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Historia de España: Prehistoria a Al-Ándalus

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EPÍGRAFES HISTORIA DE ESPAÑA – 2023-2024

BLOQUE 1. PREHISTORIA Y EDAD ANTIGUA EN LA PENÍNSULA


IBÉRICA

1.1. El Paleolítico y el Neolítico

Durante el Paleolítico (1,150.000-10.000a.c.) la vida de los


pobladores de la península era nómada, se organizaban en clanes de
pocos miembros y con poca jerarquización social que se desplazaban
por el territorio buscando los recursos para sobrevivir. Su economía
era depredadora: cazaban, eran carroñeros y recolectaban frutos.
Utilizan herramientas de piedra(industria lítica) que fueron
adquiriendo mayor complejidad técnica a lo largo del periodo. Los
restos de homínidos más importantes de esta etapa están en el
yacimiento de Atapuerca donde se han encontrados fósiles del homo
Antecessor (800.000 años) y del homo Heidelbergensis( 400.000). Las
pinturas de Altamira (40.000a.c.), asociadas al Homo Sapiens, son la
muestra más importante de la pintura rupestre paleolítica. Hecha en
el interior de una cueva, representa animales utilizando policromía y
presenta rasgos naturalistas.

Durante el Neolítico (10.000a.c.-3000 a. C.) las formas de vida


cambiaron. Comenzó un proceso de sedentarización con la creación
de poblados estables y el paso a una economía productora donde se
fue desarrollando la agricultura, la ganadería y el comercio. La
herramientas se fueron perfeccionando y el uso de la cerámica se
desarrolló. Esto generó una mayor complejidad y jerarquización
social. La cultura de la cerámica cardial (6000 a. C.) es uno de los
ejemplos más importantes del neolítico en la España. En esta etapa
también hay ejemplos de pintura rupestre, conocida como pintura
levantina. Esta se hacía en abrigos rocosos, generalmente en un solo
color y representa escenas de la vida cotidiana con presencia de
figuras humanas. Los restos más importantes están en Cogull.
1.2. Los pueblos prerromanos y las colonizaciones de los
pueblos del Mediterráneo

En el I milenio a. C. habitaban la Península una serie de pueblos


que llamamos prerromanos: los Iberos asentados en el área
levantina con actividad económica agrícola-ganadera, desarrollo
comercial y moneda propia. Poseían una lengua desarrollada y
practicaban ritos funerarios de incineración. Las manifestaciones
artísticas más importantes son las esculturas: Dama de Elche y
Bicha de Balazote; los Celtas o Celtiberos que ocupaban ambas
mesetas y norte peninsular. Su economía se basa en la
ganadería lanar y vacuna. Todos conocían la metalurgia del
hierro; Tartessos, cultura cuyo máximo desarrollo se dio entre los
siglos IX y VII a. C. entre Huelva y Sevilla, con avances en
agricultura, navegación, trabajo metales (Tesoro Carambolo) y
escritura.

A partir del siglo IX a. c. llegan a la península pueblos colonizadores


procedentes del Mediterráneo: Fenicios (asentados en la zona del
estrecho con factorías y aportan escritura alfabética, torno
alfarero. Fundan Gadir en 814 a. C.), Griegos (asentados en la zona
de la costa catalana y trajeron cultivos como el olivo y la vid, el
arado, innovaciones en la fabricación de tejidos y moneda.
Fundaron Ampurias), Cartagineses (apogeo en los siglos IV y III a.
C. Se instalaron en las factorías comerciales fenicias y fundaron
enclaves como Cartago Nova (Cartagena) y Ebussus (Ibiza), para
controlar rutas comerciales del sur y Levante de la Península
1.3. La Hispania romana

La conquista romana de la Península Ibérica

La llegada de los romanos a la Península Ibérica se debe al


enfrentamiento que desde hacía años confrontaba a Roma con
Cartago. Se inicia la II Guerra Púnica

1ªFase.II Guerra Púnica(218-206ac)

Llegada de los romanos a Ampurias, alianza con algunos pueblos del


valle del Ebro. Escipión toma Cartagonova en el 209ac y van
ocupando el valle del Guadalquivir hasta que Gades es conquistada
en el 206ac. Roma domina desde el valle del Guadalquivir hasta
Cartagonova, litoral mediterráneo y valle del Ebro.

Sometimiento de los pueblos indígenas: pago de impuestos,


aportación de hombres al ejército y toma de esclavos. Continuas
sublevaciones de los pueblos autóctonos. Continúa el avance hacia el
interior

2ªFase.Conquista de la Meseta. Guerras celtíberas y


lusitanas(155-133ac)

Se produce una guerra generalizada de los pueblos del interior de la


meseta contra la ocupación romana.

Guerras lusitanas(155-136ac). Guerras contra los celtíberos(153-


133ac). Fueron guerras muy duras debido a la fuerte resistencia de
estos pueblos. En el 123ac se produce la toma de las Islas Baleares.

3ªFase.Conquista del Norte. Guerras contra Cántabros y


Astures(29ac-19dc)

Augusto completó el dominio de la Península venciendo a Cántabros y


Astures. Dominio de los últimos núcleos de resistencia e interés por
los recursos mineros. Se establecieron campamentos militares debido
a la oposición de estos pueblos incluso despuser conquistados .

El proceso de romanización: El legado cultural

Se entiende por romanización al proceso por el cual la población


prerromana abandonó sus formas de vida tradicionales (leyes, lengua,
religión...) y fue adoptando la cultura romana, o bien se produjo una
mezcla entre ambas. Hispania fue uno de los territorios del Imperio
Romano que alcanzó un mayor grado de romanización, aunque esta
no fue homogénea en toda la Península Ibérica.

La asimilación de los rasgos culturales romanos(lengua, derecho y


religión) y el legado que ha quedado ( calzadas, anfiteatros,
puentes…) nos indica el alto nivel de romanización que llegó a
alcanzar Hispania durante el Imperio

1.4. La monarquía visigoda

El origen del reino visigodo está en la llegada de los vándalos,


suevos y alanos en el 409 a Hispania. Roma autoriza
asentamientos visigodos para expulsar estos pueblos invasores.
Tras la caída de Roma (476) se independizan y después de la
derrota en la batalla Vouillé (507) son expulsados de Galia
asentándose en Hispania con capital en Toledo. El sistema político
visigodo era una monarquía electiva. Los nobles reunidos en el Aula
Regia elegían al rey tras la muerte de su predecesor, esta elección
era confirmada por el Concilio de Toledo, reunión de los obispos que
tenía carácter eclesiástico y político. El Officium Palatino estaba
formado por funcionarios de alto rango que actuaban como gobierno
del rey. Los monarcas visigodos desarrollaron una política de
unificación social, territorial y jurídica entre los hispanorromanos y los
visigodos. Leovigildo , Recesvinto y Recadero fueron los reyes más
significativos. El legado artístico que nos han dejado son algunas
iglesias como San Juan de Baños y obras de orfebrería como el tesoro
de Guarrazar.
BLOQUE 2: LA EDAD MEDIA EN LA PENÍNSULA IBÉRICA

2.1. Al-Ándalus: evolución política.

La causas del inicio de la conquista musulmana son la debilidad


interna de los visigodos y la petición de ayuda por parte de una
facción rival del rey Rodrigo. Tariq y Muza lideran a las tropas
musulmanas que entraron en la península Ibérica. En la Batalla de
Guadalete(711) derrotan a las tropas visigodas y comienzan una
rápida conquista debido a la debilidad de la monarquía visigoda y a
los múltiples pactos de capitulación que hicieron.

Fases de la evolución política de Al Ándalus: Emirato


dependiente (711-756): conquista y comienzo de la dominación. En
la batalla de Poitiers (732) se frena el avance musulmán hacia el
norte; Emirato independiente (756-929): Abd al-Rahman I
independiza políticamente el territorio de la península. Al-Ándalus
consigue una organización estatal completa, pero sufre una
constante crisis debido a las sucesivas revueltas de diferentes grupos
de población; Califato de Córdoba (929-1031): Abd al-Rahman
III se proclama califa y se independizan religiosamente del califato
Abassi .Con él y sus sucesores se alcanza el esplendor de Al Ándalus
con su dominio sobre los reinos cristianos.

Entre 1002 y 1031 la unidad de Al-Ándalus quedó rota en múltiples


reinos independientes llamados taifas: los más poderosos (Zaragoza,
Toledo, Sevilla) gobernados por árabes y muladíes, otros en manos de
eslavos y algunos por bereberes. Los reyes cristianos aprovechan la
debilidad de las taifas para exigir fuertes tributos, las parias, a cambio
de protección.
El imperio Almorávide: En 1085 cae Toledo en manos de Alfonso VI
de Castilla y León. El resto de las taifas se ven amenazadas y buscan
ayuda de los almorávides, pueblo norteafricano con una visión
estricta del islam. Derrotaron al rey castellano y unificaron todos los
taifas bajo su poder. A principios del siglo XII otra crisis lleva a la
disgregación el Al Ándalus

Los almohades (1144-1248), otro pueblo norteafricano, entraron en


la península y reunificaron los territorios andalusíes. La derrota
musulmana en la batalla de las Navas de Tolosa en 1212 provocó una
grave crisis interna y el declive definitivo frente al avance castellano.

A partir de 1248 el único territorio bajo control musulmán fue el reino


Nazarí que sobrevivió tantos años debido a varios factores: la
habilidad de su diplomacia, el pago de parias, la difícil topografía de
esta zona de España y los problemas internos de los territorios
cristianos. Los RRCC lo conquistaron en 1492 tras una guerra.

2.2. Al-Ándalus: economía sociedad y cultura. El legado judío


en la Península ibérica

Al frente de Al Ándalus había un emir o un califa. Que gobernaba con


un hachib y varios visires. Para su administración, el territorio de Al-
Ándalus se dividió en coras ( provincias), al frente de las cuales había
un valí o gobernador y un caid o jefe militar

Sociedad.

La mayor parte de los habitantes de Al-Ándalus eran hombres libres,


propietarios de tierras, talleres y comercios. La estratificación social
estaba basada en la diversidad étnica:

Árabes: eran una minoría que ocupó las mejores tierras, monopolizó
el gran comercio y ocupaban los principales cargos. Bereberes: fue
el grupo conquistador más numeroso y ocuparon tierras y cargos de
menor entidad que los árabes. Muladíes: musulmanes conversos.
Protagonizaron revueltas por los aumentos de impuestos a que fueron
sometidos y por su discriminación frente a los árabes. Mozárabes y
judíos: pagaban más impuestos y su posición frente as los anteriores
grupos era inferior. Esclavos: trabajaban en condiciones muy duras,
sobre todo en el campo.

Economía
La agricultura se desarrolló mucho debido a las nuevas formas de
explotación de la tierra, la introducción de técnicas de regadío y la
incorporación de nuevos cultivos. Hubo un gran crecimiento de la
ganadería ovina y equina.

Destacaba la artesanía textil, del cuero, orfebrería, vidrio, cerámica,


papel y armas. El comercio experimentó en gran crecimiento a nivel
local e internacional.

Cultura

La creación literaria alcanzó un gran desarrollo, sobre todo en el


transcurso del siglo x, tanto en verso como en prosa. Ibn Hazem es
uno de los poetas más conocidos de Al Ándalus.

En filosofía destaca Ibn Rusd (Averroes) (1126-1198), conocido ante


todo por sus comentarios a la obra de Aristóteles.

En el ámbito de las disciplinas científicas sobresalieron las


matemáticas y la medicina, donde alcanzó gran fama Abulcasis (936-
1013), autor de una excepcional enciclopedia médica y quirúrgica.

El legado judío

La presencia judía en
la Península (hasta la
expulsión de 1492)
produjo importantes
aportaciones a la
cultura y la sociedad
andalusíes, como la
ciencia, la medicina, la
jurisprudencia, la
literatura (sobre todo
en poesía, como en el
desarrollo de la
jarcha), o
la filosofía. Maimónides
es el sefardí más
conocido, aunque su
familia tuvo que
emigrar
por la persecución
almohade. La
migración de muchos
sefardíes a territorios
cristianos
(en las épocas
almorávide y
almohade)
incorporaron a muchos
judíos cultos a la
escuela
de traductores de
Toledo. Se conservan
aún juderías (Córdoba,
Cáceres, Girona…) o
sinagogas (como la
actual iglesia del
Corpus, en Segovia, o
la del Tránsito, en
Toledo,
realizadas en un estilo
sincrético). Muchas
palabras de origen
judío siguen
utilizándose
en el castellano actual
(júbilo, tórtola,
camello, hisopo,
calamidad, esmeralda,
cuervo,
saco…).
La presencia judía en la Península Ibérica, hasta su expulsión en 1492,
produjo importantes aportaciones a la cultura y sociedad tanto
andalusí como cristiana. Destacaron en campos como la ciencia, la
medicina, la filosofía con Maimónides o la literatura con las jarchas. El
rigorismo religioso de los almorávides y almohades provocó la
migración de muchos judíos a territorios cristianos, que formaron
parte de la escuela de traductores de Toledo de Alfonso X, que
contribuyó a la transmisión de los autores clásicos. El legado judío
aún puede apreciarse en las juderías de Córdoba, Cáceres o Gerona,
así como en sinagogas como la del Corpus (Segovia) o la del Tránsito
en Toledo.
2.3. Los reinos cristianos: evolución de la conquista de la
Península y organización política.

La dominación musulmana no afectó a la totalidad del territorio


peninsular. En el norte peninsular surgieron unos núcleos de
resistencia resultado de población autóctona y la llegada de
población dels sur. Evolucionaron y se convirtieron en reinos.

Reino Astur

Tradicionalmente se ha considerado la batalla de Covadonga como el


hecho fundacional que dio origen al reino astur; y Pelayo su
protagonista. Hoy sabemos que tal batalla no pudo ser ese gran
acontecimiento del que nos hablan las fuentes cristianas; parece claro
que el hecho se magnifica conscientemente hasta convertirlo en
acontecimiento fundador, dotado además de connotaciones religiosas
destacadísimas. Más bien debió tratarse de una escaramuza entre
una expedición de observación musulmana y un grupo de
astures/cántabros refugiados en las montañas del norte. Lo que hoy
parece indiscutible es que hasta allí habrían llegado algunos nobles
visigodos en desbandada tras el colapso del reino de Toledo; entre
ellos estaría Pelayo, se supone que espatario del rey Rodrigo. Este
Pelayo será el fundador de la primera dinastía astur.

Destacado es el papel de Alfonso I (739-757), quien establece el Fuero


Juzgo y con ello vincula el joven reino astur al visigodo, uno de los
pilares del proceso de reconquista. El reino crece territorialmente y
con Alfonso II (791-842) se produce el descubrimiento de la tumba del
apóstol Santiago y con ello se completa ideológicamente el concepto
Reconquista con el aspecto religioso. Alfonso III (866-910) llevará la
frontera al río Duero. Estamos cerca de que el reino astur abandone
su viejo territorio de origen y empecemos a hablar del reino de León.

El origen de Castilla está asociado al reino astur. Se trata del


territorio más oriental del mismo, flanco débil del reino y por tanto
fuertemente fortificado. Sin embargo, la expansión hacia el sur y el
occidente del reino astur provocará la progresiva separación del
condado de Castilla que, con Fernán González, (923-970) alcanzó un
estatus, prácticamente, de independencia.

En el caso del reino de Navarra, el sustrato social original lo aportan


los Vascones, pueblo de los que los romanos llamaban “del norte” y
que sabemos se mantuvo al margen de la dominación visigoda y,
además, causando muchos problemas. En el inicio del siglo IX parece
imponerse una dinastía llamada Iñiga, que daría origen al reino de
Navarra. Su monarca más importante en estos primeros tiempos fue
Sancho III (1000-1035) quien conquistó los condados aragoneses y
Castilla, siendo el monarca más poderoso de la España cristiana.

Los casos de Aragón y Cataluña ofrecen similitudes. En ambos el


elemento externo que hace las veces, digamos, de catalizador fue el
imperio carolingio. Mucho más en el entorno catalán donde el
vasallaje de sus condes, con la primacía del de Barcelona, nos
permite hablar prácticamente de una Marca Hispánica. La
desintegración del imperio carolingio hará que su dominio sobre los
condes catalanes se vaya diluyendo y en siglo X los sucesores de
Wifredo el velloso (878-898), conde de Barcelona que extendió
considerablemente sus dominios hacia el sur, ya no se considerarán
vasallos de los monarcas franceses.

En el Pirineo central, donde también puede hablarse de una zona de


influencia carolingia aunque en un territorio menos poblado y
disperso, en el siglo X, un conde de Aragón llamado Aznar Galíndez
(810-820) parece ser el creador de una dinastía que, sin embargo,
sucumbirá ante el poderío navarro con Sancho III.

Etapas de la reconquista

Se conoce como Reconquista al período de la historia de la Península


Ibérica comprendido entre los años 718 (fecha probable de la rebelión
de Pelayo) y 1492 (final del reino de Granada). Durante este largo
período, reinos cristianos y musulmanes coexistieron y lucharon en el
territorio peninsular.

Primera etapa (siglos VIII-X)

Desde las primeras escaramuzas de importancia, como la victoria


cristiana en Covadonga (722) se abre un largo período en el que los
núcleos cristianos del norte consolidan su territorio y avanzan
tímidamente hacia el sur. El reino asturiano alcanzó la línea del Duero
en el año 910. Esto llevó a que Ordoño II (914-924) trasladara a León
el centro político del reino. A partir de entonces se comienza a hablar
de reino astur-leonés, y después de reino de León.

Segunda etapa (siglos XI y primera mitad del XII)

Aprovechando la debilidad musulmana tras el fin del Califato y la


disgregación de los Reinos Taifas, León y Castilla rebasan la Cordillera
Central y ocupan la cuenca del Tajo. Toledo se reconquista en 1085.
La ocupación del reino de Toledo significó la incorporación a su reino
del territorio situado entre el Sistema Central y el río Tajo.

Tras el freno impuesto a la reconquista por la invasión Almorávide, el


avance hacia el sur se reactivo en los reinos orientales cuando
Alfonso I de Aragón reconquistó Zaragoza en 1118 y Ramón
Berenguer IV, conde de Barcelona, conquistó Tortosa (1148) y Lérida
(1149). Mientras Portugal conquistaba Lisboa en el 1147.

Tercera etapa (fines del siglo XII y principios del XIII)

Tras la interrupción del avance con la llegada de los almohades, poco


a poco Castilla-León consiguió dominar el valle del Guadiana y de los
pasos de Sierra Morena. Ese proceso culminó con la batalla de Las
Navas de Tolosa (1212), que abrió definitivamente el avance cristiano
hacia el valle del Guadalquivir y Valencia.

Cuarta etapa (siglo XIII)

Rápida ocupación del valle del Guadalquivir (Córdoba, Sevilla) por


Fernando III el Santo (1252) y de Valencia y las Baleares por Jaime I el
Conquistador (1276). Quedará el reducto musulmán de Granada
hasta 1492 , conquistado por los Reyes Católicos

La compleja historia política de los reinos cristianos peninsulares

Al avanzar la reconquista Castilla se independizó de León (siglo X, con


el conde Fernán González), Portugal de Galicia y Aragón se expandió
hacia el sur. Posteriormente Castilla absorbería a Asturias, a León, a
Galicia y parte del Reino de Navarra. Aragón absorbió al condado de
Barcelona y al Reino de Valencia (a principios del siglo XII, Petronila de
Aragón contrajo matrimonio con Ramón Berenguer IV, conde de
Barcelona, y el hijo de ambos Alfonso II fue el primer monarca en
heredar los títulos de rey de Aragón y conde de Barcelona) A partir de
ese momento la unión de estos dos territorios se conoció como la
Corona de Aragón.

Portugal se constituyó como reino independiente en el siglo XII.

Organización política

Los grandes reinos peninsulares (Castilla y Aragón) a pesar de tener


una estructura política y unas bases económicas similares,
presentaban diferencias notables.

INSTITUCIONES DE CASTILLA:

1. MONARQUÍA. A partir de Alfonso X se produce un fortalecimiento


de la monarquía. Aquí́, la corona tuvo un carácter menos feudal que
en Aragón y el rey gozaba de poderes más extensos (facultad de
declarar la guerra, el poder legislativo y el judicial). El rey de Castilla
actuaba como monarca absoluto. 2. CONSEJO REAL. Formado por
doce personas de la confianza del monarca. Tenían carácter
consultivo. Se convirtió́ en la principal institución de Gobierno. Este
consejo real está formado por nobles y eclesiásticos que ayudan en la
administración del reino.

3. AUDIENCIA O CHANCILLERIA. Es el órgano supremo en la


administración de la Justicia castellana. A la cabeza se sitúa el
monarca.

4. CORTES. Formadas por representantes de la nobleza, el clero y la


burguesía (representantes de las ciudades). Tuvieron un carácter
consultivo. Es móvil, ya que se reúnen en la ciudad designada por el
rey. Funciones: Presentan quejas al rey, realizan peticiones al
monarca, aceptan las leyes, proclaman al heredero

5. MUNICIPIOS. Las principales ciudades tenían mucho poder e


independencia. Estas ciudades tenían aldeas bajo su control donde
administraban justicia, dictaban ordenanzas e incluso contaban con
sus propios ejércitos. Los nobles están a la cabeza de estas ciudades.
Aquí surge la figura del corregidor, representante del poder real en
Castilla.

INSTITUCIONES EN ARAGÓN.

1. MONARQUÍA. Aquí́ la monarquía tuvo un carácter más feudal que


en Castilla. Aunque el monarca tenia los tres poderes, en Aragón se
configura el modelo político del pactismo, que se basa en la
necesidad de los reyes a llegar a acuerdos con los privilegiados de
manera permanente. El pactismo defiende que la autoridad del rey se
basa en un pacto entre el monarca y sus súbditos. El pactismo
aumentó el poder de los nobles y el monarca veía limitada su
autoridad por las Cortes. La Corona de Aragón no era un estado único,
sino una unión de reinos: (Aragón, Valencia, Mallorca y el Principado
de Cataluña). Todos ellos con distintas instituciones y leyes.

2. CORTES. Cada reino tenía sus propias cortes, que aunque las
convoca el rey, gozaban de cierto poder legislativo y votaban sus
propios impuestos. Tienen más poder que en Castilla.

3. DIPUTACIÓN GENERAL O GENERALITAT. En cada reino, el rey


tenía un gobernador que dirigía la administración territorial. Este
cargo estaba ocupado por los privilegiados.

4. JUSTICIA MAYOR. Representado por un juez (“defensor del


pueblo”) que se encargaba de que los derechos de los procesados
fueran respetados.

5. MUNICIPIOS. Las principales ciudades aragonesas eran tan


poderosas e independientes como las castellanas. Los principales
cargos están en manos de la burguesía.
2.4. Modelos de repoblación. Organización estamental en los
reinos cristianos medievales.

Modelos de repoblación.

Definición: se denomina repoblación al proceso por el cual se ocupan


las tierras conquistadas. Esto implica la activación económica y social
de dichos territorios. Fue un proceso que implicó a toda la sociedad:
monarquía, nobleza, clero y el campesinado.

En función de las tierras repobladas, se distinguen las siguientes


etapas:

Siglos VIII-X

Se trata de territorios semidespoblados. El tipo de repoblación era la


PRESURA y APRISIO. Las comunidades de campesinos ocupaban las
tierras sin dueño y eso significaba tener su propiedad

Siglos XI-XII.

La repoblación se basó en la creación de concejos y la dotación de


FUEROS y CARTAS PUEBLAS. Ambos buscaban la llegada de
pobladores a la ciudad concediéndoles importantes privilegios. Se
crea una sociedad de medianos propietarios, hombres libres que
recibían una tierra para cultivar tras roturarla. Repoblación dirigida
por el rey.

2ª Mitad del S-XII-1º mitad del S-XIII.

Escasez de pobladores. Territorios muy extensos para la capacidad


demográfica de los reinos cristianos. Hay que buscar nuevas
soluciones. Se mantiene el papel de los concejos y aparecen las
Órdenes Militares. Las Órdenes Militares (Santiago, Calatrava,
Alcántara y Montesa) tomarán la iniciativa en la reconquista y
repoblación del valle alto del Guadiana: levantarán numerosos
castillos y establecerán extensos dominios señoriales en
contraposición a las comunidades de campesinos características de la
etapa repobladora anterior. Consolidación del latifundio como
estructura de propiedad.

2ª mitad del S-XIII-Final del proceso.

Se mantiene el papel protagonista de las Órdenes Militares.


Repartimientos o Donaciones, tierras entregadas a la nobleza en
compensación a sus esfuerzos militares. Como resultado del proceso
se produce el fortalecimiento de la nobleza y la consolidación del
latifundio. Las tierras del valle del Guadalquivir fueron repartidas
entre las nobleza, laica y eclesiástica, que recibieron extensos
latifundios como nuevos señoríos; los soldados obtuvieron pequeños
lotes de tierras, al igual que los campesinos castellanos. Por su parte,
la población musulmana se mantuvo en aquellas ciudades que
pactaron ante el avance cristiano, mientras que en las ciudades que
fueron conquistadas se forzó a los musulmanes a que las
abandonaran. La población mudéjar se asentaría en las zonas rurales.

Estructura social:

• La nobleza. Es el grupo de más poder político y


económico(grandes propietarios). Su función social principal es la
guerra y colaboran con la monarquía. En una sociedad tan influida por
la guerra, su papel es esencial. Hay algunas diferencias entre ellos
(alta nobleza, caballeros, hidalgos).Poseen tierras entregadas por los
reyes donde establecen señoríos con carácter económico y jurídico

• El clero. Amplio poder económico y político (grandes


propietarios y señores de sus tierras). Su función es el rezo, el nexo
con el creador de la sociedad. Existen diferencias entre ellos (alto
clero, bajo clero).

• Los campesinos. Son los que trabajan, esa es su función social.


La gran mayoría no poseen su tierras y dependen, económica y
socialmente de sus señores. Su posición es muy insegura y eso les
empuja a la dependencia de los señores feudales. Esa es la razón por
la que el número de campesinos libres, excepcionalmente notable,
especialmente en Castilla en los primeros momentos de la
repoblación y como consecuencia del tipo de ocupación,(Presura),
baja progresivamente al buscar la protección de un noble.

2.5. La Baja Edad Media en las Coronas de Castilla y de


Aragón y en el Reino de Navarra

Los reinos presentan una estructura política parecida basada en


tres instituciones: la monarquía, las Cortes y los municipios,
aunque cada reino posee sus propias características. En Castilla
se produce un fortalecimiento de la Monarquía. Para gobernar se
sirve de una administración central compuesta por la Curia
Regia (Consejo Real, Cortes), Audiencia o Chancillería, Hacienda
(Mayordomo Mayor), Corte (Chanciller, Condestable). En la
administración territorial, destacan las merindades y
adelantamientos y en la administración local, destacan concejos
y regidores. La Corona de Aragón no era un Estado único, sino
una unión de reinos (Cataluña, Valencia, Baleares, Aragón), en
la que cada uno conservaba instituciones y leyes particulares. La
debilidad del poder real se manifiesta en el pactismo, por el
que se respetaban fueros y privilegios en esos territorios y los
nobles tenían libertad y autonomía en sus señoríos. En la
administración central destacan el Consejo Real, las Cortes, la
Hacienda (Diputación General y Generalitat), la Audiencia y la
Corte. En la administración territorial, en cada reino el rey tenía
un lugarteniente gobernador(virrey en Mallorca). Los territorios se
dividían en honores, en Cataluña en veguerías. En la
administración local, los Concejos o municipios se fueron
convirtieron en instituciones controlados por las oligarquías
ciudadanas.

En Navarra, las instituciones representativas fueron las


siguientes: el Rey, las Cortes, el Consejo Real, la Corte mayor o
Corte general y la Cámara de Comptos( tribunal de cuentas). La
incorporación de Navarra a Castilla se hizo bajo el principio de
que Navarra conservaba su condición de Reino(virrey)y sus
instituciones privativas.

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