NUEVA NORMALIDAD (SOCIAL Y
JURIDICA)
En una semana considerada «pico», difícil para todos porque la cifra de
contagiados se incrementa de manera preocupante, mientras los hospitales y
servicios funerarios informan que están saturados. El número de fallecimientos
por el contagio rebasan los 5 mil casos. Es difícil escribirlo, sin sentir un escalofrío
porque el virus no respeta géneros, edades, clases sociales, ideologías. Lo peor
es leer las crónicas de familiares que no tuvieron oportunidad de acompañar, en
esos momentos, con un digno adiós a los enfermos fatales. Con el sentimiento y
duelo, ahora sí que en terrible soledad.
En ese contexto y desde Palacio Nacional, a mitad de la semana pasada, los
mexicanos fuimos informados sobre lo que se ha denominado «la nueva
normalidad «, a raíz de la epidemia del Covid-19, la cual, por cierto, tiene en jaque
a las instituciones de salud y con temor a millones de personas. El Presidente de
la República presentó este plan para la reapertura de actividades sociales,
educativas y económicas. Más allá de la lista de actividades esenciales (ligadas al
interés comercial de nuestro vecino del norte y por presiones del recién aprobado
Tratado de Libre Comercio) o las restricciones en los ámbitos educativos y
laborales, o la luz verde a los denominados «municipios de la esperanza» -como si
el resto estuviéramos desahuciados-, que por cierto ¿Dónde quedó la Ciudad de la
Esperanza?, por ello debemos observar el desarrollo de la vida a partir de ahora y
cada quien asumir la responsabilidad que le toca.
Debido a la naturaleza del virus, la pandemia estará presente en nuestra sociedad
hasta que se encuentre la cura o la humanidad alcance cierto grado de inmunidad
(ya sea por desarrollo de una vacuna o inmunidad colectiva).
La nueva normalidad será aprender las nuevas formas de convivencia con la
posibilidad de transmisión del coronavirus. Esto tiene grandes implicaciones,
puesto que se deberán realizar cambios permanentes en el comportamiento de la
sociedad que permitan el mantenimiento de un bajo nivel de contagio en los
próximos años.1 Dentro de estos nuevos hábitos probablemente se aplicarán
normas de distanciamiento social, tanto en el ámbito empresarial, como en el
social y personal, incluyendo la toma de medidas rigurosas para detección
temprana y aislamiento de pacientes afectados. Con todas estas medidas, ya
nada volverá a ser igual y el estilo de vida será marcado por este gran hito.
La nueva visión económica
La productividad en el país, a raíz de la pandemia, ha disminuido
significativamente, no solo por lo que se está dejando de producir, sino por lo que
se está dejando de consumir. Algunas estimaciones calculan una caída en el PIB
en México hasta en un ~7%2 provocado por la crisis actual. Por tal motivo la
perspectiva del sector de salud debe ser de las primeras en cambiar para
amortizar el impacto.
Las políticas públicas del sector salud siempre han estado encaminadas a reducir
los costos que causa la prevalencia de las enfermedades y la carga social en el
presupuesto federal que esto representa. Sin embargo, la visión del gobierno de
medir la salud como un costo debe cambiar derivado de lo que nos está dejando la
crisis del COVID-19. Esta visión deberá pasar de medir el costo social de la salud,
a medir el valor de tener una población sana.
Con esta realidad, el gobierno deberá cambiar su enfoque de medición del costo
social de la salud, a medir su valor social. Es decir, cuánto va a impactar en la
disminución de la generación de riqueza en México cada persona de la población
económicamente activa que esté fuera de la actividad productiva por cuestiones
de salud. Así como en algunos países asiáticos como China, Hong Kong, Taiwán y
Singapur que durante la epidemia del SARS en 2003 perdieron en promedio ~2%
de su PIB3.
Esta crisis está atacando el núcleo de la sociedad, lo cual además de revalorizar la
salud y dejar de verla como un costo, cambiará también el rol de la empresa y
cómo esta es percibida tanto por la sociedad como por los gobiernos. La
pandemia ha confirmado la relevancia que tiene la empresa como motor de
productividad y generación de riqueza.
Hoy más que nunca se vuelve relevante la necesidad de medir el impacto de las
empresas y asegurar que generen valor a sus clientes, accionistas, colaboradores,
proveedores y a la comunidad a través de la medición del impacto en el ambiente
y en la sustentabilidad de largo plazo sobre su actividad económica.
El papel de la empresa en la reactivación de la actividad económica será crucial.
Los líderes deberán ver más allá de solo atender las necesidades de sus clientes,
y re imaginar estrategias de negocios y nuevos modelos operativos que les
permitan adoptar la nueva normalidad lo más rápido posible.
La nueva visión social
Hay cinco principales áreas en donde se han generado cambios muy importantes
y que seguirán evolucionando con las medidas de restricción. A causa del
confinamiento veremos una transformación en la manera de convivir y socializar,
de cuidar nuestra salud, de trabajar, de movernos y de consumir.
Convivencia y socialización
El distanciamiento social ha transformado la convivencia y la manera de socializar.
El funcionamiento y la estructura dentro de las familias ha cambiado y el tiempo de
convivencia en casa ha aumentado. Esto debido a que las actividades de trabajo
se han llevado a cabo como home office y muchas escuelas han incorporado el
homeschooling.
I. Alimentación
Una de las principales tendencias que se está viviendo actualmente es la de
cocinar en casa. Al estar muchos restaurantes cerrados y desconfiar de la
procedencia de los alimentos preparados, las personas están aprovechando para
meterse a la cocina y preparar sus propios platillos. Una vez que la emergencia
sanitaria termine, los restaurantes deberán incorporarse con nuevas medidas de
distanciamiento y menor capacidad de aforo, por lo que los consumidores
mantendrán sus habilidades culinarias en casa.
En segundo lugar, el desarrollo de hábitos más saludables será indispensable
para poder responder al virus de la mejor manera. Si bien la tendencia wellness ya
estaba presente en la manera de vivir actual, la pandemia servirá de acelerador.
Dos de los factores más relacionados con el aumento del riesgo de la progresión
de COVID-19 son la comorbilidad y el nivel de linfocitos11, es decir, que la gente
deberá ser más consciente de la calidad de alimentos que consume para poder
fortalecer su sistema inmunológico.
Medicina
La atención médica ha cambiado para todas las especialidades y trae consigo
múltiples beneficios. Mediante el uso de tecnologías de telemedicina se ha logrado
garantizar la prestación de servicio médico apropiado, permitiendo mayor
cobertura y una disminución en tiempo y costos de traslado14. Ya se cuenta con
diferentes aplicaciones móviles que al usarse correctamente pueden ayudar al
médico a dar un diagnóstico certero sin la necesidad de visitar un hospital, lugar al
que la gente prefiere no acudir por miedo al contagio. Esto representa una
transformación importante en la medicina tradicional, ya que será posible un
acercamiento a consultas médicas diferente y más conveniente en algunos casos.
Nuevas formas de trabajo
El rol de la empresa desde los primeros contagios de COVID-19 fue crucial en la
respuesta de la sociedad ante la pandemia. Esto fue especialmente aparente en
los países en desarrollo, incluyendo países latinoamericanos como Brasil y
México,15 donde los gobiernos se tardaron en implementar medidas de sana
distancia.
Muchas empresas privadas tomaron sus propias medidas desde el inicio de la
crisis, implementando sana distancia en sus oficinas o pidiendo a sus empleados
trabajar bajo la modalidad de home office. Mirando hacia un futuro después de la
crisis inicial de COVID-19, se prevé que el rol de la empresa para prevenir un
aumento de casos en los próximos años seguirá siendo crucial. Hay dos temas
principales sobre los cuales las empresas tendrán un impacto importante:
I. Trabajo remoto
El regreso a un mundo laboral donde los empleados llegan a la misma oficina
física que dejaron antes de la crisis diariamente es poco probable en el próximo
añ[Link]á que replantear ciertas medidas para implementarlas en los lugares
de trabajo.
Las empresas pueden acomodar sus espacios de oficina para aplicar la sana
distancia entre cada trabajador. En este caso, asumiendo oficinas con utilización
completa antes de la pandemia, los empleados deberán ingresar en horarios y
días distintos por la falta de espacio.
Para resolver la falta de espacio con las medidas de sana distancia, las empresas
pueden implementar una mezcla de trabajo remoto y oficina. Se podrían asignar
algunos días de home office estratégicamente para evitar un espacio concurrido.
Es probable que, implementando estas medidas, muchas empresas decidan
seguir con un modelo similar de esta mezcla al terminar con las regulaciones de
sana distancia. Estudios han demostrado que la productividad y el cumplimiento
de objetivos pueden aumentar entre 13-20%, según la función del tipo de
actividades realizadas, bajo la modalidad de home office17. Adicional a dichos
beneficios, las empresas podrían generar ahorros de renta de oficina. Es decir, si
cada empleado trabaja un día a la semana desde su casa y se distribuyen los días
de igual manera durante la semana, las empresas podrían reducir el espacio de
oficina en un 20%, disminuyendo así el costo. Hoy en día solo 2 de cada 10
empresas en México cuentan con las herramientas necesarias para realizar home
office18, por lo que será importante prepararse para esta nueva normalidad.
La nueva normalidad del Derecho: reflexiones
sobre el Covid-19 y el mundo jurídico
La crisis sanitaria y el confinamiento han planteado importantes debates jurídicos.
Desde los límites de los Derechos Fundamentales, hasta el futuro del teletrabajo.
Durante los últimos meses, muchos de nuestros profesores han reflexionado sobre
estas cuestiones.
Con el objetivo de comprender el impacto del Covid-19 en el mundo jurídico
hemos creado la serie La nueva normalidad del Derecho. Esta recopilación de
vídeos, tribunas y seminarios online, abordan en profundidad cómo ha afectado la
crisis al mundo jurídico.
Algunos de estos cambios seguirán marcando la agenda informativa durante los
próximos meses. Ejemplo de ello es la ley del teletrabajo, el futuro de la reforma
laboral o el riesgo de otro confinamiento.
A qué nos referimos cuando reclamamos la comunidad. La satisfacción de las
necesidades sociales, como idea de justicia social, ha dado pie a los derechos
sociales, derechos de segunda generación. Las instituciones de bienestar han
sido, por encima de todo, un proyecto de vida en común. El estado social ha sido
la última encarnación de la idea de comunidad, es decir, la materialización
institucional de esa idea en su forma moderna de ‘totalidad imaginada’, forjada a
partir de la conciencia y la aceptación de la dependencia recíproca, el
compromiso, la lealtad, la solidaridad y la confianza.
INTEGRANTES
García Muñoz Alexia Jimena
Rodríguez Medina Agustín
Peña Rodríguez Jazmín
Robles Carrillo Roxana
Muñoz García Fernanda Yamilet
Ugalde Mendoza Mariana