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Peronismo: Orígenes y Propuestas en Argentina

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Qué es el peronismo, qué propone y por

qué sigue siendo importante en


Argentina?
(CNN Español) – Durante los últimos 70 años, la política en Argentina ha estado
determinada principalmente por el apoyo o la oposición a un movimiento: el
peronismo.
¿Pero qué es exactamente, qué propone y cómo llegó a convertirse en una fuerza
de tal importancia que sigue vigente?
Los orígenes
El peronismo surgió en la década de 1940 alrededor del entonces coronel Juan
Domingo Perón, un militar y funcionario en ascenso de la dictadura de iniciada en
1943 (dirigida por los presidentes de facto Pedro Ramírez y luego Edelmiro
Farrell).
En 1945 Perón fue encarcelado por el propio gobierno al que pertenecia, y el 17 de
octubre de ese año miles de sus seguidores, trabajadores conocidos como
“descamisados”, se movilizaron pidiendo su libertad.
Se considera a este momento como el nacimiento del peronismo, y los peronistas
aún celebran cada 17 de octubre como el “Día de la Lealtad”.
Tras recuperar su libertad, Perón ganó las elecciones de 1946 compitiendo por el
Partido Justicialista, nombre oficial del peronismo como fuerza política que se
mantiene hasta hoy, y se convirtió en presidente de Argentina. Fue reelecto en
1952, tras modificar la Constitución.
¿Qué propone el peronismo?
Durante sus dos primeros gobiernos, Perón consolidó su popularidad con leyes y
asistencia social enfocadas en los trabajadores y los más humildes, centrado en
los derechos sociales y laborales en el marco de la justicia social. Su segunda
esposa, Eva Duarte de Perón –o, simplemente, “Evita”–, impulsó a su vez el voto
femenino.

Eva Perón junto a Juan Domingo Perón.


“Hay tres banderas históricas que están vinculadas al desarrollo con justicia social,
la soberanía política y la independencia económica”, ha dicho a CNN el
antropólogo Alejandro Grimson. “La justicia social se entiende en el peronismo
como un equilibrio donde nadie quede excluido completamente de los procesos
productivos, de las oportunidades de trabajo y de los derechos sociales básicos.

1
No se plantea en términos de igualdad al estilo de una ideología socioalista de las
clásicas que podríamos conocer”.
Para una parte de la población argentina, Perón y Evita se convirtieron en mitos
vivientes, y son venerados hasta hoy casi de manera religiosa.
Evita, especialmente, llegó a ser conocida como la “abanderada de los humildes” y
la “madre de los descamisados”, y se convirtió en un símbolo vivo del peronismo.
Pero otros sectores consideraban a Perón como un líder autoritario, le atribuyeron
simpatía por el fascismo italiano y cuestionaron su censura a la prensa crítica y la
persecución de opositores.
Así, los antiperonistas, llamados despectivamente “gorilas”, intentaron derrocar a
Perón repetidas veces y lo lograron en 1955, tras un golpe militar.
Evita murió de cáncer en 1952 y Perón partió al exilio, que duró 18 años marcados
por la proscripción política de su figura y su partido, luego del golpe en 1955.
El peronismo después de Perón
El peronismo atrajo a seguidores de diferentes ideologías, incluso contrarias: en
las décadas de 1960 y 1970, guerrillas de izquierda se consideraron peronistas
tanto como grupos paramilitares de derecha, y chocaron violentamente.
En medio de esta violencia, Perón retornó de su exilio y volvió a ganar las
elecciones en 1973, pero falleció de causas naturales en 1974. Su tercera esposa
y vicepresidenta, María Estela Martínez de Perón, tomó las riendas del país en un
período turbulento hasta ser derrocada en 1976 por otra dictadura militar.
Tras el retorno de la democracia, en 1983, el peronismo volvió a la política con su
característica heterogeneidad: atrajo a presidentes democráticos neoliberales,
como Carlos Menem (1989-1999), que encaró una privatización de empresas
estatales y del sistema previsional, y de centroizquierda, como Néstor Kirchner
(2003-2007) y su esposa Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015), que
encararon en cambio estatizaciones, y el actual Aberto Fernández (2019-2023).
“Obviamente el peronismo actual tiene algo que ver con el peronismo de 1945,
pero yo veo que el peronismo del siglo XXI terminó siendo antineoliberal”, señaló
Grimson.

Peronismo
2
Te explicamos qué es el peronismo, su origen y cómo fueron los mandatos de
Juan Domingo Perón. Además, las características de su ideología.

Juan Domingo Perón fue elegido presidente tres veces en Argentina.


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9 min. de lectura

¿Qué es el peronismo?
El peronismo es un movimiento político que surgió a mediados de la década de
1940 en Argentina en torno a la figura de Juan Domingo Perón. El movimiento
peronista es nacionalista, anticomunista y antiliberal, y tiene como base el
pacto social entre el líder y las clases trabajadoras.

Para el peronismo, el Estado debe intervenir en las relaciones económicas para


conciliar los intereses de los diferentes sectores y alcanzar la armonía social.
Sus fundamentos son los principios de justicia social (a través de la
redistribución de la riqueza), la soberanía económica nacional y la
independencia política.

Perón fue un militar y político argentino que tuvo un gran apoyo popular porque
promovió medidas estatales que mejoraron las condiciones de vida de la clase
trabajadora. Desde la Secretaría de Trabajo y Bienestar, llevó a cabo una
política que transformó la legislación laboral a favor de los trabajadores. Más
tarde, ganó dos elecciones seguidas que lo mantuvieron en la presidencia entre
1945 y 1955, hasta que fue derrocado por un golpe de Estado y debió exiliarse
durante casi dos décadas. En 1973, retornó al país y volvió a asumir la
presidencia hasta que murió en ejercicio de funciones en 1974.

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Durante sus dos primeras presidencias, Juan Domingo Perón llevó a cabo
medidas que transformaron la estructura económica del país. A través de una
política de sustitución de importaciones, fomentó el desarrollo industrial en
detrimento de la producción agrícola. A su vez, estableció una serie de leyes
laborales que mejoraron la calidad de vida de las clases trabajadoras
(convenios colectivos de trabajo, vacaciones pagas, aguinaldo, jubilación, entre
otras).

El segundo gobierno de Perón fue interrumpido en 1955 por un golpe de


Estado y el peronismo fue proscripto en las décadas siguientes. Sin
embargo, Perón retornó al poder para un tercer gobierno (1973-1975) y el
peronismo siguió existiendo como uno de los principales movimientos políticos
de la Argentina.

PUNTOS CLAVE DEL PERONISMO

 Es un movimiento político argentino que surgió en la década de 1940 en


torno a la figura de Juan Domingo Perón.
 Es nacionalista, anticomunista y antiliberal.
 Defiende la intervención estatal y se basa en el pacto entre el líder y la
clase trabajadora.
 Sus pilares fundamentales son la justicia social, la independencia
económica y la soberanía política.
 En la actualidad, el peronismo es un movimiento heterogéneo que sigue
atravesando la política argentina.

Antecedentes del peronismo

El peronismo surgió formalmente con la movilización del 17 de octubre de


1945.
Durante la década de 1930, se vivió en Argentina un periodo conocido
como la Década Infame (el nombre fue dado por el periodista contemporáneo
Juan José Torres). En 1930, cadetes civiles del Colegio Militar llevaron a cabo

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un golpe de Estado, derrocaron al presidente Hipólito Yrigoyen y lo
reemplazaron por José Félix Uriburu.

A partir de entonces las fuerzas militares se consolidaron como fuerza política


en la Argentina y promovieron la ideología que legitima la intervención militar
del Estado.

El gobierno militar de Uriburu suprimió el Congreso, intervino las provincias y


estableció el estado de sitio y la ley marcial (lo que limitaba los derechos
constitucionales de las personas). Luego, celebró elecciones fraudulentas que
mantuvieron en el poder a Agustín P. Justo (1931-1937), a Roberto M. Ortíz
(1937-1940) y a Ramón Castillo (1940-1943).

Estos gobiernos reflejaban la estructura social argentina: las clases altas


estaban compuestas por oligarquías familiares y los sectores medios y
populares veían limitadas sus posibilidades de ascenso social y económico. A
su vez, el contexto internacional de crisis económica conocido como la Gran
Depresión llevó a que los gobiernos militares implementaran cambios
importantes en las políticas económicas del país.

En 1933, se firmó el pacto Roca-Runciman que buscaba mantener al Reino


Unido como principal comprador de las materias primas que Argentina
exportaba, a cambio de reducir los aranceles aduaneros de las importaciones
británicas. Por otro lado, se comenzó a desarrollar la industria para sustituir
aquellas importaciones que, debido a la crisis internacional, ya no llegaban a la
Argentina.

A lo largo de la década de 1930, el ritmo del crecimiento industrial fue mayor al


de la economía en su conjunto y, en 1939, el nivel de producción industrial
equiparó al de la producción agraria. La economía argentina ya no se basaba
únicamente en el modelo agroexportador.

Uno de los principales efectos de esta transformación fue la migración interna


de la Argentina. Miles de trabajadores rurales migraron desde el interior de las
provincias hacia las principales ciudades para convertirse en trabajadores
industriales. Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba vivieron una aceleración de la
urbanización.

De manera paralela aumentó la desocupación, pues la industria no


alcanzaba a ocupar la totalidad de la mano de obra disponible. En Rosario y en
la Ciudad de Buenos Aires aparecieron las primeras “villas miseria” habitadas
por migrantes argentinos que no podían insertarse laboralmente.

El ascenso de Perón

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Perón ocupó el cargo de presidente de Argentina en tres mandatos.
El golpe de Estado de 1943
En 1943, un grupo de oficiales llevó a cabo el segundo golpe de Estado de la
historia nacional. El golpe estuvo dirigido por el Grupo de Oficiales Unidos
(GOU), una asociación secreta de militares nacionalistas que creían necesario
intervenir el gobierno antes de que se celebraran las próximas elecciones
fraudulentas. El GOU quería mantener la neutralidad del país en la Segunda
Guerra Mundial y evitar el crecimiento del comunismo en la Argentina.

El golpe de Estado derrocó al presidente Castillo e instaló a Pedro Pablo


Ramírez como nuevo presidente. Sin embargo, los militares que conformaron el
golpe eran un grupo heterogéneo, con diferentes expectativas y sin un plan de
gobierno claro.

En ese contexto, el coronel Juan Domingo Perón asumió los cargos de


secretario de Trabajo y Previsión, presidente del Consejo Nacional de
Posguerra y, desde 1944, ministro de Guerra y vicepresidente de la Nación.

A cargo de la Secretaría de Trabajo y Previsión, Perón entró en contacto con


las demandas de los dirigentes sindicales. Él sostenía que el Estado debía
intervenir en las relaciones laborales para lograr la conciliación de clases. El
gobierno tenía que actuar como un árbitro neutral en los conflictos entre
empresarios y trabajadores con el objetivo de alcanzar la armonía social.

Las principales acciones de Perón como secretario de Trabajo y Previsión


fueron el establecimiento de convenios colectivos de trabajo, salarios mínimos,
vacaciones pagas, seguros por accidentes laborales, aumentos salariales y la
extensión de los beneficios previsionales (jubilaciones) a diferentes gremios.
Con estas medidas Perón se ganó el apoyo de la clase trabajadora.

El programa político de Perón

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Perón entendía que en poco tiempo el gobierno de facto tendría que celebrar
elecciones y establecer un gobierno legítimo. En ese contexto, armó su
proyecto político en base al apoyo de los trabajadores y en busca de la
alianza con empresarios, diferentes partidos políticos, el Ejército y la Iglesia.

Sin embargo, los empresarios negaron su apoyo a Perón porque se vieron


perjudicados por las acciones que llevó a cabo en apoyo a los trabajadores
como secretario de Trabajo y Previsión. Creían que su actividad política era
más peligrosa que la posibilidad de que el movimiento obrero se volcara a la
izquierda comunista. Por su parte, los partidos políticos también le negaron su
apoyo porque no querían aparecer ligados a un militar que formó parte del
gobierno de facto.

De esta manera, los trabajadores se convirtieron en el eje del programa político


peronista. Además, Perón contaba con el apoyo de parte del Ejército y de la
Iglesia.

El nacimiento del peronismo


En 1945, la oposición al gobierno de facto llevó a cabo la “Marcha de la
Constitución y la Libertad” para reclamar que se convocaran elecciones y se
normalizara el funcionamiento del Estado. El gobierno militar reaccionó
instalando el estado de sitio e interviniendo las universidades (que eran uno de
los principales focos de oposición).

Por otro lado, algunos militares del régimen cuestionaban la política social de
Perón y su protagonismo público, y presionaron a Edelmiro Julián Farrel (que
sucedió a Ramírez en la presidencia desde 1944) para que lo destituyera de
todos los cargos que desempeñaba en el gobierno. Perón renunció y luego
fue detenido para ser trasladado a la isla Martín García. Sin embargo, por
razones de salud fue llevado al Hospital Militar.

La salida de Perón del gobierno generó una fuerte oposición de los


trabajadores que querían defender sus conquistas laborales. El 16 de octubre,
la CGT (Confederación General del Trabajo, la asociación que agrupaba a los
diferentes sindicatos) convocó a una huelga general para el día siguiente. De
forma espontánea, miles de trabajadores de las industrias del conurbano
bonaerense comenzaron a organizarse para exigir la liberación de Perón y
marcharon hacia Plaza de Mayo.

Para la noche del 17 de octubre de 1945, en la plaza se congregaron más de


300.000 trabajadores para reclamar por la liberación de Perón. Esto obligó
a las autoridades militares a negociar con Perón, que volvió a las filas del
gobierno con una influencia mucho mayor.

El 17 de octubre de 1945 es conocido como el “día de la lealtad peronista” y


marca el nacimiento del peronismo como movimiento político. El día de la
lealtad simboliza la unidad entre el líder y sus seguidores.

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En 1946 se celebraron los comicios presidenciales. Perón se presentó como
candidato a presidente con Jazmín Hortensio Quijano como vicepresidente.
Contó con el apoyo del Partido Laborista y de la UCR-Junta Renovadora, el
régimen militar, la Iglesia y, sobre todo, los trabajadores sindicalizados. Los
partidos opositores se presentaron como Unión Democrática y postularon a
José Tamborini y Enrique Mosca.

Los resultados de las elecciones dieron el triunfo a Perón que, además,


obtuvo el 70% de las bancas de la Cámara de Diputados, 28 de las 30 bancas
de la Cámara de Senadores y todas las gobernaciones provinciales (excepto
Corrientes).

La doctrina del peronismo


Durante los primeros años de su gobierno, Perón fue formando una doctrina
para unificar y dar coherencia ideológica a su movimiento político, que era de
base heterogéneo y con tendencias políticas muy variadas.

Perón tenía una ideología nacionalista, anticomunista y antiliberal. Una de las


premisas básicas de su doctrina era la idea de una “comunidad organizada”. En
ella, el Estado tiene la función de arbitrar los conflictos entre los
diferentes sectores de la sociedad.

En su discurso político, los partidos políticos representan a los intereses


sectoriales que van en contra de la unidad nacional; en cambio, definía al
movimiento peronista como un movimiento popular y establecía una
identificación general entre el gobierno, el Estado, el pueblo, y el peronismo. De
esta manera, se presentaba al peronismo no como un partido político sino
como un movimiento que representa al conjunto de la Nación.

Para lograr esta identificación, durante sus gobiernos Perón llevó a cabo una
serie de medidas que estaban basadas en tres pilares: la justicia social, la
independencia económica y la soberanía política.

La noción de justicia social representa el objetivo de lograr una


redistribución más equitativa de la riqueza y es la base del apoyo de los
sectores populares (por esta noción es que el peronismo también es llamado
“justicialismo”). La independencia económica y la soberanía política aluden a
lograr una mayor autonomía en las relaciones exteriores del país.

Los primeros gobiernos de Perón


El primer gobierno de Perón fue entre 1946 y 1951. En este periodo llevó a
cabo la mayoría de las medidas que establecieron las bases de su doctrina
social, económica y política. En 1952, fue reelegido bajo la fórmula Perón-
Perón, ya que se postuló junto con su esposa Eva Duarte de Perón como
vicepresidenta.

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Este segundo gobierno fue interrumpido en 1955 por un golpe de Estado
conocido como la Revolución Libertadora. El tercer gobierno de Perón fue entre
1973-1976 y tuvo unas características muy diferentes, marcadas por las
profundas tensiones que estaba atravesando la Argentina.

Las transformaciones sociales


Durante las dos primeras presidencias de Perón, el Estado asumió el rol de
árbitro en los conflictos entre trabajadores y empresarios, impulsó la
sindicalización de los trabajadores, controló los precios de los alimentos
básicos y los alquileres, estableció el aguinaldo y generalizó las vacaciones
pagas. Además, extendió el sistema de previsión social (jubilación).

Otras políticas públicas fueron la concesión de créditos bancarios para el


acceso a la vivienda propia, invirtió en todos los niveles de la educación
(especialmente en la de nivel secundario técnico) y en la salud (con
construcción de hospitales, salas de emergencia y campañas de vacunación).
Además, el Estado extendió los servicios de agua potable y cloacas.

Las transformaciones económicas


Con el objetivo de reducir la dependencia económica de Argentina respecto del
mercado mundial, Perón buscó diversificar la estructura económica del
país. En este sentido, profundizó el proceso de industrialización iniciado en la
década anterior para sustituir importaciones.

Perón sostenía que a partir del pleno empleo (es decir, la reducción de la
desocupación) y el aumento del poder adquisitivo de los sectores populares,
aumentaría la demanda interna del consumo de bienes y mantendría en alza la
economía. Para fomentar la industria, restringió las importaciones que
podían ser producidas localmente y subvencionó la creación de industrias y
la instalación de fábricas.

Además, nacionalizó una serie de industrias y servicios de las áreas de


comunicación y transporte. También creó la Dirección Nacional de Industrias
del Estado (DINIE) para coordinar y regular la actividad de algunas industrias
clave como la producción de acero, petróleo y gas.

Para financiar las subvenciones a la industria estableció una normativa que


afectó gravemente a la producción agropecuaria. Creó el Instituto Argentino
para la Promoción del Intercambio (IAPI) que obligaba a los productores a
vender las cosechas al Estado a un precio más bajo que el internacional.
De esta manera, el Estado luego vendía la producción en el mercado externo y
se quedaba con una diferencia que le permitía sostener el proceso de
industrialización y el gasto social.

Las transformaciones políticas

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En el terreno político, durante el primer gobierno de Perón se introdujeron dos
cambios fundamentales: la modificación de la Constitución Nacional y la ley de
voto femenino.

En 1947, a través de la ley 13.010 se reconoció el derecho de las mujeres a


la participación política electoral, una antigua reivindicación de las militantes
feministas y socialistas. Al identificar esta demanda, Perón logró entre las
mujeres votantes un apoyo masivo a su candidatura para las elecciones de
1952.

Por otro lado, en 1949 se aprobó la reforma de la Constitución Nacional que


incluyó el reconocimiento de los derechos sociales, introdujo la doctrina
justicialista como fundamento del accionar del Estado y su intervención en la
economía y habilitó la reelección presidencial.

La oposición al peronismo
Para las elecciones de 1952, la oposición al peronismo se encontraba
fragmentada debido a diferentes posturas sobre cómo reaccionar ante las
medidas llevadas a cabo por el gobierno y qué estrategia seguir. Además, parte
de los sectores que habían conformado la oposición en las elecciones
anteriores adhirieron al movimiento peronista en los años siguientes.

En esta época nació una profunda distinción entre el peronismo y el


antiperonismo, que marcó la vida política argentina en las décadas siguientes.
Las principales críticas de la oposición antiperonista eran la preponderancia del
Poder Ejecutivo por sobre el resto de los poderes de la república, la creciente
presencia del Estado en los ámbitos privados de la vida social y el enorme
gasto público.

Durante el segundo gobierno de Perón (1952-1955), las tensiones entre el


gobierno y la oposición se radicalizaron. Perón llevó a cabo una serie de
medidas que atentaron contra la democracia y la libertad.

Intervino las provincias gobernadas por la oposición y las universidades.


Además, llevó a cabo un boicot contra los medios de comunicación
independientes. Utilizó el poder del gobierno para impedir a los medios la
compra de papel, clausuró sedes de producción periodística y expropió algunos
medios importantes de la oposición (como el diario La Prensa). También
proscribió de manera directa al Partido Comunista.

Por otro lado, la situación económica comenzó a empeorar durante la década


de 1950 y Perón debió tomar medidas contrarias a su plan de independencia
económica iniciado durante su primer gobierno. Ante la crisis agropecuaria y la
falta de bienes de consumo, aumentó el precio pagado a los productores por
sus cosechas y, a su vez, debió levantar muchas de las restricciones a las
importaciones. Además, habilitó la inversión extranjera en industrias de base.
Esto llevó a que muchos de los militares nacionalistas retiraran su apoyo.

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Por su parte, la Iglesia Católica (que en sus primeros años apoyó al
gobierno peronista) se convirtió en una de sus principales opositoras. El
gobierno peronista tuvo una política de creciente intervención estatal en áreas
que tradicionalmente estaban controladas por la iglesia. El gobierno organizó
campañas de caridad y asistencia social, estableció la educación laica, eliminó
las fiestas sagradas del calendario oficial, legalizó la prostitución y el divorcio
matrimonial.

La Revolución Libertadora
En 1955, se radicalizaron las tensiones entre el peronismo y los diferentes
sectores de la oposición. El 11 de junio, una celebración tradicional religiosa
católica se transformó en una manifestación opositora al peronismo,
donde se quemó una bandera argentina. El gobierno responsabilizó a los
organizadores, ordenó la detención de varios sacerdotes y expulsó a dos altos
cargos eclesiásticos del país.

El 16 de junio, hubo un intento de golpe de Estado. Una flota de aviones de la


Marina bombardeó la Casa Rosada y la Plaza de Mayo. El objetivo era
asesinar a Perón y sembrar el miedo en la población a fin de romper el apoyo
peronista. En lugar de eso, mataron a más de trescientos civiles por el intenso
bombardeo y Perón se mantuvo con vida. Muchos militantes peronistas
reaccionaron al ataque, iniciaron disturbios y quemaron iglesias. En respuesta,
el Papa excomulgó a Perón.

En los días siguientes Perón intentó conciliar con la oposición. Sin embargo, el
16 de septiembre se inició otro golpe de Estado liderado por el general Eduardo
Lonardi y apoyado por los partidos políticos opositores, la Iglesia y las Fuerzas
Armadas. Perón fue exiliado y se inició un gobierno que se autodenominó
“Revolución Libertadora”.

Los gobiernos siguientes llevaron a cabo un proceso de “desperonización” de la


sociedad. Proscribieron el peronismo, derogaron la mayoría de las medidas del
gobierno de Perón y buscaron eliminar toda su influencia.

La proscripción del peronismo


Luego de la Revolución Libertadora de 1955, Perón vivió casi dos décadas
en el exilio. En ese entonces, la situación económica y social de la Argentina
atravesó varias transformaciones que llevaron a la radicalización política en los
años sesenta y a la erosión del programa democrático liberal.

Con la proscripción del peronismo, los movimientos de izquierda crecieron


enormemente entre los sectores populares y aparecieron organizaciones
paramilitares que actuaban en contra del gobierno. Los regímenes militares
impusieron la represión y la censura para limitar el accionar de la izquierda. Sin
embargo, no pudieron mantener el orden social.

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A comienzos de 1970, comenzó una grave crisis política. Las manifestaciones
obreras se intensificaron y los gobiernos de facto controlados por las Fuerzas
Armadas debieron renunciar en repetidas ocasiones. Finalmente, se designó a
Alejandro Agustín Lanusse (Comandante en Jefe del Ejército) como presidente
con el objetivo de organizar una transición democrática controlada por los
militares.

El peronismo seguía proscripto y Perón tenía prohibido postularse a las


elecciones. Sin embargo, tenía un enorme apoyo popular. Por lo tanto, Perón
organizó desde el exilio la candidatura del delegado Héctor José
Cámpora.

Bajo a consigna “Cámpora al gobierno, Perón al poder”, el partido Frente


Justicialista de Liberación Nacional (Frejuli) contó con el apoyo de parte de la
CGT (que es considerada la derecha del movimiento peronista) y de la
tendencia revolucionaria de izquierda, como Montoneros y el ERP (Ejército
Revolucionario del Pueblo).

El 11 de marzo de 1973, el Frejuli ganó las elecciones con el 49,5 % de los


votos, y la UCR decidió no presentarse al balotaje. Cámpora asumió la
presidencia el 25 de mayo de 1973 y Perón retornó al país el 20 de junio.

En el acto para recibir al líder, hubo disturbios entre las diferentes facciones
que lo apoyaban: la organización sindical y la CGT (la derecha peronista) se
enfrentaron con Montoneros (grupo paramilitar de la izquierda radical), y el
personal a cargo de la seguridad del evento disparó contra los manifestantes y
causó varios muertos. Perón acusó a Montoneros por los disturbios y se apoyó
en la CGT para presionar la renuncia de Cámpora.

Se convocaron nuevas elecciones para el 23 de septiembre, en las que Perón


se presentó junto a su esposa Isabel como vicepresidenta. La fórmula
presidencial Perón-Perón ganó las elecciones con el 62% de los votos.

El tercer gobierno de Perón (1973-1974)


El tercer gobierno de Perón estuvo marcado por el conflicto social y político, y
el fin del equilibrio entre los sectores que se enfrentaban dentro del peronismo.
Perón se inclinó por los sectores de derecha (entre los que se incluye la CGT y
parte del movimiento sindical) y buscó limitar a la izquierda revolucionaria,
como Montoneros, ERP y otros grupos de izquierda radical.

El gobierno estableció la firma del “Pacto Social” para conciliar los intereses de
la burguesía con el movimiento obrero. A cambio de parar con las huelgas y
demandas gremiales por un plazo de dos años, la burguesía aceptaba un
aumento salarial de 20 % y un control de precios para los artículos de primera
necesidad. Sin embargo, parte de la burguesía, la clase media y los sectores
obreros no alineados con el gobierno y la CGT se opusieron al acuerdo.

12
Unos días después de la asunción de Perón, el secretario general de la CGT,
José Ignacio Rucci fue asesinado pero ninguna organización se adjudicó el
atentado. En consecuencia, Perón consolidó su alianza con la derecha del
movimiento y comenzó a enfrentarse de manera directa a revolucionarios
de izquierda.

El 19 de enero de 1974, el ERP atacó el cuartel militar de Azul, provincia de


Buenos Aires. En el enfrentamiento murieron nueve personas. Perón
aprovechó el ataque para presionar la renuncia del gobernador bonaerense
Oscar Bidegain, que pertenecía al sector de izquierda del peronismo.

Luego, logró la Reforma del Código Penal que endurecía las penas por delitos
guerrilleros. En consecuencia, ocho diputados de la izquierda peronista
renunciaron a sus bancas en el Congreso. Además, designó como jefe de
policía a Alberto Villar, uno de los líderes de la Alianza Anticomunista Argentina
(más conocida como Triple A, un grupo paramilitar de derecha).

En febrero, luego de un golpe de Estado policial en Córdoba, Perón intervino la


provincia y obligó la renuncia de otro de los gobernadores que pertenecían a la
izquierda de su movimiento y, en los meses siguientes, logró lo mismo con el
gobernador de Mendoza.

El 12 de junio de 1974, en un acto organizado en la Plaza de Mayo por la CGT,


Perón se dirigió por última vez al público. Unos días más tarde, el 16 de
junio, murió por la complicación de una enfermedad crónica en la sangre.

El gobierno de Isabel Perón


Al morir Perón, asumió el gobierno su esposa María Estela Martínez de
Perón (cuyo sobrenombre era Isabel), que era la vicepresidenta de la Nación.
La intención de Isabel era adelantar la convocatoria a elecciones
presidenciales. Sin embargo, durante su presidencia, las tensiones sociales y
políticas aumentaron cada vez más. Los grupos paramilitares de izquierda y de
derecha aumentaron sus atentados.

Durante su gobierno, Isabel se apoyó en José López Rega, ministro de


Bienestar Social, el arzobispo Pío Laghi y en Emilio Eduardo Massera, el jefe
de la Armada. Los tres pertenecían a una logia italiana anticomunista llamada
Propaganda Due. Además, López Rega era uno de los principales líderes de la
Triple A que, durante este periodo, se estima que asesinó entre 700 y 1500
personas por su militancia de izquierda.

Por otro lado, Montoneros (que se fusionó con las Fuerzas Armadas
Revolucionarias, más conocidas como FAR, otro grupo guerrillero de
izquierda), aumentó sus atentados, llevó a cabo secuestros millonarios para
financiar sus operaciones y enfocó la lucha armada contra las Fuerzas
Armadas.

13
El impacto de la crisis económica internacional por el aumento del precio del
petróleo llevó a un aumento generalizado de los precios de todos los
bienes de consumo. Esto llevó a la ruptura del “Pacto Social” firmado el año
anterior y la renuncia del ministro de Economía, que fue sustituído por
Celestino Rodrigo.

El nuevo ministro anunció un paquete de medidas liberales que afectaba


gravemente la calidad de vida de los sectores populares y la clase media
(aumento en las tarifas de servicios públicos, devaluación monetaria, aumento
del combustible). En respuesta, la CGT organizó por primera vez una huelga
general en contra de un gobierno peronista, que se llamó “Rodrigazo” (por el
apellido del ministro de Economía).

A su vez, con el aumento de los ataques de los grupos paramilitares, las


fuerzas militares se volvieron a involucrar en el escenario político. Finalmente,
las Fuerzas Armadas llevaron a cabo un golpe de Estado el 24 de marzo
de 1976 y derrocaron el gobierno de Isabel Perón.

El peronismo después de Perón


El movimiento peronista siguió siendo un elemento clave del escenario político
argentino luego de la muerte de Perón. Durante la dictadura (1976-1983) el
peronismo estuvo proscripto y los grupos de izquierda fueron perseguidos
por el terrorismo de Estado.

Con la vuelta a la democracia en 1983, el peronismo fue derrotado en las


elecciones por la Unión Cívica Radical con la candidatura de Raúl Alfonsín. En
1989, el peronismo llevó a la presidencia a Carlos Saúl Menem con el
Partido Justicialista, que ejerció el cargo hasta 1999.

Menem cambió la postura política durante su gobierno y tomó medidas


contrarias a la ideología peronista: implementó una política económica liberal
de privatizaciones masivas, desregulación del mercado y flexibilización laboral.
Además, se estableció la “convertibilidad”, una ley monetaria que estableció la
equivalencia del peso argentino con el dólar estadounidense. A largo plazo,
estas medidas llevaron a una crisis hiperinflacionaria que estalló en la crisis
argentina del 2001.

En 2003, el movimiento peronista volvió al poder con la presidencia de


Néstor Kirchner. Dentro del peronismo, el kirchnerismo se consolidó en los
años siguientes bajo el liderazgo de Cristina Fernandez de Kirchner, que
ejerció la presidencia entre el 2007 y el 2015, y de Alberto Fernández entre
2019 y 2023.

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