UNIDAD 12 1º BACHILLERATO LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA (1ª parte)
1. La Edad Media y su literatura.
Período entre el 476 (caída del Imperio romano de Occidente) y el 1492 (descubrimiento de América).
Hitos: Glosas emilianenses y Glosas silenses: Primeros textos escritos en romance peninsular. Son
anotaciones al margen de textos en latín, para aclarar su significado. Datan de finales del siglo X y
principios del XI. Jarchas: Primeros testimonios de la literatura española. Son cancioncillas amorosas
documentadas a mediados del siglo XI. La Celestina: Obra cumbre de la literatura medieval. Publicada en
1499. Anuncia la nueva cosmovisión del Renacimiento.
La sociedad en la Edad Media.
La sociedad medieval estaba organizada en tres estamentos. La plebe o estado llano. Dedicados a la
agricultura y la ganadería. Consumo de lírica tradicional, poemas épicos y romances de los juglares. Con
el auge de la vida urbana surge la burguesía, que provocó la transformación del sistema estamental,
basado en relaciones de vasallaje.
El clero. En la Alta Edad Media, la Iglesia fue la depositaria de la cultura. Las órdenes monásticas
copiaban y guardaban los manuscritos en los monasterios, donde surgirá el mester de clerecía. En el
siglo xiii aparecen las primeras universidades, vinculadas al clero: Palencia, Salamanca, Alcalá...
La nobleza. Desde finales del siglo xiii, las cortes reales o nobiliarias se convirtieron también en centros
de cultura. Consumo de obras como El conde Lucanor, sobre la educación de los nobles; la poesía
cancioneril, libros de caballerías o la novela sentimental reflejarán la ideología y los gustos de la nobleza
cortesana del siglo xv.
La interculturalidad
A. Dos grandes movimientos migratorios 1. Desde el siglo iii, los pueblos germánicos de la Europa central
y septentrional se desplazaron hacia el oeste y sur del continente. Casi todos abrazaron como religión el
cristianismo. 2. Tras la muerte del profeta Mahoma, el islam se expande. Año 711, invasión de la
península por árabes y bereberes, hasta los Pirineos. Comenzó una lenta expansión hacia el sur (la
Reconquista) que culminó con la toma de Granada por los Reyes Católicos en 1492.
B. Debido a factores interculturales, la Edad Media peninsular tiene características específicas.
1. Pluralidad lingüística. En torno al siglo x, en el norte quedan constituidos los romances peninsulares:
gallego portugués, astur-leonés, castellano, navarroaragonés y catalán. Añadimos el mozárabe, hablado
por los cristianos de Al-Ándalus, y las lenguas no románicas (vasco y árabe).
2. Coexistencia de las culturas cristiana, judía y musulmana. Con relaciones conflictivas, y episodios de
violencia que desembocaron en la aparición de la Inquisición (1478) y expulsión de la población
hispanojudía (1492). También se produjo un intercambio cultural que favoreció las matemáticas, las
ciencias naturales, la técnica, la literatura o el pensamiento filosófico. Escuela de Traductores de Toledo.
La mentalidad medieval.
Teocentrismo. La importancia de la religión como eje de la vida social y que da sentido a la existencia
individual, cuyo fin último es la salvación del alma. Religiosidad. Es un rasgo característico de los
personajes que se proponen como modelos para la comunidad: el Cid Campeador. Cristianismo El arte
románico y el arte gótico; el canto gregoriano; las Cantigas de Santa María; las manifestaciones de la
polifonía religiosa medieval; el mester de clerecía...
Rasgos generales de la literatura medieval
Oralidad: Manifestaciones literarias concebidas para su difusión oral: lírica popular, lírica culta, poesía
épica, romances, algunas obras del mester de clerecía. Anonimia: En los inicios de la literatura, el
concepto de autoría carece de importancia. Algunas de las obras fundamentales de la literatura
medieval española, como el Cantar de Mio Cid, son anónimas. Didactismo: Hasta el siglo xv, la literatura
medieval pretende transmitir valores o conocimientos a los receptores. Esta intención se aprecia en el
mester de clerecía, o en los repertorios de cuentos para la predicación o la educación de nobles y
príncipes. Predominio del verso: Las obras literarias medievales no se destinan habitualmente a la
lectura individual, sino al canto o a la recitación. Como consecuencia, se preferirá, en general, el verso a
la prosa.
2. La lírica popular
La lírica popular europea.
La canción de mujer constituye la principal manifestación de la lírica popular durante la Edad Media en
Europa occidental. Surge entre los siglos XI y XIII. Constituida por las jarchas, las cantigas d’amigo y los
villancicos en la península ibérica. Se trata de poemas líricos anónimos, cantados por el pueblo y de
transmisión oral. Temática amorosa y el yo poético es una joven enamorada. Se recogieron por escrito
tardíamente.
La lírica popular en la Península
A. Jarchas: Cancioncillas compuestas en mozárabe. Insertadas al final de composiciones en hebreo o
árabe clásico llamadas moaxajas. Queja amorosa de una voz femenina que se dirige a un confidente
para expresar su sufrimiento por la ausencia del amado. Predominan las jarchas de cuatro versos
hexasílabos u octosílabos con rima asonante en los versos pares.
B. Cantigas de amigo. Género característico de la lírica galaico-portuguesa de tipo popular.
Composiciones amorosas en las que una muchacha expresa su pesar por el alejamiento u olvido del
amado (amigo). Presencia de elementos de la naturaleza sobre los que el yo poético proyecta sus
sentimientos. Estructura: estrofas rematadas por un estribillo y construidas a partir del paralelismo y el
leixa-pren.
C. Villancicos: Lírica tradicional castellana. Por escrito a mediados del siglo XV. En general son de tema
amoroso, pero también hay de trabajo, de fiesta, infantiles, humorísticos… Son frecuentes los elementos
cargados de connotaciones eróticas. Elementos simbólicos y motivos recurrentes. Estructura: estribillo y
estrofa dividida en dos partes (mudanza y vuelta).
3. La lírica culta
La poesía provenzal La primera manifestación en romance de la lírica culta es la poesía provenzal,
cultivada por los trovadores del sur de Francia en los siglos XII y XIII. Trovadores: profesionales que
actúan en cortes de nobles o reyes. Componen texto y música.
La cansó: temática amorosa, subgénero lírico que desarrolla la doctrina del amor cortés. Proyección de
los códigos de vasallaje feudal: Yo poético sometido a la dama. Siempre hay un obstáculo entre ellos. Es
un amor imposible, prohibido o secreto.
Lírica culta catalana: En Cataluña se cultivó tempranamente la poesía provenzal. A comienzos del siglo
xv surgieron poetas que escribían en catalán, desvinculándose de los modelos franceses. Destaca el
valenciano Ausiàs March (1397-1459).
Lírica culta galaico-portuguesa: Hasta mediados del siglo XIV, en el centro, el oeste y el noroeste
peninsular, la lírica culta se componía en gallego-portugués. En esta lengua se cultivaron las cantigas de
amor, cuyos modelos son las cansós provenzales, y las cantigas de escarnio y maldecir.
Poesía cancioneril castellana: Desde mediados del siglo xiv se desarrolla en Castilla la poesía de
cancionero. Concebida para ser leída, cantada o recitada en las cortes. Los textos poéticos castellanos
del siglo xv se recopilaron y difundieron en colecciones colectivas denominadas cancioneros.
Principales cancioneros: Cancionero de Baena, con obras de la corte de Juan II de Castilla. Cancionero
de Stúñiga. De la corte de Alfonso V de Aragón. Cancionero general y Cancionero musical de palacio.
De la época de los Reyes Católicos.
La canción es una composición breve, destinada al canto y de temática amorosa, dentro de las
convenciones del amor cortés. El decir es un poema extenso, para ser leído, para reflexiones morales,
políticas o filosóficas como el paso del tiempo, la fortuna, la muerte...
Características generales: Uso de un léxico característico, pleno de connotaciones eróticas. El carácter
paradójico, contradictorio, del sentimiento amoroso. El amor constituye una pasión ennoblecedora y, a
la vez, una fuente de sufrimiento. La religión del amor. Con frecuencia, la sumisión del enamorado se
expresa por medio de la llamada hipérbole sacroprofana. En algunos decires es evidente la influencia de
la poesía italiana del siglo XIV, especialmente de la Divina comedia, de Dante.
3. Los grandes poetas cancioneriles
1. El marqués de Santillana. Íñigo López de Mendoza (finales del XIV, primera mitad del XV), impulsó la
renovación de la poesía castellana introduciendo estructuras métricas y motivos de la poesía del
Trecento italiano. Obra: Canciones (convencionales). Decires: destacan los plantos o elegías fúnebres
(Planto de la reina Margarida). El infierno de los enamorados. Serranillas. Ocho composiciones en que
un caballero narra su encuentro con una pastora o serrana, a la que intenta conquistar. Serrana VII.
Sonetos. Cuarenta y dos sonetos «fechos al itálico modo». Primer intento de aclimatación del soneto al
castellano.
2. Juan de Mena (1411–1456). Su obra más destacada es Laberinto de Fortuna. Conocida también como
Las trescientas, el emisor poético es conducido por una doncella (la Providencia) hasta el palacio de
Fortuna. Allí contempla las ruedas del tiempo: la del pasado y la del futuro están quietas, mientras que
la del presente gira sin cesar. La voz poética examina las virtudes y defectos de los personajes que están
situados en las ruedas. Parece una reflexión sobre la variabilidad de la Fortuna (caótica y arbitraria) y su
relación con la Providencia divina (que otorga orden o sentido al mundo); pero se convierte en una obra
política que exalta la figura del rey Juan II de Castilla y de su valido, el condestable Álvaro de Luna.
Consta de trescientas coplas de arte mayor, formadas por ocho versos dodecasílabos con rima
consonante según el esquema 12A 12B 12B 12A 12A 12C 12C 12A. Pretendió dignificar el castellano,
acercándolo al latín. Con el uso del hipérbaton y constantes latinismos (lengua poética apartada de la
lengua común).
3. Jorge Manrique. Coplas a la muerte de su padre. Consta de 40 estrofas, sextillas o coplas dobles de
pie quebrado (coplas manriqueñas: 12 versos con esta estructura 8a 8b 4c 8a 8b 4c 8d 8e 4f 8d 8e 4f.
Recoge temas básicos del pensamiento medieval, como: la inconsistencia de las cosas de este mundo,
el paso del tiempo y la fugacidad de la vida, la inevitabilidad de la muerte, la arbitrariedad de la fortuna,
la importancia de la fama. Pero el tema central: la meditación sobre la muerte y la fugacidad de la vida.
Estructura: Primera parte: coplas I-XIV. Reflexión general sobre la vida y la muerte.
Segunda parte: coplas XV-XXIV. Referencia a la muerte de unas personas concretas. Se evoca el pasado
histórico inmediato a través del tópico medieval del Ubi sunt (¿Dónde están?). La respuesta desolada es
siempre la misma: han desaparecido de la vida y de la memoria de los vivos. Para el espíritu medieval, el
Cielo es el destino de las almas; conforme los hombres se van alejando de ese ideal, buscan otras
respuestas en la gloria terrena y en la fama; esta es la respuesta renacentista a la angustia de la muerte.
Ambas propuestas, el Cielo y la fama, aparecen en las Coplas de Jorge Manrique. Tercera parte: coplas
XXV-XL. Se alude a la vida ejemplar y a la muerte de don Rodrigo Manrique, quien logra alcanzar la vida
de la fama y la vida eterna.
Las tres vidas y las tres muertes: La vida terrenal, fugaz y sometida a los vaivenes de la fortuna. La vida
de la fama, reflejo de una vida auténtica y honorable que sirve para perpetuar la memoria del
desaparecido entre sus familiares y allegados. La vida eterna, la verdadera vida, la única que posee un
valor absoluto. Además, y según su triple división estructural, la muerte aparece de tres modos
diferentes: primera parte, Manrique se refiere a la muerte en abstracto; en la segunda, a la muerte
histórica, y en la tercera, a la muerte particular de su padre.
Estilo: Sencillez, naturalidad y sobriedad. El autor usa un lenguaje sentencioso que condensa la
expresión dotándola de una fuerte carga emotiva. Involucra al lector y lo invita a que participe en su
reflexión mediante fórmulas exhortativas «Recuerde el alma dormida...»}, imperativos «Ved de cuán
poco valor...», y metáforas personalizadoras «Nuestras vidas son los ríos...».
Sentido y modernidad de las Coplas. A pesar de haber sido escritas en el siglo xv y referirse a temas
típicamente medievales, la lectura de las Coplas conmueve al lector actual. El carácter universal de su
obra se debe a que el poeta ha conseguido expresar de forma magistral la sensación del fluir del
tiempo; para ello ha mostrado el drama esencial de la condición humana: su temporalidad. Las Coplas
ilustran perfectamente el fin de una época, la medieval, y el comienzo de otra, la renacentista.
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Continuará…