ÉTICA EN PSICOLOGÍA
CASO 1
DOCENTE
Susana Elizabeth Mamani Guerra
INTEGRANTES
▪ Ruiz Quispe, Jhoandy Sarella
▪ Lopez Chuquilin, Vicky Alejandra
▪ Zamalloa Quintana, Aaron Brando
2024
Lima, Perú
I. INTRODUCCIÓN
En el Perú, el COVID-19 ha tenido un impacto significativo en varios
aspectos. En términos de salud, ha causado un alto número de casos y
muertes, lo que ha ejercido una presión considerable en el sistema de salud,
especialmente en las regiones más afectadas. Además, la pandemia ha
exacerbado las deficiencias estructurales en el sistema de atención médica
del país, como la falta de infraestructura y recursos, y ha puesto de
manifiesto las desigualdades en el acceso a la atención médica entre las
poblaciones urbanas y rurales, así como entre los sectores más pobres de la
sociedad.
Además de ello, el proceso de vacunación contra el COVID-19 ha
enfrentado diversos desafíos desde su inicio. La campaña de vacunación
comenzó en febrero de 2021, con la llegada de lotes iniciales de vacunas de
diferentes proveedores, como Pfizer, Sinopharm y AstraZeneca, sin
embargo, el proceso ha sido irregular debido a diversos factores, como la
escasez de vacunas, problemas logísticos, falta de planificación y
coordinación, así como la desinformación y la reticencia de algunas
personas a vacunarse.
Por otro lado, existen denuncias de desigualdad en la distribución de
vacunas, con algunas regiones recibiendo menos dosis que otras, lo que ha
generado preocupaciones sobre la equidad en el acceso a la
vacunación,además el país ha experimentado retrasos en la entrega de
dosis de vacunas comprometidas por los fabricantes, lo que ha afectado el
ritmo de vacunación y ha generado incertidumbre en el calendario de
inmunización. Por ello, surge la siguiente controversia: ¿Consideras que sea
ético que el sector privado sea autorizado a comprar y comercializar las
vacunas? Y a su vez, ¿esto traería felicidad y justicia a la sociedad? En
nuestra opinión, consideramos que no es ético que se brinde la autorización
a comprar y comercializar las vacunas, y a su vez, esto no traería felicidad y
justicia a la sociedad. A continuación, respaldaremos nuestra postura con
dos argumentos centrados en los temas Deontología vs. Teleología,
Definición de ética y moral, por último, Problemas éticos y morales.
II. DESARROLLO
Por un lado, consideramos que no es ético que al sector privado se le
autorice el comprar y vender las vacunas, y que esto no traería felicidad ni
justicia a la sociedad. Primero debemos mencionar que la ética se puede
definir como un medio por el cual un individuo o institución intenta
transformarse para obrar bien (Medina-Vicent, 2015). Con este concepto en
mente y después de comprender el caso, se puede reflejar que no se pretende
el beneficiar a otros con sus acciones, por el contrario, buscan el beneficio
propio vendiendo vacunas que deben ser otorgadas de forma gratuita a los
ciudadanos porque es un beneficio al que todos deben acceder. Si bien es
cierto que la representante de este sector menciona reiteradas veces que su
objetivo solamente es el que los centros de salud privados sean capaces de
adquirir y suministrar las vacunas para que lleguen a más peruanos, y así
evitar las muertes de miles, se conoce que el sector privado siempre intenta
obtener ganancias, es decir, lucrar. Agregando así que, si se llega autorizar
esta decisión que sólo tiene que ser ejercida por el Estado, no traería felicidad
ni justicia, puesto que, las personas con economía estable se ven favorecidas
con la autorización porque cuentan con el dinero, sin embargo, una familia que
antes de la pandemia contaban con trabajos informales y a causa del COVID-
19 se vieron afectados, y por ello no tienen una estabilidad económica para
adquirir la vacuna, no podrían adquirir la vacuna; consideramos que la finalidad
es que todos, absolutamente todos los peruanos se beneficien con la
adquisición de vacunas, no solo los que cuentan con una economía, en pocas
palabras que sean un beneficio colectivo y no individualista. Reafirmando lo
mencionado anteriormente, según Ramírez (2002) el enfoque que se opta en
cuanto a la felicidad no es uno individualista, por el contrario, es la felicidad de
todos exentos de dolor y abundante goce.
Por otro lado, consideramos que no es ético que el sector privado sea
autorizado a comprar y comercializar las vacunas, ya que la participación del
sector privado en la compra y comercialización de vacunas puede presentar un
problema ético relacionado con la seguridad, la eficacia y la equidad en la
distribución de los recursos de salud pública. Al respecto, Alzate (2014) nos
comenta que un problema ético es una situación que irrumpe en nuestra
comodidad de la cotidianidad, lo que provoca que tomemos una decisión para
hallar una solución concreta al problema. Permitir al sector privado tener
control sobre las vacunas puede comprometer la seguridad y la calidad de los
productos, así como crear desafíos adicionales en la gestión y regulación de su
distribución. En primer lugar, cuando las empresas privadas están a cargo de la
compra y comercialización de vacunas, existe el riesgo de que prioricen sus
propios intereses económicos sobre la seguridad y eficacia de las vacunas.
Esto podría conducir a prácticas comerciales poco éticas, como la promoción
excesiva de vacunas no probadas o la ocultación de información relevante
sobre los efectos secundarios. La falta de transparencia en estos procesos
socava la confianza pública en la integridad del sistema de salud y en las
decisiones relacionadas con la vacunación. En segundo lugar, la participación
del sector privado en la distribución de vacunas también puede crear
complicaciones logísticas y éticas. Sobre ello, las empresas pueden priorizar la
entrega de vacunas a regiones o grupos de población con mayor poder
adquisitivo, en lugar de seguir criterios basados en la equidad y la necesidad
médica. Además, esto podría resultar en la exclusión de comunidades
marginadas o vulnerables, aumentando la disparidad en el acceso a la atención
médica y exacerbando las desigualdades de salud existentes. En cuanto a ello,
Mújica y Pachas (2021) refieren que la desigualdad social y económica provocó
que parte de la población con bajos recursos económicos, se encontraran en
una situación complicada, catalogada como “riesgo de morir”.
III. CONCLUSIÓN
Primeramente, los centros de salud privados tienen un interés
individualista y lucran a cambio de los servicios que ofrecen, si se autoriza la
compra y comercialización de vacunas, solo cierto porcentaje de la población
peruana podrá acceder al servicio de vacunación debido a que la mayoría
estuvieron afectados significativamente en cuanto a economía por la pandemia.
Por último, no existe nada que garantice la confiabilidad del sector privado para
entregar vacunas de forma correcta y el hacer llegar a todos los ciudadanos sin
que opten por buscar beneficios propios, incluso si se llega aceptar este permiso,
está también la posibilidad que se excluya ciertas comunidades.
IV. REFERENCIAS
Alzate, J. C. (2014). Sobre el pensamiento ético del Wittgenstein tardío: La
situación ética. Versiones. Revista de Filosofía, 2(6), 85-95.
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18639
Cabezas, C. (2020). Pandemia de la COVID-19: tormentas y retos. Revista
Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública, 37(4), 603-604.
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Juárez, R. (2010). El concepto de ciudadanía en el comunitarismo. Revista
Mexicana de Derecho Constitucional, (23), 153-174.
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91932010000200006&script=sci_arttext
Medina-Vicent, M. (2015). ¿Para qué sirve realmente la ética? Adela
CORTINA ORTS. Eikasía: revista de filosofía, (66), 865-871.
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Mújica, O. J., & Pachas, P. E. (2021). Desigualdades sociales en la
mortalidad durante la COVID-19 en Lima y Callao. Revista Peruana
de Medicina Experimental y Salud Pública, 38, 183-184.
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Tenorio‐Mucha, J., Portocarrero, J., Busta-Flores, P., Pesantes, M. A., &
Lazo-Porras, M. (2022). Percepciones de aceptabilidad y reticencia
a las vacunas contra la COVID-19 en el Perú. Revista Peruana de
Medicina Experimental y Salud Pública/Revista Peruana de
Medicina Experimental y Salud Pública, 274-280.
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