Aportes de la Sociología a la Modernidad
Aportes de la Sociología a la Modernidad
CONTEMPORÁNEA I
Unidad I Tema II Principales Ideologías
La reacción provendrá tanto desde la Filosofía Racionalista Ilustrada revolucionaria (El Iluminismo)
como de los filósofos católicos que anhelaban la recuperación romántica de un orden feudal. Pares
antitéticos se incorporaron a la discusión y a la investigación: orden versus caos; profano versus
sagrado; anarquía versus autoridad.
Otras vertientes filosóficas producirán fuerte influencia en el pensamiento social de la época: Kant,
Hegel y, posteriormente, Dilthey y Nietzsche habrán de producir sistemas de ideas que dieran
lugar a las concepciones sobre el hombre,
la política, la economía y la organización
social moderna.
“Como se puede notar, en el siglo XIX el
concepto de clase se identifica con el Con la impronta hegeliana pero en otra senda de
funcionamiento mismo de la sociedad. Lo la producción intelectual, la Teoría Sociológica
que va a hacer Karl Marx es exactamente dar Conflictualista de Karl
al concepto de clase no sólo una dimensión Marx (1818-1883), se gestará el materialismo
científica sino también atribuirle el papel de
dialéctico o histórico, analizando la lucha de
base de explicación de la sociedad y de su
historia” clases y la definición de alienación como
consecuencia directa de la producción
Theotonio dos Santos en el “Concepto de Clases sociales”,
Primera edición: agosto 1973. Buenos Aires: Editorial industrializada, “la cosificación humana en el
Galerna, p.12. trabajo maquinal”, “el fetichismo de las
mercaderías”, la acumulación del capital y la
plusvalía, mostraban al capitalismo
como un sistema de clases en conflicto cuya profundización llevaría al fin de la historia y a una
sociedad sin clases en la que la propiedad fuera comunal, denominada Sociedad Comunista. El
aporte de la corriente marxista ha tenido y tiene una importancia esencial para la comprensión de
factores ligados a la economía, la política y a una concepción antropológica del hombre enajenado,
de sí mismo y de su obra, en el modo de producción en serie impuesto por la Revolución industrial.
Dos grandes vertientes teórico metodológicas se enfrentarán: el Naturalismo representado por
Emile Durkheim (1858-1917) y el Historicismo propuesto por Max Weber (1864-1920). Cada uno
de los teóricos, mencionados en esta semblanza histórica del surgimiento de la sociedad industrial,
demanda un seminario en sí mismo, solo para acercarse a la verdadera magnitud de sus
propuestas y afirmaciones. Es menester aclarar que nuestro objetivo, con esta síntesis, es
meramente abrir el interés por los mismos e introducir, brevemente, al lector a algunas ideas que
hacen de ellos, verdaderos clásicos de las ciencias sociales.
Para Durkheim, la Sociología es el estudio de los hechos sociales, éstos están representados por
aquellos aspectos de la vida social que configuran las acciones individuales. La producción grupal
del arte, la religión o las instituciones se encuentran en la mente individual pero se convierten en
entidades independientes que adquieren un carácter objetivo y exterior a los individuos ejerciendo
sobre éstos una fuerza restrictiva. El autor plasma estas ideas en una sistematización rigurosa
desde el punto de vista metodológico, en “La Reglas del Método Sociológico” (1895). Cabe
mencionar, que el autor aplica un metáfora organicista acerca del orden social que solo es factible,
si el investigador se ubica en el lugar del observador imparcial de su objeto asumiendo que la vida
social puede ser estudiada científicamente, tal como un acontecimiento más de la naturaleza. Como
otros teóricos de la época, Durkheim se encontraba, particularmente, preocupado por
diferenciación entre los hombres, que imponía la nueva división del trabajo1. Era nueva la
necesidad de cooperación debido a que en formaciones sociales previas, históricamente hablando,
el estatus ocupado por la personas estaba dado por la propia organización social. La sociedad
industrial traerá de la mano del capitalismo, la competencia y la posibilidad de la movilidad social
ascendente por medio de trabajo y la escolarización. Entonces: ¿qué mantendría unida a la
sociedad, si los ejes de la antigua cohesión social habían cambiado tanto?, ¿de qué manera la
conciencia colectiva no sucumbirá frente al individualismo moderno?.
Durkheim elaborará el concepto de solidaridad social mecánica, para
hablar de la cohesión social de las sociedades pre moderna y, orgánica
para referirse a la sociedad moderna. En esta última, los hombres deberán
cooperar entre sí sobre la base de la diferenciación, por necesidad, tal
como ocurre en los organismos cada elemento tiene una función
predeterminada (un prerrequisito funcional) y coopera funcionalmente
con los demás para mantener el equilibrio del todo, en este caso, de la
sociedad.
Sin embargo, esa cohesión no es presentada en su obra como una alternativa, debido a que el único
camino para evitar la disgregación social y el caos es que los hombres sostengan la unidad integrada
de la conciencia colectiva. Esta visión, aunque conservadora, advierte sobre los riesgos de la ruptura
de los lazos sociales y la profundización individualista de las actividades en la sociedad industrial. El
mismo peligro de que la sociedad tienda a volverse abstracta con las consecuentes alteraciones
objetivas y subjetivas del mundo, veremos más adelante expresado en el pensamiento de otros
autores del siglo XX y XXI.
Otro factor de interés para la sociología durkheimniana será la falta de sentido en la que el hombre
moderno se verá inmerso por el alejamiento de la religión, como la actividad que vinculaba a los
hombres con los aspectos espirituales de la vida y favorecía el orden y la integración social por
medio de marcos normativos y sistemas de valores irrefutables. La falta de aquello que los ligara a
un bien superior y habilitara la atribución de sentido frente al cambio y el sufrimiento, dejaba a los
hombres modernos solos de cara a la incertidumbre de la vida en la nueva sociedad, a esta falta el
autor la denominará, anomia y será uno de los conceptos clave que aún hoy siguen vigentes. Un
claro desarrollo de su teoría sobre la anomia puede encontrarse en “El suicidio” (1897), un lúcido
estudio sociodemográfico en el que Durkheim, explica la influencia de los factores sociales en el
suicidio.
1 Véase “La división del trabajos social” publicada en 1893, en la que el autor realiza un profundo análisis sobre el trabajo a
partir del nuevo modo de producción capitalista y despliega en profundidad el concepto de solidaridad social.
El Historicismo de Max Weber. Este autor que abarcará estudios sobre la sociedad teniendo en
cuenta la economía, la política, la educación, la religión, la cultura, el derecho, la historia, la filosofía,
entre otras cuestiones, será uno de los grandes pensadores de su tiempo y al quedeberemos
profundos análisis sobre el poder social que nos ofrecen, actualmente, posibilidad de comprender
problemáticas actuales. Para Weber, la Sociología sería empatía social porque su objetivo debía ser
comprender la acción social y dedicarse al estudio de las interacciones significativas entre los
individuos. Partiendo de esta concepción sociológica el método avalado por sus contemporáneos
positivistas, no tenía posibilidad de ser adoptado, así con la influencia filosófica de Kant y Dilthey
elaboró el método histórico comparativo denominado “verstehen”. Por medio de la construcción de
tipos ideales, esta nueva ciencia establecería regularidades y normas acerca de los actos sociales
considerando el punto desde el punto de vista del actor y el sentido mentado por él mismo. El tipo
ideal constituye la base para la elaboración de generalizaciones estadísticas y la probabilidad de las
acciones humanas. Rescatando la singularidad individual (micro social) y el rol de la historia (macro
social) los estudios sociológicos, según Weber, son posibles porque somos participantes activos de la
sociedad y la cultura. De este modo la investigación social es acción creadora y rescata la “ecuación
humana” 2 que implicará ser y permanecer conscientes de la relación entre la actividad científica del
investigador y sus supuestosbásicos subyacentes, a la hora de considerar la definición misma de esta
ciencia social, en particular, y de las ciencias sociales en general.
Max Weber tiene una visión idealista de la sociedad, así se opone a la posición materialista de Karl
Marx para quién el capitalismo surge de las transformaciones económicas de las distintas
formaciones sociales previas en la historia. Weber, sostendrá que son las ideas (y, especialmente,
las ideas religiosas)3 aquellas que otorgarán impulso a la organización de la actividad económica y,
que al mismo tiempo, factores como el desarrollo de la ciencia y la burocracia del Estado tendrán
directa influencia en el desarrollo de la sociedad capitalista. En este sentido, denominaba
racionalización a sus descripciones sobre los avances científicos y la tecnología, por ejemplo. Esta
racionalización guiaba con principios de eficiencia a la nueva organización social, ofreciendo sentido
y legitimidad al modo de dominación legal racional predominante en la sociedad industrial.4
2 Cf. El concepto de “ecuación cultural”, particularmente, de los estudios de la cultura de K.H. Wolff en “A methological note on
the empirical establishment of culture patterns”, American Sociological Review, vol.10, 1945, p.177 a.
3 Para una comprensión más acabada de la propuesta teórico metodológica del autor, sugerimos la lectura de “La ética
Nos parece interesante comenzar por la clarificación de ciertos términos que han sufrido
una mutación profunda en el pasaje de la Sociedad pre moderna a la Moderna, en primera
instancia. Algunos de los términos a los que hacemos referencia son los de:
“público” y “privado”. Podemos decir que el término público tuvo muchas acepciones
diferentes en su uso primitivo, pero, en particular hay dos que merecen señalarse. La
palabra latina “publicus” fue, con mucha probabilidad, un derivado de “poplicus” o
“populus”, que quería decir “el pueblo”. Pero había, al menos, dos sentidos diferentes de
“el pueblo” presentes en los primeros usos de la palabra público.
1Hobsbawm, E. (2013). Un tiempo de rupturas: sociedad y cultura en el siglo XX – 1° ed. Ciudad Autónoma de Buenos Aires:
Crítica.
p. 1
En un sentido, el término hacía referencia al acceso común, como en “lugar público”.
Según J. Habermas2, la “res pública” era cualquier propiedad generalmente abierta a la
población, y en los tiempos feudales ciertos espacios comunes se consideraban públicos
porque se proporcionaba acceso abierto a fuente y a la plaza del mercado. El concepto
fundamental es de apertura o accesibilidad. En su gran mayoría esta noción continúa en
uso en la actualidad cuando, por ejemplo, empleamos la expresión “hacer público” para
referirnos al proceso de hacer algo ampliamente accesible. Tal vez tuvo mayor predominio
el uso del término “público” en referencia a cuestiones de interés general, y más,
específicamente, a asuntos relacionados con la administración y el Estado. Este segundo
sentido del término tiene poco que ver con acceso común refiriéndose, sin embargo, a
interés común o bien común. Antes de 1830 los diccionarios franceses oponían público no
a privé (privado), sino a particulier (particular, individual). Actualmente el Diccionario de la
Real Academia dice que privado proviene del latín privatus y como adjetivo significa que
se ejecuta a vista de pocos, familiar y domésticamente, sin formalidad ni ceremonia alguna
y que es particular y personal de cada uno; o que tiene privanza o primer lugar en la gracia
y confianza de un príncipe o alto personaje, y por extensión, de cualquier otra persona.
El término público pasó a referirse más tarde al Estado, al evolucionar hacia “una entidad
que tiene existencia objetiva sobre y contra la persona que gobierna”. Hoy día,
inspirándose en gran manera en estas conexiones primitivas entre el término público y el
bienestar colectivo, apenas se puede evitar la asociación de asuntos públicos con asuntos
gubernamentales. El término público se presenta, entonces, como un concepto dual que
originalmente significaba dos cosas: “del pueblo” (al referirse a acceso común) y “para el
pueblo” (al referirse al bien común).
2 Véase el desarrollo del pensamiento del autor en algunas de sus obras, como: Historia y crítica de la opinión pública (1962),
La reconstrucción del materialismo histórico (1976), Teoría de la acción comunicativa (1981), Facticidad y Validez (1998), La
inclusión del otro, estudios de teoría política (1999).
p. 2
responsabilidad sobre la construcción de la sociedad humana, en el sentido de lo terrenal
de los asuntos inherentes a las organizaciones sociales.
LA MODERNIDAD Y EL PROGRESO
El ideal del Progreso se encontraba en el pensamiento filosófico de Bacon, Bodin y Descartes. Esa
idea de progreso estaba engendrada por el rasgo de la civilización que se basaba en el poder de
dominar, transformar y controlar la naturaleza. Este pensamiento relacionado con el avance de la
ciencia permitiría que los hombres consideraran que había llegado el tiempo de ejercer el dominio
por medio de la invención de bienes para la producción de otros, ejerciendo su voluntad y
desarrollando sus facultades. Otras discusiones tendrán lugar, entonces, ya que el progreso no
solo entraña la conquista de un orden material de la vida social, sino también de la felicidad
humana, así la desigualdad frente al progreso y el conflicto ético, serán cuestiones que iniciarán un
debate hasta hoy inacabado e irresoluto. En aquel contexto histórico y social, el Enciclopedismo
francés, el Anarquismo filosófico, el Socialismo utópico, la Filosofía de la historia fueron el germen
intelectual que favorecería la creación de ciencias alejadas de la tutela de la filosofía, la teología o
la ética: las Ciencias Sociales.
3 Roucek, J.S. (ed.) (1958). Contemporary Sociology. Nueva York: Philosophical Library.
p. 3
Hablar del campo de las Ciencias Sociales nos remite a pensar en las Fuerzas sociales e
intelectuales que dieron lugar al surgimiento de la Ciencia Política como una teoría del gobierno y
sus relaciones con la sociedad en el marco del cambio impuesto por la Revolución Francesa de
1789; a la Economía Política para el análisis del desarrollo de la sociedad y los problemas de la
producción industrial producto de la Revolución Industrial, la secularización, la salida del antiguo
régimen pre moderno estamental marcada por el nacimiento del capitalismo, el cambio religioso,
la urbanización, el surgimiento del Socialismo y la aparición de nuevos actores sociales, como el
proletariado.
El surgimiento del Estado Nación junto a la nueva organización social bajo el modo de producción
capitalista, fundaron las sociedades contractuales 4 y, lo social comenzó a ser un proceso de
construcción colectiva. Temas como la soberanía, la representación, la igualdad jurídica y la
ciudadanía serán las nuevas problemáticas provocadas por la organización social moderna y sus
conflictos inéditos con el poder. Nuevas concepciones sobre lo público y lo privado, la división del
trabajo, el salario y las clases sociales habrán de ser parte constitutiva del vocabulario de las
Ciencias sociales, que se plantearán “Positivamente”5 desde un modelo orgánico de la sociedad,
en debate con el pensamiento Ilustrado y el Marxismo.
Haciendo una síntesis de estas fuerzas intelectuales y sociales que estuvieron presentes en el
surgimiento de la Modernidad. Podemos mencionar:
4Véase las afirmaciones de Rousseau con respecto al Contrato Social: “La nueva sociedad, o contrato social, permite la
absorción del individuo en la voluntad común, general, sin perder su propia voluntad, porque al darse a esta voluntad común
se da a una fuerza impersonal, en realidad, casi a una fuerza de la naturaleza “del artículo de Rousseau “Economie Politique”,
Encyclopédie, París, 1 755, vol. V, p.347. Citado en Cassirer, The Philosophy of the Enlightenment, Princeton: Princeton
University Press, 1951, p.260.
5 “Comte, el fundador de la tradición empirista sobre la que se apoya Durkheim, consideraba que, a diferencia de lo que ocurre
en las etapas metafísica y teológica de la investigación, la esencia misma de la etapa positiva es la búsqueda de leyes. Comte
ofrece la siguiente definición de esta última: “En la etapa final, la positiva, el espíritu abandona la vana búsqueda de nociones
absolutas, del origen y del destino del universo y de las causas de los fenómenos, para dedicarse al estudio de sus leyes, es
decir de sus invariables relaciones de sucesión y semejanza. El razonamiento y la observación, adecuadamente combinados,
son los medios para alcanzar este conocimiento (…). Cito en Rex, J. (2001) en “Problemas fundamentales de la teoría
sociológica”, p.29. Amorrortu editores S.A: Buenos Aires.
p. 4
Cambio
religioso
Secularizac MODERNIDAD
ión
Desarrollo
de la
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sociales e
intelectua Revolució
les n
Antecede Francesa
ntes
filosóficos Rev. industrial
Capitalismo -
Socialismo
Mov. Obrero
Urbanización
(Darwin, C.R., en “El origen de la especies” 1998, p.7. Madrid: Editorial Alba)
La organización social industrial buscaba nuevas bases para encontrar el equilibrio perdido por las
revoluciones políticas y sociales. La industrialización, produjo la migración de los trabajadores
agrícolas hacia las ciudades, cuyas fábricas ofertarían el empleo industrial para el cual se
encontrarían disponibles, esos nuevos actores sociales: los obreros. Inéditos conflictos y
problemáticas desconocidas se produjeron por efecto de la migración masiva, la producción
contaminante y el desarrollo de los nuevos medios de transporte y comunicación. En otro plano,
los dogmas del pensamiento religioso eran puestos en cuestionamiento debido a la caída del
antiguo régimen monárquico y su asociación con las instituciones religiosos. Asimismo, las ciencias
naturales, particularmente los antecedentes de la física de Copérnico, Galileo Galilei y Newton a
partir del siglo XVI y los avances de la biología con la publicación de “El origen de las especies” de
Charles Darwin en 1859, se constituyeron en hitos de la razón humana que daban cuenta, por
medio de demostraciones científicas, de las leyes del universo y el origen del hombre en la tierra.
p. 5
Estos saberes, insolentemente, humanos pondrían en tela de juicio la propia existencia de Dios.
Las ciencias sociales, levantarían el guante de este desafío para batirse a duelo por ganar la autoría
del orden moral de la sociedad moderna.
La economía de libre mercado produciría, rápidamente, grandes ganancias para pequeñas élites
poseedoras de los medios de producción a costa de una mayoría trabajadora con bajos salarios y
jornadas de trabajo a destajo. Estas situaciones de profunda desigualdad promovieron las
reacciones contra el sistema, que condujeron al surgimiento del movimiento obrero y el
nacimiento del Socialismo.
p. 6
Pereyra Lucchese, Emiliano
Cita sugerida:
Pereyra Lucchese, E. (2017). El modelo agroexportador en los manuales de Historia:
Algunas reflexiones sobre la enseñanza de la nueva Historia Regional en las escuelas
de Santa Fe. Clío & Asociados (24), 71-82. En Memoria Académica. Disponible en:
[Link]
Resumen
El propósito del trabajo es analizar los relatos de la explicación histórica de diferentes manuales
escolares para un período específico, el del modelo agroexportador, y evaluar qué peso tiene en sus
explicaciones los sucesos de carácter local o regional, en este caso, de la provincia de Santa Fe. Se
tratará de poner en juego estos contenidos, con los presentados en su momento por los CBC de la
Ley Federal de Educación (LFE), los NAP de la actual Ley de Educación Nacional (LEN) y el
Diseño Curricular de la Provincia de Santa Fe (DCJSF). Se pretende jerarquizar la historia de la
provincia de Santa Fe, que generalmente se la presenta como un apéndice de la de Buenos Aires,
perdiendo de vista sus particularidades. Si bien tanto en la Constitución Nacional, como en las LFE
y LEN se plantea la necesidad de generar contenidos respetando la diversidad y particularidades
regionales, este trabajo pretende demostrar cómo los contenidos curriculares plasmados en los
manuales escolares, si bien se fueron complejizando e incluyendo a nuevos actores sociales, nuevas
herramientas de análisis e incluso fuentes primarias (en paralelo a las reformas educativas de los „90
en adelante), todavía continúan siendo una historia estado-céntrica con eje en la provincia de
Buenos Aires.
Palabras claves
Historia Regional, historia enseñada, manuales, modelo agroexportador
***
The agroexport model in the history manuals. Some reflections on the teaching of the new
Regional History in the schools of Santa Fe.
Abstract
The purpose of the paper is to analyze the accounts of the historical explanation of different
school textbooks for a specific period, that of the agroexport model, and to evaluate the importance
of local or regional events, in this case, the province of Santa Fe. These contents will be put into
play, with those presented at the time by the CBC of the Federal Education Law (LFE), the NAP of
the current National Education Law (LEN) and the Curricular Design of the Province Of Santa Fe
(DCJSF). It is intended to prioritize the history of the province of Santa Fe, which is generally
presented as an appendage to that of Buenos Aires, losing sight of its particularities. Although both
the National Constitution and the LFE and LEN consider the need to generate content respecting
regional diversity and particularities, this paper aims to demonstrate how the curricular contents
embodied in the school textbooks, although they have become more complex and include New
social actors, new analytical tools, and even primary sources (in parallel with the educational
reforms of the 1990s and onwards) still remain a central-state story with an axis in the province of
Buenos Aires.
Keywords
Regional history, history taught, manuals, agroexport model
Clío & Asociados. La historia enseñada. 2017 (24) ISSN 2362-3063 (digital), pp. 71-82
Universidad Nacional del Litoral – Universidad Nacional de La Plata (Santa Fe/La Plata –Argentina)
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Introducción
El presente trabajo se encuadra dentro del campo de la historia enseñada e intenta indagar acerca
de qué contenidos curriculares del área de la Historia se enseñan en las aulas santafesinas en el nivel
secundario y qué peso tiene en la enseñanza de los mismos las explicaciones de carácter regional o
local en la actualidad, en un contexto de discusión para la sanción de una Ley Provincial de
Educación. El trabajo se centra en el análisis general de los contenidos curriculares de Historia para
el nivel secundario, pero focalizando en un período particular, que se eligió para delimitar el
trabajo: la instauración del modelo agroexportador a fines del siglo XIX en nuestro país. En el
análisis general de los contenidos curriculares se intentó realizar una escueta comparación entre los
contenidos de la Ley Federal de Educación, la Ley de Educación Nacional y el Diseño Curricular
Jurisdiccional de la provincia de Santa Fe, sobre todo para señalar las continuidades y semejanzas
respecto a nuestro problema: el peso específico de las explicaciones locales o regionales en la
enseñanza de la historia. Por otro lado, el uso generalizado de los manuales en las escuelas nos
permite utilizarlos como una vía de acercamiento a lo que se enseña en las aulas, aunque hay que
subrayar su carácter aproximativo. Para este trabajo se utilizaron manuales de tercer año de tres
editoriales: Kapelusz, Estrada y SM. La utilización de estos manuales fue por disponibilidad y
enfoques distintos. Finalmente es necesario subrayar el carácter provisorio de dicho trabajo, que se
irá enriqueciendo con el aporte de colegas y docentes y con la ampliación de temas curriculares,
editoriales y trabajo de campo.
atravesó por una profunda crisis de más de una década. Esto se reflejó en los contenidos
curriculares de la LFE, es decir, en los CBC elaborados para unificar el nivel educativo a nivel
nacional. En ellos, la interdisciplinariedad de las Ciencias Sociales, las diferentes duraciones del
tiempo así como la relevancia de las explicaciones económico- sociales son evidentes, al mismo
tiempo que la historia fue perdiendo especificidad.
La LFE tuvo como objetivo principal adecuar la política educativa a los lineamientos básicos del
Banco Mundial en tono con la globalización imperante y el fin de la historia. Eran tiempos en que
campeaba victorioso el neoliberalismo, sobre los escombros de un socialismo que había sido
devorado por sus profundas contradicciones internas. Los adalides del libre mercado planteaban el
fin de los Estados-nacionales y del trabajo. Desde la televisión, se nos convencía que privatizar las
empresas y fábricas del Estado nos iba a beneficiar. En este esquema, la vieja escuela nacionalista y
su hermana un poco más joven, la escuela técnica, no tenían razón de ser, el Estado ahora debía
formar ciudadanos “flexibilizados”, que supieran adaptarse (pasivamente) a las circunstancias y a
los cambios del mercado, la historia ya no tenía importancia y se le abría las puertas al capital
privado.
Uno de los principales argumentos a favor de la necesidad de reformar la educación era su total
desactualización a los tiempos que corrían. La historia que se enseñaba, era una historia muerta,
aburrida, acartonada, que no motivaba a los alumnos y seguramente tampoco a muchos docentes.
Era una historia que había sido funcional al Estado nación a principios del siglo XX y que luego,
hacia fines del siglo, parecía que había sido abandonada por el poder. La reforma de 1993 fue total,
cambió la estructura del sistema educativo, cambiaron los contenidos curriculares, cambió las
formas de gobernar y dirigir el sistema educativo. Y el rechazo fue muy fuerte, ya que las bases
docentes, los estudiantes, las familias y la sociedad en general no fueron para nada tenidas en
cuentas.
Clío & Asociados. La historia enseñada. 2017 (24) ISSN 2362-3063 (digital), pp. 71-82. UNL – UNLP
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diagnóstico que hacía de la LFE el Ministerio de Educación planteaba que destacaba: “la
actualización y unificación de los contenidos básicos comunes para todos los niveles y
modalidades” (Nosiglia, 2007:116). De esta forma, se criticaban los aspectos negativos, el carácter
neoliberal de la LFE, y se rescataban sus reformas curriculares. Es por eso que en su 2° documento,
titulado “Reducir las desigualdades y recuperar la centralidad de los aprendizajes” (Consejo Federal
de Cultura y Educación, 2004), planteaba que: “se deberá identificar núcleos de aprendizajes
prioritarios para todos los niveles, (...). A partir de este documento, se pone en marcha la
elaboración de los núcleos de aprendizaje prioritarios (NAP)” (Nosiglia, 2007:116).
Los NAP de Ciencias Sociales que abordan la problemática seleccionada en este trabajo se
encuentran en el núcleo de 2°/3° año, en el apartado de las sociedades a través del tiempo. En
realidad el único que hace referencia explícitamente es el siguiente:
“La comprensión del proceso de construcción del Estado nacional argentino en el marco de la
expansión capitalista y de la división internacional del trabajo, teniendo en cuenta los acuerdos y
conflictos de los actores implicados y la participación del Estado en la conformación de una
economía agroexportadora y de una nueva sociedad” (Ministerio de Educación de la Nación,
2011:21) (este punto sugiere establecer comparaciones con países latinoamericanos). Hay que
subrayar como una novedad curricular de la LEN el artículo N° 92 donde se explicitan contenidos
obligatorios para todas las jurisdicciones sobre diferentes temáticas. La prescripción de contenidos
curriculares en una ley nacional fija precedente y genera controversias.
Si bien la provincia de Santa Fe aún no cuenta con una ley provincial de Educación, en el 2013
se llevó adelante una reforma curricular muy importante. En dicha reforma, y tras una serie de
movilizaciones de los docentes de historia, se logró que se enseñe historia en 2°, 3° y 4° y en las
escuelas orientadas en Humanidades y Ciencias Sociales, también en 5°. El modelo agroexportador
se puede enseñar en tercer o en cuarto año de las escuelas medias. Los contenidos curriculares en
el nivel jurisdiccional provincial son más específicos, a saber:
La comprensión del proceso de construcción del Estado nacional argentino y la conformación
de la economía agroexportadora en el marco de la expansión capitalista, y de la división
internacional del trabajo, teniendo en cuenta los posicionamientos de los actores sociales
implicados.
La conformación de una nueva configuración social en algunas regiones de la Argentina en las
postrimerías del siglo XIX e inicios del siglo XX, con la emergencia de nuevos actores sociales,
tensiones y conflictos. (Ministerio de Educación de la provincia de Santa Fe, 2014:188)
Cuando habla del consecuente ajuste de lentes, Fernández está haciendo referencia al método
microanalítico. En síntesis la región estaría delimitada por el objeto a estudiar, pero no por el
recorte de los objetos de estudios para hacer más accesible la investigación para el historiador
(disponibilidad de fuentes, recursos, distancias, etc.), sino un recorte para analizar a través del
microscopio del historiador -haciendo referencia a la microhistoria italiana- y de esta manera poner
en evidencia situaciones, relaciones, acontecimientos que desde una óptica macro pasarían
inadvertidos.
A su vez María Silva Leoni plantea que la región se construye bajo la dinámica de la relación
hombre-espacio y que esta es una construcción social: se trataría de un espacio heterogéneo,
discontinuo y no necesariamente coincidente con los límites naturales o jurídicos. La región estaría
ligada a otras a nociones como espacio local y frontera (Leoni, 2015:170). Leoni plantea un
contrapunto con Fernández al decir que en la actualidad los estudios regionales no se agotarían en
un modelo teórico único sino que existe una multiplicidad de modelos. Plantea que no se pude
definir apriorísticamente la región:
En síntesis, ¿Qué le permite definir una región al historiador? No hay una definición
apriorística del objeto de estudio. La región puede definirse a través de los espacios de
circulación de bienes o personas, del desarrollo y dinámica de los mercados, de las
articulaciones y relaciones de interdependencia, especializaciones, estructuras sociales y de
poder, modalidades de acumulación, formación de clases y sistemas de dominación, con una
mirada holística que supera la fragmentación entre historias sectoriales. (Leoni, 2015:177)
Clío & Asociados. La historia enseñada. 2017 (24) ISSN 2362-3063 (digital), pp. 71-82. UNL – UNLP
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En el caso de Santa Fe, en el trabajo citado de Coudannes se realiza un estado de la cuestión del
desarrollo de la Historia Regional en Santa Fe hasta mediados de la década del 2000. Solamente me
gustaría agregar algunos aportes que creo significativos. Desde el 2005 se vienen organizando desde
la UNL el Congreso Regional de Historia e Historiografía que este año realiza su séptimo
encuentro. En este sentido, el desequilibrio planteado por Coudannes entre Santa Fe y Rosario (los
principales polos de investigación de la provincia) se podría estar reduciendo. Asimismo en los
últimos años se publicaron una serie de historias de carácter regional producto de tesis de
doctorados que fortalece el campo de la nHR, estoy haciendo referencia a los trabajos de Gabriela
Águila “Dictadura, represión y sociedad en Rosario, 1976-1983: un estudio sobre la represión y los
comportamientos y actitudes sociales en dictadura”, editado en el 2008 por Prometeo, al de María
Mercedes Prol “Estado, movimiento y Partido Peronista: la ingeniería institucional en Santa Fe,
1943-1955” editado en 2012 por Siglo XXI y el reciente libro de Laura Luciani editado este año por
la Universidad Nacional de La Plata “Juventud en dictadura: representaciones, políticas y
experiencias juveniles en Rosario: 1976-1983”, entre otras obras.
La gran pregunta o problema a resolver es ¿cómo llevar los nuevos aportes de la nHR a la
escuela? La nHR es un campo, que por más dinámico que sea, presenta serias dificultades a la hora
saltar los altos muros de las instituciones educativas -algo que comparte en general con el resto de
la historia académica-, por lo que es necesario introducir algún tipo de trampolín para facilitar su
enseñanza en las aulas. En primer lugar sería necesario plantear la importancia de la enseñanza de la
nHR en las escuelas: en un contexto mundial de fuerte interdependencia y dependencia entre las
naciones -lo que suele llamarse globalización-, en medio de una verdadera revolución en las
comunicaciones, de información infinita y rápidamente desechable, de constantes guerras “locales”
-Irak, Kosovo, de vuelta Irak, Afganistán, Ucrania, Siria, ¿Corea del Norte?, las guerras civiles de la
Primavera Árabe, los golpes de Estado judiciales en América Latina (Honduras, Paraguay, Brasil),
etc.- que nunca se sabe cuándo se pueden transformar en “mundiales”, de la novedad permanente, el
imperio de la tecnología, la incertidumbre futura como única certeza, del debilitamiento de los
estados nacionales -por lo menos de los Estados al sur del planeta- , lo local y lo regional comienza
a revalorizarse como un lugar que genera distintas identidades colectivas, como un espacio
fuertemente identitario, muchas veces, de trinchera. Por todo esto desde la nHR se plantea que tanto
la ciudad, lo local como lo regional se erigen como lugares estratégicos para pensar la identidad, la
conciencia de comunidad, las relaciones de poder hacia dentro de la misma y reflejar la
contradicción entre lo particular y lo general (Fernández, 2007:37). Y la cuestión de la identidad
nos remite directamente a la disciplina histórica, y a otro problema candente: el de las nuevas
funciones formativas y valorativas de la disciplina (Scalona, 2007:1). En las últimas décadas, tras la
reforma curricular de los „90 la historia sufrió una mutación bastante radical: de enseñar una
historia patriótica donde se exaltaba a los héroes patrios se pasó a una historia reciente donde se
condena el terrorismo de Estado y se exalta a los hombres comunes que lo sufrieron, a los valores
democráticos y de participación (Amézola, 2003:9) 4. Si originariamente la historia se utilizó para
formar al ciudadano del naciente Estado-nación, en la actualidad la historia se utilizaría para formar
al ciudadano del siglo XXI: ¿qué valores y actitudes enseñar?, ¿qué contenidos seleccionar?, ¿qué
procesos desechar?
En relación a la historia local, Mariana Canedo reflexiona acerca de los peligros de caer en una
historia desvinculada de los fenómenos globales y plantea el trabajar con los relatos identitarios
desde la historia local. Estos relatos se articularían a varios niveles: al nivel de la memoria, al nivel
de las visitas a la ciudad (salidas al casco histórico de la ciudad, museos, teatros, barrios, etc.) y al
nivel de los acontecimientos históricos de la ciudad y alrededores. Estos relatos identitarios se
podrían pensar como un complemento más que como una contraposición de las historias nacionales.
(Canedo, 2010:3). Este planteo es muy interesante porque por un lado refuerza la propuesta de
Scalona de utilizar la ciudad como locus para estudiar las nuevas identidades, pero al mismo tiempo
previene de caer en una historia anecdótica, y propone, como un método para trabajar en las
escuelas, el de desarticular los mitos que surgen de los relatos identitarios del lugar. Por otro lado,
Leoni plantea dos cuestiones que a mi parecer son muy importantes. Por un lado, en la Argentina, a
diferencia de otros países (como por ejemplo Cataluña en España), los regionalismos no cobraron
gran protagonismo, siendo las identidades provinciales los más poderosos movilizadores de
solidaridades que entraron en conflicto sistemáticamente con la territorialidad del Estado nacional
(Leoni, 2015:172). Esta cuestión nos plantea cómo se construyó la figura del santafesino, las
diferencias entre el sur y el norte, entre el Litoral y el interior, etc. En esta línea, Coudannes nos
recordaba que cuando hablamos de región, no debemos olvidarnos las diferencias hacia adentro:
“¿Región o regiones? La provincia no puede ser tratada como un conjunto homogéneo que olvide
los ritmos desiguales de desarrollo y el conflicto social” (Coudannes, 2006:9). Y a su vez nos lleva
a otra cuestión muy interesante que plantea Leoni: pensar la tarea simbólica de la construcción de la
región, que, al igual que el Estado nacional, fue un lento proceso de construcción social, o lo que es
lo mismo, como se produjeron los imaginarios regionales (Leoni, 2015:171). Estas investigadoras
nos dan importantes sugerencias y pistas para introducir en la escuela la nHR, fundamentalmente
por dos vías:
1. Estudios locales/regionales (la escala la determinará el problema que se enseñe: por ejemplo si
estamos estudiando el Grito de Alcorta o si estamos hablando de La Forestal), que sirvan para
problematizar la historia nacional, para rebatirla o enriquecerla.
2. Estudios locales centrados en la ciudad. “La ciudad tiene un potencial pedagógico
significativo, porque se concibe como punto de anclaje con el pasado a través del patrimonio
urbanístico y porque orienta acciones políticas para el presente y el futuro en pos de una mejor
calidad de vida” (Scalona, 2007:6).
Es necesario subrayar, que si bien en los diseños curriculares la nHR no aparece, en la provincia
contamos con diferentes dispositivos que nos pueden permitir introducirla intersticialmente: me
refiero por un lado al Seminario de Ciencias Sociales, una nueva asignatura que serviría idealmente
para este propósito y por otro a los NIC, que nos da libertad a los docentes para trabajar
interdisciplinariamente problemáticas discutidas en el seno la comunidad escolar.
A continuación veremos algunos ejemplos de cómo en la actualidad se trabajan los contenidos
curriculares en algunos manuales.
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forma más desordenada. SM en la sección “En profundidad” ([Link]., 2014:250) analiza los
ingenios azucareros tucumanos. Estrada tiene un interesante enfoque sobre la provincia de Santa Fe:
El desarrollo regional más grande de la época fue el de la provincia de Santa Fe. El interés por
poblar el norte del territorio y desarrollar allí alguna actividad económica, llevó a las
autoridades provinciales a expandir la frontera y a dictar leyes para la entrega y subdivisión de
tierras a familias extranjeras que se dedicaran a cultivarlas. De esa manera, entre 1870 y 1890
se produjo una explosión agrícola que transformó totalmente la economía y la sociedad
santafesina. (Campos et al, 2013:171)
Es interesante el concepto de "Fronteras internas" que trabaja Estrada para aquellos pueblos,
parajes y fortines que se encontraban en la frontera con el indio. Por último, Kapelusz ignora que la
primera huelga general del país fue, no en Capital Federal como sostiene, sino en la ciudad de
Rosario, en 1902.
En síntesis, tomando el conjunto de manuales analizados en este trabajo se pueden destacar que
aparecen varias referencias del modelo agroexportador vistos de Santa Fe, pero ninguno lo hace de
forma integral y homogénea. Podríamos agregar que esto no es algo nuevo, Sandra Fernández, en
un artículo de 2009 planteaba la misma situación: en relación al período 1829-1852 el énfasis de los
manuales estaba puesto casi exclusivamente en Buenos Aires, en relación al período de instauración
del modelo agroexportador la realidad descripta se correspondía exclusivamente al área pampeana y
se generalizaba para todo el país. También son sumamente interesantes los planteos de Carlos
Minetti cuando haciendo referencia al período revolucionario nos dice:
A pesar de los cambios que fuimos planteando continúa vigente una Historia lineal y estatista
(en la primera mitad del siglo XIX se relatan todas las dificultades para la construcción estatal
para luego explicar en la segunda mitad de dicho siglo la definitiva formación del Estado), que
tal como plantea Josep Fontana, «nos impide ver que en cada momento del pasado ha existido
una diversidad de futuros posibles, el papel de la mujer, la importancia de la cultura de las
clases populares entendida como saber y no como folklore, y la racionalidad de unos proyectos
alternativos de futuro que no triunfaron». (Minetti, 2017:14)
La cita de Josep Fontana no es gratuita, ya que es sorprendente que, por ejemplo, la Liga de los
Pueblos Libres siga siendo un dato anecdótico en la enseñanza de la historia santafesina, cuando se
trató un importantísimo proyecto político alternativo que no triunfó. Seguimos enseñando que el 9
de julio fue la fecha de independencia de nuestro país, cuando en realidad la Argentina no existía y
la mitad de las Provincias “Unidas” del Río de la Plata estaban en la Liga de los Pueblos Libres y no
participaron del Congreso de Tucumán. También resulta curiosa la omisión prácticamente total de
la experiencia de Paraguay bajo el gobierno del Doctor Francia, cuando se enseña el modelo
agroexportador y la división internacional del trabajo en América Latina. No es un dato menor: fue
la única experiencia alternativa al modelo agroexportador dominante en toda América, y fue
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brutalmente reprimida, y la Argentina tuvo una gran responsabilidad en ese proceso. Sin embargo,
la gran mayoría de los estudiantes -y seguramente de muchos docentes- desconocen esta historia.
Conclusiones
La reforma educativa de 1993, la reforma constitucional de 1994 y la LEN del 2006 hablan de
que los contenidos curriculares deben respetar las particularidades de cada jurisdicción. Sin
embargo esto no se refleja en el Diseño Curricular Jurisdiccional de la Provincia de Santa Fe, por lo
que en la actualidad los docentes y alumnos de la provincia de Santa Fe carecemos de manuales
escritos por historiadores profesionales con una visión más regional, un poco descentrada de
Buenos Aires. Si bien existieron buenos ejemplos de ello, no perduraron en el tiempo. En los
últimos años la producción historiográfica local viene creciendo, con muy buenas experiencias de
difusión a través de la editorial Prohistoria en conjunto al diario La Capital de Rosario y de los
Congresos Regionales de Historia e Historiografía organizados en Santa Fe. Sin embargo todavía
existe un gran campo fértil para la producción académica y didáctica que ofrezca una historia más
cercana, sin olvidar las grandes vinculaciones con el Estado nación, con Latinoamérica y con el
mundo. Es necesario romper con la inercia que muchas veces prevalece en los diseños curriculares:
Mariela Coudannes se preguntaba allá, por el 2006 si frente al proceso de reforma educativa que
había en la provincia, existiría la posibilidad de modificar los contenidos, incluyendo la historia
regional en las escuelas (Coudannes, 2006:5). Casi una década después, con la reforma curricular
consumada la situación respecto a la duda plantea por Coudannes es negativa: la historia regional
sigue fuera del mundo escolar. Una de las posibles causas de esto quizás la podemos encontrar en el
imbatible tríptico: historia nacional -currículas provinciales- manuales o empresas editoriales que
apuntalan una visión de la historia con centro en Buenos Aires (Fernández, 2009:38). Mientras el
mercado siga imponiendo el currículum real en las escuelas, va a ser muy difícil cambiar estas
concepciones acerca de la historia arraigadas en el sentido común del docente. Sería necesario
pensar en un marco regulatorio para las editoriales que quisieran trabajar en las aulas santafesinas.
En la actualidad estamos en un momento propicio para debatir estas cuestiones: se está discutiendo
cómo debiera ser la ley de educación provincial. Creo que sería una muy buena oportunidad para
que dentro de la Ley provincial se explicitaran algunos contenidos curriculares obligatorios para el
área Historia, que hacen a las particularidades de la provincia, de la misma forma que se hace en la
LEN.
A su vez, incorporar la enseñanza de la nHR en las escuelas santafesinas implican desafíos
conocidos por muchos: los relacionados a la formación docente. Se ha escrito mucho sobre esto, lo
que me gustaría subrayar es que nos deberíamos esforzar más en trabajar en conjunto, de forma
articulada, entre los niveles secundario, terciario y universitario. Relacionado con esto, aunque de
forma tangencial, desde la UNR se comenzó con la experiencia de una maestría en Enseñanza de la
Historia que se propone, entre un universo mucho más amplio, pensar también, las cuestiones
abordadas en este artículo. Finalmente, de lo que se trata es de hacer una historia más cercana y más
interesante para que los jóvenes se apropien de ella y breguen por cambiarla.
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Argentina. Revista de Teoría y Didáctica de las Ciencias Sociales , 8, 7-30.
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[Link]
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Notas
1
Profesor de Historia de nivel medio, egresado de la Universidad Nacional de Rosario, adscrito al Taller de Historia de
la Cátedra de Currículum y Didáctica del Departamento de Formación Docente de la Facultad de Humanidades y Artes,
UNR, maestrando de la maestría “Enseñanza de la Historia”, de la misma universidad. Docente en escuelas medias
públicas y privadas.
2 Si bien normalmente se dice que la renovación comenzó en los años „60, el quiebre institucional hizo que recién con
el regreso de la democracia, en la década del „80 el alcance de la renovación institucional, de temas y de enfoques fuese
realmente significativo.
3
Con la reforma constitucional de 1994 se incorporó el inciso 19 del artículo 75, donde se explicitaba que la potestad
del Congreso para sancionar leyes de organización y de base de la educación. Estas leyes debían “consolidar en su
organización la unidad nacional respetando las particularidades provinciales y locales” (Nosiglia, 2007:114).
4
Esto llevó a una historia más inclusiva, pero paradójicamente, también la llevó a perder su especificidad dentro de la
escuela secundaria: hoy existen múltiples asignaturas como por ejemplo las Formaciones Éticas, las Ciudadanía e
Identidad, Ciudadanía y Participación, Ciudadanía y Derechos (y Derecho y Ciudadanía) que tratan de temas y
problemas que entran claramente dentro del campo de la Historia.
5
Se trabaja la cuestión de la Conquista de la Patagonia dos capítulos anteriores al del modelo agroexportador, por lo
que quedan escindidos.
UNIDAD II – Tema 1:
1
. EL SISTEMA SOCIAL Y LA ESTRATIFICACIÓN SOCIAL. ESTRATO:
CONCEPTO Y TIPOS.
1
Berger, P. L. y Luckmann, T. (1991). La construcción social de la realidad, décima reimpresión. Buenos Aires:
Amorrortu.
Los sistemas de estratificación social representan las desigualdades que existen en las
sociedades humanas, ya hemos debatido sobre la diversidad de sociedades y como la
complejidad de las mismas profundiza las jerarquías sociales de distintos tipos.
En las sociedades modernas las variaciones ligadas a la riqueza y el poder social, suelen
ser las fuentes más evidentes de la desigualdad social.
LA ESCLAVITUD
Esta representa la forma más extrema de la estratificación. La desigualdad entre los
individuos y los grupos y, está representada por el sistema social en los que algunos son
dueños de otros. Las sociedades han legalizado a través de la historia, la posesión de
esclavos. Las personas esclavizadas carecían de todos los derechos humanos más
esenciales, fundamentalmente, el derecho a la libertad y la participación activa y
democrática en la estructura de la sociedad.
La aplicación de la esclavitud ha variado de acuerdo a las diferentes sociedades. En el
mundo antiguo, Grecia y Roma los esclavos podían ser incluidos en algunas actividades
sociales, como la lectura y la escritura; el comercio; la administración o el trabajo artístico.
Hasta los albores de la sociedad moderna en los siglos XIX y XX, la esclavitud no fue
abolida como sistema de organización social explícito. Sin embargo, cabe mencionar que
las prácticas sociales siguen sosteniendo y reproduciendo situaciones de esclavitud, de
las que somos testigos cotidianos en todo el mundo.
LA CASTA
El sistema de castas puede observarse, todavía hoy, en países como la India. Dos
agrupamientos principales, los varna y los jati, que a su vez se dividen en subcategorías
de acuerdo a su importancia social, muestran la compleja estructura de un sistema social
basado en diversos sistemas de creencias. Los brahmanes – miembros de los varna- son
los grupos más elevados en la escala representado una pureza de la estirpe, vocablo al
que remite la palabra casta.
La movilidad social dentro del sistema de castas es relativamente rígida, pocos individuos
aislados se mueven cambiando su posición en el sistema. Pero ningún sistema es
absolutamente cerrado o endogámico o de movilidad social nula. Hablamos de
sociedades humanas y ya hemos visto que el cambio, es parte esencial de sus
características.
Altas
Medias
Bajas
Sin embargo, en las sociedades actuales frente a la reformulación del mundo globalizado
y el crecimiento del Mercado como un nuevo articulador de la organización social,
debemos hablar también de los grupos excluidos de la sociedad, representados en
aquellos que no ocupan lugar alguno en la estructura social, reproduciendo en muchos
casos esa desigualdad por generaciones.
ANEXO I
Sistemas de Estratificación
Los sistemas de estratificación son cerrados, es decir, permiten poco cambio en la posición
social, o abiertos, lo que significa que permiten el movimiento y la interacción entre las
capas. Un sistema de castas es aquel en el que la posición social se basa en la condición
atribuida o el nacimiento. Los sistemas de clases son abiertos, con el logro jugando un papel
en la posición social. Las personas entran en clases en función de factores como la riqueza,
los ingresos, la educación y la ocupación. Una meritocracia es un sistema de estratificación
social que confiere posición basada en el valor personal, gratificante esfuerzo.
El sistema de clases
Un sistema de clases se basa tanto en factores sociales como en el logro individual. Una
clase consiste en un conjunto de personas que comparten estatus similar con respecto a
factores como la riqueza, los ingresos, la educación y la ocupación. A diferencia de los
sistemas de castas, los sistemas de clases son Las personas son libres de obtener un nivel
de educación o empleo diferente al de sus padres. También pueden socializar y casarse con
miembros de otras clases, lo que permite a las personas pasar de una clase a otra.
Sistemas de estratificación
Los esclavos estaban excluidos de los puestos políticos y militares; algunos sabían leer y
escribir y trabajaban como administradores del gobierno, muchos eran artesanos. La
esclavitud ha provocado resistencia y luchas periódicas por parte de aquellos sujetos a ella.
Los sistemas de castas son sistemas cerrados de estratificación en los que las personas
pueden hacer poco o nada para cambiar su posición social. Un sistema de castas es aquel
en el que las personas nacen en su posición social y permanecerán en él toda su vida. A las
personas se les asignan ocupaciones independientemente de sus talentos, intereses o
potencial. Prácticamente no hay oportunidades para mejorar la posición social de una
persona.
En la tradición de castas hindúes, se esperaba que las personas trabajaran en la ocupación
de su casta y se casaran según su casta. Aceptar esta posición social se consideró un deber
moral. Los valores culturales reforzaron el sistema. Los sistemas de castas promueven
creencias en el destino, el destino y la voluntad de un poder superior, en lugar de promover
la libertad individual como valor. Una persona que vivía en una sociedad de castas era
socializada para aceptar su posición social.
Estados: eran parte del feudalismo europeo, pero también existieron en muchas otras
civilizaciones tradicionales. Los estados feudales consistían en estratos con diferentes
obligaciones y derechos recíprocos, algunos de los cuales estaban establecidos por ley. En
Europa, el estado más elevado era el compuesto por la aristocracia y la nobleza. El clero
formaba otro estado, con inferior status, pero con varios privilegios distintos. El tercer estado
eran los plebeyos, siervos, campesinos, mercaderes y artesanos. Se toleraba hasta cierto
punto la movilidad individual o matrimonial entre los estados.
Los estados se hallaban estrechamente ligados a la comunidad señorial local: formaban un
sistema de estratificación local más que nacional (excepto en China o Japón).
La estratificación social y el funcionamiento de la estructura de clases son elementos
transversales del análisis sociológico y su naturaleza se encuentra estrechamente ligada a la
composición teórica y epistemológica de la sociología misma, tratándose directa o
indirectamente en la mayoría de las investigaciones de carácter sociológico. Si obedecemos
a la naturaleza multiparadigmática de la sociología, el acercamiento a ambos problemas, así
como el énfasis puesto en características específicas de la dinámica de clases y en su
composición estructural difiere según la perspectiva teórica abordada.
Erik Olin propone la siguiente clasificación para agrupar teóricamente las diferentes agendas
investigativas dedicadas al estudio de la estratificación social y la estructura de clases:
Los aportes realizados por Peter Blau, quien propuso el enfoque macroestructural, son
también puntos de referencia teóricamente importantes para entender el proceso de
estratificación y las dinámicas de diferenciación e integración social. En el enfoque
macroestructural, propuesto por Blau, a la estructura de determinada sociedad se la entiende
como la distribución de una población en posiciones sociales establecidas, constituyendo un
espacio social multidimensional, en donde el grado de interacción entre individuos, por medio
de sus posiciones, termina por conformar la estructura de determinada sociedad.
Enfoques marxistas
A diferencia de los enfoques funcionalistas y weberianos, las relaciones entre las clases se
sostienen fundamentalmente a partir de procesos de explotación y dominación, los cuales
son necesarios para la acumulación efectiva del capital en el marco de las economías
capitalistas; por esta razón, tanto el marco institucional existente como la división del trabajo
social propios del modo de producción capitalista son efecto de la explotación de las clases
dominadas en función de los intereses de quienes detentan el monopolio de los medios de
producción, y que a su vez son generados por las contradicciones inherentes al
funcionamiento de las economías de mercado y tienen un peso secundario en la
estructuración del sistema de estratificación social.
Según la versión marxista de la teoría del valor-trabajo, el valor de un bien está dado por la
cantidad de trabajo necesario para producirlo, lo cual implica que dicho valor no está limitado
a la eficacia aislada de su producción, sino al tiempo socialmente necesario para ser
fabricado en relación con los niveles de productividad del mercado.
Enfoques weberianos
Los análisis asociados con esta perspectiva teórica sostienen que la estratificación social, y
por consiguiente las posibilidades de acción de los individuos, obedecen a las diferentes
oportunidades que efectivamente tienen esos individuos como resultado de su relación tanto
con el marco institucional existente como con los medios de producción, a través de los roles
que ejercen en el mercado.
Desde la perspectiva weberiana, la clase social se define por la relativa similitud entre las
características económicas de sus miembros, así como por la relación de éstos con el
mercado. Los grupos de estatus se delimitan a partir de las diferencias asociadas con el
consumo y las prácticas sociales, las cuales pueden estar ancladas a elementos objetivos o
puramente simbólicos, como lo son el prestigio y la reputación, mientras que los partidos
políticos constituyen los mecanismos más eficientes para la consecución de poder político y
la inserción en el aparato estatal.
El hecho de que la clase social se defina en función de las relaciones económicas sostenidas
por los individuos y de que, adicionalmente, exista como realidad social objetiva, obedece al
proceso de racionalización de la vida social característico de la modernidad. La clase social,
bajo este enfoque, es un marco de clasificación racionalizado, en tanto que su lógica se basa
en la impersonalidad y secularidad de la clase anclada a su relación con un mercado
determinado, compartiendo así los criterios de racionalidad característicos de las diversas
estructuras sociales que dan forma a las sociedades modernas, así como al esquema de
dominación legal burocrática propuesto por Weber.
El énfasis de esta propuesta teórica recae en las condiciones institucionales que permiten la
acción individual y explican sus diferencias, fenómeno al que hace referencia el concepto de
restricción de oportunidades, así como al papel que cumplen la clase, el partido y los grupos
de estatus en la articulación de la conducta. En este sentido, el acceso diferenciado a tales
oportunidades obedece a la restricción jerárquicamente institucionalizada de las posiciones a
ser ocupadas, en función de que se requieren determinadas credenciales socialmente
legitimadas para ocupar dichas posiciones, tales como el capital económico, la cualificación
profesional o el ejercicio de un cargo laboral institucionalmente diferenciado.
Por ende, el acceso de los individuos a tales oportunidades es posible debido a las
restricciones que otros individuos enfrentan para acceder a las mismas, en tanto que carecen
de las credenciales socialmente aceptadas como indispensables para ocupar determinadas
posiciones en la estructura social. La legitimación institucionalizada de las diversas
posiciones que ocupan los individuos en la estructura de clase tiene tanta injerencia en su
existencia, reproducción y diferenciación como las dinámicas económicas.
Al mismo tiempo, y en consonancia con los postulados weberianos, el término oportunidades
hace referencia también a los medios institucionalizados y legitimados por determinado
orden social como mecanismos efectivos y validados socialmente como apropiados para la
consecución de objetivos individuales.
En este sentido, el enfoque de restricción de oportunidades se inclina a considerar el marco
institucional existente como el mecanismo más importante a la hora de explicar las
diferencias asociadas con la distribución del capital y la asignación de posiciones en el
mercado referidas a la actividad laboral, a la distribución de prestigio y reputación y a las
acciones políticas organizadas, componentes que, como ya se mencionó, caracterizan a la
clase, los grupos de estatus y los partidos, respectivamente, como bases de la acción
racional.
La institucionalización de la propiedad privada en una economía de mercado constituye el
mecanismo de restricción de oportunidades más determinante para explicar las diferencias
entre clases, debido a que la posesión de los medios de producción por los miembros de una
clase implica la exclusión de los trabajadores de participar en la propiedad de los mismos.
Un fenómeno análogo experimenta la distribución de los bienes simbólicos socialmente
valorados, subjetivos y/o objetivos, en relación con los grupos de estatus y con la adscripción
a organizaciones de carácter político.
Es importante resaltar que la estructura de clases dista de ser una descripción morfológica
de la composición de una determinada sociedad en un momento específico. Un sistema de
relaciones dinámico y cambiante entre los individuos a través de las funciones que tienen y
las posiciones que ocupan; por ello, cualquier sociedad es susceptible de cambio y
transformación, impulsados por los agentes pertenecientes a las diversas clases que la
integran, en función de sus intereses, valores e ideales compartidos. El análisis de las
relaciones de clase y de los sistemas de estratificación social será más preciso y efectivo si
se le incorporan, de manera integral, algunos elementos de los principales esquemas
teóricos, sobre todo dado que la complejidad del mundo social requiere de una mirada
multidimensional sobre uno de los problemas más relevantes de la sociología.
o Referencias
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Bourdieu, Pierre (2001). La dominación masculina. Buenos Aires: Amorrortu.
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Giddens, Anthony (2003). La constitución de la sociedad. Buenos Aires: Amorrortu.
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Lizón, Ángeles (2007). La otra sociología. Barcelona: Intervención Cultural.
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Mills, Charles Wright (1975). Poder, política y pueblo. Ciudad de México: Fondo de Cultura
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Weber, Max (2002). Economía y sociedad. Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica.
PROBLEMÁTICA SOCIAL
CONTEMPORÁNEA I
Unidad I Tema III Los Paradigmas de la Modernidad
(...) En los paradigmas: se refleja la comprensión que del mundo y de sí tienen los colectivos: sirven
de manera mediata a la interpretación de los horizontes de aspiración y. de expectativa. De allí
que para toda teoría de la sociedad la conexión con la historia de la teoría represente también una
especia de test. Cuanto mayor sea la naturalidad con que pueda recoger, explicar, criticar y
proseguir ideas tradicionales teóricas anteriores, tanto más inmunizada se verá contra el peligro
de que en la propia perspectiva teórica sólo se hagan valer subrepticiamente intereses particulares
[Habermas, 1987]”1
1Vasilachis de Gialdino, I. (1992): Métodos cualitativos I los problemas teórico-epistemológicos. Buenos Aires:
Centro Editor de América latina S.A.
LOS PARADIGMAS PRODUCTIVOS
▪ CARACTERÍSTICAS:
Siguiendo a Max Weber, resulta oportuno señalar que la Modernidad estableció el ejercicio
de una autoridad del tipo racional-legal en el marco de las profesiones y las
organizaciones, caracterizada ésta por su aptitud para justificarse a través del sistema de
prescripciones explícitas y coherentes que la sostienen. La competencia del saber y la
moralidad se hallan ligadas a este tipo de autoridad debido a que es fiduciaria de la
confianza que se deposita en la
institución que la detenta,
evidenciando de este modo el peso
de la relación entre quiénes la
invisten y quiénes reciben los
mensajes o las órdenes, pero
también revelando los conflictos de
competencia.
2 Véase su relación con los aportes teóricos de Alfred Schütz, George H. Mead, M. Weber y K. Marx.
ANEXO I
El término paradigma
¿Qué nos dice dicha definición? Nos dice que un paradigma es un conjunto de valores y
saberes compartidos colectivamente, es decir, usados, implícita o explícitamente, por una
comunidad. Compartidos significa también convalidados tácita o temáticamente. Estas
aclaraciones extensas de la definición nos pueden sacar de la circularidad y la inocuidad para
sumergirnos en la vaguedad.
b) El conjunto de las creencias, valores reconocidos y técnicas que son comunes a los
miembros de un grupo dado.
Las teorías científicas se destacan no solamente por las leyes y las aplicaciones, según nos
dice Kuhn, además son cruciales aspectos tales como las comunidades científicas, las
convicciones y creencias y el periodo histórico en que aparecen las teorías. Lo cual significa que
la ciencia no es sólo la formulación de leyes, sino lo que comparte una comunidad en términos
de lenguaje, de visión, de socialización y de valoración.
Por otra parte, la noción de paradigma deja entrever las consideraciones más importantes de
Kuhn sobre la historia de la ciencia, al afirmar que la ciencia no es una sucesión continua y
acumulativa del saber, sino que responde más a la característica de una realidad de dos.
grandes y diferenciados momentos, a saber: la ciencia normal y la ciencia extraordinaria o
revolucionaria.
De esta definición se destaca el hecho de que Morin insiste en los paradigmas como profundas
inscripciones o sellos (impresión) que tienen culturalmente los individuos y los grupos. Esas
inscripciones y sellos son semánticos, lógicos e ideo-lógicos. Semánticos porque el paradigma
determina inteligibilidad y sentido, es decir, el paradigma nos hace actuar, pensar y hablar con
comprensibilidad y coherencia; asegura nuestro fondo básico de creencias. Lógicos, por cuanto
el paradigma determina las operaciones lógicas rectoras, es decir, el paradigma define reglas
de juego, jugadas válidas o no. Ideo-lógicos, pues el paradigma es una matriz de ordenación de
ideas. El paradigma es generativo y organizacional:
Estos dos paradigmas opuestos tienen en común el que uno y otro obedecen a un paradigma
todavía más profundo, que es el paradigma de simplificación, el cual, ante cualquier complejidad
conceptual, prescribe o bien la reducción (aquí, entre lo humano y lo natural) lo que impide
concebir lo natural y cultural, cerebral y psíquica de la realidad humana, e impide igualmente
concebir la relación a la vez de implicación y separación entre el hombre y la naturaleza. Hace
falta un paradigma complejo dialógico de implicación/disyunción/conjunción que permita una
concepción tal. (Morin, 1992, pp. 226).
Características del paradigma
El paradigma pierde vigencia paulatina e imperceptiblemente. Por ejemplo, considere que los
medios de comunicación de masas están guiados por la lógica de la manipulación es un
paradigma que no ha sido vencido por una evidencia empírica que diga lo contrario; lo que ha
ocurrido es que otro eje interpretativo (la perspectiva de las teorías de la recepción), entre
tanto, ha ganado mayor uso y poder explicativo y, por consiguiente, el modelo manipulativo
ha palidecido sin desaparecer.
h) Los paradigmas son inconmensurables entre sí. La vida de la ciencia y de las teorías
científicas no obedece a un efecto lineal, acumulativo y progresivo. Los paradigmas en los
cuales se alojan y se producen las ciencias son, entre sí, intraducibles; no existe la posibilidad
de un lenguaje meta paradigmático que pueda medir y conmensurar un paradigma con
relación a otro.
i) Un gran paradigma determina una visión de mundo. Sólo el cambio de una época, un
gran cisma religioso, una gran revolución social, un estrepitoso triunfo o una igualmente
contundente derrota (ejemplo, la reforma protestante) son la ocasión para cerciorarnos de
cómo estaba implantada hondamente una creencia, un modo particular de vivir. y actuar
conforme a unos valores, a unos pensamientos, a unas verdades.
Aproximémonos a una posible descripción de los estratos o capas que va marcando el cambio
paradigmático:
Una cultura que considera al sujeto como fuente de perturbaciones y de errores, que
estigmática el cuerpo como la envoltura de algo sagrado llamado alma, que considera,
igualmente, que el caos, el azar y lo probable son casos fortuitos y accidentes contingentes
que no interfieren. en la generación de leyes y cálculos rigurosos está por fuera de una
experiencia que cada vez es más valorada; a saber, la lectura e inteligibilidad de nuestro
conocimiento, nuestra cultura y nuestro ser, por lo que sucede en lo marginal, en lo periférico,
eventual y probable.
El sentido del conocimiento accede hoy a niveles donde la lógica dilemática, binaria y
abstracta es sustituida por un conocimiento no sólo complejo por su sensibilidad a la totalidad
y sus múltiples variables, sino porque la complejidad se nutre del contexto en el que el
conocimiento actúa y vive; porque, además, el conocimiento es y se mueve en la
incertidumbre; porque el conocimiento es consciente de su parcialidad y de su inmersión
radical en contextos sociales, culturales y subjetivos.
El paradigma tradicional en nuestra cultura sigue siendo muy fuerte, ya que muchos actores
sociales todavía lo usan y lo guían. Ese paradigma tradicional lo resumen en la existencia de
tres conceptos clave que en su interacción generan una visión del mundo o gran ideología.
Los conceptos en mención son: el conocimiento como representación, el lenguaje como
instrumento y la educación como transmisión.
o Referencias
Las posturas teóricas con las cuales nos acercamos a investigar los diferentes problemas
sociales (como son el trabajo, el derecho o la religión, el delito, entre otros) tienen una gran
importancia dado que condicionan los resultados a los que arribaremos. Dichas posturas, que
nosotros vamos a englobar en dos paradigmas de análisis sociológico, son herramientas que
no sólo describen la realidad social, sino que también la construyen. O lo que es lo mismo,
nos permiten ver ciertas características de los eventos, pero nos impiden observar otras.
Esto se explica porque los mencionados paradigmas son ideas y representaciones generales
de la sociedad a partir de las cuales esta última pretende ser interpretada y explicada. Al ser
concepciones muy amplias, pueden abarcar el conjunto de instituciones existentes y
considerarlas portadoras de ciertas finalidades y funciones. En la teoría social tradicional se
suelen presentar dos paradigmas, a saber, el del conflicto y el del consenso.
Si bien hay autores ineludibles para acercarnos a la sociología clásica, como los de Karl Marx,
Émile Durkheim o Max Weber, la intención de los paradigmas de análisis sociológico es
recuperar las ideas más importantes de ellos y otros, para incluirlas en alguno de los dos
enfoques a trabajar: el del consenso o el del conflicto. Los aportes teóricos serán resaltados
principalmente por lo que dice, y no por quién lo dice.
Las ideas que se extraen de los pensadores a utilizar son, en mayor o menor medida,
simplificaciones de su obra. Esto tiene una explicación concreta: los trabajos de Karl Marx,
Émile Durkheim o Max Weber (sólo por mencionar estos tres clásicos) son de una enorme
extensión y de una gran complejidad. De puntualizar en cada uno de los temas que ellos
abordaron junto con los matices que ofrecen, los paradigmas de análisis sociológico serían
inaplicables, por las generalizaciones de las que parten.
Si ubicamos a Durkheim en el paradigma del consenso o a Marx en el del conflicto, es porque
han sido especialmente importantes para sintetizar las características de esos paradigmas.
El caso de Durkheim al señalar la división fuerza del trabajo y sus nocivas consecuencias
para el desarrollo de las facultades individuales es un claro ejemplo, en el sentido que parece
estar con ese argumento más próximo a una mirada conflictual que consensual de la
sociedad.
Sin embargo, visto en conjunto, el aporte de este autor resultó más importante para el
paradigma consensual que conflictual. Y en cierta medida relacionado con esto último, está
la cuestión de que existen diferencias importantes entre autores que ubicamos dentro del
mismo enfoque teórico.
Según Karl Marx puede señalarse el conflicto para el primero nace de las diferencias en la
posesión o no de los medios de producción sociales (condiciones materiales de existencia) y
para el segundo intervienen otros elementos como el poder y la autoridad que no derivan
exclusivamente de la posesión de dichos medios de producción.
Se suele empezar por el paradigma consensual, entre otras cuestiones, porque se encuentra
estrechamente relacionado a la aparición de la sociología como una disciplina autónoma ya
que, con el afianzamiento de capitalismo como modo de producción, la sociedad es tomada
en sí misma como un objeto de estudio.
El paradigma consensual da una gran importancia al tema del orden social, y como
consecuencia de esto, a la necesidad de hallar las causas de la estabilidad en las sociedades.
El orden y la estabilidad fueron centrales para dar forma a uno de los presupuestos iniciales
de este modelo: considerar a la sociedad como un sistema, y en este sentido, darle prioridad
a esta última (la sociedad) por encima de los individuos que la componen. Dicho de otro modo,
es la sociedad, sus características, lo que permitirá explicar las acciones de las personas y
no las acciones de las personas comprender a la sociedad.
En particular Auguste Comte señala al orden como un factor crucial ya que es dicho orden el
que permitiría asegurar el progreso adecuado de la sociedad. Ningún orden verdadero puede
establecerse, y menos aún perdurar, si no es plenamente compatible con el progreso, y
ningún progreso valedero puede realizarse si no tiende a la consolidación del orden [...]. El
infortunio de nuestro actual estado de cosas reside en que las dos ideas [progreso y orden
social] aparecen oponiéndose radicalmente una a la otra. (Nisbet, 1986: 17) De allí que la
finalidad de la sociología sea la de exponer las leyes básicas del comportamiento de las
personas.
Estas leyes básicas Comte las agrupa en dos grandes perspectivas: la estática social, que
según este autor debe revelar las condiciones de existencia de toda sociedad y las del orden
social respectivo (estudio de las relaciones sociales). La dinámica social, por su parte, tiene
la tarea de analizar el progreso y las transformaciones que el mencionado progreso provoca
(los principios que sustentan dicho progreso humano). La sociedad como resultado de la
solidaridad.
Sin dudas, Durkheim ha sido el pensador más decisivo para el desarrollo del paradigma
consensual de análisis sociológico puesto que sentó las bases para entender a la sociedad
como un orden moral que necesita de diversos acuerdos para mantenerse cohesionada.
Una buena definición de lo que dicho autor entiende por sociedad, y la relación que existe
entre esta última y los individuos que la componen, es presentada en Las reglas del método
sociológico, según la cual: La vida [...] está en el todo, no en las partes. No son las partículas
no vivas de la célula las que se alimentan, se reproducen, en una palabra, las que viven; es
la célula misma, y ella sola. Y esto que decimos de la vida podría repetirse de todas las
síntesis posibles. La dureza del bronce no está en el cobre, ni en el estaño, ni en el plomo
que sirvieron para formarlo y que son cuerpos blandos o flexibles; está en su aleación. La
fluidez del agua, sus propiedades nutritivas y demás no están en los dos gases de que se
compone, sino en la sustancia compleja que ellos forman con su asociación.
Apliquemos este principio a la sociología. Si, como se nos admite, la síntesis sui generis que
constituye toda sociedad produce fenómenos nuevos, distintos a los que acontecen en las
conciencias solitarias, es preciso admitir que tales hechos específicos residen en la sociedad
misma que los produce y no en sus partes, es decir, en sus miembros.
En este sentido son pues exteriores a las conciencias individuales consideradas como tales,
lo mismo que los caracteres distintivos de la vida son exteriores a las sustancias minerales
que componen al ser vivo [...]. Y la mentalidad de los grupos no es la de los individuos; tiene
sus leyes propias [...] Que la materia de la vida social no pueda explicarse por factores
puramente psicológicos, es decir, por estados de la conciencia individual, es para nosotros la
evidencia misma. Efectivamente, lo que las representaciones colectivas traducen es la
manera en que el grupo se piensa en sus relaciones con los objetos que lo afectan. Ahora
bien, el grupo está constituido de otra manera que el individuo, y las cosas que lo afectan son
de otra naturaleza.
Por ello no podrían depender de las mismas causas representaciones que no expresan ni los
mismos temas ni los mismos objetos. Para comprender cómo la sociedad se representa a sí
misma y al mundo que la rodea, es necesario considerar la naturaleza de la sociedad y no la
de los individuos particulares (Durkheim, 1982: 22-3). Por lo tanto, la dilucidación de los
fenómenos sociales no debe ir a buscarse en elementos individuales sino en las
características que esa misma sociedad ofrece: el todo, en definitiva, no puede ser explicado
por las partes.
Un elemento crucial para analizar qué tipo de solidaridad enmarca a una sociedad es el
derecho, ya que es el índice objetivo y no moral del progreso de la división del trabajo a
medida que se desarrollan las sociedades; la falta de un indicador objetivo de esa índole
constituye el principal defecto de otras teorías de la sociedad.
¿Cuándo, para Durkheim, se puede observar el paso de una sociedad con solidaridad
mecánica a otra con solidaridad orgánica? Cuando las leyes se ponen por escrito y se
codifican, lo que evidencia que los problemas de la litigación demandan una solución más
definida. El impulso del derecho restitutivo, que se caracteriza por aplicar sanciones y exigir
un resarcimiento, y que queda institucionalizado con el crecimiento de tribunales específicos
a distintos temas que no habían existido en las sociedades de solidaridad mecánica, es lo que
confirma la caída de la influencia de la conciencia colectiva y del apogeo de la individualidad
de intereses alentado por la especialización de tareas en la división del trabajo.
Es necesario, entonces, que la conciencia colectiva deje libre una parte de la conciencia
individual para que allí puedan establecerse esas funciones especiales, funciones que aquella
no puede regularmente. Para resumir, cuando rige la solidaridad mecánica se institucionaliza
el colectivismo, los roles están menos especializados y diferenciados, y hay una estrecha
proximidad entre las facultades heredadas y la actividad social. Cuando domina la solidaridad
orgánica, el «individualismo» se ve consolidado por la conciencia colectiva: con una división
especializada del trabajo, es necesario que las facultades heredadas se desarrollen
socialmente, y de ahí la importancia de las normas que estimulan.
Principales ideas del paradigma conflictual Al abordar el modelo del conflicto nos serviremos
de los aportes de dos de los pensadores clásicos de las ciencias sociales: Karl Marx y Max
Weber. Como ya lo habíamos aclarado, aquí lo más importante son las ideas que contribuyen
a consolidar los paradigmas de análisis sociológico, y los nombres propios deben
considerarse como aquello que sirva para identificar dichos argumentos. En este sentido,
presentaremos en conjunto las ideas de ambos autores para analizar qué tienen en común y
en qué se diferencian. La objetividad de la realidad social y el punto de vista del actor
Para Marx, del mismo modo que para Durkheim, la realidad social es algo exterior a los
individuos, es decir, que existe más allá de las interpretaciones que las personas tengan de
la misma. Esto significa que la realidad social es objetiva, es el resultado de procesos
históricos de largo alcance referidos a la producción humana del trabajo. La posición de Marx
no parte del individuo, de los intereses particulares de cada uno de ellos, sino de los
acontecimientos sociales que crean y recrean a esos individuos, de allí que consideraba que,
si a los hombres lo forman las circunstancias sociales, lo que se debe hacer es formar más
humanamente dichas circunstancias.
Si el hombre es un ser social, es en la sociedad donde puede desarrollar todas sus facultades,
por eso la importancia de priorizar las relaciones sociales respecto de las interacciones cara
a cara: Pero, igualmente, tanto el material del trabajo como el hombre en cuanto sujeto son,
al mismo tiempo, resultado y punto de partida del movimiento (en el hecho de que ha de ser
este punto de partida reside justamente la necesidad histórica de la propiedad privada).
El carácter social es, pues, el carácter general de todo el movimiento; así como es la sociedad
misma la que produce al hombre en cuanto hombre, así también es producida por él. La
actividad y el goce son también sociales, tanto en su modo de existencia como en su
contenido; actividad social y goce social. La esencia humana de la naturaleza no existe más
que para el hombre social, pues sólo así existe para él como vínculo con el hombre, como
existencia suya para el otro y existencia del otro para él, como elemento vital de la realidad
humana; sólo así existe como fundamento de su propia existencia humana. Sólo entonces se
convierte para él su existencia natural en su existencia humana, la naturaleza en hombre.
La sociedad es, pues, la plena unidad esencial del hombre con la naturaleza, la verdadera
resurrección de la naturaleza, el naturalismo realizado del hombre y el realizado humanismo
de la naturaleza (Marx, 1997: 73). Una cuestión interesante que surge de la cita es que, a
diferencia de pensadores anteriores, Marx sugiere que aquello que caracteriza al hombre y lo
distingue del resto de los seres vivos es el conjunto de relaciones "exteriores" que cada
individuo mantiene con la naturaleza y con los otros hombres en el conjunto de sus relaciones
sociales.
La esencia del hombre, no es algo abstracto e inherente a cada individuo, es, en su realidad,
el conjunto de las relaciones sociales. A su vez, este conjunto de relaciones que el hombre
construye con sus semejantes y con la naturaleza no son vistas por este autor como algo
dado de una vez y para siempre, sino como históricamente cambiantes.
Por lo tanto, es el trabajo lo que constituye la esencia del hombre, el medio para poder
realizarse y desarrollar por completo sus posibilidades, para su satisfacción y para su
felicidad. Si bien es cierto que los animales también trabajan, el trabajo humano está
acompañado de conciencia, es un trabajo social y se realiza en un proceso histórico, lo cual
no acontece en el animal, porque, fundamentalmente porque carece de conciencia.
El caso de Max Weber ofrece diferencias importantes respecto de la posición de Marx ya que,
por ejemplo, recupera el punto de vista de los actores sociales que interactúan entre sí. Su
aporte ha sido rotulado como una sociología empírica del sentido subjetivo, puesto que
reivindica a la acción social como uno de los elementos centrales de investigación: Debe
entenderse por sociología (en el sentido aquí aceptado de esta palabra, empleada con tan
diversos significados): una ciencia que pretende entender, interpretándola, la acción social
para de esa manera explicarla causalmente en su desarrollo y efectos.
Por "acción" debe entenderse una conducta humana (bien consista en un hacer externo o
interno, ya en un omitir o permitir) siempre que el sujeto o los sujetos de la acción enlacen a
ella un sentido subjetivo. La "acción social", por tanto, es una acción en donde el sentido
mentado por su sujeto o sujetos está referido a la conducta de otros, orientándose por ésta
en su desarrollo […]. La acción social (incluyendo tolerancia u omisión) se orienta por las
acciones de otros, las cuales pueden ser pasadas, presentes o esperadas como futuras
(venganza por previos ataques, réplica a ataques presentes, medidas de defensa frente a
ataques futuros).
Dicha acción social, en tanto conducta humana con sentido subjetivo, es mentada por los
sujetos que la realizan teniendo en cuenta la conducta de los otros actores. Sentido que
además está condicionado por el comportamiento esperable de los otros y se transforma en
una referencia para la conducta de los individuos ya que tiene en cuenta las expectativas de
los actores.
En último lugar, evalúa las consecuencias que puede traerle tanto en alcanzar los fines, como
en la utilización de esos medios y si las consecuencias son desventajosas, podrá cambiar su
curso de acción. En síntesis, en esta acción se tienen en cuenta para llevarla a cabo los
medios disponibles, los fines pretendidos, los valores a partir de los cuales medios y fines
tienen importancia, y las consecuencias que todo esto puede traer aparejado. Por ejemplo,
mi finalidad es aprobar una asignatura de la carrera de derecho, y el medio más idóneo que
considero para ello según mis valores y las posibles consecuencias es estudiar.
La acción racional de arreglo a valores: este tipo de acción social, diferenciándose del primer
caso, supone la orientación del accionar hacia el logro de un ideal que constituye objetivos
coherentes hacia los que el individuo dirige su actividad. El actor social actúa impulsado por
la creencia en un valor que es visto como decisivo, cuyo ejemplo podría ser el de los principios
religiosos o políticos, dejando de lado las posibles consecuencias de su acción. Aquí, las
decisiones suelen tomarse más rápidamente en la medida que se encuentre el camino más
breve para la obtención del fin.
La persona que está dispuesta a dar su vida por una causa no piensa en las consecuencias
de lo que hace, sólo quiere realizar el valor en el que cree. En este sentido, la acción no deja
de ser racional ya que se privilegian los medios más adecuados para alcanzar el fin buscado
y realizar el valor. En síntesis, en esta acción se tienen en cuenta para llevarla a cabo los
medios disponibles, los fines pretendidos, los valores a partir de los cuales medios y fines
tienen importancia, pero no las consecuencias que todo esto puede provocar. Por ejemplo,
mi finalidad es que la causa por la que lucho se haga conocida, y el medio más eficaz para
ello según mis valores es la de inmolarme en un acto público sin considerar que las
consecuencias podrían ser desastrosas.
La acción afectiva: esta acción no supone que el individuo tenga un ideal definido a través del
cual dirige su accionar. En este sentido, se puede advertir que dicha acción se desarrolla bajo
la influencia de un estado emotivo ligado al momento y no a valores internalizados por la
persona. Ejemplo de esto puede ser cuando nos alegramos por encontrarnos con alguien o,
todo lo contrario, nos indignamos al hacerlo.
Esta acción se vincula con diferentes tradiciones que se encuentran sumamente enraizadas
en el seno de una comunidad, y que no tienen una finalidad determinada más allá de su
realización. Un caso de este tipo tradicional de actuar pueden ser los rituales por medio de
los cuales no se alcanza el logro de un fin determinado, sino que se los realiza por costumbre.
Ir a una cancha de fútbol con la remera del equipo del que soy hincha no aumenta las
posibilidades de que mi equipo gane, sin embargo, es una tradición hacerlo. Lucha de clases
y estratificación social.
Marx, junto a Friedrich Engels, han encarando una postura que hasta el día de hoy mantiene
adeptos, y que se sintetiza afirmando que la historia de toda sociedad hasta nuestros días no
ha sido sino la historia de las luchas de clases. El enfrentamiento a lo largo de la historia entre
distintos sectores es el motor del desarrollo de las sociedades, y este enfrentamiento se define
-al menos principalmente- por la propiedad de los medios de producción o, por el contrario,
de la fuerza de trabajo para ofrecerla a quien cuente con la posibilidad de comprarla.
La existencia de una clase oprimida es la condición vital de toda sociedad fundada en el
antagonismo de clases. La emancipación de la clase oprimida implica pues, necesariamente,
la creación de una sociedad nueva. Para que la clase oprimida pueda liberarse, es preciso
que las fuerzas productivas ya adquiridas y las relaciones sociales vigentes no puedan seguir
existiendo unas al lado de otras.
De todos los instrumentos de producción, la fuerza productiva más grande es la propia clase
revolucionaria (Marx, 1987: 120-121). Por lo tanto, la lucha de clases es la marcha de la
historia, cuya fuerza impulsora la constituyen las contradicciones, porque en cada momento
histórico las incongruencias y oposiciones que le son propios obran como factores impulsores
del desarrollo: la burguesía dentro del mundo feudal, el proletariado dentro de la sociedad
burguesa, sus respectivos modos de producción, en oposición al sistema vigente en cada
caso, constituyen las fuerzas que mueven la historia.
Luego, sostiene Marx, el modo capitalista de producción deberá dejar su lugar a una nueva
etapa, el comunismo, el cual anulará y superará al estado de cosas actual. El proletario no
tiene propiedad ni beneficios que defender. Su única preocupación, la abolición del modo
vigente de trabajo, es el interés de la sociedad como totalidad. Ello se expresa en el hecho
de que la revolución comunista, en contraste con todas las revoluciones anteriores, no puede
dejar en la servidumbre a ningún grupo social, porque no hay ninguna clase por debajo del
proletariado (Marx y Engels, 2005: 82).
Es decir, en esta nueva sociedad, dejarán de existir las clases sociales enfrentadas y el
hombre estará en condiciones de realizar su esencia por medio del trabajo libre. El
proletariado, los trabajadores, eliminarán los antagonismos que hasta ese momento
configuraron la historia de la humanidad. El enfoque de Weber parte, así como el de Marx, de
la existencia de una desigualdad social estructural. Sin embargo, esta desigualdad no se limita
a las clases sociales, sino también a la posición o estatus, y al partido. Para acercarse a la
estratificación, Weber parte del análisis desarrollado por Marx, modificándolo y
reelaborándolo.
Hay dos diferencias fundamentales entre las dos teorías. En primer lugar, aunque Weber
coincide con Marx en que la clase se basa en condiciones económicas objetivas, cree que en
su formación también son importantes otros factores económicos, aparte de los reconocidos
por Marx. Según Weber, las divisiones de clase se derivan no sólo del control o ausencia de
control de los medios de producción, sino de diferencias económicas que nada tienen que
ver, directamente, con la propiedad. Entre estos recursos se pueden incluir especialmente los
conocimientos técnicos y las credenciales o cualificaciones que influyen en el tipo de trabajo
que las personas pueden obtener. Los profesionales y directivos ganan más y tienen mejores
condiciones de trabajo que las personas con empleos de "cuello azul".
Su cualificación -licenciaturas, diplomas y la experiencia que han adquirido- los hace más
"vendibles" que a otros que carecen de ella. En un nivel inferior, dentro de los trabajadores
manuales, los artesanos cualificados pueden asegurarse salarios más altos que los que
tienen poca o ninguna cualificación. En segundo lugar, Weber distingue otros dos aspectos
básicos de la estratificación además del de clase: a uno lo denomina estatus y a otro partido
(Giddens, 1999: 322). La posición o estatus está relacionado con las diferencias que se
presentan entre dos o más grupos a partir del prestigio o notoriedad que les confieren los
demás.
Estas diferencias apoyadas en el estatus suelen variar con relativa autonomía de las
divisiones de clase, pudiendo ser la reputación positiva o negativa. Entre los grupos que tienen
una posición privilegiada en sentido positivo se encuentra cualquier conjunto de personas que
disfrute de gran prestigio en un determinado orden social. Aún con cierta disminución, los
médicos y los abogados siguen contando con cierto prestigio en nuestra sociedad.
Por el contrario, los estigmatizados son grupos que tienen un estatus privilegiado, pero en
sentido negativo y como consecuencia son pasibles de segregaciones que les imposibilitan
beneficiarse de las oportunidades de que goza la mayoría. Los adolescentes con cierta
vestimenta, que suelen provenir de sectores desfavorecidos, padecen una mirada
discriminadora por una parte no menor de la sociedad. Tener dinero da generalmente cierto
estatus, sin embargo, el reconocimiento social puede ser mayor a una familia de larga
tradición que en la actualidad no posea tanta riqueza que a grupos que se hicieron millonarios
en un corto plazo, los llamados nuevos ricos.
Aunque la clase venga dada de forma objetiva, la posición depende de la evaluación subjetiva
que tengan las personas sobre las diferencias sociales. En definitiva, las clases se derivan de
los factores económicos que están relacionados con la propiedad y las ganancias; la posición
se rige por la cambiante forma de vida de cada grupo Respecto del partido, o de la formación
de partidos, Weber afirma que es una fuente de poder considerable en las sociedades
modernas y que puede gravitar en las desigualdades sociales con independencia de la clase
y de la posición.
En cambio, Weber argumenta que ninguno de estos procesos puede reducirse a las divisiones
de clase, aunque ambos se vean influidos por ellas; a su vez, la posición y la organización de
los partidos pueden influir en las circunstancias económicas de los individuos y de los grupos,
afectando, por consiguiente, a la clase (Giddens, 1999). En este sentido, los partidos pueden
reivindicar cuestiones que atraviesan las diferencias de clase como por ejemplo las
diversidades étnicas o sexuales, las creencias religiosas o los ideales nacionalistas.
Según Marx, la conciencia esta enraizada en la praxis humana, que a su vez es social. Éste
es el sentido de la frase: «No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por
el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia». Por causa de esta frase, Marx
ha sido objeto de muchas acusaciones malévolas.
Hay que tener presente que en ella el término operativo es ser social, y que pocas objeciones
pueden aducirse contra la afirmación general de que la actividad humana dentro de la
sociedad ejerce una influencia directiva sobre la conciencia (Giddens, 1994: 89-90). Tomando
en cuenta esta cita, lo que Marx decide criticar es al idealismo tanto filosófico como histórico
respecto de su pretensión de analizar las características de una sociedad derivándolas del
contenido de ideas que predominan en ella. De hacerlo de esa manera, sostiene, no se tiene
en cuenta que la relación entre valores y poder no es unilateral: la clase dominante dispone
de medios para difundir las ideas que legitiman su posición de predominio.
En este sentido, ideas como las de libertad e igualdad que aparecen en la sociedad capitalista
como beneficiando a todas las personas por igual no deben tomarse en su «valor supuesto»;
por el contrario, las libertades jurídicas que existen en la sociedad burguesa sirven en realidad
para legitimar el hecho de las obligaciones de los contratos en que los trabajadores
asalariados y carentes de propiedad se encuentran, en tremenda desventaja en comparación
con los dueños del capital (Giddens, 1994). Esto quiere decir que la ideología hay que
estudiarla a partir de las relaciones sociales en la que viene contenida.
Debemos estudiar los procesos concretos que dan origen a los varios tipos de ideas,
juntamente con los factores que determinan qué ideas se colocan en lugar destacado dentro
de una sociedad dada. Por lo tanto, para Marx las ideas no evolucionan por ellas mismas,
sino que lo hacen en tanto elementos de la conciencia de mujeres y hombres que viven en
sociedad, siguiendo actividades determinadas. Es importante distinguir dos puntos
relacionados entre sí, y que Marx pone de relieve al tratar de la ideología […].
En síntesis, cualquier clase dominante busca que la ideología que legitima su posición de
dominio logre por tal motivo validez universal. A diferencia de Marx, la explicación de Weber
ubica a las ideas y los valores en un lugar de importancia y no como un elemento que sólo
refleja las relaciones de producción.
En concreto, Weber plantea que las ideas pueden tener un papel causal en algunas
transformaciones económicas, como intenta demostrarlo en La ética protestante y el espíritu
del capitalismo. En esta obra expone la singular relevancia que tuvo la consolidación del
protestantismo, en particular el calvinismo, para el desarrollo del capitalismo en occidente a
partir de ideas como la predestinación y la dedicación a honrar a Dios por medio del trabajo.
Estas creencias, luego secularizadas, favorecieron la inclinación de las personas hacia las
metas y los provechos económicos.
A su vez, Weber analiza el fenómeno de la dominación con algo más de sutileza que Marx y
sin una impronta -al menos explícitamente- tan crítica. Según Weber, para que dicha
dominación exista y pueda sostenerse es necesario que haya creencias que la legitimen: No
toda dominación se sirve del medio económico. Y todavía menos tiene toda dominación fines
económicos. Pero toda dominación sobre una pluralidad de hombres requiere de un modo
normal (no absolutamente siempre) un cuadro administrativo; es decir, la probabilidad, en la
que se puede confiar, de que se dará una actividad, dirigida a la ejecución de sus
ordenaciones generales y mandatos concretos, por parte de un grupo de hombres cuya
obediencia se espera. Este cuadro administrativo puede estar ligado a la obediencia de su
señor (o señores) por la costumbre, de un modo puramente afectivo, por intereses materiales
o por motivos ideales (con arreglo a valores).
En casos fuera de lo normal pueden éstos ser los decisivos. En lo cotidiano domina la
costumbre y con ella intereses materiales, utilitarios, tanto en ésta como en cualquiera otra
relación. Pero la costumbre y la situación de intereses, no menos que los motivos puramente
afectivos y de valor (racionales con arreglo a valores), no pueden representar los fundamentos
en que la dominación confía.
Normalmente se les añade otro factor: la creencia en la legitimidad‖ (Weber, 2002: 170). En
su desarrollo sobre el tema, Weber postula tres tipos puros de autoridades que son la
tradicional, la legal-racional y la carismática: La autoridad tradicional se basa en la creencia
en la «santidad de las normas y poderes de mando heredados de tiempo inmemorial».
En los tipos más elementales de dominación tradicional, los que gobiernan carecen de
personal administrativo especializado, por medio del cual puedan ejercer su autoridad.
Muchas veces, en las pequeñas comunidades rurales, la autoridad está en manos de los
ancianos del poblado: se considera que los más viejos están más impregnados de sabiduría
tradicional y, por tanto, más cualificados para ejercer la autoridad. Una segunda forma de
dominación tradicional, que de hecho se da a menudo combinada con la «gerontocracia», es
el «patriarcalismo».
En dicha forma, que se basa normalmente en la unidad familiar, el cabeza de familia posee
una autoridad que se transmite de generación en generación mediante determinadas reglas
de herencia […] el tipo puro de organización tradicional contrasta claramente con el tipo ideal
de burocracia racional, que se funda en la dominación legal.
En las organizaciones tradicionales hay bastante ambigüedad por lo que se refiere a las tareas
de los miembros, y los deberes y privilegios están sujetos a modificación según la inclinación
del gobernante; la incorporación de funcionarios se hace a base de la afiliación o afecto
personal; y no hay ningún proceso racional de «elaboración de leyes»: cualquier innovación
en las normas de gobierno tiene que presentarse como un redescubrimiento de verdades
antiguamente poseídas (Giddens, 1994).
El tipo puro de autoridad legal-racional lo propone Weber del siguiente modo. La autoridad se
tiene en virtud de normas impersonales que no son el remanente de la tradición, sino que se
han establecido conscientemente dentro de un contexto de racionalidad con arreglo a fines o
de racionalidad con arreglo a valores. Los que están sujetos a la autoridad obedecen a su
superior, no por una dependencia personal respecto a él, sino porque aceptan las normas
impersonales que definen aquella autoridad; así «el soberano legal típico, la ―persona puesta
a la cabeza‖, en tanto que ordena y manda, obedece por su parte al orden impersonal por el
que orienta sus disposiciones».
Los que están sujetos a la autoridad legal no deben fidelidad personal a un superior, sino que
cumplen sus órdenes dentro del ámbito restringido en que su jurisdicción está claramente
especificada. …. El avance de la burocratización en el mundo moderno viene directamente
asociado con la expansión de la división del trabajo en los varios ámbitos de la vida social. En
la sociología del capitalismo moderno elaborada por Weber es básico el hecho de que la
especialización de la función profesional no se limita de ningún modo al ámbito económico….
No importa si tal hombre posee «realmente» algunas, todas o ninguna de las características
que le atribuyen sus seguidores; lo que interesa es que haya quien le atribuye tales
cualidades. La dominación carismática puede surgir en los contextos históricos y sociales más
variados, de modo que las figuras carismáticas pueden ser caudillos políticos o profetas
religiosos cuyas acciones han influido en el curso del desarrollo de civilizaciones enteras,
pasando por muchos tipos de demagogos inferiores en todas las sendas de la vida, que han
logrado que cierto número de personas los siguiera por un tiempo.
• Para Marx, las desigualdades y los conflictos se dan en torno a las clases sociales, las
cuales se dividen por la propiedad de los medios de producción o, en contraste, por la
fuerza de trabajo para vender.
• La ideología es para Marx una falsa conciencia que distorsiona la realidad tendiendo a
consagrar como universales ideas que sólo benefician a la clase dominante. Weber,
por su parte, considera el fenómeno de la dominación algo más complejo, y que para
que dicha dominación exista y se mantenga deben estar presentes creencias que la
legitimen.
o Referencias
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K. Marx y F. Engels, La ideología alemana, Rueda Editores, Bs. As., 2005 R.
M. Pavarini, Control y dominación, Siglo XXI, Bs. As., 2003 G.
Ritzer, Teoría sociológica clásica, McGraw-Hill Interamericana, Madrid, 1993
G. Ritzer, Teoría sociológica contemporánea, McGraw-Hill Interamericana, México, 1993
I. Taylor, P. Walton y J. Young, La nueva criminología, Amorrortu, Bs. As., 2001 M. Weber,
Economía y sociedad, FCE, México, 2002
PROBLEMÁTICA SOCIAL
CONTEMPORÁNEA I
2. ESTATUS Y ROL: SU IMPORTANCIA EN LOS PROCESOS
SOCIALIZADORES.
p.
1
En todas las sociedades los actores sociales interactúan con los demás, directa o
indirectamente. Muchas veces estos sistemas de interacción dependen de las
posibilidades que ofrece la cultura y los marcos normativos que expresan criterios y
definen límites para las interacciones.
Si el grupo es formal, las normas que lo regulan dejarán en claro cuál es la estructura
jerárquica y la distribución del poder dentro del mismo. En cambio, si es un grupo informal
el marco regulatorio puede estar implícito y surgir una jerarquía que se construya
espontáneamente entre los miembros, respondiendo a factores que no necesariamente
están explicitados en una reglamentación.
La tensión y el conflicto son aspectos que se gestan en todos los grupos humanos, en
algunas situaciones, sin resolución efectiva, se puede llegar a la disolución o la
desorganización temporal de los mismos. En otras ocasiones, una amenaza externa
puede llevar a la unión del grupo ofreciendo un sentimiento de seguridad en la integración
de los miembros frente al desequilibrio.
Todas las personas formamos parte de una variedad de grupos, a veces muy distintos
unos de otros. Estas variadas pertenencias están ligadas a la complejidad de la sociedad
en la que los grupos se desenvuelven.
p.
2
“Podemos comenzar con propiedad
1
Berger, P. L. y Luckmann, T. (1991). La construcción social de la realidad, décima reimpresión. Buenos Aires:
Amorrortu.
p.
3
LA SOCIALIZACIÓN Y LOS GRUPOS
El grupo pequeño, posee una intensidad de las interacciones muy fuerte y provoca un
compromiso emocional mayor que el que se produce en los grupos más grandes.
Las díadas y las tríadas, por ejemplo, las parejas o las familias pequeñas, en cuanto a su
estructura. Es el caso del grupo primario en el que predomina la intensidad de las
interacciones y la emotividad. Las relaciones que se desarrollan dentro de estos grupos se
convierten en un fin en sí mismas y el compromiso de la persona para con éste es total
predominando las relaciones cara a cara; la cercanía física y psicológica entre sus
miembros; un grado de estabilidad en el tiempo y una frecuencia asidua y prolongada.
Las relaciones de dominación cambian con el número de miembros, dado que a mayor
cantidad de participantes de los grupos, más subgrupos se formarán distribuyendo las
relaciones de dominación, la intensidad emocional y haciendo más formal la comunicación.
Este es el ejemplo, más común de los grupos secundarios en los que las relaciones de tipo
societal están reguladas por contratos con metas específicas que son los fines que buscan
obtener, de otro modo estos grupos no tendrían existencia.
Los distintos tipos de grupos pueden superponerse y coexistir, como la empresa familiar o
los clubes en los que compiten padres e hijos o hermanos entre sí.
Las categorías estadísticas son construcciones teóricas y pueden ser unidades de análisis
de una investigación, siendo el rasgo particular que caracteriza a las personas lo que la
constituye, por ejemplo la edad; el tipo de actividad que realizan o el estrato social al que
p.
4
pertenecen. Asimismo, ocurre con los agregados incluyen personas que no mantienen
interacciones mutuas, no mediando entre ellos relaciones ni metas o fines compartidos. De
este modo, el agregado de individuos se transforma en una muchedumbre o multitud. Un
desprendimiento de una multitud, temáticamente orientada cuyo rasgo, específico es el
sentimiento de anonimato y la violencia en la acción, se convierte en una turba.
Un foco de atención que orienta el interés en torno a ciertos temas compartidos, constituye
un público.
p.
5
GRUPOS DE PERTENENCIA Y DE REFERENCIA
En el proceso de socialización, como ya hemos trabajado, los actores desarrollan un
proceso de identificación con otros agentes significativos, clave para su vida. Estos grupos
iniciales constituyen modelos de acción, valores y normas que resultarán orientadores para
todos nosotros en cuánto a los criterios de selección de los grupos a los que aspiramos o
no a pertenecer. Y la familia es el primer grupo de pertenencia y de referencia al que
pertenecemos. A su vez, otros grupos ajenos funcionarán como referentes o grupos de
referencia positiva o negativa, generando el interés por pertenecer a éstos (referencia
positiva) o el repudio lo que producirá una referencia negativa y el deseo de alejarse o no
pertenecer a los mismos. De manera neutra, se producirá la indiferencia, tanto sea del
individuo hacia el grupo, nada lo orienta a pertenecer o del grupo hacia el individuo, que
aun cuando resulte admisible no es buscado por el grupo.
Puede ocurrir que la aspiración a pertenecer se vea frustrada, porque algo ha cambiado en
nosotros que hace que el grupo me expulse o me margine o el grupo de referencia ostenta
criterios de selección que no nos incluyen. Para confirmar la pertenencia a un grupo debe
darse la doble definición como miembro: la autodefinición y la definición de los demás.
p.
6
Además, deben cumplirse los criterios objetivos y subjetivos de la interacción para
delimitar las fronteras de la pertenencia y la no pertenencia, conjugándose en este
entrecruzamiento las condiciones de admisibilidad.
Los grupos abiertos son aquellos cuya integridad estructural dependen del mayor número
de miembros que puedan obtener, es el clásico ejemplo de los partidos políticos que si
bien tienen restricciones de tipo ideológicas, necesitan ser amplios para tener mayor
poder.
A la inversa, existen grupos cuyo poder radica en ser cerrados o de élite. No es la cantidad
sin los aspectos cualitativos, objetivos y subjetivos, los que hacen a la integridad
estructural del grupo.
p.
7
grupales, la dificultad mayor de estas dinámicas grupales pueden ser el odio, la
segregación y la violencia hacia aquellos que se experimentan como ajenos y potenciales
enemigos. La historia ha demostrado y, lamentablemente, lo sigue haciendo que estos
reconocimientos identitarios pueden llevar a la guerra, el odio étnico o religioso,
ahondando diferencias que pueden tornarse irreversibles.
p.
8
ANEXO
Grupo – Equipo
En cambio, un equipo implica que ese grupo de objetos, seres o referentes se encuentran
interrelacionados de una manera productiva, es decir, poseen una organización interna
que les permite llevar a cabo algún trabajo, resolver algún enigma o cumplir con algún
cometido. Podemos decir, visto así, que un equipo es un grupo con un propósito y una
organización propuesta para cumplirlo.
Esta distinción entre grupo desorganizado y equipo estructurado puede incluso rastrearse
en el origen mismo de ambas palabras. La primera proviene del alemán antiguo kruppa,
traducible como “masa” en el sentido de “amasar” o “comprimir”, o sea, algo que tiene
volumen, pero no forma dada.
De allí pasó al italiano gruppo (“bulto”) y eventualmente al francés groupe, usado para
referirse a un conjunto de estatuas en un mismo jardín o de objetos pintados en un
mismo cuadro. Eventualmente el término se empleó para referirse también a la gente.
p.
9
De modo que desde sus inicios se hallaba vinculada con el trabajo organizado y con los
aditamentos especializados, de modo tal que quienes constituyen un equipo actúan como
si fueran la tripulación de un barco, es decir, distribuyéndose funciones, encargándose
tareas y no todos haciendo lo mismo.
p.
10
¿Qué es un grupo?
Un grupo está formado por varias personas que trabajan juntas. Cada persona tiene
objetivos individuales que el grupo trabaja colectivamente. Los grupos trabajan por
objetivos separados, pero también comparten un interés o identidad comunes que los
unen.
Existen dos tipos de grupos: los grupos informales y los grupos formales. Los grupos
informales se forman naturalmente en torno a intereses, identidades u objetivos sociales
comunes. Por otra parte, los líderes de las empresas crean grupos formales con el
objetivo de realizar una tarea específica para una organización.
• Los grupos construyen relaciones temporales: dado que los miembros trabajan en
paralelo, como por ejemplo en proyectos externos a corto plazo o en consultorías
internas temporales, se construyen relaciones de trabajo temporales.
• Los grupos suelen ser muy eficientes: A diferencia de los equipos que trabajan
para crear una eficiencia para el objetivo común, los grupos se centran en la
eficiencia individual. Esto permite mejorar la eficacia del trabajo individual y los
objetivos grupales más grandes.
• Los grupos fomentan en el crecimiento individual: dado que los grupos apoyan el
trabajo individual, también se centran en el desarrollo individual. Esto se puede ver
como un grupo de expertos individuales en lugar de un equipo de expertos.
• Los grupos pueden aislar a las personas: dado que los grupos trabajan
individualmente, se suele dedicar menos tiempo al fortalecimiento del espíritu del
equipo. Esta falta de trabajo en equipo puede aislar a las personas y causar
problemas de comunicación.
• Los grupos no contribuyen a los objetivos de la empresa: Del mismo modo, la falta
de trabajo en equipo puede crear una brecha en la claridad de la organización.
Esto hace que sea difícil conectar el trabajo con las metas y objetivos
corporativos.
Estas son algunas de las razones por la que algunas empresas prefieren trabajar en
equipo. Por ese motivo, también es importante comprender las ventajas y desventajas del
trabajo en equipo.
¿Qué es un Equipo?
Los miembros de los equipos trabajan juntos para resolver problemas, desarrollar
productos nuevos y realizar otras funciones como combinar pasiones y objetivos. Existen
diferentes tipos de equipos, como los equipos interdisciplinarios, los equipos de procesos
y los equipos autogestionados. Todos son ligeramente diferentes entre sí, sin embargo,
tienen ventajas y desventajas similares.
p.
12
Trabajar en un entorno de equipo tiene muchas ventajas que se derivan de trabajar para
lograr los mismos objetivos y apoyar a todos los miembros en una experiencia
compartida. Muchas empresas trabajan en equipo, ya que prefieren los beneficios de este
tipo de colaboración, que incluyen una mayor productividad y una resolución de
problemas más rápida.
• Los equipos promueven la productividad del grupo: en tanto los grupos promueven
la eficiencia, los equipos son más beneficiosos en lo que respecta a la
productividad. Esto se debe a que los miembros del equipo apoyan el trabajo de
sus compañeros y ayudan a resolver los problemas generales, lo que hace que
el trabajo sea mucho más productivo.
Las ventajas de trabajar en equipo pueden ayudar a las empresas a prosperar gracias al
trabajo en equipo y la comunicación. Dicho esto, también existen algunas desventajas
que es importante considerar.
Aunque con el trabajo en remoto puede ser difícil conseguirlo, el trabajo en equipo no solo
aporta beneficios tangibles al proyecto, sino que también tiene un impacto positivo en los
individuos involucrados. Por eso es importante organizar bien el trabajo remoto.
p.
13
Sinergia:
La colaboración estrecha genera una dinámica de grupo que puede llevar a una mayor
creatividad e innovación. La diversidad de habilidades y perspectivas conduce a soluciones
más efectivas y creativas.
Soporte mutuo:
Diversidad de habilidades:
Compromiso compartido:
Trabajar en equipo permite a los individuos aprender unos de otros, desarrollar nuevas
habilidades y expandir sus conocimientos.
Mejora en la comunicación:
Responsabilidad compartida:
En un equipo, los éxitos y los fracasos son compartidos, lo que fomenta un sentido de
responsabilidad colectiva y reduce la presión individual.
Si el trabajo en equipo tiene muchas ventajas, también tiene algunas desventajas, como
por ejemplo la dificultad para promover el desarrollo individual de cada miembro y los
problemas de eficiencia.
• Los equipos pueden tener problemas con la eficiencia: Los equipos tienen la
ventaja de ser más productivos en general, aunque si no se implementan los
procesos organizacionales correctos, pueden sufrir problemas de eficiencia. Esto
puede provocar que el trabajo tarde más de lo esperado y que no se cumplan los
plazos.
Si bien el trabajo en equipo puede tener sus desventajas, es posible minimizar el impacto
si se implementan los procesos y el liderazgo adecuados. La clave es promover la
claridad organizacional para apoyar tanto a los equipos como a las personas que forman
parte.
p.
15
¿Qué diferencia hay entre un grupo y un equipo?
Grupo Equipo
p.
16
Dentro de una organización es necesario agrupar a los trabajadores de forma eficaz para
conseguir los objetivos deseados.
A pesar de trabajar en la misma área cada miembro del grupo es autónomo y desarrolla su
trabajo individualmente, sin depender directamente del resto. Es posible que dentro de un
grupo haya resultados irregulares porque algunos cumplan con sus objetivos y otros no, sin
que unos afecten a otros, pero sí a la consideración del grupo en general.
Los equipos de trabajo se organizan de manera distinta. Dentro de un equipo de trabajo los
miembros tienen diferentes habilidades y trabajan de forma interdependiente para conseguir
un objetivo común. No pueden trabajar de forma individual porque sus tareas están
íntimamente ligadas con las de sus compañeros, y se ven obligados a comunicarse entre
ellos continuamente.
Las jerarquías son mucho menores ya que, aunque puede que exista un coordinador, cada
miembro del equipo es el experto en su área y se relaciona con los demás de igual a igual
para avanzar en el trabajo. El resultado del equipo se valora globalmente, no por cada
miembro, porque todos contribuyen a un único fin.
Las diferencias entre el grupo y el equipo de trabajo son notables. Respecto al liderazgo, en
el grupo es individual y en el equipo es compartido. La cohesión es mucho más importante en
el equipo que en el grupo, pues un grupo de trabajo puede permitirse el lujo de que sus
miembros trabajen independientemente, pero el equipo necesita de una coordinación
constante entre todos los implicados.
Los objetivos de un grupo están alineados con la misión general de la empresa, mientras que
un equipo puede formarse dentro de una compañía para atender objetivos específicos y
p.
17
nuevos.
Hay determinados perfiles que pueden contribuir al éxito del trabajo en equipo.
• Observador. Una persona que tal vez pasa desapercibida, pero aporta su capacidad
crítica y audacia.
p.
18
Lo más común en las organizaciones de tamaño medio o grande es combinar equipos y
grupos según tareas y objetivos. La gestión de equipos es muy compleja, pero hay
habilidades que no pueden faltar: la motivación, por ejemplo, para saber levantar a tu equipo
en momentos de bloqueo y frustración.
La empatía también será necesaria para ponerte en la piel de tus compañeros y entender a la
perfección sus necesidades. Ser una persona con habilidades comunicativas, clara y
transparente, te ahorrará muchas confusiones en tu día a día y saber trabajar bajo presión te
permitirá tomar las mejores decisiones y saber guiar con ellas a tu equipo.
Grupo Equipo
p.
19
Grupo Equipo
miembros.
Tipos de grupo
Grupo primario
Grupo secundario
Grupo de referencia
Es utilizado para hacer comparaciones y estudiar comportamientos para ser asimilados por
una persona externa que no pertenece a él.
Ejemplo: el grupo artístico al que desearía pertenecer un músico en el futuro.
Grupo de pertenencia
Grupo del que forma parte una persona donde todos los miembros comparten determinadas
p.
20
características.
Ejemplo: personas que comparten la misma nacionalidad, como los mexicanos, los
venezolanos o los argentinos.
Grupo formal
Cumple con un esquema y reglas establecidas para sus integrantes, con el fin de lograr
objetivos previamente formulados.
Ejemplo: un grupo de debate.
Grupo informal
Suelen surgir de los grupos formales por la integración de miembros unidos por lazos
afectivos y el compañerismo.
Ejemplo: un grupo de colegas de trabajo.
p.
21
• Formales: se crean con un objetivo preestablecido y pueden ser permanentes o
temporales. Por ejemplo: un equipo de fútbol que se conforma para competir por un
trofeo.
• Informales: se forman espontáneamente para atender algún asunto puntual o con
fines sociales. Por ejemplo: unos compañeros de estudio improvisan un equipo de
debate para discutir sobre un tema.
Según la jerarquía:
• De toma de decisiones: son los que marcan la pauta a seguir. Por ejemplo: la junta
directiva de una empresa.
• De producción: motivan a todos los miembros para obtener los mejores resultados.
Por ejemplo: los gerentes de cada uno de los departamentos de una compañía.
Cada equipo puede ser un grupo, pero no cada grupo puede ser un equipo. Un equipo
incluye personas que comparten habilidades complementarias y tienen un propósito claro y
unificado. Mientras que un grupo puede ser un conjunto de personas que pueden tener o no
un propósito unificado.
p.
22
A diferencia de los grupos, los equipos exhiben una fuerte sinergia, esfuerzos coordinados y
responsabilidad mutua, aprovechando diversas habilidades y roles para resolver problemas,
innovar y lograr resultados colectivos.
A diferencia de los equipos, los grupos pueden funcionar con esfuerzos independientes hacia
objetivos individuales, careciendo de la fuerte interdependencia y responsabilidad colectiva
que se observa en los equipos.
Pueden formarse de forma natural o ser organizados por líderes, fomentando diversos grados
de interacción y coordinación entre los miembros.
Interdependencia
Propósito y metas
Los equipos tienen objetivos compartidos y específicos, de modo que todos los miembros
trabajan colectivamente en pro de su consecución. Sin embargo, los grupos pueden compartir
un interés común, pero carecen de objetivos compartidos específicos. Los objetivos
individuales tienen prioridad.
Comunicación y colaboración
En los grupos, pueden haber niveles de comunicación variados, con menos énfasis en una
colaboración sólida en comparación con los equipos.
Funciones y responsabilidades
Los miembros del equipo tienen roles y responsabilidades claramente definidas, a menudo
complementarios y coordinados para lograr una sinergia óptima. En los grupos, las personas
pueden tener roles variados, pero estos roles no están coordinados específicamente para
operar de manera coordinada.
Responsabilidad
En los equipos, todos los integrantes son responsables del desempeño y los resultados del
proyecto, mientras que los miembros individuales de un grupo son principalmente
responsables de sus acciones y resultados.
Cohesión y confianza
p.
24
Los equipos dan prioridad a generar cohesión y confianza entre los individuos para establecer
un ambiente de colaboración positivo. Y en los grupos la dinámica puede variar en cohesión y
confianza, y se le da menos importancia a generar fuertes vínculos de equipo.
Son muchas las diferencias entre un grupo y un equipo de trabajo. El carácter normativo del
equipo y la fuerte interdependencia entre los miembros definen esta forma de organización.
En el caso del grupo, son otros aspectos los que se potencian, como la independencia de los
miembros y su forma de reportar y orientarse hacia los objetivos.
En los grupos, el énfasis suele estar en alcanzar resultados individuales que contribuyan a un
objetivo general. En los equipos, el proceso de cómo trabajar juntos es tan importante como
el resultado final.
Los equipos se caracterizan por una alta interdependencia entre sus miembros, mientras que,
en los grupos, los miembros suelen ser más independientes.
Liderazgo:
En los grupos, a menudo hay un líder claro. En los equipos, el liderazgo puede ser más
p.
25
dinámico, compartido o rotativo según las necesidades del proyecto.
Selección de miembros:
Elegir a las personas adecuadas con las habilidades y actitudes necesarias.
Gestión de conflictos:
Desarrollar estrategias para manejar desacuerdos y conflictos de manera constructiva.
p.
26
PROBLEMÁTICA SOCIAL
CONTEMPORÁNEA I
p. 1
un paradigma de cómo no debe establecerse un orden neoconservador, incluso
entre los defensores de esta opción” 1 (Torrado, S., pto.6)
Modelo
Modelo Modelo
Agroexportador
Industrializador y Aperturista (1976-
(1870-1930) Inicios desarrollista
2002) Inicios de los
de la sociedad (1945-1972) procesos globalizadores, fin de
salarial, crisis del la sociedad
capitalismo y salarial y
surgimiento del surgimiento del
Estado Benefactor Estado
subsidiario
1
Torrado, S. (2004). Ajuste y cohesión social: Argentina el modelo para no seguir. En Libro Revista Tareas, N° 117
Mayoagosto. CELA (Centro de Estudios Latinoamericanos, Justo Arosemena). Panamá, R. de Panamá, pp.15-24.
Disponible en URL: WWW.[Link]
p. 2
MODELO AGROEXPORTADOR (1870-1930)
La afluencia de las masas migratorias a nuestro país que hicieron su llegada hacia fines del
siglo XIX e inicios del XX, obligaron a la formulación de procesos de organización social
nuevos para la estructura de un país en gestación que buscó mecanismos de
disciplinamiento social, protección y asistencia de la, aún no nacida, ciudadanía argentina.
Si recordamos las palabras de Eduardo Wilde en las que expresaba su deseo de crear una
Buenos Aires – Atenas le seguía, con una lógica de hierro, el buscar formar “hoplitas” (del
griego: soldado de infantería que usaba armas pesadas) de “opitas” (del quechua: tonto,
idiota); moldear una cultura superior sobre la base de una cultura inferior o fundar la
civilización sobre la barbarie, de esta forma aquel círculo virtuoso de la moral moderna
cerraba sin fallas. A su vez, las propuestas sobre cómo llevar a cabo este delicado proceso,
por aquellos tiempos, sobraban.
Se hablaba mucho sobre la Instrucción pública y se evidenciaba allí la influencia del fundador
de la pedagogía científica, Juan Federico Herbart, un pensador alemán que sostenía que
“la instrucción tiene por fin, como toda la educación, la virtud, o sea la fuerza de
carácter de la moralidad”, que “la disciplina persigue el mismo fin que la educación
en general, o sea la formación para la virtud y que “el gobierno se dirige a la
conservación del orden, a la conducta externa de los niños, para lo cual el medio más
importante es mantenerlos ocupados, activos. Otros medios empleados son el amor,
la autoridad, la vigilancia, la amenaza y el castigo, siendo los más eficaces los dos
primeros”. (2).
Todas estas ideas debían disciplinarse porque según afirma Adriana Puiggros “el tipo de
cohesión social de la Argentina nacido de la República Conservadora, estaba basado en la
p. 3
disciplina, en la relación entre los diversos rangos y el cruce entre ellos”5. Pero la mirada
2
Luzuriaga, Lorenzo: Historia de la educación y de la pedagogía, 17ª edición, Losada, Buenos Aires, 1984, pp. 205. 5
Puiggros, Adriana: Sujetos, disciplina y curriculum en los orígenes del sistema educativo argentino, Buenos Aires,
Editorial Galerna, 1990, Cap.4, pp117. 6 Terán, Oscar: Ibídem.
p. 4
de la élite no sólo recae en los distintos sino también dentro de su propio círculo, era hora
de redefinirse como aristocracia sobre la base de las fuentes originales: el anti hispanismo
de Mayo, la idea del tutelaje sobre las masas que persistió y atravesó, especialmente, a las
dos últimas generaciones y la idea del orden social y de las ideas. Terán cita a Miguel Cané
como un claro representante de estas ideas fuerza, para él la aristocracia debía tener linaje
patricio, conciencia de un prestigio social positivo, un ser y un parecer reflejado en las
virtudes (cultura y honorabilidad) y una fortuna que les permitiera poner distancia de “las
pequeñas miserias que marchitan el cuerpo y el alma”6, según A.J.Pérez Amuchástegui esa
circunstancia de decirse nacidos en “cuna de oro” y de sentirse realmente superiores a la
chusma se origina quizás en una modalidad burguesa aparecida en Austria en el Siglo XVIII
y esparcida luego por toda Europa, especialmente en Francia, en dónde hizo crisis en
épocas de Napoleón III (1852-1870)”3.
Además creía que la élite debía contar con espacios de formación que cumplieran la doble
función de ser válvula de escape a la chatura de la vida diaria y tribuna de opinión, por eso
junto a Carlos Pellegrini fundó el Jockey Club Argentino (copia fiel de los ya existentes
europeos) al que accederían “todos los hombres cultos y honorables”8.
De esta forma Cané estaba dibujando con trazo firme el perfil de la clase dirigente y
estableciendo las condiciones de pertenencia, le temía como muchos otros de su generación
a la propia decadencia, a convertirse en “mercachifles” y a perder los valores conservadores.
Por eso, la nueva tarea para esta clase era totalizar todo aquello que la modernidad
fragmentaba, armonizar, crear un orden donde no lo había y conciliarlo con la libertad.
Otra vez aparecía allí el Romanticismo que buscaba rescatar la belleza y la armonía de la
polis griega, con esos parámetros se fundó en 1896 la Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad de Buenos Aires de la que Cané fue decano, también la Universidad de Buenos
Aires respondía a esta lógica porque nació con vocación de gestar en sus claustros a los
futuros cuadros dirigentes, especialmente en la Facultad de Derecho, los Románticos del ‘37
crecieron en la fragua de instituciones educativas rivadavianas que supieron cobijar al
sistema lancasteriano de enseñanza mutua antes del período constitucional, primero en el
Colegio de Ciencias Morales y después en la Universidad, allí convivieron porteños como
José Mármol o Vicente Fidel López compartiendo una misma experiencia cultural con otros
del interior del país como los tucumanos Juan Bautista Alberdi y Marco Avellaneda, entre
p. 5
muchos. Allí, en aquellas aulas se hizo visible la conciencia de pertenencia a una élite
intelectual autónoma frente a los poderes constituidos de la sociedad: el Estado, La Iglesia
y las corporaciones; y al deber de ser ellos quienes debían expresar a la Nación en su
conjunto. Otra vertiente fue la de la Universidad de La Plata que en su Facultad de Ciencias
de la Educación y Humanidades conjugó la cultura estética y la cultura científica, traducidas
en un positivismo comteano que fue sustentado por el discurso de docentes
3
Pérez Amuchástegui, A.J.: Mentalidades Argentinas 1860 –1930, 6ª edición, Buenos Aires, EUDEBA, 1984, pp.86.
8
Terán, Oscar: Ibídem.
p. 6
como Víctor Mercante con quién se formara luego, en la Escuela Normal de Mercedes,
Rodolfo Senet.
Todos estos esfuerzos por mantener una cohesión interna para retener el poder se vieron
resquebrajados en los albores del Siglo XX por una diversidad de posiciones cismáticas que
fueron irrefrenables, como el surgimiento de la disidencia Radical de la Unión Cívica,
encabezada por Hipólito Yrigoyen, y el socialismo con la guía de Alfredo Palacios. A partir
de 1853 con el dictado de la Constitución se instauró un período constante en cuanto a la
legislación que afectó permanentemente al Sistema Educativo Argentino. Las ideologías
reinantes de la época se instrumentalizaron en el Sistema de instrucción pública centralizado
estatal (SIPCE) previo a la sanción de la Ley 1420 y lo hicieron desde su espíritu fundacional
con las tres llamadas presidencias educadoras de Bartolomé Mitre, Domingo Faustino
Sarmiento y Nicolás Avellaneda.
p. 7
heterogéneo “podía resultar en el progreso o en una lamentable confusión de tendencias e
ideales” (4).
4
Puiggros, Adriana: Ibídem, pp. 125.
p. 8
pertenencia social; el riesgo era que estos sujetos no aptos fueran portadores de un
“daltonismo moral” que infectara a toda la sociedad sin remedio. La problemática era
recurrente las masas no eran un todo uniforme presentaban la constante de la diferencia
categorizada en desigualdad, en los discursos de comienzos del siglo XX aparecía ya citado
el principio de organización propio de las sociedades modernas: el de clases y éste
conllevaba el reconocimiento de la movilidad social y la aceptación de que, tarde o
temprano, miembros de esas masas ascenderían por influjo de la educación o del medio,
ya latía de lejos e invisible para los ojos cegados por la ideología el germen crudo del
populismo.
Desde el Estado nacionalizador se reasignaron recursos que fueron derivados a áreas vitales
de la sociedad como: la vivienda, la salud y la educación. Esta etapa se caracterizó por
producir una nueva alianza social entre, actores sociales que involucraban a: la clase obrera,
los industriales nacionales y las Fuerzas Armadas Nacionalistas que desplazaron a la
antigua clase dominante que se tornará en oposición desestabilizadora junto a facciones
militares, grandes grupos empresarios, cuyas acciones, más las características
estructurales y coyunturales de este período, redundaron en el derrocamiento del orden
democrático, por medio del golpe de Estado.
5
Torrado, S. (1992): “Estructura social en la Argentina: 1945-1983”.Edic. de la Flor. Buenos .Aires. Pág. 49 a 68.
p. 9
“En esta estrategia – de corte “distribucionista” – la industria constituye el objetivo central
del proceso de desarrollo (...) El principal mecanismo para lograr estos objetivos fue la
Con la proscripción del peronismo, una alianza entre la burguesía nacional y el capital
extranjero comenzó a consolidarse de la mano de un Modelo Desarrollista que abarcó los
años de 1958 a 1972.
p.
10
EL Modelo Aperturista e inicio del Estado subsidiario
(1976-2002)
La alianza social dominante que dio lugar a este modelo se forjó, inicialmente, entre bloques
del estamento militar, capitales extranjeros y una élite de la burguesía nacional, hasta 1983,
cuando se produjo el regreso al orden democrático.
bienes. Los ejes centrales de este poder con intereses que claramente depasaban la
esfera de lo económico apuntando a lograr un
período fueron el aumento de la
disciplinamiento social generalizado mediante un
deuda externa; el capital financiero
cambio drástico de la antigua estructura de
especulativo; la
relaciones económicas, sociales y políticas (...) se
reducción del salario real; la dio implícitamente por terminada la
violencia social - tanto desde industrialización como objetivo central del proceso
de desarrollo”
grupos terroristas- como desde el
propio Estado. Estas Torrado, S. [Link], 63.
transformaciones llevaron a la
sociedad a una crisis económica
profunda y a la Guerra de Malvinas
en la década del ’80.
p.
11
La subsidiariedad connota una visión residual
de las políticas públicas: al Estado sólo le
corresponde actuar allí donde el mercado no
llega o dónde no hay mercado” (Torrado, S.,
2004, pto.5.2, [Link].)
p.
12
BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA
BERGER, P.L. (2000): “Introducción a la Sociología”. Editorial Limusa, S.A. de
C.V... Grupo Noriega Editores, México.
p. 13
TORRADO, S. (2004). Ajuste y cohesión social: Argentina el modelo para no
seguir. En
Libro Revista Tareas, N° 117 Mayo-agosto. CELA (Centro de Estudios
Latinoamericanos,
Justo Arosemena). Panamá, R. de Panamá, pp.15-24. Disponible en URL:
WWW.[Link]
p. 14