Espigando 44. MATRIMONIOS
Espigando 44. MATRIMONIOS
Dios creó al hombre perfecto. No se ve que Adán, dentro del paraíso, tuviera niñez,
juventud, etc., era perfecto, mas, como consecuencia del pecado, perdió esta perfección, y
al ser expulsado del Edén sufre las limitaciones del nuevo sistema en el cual habría de
desenvolverse. Es así como su edad tiene límite, la procreación de su descendencia sería
con dolor, trabaja por su alimento, etc.
El Señor pide instruir al niño en su camino, y aún cuando fuere viejo no se apartará
de él (Pr 22:6). Aunque este verso marca dos extremos en la vida del hombre: niño y viejo,
no deja por un lado el desarrollo que implica llegar de niño a viejo.
El propósito es llevar, por medio de la Palabra y la luz del Espíritu Santo, una guía
para sobrepasar esta etapa, que, se quiera o no, llega a la vida del ser humano.
I. Definición
El joven El adolescente
2. La Psicología lo explica como una brecha generacional, en la cual el joven aduce no ser
entendido, falta la comunicación y, al final, lo presenta como algo normal.
b) Concepto de Dios.
Se dan a continuación ejemplos de jóvenes cuya vida manifiesta los beneficios de ser
guiados por el Señor.
a. José honró a sus padres, y en el momento de estar separado de ellos puso por
obra sus enseñanzas. A pesar de atravesar circunstancias adversas, este varón
antepuso el amor de Dios a todo suceso negativo, aparentemente, y alcanzó a ser
de bendición para los suyos.
b. David no tuvo temor de enfrentar a Goliat y defender a su pueblo pues sabía que
Jehová estaba con él. El Dulce cantor de Israel atravesó por circunstancias
propias de un adolescente, él fue menospreciado por su familia, fue literalmente
separado de ellos, más todo esto no consiguió amargar su alma y en los
momentos de soledad encontró refugio en la presencia de su Dios.
Es interesante leer en el libro de Eclesiastés, escrito por Salomón, hijo de David,
la relación entre la adolescencia y juventud. Es fácil suponer que esta enseñanza,
quizás, la recibió de su padre quien había sufrido el abandono de su familia, lo
cual sirvió de base para aconsejar a los jóvenes de las generaciones venideras.
La Biblia dice: en el final de los tiempos el Señor hará volver el corazón de los
padres hacia los hijos y el de los hijos hacia los padres (Mal 4:6), lo cual enmarca un
proceso de restauración en ambas partes. Pero esto resultará beneficioso, o no, dependiendo
de lo sembrado por los padres en la vida de sus hijos.
Hat baj – niño (12 años) = “Este es mi hijo amado en el cual me complazco”
Hardis-baj – niña (13 años) = “Esta es mi hija amada y le doy gracias a Dios por
haberla hecho mujer”.
Ahora bien: ¿Quién determina que la persona actúe como joven o como
adolescente? Los padres, quienes se transforman en agentes de bendición o maldición.
Cada etapa en el desarrollo del ser humano es algo nuevo. Él nunca ha pasado por
situaciones similares. Esto hace de mayor importancia la orientación de quienes ya han
recorrido esa parte del camino.
b. Confesar nuestra falta: Daniel y Nehemías pidieron perdón por el pecado de sus
padres. Reconocieron que aquel pecado cometido mucho tiempo atrás afectaba su
vida y amenazaba con afectar a las generaciones venideras. Alcanzaron a
comprender el privilegio de ser elegidos por Dios para cortar con aquella cadena y
abrir un nuevo horizonte para las generaciones venideras.
c. Perdón: Con esta actitud se trae sanidad al alma, tanto del joven como de los padres,
y se cierran puertas. Se da la oportunidad de sembrar lo de Dios en su corazón.
Conclusiones
1. Es importante, como cristianos, principiar a formar bases sólidas para las futuras
generaciones.
2. ¿Cómo tratar a los hijos?, influye mucho la forma como se vivió esa etapa. Es
común repetir en los hijos la vana manera de vivir heredada de nuestros padres;
pero ahora, con la ayuda del Señor, y por medio de la ministración, es posible
desarraigar todo falso concepto implantado por el enemigo.
CUANDO LLEGA LA ENFERMEDAD
Así pues, las dos hermanas mandaron a decir a Jesús: —Señor, tu amigo querido está
enfermo. Jesús, al oírlo, dijo: —Esta enfermedad no va a terminar en muerte, sino que ha de
servir para mostrar la gloria de Dios, y también la gloria del Hijo de Dios.
Juan 11: 3,4
El término enfermo procede del griego astheneo, cuyo significado es estar débil.
Como consecuencia de la desobediencia de un hombre, el pecado entró al mundo y
juntamente con el pecado la muerte (Ro 5:12). En sus inicios sobre la tierra el hombre fue
un ser perfecto, creado a la semejanza de Dios (Gn 1:26). En ese estado no padecía mal
alguno pues gozaba de salud divina.
I. La enfermedad
d) Cuando Dios no sana un cuerpo, trata un alma. Parece ser que este era el caso
de Pablo, quien tenía un aguijón en su cuerpo (2 Co 12:7), el cual le recordaba
que la gracia del Señor le era suficiente. Dios utiliza métodos que al hombre le
parecen dañinos, más sin embargo, como en el caso de Job, el sufrimiento que
padeció en su cuerpo lo llevó a declarar: De oídas te conocía, más ahora mis
ojos te ven (Job 42:5).
Para los que aman al Señor, todas las cosas ayudan a bien (Ro 8:28). Nada escapa
del control de Dios y, aunque parezca extraño, Él se vale de la enfermedad para manifestar
su amor y su misericordia hacia la humanidad.
La Biblia dice en Hebreos 1:1, que Dios habla de muchas formas y de muchas
maneras. Esto acontece con el único propósito de rescatar al hombre de la esclavitud, la
cual se puede manifestar a través de una enfermedad, ya sea en uno mismo o en un ser
querido.
a. Para sensibilizar. Dios conoce el corazón del hombre y sabe que por su forma de
vida muchas veces este se vuelve insensible. Vemos el caso del apóstol Pablo,
quien antes de su conversión su corazón era insensible a la voz de Dios, por lo
cual fue necesaria una ceguera temporal para transformar su corazón de piedra en
uno de carne. Fue Dios actuando, por medio de una limitación física, en quien
habría de ser el Perito Arquitecto de la Iglesia.
b. Creer en el Señor (Jn 11:15). El Señor conocía la incredulidad que prevalecía aún
en el corazón de sus discípulos, por lo cual esperó un tiempo prudencial para
acudir hasta donde estaba Lázaro. Pasado este tiempo, Él manifestó su amor y su
poder al resucitarlo, lo cual motivó a los discípulos para permanecer cerca del
Señor.
c. Glorificar el nombre del Señor (Jn 9:3). Hay situaciones que al hombre le
parecen imposibles de resolver, pero a través de ellas Dios manifiesta su poder,
no porque necesite hacerlo, sino más bien porque Él se deleita en hacer lo bueno,
en especial con sus hijos.
d. Probar (Gl 4:14). Todo lo que Dios crea, o cría, lo prueba. Él prueba la fe, el
amor, la fidelidad, porque anhela que sus hijos se identifiquen los unos con los
otros. En este caso, a través de la enfermedad de Pablo, el amor de los hermanos
de Galacia hacia él se hizo evidente, lo cual confortó al apóstol.
III. Reacciones ante la enfermedad
a. Esposa de Job (Job 2: 9,10). Este pasaje evidencia claramente la ausencia total de
fe en esta mujer. Se vistió de humanismo. Prefería ver a su esposo muerto antes
de que continuara sufriendo. Tenía sus sentidos espirituales desconectados por lo
cual creyó, al igual que los amigos de Job, que la enfermedad que aquejaba a su
marido, era consecuencia de su pecado.
b. Confiar en el hombre. Es muy frecuente que el creyente deje a Dios como última
opción. El Señor determina un equilibrio para la vida de sus hijos, lo cual
estipula buscar primeramente el consejo de Dios para la solución de toda
situación adversa que se presente a nuestra vida. Nuestra confianza debe ser
plena en el Señor.
c. Confiar en el Señor. Cuando la obra del Espíritu Santo llega a un nivel elevado
en la vida del cristiano, este alcanza tal grado de madurez que su confianza en el
Señor se evidencia continuamente, de tal forma que, ante cualquier situación,
busca ser guiado por el Señor.
Conclusiones
Deuda es un déficit, es sobrepasar los límites de lo que se posee. Por ejemplo: Cuando una persona
se excede en el ejercicio físico, el cuerpo se reciente pues se sobrepasa la capacidad que tiene este para
soportar la fatiga, se tiene un déficit de energía. Ahora bien, aplicando el concepto a lo que son puramente las
finanzas, tener un déficit es sobrepasar el límite del capital con que se cuenta, lo cual genera una deuda.
Es importante notar como, a través del endeudamiento, el cristiano se esclaviza, y en esta condición
es fácil presa del enemigo, el cual anda como león rugiente viendo a quien devorar (1 p 5:8). Adquirir deudas
es consecuencia del afán de poseer lo material sin poner ninguna atención a lo espiritual. Recordemos que
vivimos en este mundo como peregrinos, que nuestra herencia está allá en los cielos.
A la luz de la palabra vemos como Abraham se negó a recibir ningún beneficio del rey de Sodoma,
evitando así concederle algún derecho al enemigo (Gn 14:22,23).
Una de las formas como Faraón sometió a la a esclavitud al pueblo de Dios fue
precisamente por medio del déficit. Faraón decidió no proporcionarles paja. Eran deudores
de Faraón.
Si Dios, por medio del sacrificio de Cristo, exime al pecador de la muerte segunda, que es la paga del
pecado, es decir lo que el pecador adeuda a su Creador, es fácil comprender que el Señor anhela ver a sus
criaturas totalmente libres. Esto se manifiesta tanto en el plano espiritual como en el material, pues, como
morada del Espíritu Santo, somos llamados a vivir en libertad, ya que: Donde está el Espíritu del Señor, allí
hay libertad. Las deudas producen esclavitud.
El Señor declara: Yo he venido para que tengan vida, y vida en abundancia; también
nos pide no afanarnos por las cosas materiales pues: Vuestro Padre que está en los cielos
sabe de que tenéis necesidad. Jesús nunca se preocupó por las comodidades, si embargo
nunca le faltó nada.
Las deudas producen tal opresión en la vida del creyente que este, en su afán por
solventarlas, es presa de depresiones, las cuales lo apartan de su vida devocional, al
extremo de hacerlo insensible.
Por esta razón el Señor aconseja a su pueblo no poner su mirada en las cosas de la
tierra, sino más bien: Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas las demás
cosas os serán añadidas. Sencillo ¿verdad? Si, es sencillo cuando se permite al Espíritu
Santo administrar nuestra vida, pues Él nos conduce a ser herederos de las cosas de Dios y
no deudores de las cosas del mundo.
Dios anhela ver a sus hijos disfrutar de la libertad por la cual Cristo pagó en la cruz
del Calvario. Él quiere separar a los suyos de la influencia del sistema y hacerlos
dependientes únicamente de su Creador. En el pasaje en el cual al Señor paga el impuesto
para entrar al templo, se nota claramente como Él manifestó no pertenecer al mundo pues
quienes pagaban este tributo eran los extranjeros y no los hijos. Esto es figura para el
creyente de hoy, quien en este mundo es un peregrino lo cual lo invita a no contraer deudas
con el mundo.
Entonces,
1. Por la necedad del hombre, quien cede ante los ofrecimientos del mundo, del
sistema. No hemos aprendido a conocer, o reconocer, a Dios como nuestro
sustentador, y muchas veces, ante la tardanza de Dios, dudamos, buscando
solución a nuestras necesidades por otros medios, los cuales, incluso, se apartan
de la voluntad de Dios.
2. Falta de fe. Piden y no reciben, porque piden mal. El pueblo de Dios perece por
falta de conocimiento pues su visión es muy corta y no alcanza a ver por detrás
del horizonte. El enemigo busca apartar al cristiano del camino, para lo cual usa
muchas artimañas, una de las cuales es crear en el creyente tal dependencia de las
cosas del mundo que este, en su afán por alcanzarlas, adquiere deudas
innecesarias, las cuales, con el correr del tiempo ahogan su fe.
Ahora bien, Dios no pide que nos desentendamos, al menos en el plano material, de
las deudas que adquirimos, pues el hijo de Dios, nacido de nuevo, es responsable de
los compromisos adquiridos. Cuando Sara, la esposa de Abraham, falleció, este
buscó un lugar donde sepultarla. Encontró el sitio adecuado y sepultó el cadáver de
su esposa, sin embargo el lugar no le pertenecía por lo cual decidió adquirirlo en su
justo precio. El propietario pretendió obsequiarle el terreno pero Abraham se negó y
dio a cambio el valor de la propiedad.
Entonces, la forma más eficaz par resolver las deudas es depositar nuestra confianza
en aquel que es dador de toda buena dádiva, y que como buen Padre, provee a sus
hijos los medios necesarios para solucionar sus problemas.
Conclusión
Dios siempre proveerá, a quien reconoce su condición, los medios para solventar las deudas
que con conocimiento, o sin él, el creyente adquiere (Filipenses 4:11-13).
EDIFICANDO EL HOGAR EN AMOR
1. El amor. Esposos, amen a sus esposas como Cristo amó a la iglesia y dio su vida por ella (Ef
5:25). Reconocer la función de cada uno dentro del matrimonio es fundamental, pues de esa
manera existe respeto mutuo, lo cual lleva a una convivencia en unidad.
2. Comunión. Esto señala intimidad. Recordemos que ya no son dos sino una sola carne (Gn 2:24).
También es necesario darle valor a la palabra de Dios cuando dice: Por tanto lo que Dios ha unido
no lo separe el hombre (Mt 19:6), pues de esta manera reflejaremos en nuestra vida matrimonial,
la restauración de Dios.
b. Cubrir. El odio provoca peleas, pero el amor perdona todas las faltas (Pr 10:12).
Es necesario mostrar con nuestra vida la obra de Dios, la cual se ha manifestado
a nosotros por medio del perdón, porque: De tal manera amó Dios al mundo... (Jn
3:16). Entonces, la mejor manera de convivir dentro del matrimonio es
desarrollar la cobertura entre la pareja, lo cual cierra puertas al enemigo y
permite al Espíritu Santo llenar con su luz el hogar.
La mejor manera de lograr frutos de una planta es a través del riego. Este principio
es aplicable también al hogar, pues este, a la manera de una viña, necesita de ciertos
cuidados para su desarrollo.
Una manera de riego es darle vida a las palabras, es llevar a la práctica todo cuanto
se encuentra dentro de nuestro corazón. Es darle libertad al Espíritu Santo.
La Biblia dice: “¿Acaso se trae una lámpara para ponerla bajo un cajón o debajo de
la cama? No, una lámpara se pone en alto, para que alumbre (Mr 4:21). De igual manera es
el amor, el cual ha sido depositado en el corazón de cada miembro del hogar, por lo tanto es
necesario cultivarlo para que su luz vaya de aumento en aumento hasta colmar
completamente cada vida.
Conclusión
Dios ama los hogares, por lo cual busca restaurar y hacer crecer el amor en cada uno de los que conforman
esta unión, y así alcancen a disfrutar todos los beneficios que Él ha dispuesto para quienes se unen en el
vínculo del matrimonio.
LA MINISTRACIÓN EN LA PAREJA
Como buenos administradores de los diferentes dones de Dios, cada uno de ustedes sirva a los demás según lo
que haya recibido. Cuando alguien hable, sean sus palabras como palabras de Dios. Cuando alguien preste
algún servicio, préstelo con las fuerzas que Dios le da. Todo lo que hagan, háganlo para que Dios sea
alabado por medio de Jesucristo, a quien pertenece la gloria y el poder para siempre. Amén
1 Pedro 4: 10,11
Este es un trabajo sutil que el enemigo ha desarrollado en la vida del ser humano,
pero Dios, por medio del Espíritu Santo, busca desarraigar de las parejas, en proceso de
restauración, todos aquellos conceptos que dañan una sana relación entre los hijos de
Dios.
Por esta causa el Señor provee los medios adecuados para sanar estas alteraciones
en las relaciones matrimoniales. Uno de estos es la ministración, la cual, aplicándola en el
sentido correcto, genera grandes beneficios.
Entonces,
Israel oyó la Palabra de Dios a través de Moisés, los profetas y sacerdotes, pero, por
no mezclarle fe, no les fue de provecho. Aunque Dios dé verdades a su pueblo,
si este no le cree, no le son de beneficio.
Ante la negativa del ser humano de buscar ayuda con el único capaz de darla, Dios,
Él toma la iniciativa de acercarse hasta el hogar de sus hijos para
proporcionarles el pronto auxilio, manifestando de esta manera el interés
prevaleciente en su corazón de dar a los suyos, por medio de la ministración, la
salida a todos sus problemas. Mira, yo estoy llamando a la puerta; si alguien oye
mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaremos juntos (Ap 3:20).
Dios continuamente ofrece ayuda al necesitado, pero este, por falta de fe, duda,
y busca ayuda en el lugar equivocado. Los métodos utilizados por el mundo
solucionan los problemas temporalmente, solo dan alivio pero no sanan
completamente, y al correr del tiempo aquellos problemas supuestamente
solucionados afectan nuevamente la relación matrimonial. Pero, ¿por qué?,
porque no fue cortada la raíz.
Dios busca desarraigar del corazón del hombre toda aquella vana manera de
vivir y a cambio hacer crecer la semilla que Él sembró al momento de tomarlo
por hijo. Cuando comprendamos esta realidad, entonces podremos decir como
el salmista: Al contemplar las montañas me pregunto: “¿De dónde vendrá mi
ayuda?” Mi ayuda vendrá del Señor, creador del cielo y de la tierra (Sal 121:1).
a. Ayúdanos contra el enemigo, pues nada vale la ayuda del hombre (Sal 60:11).
Nadie más puede ayudar a la pareja a edificar el hogar. Solamente aquel que
conoce lo íntimo del corazón del hombre es capaz revelar tanto el problema
como la solución y llevar a la pareja por el camino de vida eterna.
b. Confianza entre ambos (Gén 2:25). Esta fue una relación implantada por Dios
en Adán y Eva, ellos tenían intimidad, se conocían muy bien, y a pesar de estar
desnudos, no se avergonzaban. Todo lo contrario sucede cuando no hay
confianza en la pareja pues se ven más los defectos que las virtudes.
Cuando David evitó reconocer que tenía necesidad de ser ministrado de parte
del Señor por el pecado cometido, sus huesos se envejecieron, más cuando lo
reconoció, recibió la ayuda del Señor (Sal 32:3-5). Es sencillo y a la vez difícil
aceptar que somos necesitados, pero el Señor, cual amoroso Padre espera
pacientemente para brindar la ayuda a quien se humille y la solicite.
d. Debe existir amor. De la misma manera deben los esposos amar a sus esposas
como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa, se ama a sí mismo. Porque
nadie odia su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida, como Cristo hace
con la iglesia, porque ella es su cuerpo. Y nosotros somos miembros de ese
cuerpo (Ef 5:28-30). Quien ama se preocupa por el bienestar de su pareja. El
amor permitirá la ministración del uno al otro. Cuando se ama a la pareja, el
cónyuge se limpia, además: El amor cubre multitud de faltas 81 P 4:8).
a. Por la Palabra. Toda Escritura está inspirada por Dios y es útil para enseñar y
reprender, para corregir y educar en una vida de rectitud, para que el hombre
de Dios esté capacitado y completamente preparado para hacer toda clase de
bien (2 Tm 3:16,17). Puesto que el matrimonio es un huerto, la pareja tiene la
libertad y la facultad, de parte de Dios, de exhortarse y edificarse por medio de
la Palabra.
Conclusión
Señor, abre mis labios, y con mis labios te cantaré alabanzas. Pues tú no quieres
ofrendas ni holocaustos; yo te los daría, pero no es lo que te agrada. Las ofrendas a
Dios son un espíritu dolido; ¡tú no desprecias, oh Dios, un corazón hecho pedazos!
(Sal 51:15-17).
HONRANDO EL PACTO MATRIMONIAL
Mas Dios, en los postreros tiempos, busca la restauración plena en esta relación
maravillosa, por lo cual, por medio del Espíritu Santo, toca a la mente de cada cónyuge,
para desarraigar todo pensamiento del mundo e implantar la mente de Cristo. Por lo tanto,
se da la oportunidad para los matrimonios fundamentados en la Verdad, Cristo, de
transformar todo cuanto en otro tiempo se sembró y es causa de conflictos entre la pareja.
Dos funciones son esenciales en la vida conyugal, con las cuales el cristiano debe
ceñirse. Estas son:
Como parte de la familia de Dios, es necesario librar batallas espirituales, pues los
dardos del enemigo vienen constantemente, pero, vistiéndonos con toda la armadura del
Señor, permaneceremos firmes.
2. Rendirse. Darse por vencido. El hijo de Dios es morada del Espíritu Santo, posee
en su ser el poder que da la presencia de Dios, por lo cual, no tiene derecho a
rendirse ante las adversidades. Su única rendición debe ser ante le Señor.
3. Vencedor. A esto hemos sido llamados. Dios confirma y certifica que: Mayor es
el que está en nosotros que quien está contra nosotros. Cristo venció y porque Él
venció nosotros también venceremos.
Características de un pacto
a. Asechanza al espíritu (Jezabel).Así como Elías fue amenazado por Jezabel, también en
estos días el espíritu esta mujer acecha a los matrimonios con el propósito de sembrar
temor, por lo cual es necesario pedir a Dios la facilidad de discernir el tipo de asechanza
que hay sobre nuestro matrimonio para así enfrentarlo. La ventaja de los matrimonios
creyentes es que el Espíritu Santo está a su favor, y cual poderoso guerrero se levanta
para dar la victoria a los escogidos de Jehová.
b. Asechanza en el Alma (Mt 19:3). Es muy sutil pues acecha la voluntad. Mediante esta
amenaza, el enemigo pretende conseguir que el creyente le seda terreno para así
manipular nuestra carne. En el pasaje el Señor no respondió de su propia cuenta, sino
los llevó a las Escrituras, las cuales manifiestan que la voluntad de Dios no era el
repudio, más por la dureza del corazón de ellos, la ley de Moisés permite dar carta de
divorcio.
Conclusión
La palabra fiel se deriva del griego Pistos, cuyo significado es: Verdadero, leal, exacto, incapaz de
traicionar, que no abandona nunca a nadie.
La fidelidad es un atributo divino. Quizás de todas las características de nuestro Señor, la fidelidad es
una de las más palpables para el hombre, pues esta se manifiesta en su vida a cada momento. Por su fidelidad
no somos desechados de su presencia.
La Biblia describe al hombre, vaso de barro, como poseedor de un tesoro escondido, y, dentro de este
tesoro maravilloso está la fidelidad, la cual, si adquiere vida en nosotros, permite contemplar de forma
diferente la bendición contenida en los lazos matrimoniales.
Muchos matrimonios fracasan porque, a causa de la infidelidad en la pareja, pierden su visión. Más
el propósito de Dios es restaurar los matrimonios dañados por la influencia de las trampas del enemigo y
orientarlos por el camino correcto.
Muchas veces se cae en el error de creer que la infidelidad se da solo cuando se engaña a la pareja,
pensamos solo en lo físico, pero esto también se manifiesta en lo interno, en el alma, pues recordemos que
Dios, por medio del matrimonio, nos llevó a establecer un pacto inquebrantable, el cual abarca el ámbito
espiritual.
Entonces:
Todas estas características son necesarias para desempeñar la función sacerdotal que
nos ha sido encomendada, y mostrar de esa manera nuestra fidelidad al Señor nuestro Dios
y a nuestro cónyuge.
3. Formar. Esta función solo puede desarrollarse con la ayuda del Espíritu Santo,
pues la imagen a formar en la persona es la de Cristo, siendo nuestro mayor
anhelo ser semejantes a Él para agradar al Padre. Se puede pensar, en base a las
líneas anteriores, que esto abarca solo el plano espiritual, pero no es así, pues lo
exterior manifiesta lo que hay en el interior. El corazón puro hermosea el rostro.
El Diablo, nuestro más acérrimo enemigo, quiere destruir los lazos de amor dentro
del matrimonio, para lo cual usa medios, los cuales, si no nos cobijamos al abrigo del
Altísimo, pueden cumplir su propósito. Parte de la batalla se gana por el conocimiento del
enemigo y sus estrategias, por lo cual se da a continuación una lista de las armas usadas en
contra de nuestro matrimonio:
Conclusiones
Debemos buscar primero la fidelidad a Dios y Él nos ayudará a ser fieles con nuestra
pareja, pues la fidelidad es uno de los atributos del Señor.
Si somos fieles en lo poco, nuestra pareja, seremos fieles en lo mucho, Dios.
Salmo 31:23.
LA MENTIRA EN EL HOGAR
Para el Diablo, padre de mentira (Jn 8:44), esta es su arma favorita pues a través de
ella causa daño en la vida conyugal. Su uso se vuelve tan común, al extremo de
considerarlo algo normal en la vida del ser humano. Pero Dios no tiene amistad con la
mentira pues Él no es hombre para mentir (1 Sm 15:29).
En el hijo de Dios debiera haber el mismo sentir, pues ha sido trasladado del mundo
de tinieblas al mundo de Su luz admirable (1 P 2:9). El anhelo del Espíritu Santo es formar
la imagen de Cristo en quien ha sido tomado por hijo, y así, haya en nosotros el mismo
sentir del Señor.
Mentir, producto de una influencia espiritual, se vuelve tan natural en el hombre que
se transforma en hábito. Así como el malvado planifica sus maldades mientras duerme (Pr
4:16,17), de igual manera lo hace el mentiroso.
Este hábito no debiera darse en los hijos de Dios, más como consecuencia de la
alteración sufrida por el alma cuando estaba sin Dios y sin esperanza, aún se da, por lo cual
el Señor ofrece desarraigar esta mala influencia en quienes anhelen la plena restauración de
su vida.
Entonces,
a. Ministración de los padres. Desde pequeño el ser humano adquiere este hábito de
sus padres. Esto es parte de la vana manera de vivir adquirida de nuestros padres
(1 P 1:18), la cual acompaña siempre al hombre. Pero Dios en su amor y
misericordia provee en Cristo, el medio por el cual el hombre puede romper con
toda influencia ancestral.
c. Destrucción y castigo (Sal 5:5; Pr 19:6). No tiene ninguna comunión la luz con
las tinieblas (2 Co 6:14). Dios aborrece la mentira y por ende a quien la practica,
pues escrito está: Los mentirosos no heredarán el reino de los cielos. Jesucristo
mismo estableció los parámetros para nuestro hablar: Si o no (Mt 5:37), lo cual
excluye la tentación de mentir. Es conveniente recordar que: De la abundancia
del corazón habla la boca (Mt 12:34), entonces, si decimos que somos hijos de
Dios debemos conducirnos como tales.
Ahora bien, Dios siempre está dispuesto a brindar ayuda a quien se encuentra en
problemas, por lo cual, por medio de su Palabra escrita nos enseña
b. Confesar (Sal 119:29; Pr 28:13). Es abrir nuestro corazón para que la luz del Espíritu
entre y ministre aquellas áreas de nuestra alma afectadas por la corriente del mundo.
Implica ministración, lo cual es una invitación a buscar ayuda en ministros, o
servidores delegados por estos, por medio de los cuales el Señor lleva la respuesta a
la necesidad de su pueblo.
Conclusión
Esto es lo que siempre deben hacer ustedes: Díganse siempre la verdad unos a otros,
juzguen con justicia y procuren la paz en los tribunales; no se hagan daño unos a
otros ni juren en falso. Porque yo odio todo eso. Yo, el Señor, lo afirmo (Zac 8:16).
ENEMIGOS DEL MATRIMONIO
Luego, Dios el Señor dijo: “No es bueno que el hombre esté solo.
Le voy a hacer alguien que sea una ayuda adecuada para él1
Génesis 2:18
No es difícil pensar que aquel que en un tiempo contó con el beneplácito de Dios,
hoy, quizás por envidia, busque dañar a quienes cuentan con el favor inmerecido de ser
considerados por Dios como sus hijos. Uno de sus objetivos principales son los
matrimonios, pues él conoce el misterio que encierra dicha unión, por lo cual dirige la
mayor parte de sus ataques hacia esta institución.
Desde el tiempo de Adán y Eva se puede notar el interés del enemigo por separar a
las parejas, así como también se notan las artimañas que utiliza para conseguir su propósito.
Aunque Dios instituyó y bendijo el matrimonio, hoy en día el mundo lo ha deformado, y lo que fue
establecido para ser deleite y bendición, muchas veces se convierte en carga. El matrimonio es el estado ideal
del hombre y de la mujer (Pr 18:22). Ahora bien, si el matrimonio es instituido por Dios, entonces
Ante todo esto cabe preguntar: ¿Cómo puede ser esto posible?
La Biblia dice: Y serán una sola carne, no más dos, uno solo. Esta palabra fue dada
por Dios mismo lo cual le confiere el carácter de invariabilidad. Puede ser que la
forma de vida de cada uno antes de contraer matrimonio haya sido así: Vida
independiente, sin embargo, al menos en el caso de los matrimonios cristianos,
esto ya nos se debe dar, pues recordemos que en el Señor somos un solo
cuerpo, somos hijos de un mismo Padre, y la comunión debe prevalecer sobre
cualquier concepto humano, permitiendo de esa manera que el Espíritu Santo
sea quien conduzca el matrimonio hacia la verdadera felicidad.
c. El diablo. Es el enemigo acérrimo de los redimidos de Jehová y por esa causa busca
destruir toda bendición que el Señor trae a nuestra vida. El diablo conoce el secreto
que encierra la unión matrimonial, por lo cual busca por todos los medios destruir
este enlace. Dios mismo da la voz de alerta a los suyos sobre esos ataques y
juntamente con el aviso, da la salida, es así como Él aconseja: Humíllense, pues,
bajo la poderosa mano de Dios, para que él los enaltezca a su debido tiempo. Dejen
todas sus preocupaciones a Dios, porque Él se interesa por ustedes. Sean prudentes
y manténganse despiertos, porque su enemigo el diablo, como un león rugiente,
anda buscando a quien devorar. Resístanle, firmes en la fe, sabiendo que en todas
partes del mundo los hermanos de ustedes están sufriendo las mismas cosas (1 P
5:6-9).
Es interesante notar como Dios mismo se da a la tarea de sostenes aquella unión que
Él mismo bendijo. Él es Todopoderoso, sin embargo da participación a sus hijos en el
desarrollo de su restauración, por lo cual dota a los suyos de armas, las cuales no son
carnales sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas. Estas armas son dadas a
los hijos para que estos sepan
Es importante observar y poner por obra cada uno de los consejos que el Señor ha
dejado plasmado en su Palabra, pues actuando de esa manera, el caudal de bendición se
hará notorio en nuestra vida y en nuestro matrimonio. Ahora bien, ¿cómo logramos vencer
al enemigo?
a. Velando y orando (Mt 26:41). Dios conoce la intención del corazón del hombre y
sabe que en él hay disposición a hacer lo bueno, pero que las influencias externas lo
conducen muchas veces a actuar de manera indebida. Por esta razón él aconseja a
sus hijos mantener una actitud sumisa pues de esta manera:
1. Se agudizan los sentidos espirituales. Nuestro corazón se vuelve más
sensible a la voz del Espíritu, quien nos guía a toda la verdad.
2. Se evita caer en tentación. El temor reverente hacia Dios es más real en
nuestra vida.
3. Se adquiere autoridad y poder. Ante el sometimiento de nuestra voluntad a la
voluntad del Señor, somos revestidos de la autoridad y el poder de Cristo, y
en Él somos más que vencedores.
b. Firmes en la Fe. Porque Él venció, nosotros también venceremos.
No debemos vivir por lo que vemos sino por lo que creemos, vivimos de verdades y
no de realidades.
Mayor es el que está en nosotros.
Agradando al Señor. Números 14:8.
El Señor vino para restaurar y retribuir.
Conclusión:
El matrimonio es una institución divina a la cual el Señor quiere bendecir y restaurar como
al principio.
MATRIMONIO: CONTRATO O PACTO
Pacto: Promesa o acuerdo contraído entre dos partes, generalmente una superior y una
inferior, mediante una fórmula verbal o ritual, que comprometa a ambas partes. En el
lenguaje bíblico el acto representa la promesa de Dios al hombre de siempre darle vida y
paz y constante cuidado, y el compromiso del hombre de vivir conforme a las
estipulaciones del pacto.
Puesto que el matrimonio entre dos creyentes es un compromiso adquirido ante la presencia
de Dios, es de suponer que debe existir respeto solidario entre la pareja.
Dios buscó una compañera para el varón y no la encontró, tomó de su propia naturaleza o
género y formó a una ayuda excelente para él. Una ayuda es para adelantarse o reforzar,
nunca una ayuda es para halarla. Se debe contribuir a lo que el varón necesita.
b? Es una ley: puesta por Dios en el corazón de todo hombre. Génesis 2:18.
Por no seguir lo establecido por Dios existen deformaciones: no dejar de depender de
los padres. Es intromisión de otras autoridades. Los padres pueden ser asesores para
consejo.
d) Comparación entre:
Contrato Pacto
1. Convenio oral o escrito entre partes que se 1. Alianza o testimonio.
Obligan sobre una materia o cosa determinada.
2. Es frío: muchos matrimonios hechos por contrato. 2. Tiene un sentido divino, más
Temporal por cualquier situación se rompe. Profundo. Originalmente un
Sentido Eterno.
3. Es condicionado (Ej. : por separación de bienes) 3. Es por amor (para compartir
lo que Dios dé al hogar)
4. Es por conveniencia (intereses establecidos: por 4. Yugo de Cristo: la misma tribu,
dinero, posición social, cultura, etc.). fe, un mismo sentir.
a? Unidad: Marcos 10:9. Cristo dá al matrimonio una unidad indivisible. Dios lucha para
que no se separen las parejas, pero por el cuerpo de bajeza las uniones se destruyen. Por
la ruptura se hace inútil la obra del Espíritu Santo y no se da la restauración.
El yugo es Cristo = el más joven es halado por el maduro, se establece el equilibrio, la
misma Palabra regula el matrimonio.
a? Permitir el mover del Espíritu Santo: sólo el Espíritu nos puede enseñar para que lo
viejo que hay en nosotros sea botado y salga lo bueno y nuevo.
Temperamentos controlados por el Espíritu = entrar en armonía con Dios, se van a
someter los frutos de la carne.
Transformados en nuestra mente y ser liberados de la vana manera de vivir heredada
por nuestros padres.
Al darle espacio al Espíritu Santo va a trabajar nuestra vida
a? Expansión de su creación: En el Edén el Señor quería que llenaran la tierra. Salmo 90:1.
Las parejas son instrumentos que Dios usa para traer seres al mundo.
El Señor tiene propósito con cada vida. Ej.: Ruth 4:1, Dios quería incluir a Ruth en la
genealogía de Jesús (que propósito tan lindo)
Dios llena sus propósitos en su creación.
a? Sean felices: que vivan una vida de deleite en la tierra como pareja. Cuando no hay
atributos podemos pedírselos al Señor para agradar a nuestra pareja. Permitiendo al
Espíritu Santo que desarrolle en nosotros el amor ágape (conocemos el fileos y el eros)
así podremos amar verdaderamente. Romanos 5:5 y 1ª. Corintios 13:4-8.
Conclusiones:
Introducción:
Vemos la sucesión de los hechos
1? Oraban y cantaban al Señor.
2? Hubo un terremoto.
3? Se soltaron las cadenas de todos y se abrieron las puertas.
4? El carcelero intenta suicidarse al ver lo sucedido.
5? Pablo le persuade.
6? El carcelero pide luz y le pregunta a Pablo y Silas ¿Qué debo hacer para ser salvo?
CREE: es algo individual y por ello obtenemos promesa para nuestra familia.
El Señor nos da promesa de restauración para nuestra familia.
Nosotros no podemos salvar, pero si mostrar el camino. Somos señales
En el hogar es donde se ponen los cimientos para todas las cosas.
Aunque nuestros hijos no nos satisfagan pero que el TEMOR DE DIOS ESTE EN SU
CORAZON.
a? Testimonio: Es clave, a los nuestros no les podemos engañar, ellos nos conocer tal y
como somos.
Debemos preguntarnos:
¿Hemos cambiado nuestra vida? Para que ellos quieran lo que les ofrecemos.
¿Ven la realidad de Dios en nosotros? No sólo letra sino realidad. 1ª. Juan 1:1.
Ejemplo: Timoteo. 2ª. Timoteo 1:5.