionar a
Amelia con Amanda.
No era la primera vez que las conectaba, la primera vez que la vio
durante el último año de la preparatoria, cuando ella se presentó en el
salón diciendo con timidez, ‘Hola, soy Amelia”, su aire tranquilo y dulce,
tan correcto y encantador, le recordó a la pequeña Amandita de su
infancia. Y fue debido a esa similitud y sensacion de familiaridad que
inconscientemente le prestó más atención. Pero precisamente por esa
atención, al graduarse se dio cuenta de que Amelia no habia saltado
ningún grado.
Amanda era unos tres años menor que él; cuando ella estaba en el jardín
de niños, él ya estaba en segundo- grado de primaria. Sin haber saltado
grados, era imposible que estuvieran en el mismo año escolar, las
edades tampoon coincidian
As que, aunque se sintió decepcionado, tuvo que aceptar la realidad. Por
suerte, ya se habian graduado y
Amelia había desaparecido de su vida, permitiéndole volver a su rutina
habitual y desde entonces no tuvieron más contacto.
Al igual que antes, esta vez tampoco tenía ninguna señal o pista de que
Amelia tuviera relación con Amanda, simplemente no podía aceptar la
idea de que la niñita encantadora de sus recuerdos se hubiera
convertido en alguien tan diferente. Prefería aferrarse subjetivamente a
la idea de que Amelia era su Amandita.
Capítulo 33
La respuesta de Dorian sorprendió un poco a Amelia.
El nunca daba respuestas inciertas.
“Siempre hay una razón, ¿no?” Amelia no entendia. “¿Cómo alguien va a
relacionar a una persona con otra sin motivo?”
Dorian la miró: “Intuición.”
*Pero, no es como si nos conociéramos de ayer”, ella dijo, incapaz de
comprender su súbita intuición.
Él apretó ligeramente los labios, como si no quisiera responder a esa
pregunta.
La confusión de Amelia se profundizó. El Dorian que ella conocía siempre
era decidido y directo, incluso al hablar del divorcio, solo había meditado
unos segundos antes de asentir con determinación. Luego, cuando
surgió el tema de Amanda, él guardó silencio un momento antes de
revelarle la verdad. No podía imaginar qué lo haría dudar ahora.
Dorian no pasó por alto su confusión, pero no queria que ella indagara
más en el tema, no quería que supiera que, en realidad, desde el primer
momento en que la vio años atrás, la había relacionado con Amanda
Tal vez es como un sexto sentido”, se puso de pie. Todavía no me has
dado tu respuesta.”
Al levantarse, la imponente estatura de Dorian la envolvió de repente.
Ella tuvo que alzar la mirada: “Creo que estás cambiando de tema.”
Dorian indicó: “Eres tú la que ha estado evadiendo.”
Amelia se quedó sin palabras y lo miró con sospecha. “Estás acusando al
acusador.
Es de noche y de repente alguien aparece preguntando si soy otra
persona, tengo que aclararlo”, añadió Amelia. ¿Y si tú tuvieras alguna
prueba o pista?”
Dorian frunció el ceño: “¿Pruebas y pistas?”
La miró pensativo: “¿Por qué te importa tanto? Normalmente cuando la
gente oye que se le confunde con otra persona, suele negarlo de
inmediato a menos que no esté segura de su propio origen y también
esté buscando respuestas.”
Sus ojos oscuros se posaron calmadamente en el rostro de Amelia: “¿No
eres hija biológica de tus padres?”
Su mirada era tan directa y penetrante que parecía ver a través de ella.
Amelia nunca se había sentido inferior frente a Dorian, pero por alguna
razón, al profundizar en ese tema, se sintió incómoda. Este malestar
provenía de que Blanca y su hermano la habian tratado como una
máquina de hacer dinero, aprovechándose sin límites de Dorian y su
familia. No era hija biológica de Blanca, pero ante los ojos de la familia
Ferrer e incluso de Dorian, ella habia permitido que personas sin ningún
lazo de sangre se aprovecharan sin escrúpulos.
Así que sonrió levemente: “¿Cómo podría ser? Si no fuera su hija
biológica, ¿mi madre te pediría cosas tan fácilmente?
Dorian no respondió, su lógica parecía tener sentido.
Amelia lo miró, suavizando su voz: “Dorian, no puedo ser Amanda, no me
veas como a ella, ni como a nadie más, yo soy simplemente yo.”
“Lo dijiste, Amanda es unos años menor que yo, así que de ninguna
manera podríamos haber estado en la misma clase, pero fuimos
compañeros de escuela.”
Agregó en voz baja, recordando que cuando él mencionó la intuición y
ella dijo “no es como si nos conociéramos de ayer”, él mostró cierta
resistencia, lo cual le hizo recordar su último año de preparatoria, cada
vez que miraba hacia atrás por accidente y sus miradas se cruzaban, él
la miraba pensativo, además del cuidado y la protección que le brindó
ese año. Amelia finalmente lo entendió y levantó la vista hacia él:
Cuando estábamos en la escuela, ¿me confundiste con Amanda?”
Dorian no se sorprendió de que ella pudiera adivinarlo. La inteligencia de
Amella era algo que había experimentado desde que la conoció; ella
siempre había sido serena y discreta, no le gustaba exhibirse, pero TM
era perspicaz y observadora.
“Al principio si tuve esa sospecha”, dijo sin evadir el tema.
Amelia sonrió, era la respuesta esperada, también era su conocido
Dorian.
Ella siempre habla apreciado su sinceridad; pero, se sintió un poco
incómoda. El Dorian que conoció a sus diecisiete años había sido un rayo
de luz en su vida, que no era exactamente maravillosa. El cuidado y la
preferencia que él le demostró aquel año la hicieron enamorarse poco a
poco y ni siquiera su divorcio había logrado que ella negara la belleza de
aquellos momentos.
Ella habia pensado aquel chico era diferente con ella, porque había
sentido ese primer cosquilleo de juventud, creando un recuerdo
imborrable, lo que explicaria aquella noche de pasión inesperada
después de tantos años, después de la reunión de antiguos alumnos.
Pero no era así.
Amelia sintió una punzada en la nariz y ácido en sus ojos, como si un
líquido estuviera a punto de brotar.
Se obligó a contenerlo y al levantar la vista hacia él, su rostro ya estaba
adornado con una sonrisa: “Gracias por dejarme saber todo esto.
De todos modos, gracias por haber cuidado tanto de mí.” Sonrió
levemente, manteniendo la serenidad y la mirada alzada hacia él, “Yo no
soy Amanda y prefiero que no vuelvas a buscarme. Lo nuestro ya
terminó, sería mejor no molestarnos más.”
Dorian la miró, sin pronunciar palabra.
Capítulo 34
Amelia le regalo una sonrisa, pero no dijo más y se dio la vuelta para
irse.
De repente, Dorian la agarró del brazo con fuerza.
Ella lo miró confundida.
Dorian la observaba sin moverse, con los labios ligeramente fruncidos y
la mandíbula tensa.
Ella no entendía. “¿Hay algo más?”, preguntó.
Dorian solo la miraba fijamente, con una mirada intensa y profunda.
“Tal vez no pueda terminar esto todavia.”, dijo, cada palabra clara y
tranquila.
Amelia frunció el ceño sin entender.
Él no dijo nada más, no soltó su brazo, simplemente se inclinó hacia
adelante, extendiendo la mano hacia el cajón del armario donde había
guardado su informe médico poco antes.
Amelia palideció y trató de retirar su mano instintivamente para
bloquear el cajón, pero no fue tan rápida como Dorian, quien fácilmente
apartó su mano extendida y alcanzó el montón de informes médicos
ordenados.
Ella lo agarró apresuradamente por el brazo: “Estás invadiendo mi
privacidad.”
Dorian dejó que ella sujetara su brazo y la miró: “Creo que tengo
derecho a saber sobre esto.”
Amelia palideció aún más y aflojó su abrazo, sin intentar detenerlo, solo
apartó la mirada.
Él tampoco intentó tomar los informes, simplemente la miró: “Estás
embarazada, ¿verdad?”
Ella no respondió.
El hombre preguntó: “¿Cuándo lo descubriste?”
Los labios de Amelia se fruncieron ligeramente y finalmente lo miró: “El
día que me fui del país, en el aeropuerto,”
Dorian recordó ese día. El también estaba en el aeropuerto, mirándola
irse con otro hombre desde el segundo piso. Ella también lo había visto
cuando se volteo; ya sabía que estaba embarazada.
“No planeabas decirmelo, dijo él, no como una pregunta sino como una
afirmación. Sus ojos oscuros permanecían inmóviles sobre su rostro.
Amelia evitó su mirada y dijo en voz baja: “¿Qué cambiaría si te lo
dijera? No tienes derecho a decidir.”
Dorian dijo: “No quieres este bebé.”
Su voz era tan tranquila que casi rozaba la frialdad.
La chica cerró los labios y no dijo nada, mientras él la miraba.
El silencio se extendió entre ellos.
Después de un tiempo, Dorian finalmente rompió el silencio.
“¿Es tan difícil quedarte con el bebé?”, preguntó suavemente.
Amelia tenía los ojos enrojecidos, sin saber qué responder. Ahora no se
trataba de si queria o no, sino de si podía.
Dorian vio la humedad en sus ojos, dio un paso adelante y abrió sus
brazos, abrazándola suavemente.
Amelia se sobresaltó y trató de liberarse cuando se dio cuenta.
Él la abrazó fuertemente, impidiendo que se soltara.
“Amelia, susurró, deteniendo su lucha,
“Quiero tener este hijo contigo, no te rindas tan fácilmente.”
Su voz era tan suave que sus lágrimas brotaron de inmediato.
Ella inhalo por la nariz y tragando el nudo en su garganta, le empujó
suavemente, sin asentir para decir “está bien”, ni negar con la cabeza
para rechazarlo.
Ella nunca decidia nada en el calor del momento, especialmente no con
Dorian.
“No puedo prometerte nada ahora, dijo en voz baja, mirándolo, “No he
decidido si quiero quedarme con el bebé o no, o mejor dicho, el bebé
tampoco ha decidido si quiere quedarse.”
Tomó el informe médico del cajón y se lo entregó: “¿Cómo te diste
cuenta?”
Dorian tomó el informe que ella le extendió y su mirada se detuvo en las
palabras “embarazo temprano” en las conclusiones del diagnóstico.
Capítulo 35
A pesar de que ya habia sospechado la posibilidad, cuando finalmente la
confirmó, su corazón se sintió como Si hubiera logrado algo [Link],
una sensación ligera y maravillosa.
Incluso comenzó a imaginarse cómo sería el bebé en el vientre de
Amelia, su aspecto al nacer y cómo iria creciendo poco a poco.
Cada imagen hacia que su anticipación por esa pequeña vida se volviera
más tangible y real.
Los dedos que sostenian el informe médico se arrugaron ligeramente
debido a la expectativa en su corazón.
Dorian la miró: “¿Sigues sintiendo náuseas?”
La dulzura en su mirada casi la desarmaba.
Ella desvió la vista ligeramente “Menos que antes.”
La mirada de Dorian se detuvo en su figura un tanto delgada y luego la
observó: “Recuerdo cómo lucias embarazada”
Así que cuando la vio de nuevo, con su repentina delgadez y el informe
médico sobre la mesa del cafe, tuvo una vaga sospecha, pero en ese
momento no lo analizó profundamente. Amelia intentó distraerlo con un
informe de sangre, pero eso solo lo hizo más evidente.
Sumado a su actitud evasiva, no fue dificil adivinar la verdad.
Amelia no dijo más. Desde que él apareció de nuevo, supo que no podria
esconderle nada, solo era cuestión de si él decidía confrontarla o no.
“Quiero mudarme aqui Dijo Dorian.
Amelia rechazo instintivamente: “No puedes.”
“Entonces tú te mudas a mi lugar. Le ofreció otra opción.
Ella negó con la cabeza de nuevo: “No quiero.
“Solo tienes dos opciones; o yo me mudo aquí, o tú allá. Dorian era
inflexible en ese asunto, “No puedo dejarte sola.”
Amelia se dio cuenta de que no tenia espacio para negarse cuando
Dorian se ponia firme.
“No seas así, Dorian.” Intento hablar con él de manera racional, “No
puedo volver a vivir contigo.
“Mi lugar es un departamento con dos habitaciones, no te estoy pidiendo
compartir una. Dijo con calma, “Piénsalo como si fuéramos compañeros
de piso.”
Amelia no dijo nada.
“Este bebé es mi responsabilidad tanto como la tuya, no puedo dejarlos
solos. Dijo mientras miraba su habitación con solo una cama, luego la
miró, “Si no estás de acuerdo, entonces yo me mudo aqui”
Ella se quedó en silencio.
“Amelia, esto concierne a tu seguridad y la del bebé, no puedo ceder en
esto.” El la miró, calmado pero firme, *¿Empiezas a empacar ahora o yo
lo hago?
Vivo en el Hotel Esencia, lo viste esta tarde, no está lejos.” Agregó.
“No quiero ir y no quiero que vengas, Dorian.” Amelia trató de razonar
con él, “Dorian, me costó mucho dar este paso, no me obligues a
retroceder.”
“No te estoy forzando a retroceder. Dijo él, “Pero mientras el bebe este
en tu vientre, tengo la responsabilidad y obligación de cuidar de ti y del
niño.
Soy el padre del niño, Amelia,” Dijo, “Es mi responsabilidad y también mi
derecho.”
Amelia no dijo nada.
Dorian ya había sacado su teléfono y llamaba a su amigo: “Rufino, por
favor trae mi maleta a los Apartamentos Vera Cruz.”
Del otro lado del teléfono, Rufino preguntó: “¿Qué?”
Amelia lo miro indignada: “Oye, no puedes hacer esto.”
Dorian ya habia colgado y la miró: “Amelia, ahora estás embarazada, no
puedo dejarte sola, no hay margen para discutir en esto.
Si no quieres tomar una decisión, la tomo por ti, me mudaré aquí.”
Dorian añadió.
“Yo…” Amelia había experimentado la firmeza de Dorian antes; él no era
así a menudo, solo en situaciones que afectaban su bienestar o el del
bebé como ahora. Cuando él tomaba una decisión por ella, significaba
que no había lugar para opciones sin sentido.
En este asunto, nunca tuvo espacio para negociar con él.
Finalmente, Amelia tuvo que optar por el compromiso.
“No hace falta que te mudes, puedo mudarme yo.”
No queria invocar al santo para después no poder despedirlo.
“Pero, dijo ella, mirándolo, solo será una prueba y si no me acostumbro,
me puedo ir en cualquier momento.”
Dorian la miró y finalmente asintió: “Está bien.”
Amelia empacó solo unas cuantas mudas de ropa para irse, no tenía
intenciones de quedarse por mucho tiempo.
Dorian tampoco mostró dominancia en ese aspecto.
Ella lo acompañó directamente al ascensor privado que los llevó al
penthouse.
Esa era la primera vez que Amelia visitaba el lugar.
El estilo decorativo del hotel era de un lujo discreto acorde con la imagen
de la marca.
Amelia no pudo evitar mirar a su alrededor con atención.
Dorian la observó: Parece que nunca habías venido al Hotel Esencia.”
Ella asintió: “Eh, no salgo mucho de viaje.”
Él continuó: “Y cuando sales, tampoco te he visto hospedarte en ellos.”
Amelia pensó un momento y lo miró: “Tu hotel es demasiado caro, no me
lo puedo permitir.”
Dorian esbozó una sonrisa, que rápidamente desapareció.
No importa cuán caro fuese el hotel, ella era su esposa; ¿qué no podría
permitirse? Solo se trataba de mantener sus cosas y las de él por
separado, para que cuando llegara el momento de irse, no hubiera
deudas entre ellos.
Amelia también notó el destello frio en su sonrisa, pero hizo como si no
lo viera y dirigió su mirada hacia otro lado.
Donan abrió la puerta de la habitación y miró alrededor del penthouse
antes de dingirse a Amelia: “Tú duermes en la recámara principal, yo en
la secundaria. Si necesitas algo, puedes llamarme en
cualquier momento
Ella miró hacia el interior de la habitación y asintió con duda
Dorian notó su vacilación y añadió: “No te preocupes, solo estoy aquí por
trabajo, no voy a vivir aquí de manera permanente.”
Capítulo 36
Amelia solo asintió levemente.
“Si yo no estoy por aquí, haré que alguien te cuide, no tienes que
preocuparte, dijo Dorian, mientras movía las maletas al cuarto principal.
Miró su reloj y comentó. “Ya es tarde, deberías descansar.”
Ella respondió con otro silencioso asentimiento.
“Tú también, descansa.
Dorian soltó un suave “mm-hmm” y al salir, cerró la puerta detras de él.
Amelia ya se habia aseado en casa, asi que apagó la luz y se metió en la
cama.
El colchón del hotel de cinco estrellas era cómodo y suave, pero ella no
tenía ni pizca de sueño.
Apenas había pasado unos dias y todo parecía haber vuelto al principio.
No era una sensación agradable.
Involuntariamente, llevó su mano al vientre plano, sabiendo que la raiz
de todos sus problemas estaba en el bebe, igual que hacia dos años.
La sensación de recorrer de nuevo el mismo camino la hacia resistirse
instintivamente
En la madrugada, en medio de esa resistencia, se quedó dormida a
medias, entre sueños y vigilia, al cerrar los ojos solo tenia pesadillas. En
ellas, parecia volver a la casa de Dorian en Arbolada, siempre viviendo
sola en aquel lugar tan grande y vacio, sin un rastro de vida y sin la
libertad que imaginaba. El rostro elegante de la madre de Dorian, Cintia,
aparecia de vez en cuando en el sueño, bajo palabras cargadas de doble
sentido. Amelia se despertó sudando frío y al mirar por la ventana, ya
era de dia.
Pasó su mano desde el flequillo hasta la nuca, sintiendo las raices de su
cabello ligeramente húmedas.
Se quedó en silencio un rato, observando la habitación vacia y hermosa.
Apenas había sido una noche y ya empezaba a extrañar su pequeña y
acogedora habitación.
El cuarto tenía su propio baño, completo con todos los articulos de aseo
necesarios.
Se aseó sin expresión alguna, se peinó y se cambió de ropa antes de
abrir la puerta de la habitacion.
La puerta del dormitorio contiguo ya estaba abierta.
Dirigió su mirada desde la habitación abierta hacia la sala y en la cocina,
Dorian estaba preparando el desayuno.
Su alta y erguida figura vestía ropa de casa en tonos oscuros, sin la
severidad que solía proyectar en traje, ahora parecía más relajado y
hogareño.
Dorian sabía cocinar y bastante bien, eso Amelia siempre lo había
sabido.
Pero rara vez había tenido la oportunidad de probar la comida hecha por
Dorian y pocas veces lo había visto tan ocupado en la cocina.
El ambiente hogareño nunca había sido parte de su vida; su existencia
giraba alrededor de ese pequeño escritorio de oficina.
Cuando no trabajaba los fines de semana y ambos estaban en casa,
Dorian a veces cocinaba, pero no a menudo Amelia no sabia si era
desinterés de su parte o porque ella siempre se adelantaba a hacer todo,
impidiéndole demostrar sus habilidades.
Durante el tiempo que ella no trabajaba, habia desarrollado el reflejo
condicionado de cocinar a tiempo, como > solo asi pudiera demostrar
que no era inútil.
Y siempre habia detestado ese reflejo condicionado.
No recordaba la última vez que había visto una escena como esa; la
última vez que la impresionó fue cuando recién se habian casado, ella
estaba embarazada y Dorian se encargaba de toda la comida.
No podía creer que el tiempo había dado otro giro completo.
Dorian, sintiendo que alguien lo observaba, detuvo el movimiento de
freir el huevo y se volvió para ver a Amelia mirándolo fijamente.
“¿Ya despertaste?”, preguntó, apagando la estufa de gas.
Ella asintió suavemente: “Si.
Se veía sin mucha energia.
El hombre se acercó y se paró frente a ella: “¿Dormiste mal anoche?”
Amelia dudó un momento antes de asentir con franqueza: “Si.”
“¿La cama no era cómoda o no estás acostumbrada?”, preguntó,
apartando el cabello que caia sobre su rostro. Ella negó suavemente con
la cabeza: Ninguna de las dos.”
Dorian la miró profundamente y no preguntó más.
“Vamos a desayunar, dijo.
Amelia asintió en silencio, tomando asiento en la mesa. Observándolo
servir la comida y luego sentarse frente a ella.
Puso un vaso de leche caliente para a ella: Toma un poco de leche
primero.”
“Gracias”, dijo en voz baja, tomando su vaso de leche para beber un
pequeño sorbo y luego miró a Dorian, que estaba sentado enfrente.
El también estaba desayunando, con la leche en la mano izquierda y un
tenedor en la derecha, pinchando un pedazo de pan.
Amelia lo observaba mientras mordía el pan, masticando con calma y
luego tomando otro sorbo de leche. Sus maneras de comer siempre eran
elegantes y agradables a la vista.
No fue hasta que Dorian tragó su bocado de pan que la miró: ¿No tienes
hambre?”
Amelia negó con la cabeza suavemente: “No es eso.”
Tomó otro sorbo de leche antes de hablar: “Anoche tuve una pesadilla.”
Dorian la miró con interès: “¿Qué soñaste?”
Ella explicó: “Soñé que todavia no nos habiamos divorciado y me sentia
asfixiada.”
El hombre la miró sin decir palabra.
¿Sabes, Dorian? Los dos años que estuvimos casados, en realidad no fui
feliz”, dijo Amelia mirándolo, su voz era apenas un susurro.
A veces no puedo evitar pensar que, tal vez, el bebé que no pudimos
tener, se fue porque sentia mi infelicidad. Como si supiera que en esa
casa no seria feliz y por eso no se quedó conmigo.”
Capítulo 37
Dorian guardo silencio por un momento, luego la miró: “Lo siento mucho,
no te presté la atención que merecias”
“No tiene nada que ver contigo, simplemente queremos vidas distintas,
eso es todo” Amelia revolvía su café con leche y justo cuando sus labios
se entreabrieron, levanto la vista hacia él, “¿Podrías dejarme ir, por
favor?
No voy a hacerte renunciar a tus derechos como padre Si quieres ver al
niño, o incluso llevártelo de vez en cuando a tu casa, está bien, pero la
custodia me la quedo yo.”
Dorian sostenia su cafe con leche en el aire y se quedó en silencio por un
tiempo largo. Lentamente bajó la taza y la miro: “No puedo hacer eso,
Amelia.”
“Eso tampoco es justo para el bebe, dijo Dorian “Quizas necesite un
entorno mas estable para crecer.”
“¿Y yo que? ¿Es justo para mi Amelia pregunto en voz baja? ¿Acaso al
tener un bebé, todas mis emociones y decisiones solo deben girar en
torno a el?
Antes de ser madre, tengo que ser yo misma. También tengo mis propios
pensamientos, emociones y vida.”
Dorian apreto su dedo indice en la cuchara de metal dentro de su taza
de cafe con leche, sus párpados. ligeramente cerrados, como si
estuviera reflexionando.
Amelia no dijo nada mas para no interrumpirlo, solo tomaba pequeños
sorbos de su café con leche.
El rico sabor del cafe con leche se deslizaba por su garganta, lo que
alguna vez fue un placer para ella, pero los cambios hormonales de su
embarazo rápidamente la convirtieron en un gatillo para las náuseas
Antes de que el café con leche llegara a su estómago, ya sentia la
familiar nausea. Instintivamente, llevó su mano a su pecho y se inclino
hacia un lado con una arcada.
Dorian se levantó rápidamente y se acercó a ella, sacando una servilleta
con una mano y poniendo la otra alrededor de sus hombros, dandole
palmaditas en la espalda.
“¿Te sientes muy mal?”, el preguntó, su voz baja llevaba un tono apenas
perceptible de ansiedad.
Amelia nego con la cabeza suavemente: “Estoy bien.”
Extendió la mano para tomar agua y Dorian ya le había alcanzado un
vaso.
Toma un poco de agua primero. Su voz estable y baja sonó justo cuando
el borde fresco del vaso toco sus labios.
Le ayudó a beber un poco de agua tibia, frunciendo el ceño hacia ella:
“¿Mejor ahora?”
Ella asintió. “Mucho mejor. Gracias.
Él no dijo nada más, pero su mano seguía acariciando su hombro
suavemente, aliviando la sensación de malestar de las náuseas. Ya tenia
listo un jugo fresco de fresa y kiwi y lo llevó a sus labios: “Prueba un
poco de jugo.
Amelia murmuró un suave ‘de acuerdo mientras bebía y el jugo fresco
alivió un poco el malestar en su estómago.
Dorian, recordando la severa reacción al embarazo de Amelia la primera
vez, manejaba la situación con mucha más soltura
Había hecho su tarea y estaba preparado, incluso el desayuno había sido
cuidadosamente seleccionado. sabiendo que nutrientes eran necesarios
y qué podría aliviar las náuseas matutinas.
Amelia nunca habla negado que Dorian seria un buen padre e incluso
durante su embarazo, también era un buen esposo
La reacción al embarazo de Amelia se alivió un poco con la dieta
preparada por Dorian y logró comer algo.
Tenla clases esa mañana, así que después del desayuno se apresuro a ir
a la universidad, sin volver a mencionar el tema de dejarla ir después de
que las náuseas la interrumpieran.
Dorian la llevó personalmente.
“Vendré a buscarte después de clases”, le dijo al dejarla.
Amelia no rechazó ni asintió, solo le dijo en voz baja: “Vuelve a casa, ten
cuidado en el camino.”
Él asintió y se fue después de verla entrar al edificio de la universidad.
Amelia aún no habia llegado al salón de clases cuando vio un grupo de
personas reunidas alrededor del tablón de anuncios, discutiendo algo
con entusiasmo.
Al pasar por el tablón, echó un vistazo por instinto: era un anuncio de
trabajo para un arquitecto a tiempo parcial.
La empresa que buscaba contratar era un estudio de arquitectura
llamado Estudio de Arquitectura Rufino, que parecia ser propiedad de un
latino.
Amelia tenia una ligera impresión de que ese estudio ya había sido
recomendado en el grupo de exalumnos. El estudio era una promesa en
el campo de la arquitectura en los últimos años, había reclutado a varios
talentos en diseño arquitectonico y presentado varios proyectos de
diseño reconocidos en la industria.
Amelia echó un vistazo al anuncio de trabajo y se sintió tentada. El trato
era más que generoso. “Envía tu curriculum con muestras de tu trabajo y
si te contrata nuestra firma, podrás esperar una colaboración a largo
plazo. Te ofrecemos un sueldo base, comisiones que superan las del
resto del mercado y lo más importante, ¡no necesitas venir a la oficina!
Solo entrega tus proyectos a tiempo.”
La idea de trabajar sin ataduras la sedujo. Sin poder resistirse, sacó su
celular y tomó una foto del anuncio. Era una oportunidad demasiado
buena para dejarla pasar.

Capítulo 38
Mientras aprovechaba el recreo, decidió mandar su currículum a la firma
Estudio de Arquitectura Rufino.
No solo habian pegado anuncios por toda la universidad, sino que
también organizaron una charla informativa con reclutamiento en el
acto.
La cita estaba marcada para las cinco de la tarde, en el aula de medios
de la facultad.
Amelia no tenía clases por la tarde y tampoco le apetecía mucho volver a
casa a lidiar con Dorian, así que se dio una vuelta por la charla.
Parece que Estudio de Arquitectura Rufino tenia una reputación estelar
en el gremio y ofrecían un paquete laboral bastante tentador, por lo que
el aula se lleno de estudiantes, todos congregados en pequeños grupos
alrededor del tablón de anuncios, charlando entre sí
La firma había puesto bastante empeño en su promoción, montando una
especie de stand en la entrada del aula con maquetas y dioramas que
mostraban sus proyectos más exitosos.
El espacio estaba decorado con mucho gusto, con un estilo moderno que
reflejaba la arquitectura latinoamericana contemporánea, justo lo que a
Amelia le encantaba, así que no pudo evitar quedarse admirando las
exposiciones.
El lugar estaba abarrotado y aunque muchos solo echaban un vistazo
rápido, Amelia, apasionada por el diseño arquitectónico, se quedaba
embelesada con las maquetas y dioramas, sobre todo al ver los
elementos de jardinería que incorporaban ingeniosas técnicas locales. Se
acercó tanto a un modelo de jardin que casi no se percató del alboroto
causado por otros estudiantes. Justo cuando se inclino sobre un diorama
de una cascada artificial, una chica a su lado, que estaba jugueteando
con sus amigos, golpeó sin querer una maqueta de un edificio alto,
causando un alboroto que terminó en un grito agudo y un movimiento
brusco para esquivar el golpe.
Rufino, que estaba manteniendo el orden en el stand, fue alertado con
los gritos y el desorden, enseguida localizó a la chica causante del
escándalo. Para su sorpresa, era la misma que había visto en el bar la
noche anterior y que pensó que podría ser Amanda. Antes de que
pudiera acercarse a saludar, se fijó en la maqueta que estaba a punto de
caer y en otra chica que estaba absorta en otro modelo. Grito
“¡Cuidado!” y corrió hacial ellas.
La joven que había causado el accidente también intentó sostener la
maqueta, pero era demasiado frágil y no pudo evitar que se derrumbara,
retrocediendo varios pasos y cayendo sobre Amelia, que estaba viendo
el diorama.
Amelia, tomada por sorpresa, se tambaleó hacia atrás y estaba a punto
de caer cuando un brazo fuerte la sostuvo por detrás, estabilizando su
caída, mientras que otra mano desviaba la maqueta que estuvo a punto
de caer sobre ella. Con un estruendo, el objeto pesado tocó el suelo y la
gente alrededor gritó y se dispersó instintivamente.
Confundida, Amelia miró hacia arriba y vio a la joven que iba a caer
sobre ella y al hombre que sostenía a ambas con un brazo. Estaba un
poco aturdida por el golpe.
Cuando Rufino vio que la maqueta habia caido al suelo, finalmente se
relajo y rápidamente se giró hacia Amelia y la chica: “Lo siento mucho,
¿están bien?”
Amelia asintió ligeramente: “Estoy bien, gracias”, dijo mientras
empujaba suavemente a la chica que aún estaba sobre ella.
La joven, recuperando la compostura, le sacó la lengua a Amelia en
señal de disculpa: “Ay, lo siento mucho. Su sonrisa era inocente y
sincera, con un toque de confusión y remordimiento.
La chica pareció aliviada y luego, al ver a Rufino, su expresión se iluminó
con sorpresa: “¿Eh? ¿Eres tú? ¿Qué haces aqui?”
Rufino, sacudiéndose los escombros de encima, dirigió su atención a la
joven, sonriendo: “Como te dije ayer, tengo una firma de arquitectura y
hoy vinimos a reclutar gente.”
Rufino le lanzó una mirada un tanto sorprendida: “¿También eres alumna
de aquí?”
La chica levantó ligeramente la barbilla: “¿Qué pasa? ¿No lo parezco?”
El hombre sonrió: “No es eso, es que me tomó por sorpresa.
Amelia los observaba interactuar como si se conocieran de siempre y al
ver que habian entablado conversación, se hizo a un lado pensando en
marcharse
Rufino no había olvidado el casi tropiezo de Amelia y aprovechando un
momento, la miró: “Oye, disculpa, ¿no te has lastimado, verdad?”
Ella sonrio ligeramente y negó con la cabeza: “No, estoy bien, gracias.”
El aún preocupado insistió: ¿Segura que no te golpeaste?”
La respuesta fue otra vez un suave movimiento de cabeza de su parte.
“Estoy perfecta, gracias. Ella sonrió agradeciendo, sin querer
interrumpirlos. “Continúen, yo voy a echar un vistazo por allä.
Rufino respondió con otra sonrisa Claro, siéntete libre de mirar todo lo
que quieras y si tienes alguna duda, aquí estamos para ayudarte. Mi
nombre es Rufino y estoy a cargo de este stand, toma mi tarjeta.”
Al decir eso, le extendió cortésmente su tarjeta de presentación, no sin
antes promocionar su empresa: “Por cierto, nuestra firma está buscando
arquitectos, tanto part-time como full-time. Si te interesa, podrías
mandarnos tu CV.
“Muchas gracias, dijo Amelia tomando la tarjeta y con una educada
despedida se giró para irse.
Rufino ya estaba dirigiéndose a la joven que seguía observándolo con
curiosidad: “Seguro que no te lastime antes, verdad?”
“No, no, tranquilo La joven agitaba las manos y lo miraba con ojos
brillantes, llenos de sorpresa. “Pensé que anoche solo estabas jugando al
conquistador, pero veo que de verdad tienes tu propio estudio
Él rio: “Yo siempre hablo en serio. Pero tú, ¿ya te acordaste?
¿Amandita?”
Al oir el nombre de “Amanda”, Amelia se detuvo en seco
Capítulo 39
Detrás de Amelia se escuchó una voz femenina con un tono de molestia:
“¿Qué es eso de ‘Amandita?, ya te dije que no me conoces. Me llamo
Fabiana Samper, Fabiana, ¿OK?”
Amelia no sabía si era su sensibilidad hacia el nombre “Amanda” que la
había hecho sentir identificada sin querer o si realmente fue una
coincidencia, pero no pudo evitar voltear a mirar a la chica y luego a
Rufino, ambos rostros desconocidos.
Se rio de sí misma por su sensibilidad y continuó hacia el otro lado del
área de exhibición.
La conferencia estaba a punto de comenzar y todos habían llegado
temprano a la sala de clases para asegurar sus lugares.
Amelia miró su teléfono para ver la hora; aún era temprano, así que
entró al aula multimedia.
En la entrada, una empleada estaba recogiendo currículos y portafolios.
Ella también llevaba el suyo y pensó en entregarlo, pero al recordar la
mención de “Amandita”, dudo.
La chica que recogia los documentos la miró extrañada y luego a los
papeles que sostenía: “¿Estudiante?”, preguntó, dando una mirada
significativa al currículo y al portafolio.
Después de un breve titubeo, se los entregó: “Gracias.”
La chica sonrió “De nada.
Amelia correspondió la sonrisa y entró al aula multimedia, tomando
asiento en la parte trasera.
Quizás influenciada por la mención de “Amanda”, estaba distraída.
Fabiana, la chica que había chocado con ella antes, ya estaba sentada en
la primera fila y saludó animadamente a Rufino cuando entró por la
puerta principal.
Él le devolvió la sonrisa y luego subió al estrado.
La mirada de Amelia pasó de Fabiana a Rufino en el podio. Si esa
Amanda era la que Dorian estaba buscando, ¿Rufino y Dorian se
conocían? ¿O era solo coincidencia que ambos tuvieran alguna relación
con Amanda pero no compartían amigos en común?
Preocupada por esas suposiciones, perdió el interés en la presentación y
aprovechando un cambio de orador, salió discretamente de la sala.
Rufino bajó del podio y fue directo a la puerta, donde los empleados
estaban recogiendo curriculos y portafolios. Tomó el montón de
documentos y comenzó a ojearlos.
Justo en ese momento, Amelia salía del aula multimedia. La puerta
trasera estaba cerrada, asi que tuvo que rodear hacia la entrada
principal, donde se topó con Rufino revisando los curriculos.
Ella sonrió incómodamente, como un saludo.
Él era una persona amable y la reconoció como la chica que casi había
sido golpeada anteriormente, asi que Te preguntó con una sonrisa: ¿Ya te
vas? ¿La conferencia no fue de tu interés?”
“No, estuvo muy interesante,” respondió Amelia con una sonrisa. “Es
que surgió algo en casa y tengo que volver.
Ya veo, dijo Rufino con una sonrisa. “Las cosas de casa son prioritarias,
no te retrases.”
Amelia asintió amablemente en respuesta y sin más preámbulos, se
despidió y se marchó.
Rufino continuo mirando rápidamente los documentos, prestando más
atención a los portafolios que a los curriculos. Mientras pasaba las
páginas, encontro un diseño con un estilo neo-latinoamericano, que
combinaba etementos clásicos de la arquitectura local con materiales
modernos, lo que llamó su atención
Sacó ese portafolio junto con el currículo, y vio el nombre “Amelia”.
Observó con curiosidad que, aunque no tenía mucha experiencia laboral
a tiempo completo, habia enumerado muchos logros personales y
proyectos, algunos de los cuales eran edificaciones icónicas de la región
que incluso Rufino había visitado personalmente.
Sorprendido, levantó una ceja y pensó que había encontrado un tesoro.
Rápidamente revisó el portafolio adjunto al curriculo de Amelia y
girándose hacia la chica encargada de recoger los documentos, agitó el
currículo y le pregunto: ¿Lo entregó ella en persona?”
La chica levantó la vista hacia el currículum y con certeza asintió: “Si,
claro, pero acaba de irse, es la chica que te saludó hace un momento”
No es que tuviera una memoria excepcional, es que el curriculum de
Amelia era tan sencillo que destacaba entre la multitud de curriculos
elaborados y coloridos. Era simplemente una hoja A4, tan básica que no
pudo evitar mirarla cuando vio el documento. Amelia era una belleza con
un aire distinguido, una chica linda y dulce, con una pureza y gracia que
no se veían todos los dias, con un aire de intelectualidad y una presencia
serena y delicada. La recordo enseguida, la impresión fue imborrable, asi
que cuando Rufino preguntó, ella pudo asociar rapidamente a la persona
con el currículum.
Rufino, algo sorprendido, miró hacia donde Amelia se habia ido y se
preguntó si la primera impresión habia influido en su opinión, pero luego
pensó que el estilo de sus trabajos coincidía con su personalidad.
Vigila el lugar un momento, cualquier cosa me llamas.” Dicho eso, tomó
los trabajos de Amelia y salió tras ella de prisa.
“Señorita Amelia.”
Ella acababa de llegar al vestibulo del edificio de clases cuando escuchó
la voz de Rufino detrás, sonaba un poco jadeante, como si hubiera
venido corriendo.
Se giró confundida y lo vio apresurándose hacia ella, frunciendo el ceño
sin entender.
“¿Ocurrió algo?”, preguntó.
Él se detuvo frente a ella, aun respirando con dificultad, le extendió el
curriculum mientras se recuperaba:
“Señorita Amelia, ¿este es su curriculum?”
Amelia lo miró y asintió al reconocerlo: “Si, ¿qué pasa?”
Rufino dijo: “Personalmente, me gustan mucho sus diseños, ¿le
interesaría unirse al Estudio de Arquitectura Rufino?”
Amelia no dijo nada
No esperaba que fuera algo así y menos recibir una respuesta tan pronto
después de enviar su curriculum. Se quedó perpleja.
Ante el temor de que ella rechazara la oferta, Rufino se apresuró a
añadir: “Podria ser a medio tiempo, no interferirá con sus estudios.”
“No es eso.” Amelia sonrió para aclarar el malentendido, ¿Podría
pensarlo un poco? Últimamente no me he sentido bien y temo no poder
manejar ambas cosas.”
“No hay problema, nuestra oferta es a medio tiempo y estamos
considerando una colaboración a largo plazo. Puede tomarse su tiempo
para recuperarse. Dijo Rufino y sacó otra tarjeta, extendiendosela con
ambas manos, “Aqui tiene mi número de teléfono, cuando decida puede
llamarme.”
Amelia también tomó la tarjeta con ambas manos. “Está bien.”
El hombre sonrio “De todos modos, espero tener la oportunidad de
trabajar con la usted.”
Ella le devolvio la sonrisa “Lo pensare.”
Rufino se despidió: “Perfecto, espero buenas noticias.”
Amelia asintió con una sonrisa y se giró para irse, pero en ese momento
su teléfono sono.
“Disculpe, necesito contestar esta llamada.” Amelia se disculpó con un
gesto de asentimiento y al darse la vuelta, presionó el botón de
respuesta sin mirar la pantalla del teléfono.
“Hola, ¿quién habla?”
Hubo un breve silencio al otro lado de la linea.
Ella miró su teléfono confundida y se quedó pasmada al reconocer el
número familiar.
Del otro lado del teléfono, la voz profunda de Dorian ya se filtraba a
través del auricular: “¿Ya saliste de clase? Estoy aquí abajo en el edificio
Capítulo 40
“Si, ya voy para allá, respondió en voz baja. “Nos vemos allí”.
Y colgó el teléfono.
El pitido del tono de ocupado aún resonaba cuando Dorian finalmente
bajó su celular, echando un vistazo a la pantalla.
El teléfono ya había vuelto a la pantalla de bloqueo.
Dorian desbloqueo el teléfono y en la página del registro de llamadas
recientes, el número que acababa de marcar seguia apareciendo como
una serie de digitos.
Esa cadena de numeros habia estado guardada en los contactos de
Dorian durante ocho años.
Habia memorizado ese número en su juventud y en el tiempo que había
vuelto a encontrarse con Amelia, apenas habia marcado ese número,
aunque lo tenía grabado en su memoria y no necesitaba buscarlo en
sus contactos.
Dorian no sabia por qué durante esos años nunca había hecho la
llamada; a menudo se acordaba de Amelia, de la chica que se presentó
con calma y una voz suave en el aula diciendo “Hola a todos, soy Amelia.
Cada vez que la recordaba, no podia evitar querer marcar ese número,
pero nunca lo hizo.
No podía explicar sus sentimientos durante esos años. Cada vez que sus
dedos se acercaban a marcar, recordaba la desilusión y el enojo que
sintió cuando el tutor de la clase les informó en la fiesta de graduación
que Amelia no asistiría, que deseaba que todos se divirtieran. Ese año,
Amelia se había ido sin despedirse.
Por otro lado, tras la desilusión y el enojo, llegaba la complicada realidad
de que Amelia no era Amanda.
Con esos sentimientos mezclados de ira y desilusión, cada vez que veía
el número, no llegaba a marcarlo.
Dorian incluso pensó que Amelia habría cambiado su número hace
tiempo.
Resultó que lo seguía teniendo.
Aunque él conocía su número de memoria, ella no parecía recordar el
suyo, que tampoco habia cambiado en ocho años.
Recordando la llamada reciente, donde ella respondió cortésmente con
un “Hola, ¿quién habla?, la mirada de Dorian se volvió más sombría.
Si no recordaba mal, no era la primera vez que ella respondía con un
“Hola, ¿quién habla?”. Realmente no sabia quién estaba del otro lado de
la linea.
Amelia apareció en la esquina de las escaleras del edificio de aulas,
mirando alrededor tranquilamente en busca de alguien.
Había varios coches aparcados frente al edificio y no podía encontrar el
de Dorian.
Él la vio buscar y sentado en el asiento del conductor, no se movió, solo
la observó.
Ella echó un vistazo y sin notar el vehículo, se dio la vuelta para ir en
otra dirección, cuando de repente él tocó la bocina.
Ella se volvió hacia el sonido y vio a Dorian dentro del carro, caminó
hacia él.
siento, no vi tu coche, se disculpó con una voz cálida y cortés al abrir la
puerta y subir, manteniendo una distancia educada.
Dorian sabia que Amela siempre habia sido asi; fueron compañeros de
clase una vez y aunque estuvieron casados durante dos años, pila nunca
se mostró demasiado efusiva o pegajosa. Parecia que siempre mantenia
esa educación cortés.
Por primera vez, se dio cuenta de que en realidad no le gustaba esa
cortesía.
Incluso la detestaba.
No pudo evitar girarse para mirarla.
Amelia se sintió un poco desconcertada al ser observada, “¿Qué pasa?”
“Nada”, respondió él con su tono de voz habitualmente sereno, ya habla
girado el volante y el coche se deslizaba hábilmente fuera del espacio de
aparcamiento.
Ella se había acostumbrado a su indiferencia, se sento derecha y miró
hacia el tráfico adelante, sin decir nada más.
Dorian le echó un vistazo de reojo, su perfil delicado y hermoso se
destacaba en el resplandor del atardecer, su cabello ondeaba
suavemente al lado de su rostro, creando una curva pequeña y hermosa,
se veia tranquila y dulce.
¿Te estás adaptando bien a la escuela?”, pregunto.
Amelia lo miró sorprendida; recordaba que Dorian no era de los que
gustaban de charlar, pero aun así asintió ligeramente: “Si, está bien”.
El continuó: ¿Tuviste muchas clases hoy?”
“No exactamente, Amelia prefirió no decirle directamente que
simplemente no quería volver a casa, “Hoy hubo una presentación de
una firma de arquitectura, parecia interesante, así que fui a echarle un
vistazo.”
Dorian giró su cabeza para mirarla: “¿Estás pensando en buscar
trabajo?”
Capítulo 41
Amella asintió: “Si se presenta una oportunidad adecuada, lo
consideraré”.
¿Tu salud puede aguantar?, preguntó Dorian.
Ella respondió: “Es solo un trabajo de medio tiempo, en esta etapa lo
principal sigue siendo estudiar”.
Dorian asintió, sin decir más.
Amelia recordó a la chica que se encontró en la exposición, a quien
Rufino llamó “Arnandita”, y no pudo evitar darle una mirada a Dorian.
Él estaba concentrado en el tráfico, pero encontró un momento para
voltear a verla: “¿Qué pasa?”
Amelia pensó en negar con la cabeza, pero a mitad de camino dudó y
asintió levemente: “Hoy también me encontré con una chica que parecía
llamarse Amanda en la conferencia”
Tras sus palabras, vio cómo la mano de Dorian, apoyada en el volante, se
detenía por un instante.
La mirada de Amelia pasó de su mano detenida a su perfil bien definido:
“Pero ella no dijo que se llamara Amanda, solo que el encargado de la
conferencia la llamó Amandita. El nombre me sonaba familiar, así que no
pude evitar mirarla un poco más, ¿puede ser que ella sea quien estás
buscando?”
“No lo es”, Dorian negó de inmediato con un tono apagado, su mano
movía el volante con calma y habilidad. “Pero…”
Amelia quería decir que su edad coincidia, pero él de repente la miró de
reojo con frialdad.
Amelia instintivamente cerró la boca.
Rara vez había visto a Dorian con una mirada tan fría. Por un momento
se sintió desconcertada y las manos sobre su regazo se enredaron
inconscientemente.
Dorian cambió de tema: “¿Qué vamos a comer luego?”
“Lo que tú quieras.” Amelia respondió en voz baja, recuperándose del
shock de ver por primera vez el rostro frío y severo de Dorian, pero aún
con un ligero temor y desconcierto en su voz, que se volvió más suave.
El pasó su mirada ligeramente por las manos entrelazadas y luego se fijó
en su rostro sereno y tranquilo antes de desviarla nuevamente.
“Lo siento.” Después de un rato, se disculpó en voz baja.
Amelia sabía por qué se disculpaba. Se volvió hacia él y sonrió con
disculpa: “Es mi culpa, no debería haberlo mencionado.”
El hombre no dijo nada.
Ella sonrió incómodamente y tampoco dijo más.
El silencio se extendió en el coche.
No hablaron más hasta que llegaron a la entrada del supermercado.
Cuando el coche se detuvo, Dorian finalmente rompió el silencio que
había mantenido durante todo el trayecto: “Vamos a comprar algunas
verduras primero”.
Amelia asintió levemente: “Sí.”
El proceso de comprar verduras fue otro largo periodo de silencio.
Dorian era quien escogía las verduras y tomaba las decisiones.
Cada vez que tomaba una verdura, solía pedir la opinión de Amelia:
“¿Esta?”
Ella generalmente asentia sumisamente: “Si”
Doran recordó que en el pasado Amelia y él habían comprado verduras
juntos de esa manera, pero la mayoria de las veces era Amélia quien
elegía y decidía. Ella le preguntaba, como él ahora, cada vez que tomaba
una verdura: *¿Comemos esto?”, y él respondía con un ligero
asentimiento: “SI”.
Nunca había imaginado que llegarian a estar asi.
Ahora él era para ella, simplemente el padre de su hijo, una presencia
que tenía que aceptar por el momento.
Esa realización lo hizo mirarla en silencio.
Amelia lo miró confundida: “¿Qué pasa?”
“Nada”, exhaló, “vamos a seguir con la compra”.
Ella asintió y el resto de la compra se completó principalmente bajo la
dirección de Dorian.
Al llegar a casa, él fue directo a la cocina con las verduras recién
compradas, sin olvidar darse la vuelta para decirle: “Descansa un rato,
yo te llamo cuando esté lista la comida.”
Amelia asintió y pensó en ir directamente a su habitación, pero no
estaba acostumbrada a ese estilo de vida en el que alguien la atendia,
especialmente cuando ese alguien era Dorian, con quien ya no tenía una
relación.
Después de dudar un momento, decidió entrar a la cocina.
“¿Necesitas ayuda con algo?”
Capítulo 42
“No te preocupes, ve a descansar,” le dijo, volviéndose hacia alla “La
cocina está llena de humo, no es buen lugar para
“No hay problema. Ya estoy acostumbrada a cocinar, el olor na me
molesta.”
Amelia se dirigió hacia el fregadero donde estaban los ingredientes,
tomó la zanahoria y el pelador de la tabla de cortar y estaba a punto de
ayudar, cuando Dorian se giró, le quitó la zanahoria y el pelador de las
manos,
“Escúchame, ve al salón o vuelve a tu habitación a descansar,” le dijo
Dorian. “En este momento, deberlas priorizar el descanso, no hacer
esfuerzos físicos.”
Su voz no era alta, y su tono no era agresivo, pero había un matiz de
firmeza que no admitia rechazo.
Amelia no había olvidado que Dorian se había vuelto frío de repente en
el camino de regreso cuando mencionaron a Amanda. Aún se estaba
acostumbrando a sus cambios de humor, asi que asintió levemente y
con un “uh-huh dudoso, se fue. Pero no se sintió bien yendo
directamente a su habitación a esperar la cena, asi que se sentó en el
sofá del
salón.
Dorian estaba solo en la cocina, ocupado. Ya se había quitado parte del
traje al entrar en la casa, pero no había tenido tiempo de ponerse ropa
de casa, todavía llevaba la camisa blanca y los pantalones negros del
trabajo, lo que contrastaba con la cocina llena de humo y olores.
Era un hombre alto, de más de un metro ochenta, con una figura
perfectamente proporcionada, hombros anchos y piemas largas, sus
músculos estaban definidos. La camisa blanca y los pantalones negros le
daban un aire de distinción y austeridad, como si en cualquier lugar
donde se parara se convertiria en una obra de arte, e incluso, cada
movimiento suyo desprendía un atractivo hormonal irresistible.
Amelia nunca negó que estaba fisicamente atraída por Dorian,
especialmente cuando él volvia de trabajar tarde y justo cuando ella
apagaba la luz para dormir, él llegaba con ganas y sin quitarse el saco,
se inclinaba para besarla. En esos momentos, mientras la besaba, se
quitaba el saco y los botones con una mano, su camisa blanca y
planchada se arrugaba con los besos profundos y los músculos de su
pecho se intuían a medida que se desabrochaban los botones. En esos
momentos, Dorian dejaba de ser el hombre frío y distante para
convertirse en alguien lleno de deseo y sensualidad.
En ese aspecto, eran casi perfectos.
Ya fuera por fuerza, técnica, paciencia o algo más, Dorian era un maestro
en esas artes.
Y para Amelia, su atracción por él se duplicaba en esos momentos.
Le gustaba el Dorian apasionado, la forma en que la miraba, su
respiración inadvertida y su ternura, todo lo hacia palpitar con deseo.
Ese Dorian con su mirada llena de ternura y deseo parecía tener las
mismas pasiones y deseos que cualquier otra persona, no como el
hombre trabajador, estricto y distante, que la hacía sentir como si
estuvieran separados por montañas inalcanzables.
Lástima que ese aspecto del hombre no se viera muy a menudo.
Como si sintiera su mirada, Dorian, que estaba ocupado, de repente se
volvió.
Amelia no tuvo tiempo de esquivar y sus ojos chocaron con los oscuros
ojos de Dorian.
Él vio el leve pesar y la nostalgia en sus ojos.
Arrugó ligeramente el ceño, su mirada se profundizó en los ojos de ella.
Amelia se sintió un poco avergonzada por haber sido descubierta e
incómoda, desvió la mirada.
Dorian frunció aúrt más el cerio, dejó lo que estaba haciendo y camino
hacia ella.
“¿Qué pasa?, preguntó él, con la voz calmada y grave que siempre
tenia.
Amelia sonrió levemente y negó con la cabeza: “Nada, solo me acordé
de algo.”
“¿De qué?”, preguntó, parado frente a ella.
Era alto y estaba de ple; Amelia estaba sentada, y con Dorian parado
frente a ella, de repente sintió una presión dominante.
Ella simplemente negó con la cabeza: “De verdad, no es nada. Continúa
con lo tuyo, no te preocupes por mí
Dorian no se fue, se quedó allí de ple, mirándola fijamente, como
queriendo profundizar más.
Capítulo 43
Amelia no estaba acostumbrada a ese tipo de miradas inquisitivas. Se
levantó del sofá y señaló hacia su habitación con la mano.
“Me voy a descansar un rato a mi cuarto”, dijo en voz baja. Luego, miró
hacia la cocina y agregó, “Si tienes cosas que hacer, no te preocupes por
mí. Pedir algo del delivery está bien.”
Dorian la observaba sin moverse. “Tranquila, no estoy ocupado.”
Con una sonrisa educada, ella respondió: “Bueno, te lo agradezco.”
Él apenas esbozó una sonrisa, pero no dijo nada.
Amelia también forzó una sonrisa, como una despedida y pasó a su lado
para irse
De repente, Dorian extendió la mano y agarró su antebrazo.
Amelia se giró confundida hacia él.
Notó que los ojos oscuros de Dorian eran profundos, un negro intenso y
denso que se escondía detrás de una calma abismal.
Esa mirada le recordó a Amelia el camino de regreso, cuando mencionó a
Amanda y él giró la cabeza fríamente hacia ella.
Aunque era una mirada diferente, con una temperatura diferente, le
provocó una sensación de inquietud similar.
“Dorian…”
Justo cuando dudaba en hablar, él tiró de su brazo repentinamente con
fuerza, atrayéndola hacia su pecho. Cuando intentó levantar la cabeza,
sorprendida, sintió que la cintura se le tensaba. Dorian la abrazó por la
cintura y colocó su otra mano en su barbilla, ejerciendo una leve presión.
Su rostro fue forzado hacia arriba y el beso de Dorian cayó sobre ella,
feroz y preciso, lleno de una rabia oculta.
Amelia estaba atónita y al reaccionar, intentó liberarse instintivamente.
Pero cuanto más luchaba, el beso se volvía más intenso y él la abrazaba
con más fuerza.
En medio de ese tira y afloja, Dorian la empujó contra la pared.
Con una mano sujetaba su palma contra la pared detrás de ella y con la
otra sostenía su nuca, forzandola a inclinar la cabeza, mientras
continuaba su conquista con besos fuertes y feroces.
Amelia aterrorizada, intentó empujarlo, pero sus intentos solo parecían
incitarlo más.
No sabía qué le pasaba a Dorian ese día. Desde que la recogió en la
universidad, todo había sido extraño. Esa actitud desenfrenada y
violenta la había visto por última vez la noche en que hablaron de
divorcio, cuando después de llegar a un acuerdo, ella se levantó para
irse a lavar y él de repente estalló en emoción, volcándose sobre ella con
una ferocidad descuidada y sin embargo, se había calmado después de
sus súplicas.
“Dorian, no seas asi.”
Como la vez anterior, ella apretó nerviosamente su muñeca, suplicando
en voz baja mientras aprovechaba cualquier oportunidad para liberarse.
Hubo una pausa momentánea en los movimientos de Dorian. La miró
brevemente y en sus oscuros ojos no había deseo, solo una intensa
frialdad.
Él no la soltó como la última vez, sino que se quedó inmóvil,
observándola fríamente.
Amelia no podía entender la acusación helada en su mirada, ni qué habia
dicho o hecho para ofenderlo.
Nunca lo había visto así.
Siempre había sido extremadamente calmado y controlado.
Ella lo miraba y sus ojos se agrandaban ligeramente por el pánico.
parecia disfrutar de su confusión y pánico, manteniendose en silencio y
observandola desde su posición dominante, sin avanzar más.
Finalmente, fue Amelia quien no pudo soportar la presión de su mirada.
Bajo la cabeza ligeramente y la giró hacia un lado, con el pecho agitado
por la respiración pesada, todavía en un estado de desconcierto y
nerviosismo
Dorian también giró la cabeza hacia el otro lado.
El silencio se extendió en el espacio no tan pequeño.
Después de un rato, él finalmente la miró: “Amelia, ¿cómo logras alejarte
tan rápido y sin complicaciones?”
Ella se quedó sorprendida por la pregunta y levantó la mirada hacia él
instintivamente.
Dorian seguía inmóvil, mirándola con esos ojos oscuros y desconocidos
llenos de una intensidad severa.

Capítulo 44
“Tal vez…” La voz de Amelia bajó mientras giraba ligeramente la cabeza,
“Se necesita mucho tiempo para prepararse mentalmente”.
Esa tranquila frase, sin embargo, encendió un brillo feroz en los ojos de
Dorian,
Con sus largos dedos, él le sujetó la barbilla, forzándola a mirarlo.
“¿Hace más de medio año que te estás preparando?”, preguntó con una
voz tan fría que daba miedo.
No había olvidado el día que ella recibió la llamada de aceptación del
Instituto Federal de Tecnología de Zúrich y cuando le preguntó desde
cuándo se estaba preparando, ella dijo que había sido desde medio año
atrás.
Amelia asintió levemente en señal de confirmación.
Dorian no dijo nada, simplemente la miró sin expresión, su nuez de Adán
moviéndose violentamente al ritmo de sus emociones fluctuantes.
Sin decir palabra, la miró con el rostro inmutable.
Ella no entendia por qué él queria revivir esos viejos asuntos.
No es que le hubiera ocultado el divorcio, ni que se hubiera escapado.
Desde el principio, ella le había hablado con calma sobre querer
divorciarse y él había estado de acuerdo. Ni siquiera le habia preguntado
por qué o exigido explicaciones. Un simple “está bien había terminado su
matrimonio, con una resolución que incluso ella admitía que era más
decisiva que la suya. Después, cuando se encontraron en su vecindario y
él supo que ella había estado contemplando el divorcio desde hace
medio año, fue él quien dijo con desenfado “cuidate” antes de
marcharse, dejando atrás una silueta igualmente resuelta y sin rastro de
vacilación. Incluso el día que ella se fue, cuando se encontraron en el
aeropuerto, ella abajo y él arriba, la observaba con una mirada tranquila
y desconocida, sin un ápice de nostalgia o preocupación. Ahora, a solo
un poco más de un mes de distancia, ella no entendía cómo de repente
Dorian había comenzado a desenterrar el pasado.
¿Sería por el niño?
Inconscientemente, su mano se posó sobre el aún plano vientre. Amelia
descubrió que todos los cambios parecían haber comenzado después de
que él se enteró de su embarazo.
Dorian se fijó en dónde había caído su mano y la miró..
“No tiene nada que ver con el niño, dijo, su mirada se detuvo en la
barbilla que aún sostenía y luego soltó su mano.
“Lo siento, dijo, recuperando la calma habitual.
“No hay problema, Amelia respondió suavemente, bajando la mirada sin
verlo.
“Ve a descansar a tu habitación. Te llamaré cuando la cena esté lista, dijo
arreglando el cabello desordenado de ella.
Amelia simplemente asintió con docilidad: “Está bien.”
Dorian observó cómo se dirigía a su habitación y esperó hasta que la
puerta se cerró para finalmente apartar la mirada.
El resplandor del atardecer se filtraba a través de la ventana.
Amélia estaba de pie frente a ella, mirando la calle aún extraña afuera.
Los labios todavía retenían el aliento dejado por Dorian hace un
momento.
Y en sus oídos aún resonaba la respiración pesada y enojada de él.
Ella en realidad no lo entendía muy bien. Él era demasiado tranquilo y
compuesto, no era común verlo mostrar tales emociones. Estaba un
poco confundida por su repentino cambio de humor.
Ese no era el Dorian que ella conocía.
Pero tampoco iba a asumir presuntuosamente que era una realización
tardía de parte de él.
No tenían esa base emocional.
Una vez más, su mano se posó inconscientemente sobre su vientre.
Amelia sentia que el camblo de Dorian habla comenzado con el
conocimiento de la existencia del niño.
Él siempre había querido niños y naturalmente, no querría que el suyo
creciera en un hogar incompleto.
Su celular sonó con una videollamada de WhatsApp.
Miró y vio que era Frida quien llamaba
Presionó el botón para responder.
“¿Tan tarde y aún despierta?”, preguntó Amelia, echando un vistazo al
reloj. A esa hora, ya era medianoche en su país de origen.
Frida bostezaba: “¿Quién tiene tiempo para dormir? He estado muy
ocupada últimamente, justo terminé de discutir unos detalles del
contrato.”
Amelia frunció el ceño: ¿Que contrato te tiene trabajando hasta tan
tarde?”
“Es que el Hotel Esencia se va a instalar en nuestro barrio comercial.
Frida se quejó sin filtro y acto seguido, recordó que habia mencionado a
Dorian frente a Amelia. Instintivamente, cerró la boca y se dio una
palmadita en los labios, recordando la advertencia que Amelia le había
dado cuando hablaron, pues no quería seguir sabiendo de la vida de
Dorian.
Ella no pudo evitar reirse ante la expresión de frustración de Frida: “No
te preocupes, sigue hablando.”
Luego le pregunto: “¿Todavía no han cerrado ese proyecto?”
Su amiga respondió: “¿Tú crees que es tan fácil? Llevamos días peleando
por el contrato, yendo y viniendo con las modificaciones. Ese Dorian es
muy complicado, no, es su departamento legal el que es un dolor de
cabeza.”
Tras quejarse, Frida no pudo evitar hacer un puchero y mirarla: “Pensaba
hablar directo con él y ver si podia conseguir que me hiciera un favor,
para hacer los cambios al instante, asi ambos lados nos ahorraríamos
dolores de cabeza. Pero ese hombre desapareció, no sé a dónde fue. He
ido a su empresa varias veces y nada, ni rastro. Pregunté a Yael y no me
dice nada, solo que está de viaje y no sabe cuándo vuelve. A este ritmo,
el contrato no va a estar listo ni para cuando nazca tu bebé.
Después de hablar, Frida la miró con preocupación: “Oye, ¿cómo has
estado con los mareos del embarazo? He estado. tan ocupada que me
olvidé de preguntarte.”
“No te preocupes por mí, estoy bien,” Amelia la tranquilizó rápidamente.
“Más bien cuídate tú, con eso de trasnocharte tanto
“Tranquila, aún soy joven, dijo Frida bostezando mientras se levantaba.
“Mañana volveré a buscar al tal Yael a ver si puedo esperar a que Dorian
llegue a la oficina. El departamento legal de ellos es muy testarudo, pero
el nuestro tampoco se queda atrás y yo aquí, como si fuera un sandwich,
apretada por ambos lados.”
Amelia la miró con una expresión de preocupación ante su evidente
cansancio: “¿Por qué no me mandas el contrato? Se lo puedo mostrar a
Dorian, está en Zúrich.”
“¿Qué?” Frida se sorprendió tanto que se le cortó el bostezo. “¿Dorian se
fue a Zúrich?”
“No, el vino aquí de trabajo y nos encontramos por casualidad, aclaró
Amelia en voz baja.
“Vaya coincidencia, con lo grande que es Europa y se encuentran ahi,
dijo Frida con resignación y una sonrisa. Al mirar la pantalla de su
teléfono, se dio cuenta de que el fondo detrás de Amelia no era el de su
casa y se quedó sorprendida. “Espera. ¿no estarás con Dorian ahora
mismo?”
Amelia dudo por un momento y luego asintió. “Estoy quedándome aquí
temporalmente.
Él se enteró de que estoy embarazada, agregó Amelia en un susurro.
Frida no supo qué decir.
¿Como lo descubrió? ¿Eso fue rápido, no será que te puso un rastreador
o algo?”
Ella se río. “Él no tiene tiempo para esas cosas. Fue una coincidencia,
pero ya sabes, él es muy observador y es imposible esconderle algo.”
Su amiga asintió entendiendo: “Tiene sentido.
¿Y qué van a hacer ahora?”, pregunto. “¿Vas a tener al bebé y criarlo
juntos o van a volver a casarse?”
“No lo sé, Amelia suspiro. “Voy a ir paso a paso. Pero volver a casaros
definitivamente no, no somos compatibles.”
Fuera de la puerta, Dorian se detuvo con la mano en el aire, listo para
tocar
Acababa de terminar de preparar la cena y se disponía a llamar a Amelia
para comer. No se esperaba escuchar su conversación telefónica.
Miró la puerta cerrada y sus dedos flaquearon, sin llegar a tocarla.
No había tenido la intención de escuchar la llamada, pero
inesperadamente se encontró con ella.
“No somos compatibles.”
La voz suave y única de Amelia resonaba en su mente y Dorian no sabía
a qué se refería con esa incompatibilidad.
Pero la ira que habia logrado calmar se agitó nuevamente con esas
palabras.
Giró ligeramente la cabeza, intentando controlar las emociones que
surgían en su pecho.
La conversación dentro de la habitación continuaba y la voz de Frida,
amplificada por el altavoz del teléfono, se filtraba
a través de la puerta: “No te preocupes, piensalo bien. Apoyaré cualquier
decisión que tomes. Si decides tener al niño, estaré ahi para ayudarte a
criarlo y si decides lo contrario, respetaré tu decisión. No cargues con
esa culpa.”
“Claro, lo voy a pensar bien, no te preocupes por mi.” La voz de Amelia
se escuchaba al otro lado de la línea, “Mándame el contrato, le
preguntaré a alguien para ver qué opina.”
“Está bien.”
Dorian suspiró profundamente y tras un momento de silencio, tocó la
puerta de la habitación.
Amelia ya había colgado el teléfono y estaba revisando el contrato que
Frida le había enviado. Al escuchar que tocaban, volteó a ver hacia la
puerta y se levantó para abrir.
Dorian estaba ahí, en la entrada.
“Vamos a comer algo.” Dijo él.
Ella asintió: “Vale.”
Apagó su celular y salió con él.
La comida ya estaba servida en la mesa.
Dorian le sirvió sopa y al pasársela, ella se levantó instintivamente para
tomarla: “Déjame hacerlo.”
Dorian esquivó su mano extendida.
“Yo me encargo.”
Finalmente, sin dejar que ella la tocara, colocó el plato de sopa frente a
ella y luego le sirvió un plato de comida.
“Gracias.” Dijo cortésmente.
Dorian no respondió, se sirvió su propia sopa y se sentó frente a ella.
Amelia claramente sentia que la tensión que Dorian traía desde el auto
esa tarde aún no se había disipado. Abrió la boca para hablar, pero al ver
su rostro sereno y apuesto, guardó silencio nuevamente, tomando la
cuchara para sorber la sopo poco a poco.
Dorian también tomaba su sopa en silencio, sin decir palabra.
Fila no estaba acostumbrada a ese tipo de Interacción que parecla una
guerra fría.
Después de un rato en silencio, levantó la vista hacia él: “¿Qué te pasó
hoy? ¿Hice algo mal? ¿Dlje algo que no debía?”
Él la miró: “No tiene que ver contigo, es mi problema.”
Amelia movió la cabeza de lado a lado, su cuchara mezclaba la sopa sin
mucho Interés y luego lo miró: “¿Te molesta que mencione a Amanda?
Parece que todos tus cambios de humor empezaron con ella. Si no te
gusta, no la mencionaré nunca más, pero no te quedes callado así, me
hace sentir incómoda sin saber cómo actuar contigo.”
La manc de Dorian que sostenía la cuchara se detuvo por un momento,
luego levantó la vista calmadamente hacia ella: “De verdad no me gusta
que hables de Amanda, no la menciones más,”
La chica asintió levemente: “Está bien.”
Pero su sumisión no pareció aliviar la tensión en Dorian, esa atmósfera
pesada aún estaba presente.
Así que lo miró con algo de desconcierto: “¿Hay algo más?”
Dorian la miró y justo cuando ella penso que él respondería con su
habitual “nada”, él habló con voz suave: “Nosotros dos, ¿dónde no
encajamos?”
Capítulo 45
Dorian la miraba en silencio, esperando su respuesta.
Amelia vaciló un momento, mirándolo, “¿Escuchaste mi llamada hace un
rato?”
Él asintió ligeramente, con franqueza: “Justo llegué a la puerta, lo
escuché sin querer”.
Amelia tiró de su boca con incomodidad: “Qué coincidencia”.
El hombre también esbozó una sonrisa: “Si, una coincidencia”.
Pero sus oscuros ojos seguían observándola tranquilamente, repitiendo
la pregunta anterior: “¿En qué no encajamos, tú y yo?”.
Amelia dejo de tomar su sopa lentamente, mirandolo: “¿Por qué de
repente te interesa esa pregunta?”
“Curiosidad.” Dijo, tan sereno como siempre.
La respuesta que Amelia esperaba.
Ella revolvia la sopa con la cuchara en su mano, en silencio por un
momento, luego lo miró: “Supongo que queremos cosas diferentes.”
Dorian pregunto: “¿Como que?”
“Tú disfrutas del trabajo, yo disfruto de la vida.” Amelia hablaba
suavemente mientras lo miraba, “Lo que tú buscas es solo matrimonio,
yo busco amor
La frente de Dorian se frunció ligeramente, mirándola sin hablar.
Ella sonrió: “Para ti, el matrimonio quizás solo sea una responsabilidad.
No te importa quién sea tu esposa o quién sea la madre de tus hijos.
Para ti, una pareja es solo un simbolo llamado ‘esposa’, cualquier
persona serviria, pero yo no puedo ser cualquier persona.
Ademas de esos factores internos, externamente tampoco somos
compatibles.” Amelia continuó, “Tu familia es adinerada, con poder y
prestigio. Hay muchas chicas de igual condición que te adoran y mi
familia no tiene nada, ni siquiera…”
Amelia se detuvo, sacudió la cabeza con una sonrisa y luego lo miró: “En
fin, somos de mundos diferentes. Que hayamos terminado juntos fue un
error y ahora simplemente estamos corrigiendo nuestras vidas.”
Dorian la miraba con una expresión tranquila: “¿Estos dos años han sido
solo un error para ti?”
Amelia pensó por un momento y asintió: “Si.”
Los labios finos de Dorian se tensaron y desvió la mirada.
Ella notó cómo la manzana de su garganta se movía, como si estuviera
reprimiendo sus emociones y las lineas de su rostro parecían tensas.
Lo miró confundida. Había visto demasiados lados emocionales de
Dorian ese día, diferentes a lo que conocía de él. No sabia si ella había
cambiado o si era Dorian quien estaba diferente
Ella se consideraba igual que siempre y su forma de relacionarse con él
no había cambiado. Siempre había sido honesta donde debía serlo y no
entendía por qué Dorian, siempre tan enfocado en su trabajo, de repente
había comenzado a preocuparse por los detalles.
Él no dijo nada más, solo giró su cabeza y la miró friamente, con una
mirada que claramente llevaba reproche y acusación.
Arnelia se sintió desconcertada bajo su mirada y no pudo evitar mirarlo.
Donan ya se habia calmado y le sirvió algo de comida. “Comamos
primero.”
Amelia asintió ligeramente: “SC”
Luego comenzó a comer en pequeños bocados.
No tengo mucho apetito y comer siempre había sido una tarea dificil
para ella.
Afortunadamente, Dorian había considerado su falta de apetito y habla
preparado una cena cuidadosamente, con alimentos nutritivos pero
suaves y fáciles de digerir. Después de la cena, Amelia no se sintió mal
como en ocasiones anteriores.
Era evidente que él había puesto mucho esfuerzo en la comida.
Al bajar los cubiertos, Dorian la miró preocupado: “¿Estás bien?”
Amelia esintió: “Si, estoy bien, la cena estuvo deliciosa.”
Luego le agradeció: “Gracias”
Dorian permaneció en silencio por un momento, luego la miró: “Amelia,
en realidad no tienes que ser tan formal conmigo.”
Ella lo miró, confundida
El la miraba seriamente: “Pase lo que pase, fuimos esposos y yo soy el
padre de nuestro hijo. No necesitamos esa formalidad.”
Amelia sonrió débilmente. “De acuerdo.”
No era que le gustara ser formal, sino que la presencia dominante de
Dorian era evidente y él mantenía una distancia que la hacia actuar
formalmente sin quererlo.
Dorian también sonrió levemente, en señal de respuesta.
Ella recordó el contrato que Frida no había firmado y sin poder resistirse,
lanzó una mirada hacia Dorian.
Él se volvió hacia ella: “¿Qué pasa?”
Amelia asintió ligeramente: “Si, hay algo, pero no sé si es un buen
momento.”
Dorian la incito: “Dime.
Ella continuo: “Frida está intentando cerrar el contrato para que el Hotel
Esencia forme parte de su zona comercial, ¿verdad? Está algo apurada y
los abogados están tomando demasiado tiempo con los plazos del
contrato, así que queria ver si podria tratar directamente contigo.”
Al terminar, Amelia se sintió un poco avergonzada: “Sé que no es lo
usual en la empresa, pero ya han firmado tantos contratos de este tipo
que seguramente tienes claro dónde puedes ceder y dónde no. Por eso
me preguntaba si podrías encontrar un momento…
“Puede ser. Dorian la interrumpió.
Amelia se quedó perpleja: “¿Eh?”
Él extendió su mano hacia ella: “Dame el contrato.”
“¿Ah? Oh, claro.” Amelia, volviendo en sí, rápidamente tomó su celular,
pensando en enviarle el contrato directamente, pero considerando que la
versión electrónica no era conveniente y que no quería tomar mucho
tiempo de Dorian, noto una impresora en la habitación y se levantó de
prisa, “Voy a imprimirlo para ti, así será más fácil de revisar.”
Dicho eso, se dispuso a levantarse hacia la impresora.
Dorian se levantó e inclinándose, tomó el celular de su mano.
“Yo me encargo.”
Mientras hablaba, él ya estaba frente a la impresora, transfiriendo el
archivo al ordenador con destreza, imprimió una copia, la engrapó con
habilidad y luego miró el contrato en sus manos; todo su movimiento fue
ágil y fluido.
Amelia no pudo evitar mirarlo.
Él estaba apoyado casualmente frente a la impresora, con sus caderas
ligeramente inclinadas sobre la mesa detrás de é sus largas piernas
cruzadas al azar, sus ojos oscuros y tranquilos se movían rápidamente y
con seriedad a medida que veia su rostro guapo mostraba una
concentración y seriedad inmersa en el trabajo.
Dicen que tanto hombres como mujeres son irresistibles cuando trabajar
con dedicación.
No era la primera vez que lo vela en su modo de trabajo, pero cada vez,
no podía evitar ser atraída por la concentración en el rostro apuesto de
Dorian.
Dorian terminó de revisar el contrato rápidamente y casi sin pensar,
tomó un boligrafo rojo de la mesa y con unos cuantos trazos, hizo las
correcciones necesarias Luego le pasó el contrato a Amelia: “Esto es lo
máximo que el Hotel Esencia puede ofrecer.”
Amelia estaba distraida mirando a Dorian cuando él le extendió el
contrato y volvió a la realidad. “Ah?”
El la miró de reojo.
Ella se sintió incómoda: “Lo siento, no estaba prestando atención”
Dorian giró el contrato hacia ella: “Enviaselo a Frida. Si su compañía
puede aceptar estos términos, firmamos. Si no, la colaboración termina
aqui.”
Amelia tomó el contrato: “Está bien.”
No pudo resistir la gratitud y le dijo: “Gracias.”
Después de hablar, recordó que él había dicho que no hacía falta tanta
formalidad y la palabra se le quedó atascada en la lengua.
Dorian la miró de nuevo, pero aun asi respondió: “De nada.”
Ella sonrió, en señal de agradecimiento y luego apuntó hacia la
habitación detrás: “Entonces, ¿me retiro a mi habitación?”
Dorian asintió levemente: “Sí.”
Después de un cortés asentimiento, se dio la vuelta y se retiró a su
habitación.
El hombre observó cómo cerraba la puerta de la habitación y sus ojos
oscuros se desplazaron ligeramente hacia un lado.
No sabía por qué, pero parecía que Amelia y él no podían ser como otras
parejas o esposos, intimos y sin tantas formalidades o restricciones.
Capítulo 46
Amelia regresó a su habitación y de inmediato le mandó una foto del
contrato a Frida por WhatsApp.
Su amiga ya se había acostado y no fue sino hasta despertarse al día
siguiente que vio el mensaje de Amella. Todavía medio adormilada, se
sorprendió tanto al ver el contrato que se sentó de un brinco en la cama
y revisó el documento dos veces, para asegurarse de que era la letra de
Dorian. Una vez convencida, le respondió a Amelia emocionada: “Ay, mi
vida, ¿cómo hiciste para convencer a Dorian en una sola noche? ¿Cómo
le hiciste si siempre decías que era duro de pelar y nunca hacía
excepciones?”
Amella leyó el mensaje de Frida mientras iba en el auto con Dorian,
quien la llevaba a la universidad.
No pudo evitar girarse para mirarlo. El Dorian que ella conocía era de
principios férreos y jamás hacia excepciones, así que durante su
matrimonio nunca le había pedido ningún favor.
La actitud de Dorian la noche anterior la habia tomado por sorpresa. Ella
solo había intentado preguntar, sin esperar que él accediera tan
rápidamente y mucho menos que cerrara el trato al instante.
Dorian, notando su mirada, le echó un vistazo: “¿Qué pasa?”
Ella negó con la cabeza: “Nada, solo vi un mensaje de Frida. Está muy
agradecida y me pidió que te diera las gracias de su parte.”
Él replicó: “No hay por qué darlas, no lo hice por mirar su cara bonita.”
El corazón de Amelia se saltó un latido al escuchar eso.
Miró hacia otro lado, aun sosteniendo su teléfono con suavidad.
“Recuerdo que antes nunca hacías excepciones.” Dijo en voz baja.
“¿Así que nunca antes viniste a mi, cierto? Dorian dijo mientras miraba el
semáforo que cambiaba de verde a rojo y presionaba lentamente el
freno hasta que el auto se detuvo con suavidad antes de la linea de
parada. Solo entonces se volteó hacia ella. “¿Por qué nunca pensaste en
venir a mi si necesitabas algo?”
“Supongo que no quería ponerte en una situación difícil.” Respondió ella
en voz baja, sin mirarlo.
Dorian preguntó: “¿No querías ponerme en una situación difícil o no
querías deberme un favor?”
Amelia se quedó pensativa, mirándolo.
Él también la miraba.
En realidad, nunca había pensado en ello seriamente. Solo quería evitar
romper los principios de Dorian, sabiendo que pedirle algo podría
resultar incómodo tanto si accedía como si no.
“No había pensado en eso.” Ella admitió honestamente. “Pero no quería
complicarte las cosas.”
La respuesta de Amelia pareció aliviar un poco a Dorian.
Cuando el semáforo cambió a verde, arrancó el coche.
“Amelia, la verdad es que nunca me ha molestad
que me pidieras favores.” Dijo Dorian en voz baja mientras el auto
avanzaba. “A veces, incluso deseo que vengas a mi con tus problemas.”
Ella lo miró sorprendida.
Él no la miraba, solo se concentraba en conducir.
Amelia no dijo nada más, pero sus palabras habían tocado algo en su
interior.
Era una persona emocional y a menudo se sentía conmovida por las
palabras de otros, especialmente si ese alguien era un hombre al que
habia amado profundamente.
Llegaron a la universidad rápidamente.
Aunque todavia no era hora de clase, ya había mucha gente en la
entrada del campus, apurándose hacia sus aulas.
Preocupado porque Amelia, que estaba embarazada, tuviera que
apurarse para llegar a tiempo, Dorian habla llegado. media hora antes,
sin esperar encontrar tanta gente. Probablemente tenía que ver también
con la presentación y reclutamiento del Estudio de Arquitectura Rufino.
Mientras buscaba un lugar para estacionarse, Dorian vio el anuncio de la
presentación del estudio en la entrada y recordó que Amelia habia
mencionado que asistirla. Se giró hacia ella un momento
Ella se sintió observada: “¿Qué pasa?”
Dorian alzó la vista hacia un cartel publicitario cercano: “¿La charla que
mencionaste ayer es de esta empresa?”
Amelia también levantó la mirada y asintió: “Si, parece que sus trabajos
no están nada mal, los diseñadores son bastante talentosos, por eso
queria darle una oportunidad”
Dorian preguntó: “¿Entraste?”
Amelia negó con la cabeza. “No.”
Mientras hablaban, recordó cómo Rufino llamó a Fabiana “Amandita” el
dia anterior y no pudo evitar lanzar una mirada a Dorian, intentando
descifrar en su expresión si él también conocía a Rufino, Pero él parecia
igual que siempre, con paciencia y atención avanzaba entre la multitud
en busca de un lugar para estacionar.
“Ayer el responsable del estudio me dejó su tarjeta, se llama…” Amelia
fingió casualidad al hablar, estaba a punto de decir “Rufino” pero justo
antes de que pronunciara el nombre, una figura surgió de repente en el
camino detrás de ellos, sin mirar a su alrededor se lanzó hacia adelante,
casi chocando con el frente del auto de Dorian. Amelia gritó “¡Cuidado!”
y casi al mismo tiempo, el Porsche Cayenne negro freno bruscamente,
empujando a Amelia contra el asiento trasero. Dorian extendió su mano
a tiempo para proteger su espalda baja.
“¿Estás bien?”, preguntó él, su voz baja y ronca con un ligero matiz de
preocupación.
Amelia nego con la cabeza: “Estoy bien.”
Ambos miraron preocupados hacia la chica que, con las manos en el
capo del auto, parecía asustada. Amelia se apresuro a desabrocharse el
cinturón y bajo del auto: “Disculpa, ¿estás bien?”
Dorian también se desabrochó el cinturón y salió del auto.
“Lo siento mucho, ¿estás bien?” Amelia se acercó rápidamente a la
chica, pidiendo disculpas con urgencia.
La chica, aún sacudida por el susto, negó con la cabeza. Su cabello largo
y suelto estaba desordenado, cubriendole el rostro.
Amelia se acercó para ayudarla: “¿Estás bien?”
De repente, la chica se soltó de su mano, pasó la palma por su cabello y
levantó la cabeza enojada: “¿Cómo manejan? ¿No vieron que había una
persona? Casi me atropellan, ¿se dan cuenta?”
El rostro de la chica se reveló a medida que alzaba la cabeza.
Amelia se quedó paralizada: era Fabiana, la chica a la que Rufino habia
llamado “Amandita” el dia anterior.
Instintivamente, miró hacia Dorian.
Dorian también pareció sorprenderse y su mirada se desvió hacia la
muñeca que Fabiana apoyaba en su cabeza.
Amelia también miró instintivamente la muñeca de la chica y vio la
pulsera de angel de esmeralda, con un toque antiquo. Se quedó
pasmada.
Donan se volvió a ver a Amelia, notando su asombro y en sus ojos
oscuros, normalmente tranquilos, se levantó una tempestad.
Capítulo 47
“Has visto esa pulsera antes?” Preguntó Dorian.
Amelia volvió en sí y mirándolo confundida negó con la cabeza. “No,
para nada.”
La mirada intensa de Dorian segula fija en ella: “Pero tus ojos me dicen
que la reconoces.”
La expresión de Amelia seguia siendo un enigma.
El nunca había visto tal vacio en su rostro.
Instintivamente, agarró su brazo: “¿Amelia?”
El dolor la hizo reaccionar un poco y al mirar a Dorian, vio su hermoso
rostro lleno de preocupación y un destello de ansiedad, mezclado con la
urgencia por descubrir la verdad.
Fabiana, que estaba furiosa porque nadie le hacia caso, se acercó a ellos
molesta: “¿Qué hacen? ¿Acaso no estaban prestando atención al
camino? ¿Qué hubiera pasado si chocaban a alguien?”
Amelia, sacada de sus pensamientos, se disculpó: “Lo siento, fue un
descuido de nuestra parte. ¿Estás bien?”
Fabiana la reconoció como la chica a la que casi había tumbado el día
anterior en la feria, un poco sorprendida dijo: “Ah, ¿eres tú?” Y con un
gesto grandilocuente de su mano, agregó: “No hay problema, estoy bien.
Pero la próxima vez manejen con cuidado, no vayan a atropellar a
alguien.”
Al darse cuenta de que Dorian, el hombre que le había agarrado la
muñeca en la entrada del hotel, la miraba fijamente, en especial su
pulsera de cuentas, la chica rápidamente la cubrió con su otra mano y
dio un pequeño paso hacia atrás. “¿Que pretendes ahora? Preguntó
nerviosa, “Ya te dije que esto es mío, lo he tenido desde que tengo
memoria, no te atrevas a pensar en quitarmelo.
Aún confundida, Amelia no pudo evitar mirar la pulsera que Fabiana
protegía, pero su mirada se desvió hacia Dorian.
Vio cómo su frente se fruncía levemente, contemplativo, dándole una
mirada a Fabiana.
“¿La has tenido desde que tienes memoria?” Preguntó.
“Por supuesto”, respondió Fabiana sin dudarlo, escondiendo su mano al
lado de su cuerpo y mirando a Dorian con curiosidad y algo de sospecha.
“¿Y tú quién eres? ¿Por qué te interesa tanto esta pulsera?
Amelia no sabía por qué, pero no le gustaba cómo Fabiana miraba a
Dorian y viceversa. No estaba segura si eran celos debido a los
sentimientos que aún tenía por Dorian o simplemente porque Fabiana
podria ser Amanda, la chica que podria ocupar un lugar especial en el
corazón de su ex.
No le gustaba sentirse así y sabía que no tenía derecho alguno a
preocuparse por ello.
Miró su reloj y luego al hombre: “¿Qué tal si ustedes siguen charlando?
Estoy a punto de llegar tarde a clase, mejor me voy.
Dorian dirigió su atención hacia ella: “Te llevo.”
“No hace falta”, rechazó, “puedo ir sola, está cerca.” Se dio la vuelta
para irse.
Él la detuvo por la mano: “Insisto en llevarte.”
Fabiana los observó confundida y decidió no intervenir, agachándose
para recoger su tarjeta estudiantil que se habia. caído al suelo.
Dorian también echó un vistazo a la identificación en el suelo, su mirada
se detuvo al ver el nombre, teléfono, carrera y el año.
Amelia notó su pausa.
Racionalmente, sabia que no había nada malo en ello. Dorian estaba
buscando a Amanda y al aparecer esa chica podria ser ella, era lógico
que estuviera interesado en su información personal.
Después de todo, ellos ya estaban divorciados, eran dos individuos libres
y no había problema alguno si Fabiana y él estuviesen juntos.
Pero emocionalmente, todavía le molestaba que Dorian se interesara en
esa chica que habia amado durante tantos años. Pero no dejó que sus
emociones se reflejaran en su rostro.
La mirada de Dorian duró solo un instante.
Él la acompañó hasta la entrada del edificio académico.
“Vendré a buscarte después de clases.” Como siempre, él le susurró con
suavidad.
Amelia, como de costumbre, asintió ligeramente, pero durante la clase,
su estado de ánimo se vio afectado por eso, con frecuencia estuvo
distraída, especialmente al darse cuenta de que Fabiana también estaba
en la misma aula, asistiendo a clase.
Ella no se dio cuenta de que estaba en la misma clase que Fabiana hasta
la mitad de la lección.
Era una de esas clases magistrales a las que asisten varios grupos a la
vez
Acostumbraba sentarse en la primera fila, sin prestar atención a quiénes
estaban detrás, hasta que Fabiana levantó la mano para responder una
pregunta y se percató de su presencia.
Esa coincidencia le dejó un sentimiento sutil.
Como si el doble se encontrara con el protagonista, con un destino que
se entrelaza cada vez más.
Rafael estaba sentado a su lado, notando claramente que ella estaba
distraída y que ni siquiera escuchaba cuando el profesor la llamó por su
nombre.
La pluma en la mano de Rafael tocó discretamente la mesa dos veces
Amelia lo miró con desconcierto.
“El profesor hizo una pregunta”, susurró Rafael, cubriendo su boca con la
mano, advirtiéndola con cuidado.
Fue entonces cuando Amelia se dio cuenta de que toda la atención
estaba puesta en ella.
Afortunadamente, siempre era rápida para reaccionar y tenia una base
sólida de conocimientos, así que echó un vistazo rápido a la pantalla y
adivinó de qué se trataba la pregunta del profesor, logrando responder
de manera fluida.
Después de la clase, inusualmente Rafael no fue el primero en irse, sino
que miró a Amelia, que todavía estaba
recogiendo sus cosas
“¿Pasa algo?”, preguntó, “Hoy pareces un poco fuera de lugar.”
“Tal vez no dormi bien anoche”, respondió ella, algo avergonzada pero
agradecida, “Gracias por antes.”
El hombre sonrió levemente: De nada.”
Pero no se fue de inmediato, esperó a que ella terminara de recoger.
Los demás ya se habían ido en pequeños grupos y la sala de clase se
vació rápidamente.
Amelia siempre había sido de las que se quedaban hasta el final,
recogiendo sus cosas sin prisa, pero al ver que Rafael
la esperaba, no quiso demorarse demasiado, así que rápidamente
guardó sus notas, libros y se levanto para irse con él.
Fabiana, que había estado recogiendo sus cosas sin prisa, aprovecho la
oportunidad para acercarse e iniciar una conversación con ella.
“Qué coincidencia, resulta que también estudias diseño arquitectónico.”
Ella tambien se habia dado cuenta de que Amelia estaba en el mismo
programa cuando la vio responder a la pregunta del profesor y tras sus
dos encuentros anteriores, tenia una buena impresión hacia Amelia, asi
que no pudo evitar acercarse para conocerla mejor
Amelia se sorprendió por su iniciativa, pero respondió con una sonrisa:
“Si, qué coincidencia”
no, Fabiana claramente tenía una personalidad extrovertida y animada,
con una sonrisa que formaba media tuna, ya estaba extendiendo su
mano hacia Amelia ‘Conozcámonos, me llamo Fabiano.”
Amelia no tuvo más remedio que extender su mano y estrechar la de la
chica: “Hola, me llamo Amella.”
Fabiana inmediatamente la elogio “Ese nombre es muy bonito, se ajusta
mucho a tu personalidad.”
Ella le devolvió la sonrisa: “Gracias Tu nombre también es lindo.”
“Mi nombre no es para nada lindo, es muy común.” Fabiana hizo un
mohin, luego preguntó con curiosidad, “¿De dónde eres? Tu acento no
suena como de por aquí, ¿no seremos de la misma ciudad, verdad?”
Amelia respondió: “Creci en Arbolada.”
Fabiana abrió la boca sorprendida. “¡Vaya, realmente somos del mismo
lugar! Yo también viví en Arbolada cuando era pequeña, luego me mude
con mi familia a Valverde.”
Amelia sonrió: “Qué coincidencia.”
“Si, una gran coincidencia”, agrego la chica con un toque de pesar,
“Escuché que originalmente soy de Arbolada, pero cuando era niña me
perdi y no pude encontrar a mi familia, asi que tuve que mudarme a
Valverde con mis padres actuales
Luego se alegro de nuevo “Pero mi familia adoptiva me trata muy bien,
asi que no tengo nada de qué arrepentirme.”
Amelia se quedó pensativa con la frase “me perdi y no pude encontrar a
mi familia”, así que la miró con hesitación: “Cuando eras pequeña, ¿te
perdiste de tu familia?”
Capítulo 48
“Si, pero eso fue hace mucho, ya ni me acuerdo bien,” dijo Fabiana sin
ocultar detalles sobre su pasado. Hablaba con tanta calma y serenidad,
como si estuviera contando la historia de otra persona. No había rastro
de tristeza o dolor en su rostro, lo que evidenciaba que estaba muy
contenta con su familia actual.
Amella sintió admiración por su actitud y su manera de enfrentar la vida,
también le gustaba su personalidad abierta y natural.
Ella sono y dijo: “Es normal olvidar, yo también tengo recuerdos borrosos
de mi infancia.”
“Claro,” Fabiana se rio también, “esas son cosas pasaron hace una
eternidad, ¿quién se va a acordar de todo eso?”
Y tú… Amelia dudó un momento antes de continuar, “¿nunca has
pensado en buscar a tu familia biológica?”
“¿Para qué buscar?” Fabiana la miró con sorpresa, “Mis padres y mi
familia me quieren mucho, me tratan como si fuera su hija biológica y yo
los considero mi familia. Ya tengo una familia, ¿para qué preocuparse por
otras personas? Además, si me encontraran, tendría que lidiar con la
decisión de si regresar o si mis padres se pondrían tristes. Mejor dejar las
cosas como están.”
“Además, si realmente les importara, ya me habrían buscado. Pero aquí
estoy, en todos estos años nadie me ha buscado. Mis padres me dijeron
que no encontraron mi registro de desaparición en la estación de policía
y nadie me reclamó, así que decidieron adoptarme, agregó Fabiana.
Ella no contesto, no era su lugar discutir, ya que cada persona vive
circunstancias distintas y no es justo juzgar la vida de otro desde su
propia perspectiva.
Fabiana tampoco parecía muy interesada en seguir hablando del tema
Sacó su teléfono y dijo: “Agreguémonos en WhatsApp”
Mientras hablaba, ya había activado la opción de “escanear” y extendió
su teléfono hacia Amelia: “Te escaneo.”
Ella vaciló un momento, pero luego asintió: “Está bien.”
Sacó su teléfono, abrió WhatsApp e intercambiaron números de
teléfono.
Fabiana escaneo rápidamente en WhatsApp y mientras enviaba un
mensaje, dijo: “Ya te envié un mensaje.”
Amelia miró su teléfono y efectivamente, tenía un nuevo mensaje.
Fabiana había usado una foto suya sonriente y juguetona para su perfil,
fácil de reconocer.
Ella sonrió.
Fabiana le mandó un emoji sacando la lengua y luego dijo: “Hablemos de
vez en cuando, ¿si?”
Amelia sonrió y asintió: “Claro.”
La chica le echó un vistazo a Rafael, quien aún esperaba por Amelia y
con una mueca cómica sacó la lengua antes de decir. “Bueno, no quiero
interrumpirlos más, me voy. Nos hablamos.”
Amelia asintió con una sonrisa y la vio alejarse.
Luego, Rafael, que había estado observando la escena, dijo: “Si no
querías agregarla, no tenías por qué hacerlo.
Amelia abrazó su libro y tomando su móvil dijo
“No pasa nada, los amigos en WhatsApp siempre son un furor al
principio, pero la mayoria terminan olvidados en la agenda, con el
tiempo ni recuerdas quién es quien
Rafael la miró y sin replicar dijo: “Vamos.”
Ella asintió, sorprendida de que él quisiera irse juntos.
Aunque hablan llegado el mismo día y vivian en el mismo edificio,
normalmente cada uno iba por su lado.
¿Tienes algo que decirme?”, preguntó mientras bajaban las escaleras,
incapaz de contener su curiosidad. Ella siempre había pensado que
Rafael, al igual que Dorian, no era de los que solían ser muy sociables.
“No es nada en particular, respondió el, mirandola Escuché que aplicaste
para el puesto de arquitecto en el Estudio de Arquitectura Rufino y que
les gustó mucho tu trabajo ¿No considerarias probarlo?”
No me he decidido aún.” respondió sinceramente. No habla tenido
tiempo de pensar en ello y le sorprendió que Rafael estuviera tan bien
informado.
“¿Cómo lo sabías?”, le preguntó,
Él sonrió levemente, “Resulta que conozco al jefe, hemos charlado un
par de veces,”
Amelia lo miró sorprendida: “¿A Rufino?”
Rafael asintió “Si, lo conozco,”
Ella se rio: “Qué pequeño es el mundo, ¿no? Parece que todos se
conocen.”
Luego, sin poder evitarlo, sacó otro ejemplo: “Hace rato vi que Fabiana
también lo conocía de antes.”
Rafael también sonrió: “Es una coincidencia curiosa.”
Luego, volvió su mirada hacia ella: “De verdad que el Estudio de
Arquitectura Rufino es una gran plataforma, tanto para tu práctica social
durante tus estudios, como para oportunidades laborales después de
graduarte. Ya sea que te quedes en Europa o vuelvas a casa, es una
buena oportunidad. Deberías considerarlo.”
Amelia confiaba en la capacidad profesional y el criterio de Rafael, así
que le sonrió con gratitud: “Claro, lo tendré muy en cuenta.”
Él le devolvió la sonrisa, una sonrisa sutil, pero el intercambio de miradas
entre ambos era suficiente para molestar a Dorian, que los observaba
desde el auto.
No había llegado temprano a propósito, solo se había sincronizado con la
hora de salida de Amelia y aun así, había sido testigo de esa escena.
Dorian conocía a Rafael de vista; lo había visto antes en una foto que su
madre, Cintia, le había enviado, capturando la forma en que el hombre
miraba a Amelia.
Era la mirada de un hombre hacia una mujer.
Dorian sabía que no tenía derecho a intervenir.
Ellos ya estaban divorciados; Amelia era libre en sus asuntos amorosos.
La única razón por la que estaban vinculados era el inesperado
embarazo, pero legalmente, no tenían ninguna relación. Al ver a dos
personas tan atractivas y con tanta química juntas, no pudo evitar
pensar que hacían buena pareja, esa emoción intensificó la opresión en
su pecho.
No quería presenciar esa escena tan perfecta.
Así que, antes de que la razón se apoderara de él, tocó la bocina con
fuerza.
El sonido cortante de la bocina llamó la atención de Amelia, que
instintivamente miró hacia el origen del ruido y vio a Dorian tras el
parabrisas, con una expresión fría e inmóvil.
Se despidió apresuradamente de Rafael: “Disculpa, es que un amigo vino
a buscarme, tengo que irme.”
Rafael también miró hacia el auto y sus ojos sentraron con los de Dorian.
Se miraron fijamente por un breve instante, sin mostrar emoción alguna.
Rafael fue el primero en desviar la mirada hacia Amelia, asintiendo: “Si,
sigue adelante con lo tuyo.”
Ella asintió, se despidió de Rafael y se dirigió hacia donde estaba
Dorian.
El había abierto la puerta del copiloto.
Arcelia se subió al auto
Dorian miró una vez más hacia Rafael, arrancó el motor y le preguntó:
“¿Están en la misma clase ahora?”
Ella asintió ‘SL
Él volvió a mirar a Rafael a través del espejo retrovisor, quien ya se
había dado vuelta para irse: “¿Él es el tipo de pareja que quieres?”
Amelia se quedó en silencio.
Capítulo 49
Ella lo miraba sin entender.
Dorian también la estaba mirando, sus ojos oscuros estaban eran y
serenos.
Amelia se dio cuenta de que él se refería a Rafael.
“No lo sé”, dijo. No había tenido más contacto con Rafael, tampoco
habían sido pareja, así que no sabía si él cumplía con sus expectativas
de amor.
Pero para Dorian, esa respuesta adquirió un significado diferente.
No saber significaba que había posibilidad de observar y desarrollar algo
más.
Él pensaba que Amelia diria “no”, asi como lo hacía cada vez que lo
rechazaba a él, si es sí, y no es no, sin ambigüedades.
Pero, evidentemente, aquel hombre significaba algo diferente para
Amelia.
Ese reconocimiento incrementó la opresión en el corazón de Dorian.
No dijo nada más, simplemente puso en marcha el motor en silencio.
Amelia le echó una mirada confusa. A pesar de su rostro sereno, las
líneas tensas de su perfil delataban la presión que emanaba de el en ese
momento.
Dorian no habló más y condujo de vuelta al hotel en silencio.
El coche se detuvo en el estacionamiento subterráneo del hotel.
Cuando el vehiculo se detuvo, él se quitó el cinturón de seguridad, pero
no se bajó inmediatamente, sino que se quedó sentado sin moverse.
Amelia lo miró extrañada.
Notando que algo no iba bien con él y sin atreverse a molestarlo, le dijo
en voz baja: “Yo voy a subir.”
Mientras hablaba, ya se había quitado el cinturón y estaba girando para
abrir la puerta del coche.
Apenas habia abierto una pequeña rendija, cuando una mano le tocó por
detrás, se posó sobre la de ella y la puerta que empezaba a abrirse fue
cerrada con fuerza.
“¿Qué… qué pasa?, preguntó Amelia, confundida, girándose hacia
Dorian, que se inclinaba hacia ella.
Sus ojos oscuros eran profundos y tranquilos.
Dorian no dijo nada, solo la miró y apoyó su mano en el respaldo del
asiento detrás de su cabeza, luego se inclinó hacia adelante y la beso
con fuerza.
Dorian no le dio oportunidad de reaccionar, su otra mano ya la rodeaba
por la cintura, presionándola contra el asiento, besándola con
intensidad.
Los labios ligeramente entreabiertos de Amelia fueron invadidos
rápidamente.
El proceso de invasión era incontenible y forzado.
Dos años de matrimonio le habían enseñado a Dorian cómo despertar el
deseo de Amelia.
Especialmente cuando ella no lo esperaba.
La razón de Amelia se derrumbaba capa por capa con sus besos cada
vez más intensos.
No tuvo oportunidad de reaccionar.
Donan conocia demasiado bien su cuerpo, y su cuerpo aún recordaba
todas las reacciones que el le provocaba, recordaba su dominancia, pero
también su ternura, recordaba el latido del corazón que sus besos
despertaban; ante la creciente intensidad de los besos de Donan, la
fuerza y la ternura coexistian, todo lo que Amelia podia sentir era su
familiar aliento y calor, dejándola sin ninguna defensa.
Dorian tenía intención de detenerse.
Incluso pareció perder el control poco a poco, su mano apoyada en su
oreja resbalaba incontrolablemente por su cabello, sosteniendo
firmemente su nuca y la base de su cráneo, obligándola a inclinar
ligeramente la cabeza, su respiración se hacia cada vez más pesada en
el espacio confinado.
La mayoria de las veces, los besos de Dorian eran tiernos y pacientes.
Era raro que fueran tan urgentes, demandantes y dominantes, como si
estuvieran liberando algo.
Amelia no podía entenderlo y su cerebro, cada vez más privado de
oxigeno, convertia toda resistencia en una sumisión débil e inútil.
Poco a poco, los besos de Dorian se volvieron más tiernos, su lengua
acariciaba la de ella con una respiración que gradualmente se calmaba.
Después de un rato, finalmente la soltó, pero no del todo, sus manos aún
sostenían suavemente su rostro, su frente estaba apoyada en la de ella,
su nariz tocaba la de ella y en el aire que compartian, él miró sus ojos
nublados, acariciándole la mejilla con la punta de sus dedos y con voz
ronca dijo: “Amelia, no podemos intentar empezar de nuevo?”
El cerebro embotado de Amelia lentamente recuperaba algo de claridad,
pero su respiración entrecortada le impedía expresarse, solo podia
respirar poco a poco, intentando calmar el ritmo agitado de su
respiración
Dorian no la apresuro, sus dedos acariciaban suavemente los labios
hinchados por los besos y contemplando sus ojos le dijo con voz baja:
“Puedo intentar cambiar todo lo que dijiste que no está bien. Siempre
encontraremos la manera de ser adecuados el uno para el otro.”
¿Por… por qué?, preguntó ella, respirando con dificultad, “has estado
muy extraño estos días.”
“No lo se. Dorian fue sincero. “Cada vez que pienso que algún día
podrías terminar con otro hombre, me molesta. No quiero verte con otro
hombre,” dijo él, su voz suave y tranquila.
Amelia también lo miraba en silencio, repitiendo la misma pregunta:
“¿Por qué?”
Ella vio un atisbo de confusión cruzar por los oscuros ojos de Dorian.
Él nunca habia profundizado en el por qué, no sabía si era por costumbre
o si era el instinto posesivo de un hombre haciendo estragos.
Se había acostumbrado a la presencia de Amelia, a su aliento y a su
compañía. No podía imaginar cómo seria adaptarse a otra mujer, pero
sabia claramente que se resistía a esa idea.
De la misma manera, se resistía a la imagen de Amelia acompañando a
otro hombre, especialmente al pensar que un día ella podría estar debajo
de otro hombre de la misma manera que solo había estado con él,
imaginar eso casi lo volvia loco.
Amelia no hizo más preguntas, solo dijo suavemente: “Escuché que los
hombres sienten una especie de posesividad inexplicable hacia las
mujeres con las que han estado, sin importar si pueden mantenerse
castos o no, siempre esperan que esa mujer les pertenezca de por
vida.”
“Dorian, continuó mirándolo, ¿existe la posibilidad de que solo sea tu
posesividad interna haciendo estragos? Después de todo, no hace
mucho que nos separamos.”
Él la miró sin hablar, sin negar su perspectiva.
No negaba que tenía un fuerte deseo de poseer a Amelia por completo.
Ella vio la confirmación en su mirada.
Sonrió ligeramente y lo empujó suavemente: “Algunas cosas son solo
cuestión de hábito. Al principio puede ser incómodo, pero con el tiempo,
te acostumbras y hasta podrías olvidar como te sentias en ese entonces
“Los sentimientos son lo que menos huellas dejan en el tiempo, dijo
Amelia suavemente, no te preocupes, por ahora no tengo planes de
enamorarme ni de casarme de nuevo. Solo quiero terminar mis estudios
y pensar en que camino tomaré en el futuro, así que no tienes que
preocuparte por tener que adaptarte a la idea de que encuentre a
alguien
nuevo
Cuando te acostumbres de nuevo a tu vida de soltero, tal vez ni siquiera
recuerdes que existo, continuó ella con su voz tranquila y suave, asi que
no tienes que angustiarte por esto ahora, no es propio de ti.”
Dorian la miraba en silencio.
Amelia lo empujo ligeramente: “Vuelve a casa!
Él no se movió, seguía mirándola en silencio.
“Amelia, no interpretes lo que siento usando tu propia lógica, dijo él, su
voz apenas audible.
Ella lo miró: “¿Entonces que planeas hacer?”
Dorian respondió: “Casémonos de nuevo y tengamos ese niño.”
Capítulo 50
“Imposible, Dorian.” La voz de Amelia era suave pero firme, “Mudarme
aquí contigo es mi limite, no me presiones.”
Los ojos oscuros del hombre la miraban fijamente, sin decir palabra.
Amelia tampoco cedía
Sus miradas se encontraron en el espacio cerrado.
Al final, Dorian fue el primero en ceder. “Vamos arriba.”
Ella asintió ligeramente, sin seguir discutiendo el tema.
Abrió la puerta y se bajó del coche, mirando a Dorian, quien también se
bajaba..
Él activó el seguro electrónico y cerró el coche, rodeando el vehículo
para acercarse a ella: “Vamos”
Amelia asintió levemente: “Sİ
Dicho eso, caminó hacia el ascensor.
Dorian se disponía a caminar junto a ella cuando de pronto una figura
corpulenta y baja captó su atención periférica. La miró de reojo y de
pronto puso su brazo sobre el hombro de Amelia, guiándola hacia el
costado de una columna
Amelia lo miraba confundida.
Dorian le hizo una señal de silencio con los ojos, lanzando una mirada
hacia atrás.
Instintivamente, Amelia siguió su mirada y vio a dos hombres que
acababan de bajar de un coche y se dirigían hacia ellos.
Uno era alto y delgado, el otro, bajo y corpulento; ambos rondaban los
cincuenta años y vestían trajes elegantes.
Amelia no frecuentaba la empresa de Dorian y no participaba en sus
asuntos laborales, por lo que no sabía que relación tenían esos hombres
con él. Pero por la expresión de Dorian, parecía que no quería ser visto
por ellos.
Aunque no entendia la razón, recordó que cuando llegó con Dorian al
hotel, él estaba registrado como cliente y el personal no parecia
reconocerlo. Según Frida, nadie sabía que Dorian estaba en la región de
Zúrich en Suiza, por lo que su viaje de negocios parecía ser confidencial.
Por ello, cooperó en silencio.
Los hombres se acercaban al ascensor.
El espacio detrás de la columna donde se escondian Dorian y Amelia era
limitado, era dificil no encontrarse con la mirada de los hombres si
levantaban la vista.
Cuando la mirada del hombre bajito y corpulento se desvió hacia ellos,
Dorian tiró de Amelia, empujándola contra la pared y poniendo su mano
cerca de su oido, simulando que la iba a besar. Su brazo levantado
ocultaba su cuerpo con el abrigo, cubriéndola perfectamente.
Ella lo miró, luego a los hombres que se acercaban y tras una breve
duda, levantó sus brazos y los pasó alrededor del cuello de Dorian. El
ancho de la manga del abrigo cubría su cabeza y ella se puso de
puntillas, fingiendo un beso apasionado Incluso cuando la mirada del
hombre bajo se encontró con la parte trasera de la cabeza de Dorian,
ella apretó su abrazo involuntariamente.
Ellos ya estaban muy cerca y al aplicar fuerza, sus labios se tocaron
apenas.
Amelia se sobresaltó, mirando a Dorian instintivamente
Los ojos oscuros del hombre brillaban con intensidad, su mirada ardiente
y alarmante.
Amelia queria retirarse, pero Dorian, tomando el control, la besó con
fuerza.
Los hombres pasaron junto a la pareja apasionadamente besándose,
desviaron la mirada con discreción y siguieron su camino, riendo y
charlando entre ellos
Sus risas se alejaban, la puerta del ascensor se abrió y cerró, eliminando
el ruido detrás de ellos
Doran dejo de besar a Amelia poco a poco.
Sus miradas se encontraron y después de una breve pausa, se desviaron
con complicidad, soltando los brazos que se habian abrazado y girando
ligeramente.
“Lo siento.” Lo siento.”
Casi al mismo tiempo, ambos hablaron y luego cerraron la boca.
“Subamos.” Dorian habló suavemente.
Amelia asintió con un suave “Si lo siguió hacia el ascensor
Durante el trayecto, ninguno habló hasta que el ascensor se detuvo en el
último piso, donde se hospedaban,
Dorian sacó la llave de la habitación y abrió la puerta, Amelia lo segula
de cerca y entró detrás de él. No fue hasta que él cerró la puerta que ella
se dio vuelta y le preguntó: “¿Quiénes eran esos dos? ¿Por qué nos
escondimos?”
“El tipo bajito y rellenito es el jefe de operaciones del Hotel Esencia en
Europa, se llama Hugo,” explicó Dorian, mirándola fijamente, sin
intenciones de ocultarle nada. “Hubo un problema en el hotel y como
vine sin avisar a nadie, no queria levantar sospechas justo ahora.”
Amelia asintió con la cabeza: “Ah, ya veo ”
“Gracias por lo de antes, le dijo Dorian, sus ojos oscuros no dejaban de
mirarla
Ella se sintió un poco incómoda bajo su mirada y desvió la vista
sutilmente.
“No fue nada, solo un pequeño favor.”
Dorian esbozó una sonrisa fugaz y cambió de tema: “¿Por qué no vas a
descansar un rato?”
“Claro,” contestó Amelia con un gesto afirmativo.
Se dio la vuelta y volvió a su habitación.
Dorian observó cómo se cerraba la puerta. La expresión serena de sus
ojos se transformó en la frialdad concentrada del trabajo. Sacó su
teléfono móvil y llamó a Yael para pedirle que le enviara el video de
vigilancia del ascensor del hotel a su correo electrónico.
Yael era eficiente; poco después de colgar, el video ya estaba en
camino.
Dorian conocía a Hugo, pero el hombre alto y flaco que lo acompañaba
era un desconocido. Sin embargo, la conversación y el lenguaje corporal
entre ellos indicaban que Hugo mostraba una especie de respeto hacia el
hombre alto.
Dorian le envió a Yael una captura del desconocido: “¿Conoces a este
tipo?”
Yael tenía una red de contactos impresionante y una memoria
prodigiosa, especialmente para recordar rostros, como si tuviera una
cámara fotográfica en su mente. Esa era la razón por la que Dorian lo
había contratado, por su habilidad para manejar contactos y aliviar la
presión del trabajo.
Tras ver la foto, recordó rápidamente: “Parece que es Camilo Samper, el
gerente de nuestro competidor, Hotel Grandeza.”
Luego confirmó la información en línea y la envió a Dorian: “Sí, ese es el
nombre. No hay fotos de él en la web, pero estoy seguro de que es él.
Ese apellido no es muy común y cuando estuve en esa feria del sector,
llamó mi atención.”
“¿Samper?” Dorian frunció el ceño, recordando a la chica que casi
atropelló en la entrada de la universidad esa mañana, que se llamaba
“Fabiana Samper. Además, la primera vez que la encontró fue en el Hotel
Esencia, donde también apareció Camilo. ¿Habría alguna conexión entre
ellos?
Mientras seguían en videollamada, Yael notó la reflexión de Dorian y
pregunto preocupado: “Señor Ferrer, ¿hay algún problema?”
“No, nada, respondió. “Investiga la relación entre Hugo y él.”
“Además,” Dorian recordó la reacción de Amelia al ver el brazalete de
Fabiana esa mañana, “investiga el pasado de Amelia, su infancia.”
Yael se sorprendió: “¿Cómo?”
Capítulo 51
Su asistente no entendía por qué tenía que investigar el pasado de
Amelia. ¿No sería más fácil preguntarle directamente?
Recordaba que aunque ambos se habían divorciado, no llegaron al
extremo de cortar todo contacto.
Dorian no tenia intenciones de dar explicaciones: “Investiga y ya.”
Yael cuestionó: “¿Puedo hablar con la señorita Amelia directamente?”
Parecía la solución más sencilla, pero Dorian levantó la mirada
perezosamente y lo escudriñó con la vista: “¿Acaso parezco alguien que
no puede hablar?”
Yael se quedó sin palabras, su jefe realmente tenía esa pinta.
Dorian captó lo que Yael estaba pensando: “¿Qué cara es esa?”
Su asistente se enderezo de inmediato: “Nada.”
Luego se golpeó el pecho prometiendo: “Voy a averiguarlo todo.”
Aun así, no pudo contener su curiosidad: “Señor Ferrer, ¿puedo
preguntar para qué es la investigación?”
Se apresuró a explicar, temiendo que Dorian se enfureciera: “Así puedo
centrarme más en la investigación.”
“No necesitas centrarte. Dorian lo cortó de plano, “Solo averigua su
relación con su familia, si es su hija biológica o si tuvo alguna
experiencia particular en su niñez.”
“¿Eh?” Yael se confundió de nuevo, su curiosidad se hizo presente,
“¿Para qué queremos saber eso?”
Apenas terminó de hablar, sus ojos se encontraron con la mirada fría y
estática de Dorian, enseguida cerró la boca.
“Iré a investigar ahora mismo.” Después de un rato, Yael respondió con
calma.
“Quiero un informe para mañana.”
Dorian terminó la conversación y terminó la videollamada.
Mirando la pantalla de su celular, Dorian giró su cabeza hacia la puerta
cerrada de Amelia, pero en su mente aparecía la imagen de esa mañana,
cuando ella vio la pulsera de Fabiana y se quedó perpleja. Esa era una
expresión de vacío absoluto.
Dorian no sabía por qué Amelia tenía esa mirada perdida, fue como si
reconociera aquel objeto, pero ella lo nego, aunque esa negación estaba
llena de una confusión que él no entendía, quizás ni ella misma sabia por
qué tenía esa expresión
El celular giraba suavemente en su palma, sus dedos largos lo
presionaban intermitentemente.
Dorian estaba claro que tal vez no era que Amelia se pareciera a
Amanda, sino que él siempre, consciente o inconscientemente, las
fusionaba
Cualquier similitud, un gesto, un detalle, cualquier punto de coincidencia
entre ellas le hacía palpitar el corazón, temiendo perder algo.
Dorian no entendía por qué se aferraba a verlas como una sola persona,
incluso cuando Amelia había negado claramente que no era Amanda,
pero él sabía que no podía aceptar a nadie más que Amelia como
Amanda.
La joven Amanda lo acompañó en los días más oscuros y solitarios de su
vida, esa niña era tan encantadora que tal belleza y tranquilidad solo las
había visto en Amelia.
¿Cómo podría no ser Amanda?
¿Cómo podría no serlo?
Con el celular aún en la mano, se levantó y llamó a Lorenzo Sabin, el
hermano de Amanda. El teléfono apenas sono dos veces antes de ser
colgado.
Dorian miró el reloj en la pared, sabiendo que en su pais ya era
medianoche y Lorenzo probablemente ya estaria durmiendo
Sabía que no deberia seguir molestando, que no había urgencia que
justificara despertar a Lorenzo, pero una cosa es la razón y otra muy
distinta es el tumulto de emociones que lo llevó a marcar nuevamente
ese número.
El teléfono, después de un largo tono, finalmente fue contestado.
“¿Quién habla?” La voz masculina, breve y grave, traía un dejo de
disgusto por haber sido despertado, pero su educación lo detuvo de
estallar.
“Soy yo” Dorian respondió con la misma calma, su voz igual de cortante
y directa.
Aún medio dormido, Lorenzo frunció el ceño con molestia, mientras se
frotaba la frente y miraba el reloj en la pared; su ceño se frunció aún
más.
“¿Por qué me llamas a esta hora? ¿Pasa algo?”
“Si.” Dorian ya estaba paseando hacia el ventanal, “Estoy en Suiza, en
Zürich. Hace unos días, me encontré con una chica que podría ser
Amanda.”
“¿Amanda?” Lorenzo se sentó de golpe, su voz ronca y somnolienta se
aclaró considerablemente, “¿Dónde la viste? ¿Dónde está ahora?”
Dorian replicó: “En el Hotel Grandeza.”
Lorenzo interrogo. ¿Tienes su contacto?”
“No.” Dorian miró hacia el paisaje urbano desde su ventana, “Pero
casualmente vi su identificación; parece que es estudiante del
Departamento de Arquitectura del Instituto Federal de Tecnología de
Zúrich. Si puedes, ven mañana.” Sugirió
“Voy para allá mañana Lorenzo no dudó ni un segundo, “Ella… mantén
un ojo abierto y no le digas a la familia todavia, para no crear falsas
esperanzas.
“Entendido. Él asintió, “Llámame cuando llegues, estaré en el Hotel
Esencia.”
Lorenzo accedió: “De acuerdo.”
Dorian colgó el teléfono, lo guardó en su mano y volvió a mirar hacia el
Instituto de Tecnología desde su ventana. Luego, lentamente, se giró
para mirar la puerta cerrada de Amelia, pensativo.
En la habitación, Amelia estaba sentada en el escritorio, apoyando su
mejilla en una mano, absorta en sus pensamientos.
Se suponía que debía estar dibujando los planos de diseño. Los
materiales estaban esparcidos por la mesa, pero ella. no podía
concentrarse. Su mente estaba desordenada: a veces pensaba en Dorian
besándola apasionadamente en el estacionamiento, otra vez recordaba
el roce accidental de sus labios al cubrirlo y la intensa mirada que le
dedico antes. de besarla, con ese aire de control y ternura que la
transportaba de vuelta a la noche de la reunión de exalumnos cuando la
llevó a casa. Aquella noche, su pasión y pérdida de control fueron
genuinas.
Amelia añoraba al Dorian de aquella noche, sus ojos claramente
ocultaban un amor intenso, pero ella no entendía por qué ese
sentimiento desapareció con la rutina. ¿Sería que aquella noche también
la confundió con Amanda?
Recordó el encuentro casual con Fabiana esa mañana y cómo Dorian se
había quedado mirando el brazalete en su muñeca. Sintió una opresión
en el pecho, pero junto con el malestar, sus pensamientos volvian a caer
en esa confusión familiar.
Pensó en el brazalete que Fabiana llevaba.
No sabía por qué se había quedado mirándolo fijamente; nunca lo había
visto antes, pero al verlo, su mente se sumergió en una especie de
neblina, confundida y desamparada.
Amelia no podía explicar sus sentimientos en ese momento, incluso
ahora, no entendía por qué su mente se había paralizado al ver ese
objeto desconocido.
No sabia si eso tenía que ver con la parte de su memoria que faltaba y
no podia evitar pensar si realmente tenia alguna conexión con Amanda.
Penso que sospechas? estaba volviéndose loca, ¿acaso la influencia de
Dorian la estaba afectando tanto como para tener tales
Amanda, al igual que Dorian, era de Arbolada, pero ella no. Fue
encontrada en el norte por su padre, Fausto. Solo más tarde se mudaron
a vivir a Arbolada: Amanda y ella no tenian cómo estar relacionadas.
Sin embargo, esa sospecha crecía descontroladamente en su mente. Sin
poder evitarlo, tomó su teléfono y llamó a su padre Fausto.
Capítulo 52
*¿Hola?” Una voz somnolienta se filtró por el teléfono y fue entonces
cuando Amelia se dio cuenta del cambio de horario entre su ubicación
actual y su hogar.
Queria decir que habia marcado por error y dejar que Fausto siguiera
durmiendo, pero antes de que pudiera hablar, su padre ya se habla
sentado preocupado y le preguntó: “Meli, ¿qué pasa? ¿Por qué llamas tan
tarde? ¿Ocurrió algo?”
“No, marqué mal’ Amelia se apresuró a calmarlo, “Lo siento, papá, te
desperté.”
“Está bien, mientras no sea nada grave El hombre suspiro aliviado, ya
completamente despierto, dispuesto a charlar, “¿Cómo te va por alla?
¿Te estás adaptando bien? ¿Tienes suficiente dinero? ¿Quieres que te
mande algo más?”
“No hace falta, papá, tengo suficiente. Aquí me tratan muy bien y los
compañeros son agradables, no te preocupes por mí.” Amelia habló con
voz suave, tratando de tranquilizarlo. “Más bien asegúrate de cuidarte
mientras no estoy y no escatimes en darte gustitos.”
Tranquila, estoy muy bien.” Fausto sonrió, queriendo tranquilizarla, Hoy
estuve hablando de ti con tu hermano y tu mamá. Nos preguntábamos
cómo estarías, ya que hace tiempo no nos llamabas y aunque pensamos
en llamarte, no queríamos molestarte por la diferencia de horario y que
afectara tus clases o tu descanso. Y mira, esta noche nos sorprendiste
con tu llamada.
La voz envejecida de Fausto se llenaba de felicidad y satisfacción. –
Pero Amelia sintió un nudo en la garganta
Debido a un desacuerdo con su madre y su hermano antes de partir, no
había llamado a casa desde que les informó a su padre que había
llegado bien, no se había dado cuenta de que habia lastimado los
sentimientos de su padre.
¿Mama? Amelia dudo, preguntando en voz baja, ¿Cómo están ella, mi
hermano y su esposa?”
“Todos están muy bien, no te preocupes. Cuidate mucho. Fausto
respondió con alegría.
“De acuerdo.” Amelia asintió suavemente, notando que su padre estaba
de buen ánimo. Después de pensarlo un poco, no pudo evitar
preguntarle, “Papá, ¿puedo hacerte una pregunta?”
“Claro, ¿qué sucede? Respondió el hombre.
Cuando me encontraste, Amelia apretó los labios ligeramente, bajando la
voz, ¿dije algo sobre mi familia o mi nombre?”
Fausto se quedo en silencio por un momento y luego preguntó con
cuidado: “Meli, ¿por qué preguntas eso? ¿Encontraste a tu familia?”
La alegría en su voz había desaparecido, reemplazada por un tono
cauteloso y melancólico.
“No, Amelia notó la tristeza en su voz y se apresuro a consolarlo, “Papá,
no pienses mal. Solo fue que hoy me encontré con una compañera que
también perdió a su familia y terminamos hablando del tema. Me dio
curiosidad y quise preguntarte. No tengo intenciones de buscarlos, no te
preocupes.”
“No es que quiera impedirte buscar a tu familia, solo que pensar en que
algún día regreses con tus padres y no vuelvas me duele Fausto suspiro,
su voz se torno mas baja.
“No va a pasar, papá No pienses tonterias Amelia se sentia un poco
culpable, “Solo era curiosidad. No importa lo que pase, siempre serás mi
papá.”
Pero su intento de consolarlo no tuvo mucho efecto y lo que siguio fue un
suspiro al otro lado del teléfono. Tal vez era la oscura noche lo que
despertaba esas emociones tristes o algo más, pero Fausto se sentia
evidentemente decaido.
Amelia se sentia arrepentida y lamentaba haber traido el tema a
colación.
Desde que recordaba, quizás por una cuestión de seguridad, Fausto
evitaba hablar de ese tema. Siempre que mencionaban como la había
encontrado, su ánimo decaia instantaneamente, llenándose de
melancolia, como si temiera perderla
Después de que eso sucediera varias veces, Amelia empezó a entender
la preocupación de su padre y se esforzaba por no preguntarte sobre su
pasado.
Hoy, sin embargo, había dejado que sus pensamientos se desvanecieran
y sin querer habla revivido la melancolia de Fausto en medio de la
noche..
“Papá Amelia llamó con tristeza, “Realmente solo era curiosidad, no te
pongas triste. No estoy buscando a nadie.”
“Es mi culpa,” suspiro Fausto, “la verdad es que buscar a tus verdaderos
padres es lo justo. Desde chiquita has sufrido mucho con nosotros, no
tengo grandes habilidades y tampoco he podido cuidarte como se
debe.”
La emoción de Fausto era como una cascada imparable.
Amelia lo interrumpió con suavidad: “Papá, no digas eso. Ustedes me
han cuidado muy bien. Si no fuera por ti y por mamá, no estaria donde
estoy ahora. No hables así, por favor.”
“Ay, tu mamá… Fausto volvió a suspirar, queriendo seguir con su
lamento, cuando de repente el sonido agudo de la voz de Blanca lo
interrumpio, “¿Con quién estás hablando a estas horas de la noche?”
“No es nadie, se equivocaron de número,” respondió sumisamente
Fausto, presionando el celular para decirle a Amelia en voz baja, “Ya no
hablemos más, adiós. Descansa.”
Pero antes de que pudiera colgar, Blanca le arrebató el teléfono.
La voz aguda y cargada de Blanca resonó al otro lado de la linea: “Ya
sabía yo, a estas horas de la noche la única quel llama es esa niña
ingrata. Cuando se llevó el dinero actúo toda valiente, ¿no? No quiso
saber nada de la familia con tal de devolverle el dinero a ese tal Dorian y
si ella no quiere saber de esta familia, pues nosotros tampoco queremos
una hija asi. ¡Qué mala suerte!”
Tras gritar, colgó el teléfono de golpe.
Amelia se sintió triste, no sabía si por las palabras de Blanca, por Fausto
o por alguna otra razón.
Claramente, Blanca había gritado esas cosas para que Amelia las
escuchara.
Cuando decidió devolverle el dinero a Dorian, sabía que su relación con
Blanca nunca volvería a ser la misma, pero escucharla decir esas
palabras tan claramente todavía le dolia mucho.
Nunca antes había sentido tan profundamente que no tenía un lugar al
que regresar, un hogar.
No sabía de dónde venía ni a dónde debería ir.
Si en este mundo había alguien que supiera quién era ella, ese solo
podría ser Fausto, quien la había encontrado.
Pero lamentablemente, él no podía darle ninguna información útil.
Era demasiado pequeña en aquel entonces, no podía recordar nada.
Se sentía desamparada y perdida.
Antes, al menos tenía un hogar y podía intentar no pensar en ello, pero
ahora sabía perfectamente que no podia regresar a la casa en la que
había crecido.
La tristeza se esparció por su corazón y no sabía por qué había hecho
esa llamada, como si quisiera romper una barrera que mantenía todo en
su lugar.
Las lágrimas caían acompasadas por la tristeza que inundaba su pecho.
Justo en ese momento, alguien tocó a la puerta.
“Amelia,” la voz grave de Dorian resonó a continuación.
Capítulo 53
Ella se secó apresuradamente los ojos con el dorso de la mano, luego,
con un suspiro para estabilizar su ánimo, levantó la vista y respondió
hacia la entrada: “Ya voy.”
Se levantó para abrir la puerta.
“Hora de cenar,” dijo Dorian y cuando levantó la mirada hacia ella, notó
el enrojecimlento alrededor de sus ojos. Su mirada se detuvo por un
instante antes de preguntar, “¿Qué pasó?” Su voz se suavizó y levantó el
brazo, dejando que sus dedos se posaran gentilmente sobre el húmedo
rabillo del ojo de Amelia.
Ella se estremeció al contacto, retrocediendo un poco.
“Estoy bien, dijo con voz suave, su tono un poco nasal, “me emocioné
con una novela.”
Dorian la observó, recordando que ella no solia seguir novelas. Se
dedicaba a las peliculas, de cualquier tipo, nacionales, internacionales,
thrillers, dramas, independientes, pero rara vez veía románticas.
Documentales también eran de su agrado, especialmente los de historia
y cultura. De vez en cuando veía alguna serie, pero preferia las de trama
sólida y misterio. Muy pocas cosas tocaban su fibra sensible.
Él echó un vistazo a su celular sobre la mesa, pero no la desmintió,
simplemente le secó las lágrimas con cuidado.
“Vamos a cenar, dijo en voz baja.
Ella asintió levemente: “Si.
Durante la cena, Dorian notó claramente que estaba desanimada.
En los primeros meses de embarazo, su apetito no era bueno y con
preocupaciones en mente, aunque intentaba comer, apenas pudo tomar
un par de bocados antes de sentir náuseas.
Finalmente, Amelia dejó de forzarse a comer y miró a Dorian: “Ya estoy
llena, tú come tranquilo.”
Él observó su plato aún lleno, no insistió y simplemente asintió: “Está
bien.”
Terminó rápidamente lo que quedaba en su plato y se puso a limpiar.
Amelia, sorprendida por su escaso apetito, preguntó: “¿No vas a comer
más?”
“Estoy bien, comí con un cliente por la tarde.” Dorian recogió los platos y
los metió en el lavaplatos con eficiencia, se lavó las manos y luego miró
por la ventana ya oscurecida hacia Amelia en la sala.
“¿Qué tal si damos un paseo?”
Ella lo miró extrañada: “¿No tienes trabajo?”
Le parecía extraño oir la propuesta de “dar un paseo” de boca de Dorian.
En su matrimonio, después de la cena cada uno se retiraba a su estudio,
ocupados con sus asuntos y sin interrumpirse. Los paseos eran raros,
casi inexistentes. Dorian era de los que desearian partir el tiempo por la
mitad para aprovecharlo más. Ya tenia su horario de ejercicio y para él,
caminar era una pérdida de tiempo..
Jamás desperdiciaba momentos en paseos, así que cuando sugirió salir,
Amelia se sentia más confundida que sorprendida.
Él ya se acercaba a ella: “No es necesario.”
Con su habitual concisión, se puso frente a ella, echó un vistazo fuera a
la noche y repitió: “¿Vamos?” Tras un breve titubeo, Amelia asintió:
“Claro.
Ambos salteron a caminar por los alrededores del hotel
No muy lejos estaba la plaza, conectada al Parque Luz del Sol, un lugar
concurrido a esa hora.
Los residentes del area solian ira pasear all, algunos con niños, otros
eran estudiantes de escuelas cercanas,
principalmente jovencitos enamorados, llenando la tranquila noche de
un bullicio único y un aire de vida cotidiana desconocido para ella.
Como Dorian, Amelia solía no salir a pasear después de la cena,
prefiriendo retirarse a su estudio para trabajar, por lo que rara vez tenía
la oportunidad de vivir ese ambiente de vida comunal.
Esa era la primera vez que salía a caminar con Dorian después de cenar.
Todo lo que vela era nuevo y fresco, la pesadez de su corazón se
disipaba con esa novedad.
Él siempre estaba pendiente de su expresión, se paraba a su lado y con
el rabillo del ojo vigilaba a los adolescentes que patinaban en la plaza,
listo para protegerla si alguno se acercaba demasiado.
“¿Sueles venir a pasear por aquí?”, preguntó Dorian, mientras levantaba
una mano para apartar a la gente que se empujaba cerca de ellos.
“No mucho, no soy de salir de paseo,” respondió Amelia en voz baja,
volviéndose hacia él, “Supongo que tú tampoco sales mucho, ¿verdad?”
Él asintió levemente: “He estado bastante ocupado últimamente.”
Ella tambien asintió, pero no dijo más.
Dorian tampoco habló mas, simplemente caminaba a su lado sin rumbo.
Amelia encontraba extraña esa sensación. A pesar de haber estado
casados por dos años y haber compartido incontables momentos de
intimidad, una vez apartada la pasión y con la razón de vuelta en su
lugar, parecían como dos extraños que apenas se conocían, sin muchos
temas en común ni gestos afectuosos, ni siquiera se tomaban de la
mano a menudo.
No sabia si el problema era suyo o de Dorian. No conseguía ser
espontánea frente a él.
No sabia si su reserva era solo con Dorian o con todos los hombres.
Antes de Dorian, nunca había tenido una relación y después de él,
tampoco había tenido la oportunidad de comenzar algo nuevo. No podía
comparar y entender si el problema era suyo o de él. Sin embargo, al ver
a las parejas de jóvenes de la mano, riendo y jugueteando
libremente, sentia envidia.
Nunca había tenido esos momentos de diversión desenfrenada con
Dorian, ni siquiera cuando estaban casados se habian permitido tal
libertad. Ahora que solo eran amigos, er