Tema 8 Lesiones Traumaticas de La Pierna y El Pie
Tema 8 Lesiones Traumaticas de La Pierna y El Pie
No_____
Nombre: José Alexander González Camacho
Matricula: 100541606 Fecha:09/10/24
1.2 Epidemiologia:
Las fracturas de la pierna ocupan el 20 % de todas las lesiones oseas fracturarias, y son
superadas solamente por las Iesiones oseas del antebrazo. Del total de Iesiones oseas de la
pierna, las fracturas diafisarias de tibia y peroné ocupan alrededor
del 40 %.
Según las estadísticas cubanas de los autores Antoniuk, Costa y Castro, de la ciudad de
Holguin, la localización más frecuente de estas fracturas es el tercio inferior, para un 40 %,
seguido del tercio medio, para un 37 %; para el tercio superiores solo de un 23 %.
De acuerdo con el tipo de trauma, ocupa el primer lugar el trauma originado por accidentes
de tránsito, para un 45 %; los accidentes de trabajo son causa solamente del 21 %. La
fractura cerrada es la más frecuente, y constituye el 80 %; la abierta corresponde solamente
al 20 %1.
a) Directos: La fuerza incide de frente sobre el hueso; ejem, un puntapié o coz en la diáfisis,
produce fracturas transversales. Los aplastamientos o compresiones producen fracturas
conminutas.
b) Indirectos: Cuando el trauma se trasmite al hueso por: Cizallamiento, es decir dos
fuerzas paralelas, pero de sentido contrario. Ejem, planchazo sobre el pie que despeja una
pelota en rebote o la hiperflexión estando el pie fijo dan fracturas de trazo oblicuo. En
cambio, la hiperflexión con tres puntos de apoyo, frecuente en los accidentes de tránsito,
ocasiona las fracturas en mariposa. La rotación o torsión, que ocasiona trazo espiroideo, se
ve en los esquiadores. Es frecuente la fractura por fatiga, frecuente en atletas por
sobreentrenamiento (Signo de OLLANQUIST: edema inflamatorio, dolor localizado a la
marcha) y las fracturas patológicas, a veces sin trauma significativo, como sucede en los
ancianos, por osteoporosis2.
1.4 Factores de riesgo: A menudo, las fracturas por sobrecarga se producen como
consecuencia de la sobrecarga repetitiva en los huesos de las piernas por actividades
físicas, como las siguientes:
- Correr
- Ballet
- Básquetbol
- Caminar
Los deportes de contacto, como el hockey y el fútbol americano, también pueden suponer un
riesgo de golpes directos en las piernas que pueden ocasionar fracturas.
1.5 Cuadro clínico: La violencia del trauma, el compromiso de partes blandas o nobles (V-
N) y el grado de desplazamiento fracturario ocasionan los síntomas: dolor intenso,
impotencia funcional absoluta, movimientos anormales, crujido, aumento de volumen y
deformación. Pasado el momento agudo puede presentar flictenas (Signo de
CHASSAINAC)2.
1.6 Clasificación:
Fracturas de la cabeza del peroné: Están situadas en el extremo superior del peroné, junto
a la rodilla. La consolidación se produce en unos dos meses, aunque puede
aumentar si están afectados los nervios o si existe desplazamiento 1.
Fracturas de la diáfisis del peroné: Estas fracturas tienen lugar en la zona central del
hueso. Aisladas y por sí solas no son de excesiva importancia y pueden estar
consolidadas en unas seis u ocho semanas1.
A estas fracturas se pueden unir otras como la de los ligamentos previamente mencionados,
incluso, la fractura de tibia cuando la lesión adquiere un grado de gravedad superior.
1.7 Diagnostico:
Evaluación clínica:
• Hay que evaluar las lesiones de las partes blandas, las ampollas en la zona de la fractura
las cuales pueden contraindicar la reducción abierta.
Radiología
1.9 Tratamiento:
Conservador:
El yeso se coloca con la rodilla de 0 a 5 grados de flexión para permitir un apoyo en carga
con muletas tan rápido como lo tolere el paciente, después que desaparezca la tumefacción
inicial el yeso debe cambiarse por otro soporte. L a frecuencia de consolidación alcanza
hasta 97% aunque el retardo del apoyo en carga se relaciona con consolidación retardada y
pseudoartrosis una reducción aceptable comprende:
Tratamiento quirúrgico
Fijación externa: Se emplea sobre todo para tratar fracturas abiertas, pero también esta
indicada en la fractura cerradas inestables y las fracturas cerradas complicadas por un
síndrome compartimental, un traumatismo craneoencefálico concomitante, y quemados tras
la curación de la herida debe estimularse el apoyo en carga parcial, la frecuencia de
consolidación es hasta el 90% con una media de 3.6 meses hay una incidencia del 10 a un
15 % de infecciones del trayecto del clavo.
1.10 Complicaciones:
Infecciones
Consolidación ósea
Pseudoartrosis
Pérdida de partes blandas
Rigidez de la rodilla y el tobillo
Lesión neurovascular
Embolia grasa
Deformidad en garra de los dedos de los pies
1.1 Definición: Se les llamó "Fracturas del Aviador", por ser frecuentes en los aviadores de
la Iº Guerra Mundial. Se producen por compresión del astrágalo entre el plafón tibial, que
actua de "yunque" y el calcáneo de martillo. El astrágalo reúne características esenciales a
tener en cuenta:
1.2 Epidemiologia:
1.3 Etiología: Las fracturas del astrágalo son raras y entre ellas la más frecuente es la del
cuello, cuyo trazo separa la cabeza cubierta del cartílago, del cuerpo del hueso donde se
encuentra la polea astragalina, dejando una superficie de proyecci6n anterior.
Se ocasionan por la caída desde una altura sobre el pie, o al producirse un golpe
fuerte contra la planta de este. En ambos casos el mecanismo es por flexión.
1.5 Cuadro clínico: Antecedente de caída sobre pie en flexión dorsal (balancín de
avionetas), unida a dolor intenso, edema, borramiento de los senos tarsianos, las
radiografías y tomografías muestran con mejor evidencia las fracturas y desplazamientos del
astrágalo2.
1.6 Clasificación:
Clasificación (Hunkins)
• GRUPO I: Fracturas no desplazadas del cuello de astrágalo. Sin necrosis avascular del
cuerpo, sueldan todas.
• GRUPO II: Fracturas desplazadas del cuello con sub o luxación subastragalina. Necrosis
avascular del cuerpo en el 42%. Sí consolidan.
• GRUPO III: Fracturas de astrágalo con cuerpo luxado del plafón y la subastragalina
(calcáneo). Necrosis avascular en el 91% y consolidación sólo en el 10% 2.
Esto nos lleva a indicar para las fracturas no desplazadas bota de yeso por 8 a 10 semanas.
Las fracturas desplazadas y subluxadas, si no se reducen al primer intento, necesariamente
hay que abordarlas mediante osteotomía del maléolo tibial, reducirlas y fijarlas con agujas,
tornillos y placas si es necesario.
Las fracturas del proceso posterior o las llamadas también de Schephard o Cloquet,
producen presión sobre el tendón de Aquiles, pudiendo interrumpir la circulación posterior.
Conviene diferenciarlas del sesamoideo "trigono de Berdeleve" u "os trigonum" de perfiles
netos a la radiografía y proceder a su resección en caso de fractura2.
1.7 Diagnostico: a la inspección, se encuentra una tumefacción considerable. Si la fractura
concomita con una luxación, se observará una alteración del relieve del pie. Cuando existe
dislocación posterior del fragmento, se produce una distensión del flexor del primer artejo;
también existe dolor al apoyar el pie.
A la palpación, existe dolor al realizar la presión tanto local como en el sentido longitudinal
del pie. La extensión dorsal pasiva del pie es dolorosa. Cuando además de fracturarse el
astrágalo existe luxación, los movimientos articulares pasivos quedan bloqueados. En las
fracturas del cuello del astrágalo, el cuerpo se coloca, en ocasiones. en flexión plantar, y
otras en pronación y con aplastamiento de la bóveda del pie.
Especial atención hay que prestar a las llamadas fracturas osteocondrales. las cuales
pueden confundirse clínicamente con los esguinces.
En estos casos el examen radiológico tiene gran valor para hacer el diagnostico. En
ocasiones es necesario realizar tomografías del tobillo para precisar la existencia de estas
lesiones1.
1.8 Diagnósticos Diferenciales:
− Entorsis de tobillo
− Entorsis mediotarsiana o de Chopart
− Entorsis de la sindésmosis.
Posición de eversión en equino: Esta es la posición que existe cuando el fragmento distal
representado por la cabeza del astrágalo, el calcáneo y otros huesos del pie está invertido.
En este caso, además de colocar el pie en flexión plantar. hay que evertirlo y mantenerlo en
esta posición no menos de 8 semanas hasta que la fractura se encuentre consolidada.
Entonces se podrá poner el pie en una flexión plantar menos forzada. Si se realiza el cambio
de posición muy precozmente. se corre el riesgo de que la fractura se desplace.
Si no se logra una reducción anatómica de los fragmentos. debe realizarse una reducci6n
abierta con osteosintesis.
En los casos de fracturas desplazadas del cuello con rotación del fragmento proximal o
luxación subastragalina, algunos autores recomiendan realizar de manera primaria la
artrodesis subastragalina, operación que no acarrea graves problemas a la mecánica del pie
y que garantiza la adecuada circulación en el astrágalo.
1.10 Complicaciones:
a) Necrosis avascular.
b) Artrosis postraumática.
1.1 Definición: Son las más frecuentes de las fracturas del tarso, ya que representan el 60
% de ellas. Uno de cada 10 casos de fracturas de calcáneo se asocia con fracturas de
columna, por lo que el médico debe estar atento a esta asociación cuando ha habido una
caída desde cierta altura1.
1.3 Etiología: El más frecuente es por caída de altura o compresión (Fractura del
Paracaidista), pudiendo presentarse además los mecanismos de cizallamiento, avulsión o
tracción por la fuerza contráctil del tendón de Aquiles y raramente por descompresión brusca
(explosión de submarino)2.
1.4 Factores de riesgo:
Hay ensanchamiento del talón, el cual se produce al dislocarse hacia fuera y adentro los
fragmentos óseos laterales que se producen en los tipos III. IV Y V.
El apoyo sobre el talón y sobre la punta del pie, así como la pronación y la supinación, son
dolorosos1.
Tipo I
A. Fracturas de la tuberosidad.
B. Fracturas del sustentaculum tali.
e. Fracturas del proceso anterior.
Tipo II
A. Arrancamiento del tendón de Aquiles.
B. Fracturas en pico de pato.
Tipo III
Fracturas oblicuas que no interesan la superficie articular.
Tipo IV
Fracturas que interesan la superficie articular.
Tipo V
Fracturas depresivas centrales conminutivas1.
1. Radiografía lateral de pie y tobillo: medimos los siguientes ángulos: Ángulo de Böhler:
determinado por la intersección entre una línea que va desde la tuberosidad posterior del
calcáneo hasta la faceta articular calcáneo-astragalina posterior, y otra desde este punto al
extremo calcáneo anterosuperior. Se considera normal entre 25°-40°. Su valor se reduce en
proporción al nivel de elevación de la tuberosidad posterior y/o hundimiento del tálamo,
signos inequívocos de la presencia de una fractura.
Ángulo crítico o crucial de Gissane: es el que podemos medir en la intersección entre una
línea paralela a la superficie del tálamo y otra paralela a la superficie articular media anterior
del calcáneo. Su valor normal es de 95-105° y su disminución refleja la presencia de una
fractura por compresión.
2. Radiografía axial de calcáneo de Harris: valoramos ensanchamiento y el varo-valgo.
3. Radiografía dorsoplantar del pie: valoramos la articulación calcaneocuboidea.
1.9 Tratamiento: Inmovilización con bota de yeso por 8 semanas, en las fracturas simples
sin desplazamiento y en la de ancianos y tabéticos.
En las fracturas con compromiso del tálamo y simples desplazadas, hundidas, ensanchadas,
si son recientes, son susceptibles de tracciones bi o trirradiadas para su reducción o bien
mediante compresiones u osteotomías, luego se inmovilizan con placas y/o tornillos de
esponjosa, agregando si es necesario injertos óseos, seguidos de bota de yeso por 6 a 8
semanas.
Sólo se recurre a la artrodesis cuando las fracturas que comprometen al tálamo son
conminutas, subluxadas o luxadas, pudiendo efectuar de inicio (GALLY) para ahorrar tiempo
de consolidación y molestias, sobre todo dolor.
1. que requiere artrodesis; algunos autores plantean realizar la artrodesis en los tipos IV Y V
desde el momento de la fractura y no esperar a que se produzca la artrosis.
También pueden presentarse otras complicaciones, las cuales pueden ser generales o
locales. Asociación de estas fracturas con lesiones fracturarias del raquis.
1.1 Definición: Es una patología rara, que generalmente se asocia con fracturas de otros
huesos de los pies1.
1.2 Epidemiologia: Las fracturas aisladas del hueso cuboides son raras porque ocurren
mayormente en combinación con otras fracturas de la mitad del pie o luxaciones. En un
estudio de 780 pacientes que sufrieron una lesión en supinación del pie, la tasa de fracturas
de cuboides fue de 1.4 %. En el contexto de trauma múltiple, se considera que la fractura del
cuboides pasa desapercibida por otras lesiones más graves. Así, se piensa que la fractura
de cuboides está infraestimada.
1.4 Etiología:
Directo: es infrecuente, pero un traumatismo sobre la cara dorsolateral del pie puede
ocasionar una fractura de cuboides1.
- «Lesión del cascanueces» (nutcracker): una sobrecarga por torsión o una abducción
del antepié puede producir la impactación del cuboides entre el calcáneo y los metatarsianos
laterales.
- Una flexión plantar extrema produce frecuentemente un esguince o una luxación aislada de
la articulación calcaneocuboidea en traumatismos de alta velocidad, en lesiones de baile y
en pacientes con síndrome de Ehlers-Danlos.
- Algunos deportes.
- Huesos debilitados.
1.5 Cuadro clínico: EI cuadra clínico consiste en aumento de volumen, dolor al realizar la
palpación, claudicación e impotencia funcional1.
1.6 Clasificación: La clasificación de las fracturas del cuboides puede hacerse en función
de diversos criterios, como el mecanismo de la lesión, el patrón de fractura y la extensión del
daño. A continuación, se presentan las categorías más comunes:
2. Fracturas desplazadas:
Esta es una lesión más grave, conocida como la lesión en "cascanueces" del
pie. Ocurre cuando el cuboides se aplasta entre los huesos del tarso y el
metatarso, lo que provoca un daño en el hueso y, a menudo, una reducción de
su tamaño. Esta lesión generalmente ocurre por un mecanismo de compresión
axial, como en accidentes de tráfico o caídas desde gran altura.
A menudo se asocia con otras lesiones del pie, como fracturas de los huesos
metatarsianos o lesiones en el complejo ligamentoso lateral.
5. Fracturas intraarticulares:
Este sistema clasifica las fracturas del cuboides en función del patrón y la estabilidad:
Tipo III: Fracturas con pérdida severa de la estructura ósea (compresión), que
requieren intervención quirúrgica para restaurar la anatomía del hueso 4.
1.7 Diagnostico: La fractura del cuboides se caracteriza por dolor agudo en la zona lateral
del pie, acompañado de hinchazón, equimosis y dificultad para caminar, especialmente al
cargar peso. Este tipo de fractura suele ocurrir tras un trauma directo, aplastamiento o
torsión, y es común en deportistas o tras accidentes de alta energía. La inspección del pie
puede revelar edema, equimosis, y en casos graves, deformidad visible. A la palpación, el
dolor es marcado sobre el cuboides y puede haber crepitación si la fractura está desplazada.
El diagnóstico inicial se realiza con radiografías simples, utilizando proyecciones
anteroposterior (AP), lateral y oblicua para visualizar el hueso, aunque algunas fracturas,
como las de estrés o las no desplazadas, pueden ser difíciles de detectar. Si las radiografías
no son concluyentes, se recomienda una tomografía computarizada (TC), que proporciona
una imagen tridimensional detallada y es particularmente útil en fracturas conminutas o
intraarticulares. Para sospechas de fracturas por estrés o cuando hay afectación de tejidos
blandos, se emplea una resonancia magnética (RM), que también ayuda a evaluar
estructuras circundantes como ligamentos y músculos.
1.8 Diagnósticos: El diagnóstico diferencial habitual lo constituye el esguince de tobillo, la
fractura de tobillo y la fractura de la base del quinto metatarsiano1.
1.1 Definición: Solución o pérdida de la continuidad del tejido óseo del escafoides tarsiano.
1.2 Epidemiologia: Las fracturas aisladas del navicular son infrecuentes y sólo deben
diagnosticarse tras descartar lesiones concomitantes del complejo articular mediotarsiano2.
1.3 Etiología: La fractura del escafoides tarsiano puede ocurrir por trauma directo, como un
impacto fuerte sobre el dorso del pie en accidentes automovilísticos, caídas desde altura o
golpes en deportes, donde el escafoides se aplasta contra los huesos circundantes. También
puede producirse por fuerzas indirectas repetitivas, típicas en actividades deportivas de alto
impacto como correr o saltar, donde la sobrecarga repetida sobre el arco medial del pie
provoca una fractura por estrés. Estos mecanismos comprometen la estabilidad del arco
plantar, afectando la transmisión de fuerzas y la funcionalidad del pie 4.
1.4 Factores de riesgo: Los factores de riesgo para una fractura del escafoides tarsiano
incluyen actividades deportivas de alto impacto, como correr, saltar, baloncesto o fútbol, que
aumentan el riesgo de microtraumatismos repetitivos y fracturas por estrés. También están
en riesgo las personas con anomalías biomecánicas del pie, como pie plano o arcos
excesivamente altos, que aumentan la tensión sobre el escafoides. Los deportistas de
resistencia (maratonistas o triatletas) son particularmente vulnerables debido a la carga
repetitiva sobre los huesos del pie. Además, factores como la osteoporosis o la baja
densidad ósea, el uso inadecuado de calzado deportivo, la falta de fortalecimiento muscular
adecuado, y una mala nutrición (deficiencia de calcio o vitamina D) pueden debilitar los
huesos, aumentando el riesgo de fractura.
1.5 Cuadro clínico: El cuadro clínico característico de la fractura del escafoides tarsiano
incluye dolor intenso en el dorso medial del pie, que aumenta con la actividad física o al
cargar peso. Este dolor suele ser insidioso en las fracturas por estrés y más agudo tras un
trauma directo. Puede haber hinchazón localizada en la región medial del pie y, en algunos
casos, equimosis si el trauma fue severo. El paciente también puede experimentar dificultad
para caminar o cojera debido al dolor y la incapacidad de soportar peso. En casos más
graves o con desplazamiento de la fractura, puede notarse deformidad en la zona medial del
pie. La sensibilidad a la palpación sobre el escafoides es otro signo común, junto con un
aumento del dolor al movilizar el pie, especialmente con la dorsiflexión o movimientos que
comprometan el arco medial4.
1.6 Clasificación: Watson-Jones divide las fracturas del eseafoides tarsiano en tres tipos:
Las lesiones del tipo 2 pueden ser provocadas por la avulsión del ligamento
astragaloescafoideo dorsal. Se debe evitar confundir esta fractura con un osteofito producto
de osteoartritis,
En las fracturas transversales se corre el riesgo de que exista desplazamiento del fragmento
hacia el dorso, lo cual puede provocar una gran compresión de las partes blandas, y si no se
actúa a tiempo, su necrosis1.
1.2 Epidemiologia: Las fracturas de metatarsianos es una lesión frecuente; sin embargo, se
desconoce la incidencia real de las fracturas de la diáfisis de los metatarsianos porque su
tratamiento es asumido por diferentes especialistas.
Las fracturas pueden ser desplazadas o no. El desplazamiento está determinado por la
intensidad del traumatismo y por la acción de los músculos de la zona. Las fracturas por
mecanismo directo generalmente tienen un trazo transversal; las fracturas por flexión, un
trazo oblicuo, y las fracturas por rotación, un trazo espiroideo 3.
Hay una fractura típica que se produce por la tracción que ejerce el tendón, peroneo lateral
cono en su inserción en la base del 5to. metatarsiano, al efectuarse un movimiento fuerte y
brusco de inversión del pie. Otra fractura característica de estos huesos es la llamada
fractura de marcha o por fatiga, la cual asienta en el tercio medio o distal de una o varias
diáfisis, generalmente en la porción distal del 2do metatarsiano.
• Edad avanzada
• Reducción de la masa muscular
• Osteoporosis
• Ciertas afecciones óseas congénitas
• Ciclos menstruales anormales o ausentes
• Cambio repentino en las actividades o el programa de ejercicios (p. ej., enlistarse como
recluta militar)
• Deportes de alto impacto o movimientos repetitivos (p. ej., gimnasia, baloncesto, tenis,
carreras)
1.5 Cuadro clínico: A las fracturas producidas por mecanismo directo se asocian con
frecuencia lesiones de las partes blandas. Además, se observa gran tumefacción o aumento
de volumen, que se instala rápidamente. También aparece equimosis, debido a la
superficialidad de estos huesos.
Existe dolor, que aumenta con la palpación. También es posible que se produzca crepitación
a nivel del foco de fractura y, en ocasiones, se palpan salientes o relieves de los huesos
cuando estos se encuentran desplazados1.
1.7 Clasificación: Las fracturas de los metatarsianos se pueden clasificar de acuerdo con la
localización del trazo de la fractura en:
1.8 Diagnósticos Diferenciales: Es necesario diferenciar las fracturas con respecto a las
contusiones simples; en estas no se produce un cuadro tan florido como en las fracturas, el
dolor y la impotencia funcional son menores, y no hay crepitación.
Las fracturas o el arrancamiento de la base del 5to. metatarsiano por la tracción del peroneo
lateral corto, se debe diferenciar, en los niños, con respecto a la línea radiotransparente del
núcleo de crecimiento que existe a este nivel. El aumento de volumen y el dolor exquisito,
permiten establecer el diagnostico; cuando queda duda, una radiografía comparativa con el
lado sana ayuda a realizar el diagnostico positivo.
1.9 Tratamiento:
1.10 Complicaciones:
Complicaciones inmediatas: Son los trastornos circulatorios que pueden ocurrir en el pie
ya sea por lesión de los vasos, por el traumatismo, por los extremos óseos cortantes de la
fractura, o por el gran edema que se produce a consecuencia de estas lesiones.
1.2 Epidemiologia: las fracturas de las falanges son frecuentes y constituyen el 10% de
todas las fracturas; más del 50% se producen durante la actividad laboral. En 1998, el United
States National Hospital Ambulatory Medical Care Survey observó que las fracturas de las
falanges (23%) y de los metacarpianos (18%) constituyen la segunda y la tercera fractura
más frecuente del antebrazo y la mano, después de las fracturas del extremo distal del radio.
Suponen del 1,5% al 28% de todas las consultas en los servicios de urgencias, dependiendo
del método de estudio.
1.3 Etiología: Estas fracturas son producidas frecuentemente por traumatismos directos en
los dedos (artejos). como la caída de objetos pesados. los cuales ocasionan verdaderos
aplastamientos de las falanges. También se pueden presentar a causa de traumatismos
recibidos en la punta de un de do al tropezar con un objeto. Es muy frecuente la fractura en
el 5to. dedo al engancharse cuando se camina descalzo1.
1.4 Factores de riesgo:
Edad avanzada.
Posmenopausia.
Reducción de la masa muscular.
Osteoporosis.
Nutrición deficiente.
Participación en deportes de contacto.
Andar sin calzado.
• Fracturas en la primera falange (F1): los interóseos producen una flexión del fragmento
proximal y las cintillas laterales una extensión del distal, dando como resultado un
recurvatum de la falange con seno dorsal.
Además, condiciones como la artritis reumatoide o la gota pueden causar inflamación y dolor
en las articulaciones de los dedos, mimetizando una fractura, pero se identifican a través de
la historia clínica y exámenes complementarios.
2. Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Trauma. En: Cirugía Tomo II. [Internet].
Disponible
en:https://sisbib.unmsm.edu.pe/bibvirtual/libros/medicina/cirugia/tomo_ii/trauma_ptp.htm
4. López-Durán Stern L, Rodríguez-Merchán EC. Fracturas y luxaciones del pie. Rev Esp Cir
Ortop Traumatol. 2006;50(6):358-69.