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Sansón: ¿Quién era Dalila y cómo terminó su historia de amor y
traición?
Sansón y Dalila: 7 curiosidades como su pésimo protagonista
04.04.2023
Tiempo de lectura
6 min.
La Biblia, el libro más traducido y vendido del mundo, deja
apasionantes relatos que han servido para más de una
superproducción en Hollywood. La de Sansón y Dalila, quizás, es el
guión perfecto porque no falta la acción, la muerte, la pasión, la
traición y la venganza. Todos los ingredientes necesarios para crear
una historia en la que no da tiempo a respirar mientras se lee.
Recogida en el “Libro de los Jueces” del Antiguo Testamento, narra la
historia de un hombre casi sobrenatural que perdió todo su poder por
la traición de la mujer a la que amaba.
¿Quién era Sansón?
Según los escritos, Sansón fue un niño enviado por Dios. Un ángel le
dijo a su madre, una mujer estéril, que pronto tendría un hijo al que
no debía cortar el pelo jamás. Sería un hombre consagrado a la causa
de Yahvé. Después el capítulo 13 del "Libro de lo” jueces” pasa
directamente a contar su primera hazaña.
Sansón aparece en un momento en el que Israel no es un pueblo ni
definido ni estable. Acaban de abandonar la vida nómada, pero no
tienen un asentamiento estable ni un gobierno eficaz ni unido. Su
religión, tras el éxodo, se ve amenazado por las influencias politeístas
de las culturas vecinas y el pueblo filisteo, al que los que egipcios
describieron como hombres altos, de cabezas rapadas y cascos con
plumas, hostigaba a los judíos por el control de sus tierras.
En medio de esa situación opresora, se hace más que necesaria la
aparición de una figura heroica de fuerza sobrehumana que sirva de
liberación. Como tal, se presenta Sansón.
‘Sansón y Dalila’ fue un éxito de taquilla en el año 1950
La primera prueba de su increíble poder fue la de despedazar a un
león en dos solo con sus manos. Fue el día que se dirigía a una aldea
filistea para pedir el matrimonio con una muchacha de la que se
había enamorado. Días después, cuando transitaba el mismo camino
rumbo al desposorio, vio que en los restos del animal unas abejas
habían colocado su enjambre. Retó a los invitados filisteos de su
fiesta a adivinar un acertijo. Si lo hacía, les regalaría 30 vestidos de
fiesta.
“Del que comía salió comida; del que era fuerte salió dulzura.”
Debían resolverlo antes de que terminaran los festejos que duraban
una semana. Viendo que los días avanzaban y no daban con la
solución, los filisteos amenazaron a su paisana. O le sacaba el secreto
a Sansón o ella y su familia serían ejecutados. No fue fácil
conseguirlo, pero la muchacha consiguió que Sansón confesara. Por
salvar el propio pellejo y el de sus padres, reveló el fin del acertijo.
El séptimo día, cunando expiraba el plazo, los filisteos contestaron a
Sansón: “Nada hay más dulce que la miel; nada más fuerte que el
león”
Él sólo pudo responder: “Tan solo porque arasteis con mi novilla,
pudisteis conocer la respuesta”
Lleno de ira por la traición, se dirigió a una aldea filistea y allí asesinó
a 30 hombres y les arrebató sus trajes. Cumplía de manera
sanguinaria con su promesa.
Cuando Sansón volvió a recuperar a su esposa, su suegro le dijo que
la había entregado a otro hombre pensando que ya no la querría.
Lleno, otra vez de rabia: “atrapó trescientas zorras, las ató por la cola
de dos en dos, y a cada par le amarró una antorcha entre las colas;
luego prendió fuego a las antorchas y soltó las zorras en los campos
sembrados de los filisteos. De ese modo quemó el trigo que ya estaba
amontonado y el que todavía estaba en pie, y hasta los viñedos y los
olivares.”
Cuando los filisteos se enteraron, ejecutaron a la mujer y al suegro de
Sansón. La espiral de violencia sólo acababa de empezar porque él
juró todavía más venganza.
Se ocultó en una cueva y cuando se descubrió su paradero, su propio
pueblo quiso entregarlo para evitar más derramamiento de sangre de
inocentes. Él aceptó y en el momento en el que los filisteos ya
celebraban su victoria, Sansón se liberó de las sogas y con una
quijada de asno, “que estaba por allí” mató a mil hombres.
El día que Sansón dejó a Gaza desprotegida
Sansón se convirtió en un prófugo. A su paso por Gaza se alojó en
casa de una prostituta. Cuando supo que preparaban un operativo
para apresarle, huyó a de noche no sin antes arrancar las puertas de
la ciudad, los pilares y también la tranca.
Dalila, ¿quién era?
Fotografía prormocional de los ños 50 con Victor Mature y Hedy
Lamarr
Convertido ya en leyenda, Sansón se enamoró, otra vez, de una
filistea. Su nombre era Dalila y con ella mantuvo una relación pasional
y complicada.
Los mandatarios filisteos le prometieron una escandalosa recompensa
a Dalila si conseguía averiguar dónde residía el poder de sansón, ¿de
dónde venía su fuerza descomunal?
Hasta en tres ocasiones le preguntó cómo debía de atarlo para poder
retenerlo. Las tres veces, Sansón mintió. Ella, en todas y cada una de
las explicaciones, intentó, sin éxito apresarlo.
Ya cansado de la insistencia de la mujer, compartió con ella el
secreto: “Nadie me ha cortado jamás el cabello, porque desde antes
de nacer estoy consagrado a Dios como nazareo. Si me llegaran a
cortar el cabello, perdería mi fuerza y sería tan débil como un hombre
común y corriente.”
Dalila aprovechó que Sansón dormía sobre sus piernas y mandó a un
hombre cortar sus siete trenzas: “Sansón se despertó creyendo que
se libraría como las otras veces, pero no sabía que el Señor le había
abandonado. Entonces los filisteos le echaron mano y le sacaron los
ojos, y se lo llevaron a Gaza, en donde le sujetaron con cadenas de
bronce y le pusieron a trabajar en el molino de la cárcel. Pero el
cabello ya había empezado a crecerle de nuevo.”
Victor Mature en una de las escenas más recordadas de ‘Sansón y
Dalila’
Cuando los filisteos se juntaron para celebrar su gran victoria en el
templo, trajeron al propio Sansón para reírse de él. No sabían que la
venganza definitiva iba a caerles, literalmente, encima.
Sansón que había recuperado su pelo, le pidió al muchacho que lo
llevaba de la mano que lo colocara junto a las dos columnas centrales
del edificio. “Mueran conmigo los filisteos” fueron sus últimas
palabras. En su sacrificio, asegura la Biblia, se llevó miles de vidas por
delante, incluidas las de todos los mandatarios de su pueblo enemigo.
Un mazazo que supondría su declive.
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