0% encontró este documento útil (0 votos)
43 vistas5 páginas

Textos Explicativos y su Estructura

Cargado por

edgar rojas
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
43 vistas5 páginas

Textos Explicativos y su Estructura

Cargado por

edgar rojas
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

1) Introducción (Juan) d:v

Las exposiciones orales son un recurso pedagógico de uso muy frecuente en la vida
académica. El trabajo que implica una exposición ayuda a apropiarse de los temas y a
aproximarse al análisis de las preguntas relacionadas. Por eso, en todas las carreras y
en todos los niveles de formación se solicita la realización de exposiciones. Sin embargo,
no siempre estas tienen el mismo nivel de complejidad. Una exposición puede ser
puramente informativa, en este caso, se limita a ordenar y proporcionar datos sobre un
tema o concepto específico. La exposición también puede dar cuenta de un análisis del
tema o del problema. Un primer análisis se asemeja a una ficha de lectura o una reseña
reconstructiva. Este tipo de exposiciones es adecuado si usted desea plantear una discusión
o un debate sin desarrollar su posición propia. Una exposición más compleja se asemeja
a un ensayo. Este tipo de exposiciones es adecuado si usted tiene que desarrollar un tema
dado. Finalmente, la exposición más compleja es la que combina las funciones de la reseña
y del ensayo: no sólo construye una pregunta a partir de fuentes, sino que además
desarrolla posibles respuestas a esta pregunta. En ese sentido, esta exposición se asemeja
al artículo especializado.
En cualquier caso, usted puede garantizar el éxito de su presentación oral siguiendo
ciertos pasos previos y teniendo en cuenta algunos aspectos para aprovechar su
capacidad de expresión corporal. A continuación, encontrará algunos de los consejos más
útiles para la preparación de exposiciones orales:
2) (Karen) :3
Investigue sobre el tema: difícilmente se puede comunicar algo que no se conoce. Para
preparar su exposición, es indispensable que se informe sobre el o los temas que
abordará. Si su objetivo es informar sobre un tema, sea consciente de los matices y las
diferentes perspectivas desde las que se puede tratar. Si su objetivo es persuadir en torno
a una tesis en particular, examine con cuidado los criterios y la estructura de sus
argumentos. Tenga siempre a mano las fuentes de información más importante mientras
desarrolla la exposición.
Haga evidente el punto de partida de su trabajo: una exposición siempre parte de una
instrucción precisa y de un objetivo específico. En este sentido, puede que su objetivo sea
informar acerca de un tema o persuadir acerca de un problema. Enuncie de manera clara
y concisa el tema o el problema que será abordado en su exposición. De esta manera, su
auditorio sabrá hacia dónde se dirige y qué puede esperar de su intervención
Elabore un guion: para garantizar la coherencia de la exposición, puede resultar de
mucha ayuda la elaboración de un guion que incluya las partes principales que van a
estructurar su presentación. Cuando su exposición sea argumentativa, arme un plan de
trabajo que le permita:
• Enunciar a manera de preámbulo los objetivos de la exposición y del debate
subsiguiente.
• Plantear el problema.
• Desarrollar los puntos clave de la argumentación.
• Explicar su propia posición con respecto al problema planteado.
• Hacer una recapitulación que sirva como apertura para el debate.
Verifique que el guion contiene solo las palabras clave y las ideas centrales, esto le
permitirá desarrollar cada una de las partes de manera coherente sin ceñirse a una
enunciación rígida y sin depender de la memoria para exponer. Recuerde siempre tener
en cuenta el propósito de su trabajo, pues en el guion estarán consignados los pasos que
va a cumplir para lograrlo. No es buena idea leer todo el contenido de la exposición,
pues puede perder o aburrir a su público; sin embargo, este procedimiento es corriente
en algunos ámbitos académicos, como los seminarios filosóficos. Tampoco es aconsejable
aprenderse de memoria el contenido de la exposición, pues dará la impresión de
encontrarse recitando. Consulte a su profesor al respecto.
3) Algunos consejos formales (María) :y
Hablar en público es un desafío comunicativo muy diferente de la escritura. Para su
público, leer un texto es diferente a escuchar una exposición. Cuando un texto es denso,
el lector siempre puede abordarlo por partes, releerlo, comentarlo con los amigos, etc.
Pero una exposición densa rápidamente aburre al auditorio y se pierde irrevocablemente.
Por esta razón, es muy conveniente que tenga en cuenta las siguientes recomendaciones
de carácter formal:
Tiempo: una buena exposición deja tiempo suficiente para el debate de seminario que
la sigue. Por eso no tiene por qué durar más de 20 minutos (si es más larga, revísela).
Distribuya de modo adecuado las partes del discurso -introducción, desarrollo del tema,
conclusiones- en ese lapso.
Tono de voz: las personas tienen una capacidad limitada de atención: se distraen si se
les habla siempre al mismo ritmo y con el mismo tono de voz. Aprenda entonces a modular
su voz: practique las pausas y los cambios de ritmo y de volumen. Es importante también
que cuide su voz. Las tonalidades agudas y el volumen alto exigen la garganta más de
lo normal y pueden motivar afonías, ronqueras y falsetes fastidiosos. Evite carraspear
para aclarar la garganta o tomar agua fría para refrescarse: eso tiene, a la larga,
efectos nocivos.
Expresión corporal: un buen expositor es un "actor en escena": Permita que su cuerpo le
colabore a su voz. Apóyese en la capacidad de comunicación no verbal que hay en su
expresión facial y corporal. Para ello, es preciso dominar los elementos mímicos -
movimiento de manos y cuerpo, ademanes, gestualidad, etc.- de la exposición y aprender
a evitar las muecas y los tics nerviosos.
Uso de ayudas audiovisuales: como su nombre lo indica, las ayudas son un medio, no un
fin en sí mismo. Unas ayudas vistosas no disimulan la falta de investigación o de
argumentos. Por eso, conviene que identifique primero los puntos clave de su mensaje y
los refuerce luego mediante el uso de tablas, ejemplos, anécdotas, citas, comparaciones,
etc. Verifique que las ayudas audiovisuales utilizadas -tablero, acetatos, videobeam u
otros- brinden una adecuada visibilidad.
Sin embargo, recuerde que todos están viendo las ayudas: no es necesario que las lea de
nuevo. Recuerde también que incluso la tecnología más sofisticada puede fallar. Antes de
su exposición revise que todo funcione, pero, de todos modos, prepárese para seguir
como si nada si el sistema colapsa.
No pierda a su público: mientras expone, mantenga despierta y fresca la atención de su
audiencia haciendo los puentes y las transiciones que sean convenientes para enlazar las
diferentes partes del discurso. Dado que las personas olvidan fácil y rápidamente,
conviene hacer énfasis en los puntos cruciales de la argumentación y resumir
oportunamente las etapas cubiertas para mantener viva la memoria y el interés de los
asistentes. Además: aprenda a escuchar. Si no lo hace, será más difícil resolver de manera
satisfactoria las dudas, inquietudes o críticas que surjan entre la audiencia. En lo posible,
tome nota de las críticas y de las observaciones que se le hagan y téngalas presentes
tanto en sus respuestas como en sus posteriores incursiones en el debate.
Ensaye antes de su exposición: es muy pertinente ensayar su presentación antes de
enfrentarse con el auditorio real al que se dirigirá. Verifique en este ensayo que ha
planeado todos los aspectos formales enunciados previamente. No olvide revisar el
correcto funcionamiento de sus ayudas audiovisuales y de los dispositivos necesarios para
usarlas. Si puede conocer con antelación el salón o sala donde se llevará a cabo la
exposición, no dude en hacerlo: esto le permitirá apropiarse del espacio y sentirse más
cómodo con él.
4) Orden y estructura (Luis y Diego) }:v
Una exposición que tiene un orden y una estructura que el público puede percibir es más
fácil de seguir, de entender y de recordar.
• Organizar el discurso en partes. La organización más clásica es: introducción,
desarrollo y conclusión, pero existen otras que pueden ser igualmente efectivas.
• Seguir un itinerario expositivo para evitar un discurso denso o desordenado. El
orden puede seguir diferentes criterios:
a) Importancia (¿cuál es la información más importante?, ¿cuáles son las ideas
secundarias?)
b) Lógica (¿qué datos o conceptos debe conocer en primer lugar el auditorio?)
c) Cronología (¿qué es lo que pasó en primer lugar?)
d) Interés (¿qué tema interesa más a la audiencia?)—
• Emplear conectores discursivos, es decir, palabras que organicen, relacionen y
cohesionen las ideas y partes del discurso. Por ejemplo:
a) Para empezar intervenciones: El objetivo de esta exposición es… / Hablaré en
primer lugar de… / De entrada…
b) Para introducir incisos o ejemplos: Por ejemplo… / Como en el caso de… /
Recordemos, en este sentido, que…
c) Para estructurar el discurso: En primer lugar… / En segundo lugar… / Por un
lado… Por otro lado… / Finalmente…
d) Para retomar un tema: “Volviendo a lo que hemos visto al principio… / Decía que…
/ Señalaba que… Para establecer relaciones lógicas: Por consiguiente… / Esto
demuestra que… / Deducimos por tanto que…
e) Para concluir: “Tratemos, finalmente, el último aspecto… / En resumen… /
Resumiendo… / Para terminar… / En conclusión…
• Utilizar expresiones de lugar y de tiempo que ayuden a situarse en la estructura
del discurso. Por ejemplo: Ya hemos visto… / Hablemos ahora de… / Veamos
primero, […] y comentemos a continuación […]
• Repetir información que ya se ha dado y ligarla a información nueva para dar
fluidez al discurso. Por ejemplo: Si hasta ahora hemos visto…, ahora veremos… /
Esto tiene relación con lo que comentábamos antes…
Vocabulario
El léxico empleado en una exposición varía en función del tema, la audiencia, el grado
de formalidad y el propósito comunicativo.
• Elegir un léxico que se adecúe al tema del discurso, a los conocimientos de la
audiencia, al grado de formalidad y al propósito de la comunicación.
• Utilizar los términos técnicos con propiedad. Por ejemplo, reglamento es más
preciso que normativa y, al mismo tiempo, es un término comprensible para una
amplia gama de audiencias.
• Utilizar los extranjerismos de forma consciente. Por ejemplo, el uso de un término
en inglés en un discurso en castellano puede servir para reforzar una idea, pero
también puede parecer presuntuoso o descuidado. Hay que valorar la
conveniencia de su uso en cada caso.
• Evitar las palabras multiuso que se utilizan cuando el orador no encuentra la
palabra adecuada. Por ejemplo, cosa, tema, eso, la cuestión de, problemática,
etc.
Sintaxis
Construir frases breves y sencillas hace el mensaje más claro y comprensible.
• Evitar las frases muy largas, que en un discurso escuchado pueden ser más difíciles
de seguir que en un texto leído.
• No abusar de las muletillas, ya que pueden terminar convirtiéndose en tics
lingüísticos. Algunas muletillas comunes son: o sea…, entonces…, por tanto…,
quiero decir…, etc.
• Controlar el uso de los comodines fonéticos: aaa…, emmmm…, etc.
Claridad y concisión
Un discurso es claro y conciso cuando los destinatarios pueden entender sin dificultades
las palabras y las construcciones que se utilizan, y además, no sobran elementos.
• Adecuar el registro lingüístico al contexto de la comunicación. No es lo mismo decir
que “Se encontró un arreglo al jaleo causado…” (registro informal), que “Se
encontró una salida pactada al desacuerdo causado…” (registro formal).
• Adecuar la terminología a la audiencia y al conocimiento que tiene del tema, con
objeto de construir una exposición comprensible, amena y eficaz. Por ejemplo, en
un contexto académico el uso de terminología especializada suele ser un elemento
imprescindible para presentar y transferir conocimientos con rigor.
• Evitar contenidos superfluos y obvios, así como explicaciones innecesarias.
Densidad informativa
Un discurso sobrecargado de información puede ser pesado y difícil de asimilar.
• Aligerar el discurso para hacerlo fácilmente asimilable, ya que en una exposición
oral en directo, el receptor tiene menos recursos para seguir el discurso que en un
texto escrito: no puede volver atrás, ni elegir la velocidad con la que recibe el
texto, etc.
• Repetir palabras o frases para enfatizar una idea. Por ejemplo: Los importadores
garantizan al productor un precio justo, independientemente de las fluctuaciones
del mercado. Y, además de garantizar un precio justo, los importadores también
facilitan créditos a bajo interés y a largo plazo.
• Utilizar marcadores de importancia que destaquen términos o ideas del discurso
para que los receptores se den cuenta de su relevancia. Por ejemplo: Es muy
importante que quede clara la diferencia entre el comercio justo y el comercio
convencional.
• Utilizar preguntas retóricas para que aligeren la información, comporten un
cambio de tono en el discurso y otorguen una dinámica de conversación. Por
ejemplo: ¿Cuáles son las funciones de las tiendas de comercio justo? ¿Se limitan a
vender, como las tiendas tradicionales, o tienen alguna otra función? Bien… las
tiendas de comercio justo son puntos de venta, claro, pero también de
sensibilización y difusión del comercio justo.
• Jugar con la expresividad de la voz para evitar explicaciones densas y de tono
monótono. Por ejemplo, enfatizar con la voz las palabras clave del discurso.

También podría gustarte