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PSICOTERAPIA DE LA

PAREJA Y DE LA FAMILIA

MG. Carlos Chacaliaza Uribe


SEXUALIDAD Y
VIDA DE PAREJA

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Sexualidad, deseo y pareja

• La falta de deseo sexual o libido en una pareja puede ser un tema desafiante y complejo
de abordar. En ocasiones, puede venir acompañado por sentimientos desagradables como,
por ejemplo: no sentirse deseado/a, sentirse poco atractivo/a, frustración, presión y
obligatoriedad, distanciamiento, conflictos, etc., que, como consecuencia, pueden
ocasionar un desgaste en el vínculo de pareja hasta el punto de poner en duda la relación e,
incluso, terminarla.
• La inapetencia sexual es un problema muy común en las parejas, especialmente en
aquellas de larga duración. ¿Por qué sucede? Al inicio de la relación existen muchos
factores que pueden influir a que nuestro nivel de deseo sea más elevado por ejemplo: la
etapa de enamoramiento, la novedad, el conocer, descubrir, tiempo limitado, buscar
momentos para encontrarse sexualmente…
• Conocer los motivos por los que se pueden dar pueden ayudarnos a establecer un puente
entre ambos miembros de la pareja y, especialmente, ayudarnos a comprender y tomar
más conciencia de cómo funciona y cómo es nuestra sexualidad.
¿Qué es el deseo sexual?
• El deseo sexual, también conocido
como libido, se refiere al interés y a
la motivación por mantener actividad
sexual tanto en solitario como con
otras personas.
• Además, es una fase necesaria en
nuestra respuesta sexual donde se
encuentran otras fases como la
excitación, la meseta, el orgasmo y el
descanso o período refractario (este
último sólo aparece en la respuesta
sexual masculina).
Tipos de deseo sexual

• ¿Sabías que, en términos generales, existen dos tipos de deseo? Tenemos muy
asumido e integrado en nuestra sociedad el tipo de deseo espontáneo, que es aquel
que aparece de repente ante la aparición de un estímulo erótico (puede ser visual,
fantasía, etc.). Pero ¿conoces el segundo?
• Al no experimentar un deseo espontáneo damos por sentado que el deseo ha
desaparecido de nuestras vidas porque “nunca tenemos ganas” pero, en algunas
ocasiones, ocurre que cuando nos dejamos llevar ante las caricias, besos o ante la
propia intimidad y conexión que se ha generado con nuestra pareja, aparece y nos lo
pasamos muy bien. Esto es debido a que no siempre tiene que aparecer primero el
deseo para excitarnos, sino que la excitación puede conducirnos al deseo. Se conoce
como deseo en respuesta.
• Es muy importante que prestemos atención y reconozcamos desde qué tipo de deseo
solemos movernos. Saberlo nos ayudará a autoconocernos sexualmente y nos
facilitará a la identificación de qué factores favorecen su aparición para así
promoverlo
Tipos de deseo sexual
• De todos modos, tener más o menos deseo o que este sea más del tipo espontáneo o
más de respuesta no es un problema, no existe una forma única de expresión que sea la más
indicada o la más normal. Esto nos recuerda que es una experiencia compleja, subjetiva, única,
multifactorial y que depende de cada naturaleza humana.
• Además, no es algo fijo, sino que está sujeto a cambios. El deseo sexual también
puede variar a lo largo de la vida de una persona y puede verse afectado por las
diferentes etapas vitales como el envejecimiento, el embarazo o la menopausia, así como
períodos de estrés o cansancio.
• Muchas veces la falta de deseo puede aparecer como síntoma, así que una buena
estrategia es preguntarnos ¿desde cuándo no siento deseo? Y ¿por qué? Para averiguar si ha
ocurrido un suceso que haya influido en su disminución.
• Causas de la falta de deseo

• Cuando nos referimos a que el deseo es una experiencia multifactorial, hacemos


alusión a que existen una gran variedad de factores que pueden estar afectando e
influyendo y ser los causantes de que el deseo decaiga totalmente Para favorecer
la identificación de factores que pueden estar ocasionando estragos en nuestro
deseo, desde Canvis, os facilitamos un listado de las posibles causas.
• Causas orgánicas y médicas: Dentro de esta categoría encontraríamos cambios
hormonales, el ciclo menstrual, períodos de embarazo o de lactancia, la
menopausia o andropausia, medicamentos o tratamientos médicos que tengan
como efecto secundario la disminución del deseo, el consumo de alcohol, drogas
u otras sustancias, enfermedades como la diabetes o enfermedades
cardiovasculares o el cansancio físico, etc.
• Causas psicológicas y emocionales: Encontraríamos el estrés prolongado, la
ansiedad, la depresión, una baja autoestima, trastornos psiquiátricos, duelo,
cualquier tipo de abuso (sexual, psicológico, físico…), miedos e inseguridades,
sentimientos de culpa o vergüenza, eventos vitales estresantes, etc.
• Causas de la falta de deseo

• Causas contextuales y relacionales: Encontraríamos la educación sexual recibida,


creencias y expectativas erróneas respecto al sexo, presiones sociales, relaciones
basadas exclusivamente en el coito centrismo y el complacer al otro, problemas y
conflictos en la relación de pareja, cargas familiares y del hogar.
• Causas sexuales eróticas: Encontraríamos relaciones sexuales insatisfactorias,
dolor en las relaciones, dificultades de excitación y lubricación, dificultades para
alcanzar el orgasmo, déficit en la comunicación sexual, desconocimiento de
nuestra propia sexualidad (gustos, fantasías, etc.)
• Por esta razón, es importante entender y remarcar que el deseo, como la
sexualidad en general, es algo cambiante, fluido y particular. No existe una única
manera de vivir la sexualidad que sea correcta. Por esta razón, comparar nuestra
vivencia sexual con la de los demás nos puede hacer vivir una sexualidad
insatisfactoria o llena de presiones y cuestionamientos.
• Entendiendo y explorando nuestra sexualidad podremos conocer y desarrollar una
mejor salud y una vida sexual llena y satisfactoria.
• incompatibilidad sexual
•Falta de comunicación sexual: No hablamos de sexo ni compartimos lo que nos gusta y
lo que no.
•Diferencias en preferencias o gustos sexuales, ritmos, posturas, lugares, etc.
•Diferencias en la cantidad de relaciones sexuales que queremos tener.
•Monotonía/aburrimiento.
•Ansiedad de rendimiento: la ansiedad relacionada con el rendimiento sexual
puede provocar númerosas dificultades, incluso disfunciones sexuales.
•Relaciones sexuales dolorosas: el dolor durante las relaciones sexuales puede ser
causado por una
variedad de factores, como condiciones médicas o lubricación insuficiente.
•Disfunción eréctil: La disfunción eréctil es la incapacidad de lograr o mantener una
erección suficiente para la actividad sexual.
•Eyaculación precoz: La eyaculación precoz es cuando la eyaculación ocurre antes o
poco después de la penetración, lo que genera sentimientos de vergüenza y frustración.
•No tener espacios en pareja para disfrutar y pasarlo bien fuera del ámbito sexual.
•Mala gestión o repartición de la crianza de los hijos/as o de las tareas del hogar. –
Discusiones de pareja sin resolver.
• Recomendaciones para mejorar la falta de deseo en
pareja
•Comunicar gustos, preferencias, ritmos, posturas, etc. Hablar abiertamente
sobre nuestro deseo sexual, nuestra visión de la sexualidad, de necesidades y
límites. Al igual que escuchar los de nuestra pareja. Nos ayudará a ser más
abiertos, honestos y tener relaciones sexuales más satisfactorias. Además, nos
ayudará a conocer a un nivel más amplia la sexualidad de nuestra pareja.
•Respeto: Es importante respetar las preferencias de nuestra pareja,
incluso si estás diferencias son más marcadas. Recuerda que todo el mundo está
en el derecho de expresar su sexualidad en la forma que se siente cómodo y
auténtica. Ninguna sexualidad es mejor o peor que otra.
•Compromiso: Encontrar balance entre diferencias deseos sexuales y
preferencias requiere compromiso. Trabajar junto para encontrar actividades y
experiencias que sean divertidas para ambos y que además estén dispuestos
encontrar nuevas formas de erotismo.
•Encontrar puntos en común entre las diferencias y proponer alternativas creativas.
•Pactar una frecuencia intermedia con la que ambos estén de acuerdo y
potenciar otras alternativas..
• Recomendaciones para mejorar la falta de deseo en pareja
•Innovar para potenciar y mantener el deseo a través de ampliar el repertorio de juegos eróticos.
Experimentar con nuevas actividades sexuales ayuda a mantener la excitación e incrementa el
deseo sexual. No olvidemos que dichas actividades deben pactarse y consentirse para que
ambos podáis sentiros cómodos.
•Priorizar la intimidad: Pasando tiempo juntos, abrazándoos y tener contacto no sexual puede
ayudar a construir una mayor conexión en pareja y promover que el deseo sexual incremente.
Además, ayuda a reducir el estrés y la ansiedad.
•Centraos en el placer: En vez de poner el foco de atención únicamente en el orgasmo o en el paso a
paso, centraros en el placer de la experiencia. Tomaros tiempo para explorar ambos vuestros cuerpos y
encontrar lo que os hace sentir bien.
•Cuidad vuestra salud: La salud mental causa un gran impacto en el deseo sexual. Comer una dieta
equilibrada, dormir suficiente y ejercitarse regularmente mejora toda la salud y incrementa el deseo.
•Estar abierto al “feedback”: Estar dispuesto a escuchar y recibir un “feedback” constructivo mejorará y
hará que nuestras experiencias sean más deseables
• Problema y actitud en la vida sexual de parejas

• No podemos pretender que nuestra vida de casados –


entendiendo el matrimonio no como pacto jurídico o
religioso, sino como “pareja de larga duración”–, se desarrolle
como en los primeros meses de la relación, cuando dábamos
rienda suelta a una pasión desenfrenada.
• Según la mayoría de estudios, el amor romántico desaparece
tras cuatro o cinco años de relación, si no antes, cuando
nuestro cerebro deja de liberar sustancias como la dopamina,
la feniletilamina, serotonina o norepinefrina, propias de la
primera fase del enamoramiento.
• Debes luchar por tu vida sexual
• El error que cometen muchas parejas es pensar que renunciar a una
actividad sexual frecuente no tiene importancia –“ya tenemos bastante
con los niños, el trabajo, los suegros, la casa…”–. Y sí la tiene, porque
muchas veces los problemas sexuales esconden problemas más
profundos y porque, además, una saludable vida sexual ayuda a
solucionar muchos otros conflictos que, aparentemente, tienen poco
que ver con lo que ocurre debajo de las sábanas.

• Para el doctor Michael Karson, profesor de psicología de la Universidad


de Denver, no cabe duda de que el placer del sexo crea un vínculo en la
pareja que es el que garantiza el compañerismo entre las partes.
-1. Una de las partes quiere más

• Sobre este frecuente problema de las parejas se han realizado cientos de investigaciones,
pero aun así es difícil llegar a una sola conclusión. No cabe duda de que cada persona
tiene sus ritmos y sus apetencias, y es normal que una de las partes demande más
sexo que la otra, el verdadero problema surge cuando la frecuencia es más bien
escasa (¿haces el amor menos de una vez a la semana? Es poco) o cuando la demanda
de sexo de una de las partes es muy distinta a la de la otra.

• Como explica Karson, cuando pensamos que no hacemos suficiente el amor con
nuestra pareja, generamos un resentimiento y una falta de entusiasmo que afecta a
todos los aspectos de la relación y la convivencia. Cuando identifiquemos el problema,
no debemos hacer como que no pasa nada –esta es la “solución” por la que optan
muchas parejas, y es algo que lleva directamente a la infidelidad o la ruptura–, debemos
tratar de empatizar con el otro.

• “La persona que necesita más sexo debe seguir una estrategia para que se
cumplan sus necesidades y deseos sexuales, y la otra persona necesita una
estrategía para satisfacer las demandas de su pareja que no parezca una capitulación”,
explica Karson.
2. LA PATERNIDAD
• Muchas parejas mantienen una vida
sexual plena hasta que deciden formar
una familia. Llega entonces el embarazo,
la temida cuarentena y, después, los
retoños, que no es lo que se diga un factor
que despierte la pasión sexual.
• No nos engañemos, el rol de padre y madre
es anti-sexy. Y hay un problema añadido;
incluso en matrimonios donde se respeta a
rajatabla el reparto de tareas del hogar,
la mujer siempre tiene que pasar más
tiempo con los niños, y esto suele crear
frustración en los hombres, que no
ven atendidas sus demandas
sexuales.papel de objeto sexual.-
3. No se habla del tema
• En ocasiones, los problemas en torno al sexo que tiene una
pareja son del todo anecdóticos y fáciles de solucionar, pero
acaban por minar la relación ya que, sencillamente, no se tratan.

• “Muchos de los problemas sexuales de las parejas surgen por las


dificultades para discutir sobre el tema”, asegura Karson. Y
suele ocurrir entre personas que provienen de entornos
familiares donde el sexo era un tema tabú o que se
consideraba “innecesario”.

• Esta falta de comunicación –que como hemos insistido en


repetidas ocasiones está en la base de muchos de los problemas
de las parejas, por no decir la mayoría–, provoca que las partes
se sientan tan vulnerables al demandar sexo como cuando
estaban solteras lo que, como explica Karson, “conduce a intensos
sentimientos de traición y rechazo”.
4. SE HA IDEALIZADO LA PASIÓN

• La cultura del romanticismo ha calado fuerte en nuestra


sociedad, y es una de las principales causas de los problemas
de pareja hoy en día. El amor se ha idealizado hasta tal
punto que las expectativas que se depositan en la pareja
suelen ser irrealizables, a la par que contradictorias. Ellas
quieren a alguien que haga a la vez de padre, amante,
confidente y hermano pequeño, mientras que ellos
buscan una relación estable y, al mismo tiempo, con
libertad para hacer lo que quieran.

• El sexo, además, tiene que ser siempre pasional,


espontáneo y salvaje. Pero eso, en una pareja que
lleva más de cinco años juntos es, sencillamente,
imposible. La buena noticia es que el sexo no tiene por qué
ser espontáneo para ser bueno.
5. El sexo no interesa

• En 1983 el sociólogo Pepper Schwartz creó el


término Lesbian bed death, para referirse
a la ausencia de sexo en las relaciones
lésbicas que, según sus estudios, era mucho
mayor que en el resto de parejas
heterosexuales y homosexuales.
• Aunque el concepto ha sido muy criticado, lo
cierto es que hay matrimonios de todo tipo
en los que el sexo desaparece por completo,
pudiendo sufrir incluso “anorexia sexual”. En
dicho caso, no sólo se evita la cama, sino
también las muestras de afecto y cariño.
6. ASOCIAMOS EL SEXO CON LA LIBERTAD
• Esta es otra de las consecuencias del cambio en nuestra
concepción del sexo. Vivimos en una sociedad que asocia la
práctica sexual placentera con la libertad y la rebeldía y
(¡sorpresa!) en un matrimonio no existe ni una cosa ni la otra.

• Como explica el psicólogo, el sexo en pareja puede seguir siendo


divertido, pero si pensamos que, una vez que convivimos con
nuestra pareja, el sexo ha perdido su capacidad liberadora, y
ahora somos unos “pisados”, no seremos capaces de verle la
gracia al asunto. Urge cambiar de mentalidad. Sí, ya no
podremos sentir el ‘subidón’ que da lograr una nueva conquista,
pero estaremos con la persona que realmente amamos,
evitaremos todos los problemas asociados al sexo casual (que
también los tiene) y, si trabajamos en ello, tendremos una vida
sexual igual o más satisfactoria.
LOS PROBLEMAS SEXUALES EN UNA PAREJA
• FALTA DE DESEO SEXUAL
• Es frecuente que una de las personas que integran una
pareja tenga falta de apetencia o deseo sexual. Esto no
suele ser un problema para la propia persona, ya que
no lo percibe como tal, pero sí suele serlo para su
pareja, que muchas veces interpreta la falta de deseo
del otro/a como un problema propio.
• En ese momento surgen pensamientos como ‘’es por
mi’’, ‘’no le atraigo’’ o ‘’no se si soy lo que quiere’’, lo
que suele conducir a un aumento de inseguridad y
falta de autoestima.
• No obstante, cuando indagamos un poco más,
enseguida solemos descubrir que el miembro que
presenta falta de deseo sexual ha tenido o tiene
factores de estrés importantes en su vida, que le alejan
del autocuidado y le impiden tener momentos de
relajación.
PROBLEMAS EN LA ERECCIÓN

• Los problemas de erección suelen estar relacionados con situaciones determinadas en


las que tenemos ciertas expectativas que no se cumplen y, a raíz de eso, desplegamos
toda una serie de pensamientos dañinos como “he sido incapaz de mantener una erección
en nuestro último encuentro sexual,.
• ¿será que soy impotente?’’, ‘’como hombre siempre tendría que tener erecciones perfectas’’
o ‘’¿Y si a mi pareja ya no le gusta tener sexo conmigo o no le atraigo?’’.
• En la mayor parte de las ocasiones el problema no surge de una vez aislada en la que no
se consiguió la erección, si no en la interpretación que se hace de esa situación y
cómo esa interpretación puede condicionar a la persona de cara a futuras relaciones
sexuales.
Vaginismo
• El vaginismo es un problema sexual en la que los músculos de la vagina se contraen y se
tensan involuntariamente en respuesta a la penetración sexual, a un examen ginecológico o a
la inserción de un tampón.
• Habitualmente, se asocia con experiencias sexuales previas dolorosas o incluso traumáticas,
así como con poco conocimiento sobre el propio cuerpo y mitos sobre la sexualidad.
• En estos casos la mujer tiene que comenzar a explorar su cuerpo, guiada por un terapeuta
sexual, sentirse cómoda y segura e ir a su propio ritmo, respetando sus tiempos. Además, es
importante realizar una adecuada educación sexual, desmitificando creencias erróneas sobre
la sexualidad.
• En casos complejos donde ha habido experiencias traumáticas, hay que trabajar el trauma y
conseguir que la paciente entienda la relación entre sus vivencias y las consecuencias que le
ha generado, a la par que va procesando emocionalmente su experiencia.
• Es importante situar el control en la mujer y definir cómo le gustaría que fuera su relación con
la sexualidad, reestructurando sus creencias presentes, en caso de que interfieran funcional y
emocionalmente.
EL ACOSO EN RELACIONES DE PAREJA

• Se considera que hay acoso o violencia dentro de la pareja cuando existen


estrategias coercitivas que implican vejar, manipular o controlar al otro individuo,
coartándole su libertad, haciéndole responsable de sus propios actos o no
respetando sus tiempos, espacios, relaciones, forma de ser y de vestir.
• La violencia suele empezar de manera casi imperceptible, con
comentarios como “no me gusta o no me siento bien cuando sales con tus amigas
y yo me quedo en casa’’, ‘’he respondido de manera agresiva porque tú me
provocaste’’, “¿Por qué te pones esa falda?” o ‘’mándame una foto para ver que
estás con tus amigos’’. Sin embargo, suele ir escalando, siendo los niveles
más altos los correspondientes a la agresión física e incluso la muerte.
ACTIVIDAD 1
Mapa conceptual sobre
sexualidad y vida de pareja.

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