LA MISA EXPLICADA PASO A PASO
Todo lo que precede a la Liturgia de la Palabra tiene el carácter de introducción. Sirve para que los asistentes se
dispongan a formar comunidad, y se dispongan a una celebración consciente y fructífera, oyendo atentamente la
palabra de Dios y participando en la celebración de la Eucaristía.
Estos ritos son: el Canto de entrada, el Saludo, el Acto Penitencial, el Señor ten piedad, el Gloria (los
domingos) y la Oración Colecta.
CANTO DE ENTRADA
¿Qué finalidad tiene? Abrir la celebración, fomentar la unión entre los fieles reunidos y elevar sus corazones
para la contemplación del misterio litúrgico del día.
¿Como se desarrolla? El ministro entra en el templo y se dirige procesionalmente hacia el altar.
Esta procesión simboliza el camino que recorre la Iglesia peregrina hasta la Jerusalén celestial. Cuando forma
parte del cortejo un ministro que llevan la Cruz y otro, el Evangeliario, que lleva los Evangelios, se
simboliza que Cristo, Redentor y Maestro nos llevará hasta el fin de ese camino.
¿Qué deben hacer los fieles? Los fieles se ponen de pie para indicar su disponibilidad en la celebración que
va a tener lugar.
¿Qué hace el sacerdote al llegar al altar? Mientras el sacerdote se dirige hacia el altar tiene lugar el canto de
entrada. Al llegar al altar, que simboliza a Cristo, se realizan: Inclinación profunda, que es un gesto de intenso
respeto. Beso del sacerdote al altar, en nombre de todo el pueblo reunido, que es representación de la Iglesia: es
el beso de la Iglesia a su Esposo, que es Cristo. Si la misa es concelebrada, lo besan todos los concelebrantes.
Incensación: (en algunos casos) es un símbolo de honor, de purificación y santificación.
Saludo. El sacerdote, extendiendo las manos saluda al Pueblo: "El Señor esté con vosotros..."
¿Qué finalidad tiene este saludo? Anunciar a la Asamblea congregada la presencia del Señor.
¿Cómo se desarrolla? Al terminar el canto de entrada, el sacerdote y toda la comunidad hacen el gesto de señal
de la Cruz, unida a la fórmula "en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo".
El gesto de la señal de la cruz recuerda que el sacrificio de Cristo es la fuente de toda santificación. La fórmula
es un acto de fe en la Trinidad y recuerda el Bautismo. Luego el sacerdote y los fieles se intercambian un saludo,
un diálogo. El saludo manifiesta el misterio de la Presencia de Dios entre los que se han reunido en su nombre.
Acto Penitencial. El sacerdote invita a los fieles al arrepentimiento: "Hermanos: para celebrar dignamente estos
sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados".
¿Para qué se hace? El acto penitencial manifiesta el sentimiento que tiene la Iglesia de ser comunidad de
pecadores. Sirve para valorar la realidad del pecado, crecer en espíritu de penitencia, y considerar la misericordia
de Dios.
ESTE ACTO CONSTA DE TRES PARTES:
1. invitación a los fieles para que se examinen y se reconozcan pecadores. Este momento de silencio es
importante y forma parte de este acto.
2. petición de perdón, que se expresa con la oración "Yo confieso ante Dios todopoderoso" con el gesto de un
golpe de pecho al decir: Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. En el anterior rito eran tres golpes; ahora
basta con uno.
3. absolución, que no es sacramental, sino que expresa un deseo de perdón de Dios. El sacerdote implora: Dios
todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Señor, ten piedad ¿Qué es? Es un canto de súplica en el que los fieles aclaman al Señor y
solicitan su misericordia. Aunque es un canto, puede recitarse. En ese "ten piedad" se incluyen
todos los hombres, con todas sus necesidades materiales y espirituales.
Gloria. Se canta o se dice el himno: Gloria a Dios en el Cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena
voluntad...
¿Qué es? Es un canto antiquísimo de aclamación y suplica. Se canta los domingos -fuera del tiempo de
Adviento o Cuaresma- y en celebraciones solemnes o con asistencia especial del pueblo Comienza con las
palabras del ángel en Belén.
Sigue con una estrofa dirigida a Dios Padre, como Señor, Rey del Cielo y Omnipotente. Continúa con una
segunda estrofa dirigida a Dios Hijo, al que se llama Señor, Cordero de Dios, Hijo del Padre: es decir, se resalta
su señorío, su carácter redentor y su filiación natural divina. Concluye con una glorificación a Cristo, al
Espíritu Santo y al padre.
Oración Colecta ¿Qué es? Es una oración que el sacerdote dice con las manos juntas, introducida
probablemente por san León Magno en el siglo V, que consta de cinco partes:
P
1. Invitación a la oración.
2. Un momento de silencio, para la oración personal, abierta a intenciones universales.
3. Oración por parte del Sacerdote, dirigida a la Trinidad: Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo...
4. Conclusión, con una profesión de fe.
5. Aclamación y asentimiento por parte del pueblo, que contesta: Amén; es decir: Así se sea, que se haga así.
LITURGIA DE LA PALABRA
¿Qué significa la expresión "liturgia de la Palabra"? En esta parte de la Misa escuchamos la “proclamación” de la
Palabra de Dios. Cristo mismo es quien la realiza, ya que es Palabra de Dios encarnada, la única Palabra que
resuena en el antiguo y en el Nuevo Testamento. Se lee una selección de textos de la Sagrada Escritura, tanto del
Antiguo como del Nuevo Testamento. No es una evocación de palabras pronunciadas en el pasado: es una
memoria que actualiza lo que se recuerda, haciéndola eficaz, en el momento de su proclamación, a aquellos a
quienes se dirige.
¿De qué consta la Liturgia de la Palabra? Consta de:
1. Lecturas
2. Cantos interleccionales: Salmo responsorial, Aleluya y Secuencias
3. Homilía
4. Credo
5. Oración de los fieles
Lecturas: ¿Qué son? Son lecturas variadas de la Sagrada Escritura, que se van haciendo en determinados
periodos del año, de tal forma que el pueblo vaya conociendo las partes más significativas del Antiguo y del
Nuevo Testamento. En ellas Dios habla a su pueblo, le descubre el misterio de la redención y la salvación, y el
mismo Cristo, por su palabra, se hace presente en medio de los fieles.
¿Cómo se leen? El lector va al ambón y los fieles se sientan No se dice "Primera lectura" o "Segunda lectura",
sino que se leen directamente. Terminan con la expresión: Es palabra de Dios.
Esto no es una aclaración, sino una confesión de fe. Todas estas lecturas, lo mismo que el salmo responsorial que
viene a continuación se hace desde el ambón.
Evangelio. El diácono o el sacerdote lee el Evangelio, que los fieles escuchan de pie.
Cantos interleccionales. Son tres: El salmo responsorial. Es una respuesta a la Palabra de Dios, relacionada
con la primera lectura. Es un texto bíblico por el que Dios habla a su pueblo. La Iglesia recuerda que sustituir
ese salmo por cualquier canto sería empobrecer la Liturgia de la Palabra: "Sería antipedagógico transformar la
Misa en un festival de canciones que nada tiene que ver con la acción litúrgica". Aleluya. Significa en hebreo:
"alabad al Señor". Se canta siempre, salvo en Cuaresma.
¿Qué es la homilía? Es una predicación del sacerdote o del diácono que comenta la Palabra de Dios dentro de
la Liturgia, a partir, fundamentalmente, de las lecturas que se han escuchado. Se debe pronunciar siempre los
domingos y días festivos. No es un discurso acerca de las ideas personales del que predica, sino una
prolongación de la lectura bíblica. Por eso, el que predica debe ser un oyente y un servidor humilde de la Palabra
de Dios.
¿Qué fin tiene? Ayudar a los fieles, a los hermanos en la fe, a captar el mensaje que las lecturas transmiten
hoy y ahora, ayudándoles en sus necesidades y alentándoles a responder a sus exigencias. El lenguaje debe ser
claro, sencillo, adaptado oyentes, encarnado vidas.
¿Quién puede decir la homilía? El Directorio (41) establece: "la homilía corresponde al sacerdote o diácono. En
la celebración litúrgica no debe ser pronunciada por laicos. Tampoco conviene que sea "compartida", como podría
ser en grupos muy reducidos; el diálogo a veces puede ayudar, sobre todo en las Misas con niños: la homilía no
se improvisa. Hay otras oportunidades distintas de la Misa para "compartir el Evangelio" y aunque existe
"una tendencia a valerse de la Misa para todo tipo de actividades pastorales, es bueno no olvidar que "cada cosa
debe hacerse a su debido tiempo".
Credo. ¿Qué es? Es una profesión de fe que recita la comunidad. También se llama símbolo, que significa
"señal por la que a uno se le reconoce". Al cristiano se le reconoce por la profesión de fe.
¿Por qué se reza de pie? Porque estar de pie significa firmeza en la fe y un deseo de poner en práctica, con
hechos, esa fe que se proclama.
Oración de los fieles. La Oración de los fieles también se llama Oración común, Oración o Plegaria
universal Consta de una introducción y de unas peticiones de carácter universal, y también local: por las
necesidades de la Iglesia Universal, por las necesidades de la sociedad, por los gobernantes de las naciones, de
las personas, por la salvación del mundo, por los que sufren cualquier necesidad, por la comunidad local. Las
peticiones pueden ser leídas por una o varias personas y han de estar preparadas y escritas. Pueden amoldarse a
las diversas celebraciones: una boda, un funeral, etc.
Liturgia Eucarística. Es la parte más importante de la Misa. La Liturgia de la Palabra y la Liturgia
Eucarística no son dos actos de culto distintos, sino dos momentos celebrativos de un único misterio. La Iglesia
ha estructurado la celebración de la Liturgia Eucarística a partir de las acciones que corresponden a las palabras
y gestos del Señor en la Última Cena. En la Última Cena Cristo instituyó el convite pascual, por medio del cual
el Sacrificio de la Cruz se vuelve continuamente presente cuando el sacerdote, que representa a Cristo, realiza la
acción que el mismo Señor cumplió y ordenó a sus discípulos que hicieran en su memoria.
Presentación de las ofrendas. Primero se prepara el altar o mesa del Señor, colocando el Corporal, el Cáliz y el
Misal en el altar. Luego los fieles presentan en el Altar el pan y el vino que se convertirán en el Cuerpo y la
Sangre de Cristo. Las reciben el diácono o el sacerdote. También pueden traer otras ofrendas, para fines
caritativos o útiles para el sostenimiento del culto. Se colocan fuera de la mesa del Señor.
¿Qué significado tiene este rito de las ofrendas? Tiene un significado bautismal, porque sólo pueden hacer
ofrendas los bautizados en comunión con la Iglesia. Tiene un significado eucarístico, porque los dones se
presentan para ser consagrados en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Tiene un significado antropológico: ese
ofrecimiento de los frutos más representativos del trabajo del hombre significa el ofrecimiento de cada fiel en
concreto, de su vida, de su trabajo, de sus ilusiones. Tiene un significado social: no son ofrendas sólo
individuales, sino de toda la Iglesia.
¿El pan y el vino se presentan juntos o por separado? Se presentan por separado, siguiendo la tradición
litúrgica. Lo contrario sería además empobrecer los signos. A continuación, el sacerdote toma entre sus
manos la patena con la hostia y elevándola un poco, recita una plegaria de bendición. Hace los
mismo con el cáliz. Antes de presentar el vino se depositan en el cáliz unas gotas de agua. Es un
rito antiquísimo, porque parece que así lo hizo Nuestro Señor.
¿Qué simboliza esta mezcla de agua y vino? El agua simboliza a los fieles y el vino a Cristo. La mezcla de
vino y agua simboliza la unión de nuestra naturaleza humana con la naturaleza divina de Cristo. También
simboliza el agua y la sangre que brotaron el costado de Cristo al ser traspasado con la lanza.
Oración privada del sacerdote. "Acepta Señor muestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde...”. A
continuación, viene la oración privada del sacerdote, y en ocasiones, la incensación de las ofrendas sobre el altar
y del altar mismo, que es facultativa.
¿Qué simboliza la incensación? Esa incensación de las ofrendas y del altar mismo simboliza que la oblación y
la oración de la Iglesia suben a Dios como el incienso. Es una reverencia anticipada al Cuerpo y Sangre de
Cristo, que pronto se harán presentes
¿Quiénes pueden ser incensados? Pueden ser incensados también el sacerdote y el pueblo, después de la
incensación del altar. En la fotografía, un diácono inciensa al pueblo fiel, que está inmerso en la presentación de
los dones colocados en el altar para el Sacrificio.
Lavatorio de manos. Ese rito expresa el deseo de purificación interior. Además del gesto práctico de lavarse
exteriormente las manos después de tocar las ofrendas o utilizar el incensario, simboliza el deseo espontáneo de
purificarse el corazón antes de tocar las cosas sagradas, santas. Mientras se lava las manos el sacerdote ora en
silencio: “Límpiame Señor de mi iniquidad y lávame de mi pecado”. Es decir, que hace un acto de contrición y se
prepara para celebrar más dignamente el Santo Sacrificio de la Misa.
Invitación a orar a la que responde el pueblo. El origen de este rito se remonta al siglo VIII. A continuación,
dirigiéndose a todos los fieles les dice unas palabras que son como el compendio de la Misa: “Orad hermanos para
que este sacrificio, mío y vuestro, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso”. Todos contestan: “El Señor reciba
de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia”.
Oración sobre las ofrendas. Es una oración que se recita en voz alta, con las manos extendidas, y que cierra y
condensa el sentido de esta primera parte de presentación de los dones Esta oración prepara a la Asamblea para
su participación en la gran oración eucarística. La Iglesia ruega para que, unidos a la entrega de Cristo, los fieles
ofrezcan su existencia entera a Dios Padre.
Oración Eucarística. La Oración Eucarística es el momento culminante de toda la celebración. Es una
plegaria de acción de gracias y santificación. El sacerdote invita a los fieles a levantar el corazón hacia Dios y a
darle gracias a través de la oración que él, en nombre de toda la comunidad, va a dirigir al Padre por medio de
Jesucristo.
Prefacio. La Plegaria Eucarística se inicia con el Prefacio, que es un canto de acción de gracias a Dios, por
todos sus beneficios.
Aclamación de todo el pueblo con el sacerdote. Se reza el Santo, Santo, Santo, que es una alabanza solemne a
Dios.
Invocaciones o epíclesis. La Iglesia implora el poder divino para que los dones ofrecidos por los hombres
queden consagrados y se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.
Conmemoración de los vivos. El sacerdote puede decir los nombres por quienes tiene intención de orar, o bien
junta las manos y ora por ellos unos momentos. Luego, con las manos extendidas, ruega por los reunidos en la
Asamblea.
Conmemoración de los santos. Narración de la Institución y consagración. El centro de la Plegaria Eucarística lo
ocupa la narración de la Institución y la Consagración. Este es el momento de mayor recogimiento en el que el
sacerdote recitando las palabras de Jesús en la Última Cena, convierte el pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre
del Señor.
Anamnesis. Se recuerda la Pasión, Resurrección y Ascensión de Cristo
Oblación. La Iglesia ofrece al Padre en el Espíritu Santo la hostia inmaculada, con el deseo de que los fieles
se ofrezcan también a sí mismos
Intercesiones. A continuación, el sacerdote, con los brazos abiertos, sigue dirigiéndose a Dios Padre pidiéndole
por nuestras necesidades. Pide por la Iglesia y por todos sus miembros, tanto vivos como difuntos; pide por la
paz y la unidad; etc.
Doxología o alabanza final. Dice: Por Cristo, con Él y en Él, a Tí Dios Padre omnipotente en la unidad del
Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Y todos responden Amén.
Durante la Plegaria Eucarística no se deben recitar oraciones o ejecutar cantos, tocar el órgano, etc. Al
proclamar la Plegaria Eucarística el sacerdote debe pronunciar claramente el texto, facilitando su comprensión a
los fieles. Lo que se recomienda es que el sacerdote cante el Prefacio, anámnesis, consagración y epíclesis, según
las melodías aprobadas por la autoridad competente (Directorio, 85).
RITO DE LA COMUNIÓN
El Padrenuestro. Comienza con la invitación para rezar el Padrenuestro. Durante el Padre Nuestro todos los
sacerdotes concelebrantes extienden las manos, como el celebrante principal. Todos juntos, el sacerdote y la
Asamblea, recitan esta oración que Cristo nos enseñó. Es la mejor manera de prepararse para recibir la Sagrada
Comunión.
Rito de la paz. Sigue el Rito de la paz por el cual los fieles se expresan mutuamente la caridad. El sacerdote
desea la verdadera paz a todos, invitando a la Asamblea a manifestar ese mismo sentimiento. Ese gesto puede ser:
darse la mano, inclinar la cabeza o un abrazo. Es un gesto de comunión, no de felicitación.
Debe ser un gesto verdadero. No hay ninguna fórmula. La paz que se desea ha de entenderse en el sentido
bíblico-teológico: compendio de todo bien, fruto del Espíritu Santo quien lleva a los fieles al amor a Dios y a
los hermanos.
Fracción del pan. El sacerdote toma el pan consagrado, lo parte sobre la patena y deja caer una parte del
mismo en el cáliz, diciendo en secreto: El Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, unidos en este cáliz,
sean para nosotros alimentos de vida eterna.
Comunión. A Jesús se le llama Cordero a semejanza de los corderos que se sacrificaban en el Templo, pero con
una gran diferencia: los corderos del Templo no quitaban el pecado del mundo, en cambio el “Cordero de
Dios” quita el pecado del mundo. El sacerdote hace una genuflexión, toma el pan consagrado y sosteniéndolo sobre
la patena, lo muestra al pueblo diciendo: Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Dichosos los
invitados a la cena del Señor. Antes de comulgar decimos el “Señor no soy digno...” usando las palabras del
centurión de Cafarnaún cuando se reconocía indigno de recibir a Jesús en su casa. El sacerdote comulga y, a
continuación, lo hacen aquellos fieles -es decir, sólo pueden comulgar los fieles bautizados- que se saben con las
debidas disposiciones. Se han examinado y han reconocido que están en gracia de Dios (que no tienen ningún
pecado mortal sin confesar).
¿Cómo vivir bien el ayuno eucarístico? La Iglesia enseña que quienes van a comulgar, fuera o dentro de la
Misa, han de observar el ayuno de todo alimento líquido o sólido durante una hora, excepto cuando se trate de
agua o medicamentos.
¿Y los ancianos y enfermos? Los ancianos y enfermos, así como los que cuidan de ellos, pueden recibir la
Sagrada Comunión, aunque no hayan guardado el ayuno durante una hora.
Rito de conclusión. Tiene dos partes: El saludo y la Bendición final: El Señor esté con vosotros -Y con tu
espíritu La Bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros- Amén. Se
pide la ayuda de Dios para todos los que han tomado parte en la Eucaristía, para que Dios les ayude en su vida
diaria. El Amén del pueblo expresa la confianza en la misericordia de Dios.
La despedida. Hay dos despedidas: La despedida de los fieles, con una frase sencilla: pueden ir en paz; y la
despedida del altar, símbolo de Cristo. El celebrante principal lo venera mediante un beso, como al principio. Es d
una expresión de amor y veneración de toda la Iglesia a Cristo. La fórmula “Pueden ir en paz” indica que se
trata de una misión.