0% encontró este documento útil (0 votos)
28 vistas19 páginas

Tema 8 Lesiones Traumaticas de La Pierna y El Pie

TRAUMATOLOGIA
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
28 vistas19 páginas

Tema 8 Lesiones Traumaticas de La Pierna y El Pie

TRAUMATOLOGIA
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Universidad Autónoma de Santo Domingo Uasd

Cátedra De Ortopedia y Traumatología Sec:06

No_____
Nombre: José Alexander González Camacho
Matricula: 100541606 Fecha:09/10/24

TEMA 8: LESIONES TRAUMATICAS DE LA PIERNA Y EL PIE

1. FRACTURA DE TIBIA Y PERONE

1.1 Defina fractura diafisaria de tibia y peroné:

Son fracturas que asientan en la diáfisis de la tibia, 5 0 6 cm por debajo de la interlinea


articular de la rodilla, y 5 0 6 cm por encima de la interlinea de la articulación tibiotarsiana1.

1.2 Epidemiologia:

Las fracturas de la pierna ocupan el 20 % de todas las lesiones oseas fracturarias, y son
superadas solamente por las Iesiones oseas del antebrazo. Del total de Iesiones oseas de la
pierna, las fracturas diafisarias de tibia y peroné ocupan alrededor
del 40 %.

Según las estadísticas cubanas de los autores Antoniuk, Costa y Castro, de la ciudad de
Holguin, la localización más frecuente de estas fracturas es el tercio inferior, para un 40 %,
seguido del tercio medio, para un 37 %; para el tercio superiores solo de un 23 %.

EI sexo más afectado es el masculino, con un 60 %, Y la edad mas frecuente, entre 16 y 50


años, para un 59 %. Por encima de los 70 años son raras estas fracturas, y constituyen
solamente el 3 %.

De acuerdo con el tipo de trauma, ocupa el primer lugar el trauma originado por accidentes
de tránsito, para un 45 %; los accidentes de trabajo son causa solamente del 21 %. La
fractura cerrada es la más frecuente, y constituye el 80 %; la abierta corresponde solamente
al 20 %1.

1.3 Etiología: El mecanismo generalmente tiene relación con la configuración de la línea de


fractura, pudiendo ser: directos, indirectos y mixtos.

a) Directos: La fuerza incide de frente sobre el hueso; ejem, un puntapié o coz en la diáfisis,
produce fracturas transversales. Los aplastamientos o compresiones producen fracturas
conminutas.
b) Indirectos: Cuando el trauma se trasmite al hueso por: Cizallamiento, es decir dos
fuerzas paralelas, pero de sentido contrario. Ejem, planchazo sobre el pie que despeja una
pelota en rebote o la hiperflexión estando el pie fijo dan fracturas de trazo oblicuo. En
cambio, la hiperflexión con tres puntos de apoyo, frecuente en los accidentes de tránsito,
ocasiona las fracturas en mariposa. La rotación o torsión, que ocasiona trazo espiroideo, se
ve en los esquiadores. Es frecuente la fractura por fatiga, frecuente en atletas por
sobreentrenamiento (Signo de OLLANQUIST: edema inflamatorio, dolor localizado a la
marcha) y las fracturas patológicas, a veces sin trauma significativo, como sucede en los
ancianos, por osteoporosis2.

1.4 Factores de riesgo: A menudo, las fracturas por sobrecarga se producen como
consecuencia de la sobrecarga repetitiva en los huesos de las piernas por actividades
físicas, como las siguientes:

- Correr
- Ballet
- Básquetbol
- Caminar

Los deportes de contacto, como el hockey y el fútbol americano, también pueden suponer un
riesgo de golpes directos en las piernas que pueden ocasionar fracturas.

1.5 Cuadro clínico: La violencia del trauma, el compromiso de partes blandas o nobles (V-
N) y el grado de desplazamiento fracturario ocasionan los síntomas: dolor intenso,
impotencia funcional absoluta, movimientos anormales, crujido, aumento de volumen y
deformación. Pasado el momento agudo puede presentar flictenas (Signo de
CHASSAINAC)2.

1.6 Clasificación:

Fracturas de la cabeza del peroné: Están situadas en el extremo superior del peroné, junto
a la rodilla. La consolidación se produce en unos dos meses, aunque puede
aumentar si están afectados los nervios o si existe desplazamiento 1.

Fracturas de la diáfisis del peroné: Estas fracturas tienen lugar en la zona central del
hueso. Aisladas y por sí solas no son de excesiva importancia y pueden estar
consolidadas en unas seis u ocho semanas1.

Fracturas de maléolo lateral: Se producen cuando el peroné se fractura a la altura del


tobillo. Podría acarrear otro tipo de lesiones que complicarían su recuperación. El
tiempo mínimo de baja es de unos tres meses. Esta es la lesión más frecuente y
complicada ya que es muy importante para la estabilidad del tobillo.

Fracturas por estrés: Ocasionalmente se originan debido a esfuerzos repetitivos y


constantes, aunque el peroné no es de los huesos donde más se ocasionan estas
lesiones. Normalmente no implican desplazamiento por lo que tienen un periodo de
recuperación cercana a las seis semanas1.

A estas fracturas se pueden unir otras como la de los ligamentos previamente mencionados,
incluso, la fractura de tibia cuando la lesión adquiere un grado de gravedad superior.
1.7 Diagnostico:

Evaluación clínica:

• Se debe evaluar el estado neurovascular (pulso pedio dorsal, y tibial posterior


especialmente en las fracturas abiertas en que pueden ser seccionados colgajos vasculares
debe comprobarse del nervio peroneo común).

• Hay que evaluar las lesiones de las partes blandas, las ampollas en la zona de la fractura
las cuales pueden contraindicar la reducción abierta.

• Se ha de vigilar la aparición de un síndrome compartimental, la hipoestesia es el primer


signo de un síndrome compartimental inminente, se deben utilizar cuatro fasciotomías
compartiméntales en caso de presiones superiores a los 30mm Hg3.

Radiología

Es necesario realizar el examen radiográfico simple en vistas lateral y anteroposterior de la


diáfisis de la tibia, a fin de comprobar la localización y el trazo de fractura.

En caso de sospechar lesiones vasculares arteriales, se impone la realización de una


arteriografía1.

1.8 Diagnósticos Diferenciales:

 Fractura de meseta tibial.


 Fractura de pilón tibial.
 Fractura de maléolo peroneo.
 Fractura del cuello del peroné y de la cabeza del peroné.
 Apertura de la sindesmosis.
 Síndrome compartimental de la pierna.

1.9 Tratamiento:

Existen varios criterios en cuento al tratamiento de las fracturas de la tibia: conservador y


quirúrgico.

Conservador:

La reducción seguida de la colocación de yeso inguino-pédico con un apoyo en carga


progresivo se utiliza ms en las fracturas de baja energía, cerradas y aisladas con mínimo, la
tracción raramente está indicada porque puede separar la zona de fractura e impide la
deambulación.

El yeso se coloca con la rodilla de 0 a 5 grados de flexión para permitir un apoyo en carga
con muletas tan rápido como lo tolere el paciente, después que desaparezca la tumefacción
inicial el yeso debe cambiarse por otro soporte. L a frecuencia de consolidación alcanza
hasta 97% aunque el retardo del apoyo en carga se relaciona con consolidación retardada y
pseudoartrosis una reducción aceptable comprende:

- Menos de 5 grados de angulación en varo o valgo.


- Menos de 10 % grados de angulación anterior y posterior.
- Menos de 10% grados de deformidad rotación (se tolera mejor la rotación externa que la
interna).
- Menos de 1cm de acortamiento.
- Más de un 50% de superficie de contacto.

Tratamiento quirúrgico

Fijación externa: Se emplea sobre todo para tratar fracturas abiertas, pero también esta
indicada en la fractura cerradas inestables y las fracturas cerradas complicadas por un
síndrome compartimental, un traumatismo craneoencefálico concomitante, y quemados tras
la curación de la herida debe estimularse el apoyo en carga parcial, la frecuencia de
consolidación es hasta el 90% con una media de 3.6 meses hay una incidencia del 10 a un
15 % de infecciones del trayecto del clavo.

Clavos endomedulares: Tiene la ventaja de conservar el aporte sanguíneo periostio y reducir


de forma importante la lesión de las partes blandas, además tiene la ventaja biomecánica de
controlar la alineación la traslación y la rotación, por tanto, se recomienda en la mayoría de
los patrones clavos de fractura3.

1.10 Complicaciones:

 Infecciones
 Consolidación ósea
 Pseudoartrosis
 Pérdida de partes blandas
 Rigidez de la rodilla y el tobillo
 Lesión neurovascular
 Embolia grasa
 Deformidad en garra de los dedos de los pies

2. FRACTURA DE DIAFISIS DEL ASTRÁGALO

1.1 Definición: Se les llamó "Fracturas del Aviador", por ser frecuentes en los aviadores de
la Iº Guerra Mundial. Se producen por compresión del astrágalo entre el plafón tibial, que
actua de "yunque" y el calcáneo de martillo. El astrágalo reúne características esenciales a
tener en cuenta:

a) Anatómicamente presenta: Cabeza, cuello, cuerpo y cola o proceso posterior.


b) Gran parte de su superficie está cubierta de cartílago hialino, se nutre de líquido sinovial
en parte.
c) Su circulación se tributa a nivel superficial por el cuello y gran parte intraósea por la región
posteroinferior.
d) Todo desplazamiento unido a fractura del astrágalo tiende a ocasionar necrosis aséptica
(80% en el cuerpo y 45% en el cuello)2.

1.2 Epidemiologia:

Son las segundas fracturas del tarso en frecuencia.


3 - 6 % Fracturas del pie.
1% total de fracturas.
Cuello 50%, Cuerpo 40%, Cabeza 10%.
50% accidentes viales.
13% fracturas expuestas.
Asociada a Fracturas Maleolares en 44%, Calcáneo 11-18% y Metatarso 18%.

1.3 Etiología: Las fracturas del astrágalo son raras y entre ellas la más frecuente es la del
cuello, cuyo trazo separa la cabeza cubierta del cartílago, del cuerpo del hueso donde se
encuentra la polea astragalina, dejando una superficie de proyecci6n anterior.

Se ocasionan por la caída desde una altura sobre el pie, o al producirse un golpe
fuerte contra la planta de este. En ambos casos el mecanismo es por flexión.

El otro mecanismo de producción es por compresión o aplastamiento y se produce, por


ejemplo, al caer, sobre el miembro apoyado en su cara interna o externa, un objeto lo
suficientemente pesado como para fracturarlo. En este tipo de fractura pueden
comprometerse también la pierna y el pie en la prolongación de sus ejes respectivos.
1.4 Factores de riesgo: Son secundarias a traumatismos de alta energía, generalmente
accidentes de tráfico y precipitaciones desde una altura.

1.5 Cuadro clínico: Antecedente de caída sobre pie en flexión dorsal (balancín de
avionetas), unida a dolor intenso, edema, borramiento de los senos tarsianos, las
radiografías y tomografías muestran con mejor evidencia las fracturas y desplazamientos del
astrágalo2.

1.6 Clasificación:

Clasificación (Hunkins)

• GRUPO I: Fracturas no desplazadas del cuello de astrágalo. Sin necrosis avascular del
cuerpo, sueldan todas.
• GRUPO II: Fracturas desplazadas del cuello con sub o luxación subastragalina. Necrosis
avascular del cuerpo en el 42%. Sí consolidan.
• GRUPO III: Fracturas de astrágalo con cuerpo luxado del plafón y la subastragalina
(calcáneo). Necrosis avascular en el 91% y consolidación sólo en el 10% 2.

Esto nos lleva a indicar para las fracturas no desplazadas bota de yeso por 8 a 10 semanas.
Las fracturas desplazadas y subluxadas, si no se reducen al primer intento, necesariamente
hay que abordarlas mediante osteotomía del maléolo tibial, reducirlas y fijarlas con agujas,
tornillos y placas si es necesario.

Las fracturas del proceso posterior o las llamadas también de Schephard o Cloquet,
producen presión sobre el tendón de Aquiles, pudiendo interrumpir la circulación posterior.
Conviene diferenciarlas del sesamoideo "trigono de Berdeleve" u "os trigonum" de perfiles
netos a la radiografía y proceder a su resección en caso de fractura2.
1.7 Diagnostico: a la inspección, se encuentra una tumefacción considerable. Si la fractura
concomita con una luxación, se observará una alteración del relieve del pie. Cuando existe
dislocación posterior del fragmento, se produce una distensión del flexor del primer artejo;
también existe dolor al apoyar el pie.
A la palpación, existe dolor al realizar la presión tanto local como en el sentido longitudinal
del pie. La extensión dorsal pasiva del pie es dolorosa. Cuando además de fracturarse el
astrágalo existe luxación, los movimientos articulares pasivos quedan bloqueados. En las
fracturas del cuello del astrágalo, el cuerpo se coloca, en ocasiones. en flexión plantar, y
otras en pronación y con aplastamiento de la bóveda del pie.

Al realizar el examen neurológico se encuentra una disminución de la sensibilidad en la


planta del pie si el cuerpo del astrágalo se ha dislocado; esto se debe a la distensión que
sufre el nervio tibial posterior.

Especial atención hay que prestar a las llamadas fracturas osteocondrales. las cuales
pueden confundirse clínicamente con los esguinces.

En estos casos el examen radiológico tiene gran valor para hacer el diagnostico. En
ocasiones es necesario realizar tomografías del tobillo para precisar la existencia de estas
lesiones1.
1.8 Diagnósticos Diferenciales:

− Entorsis de tobillo
− Entorsis mediotarsiana o de Chopart
− Entorsis de la sindésmosis.

1.9 Tratamiento: Debe realizarse la reducción y la inmovilización con anestesia.


Tratamiento conservador.

Debe lograrse la reducción anatómica para lo que es importante la posición en que se


inmovilice el pie.

Posición en equino: El astrágalo se reduce únicamente cuando se inmoviliza el pie en


posición de flexión plantar completa. Por ello, en estas fracturas se indica la posición en
equino.

Posición de eversión en equino: Esta es la posición que existe cuando el fragmento distal
representado por la cabeza del astrágalo, el calcáneo y otros huesos del pie está invertido.

En este caso, además de colocar el pie en flexión plantar. hay que evertirlo y mantenerlo en
esta posición no menos de 8 semanas hasta que la fractura se encuentre consolidada.

Entonces se podrá poner el pie en una flexión plantar menos forzada. Si se realiza el cambio
de posición muy precozmente. se corre el riesgo de que la fractura se desplace.

En la luxación, pasadas 20 3 semanas, cuando ya la estabilidad es completamente sólida,


puede aplicarse un enyesado definitivo en flexión de 90° del tobillo.

No se permitirá el apoyo mientras exista la posibilidad de que aparezca necrosis aséptica de


alguno de los fragmentos óseos o haya signos de artritis degenerativa postraumatica.
Tratamiento quirúrgico

Si no se logra una reducción anatómica de los fragmentos. debe realizarse una reducci6n
abierta con osteosintesis.

En los casos de fracturas desplazadas del cuello con rotación del fragmento proximal o
luxación subastragalina, algunos autores recomiendan realizar de manera primaria la
artrodesis subastragalina, operación que no acarrea graves problemas a la mecánica del pie
y que garantiza la adecuada circulación en el astrágalo.

En las fracturas osteocondrales detectadas tardíamente. se indica la osteotomía del maléolo


tibial con plicatura del ligamento deltoideo.

En las fracturas del proceso lateral se pondrá en práctica el tratamiento conservador, o la


fijación del fragmento si este es grande. Si se trata de un pequeño fragmento debe hacerse
la resección de este. Igual conducta se sigue con el proceso o reborde posterior.

1.10 Complicaciones:

a) Necrosis avascular.
b) Artrosis postraumática.

El tratamiento de las complicaciones es artrodesis tibioas-tragalina y subastragalina. En


algunos casos de fracturas conminutas de astrágalo o necrosis aséptica completa de éste,
vale hacer artrodesis o fusión calcaneotibial2.

3. FRACTURAS DEL CALCANEO

1.1 Definición: Son las más frecuentes de las fracturas del tarso, ya que representan el 60
% de ellas. Uno de cada 10 casos de fracturas de calcáneo se asocia con fracturas de
columna, por lo que el médico debe estar atento a esta asociación cuando ha habido una
caída desde cierta altura1.

1.2 Epidemiologia: Es la más frecuente entre las fracturas de tarso. Representan 2% de


todas las fracturas y 60% de las fracturas de tarso. Noventa por ciento se producen en
varones jóvenes (20- 45 años); la mayoría de ellas ocurren en el entorno laboral1.

1.3 Etiología: El más frecuente es por caída de altura o compresión (Fractura del
Paracaidista), pudiendo presentarse además los mecanismos de cizallamiento, avulsión o
tracción por la fuerza contráctil del tendón de Aquiles y raramente por descompresión brusca
(explosión de submarino)2.
1.4 Factores de riesgo:

-Deportes de alto impacto


-Ambientes laborales como construcción, que implican altura.
- Aumentar repentinamente tu nivel de actividad.
1.5 Cuadro clínico: Existe una modificación de la forma del pie, de mayor o menor grado.
Desaparece la bóveda del pie, y el eje del calcáneo se hace más horizontal y se coloca en
aducción, al ascender su mitad posterior por la acción del trauma y por la tracción del tendón
de Aquiles (ángulo tuberoarticular). Si se destruye la parte media del calcáneo los músculos
plantares atraen el fragmento de la tuberosidad hacia delante, produciendose un
acortamiento del pie.

Hay ensanchamiento del talón, el cual se produce al dislocarse hacia fuera y adentro los
fragmentos óseos laterales que se producen en los tipos III. IV Y V.

Por la acción de la fuerza vulnerante, el fragmento anterior desciende y el posterior


asciende, lo que da lugar a que la bóveda del pie se hunda. Si a esto se unen el edema y el
derrame sanguíneo en forma de equimosis, el pie se verá desde atrás extraordinariamente
ensanchado por debajo de los maléolos.

El apoyo sobre el talón y sobre la punta del pie, así como la pronación y la supinación, son
dolorosos1.

1.6 Clasificación: La clasificación de Rowe aúna un grupo de criterios y divide estas


fracturas en cinco tipos:

Tipo I
A. Fracturas de la tuberosidad.
B. Fracturas del sustentaculum tali.
e. Fracturas del proceso anterior.

Tipo II
A. Arrancamiento del tendón de Aquiles.
B. Fracturas en pico de pato.

Tipo III
Fracturas oblicuas que no interesan la superficie articular.

Tipo IV
Fracturas que interesan la superficie articular.

Tipo V
Fracturas depresivas centrales conminutivas1.

1.7 Diagnostico: Clínico: dolor y tumefacción en el talón, deformidad del retropié e


impotencia funcional para el apoyo. Equimosis en el arco del pie. Aparición de flictenas que
condicionan el momento del tratamiento quirúrgico (importante las medidas antiedema y la
elevación del miembro en estas fracturas).

Por imagen: 3 radiografías simples:

1. Radiografía lateral de pie y tobillo: medimos los siguientes ángulos: Ángulo de Böhler:
determinado por la intersección entre una línea que va desde la tuberosidad posterior del
calcáneo hasta la faceta articular calcáneo-astragalina posterior, y otra desde este punto al
extremo calcáneo anterosuperior. Se considera normal entre 25°-40°. Su valor se reduce en
proporción al nivel de elevación de la tuberosidad posterior y/o hundimiento del tálamo,
signos inequívocos de la presencia de una fractura.

Ángulo crítico o crucial de Gissane: es el que podemos medir en la intersección entre una
línea paralela a la superficie del tálamo y otra paralela a la superficie articular media anterior
del calcáneo. Su valor normal es de 95-105° y su disminución refleja la presencia de una
fractura por compresión.
2. Radiografía axial de calcáneo de Harris: valoramos ensanchamiento y el varo-valgo.
3. Radiografía dorsoplantar del pie: valoramos la articulación calcaneocuboidea.

1.8 Diagnósticos Diferenciales:

-Fracturas del pie

1.9 Tratamiento: Inmovilización con bota de yeso por 8 semanas, en las fracturas simples
sin desplazamiento y en la de ancianos y tabéticos.

En las fracturas con compromiso del tálamo y simples desplazadas, hundidas, ensanchadas,
si son recientes, son susceptibles de tracciones bi o trirradiadas para su reducción o bien
mediante compresiones u osteotomías, luego se inmovilizan con placas y/o tornillos de
esponjosa, agregando si es necesario injertos óseos, seguidos de bota de yeso por 6 a 8
semanas.

Sólo se recurre a la artrodesis cuando las fracturas que comprometen al tálamo son
conminutas, subluxadas o luxadas, pudiendo efectuar de inicio (GALLY) para ahorrar tiempo
de consolidación y molestias, sobre todo dolor.

El pronóstico depende de la edad, conminución y compromiso talámico 2.


1.10 Complicaciones: Las complicaciones de las fracturas del calcaneo son las
siguientes:

1. que requiere artrodesis; algunos autores plantean realizar la artrodesis en los tipos IV Y V
desde el momento de la fractura y no esperar a que se produzca la artrosis.

2. Ensanchamiento del talón con engrosamiento permanente del retropié y desviación en


varus o valgus, lo cual afecta la marcha.

3. Disminución de la fuerza de acción del tendon de Aquiles.

4. Acortamiento real o aparente del miembro.

También pueden presentarse otras complicaciones, las cuales pueden ser generales o
locales. Asociación de estas fracturas con lesiones fracturarias del raquis.

4. FRACTURAS DEL CUBOIDES

1.1 Definición: Es una patología rara, que generalmente se asocia con fracturas de otros
huesos de los pies1.
1.2 Epidemiologia: Las fracturas aisladas del hueso cuboides son raras porque ocurren
mayormente en combinación con otras fracturas de la mitad del pie o luxaciones. En un
estudio de 780 pacientes que sufrieron una lesión en supinación del pie, la tasa de fracturas
de cuboides fue de 1.4 %. En el contexto de trauma múltiple, se considera que la fractura del
cuboides pasa desapercibida por otras lesiones más graves. Así, se piensa que la fractura
de cuboides está infraestimada.

1.4 Etiología:

Directo: es infrecuente, pero un traumatismo sobre la cara dorsolateral del pie puede
ocasionar una fractura de cuboides1.

Indirecto: es la causa de la mayoría de las fracturas de cuboides.

- «Lesión del cascanueces» (nutcracker): una sobrecarga por torsión o una abducción
del antepié puede producir la impactación del cuboides entre el calcáneo y los metatarsianos
laterales.

- Una flexión plantar extrema produce frecuentemente un esguince o una luxación aislada de
la articulación calcaneocuboidea en traumatismos de alta velocidad, en lesiones de baile y
en pacientes con síndrome de Ehlers-Danlos.

- En los deportistas es posible que se produzcan fracturas por estrés2.


1.5 Factores de riesgo:

- Algunos deportes.
- Huesos debilitados.

1.5 Cuadro clínico: EI cuadra clínico consiste en aumento de volumen, dolor al realizar la
palpación, claudicación e impotencia funcional1.

1.6 Clasificación: La clasificación de las fracturas del cuboides puede hacerse en función
de diversos criterios, como el mecanismo de la lesión, el patrón de fractura y la extensión del
daño. A continuación, se presentan las categorías más comunes:

1. Fracturas simples (no desplazadas):

Son fracturas lineales en las que el hueso no se desplaza de su lugar. Son


relativamente estables y, por lo general, se pueden tratar de manera
conservadora con inmovilización.

2. Fracturas desplazadas:

En estas fracturas, los fragmentos óseos se han movido de su posición normal.


Son inestables y a menudo requieren reducción (realineación) y, en algunos
casos, fijación quirúrgica.
3. Fractura por compresión (Lesión en "Cascanueces"):

Esta es una lesión más grave, conocida como la lesión en "cascanueces" del
pie. Ocurre cuando el cuboides se aplasta entre los huesos del tarso y el
metatarso, lo que provoca un daño en el hueso y, a menudo, una reducción de
su tamaño. Esta lesión generalmente ocurre por un mecanismo de compresión
axial, como en accidentes de tráfico o caídas desde gran altura.

A menudo se asocia con otras lesiones del pie, como fracturas de los huesos
metatarsianos o lesiones en el complejo ligamentoso lateral.

4. Fracturas por avulsión:


Son causadas cuando un ligamento o tendón que está unido al cuboides tira de
un fragmento óseo, provocando una fractura. Suelen ser el resultado de un
mecanismo de torsión o esguince severo.

5. Fracturas intraarticulares:

Estas fracturas involucran la superficie articular del cuboides, afectando las


articulaciones tarsometatarsianas o calcaneocuboideas. Pueden ser difíciles de
tratar debido al daño que producen en el cartílago articular y a la posible
artrosis posterior.

6. Fracturas por estrés:

Son fracturas microscópicas causadas por la sobrecarga o el uso repetitivo,


como en atletas de alto rendimiento. Suelen ser difíciles de diagnosticar
inicialmente, ya que no siempre se ven en las radiografías convencionales 2.

Clasificación según el sistema de Sangeorzan

Este sistema clasifica las fracturas del cuboides en función del patrón y la estabilidad:

 Tipo I: Fracturas no desplazadas, simples, con poco daño óseo. Generalmente


estables y tratadas de manera conservadora.

 Tipo II: Fracturas desplazadas que involucran a la superficie articular. Necesitan


evaluación cuidadosa para evitar complicaciones articulares.

 Tipo III: Fracturas con pérdida severa de la estructura ósea (compresión), que
requieren intervención quirúrgica para restaurar la anatomía del hueso 4.

1.7 Diagnostico: La fractura del cuboides se caracteriza por dolor agudo en la zona lateral
del pie, acompañado de hinchazón, equimosis y dificultad para caminar, especialmente al
cargar peso. Este tipo de fractura suele ocurrir tras un trauma directo, aplastamiento o
torsión, y es común en deportistas o tras accidentes de alta energía. La inspección del pie
puede revelar edema, equimosis, y en casos graves, deformidad visible. A la palpación, el
dolor es marcado sobre el cuboides y puede haber crepitación si la fractura está desplazada.
El diagnóstico inicial se realiza con radiografías simples, utilizando proyecciones
anteroposterior (AP), lateral y oblicua para visualizar el hueso, aunque algunas fracturas,
como las de estrés o las no desplazadas, pueden ser difíciles de detectar. Si las radiografías
no son concluyentes, se recomienda una tomografía computarizada (TC), que proporciona
una imagen tridimensional detallada y es particularmente útil en fracturas conminutas o
intraarticulares. Para sospechas de fracturas por estrés o cuando hay afectación de tejidos
blandos, se emplea una resonancia magnética (RM), que también ayuda a evaluar
estructuras circundantes como ligamentos y músculos.
1.8 Diagnósticos: El diagnóstico diferencial habitual lo constituye el esguince de tobillo, la
fractura de tobillo y la fractura de la base del quinto metatarsiano1.

1.9 Tratamiento: El tratamiento de la fractura del cuboides depende de la gravedad y el tipo


de fractura. En casos de fracturas no desplazadas o por estrés, el manejo es conservador,
incluyendo inmovilización con una bota ortopédica o yeso por 4 a 6 semanas, reposo, y
restricción de la carga de peso sobre el pie afectado. Se pueden utilizar muletas para evitar
la presión en el pie hasta que el dolor disminuya. En fracturas desplazadas o conminutas, es
necesario un tratamiento quirúrgico, que puede incluir reducción abierta y fijación interna
(RAFI) con tornillos o placas para realinear el hueso y restaurar la estabilidad del pie. Tras la
cirugía o el tratamiento conservador, la rehabilitación con fisioterapia es crucial para
recuperar la movilidad, fuerza y función del pie, y puede incluir ejercicios para mejorar el
rango de movimiento y fortalecer los músculos del pie y el tobillo. En todos los casos, el
seguimiento radiográfico es necesario para asegurar una correcta consolidación ósea 2.
1.10 Complicaciones: Las complicaciones de una fractura del cuboides pueden incluir mala
alineación o consolidación inadecuada, lo que lleva a deformidades en el pie, dolor crónico y
disfunción del arco plantar. Si la fractura no se trata adecuadamente, puede desarrollarse
artrosis postraumática en las articulaciones circundantes, especialmente en la articulación
calcaneocuboidea, lo que provoca dolor persistente y limitación del movimiento. Otras
complicaciones incluyen pérdida de estabilidad del pie, dificultando actividades normales
como caminar o correr, así como síndrome compartimental, una emergencia ortopédica que
puede ocurrir por el aumento de la presión en los tejidos alrededor del cuboides,
comprometiendo el flujo sanguíneo y la función nerviosa. Además, pueden surgir infecciones
tras intervenciones quirúrgicas y, en algunos casos, necrosis avascular, donde el hueso
pierde su suministro sanguíneo y se debilita2.

5. FRACTURAS DEL ESCAFOIDES TARCIANO

1.1 Definición: Solución o pérdida de la continuidad del tejido óseo del escafoides tarsiano.

1.2 Epidemiologia: Las fracturas aisladas del navicular son infrecuentes y sólo deben
diagnosticarse tras descartar lesiones concomitantes del complejo articular mediotarsiano2.

1.3 Etiología: La fractura del escafoides tarsiano puede ocurrir por trauma directo, como un
impacto fuerte sobre el dorso del pie en accidentes automovilísticos, caídas desde altura o
golpes en deportes, donde el escafoides se aplasta contra los huesos circundantes. También
puede producirse por fuerzas indirectas repetitivas, típicas en actividades deportivas de alto
impacto como correr o saltar, donde la sobrecarga repetida sobre el arco medial del pie
provoca una fractura por estrés. Estos mecanismos comprometen la estabilidad del arco
plantar, afectando la transmisión de fuerzas y la funcionalidad del pie 4.
1.4 Factores de riesgo: Los factores de riesgo para una fractura del escafoides tarsiano
incluyen actividades deportivas de alto impacto, como correr, saltar, baloncesto o fútbol, que
aumentan el riesgo de microtraumatismos repetitivos y fracturas por estrés. También están
en riesgo las personas con anomalías biomecánicas del pie, como pie plano o arcos
excesivamente altos, que aumentan la tensión sobre el escafoides. Los deportistas de
resistencia (maratonistas o triatletas) son particularmente vulnerables debido a la carga
repetitiva sobre los huesos del pie. Además, factores como la osteoporosis o la baja
densidad ósea, el uso inadecuado de calzado deportivo, la falta de fortalecimiento muscular
adecuado, y una mala nutrición (deficiencia de calcio o vitamina D) pueden debilitar los
huesos, aumentando el riesgo de fractura.

1.5 Cuadro clínico: El cuadro clínico característico de la fractura del escafoides tarsiano
incluye dolor intenso en el dorso medial del pie, que aumenta con la actividad física o al
cargar peso. Este dolor suele ser insidioso en las fracturas por estrés y más agudo tras un
trauma directo. Puede haber hinchazón localizada en la región medial del pie y, en algunos
casos, equimosis si el trauma fue severo. El paciente también puede experimentar dificultad
para caminar o cojera debido al dolor y la incapacidad de soportar peso. En casos más
graves o con desplazamiento de la fractura, puede notarse deformidad en la zona medial del
pie. La sensibilidad a la palpación sobre el escafoides es otro signo común, junto con un
aumento del dolor al movilizar el pie, especialmente con la dorsiflexión o movimientos que
comprometan el arco medial4.

1.6 Clasificación: Watson-Jones divide las fracturas del eseafoides tarsiano en tres tipos:

Tipo 1, Fracturas de la tuberosidad.


Tipo 2, Arrancamientos fracturarios del reborde dorsal
Tipo 3, Fracturas transversales sin desplazamiento o con este.

En las de tipo I es necesario hacer el diagnóstico diferencial con respecto al escafoides


bipartito o pre-hallux, El cuadro de dolor y aumento de volumen, junto a la presencia de un
fragmento desplazado, de bordes irregulares, son indicativos de la avulsión.

Las lesiones del tipo 2 pueden ser provocadas por la avulsión del ligamento
astragaloescafoideo dorsal. Se debe evitar confundir esta fractura con un osteofito producto
de osteoartritis,

En las fracturas transversales se corre el riesgo de que exista desplazamiento del fragmento
hacia el dorso, lo cual puede provocar una gran compresión de las partes blandas, y si no se
actúa a tiempo, su necrosis1.

1.7 Diagnostico: El diagnóstico de la fractura del escafoides tarsiano se basa en la


presencia de dolor en la región medial del pie, que empeora con la actividad o al cargar
peso, acompañado de hinchazón y, en casos severos, equimosis. A la inspección, puede
observarse edema y alteración en la marcha, mientras que la palpación sobre el escafoides
produce dolor localizado, especialmente al presionar o movilizar el pie. El diagnóstico por
imágenes comienza con radiografías simples en proyecciones anteroposterior (AP), lateral y
oblicua, aunque las fracturas de estrés o no desplazadas pueden ser difíciles de visualizar.
En estos casos, se utiliza una tomografía computarizada (TC) para obtener una visión
tridimensional precisa de fracturas complejas o conminutas. La resonancia magnética (RM)
es ideal para detectar fracturas por estrés en fases tempranas y evaluar posibles lesiones de
tejidos blandos circundantes2.
1.8 Diagnósticos Diferenciales: Es importante diferenciar esta fractura de otras
condiciones como esguinces del tobillo, tendinopatías, escafoides bipartito o pre-hallux,
fractura con un osteofito producto de osteoartritis, u otras fracturas de otros huesos del tarso.

1.9 Tratamiento: EI tratamiento se relaciona con el tipo de lesión:

Tipo 1. Inmovilización enyesada. Si persiste el dolor y el fragmento es inestable y no


consolida por la interposición de partes blandas, se debe hacer la exéresis quirúrgica.

Tipo 2. Tratamiento conservador. Consistente en una bota de marcha enyesada.

Tipo 3. Tratamiento conservador en las fracturas no desplazadas; en las desplazadas.


reducción operatoria y fijación con alambres de Kirschner o tornillos1.

1.10 Complicaciones: Como complicación pueden presentarse la necrosis aséptica del


fragmento libre, la artritis degenerativa precoz y el pie plano rígido traumático1.

6. FRACTURAS DE LOS METATARCIANOS

1.1 Definición: Es la solución de continuidad de los metatarsianos, los cuales se consideran


huesos largos y ocupan gran parte del pie1.

1.2 Epidemiologia: Las fracturas de metatarsianos es una lesión frecuente; sin embargo, se
desconoce la incidencia real de las fracturas de la diáfisis de los metatarsianos porque su
tratamiento es asumido por diferentes especialistas.

1.3 Etiología: El mecanismo de producción más frecuente es el directo, y ocurre cuando el


traumatismo coincide con la región de los metatarsianos; por ejemplo, la caída de un objeto
pesado sobre el pie, la herida por un proyectil de fuego, etc.

El mecanismo de producción de la fractura es indirecto cuando el traumatismo no coincide


con el punto donde se produce la fractura y actúa a distancia de este; por ejemplo, la caída
sobre la punta del pie, la cual produce una flexion exagerada de los metatarsianos. En
ocasiones, los movimientos bruscos de rotación pueden fracturar estos huesos.

Las fracturas pueden ser desplazadas o no. El desplazamiento está determinado por la
intensidad del traumatismo y por la acción de los músculos de la zona. Las fracturas por
mecanismo directo generalmente tienen un trazo transversal; las fracturas por flexión, un
trazo oblicuo, y las fracturas por rotación, un trazo espiroideo 3.
Hay una fractura típica que se produce por la tracción que ejerce el tendón, peroneo lateral
cono en su inserción en la base del 5to. metatarsiano, al efectuarse un movimiento fuerte y
brusco de inversión del pie. Otra fractura característica de estos huesos es la llamada
fractura de marcha o por fatiga, la cual asienta en el tercio medio o distal de una o varias
diáfisis, generalmente en la porción distal del 2do metatarsiano.

Como causas predisponentes se encuentran el acortamiento del 1er metatarsiano, que


cambia el eje de movimiento de la articulación metatarsofalangica; el apoyo oblicuo del pie
en una marcha prolongada; el salto poco hábil durante una larga y fatigosa caminata, y la
rectificación pasiva del arco o la bóveda del pie. Esta fractura se ve con frecuencia en los
soldados que realizan largas caminatas1.
1.6 Factores de riesgo:

• Edad avanzada
• Reducción de la masa muscular
• Osteoporosis
• Ciertas afecciones óseas congénitas
• Ciclos menstruales anormales o ausentes
• Cambio repentino en las actividades o el programa de ejercicios (p. ej., enlistarse como
recluta militar)
• Deportes de alto impacto o movimientos repetitivos (p. ej., gimnasia, baloncesto, tenis,
carreras)

1.5 Cuadro clínico: A las fracturas producidas por mecanismo directo se asocian con
frecuencia lesiones de las partes blandas. Además, se observa gran tumefacción o aumento
de volumen, que se instala rápidamente. También aparece equimosis, debido a la
superficialidad de estos huesos.

Existe dolor, que aumenta con la palpación. También es posible que se produzca crepitación
a nivel del foco de fractura y, en ocasiones, se palpan salientes o relieves de los huesos
cuando estos se encuentran desplazados1.

1.7 Clasificación: Las fracturas de los metatarsianos se pueden clasificar de acuerdo con la
localización del trazo de la fractura en:

I. Fracturas de la diáfisis, que son las más frecuentes.


2.Fracturas de la porción metafisoepifisaria, raras.
3.Epifisiolisis, que solo se presentan en los niños y más raramente que las anteriores.

De acuerdo con el mecanismo de producción se pueden clasificar en fracturas por causa


directa o por causa indirecta.
1.7 Diagnostico: Se establece a partir de las manifestaciones clínicas ya mencionadas y se
confirma con el estudio radiológico (Ante la sospecha de fracturas de los metatarsianos, se
deben realizar radiografías simples en dos vistas, anteroposterior y lateral, para observar el
trazo de fractura y si existe desplazamiento o no)1.

1.8 Diagnósticos Diferenciales: Es necesario diferenciar las fracturas con respecto a las
contusiones simples; en estas no se produce un cuadro tan florido como en las fracturas, el
dolor y la impotencia funcional son menores, y no hay crepitación.
Las fracturas o el arrancamiento de la base del 5to. metatarsiano por la tracción del peroneo
lateral corto, se debe diferenciar, en los niños, con respecto a la línea radiotransparente del
núcleo de crecimiento que existe a este nivel. El aumento de volumen y el dolor exquisito,
permiten establecer el diagnostico; cuando queda duda, una radiografía comparativa con el
lado sana ayuda a realizar el diagnostico positivo.

1.9 Tratamiento:

Tratamiento conservador: En las fracturas sin desplazamiento el tratamiento es siempre


conservador, y consiste en la inmovilización con un vendaje enyesado bien moldeado, sobre
todo en la zona del arco longitudinal interno y del arco metatarsiano. En el caso de que haya
desplazamiento, habrá que hacer la corrección o la reducción de este, lo cual se realizara
por un método incruento o cruento, según haya que exponer el foco de fractura o no.

La reducción incruenta se realiza mediante la manipulación directa del foco de fractura,


realizando tracción fuerte y mantenida por el dedo correspondiente. Mientras más cercana
sea la fractura a la cabeza del metatarsiano, más anatómica tendrá que ser la reducción
para evitar secuelas dolorosas en la deambulación. Una vez lo grada la reducción se
procede a inmovilizar hasta que se produzca la consolidación.

La tracción esquelética por el dedo correspondiente al metatarsiano fracturado es una


variante que se debe utilizar, sobre todo, si no se puede intervenir quirúrgicamente, como,
por ejemplo, cuando hay lesiones de las partes blandas y también en las fracturas
conminativas producidas especialmente por proyectiles de armas de fuego.

Tratamiento quirúrgico: Cuando no se logra la reducción por método conservador, esta se


realiza por procedimientos quirúrgicos mediante la osteosíntesis con fijación del hueso
fracturado. La técnica más utilizada es el enclavijado retrogrado del metatarsiano fracturado,
seguido de la inmovilización con vendaje enyesado. Al final del capítulo se explica este
método1.

1.10 Complicaciones:

Complicaciones inmediatas: Son los trastornos circulatorios que pueden ocurrir en el pie
ya sea por lesión de los vasos, por el traumatismo, por los extremos óseos cortantes de la
fractura, o por el gran edema que se produce a consecuencia de estas lesiones.

Complicaciones tardías: Las fracturas mal consolidadas pueden producir grandes


molestias al realizar la deambulación el individuo y en la bipedestación. Es necesario, en
estos casos, el empleo de calzado ortopédico con correcciones, y, en ocasiones, se requiere
la intervención quirúrgica para aliviar las molestias1.

7. FRACTURAS DE LAS FALANGES

1.1 Definición: solución de continuidad de una o más falanges.

1.2 Epidemiologia: las fracturas de las falanges son frecuentes y constituyen el 10% de
todas las fracturas; más del 50% se producen durante la actividad laboral. En 1998, el United
States National Hospital Ambulatory Medical Care Survey observó que las fracturas de las
falanges (23%) y de los metacarpianos (18%) constituyen la segunda y la tercera fractura
más frecuente del antebrazo y la mano, después de las fracturas del extremo distal del radio.
Suponen del 1,5% al 28% de todas las consultas en los servicios de urgencias, dependiendo
del método de estudio.

1.3 Etiología: Estas fracturas son producidas frecuentemente por traumatismos directos en
los dedos (artejos). como la caída de objetos pesados. los cuales ocasionan verdaderos
aplastamientos de las falanges. También se pueden presentar a causa de traumatismos
recibidos en la punta de un de do al tropezar con un objeto. Es muy frecuente la fractura en
el 5to. dedo al engancharse cuando se camina descalzo1.
1.4 Factores de riesgo:

 Edad avanzada.
 Posmenopausia.
 Reducción de la masa muscular.
 Osteoporosis.
 Nutrición deficiente.
 Participación en deportes de contacto.
 Andar sin calzado.

1.5 Cuadro clínico: El cuadro clínico es típico. Los antecedentes de un traumatismo, el


dolor intenso, la impotencia funcional del dedo y la equimosis de rápida aparición que
permiten hacer el diagnostico2.

1.6 Clasificación: Según su localización se clasifican en falanges distales, media y


proximal.

• Fracturas en la primera falange (F1): los interóseos producen una flexión del fragmento
proximal y las cintillas laterales una extensión del distal, dando como resultado un
recurvatum de la falange con seno dorsal.

• Fracturas de la segunda falange (F2). Depende de si se localizan proximal o distalmente


a la inserción del flexor superficial. Proximales a la inserción del flexor superficial (FS), el
fragmento proximal se coloca en extensión por acción de la cintilla media del aparato
extensor y el distal en flexión por acción del flexor superficial. Dístales a la inserción del
flexor superficial: se produce una flexión del fragmento proximal por acción del FS y una
extensión del distal por acción del aparato extensor.

• Fracturas de la tercera falange (F3): Se clasifican en Fracturas aplastamiento (simple y


conminuta), Fracturas extraarticulares (Transversas y longitudinales) y Fracturas articulares
(volares por arrancamiento del flexor profundo, epifisarias en niños y adolescentes y
dorsales (Fracturas de Mallet) secundarias a un arrancamiento de la base de F3 por el
aparato extensor.
1.7 Diagnostico: El diagnóstico de las fracturas de las falanges del pie se basa en la
presencia de dolor agudo localizado en uno o varios dedos del pie, generalmente tras un
trauma directo como una caída de objetos pesados o un golpe, acompañado de hinchazón,
equimosis y dificultad para mover o apoyar el pie afectado. A la inspección, puede
observarse deformidad en casos de fracturas desplazadas, junto con edema y posibles
hematomas. La palpación del dedo afectado provoca dolor intenso, y el paciente suele evitar
la carga de peso o camina con cojera. Para confirmar el diagnóstico, se solicitan radiografías
simples en proyecciones anteroposterior (AP), lateral y oblicua, que permiten evaluar la
localización y el desplazamiento de la fractura. En casos complejos o si las radiografías no
son concluyentes, una tomografía computarizada (TC) puede ser útil para obtener imágenes
más detalladas, aunque suele ser innecesaria en fracturas simples 3.
1.8 Diagnósticos Diferenciales: Esguinces o desgarros ligamentarios en los dedos, que
pueden causar dolor y hinchazón similares tras un trauma, pero sin evidencia de fractura en
las imágenes. También se debe considerar la posibilidad de contusiones o hematomas
subungueales, que provocan dolor intenso y equimosis en la región del dedo, aunque sin
daño óseo. Las luxaciones articulares de los dedos pueden simular fracturas, presentando
deformidad y dolor, pero en las imágenes se observa el desplazamiento de la articulación sin
fractura ósea.

Además, condiciones como la artritis reumatoide o la gota pueden causar inflamación y dolor
en las articulaciones de los dedos, mimetizando una fractura, pero se identifican a través de
la historia clínica y exámenes complementarios.

1.9 Tratamiento: El tratamiento es fundamentalmente ortopédico. Sólo ocasionalmente una


fractura intraarticular severamente desplazada del primer dedo puede requerir reducción
abierta y estabilización con agujas de Kirschner. En los dedos 2° a 5 o se realiza
inmovilización mediante sindactilia, previa reducción por tracción si fuera necesario. En las
fracturas del primer dedo es conveniente la inmovilización con yeso.

En todos los casos debe evaluarse cuidadosamente el estado de la circulación3.

1.10 Complicaciones: La mala reducción puede producir molestias durante la marcha y la


bipedestación; en este caso resulta necesaria la corrección del calzado1.
BIBLIOGRAFÍA

1. Álvarez Cambras R, Ceballos Mesa A, Murgadas Rodríguez R. Tratado de cirugía


ortopédica y traumatología. 2.ª ed. La Habana: Editorial de Ciencias Médicas; 2009.

2. Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Trauma. En: Cirugía Tomo II. [Internet].
Disponible
en:https://sisbib.unmsm.edu.pe/bibvirtual/libros/medicina/cirugia/tomo_ii/trauma_ptp.htm

3. Reyes F. Compendio de ortopedia y traumatología. Santo Domingo: Editorial, 2012.

4. López-Durán Stern L, Rodríguez-Merchán EC. Fracturas y luxaciones del pie. Rev Esp Cir
Ortop Traumatol. 2006;50(6):358-69.

También podría gustarte