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Capacidad Procesal y Mandato Ad Litem

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Universidad Autónoma de Santo Domingo

Derecho Procesal Civil ll DER3580-4


Mtro. Domingo Villanueva Aquino
Jerika Decena Sepúlveda. 100585961 Sección: W30

La capacidad procesal

La capacidad procesal es un elemento fundamental en el derecho procesal, ya


que se refiere a la aptitud legal de una persona para intervenir válidamente en un
proceso judicial, tanto para demandar como para ser demandada. Esta capacidad
es esencial para asegurar que las personas que acuden a los tribunales puedan
ejercer sus derechos de manera efectiva y conforme a las disposiciones legales. En
este ensayo, analizaremos en qué consiste la capacidad procesal, sus
incapacidades, las consecuencias de la incapacidad, la participación de las
personas jurídicas, la representación en justicia y, en particular, el mandato ad
litem voluntario, que permite a un mandatario actuar en nombre de otra persona
en el proceso judicial.

¿En qué consiste la capacidad procesal?

La capacidad procesal es la facultad de una persona para comparecer ante los


tribunales, ya sea para hacer valer sus derechos (demandante) o para defenderse
de una reclamación (demandado). Esta capacidad depende de dos factores
principales:

1. Capacidad de goce: Es la aptitud de una persona para ser titular de


derechos y obligaciones.
2. Capacidad de ejercicio: Es la capacidad de actuar por sí misma en el
ejercicio de esos derechos. En el ámbito procesal, se refiere a la facultad de
una persona para comparecer en juicio de manera autónoma.

La capacidad de goce la tienen todas las personas, sin importar su situación,


mientras que la capacidad de ejercicio puede estar restringida para ciertos
individuos, como los menores de edad o personas con discapacidades mentales.
En esos casos, deben actuar a través de un representante legal, que puede ser un
tutor o un curador, según el caso.

Incapacidades y sus consecuencias

Existen ciertas incapacidades que limitan la capacidad procesal de una persona.


Estas incapacidades pueden ser de orden legal, como ocurre con los menores de
edad, o de orden natural, como en el caso de personas con incapacidades mentales
o físicas que les impiden actuar de manera autónoma en el proceso judicial.

Consecuencias de la incapacidad
La principal consecuencia de la incapacidad procesal es que la persona no puede
comparecer por sí misma ante los tribunales y, por tanto, necesita actuar a través
de un representante legal. Si una persona incapaz actúa sin la debida
representación, el proceso puede ser considerado nulo o inválido en lo que respecta
a sus actuaciones.

Personas Jurídicas

Las personas jurídicas, como empresas, asociaciones o fundaciones, también


tienen capacidad procesal. No obstante, debido a su naturaleza abstracta, no
pueden actuar por sí mismas y necesitan ser representadas en juicio a través de
una persona física, como un administrador, representante legal o apoderado
especial. Esta representación es fundamental para que la persona jurídica pueda
defender sus intereses y cumplir con las obligaciones procesales.

La representación en justicia

La representación en justicia es un mecanismo mediante el cual una persona


actúa en nombre de otra en un proceso judicial. Existen varias clases de
representación en justicia:

1. Representación legal: Se refiere a aquellos casos en los que una persona


actúa en representación de otra por disposición de la ley, como ocurre con
los padres que representan a sus hijos menores de edad o los tutores que
representan a personas incapaces.
2. Representación voluntaria: Ocurre cuando una persona otorga un mandato
ad litem a otra para que la represente en un proceso judicial. Esta
representación es más común en el ámbito civil y comercial.

El Mandato Ad Litem Voluntario

El mandato ad litem voluntario es un tipo de representación procesal en el que


una persona, llamada mandante, otorga a otra, llamada mandatario, la facultad de
actuar en su nombre en un juicio. Este mandato es otorgado de manera voluntaria
y se materializa a través de un poder o procuración.

Principio y justificación del mandato

El principio fundamental del mandato ad litem es la voluntariedad: el mandante


tiene la libertad de elegir quién lo representará en el juicio. Este mecanismo es
especialmente útil cuando la persona que debe participar en el proceso no puede
hacerlo por razones prácticas, como su ausencia física, o porque prefiere que un
profesional del derecho (abogado) actúe en su lugar.

La justificación del mandato reside en la necesidad de asegurar que los derechos


procesales del mandante sean adecuadamente defendidos, incluso cuando no
puede participar directamente en el proceso. A través de la representación, se
garantiza el acceso a la justicia y se facilita la correcta tramitación de los casos.

Clases de mandato ad litem

El mandato ad litem puede clasificarse en función de su alcance:

1. Mandato general: Otorga al mandatario la facultad de actuar en todos los


asuntos judiciales del mandante.
2. Mandato especial: Se otorga para un caso específico o para una actuación
determinada dentro de un proceso.

Quién puede ser mandatario

Cualquier persona con capacidad procesal plena puede ser designada como
mandatario, aunque en la práctica, este rol suele ser desempeñado por abogados.
La razón es que el proceso judicial requiere de un conocimiento técnico del derecho,
y las partes generalmente confían en los profesionales para que los representen de
manera efectiva.

Forma de la procuración

El mandato ad litem debe ser formalizado a través de un poder o procuración, que


puede ser otorgado por escritura pública o por documento privado. La ley procesal
dominicana establece ciertos requisitos formales para asegurar que el mandato sea
válido y que el mandatario tenga plena capacidad para actuar en nombre del
mandante.

Extensión del mandato

El mandato ad litem puede ser amplio o restringido, dependiendo de la voluntad del


mandante. Puede otorgarse para representar al mandante en todo el proceso
judicial, o puede limitarse a ciertos actos específicos, como la presentación de una
demanda o la asistencia a una audiencia.

Conclusión del mandato

El mandato ad litem puede concluir de varias maneras:

1. Por revocación: El mandante puede, en cualquier momento, revocar el


mandato si ya no desea ser representado por esa persona.
2. Por cumplimiento: El mandato se extingue cuando el juicio ha finalizado y
se han cumplido las actuaciones para las que fue otorgado.
3. Por muerte: La muerte del mandante o del mandatario pone fin al mandato,
a menos que se haya dispuesto lo contrario.

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