La antropología y la psicología Leif Korsbaek resumen
Tanto la antropología como la psicología desde sus inicios se han caracterizado por una
búsqueda constante de la propia definición y reconocimiento como ciencias. Ambas, en el
sentido más amplio, tienen como objetivo, el estudio del hombre en las diferentes
manifestaciones de su conducta y su vida en interacción con el mundo; y el ser humano al ser
la criatura con el hábitat más extenso y con la mayor pluralidad de variables de intercambio, el
trabajo se hace amplio y complejo. El desarrollo de ambas como disciplinas ha estado
directamente vinculado con el momento histórico, científico, la cosmovisión vigente e inclusive
la opinión social. Esto ha llevado a su consolidación al mismo tiempo que a su diversificación y
especificidad. Este proceso implica no sólo distinciones en el planteamiento de problemas y
objetivos, sino también diferencias en metodologías y abordajes. Los trabajos que exploran y
exponen la relación entre antropología y psicología lo hacen principalmente desde la
perspectiva cultural, exponiendo al menos dos problemáticas: el desarrollo de la personalidad
individual considerado a partir del efecto social; y la aplicación de esquemas de desarrollo de la
personalidad individual en relación con la colectividad.
1. Desarrollo histórico de la psicología De manera general podemos decir que la psicología
surge principalmente del quehacer filosófico de reflexión sobre la mente y el conocimiento (o
la experiencia) y la medicina, en particular la fisiología del sistema nervioso. Desde los
primeros pensadores griegos se identifican dos posturas a tales cuestionamientos: el
racionalismo y el empirismo. De estas posturas se deriva la separación entre dos entidades
constitutivas del hombre: el cerebro como referente de la razón y el pensamiento; y el cuerpo
como albergue de los sentidos. De esta discusión se derivan las doctrinas propuestas por
Bunge y Ardila (2002): • El Idealismo que centra su estudio en la mente y considera a la
conducta como un subproducto de ésta; y que además, emplea el método de la introspección
(directa o indirecta). • El Positivismo–conductismo, que niega la existencia de la mente y
estudia la conducta como respuesta a estímulos externos por medio de la observación, el
experimento y la medición. • El Materialismo psicobiológico que estudia la interacción entre
ambas entidades y comparte su método con el positivismo-conductismo. Aunque oficialmente
la fundación del primer laboratorio de psicología experimental con W. Wundt en 1879 marcó el
inicio de la disciplina. Tomaremos como referente la distinción de Leahy (1982) de tres
psicologías fundacionales: la psicología de la conciencia, la psicología del inconsciente y la
psicología de la adaptación. La psicología de la conciencia está representada por el trabajo de
Wilhelm Wundt (1832-1920), considerado fundador de la psicología, porque fue el primero que
buscó integrar el trabajo filosófico y fisiológico en pro del estudio de la mente o conciencia
humana entendida como la totalidad de la experiencia consciente. La psicología de Wundt se
conoce como psicología Ganzheit o psicología holista; y mantuvo una concepción voluntarista,
mentalista, explicativa y retrodictiva. En el libro Elementos de psicología de los pueblos de 1926
argumenta que la conciencia individual se halla bajo la influencia de una prehistoria y debe ser
estudiada mediante los productos colectivos; este es el planteamiento de trabajo de la
Völkerpsychologie o psicología étnica. Wundt asume aquí la evolución espiritual como la
evolución de la mente o la conciencia y asume que conocer el estadio de evolución mental
ayudará al conocimiento de la colectividad para la etnología; de la misma manera que el
trabajo etnográfico apoya el estudio de la psicogénesis. Wundt planteó la evolución psíquica
en cuatro estadios no excluyentes: a) el hombre primitivo como el ínfimo grado de cultura b)
el periodo totemístico, en el que predomina el animal sobre el hombre c) héroes y dioses,
caracterizado por la superioridad del hombre y la posibilidad de un mundo superior perfecto d)
El estado nacional y la religión nacional. Además, planteó un quinto estadio, el de la
humanidad, hacia el que la sociedad continua evolucionando. Esta psicología, nacida en
Alemania, dio inicio a una corriente funcionalista en el pensamiento psicológico, que fue
continuado y desvirtuado por E. Titchener. La descentralización de los partidarios de este
grupo, por efectos de la segunda Guerra Mundial, y el surgimiento del movimiento de la
psicología de la gestalt también en Alemania, marcaron el fin de esta corriente. La segunda
perspectiva es la de la psicología del inconsciente iniciada con S. Freud (1856-1939). Aunque
la escuela psicoanalítica no constituyó un aporte fundamental a la psicología como disciplina
científica es innegable su impacto social y sus aportaciones al trabajo antropológico. Los
primeros acercamientos de Freud a la mente fueron enunciados a partir de su trabajo como
médico en los casos de histeria, mediante hipnosis y, posteriormente, a través de la
introspección, específicamente de la asociación libre. El interés principal de Freud fue la
motivación humana; que según él, procede del deseo de reducir los estados de tensión, de
aquí que el planteamiento fundamental de su teoría sea instintual. El planteamiento
fundamental de Freud respecto a la relación individuo-sociedad ubica a la segunda como
definitoria, delimitadora y represora del primero. Tal efecto lo consigue a partir de la
incurrencia en la instancia psiquica del super-yo que se conduce de acuerdo con los parámetros
sociales, movido por el sentimiento de culpabilidad y el miedo a la pérdida del amor de los
demás, aunque esto implique el sacrificio del propio placer. La tercera corriente es la
psicología de la adaptación; que encuentra sus antecedentes en la biología, de manera
definitiva en la teoría de la evolución de Charles Darwin (1809- 1882). A partir de la cual
plantea cómo la mente dirige la adaptación del organismo a su medio ambiente y se aborda al
considerar dos problemas. • A nivel de la especie, el efecto de la herencia en el pensamiento y
la conducta de los organismos que conduce al trabajo de la psicología comparativa • A nivel de
individuo, que centra su atención en la forma en que el individuo se adapta psicológicamente
al ambiente y esto constituye el estudio del aprendizaje. Esta aproximación se sustenta en
algunos conceptos: • Los instintos, que son definidos escuetamente como patrones no
aprendidos desencadenados por estímulos específicos • La selección natural, que implica la
elección de los mejores representantes, estrategias o variaciones en el esquema de la
adaptación • La variabilidad, que implica la diversificación de patrones o respuestas. • La
relación de utilidad en términos de la función o capacidad de adaptación • La herencia como la
transmisión de información (genética) relevante para la adaptación. Darwin en El origen del
hombre y la selección en relación al sexo de (1953), plantea que este instinto aunado a las
facultades mentales, el lenguaje, la crianza y el hábito llevaron a la evolución de la sociabilidad
característica del hombre. Bajo esta perspectiva, existe un tercer vínculo, de carácter
metodológico, entre psicología y antropología. G. Romanes, en su Inteligencia animal de 1883,
realizó descripciones de las habilidades mentales de diferentes especies mediante
observaciones directas y redacciones anecdóticas. Este método enriquecido por el Canon de
Morgan, abrió la perspectiva del trabajo de psicología comparativa, y la técnica de observación
como medio de obtención de datos en la etología (humana) y la etnografía. Buscamos destacar
la importancia de no perder de vista el campo de estudio de la psicología: el hombre. En
palabras de Bunge y Ardila (2002) “el foco de la psicología, sea individual o social, es el
individuo en su medio natural o social, no la sociedad. Atribuir propiedades o capacidades
psicológicas a las sociedades es tan erróneo como atribuirles propiedades o funciones
biológicas”.
2. La psicología en la antropología, y viceversa. La exposición anterior ha vaciado diferentes
momentos en el desarrollo de la psicología en que ha reconocido, planteado y propuesto la
retroalimentación con el trabajo antropológico. En la revisión de la antropología y la influencia
de las disciplinas psicológicas puede distinguirse, de manera más o menos clara, su articulación
con las tres principales variedades nacionales de antropología y etnología. Si consideramos a
los principales representantes de las tres antropologías nacionales, resulta que para Franz Boas
el material psicológico más importante pertenece al dominio de lo inconsciente, para
Malinowski pertenece al dominio de lo consciente, mientras que para Radcliffe-Brown es,
grosso modo irrelevante. El caso de Lévi-Strauss es similar al de Franz Boas, él señala en la
construcción de su particular antropología estructuralista: “[...] el objetivo del antropólogo es
captar, detrás de las imágenes conscientes y siempre cambiantes de los hombres, el rango total
de las posibilidades inconscientes”. En el caso de la antropología destacamos su vínculo con
los antecedentes y aportaciones de las disciplinas y escuelas que abordan el complejo de la
psique más que exclusivamente de la psicología como ciencia. El psicoanálisis ha tenido una
influencia tan sólida, honda y duradera en la antropología cultural norteamericana que la
situación actual nos permite hablar de una “antropología psicoanalítica norteamericana”. Tan
es así que en el libro de Hunt (1966), no encontramos un sólo artículo que no se coloque
claramente dentro del campo del psicoanálisis o utilice los marcos teóricos de la psicología o de
la psiquiatría. Por otro lado, la psiquiatría ha incursionado tan fuertemente en la etnología
francesa que se ha creado una variedad específicamente francesa de “etnopsiquiatría” cuya
definición confirma vigorosamente: “[...] se puede definir etnopsiquiatría como el estudio
antropológico de la enfermedad mental en tanto que señal de un enfoque propio de una
cultura determinada”
3. El caso de los Estados Unidos: cultura y personalidad La antropología estadounidense es
antropología cultural y no social como en el caso en Inglaterra y se presta mejor a incorporar
una dimensión psicológica, de manera que realmente es difícil imaginarse la antropología
cultural estadounidense sin incluirla a ésta. Podemos buscar algunas de las raíces y las
condiciones fundamentales de esta antropología psicológica en los Estados Unidos en tres
antecedentes. Primero en Franz Boas, quien reformuló el concepto de cultura de Tylor:
enfocándose sólo en aquellos aspectos que tienen que ver directamente con la idea de cultura,
y rechazando los modelos simplísticos de determinación biológica o racial, los criterios
etnocéntricos de evaluación cultural y la nueva apreciación del papel de procesos sociales
inconscientes en la determinación del conducto humana. Otro antecedente lo constituye
precisamente E. B. Tylor, con su definición del concepto de cultura: “[...] todo aquel complejo
que incluye conocimiento, creencia, arte, moral, derecho, costumbre y cualesquiera otras
capacidades y hábitos adquiridos por el hombre como miembro de una sociedad”. El tercer
antecedente se encuentra en el pensamiento de Freud, pues su teoría permitió a los científicos
sociales explicar el proceso psicológico individual así como las peculiaridades de la expresión
humana que aparecen en la religión, arte, tabúes, y “sistemas proyectivos”. Los tres primeros
alumnos de Franz Boas –Edward Sapir, Margaret Mead y Ruth Benedict– iniciaron una
orientación hacia la psicología que con los años llevaría a la formación de la tendencia conocida
como cultura y personalidad. Ruth Benedict planteaba que en toda sociedad existe un
principio armónico que liga los elementos, organizándolos y dándoles forma, este modelo es
una fuerza integradora que actúa sobre los miembros de la colectividad, y los individuos a su
vez asimilan el modelo contribuyendo a su transmisión. Otro concepto clave en la teoría de
Benedict fue la integración cultural, considerada como el concepto básico del análisis de los
fenómenos culturales. Además, distingue dos niveles en que opera el proceso de integración:
el nivel de los rasgos culturales y el nivel de elaboración de pautas emocionales. También
explica las diferencias culturales a través de las diferencias entre personas, es decir, cada
cultura tiende a manifestar un temperamento específico. Ella pensaba que las culturas son
psicología individual proyectada en una pantalla gigantesca durante un periodo largo,
denominó a este principio ethos o configuración cultural. Otro concepto que alcanzó gran
influencia fue el rasgo cultural que maneja como una forma o sustancia particular con una
función sociocultural y con sentido para quienes la usan o entre quienes se manifiesta; aborda
el problema de los modelos culturales relacionándolo con el acondicionamiento de la cultura
sobre la personalidad. Define a la cultura como: “[...] la configuración de la conducta aprendida
y de los resultados de la conducta, cuyos elementos comparten y transmiten los miembros de
una sociedad. Abraham Kardiner, psicoanalista ortodoxo, elaboró la reformulación de esta
tradición y la desarrolló en sus dos libros clásicos: El individuo y su sociedad (1939) y Las
fronteras psicológicas de la sociedad (1945). Su mayor contribución fue la aplicación de la
técnica del psicoanálisis a los datos empíricos aportados por los antropólogos, lo que a su vez
permitió establecer la caracterización psicológica por medio de los datos culturales. El
concepto central que maneja es el de personalidad de base que desarrolló junto con Cora
DuBois; los elementos que sustentan este modelo son: a) Las experiencias tempranas del
individuo y su efecto en la personalidad. b) Las experiencias similares de carácter sociocultural,
que dan lugar a configuraciones de carácter. c) Las normas de crianza moldeadas culturalmente
y que conforman el sistema de valores característico de la comunidad. Su planteamiento es que
al analizar los rasgos culturales de la educación infantil, se puede acceder a la personalidad
básica de una sociedad. Por medio de este modelo trataba de definir los componentes de una
integración común de la personalidad compartida por individuos con experiencias culturales
semejantes. Clyde Kluckhohn realizó su más importante contribución a las ciencias sociales en
sus trabajos sobre etnografía de los navajo y sus escritos acerca de las teorías de las formas
culturales y de los valores. Tratando de evitar el determinismo cultural (como Benedict) o
biológico (como Linton y Kardiner) en el análisis de la formación de la personalidad, Kluckhohn
afirmó la interdependencia de los factores culturales y biológicos rechazando todo tipo de
explicación unilateral.
4. La antropología británica y las ciencias de la menteLa temprana antropología evolucionista,
de corte especulativo, fue creada por abogados en Inglaterra, y un elemento de primera
importancia en la creación de una antropología moderna fue la introducción del trabajo de
campo. A este respecto una fecha de mucha relevancia es el año 1898, cuando zarpó la famosa
expedición al Torres Strait bajo el mando de Haddon, un científico natural cuyos intereses se
habían movido desde las rocas, pasando por los fenómenos biológicos, hacia los fenómenos
mentales. En cierto sentido tenemos en nuestras manos un misterio, que Adam Kuper plantea
de la siguiente manera: “Desde que Rivers y su equipo formaron el grupo más influyente de
antropólogos en Gran Bretaña hasta el principio de los años veinte, y siendo difícil
diferenciarlos de los psicólogos más relevantes de la época, ¿qué relación se desarrolló entre la
antropología y la psicología?”. En 1915 Rivers fue reclutado para el servicio psicológico del
ejército, y en momentos posteriores empezaron a interesarle las teorías de Freud. Aquellos
eran exactamente los años durante los cuales Rivers desplegó una notable actividad alrededor
del psicoanálisis y las teorías de Freud, y fue presidente de una comisión creada para divulgar
las ideas freudianas en los círculos médicos. La introducción del psicoanálisis en Inglaterra en
relación con la antropología tuvo un muy elocuente interlocutor en Malinowski, acerca de
quien las opiniones eran, como siempre, divididas y contrastantes. Una buena parte de las
publicaciones de Malinowski fueron escritos en un diálogo sostenido con el psicoanálisis. En el
caso de Radcliffe-Brown, el otro fundador de la antropología británica moderna, en su
variedad de estructural-funcionalismo, la cuestión es menos complicada: él toma como punto
de partida la declaración programática de su gurú Emile Durkheim, “[...] los hechos sociológicos
se tienen que explicar por medio de otros hechos sociológicos”, con la que, grosso modo,
excluye el material psicológico de su horizonte o, por lo menos, minimiza su importancia. En la
antropología británica encontramos una notable resistencia a las ideas psicológicas y tal parece
que algo en Inglaterra ha repelado a la psicología; Malinowski creó una antropología en diálogo
con el psicoanálisis y la psicología conductista, pero abandonó Inglaterra y murió en los Estados
Unidos, dejando el escenario británico bajo el control de la antropología antipsicológica de
Radcliffe-Brown. Por un número de razones merece el antropólogo británico Gregory Bateson
nuestra atención. En primer lugar intenta desarrollar explícitamente una teoría psicológica; en
segundo lugar, intenta relacionar su teoría psicológica acerca del pensamiento con una teoría
social acerca de la actuación; y en tercer lugar, al casarse con Margaret Mead constituye una
especie de puente trasatlántico que articula la antropología social británica con la antropología
cultural norteamericana, influyendo de manera directa por medio de su contacto con Margaret
Mead la creación de la orientación de la cultura y personalidad.
5. La psiquiatría y la etnología francesa: la etnopsiquiatría la etnopsiquiatría ha sido definida
como: “[...] el estudio antropológico de la enfermedad mental en tanto que señal de un
enfoque propio de una cultura determinada” Podemos distinguir diferentes escuelas de la
psiquiatría que se han relacionado a su historia y que se diferencian en su planteamiento y
tratamiento de la enfermedad mental. La más conocida, la teoría psiquiátrica, dice que la
persona perturbada debe aislársele del ambiente que produce la perturbación. Su opuesto, la
corriente antipsiquiátrica, platea que la enfermedad social es un mito, cuya función es encubrir
los conflictos sociales y se refiere a los estereotipos de la enfermedad como modelos
aprendidos. La etnopsiquiatría deriva realmente de esta última perspectiva. Según Fernández
(citado en Prado, 2005), se puede hacer una división de la historia de la etnopsiquiatría en tres
etapas: En la primera se dan los estudios que contrastan culturalmente estados de enfermedad
mental. La etapa intermedia está representada por la producción de gran cantidad de
investigación y material poco serio y mal trabajado respecto al tema de la esquizofrenia (1930 a
1954). En este tiempo se puede tener cuenta del abordaje de la enfermedad mental con una
visión preestablecida, prejuiciosa y occidentalizada. La última etapa identificable inicia a partir
de 1955, año en que se produce una gran cantidad de investigaciones con alto rigor
metodológico. Durante esta etapa se consolida la etnopsiquiatría, sus objetivos y
problemáticas de estudios. Inevitablemente el planteamiento etnopsiquiátrico, igual que la
antropología psicológica y la antropología psicoanalítica, se relaciona con un buen número de
los temas predilectos de la antropología y la etnografía: los problemas de la brujería,
especialidad de la antropología social británica; el shamanismo, hoy en día un objeto de
estudio muy apreciado; el woodoo,etc. Por principio, la etnopsiquiatría tiene ciudadanía
principalmente en la etnología francesa, no obstante la existencia de influencias de
antropología de otras partes del mundo. Incluye muchos elementos de la antropología cultural
norteamericana, de la antropología social británica y de la lingüística de Praga y de Ginebra,
pero las influencias y precursores que se invocan son principalmente de la antropología
psicológica y psicoanalítica norteamericanas. Por otro lado, Gregory Bateson británico que hizo
grandes contribuciones a la antropología cultural norteamericana merece con el mismo
reconocimiento ser incluido en la etnopsiquiatría. Él plantea la patología mental como una
disfunción del sistema de comunicación que se extiende del plano individual al familiar y
colectivo. Según Bateson para el paciente esquizofrénico existe una contradicción entre el
mensaje y el marco del mismo, que no le permite descifrarlo adecuadamente.