EL ENSAYO A PARTIR DE 1939.
MARÍA ZAMBRANO
El término ensayo procede de Montaigne en sus “Essais” (1580). Y según la definición de
Ortega y Gasset es una disertación científica sin prueba explícita. Suelen ser textos claros, de
carácter didáctico y divulgativo, de tipo expositivo- argumentativo, con gran amplitud temática,
subjetivos, de extensión variable y con intención estética.
Los antecedentes históricos de este género en España se remontan al siglo XV, cuando se
empieza a desarrollar la prosa didáctica. Posteriormente, en los siglos XVI y XVII, cobra más
importancia con la aparición de la prosa satírica. Por último, en el siglo XVIII, surgieron los
“essais” franceses.
También tuvieron una gran importancia diversos autores de las generaciones del 98 y el 14,
como Azorín, Unamuno, Maeztu, Ortega y Gasset, Eugenio d’Ors, Gregorio Marañón, Manuel
Azaña o Américo Castro.
A partir de 1939, concretamente entre los 40 a 70, el género ensayístico se adapta a la
situación política, así los autores o se exilian (como José Gaos o María Zambrano) o se
adaptan a la legitimación del régimen. En caso de que no hagan ninguna de las dos, no pueden
tocar temas relacionados con la situación política. Sin embargo, con la debilitación del régimen
franquista estas medidas se vuelven más liberales y se va haciendo una progresiva apertura
del ensayo.
Dentro de los que se quedaron en España, el ensayo pasó por varias fases. En los años 40
solo hay obras afines al régimen o las que tratan otros temas como filosóficos o filológicos,
aunque en algunos casos se ve el intento de recuperar el carácter liberal o europeísta. En esta
década destacan Pedro Laín Entralgo, Dionisio Ridruejo y Gonzalo Torrente Ballester.
En los años 50 empieza la apertura, por lo que los autores se ven influidos por los
pensamientos de otros escritores extranjeros. Es el caso de Julián Marías que habla sobre la
identidad española en Filosofía actual y Existencialismo en España. También de Pedro Laín
Entralgo, que habla de la cultura española en España como problema y La espera y la
esperanza. Y por último, José Luis López Aranguren que habla de problemas éticos en Ética y
Moral y sociedad.
En los años 60 y 70 ocurren varios acontecimientos culturales, como la aparición de nuevas
revistas y editoriales, además la relajación de la censura permite que circulen nuevas corrientes
intelectuales europeas, como el marxismo o la filosofía del lenguaje y del pensamiento de la
Escuela de Frankfurt. En la década de los setenta destacan Manuel Sacristán y Juan Marichal.
En los 60 hay un grupo de ensayistas con tendencia ideológica de izquierdas como contrapunto
y oposición al régimen franquista, como E. Tierno Galván, Gustavo Bueno o A. García Calvo.
Además de estos, cabe recalcar una serie de autores dependiendo de la materia que tratan, en
filosofía destacan Laín Entralgo y María Zambrano; en sociología Julio Caro Baroja, Tierno
Galván y Tuñón de Lara; en literatura Rafael Lapesa, Zamora Vicente, Emilio Alarcos y Lázaro
Carreter y en otros campos Fernando Savater y Carmen Martín Gaite.
En los setent, el ensayo empieza a tomar una mayor importancia, por lo que como ya se ha
dicho, entran en España corrientes europeas y norteamericanas, como la “contracultura”, y
nacen editoriales y revistas, como Cuadernos para el diálogo, Triunfo y la nueva época de la
Revista de Occidente. Durante esta época se produce mucho contenido político o ideológico
debido al cambio político, pero con el tiempo los temas se amplían y surgen nuevas
características comunes como el auge del carácter histórico y político, abordando la Guerra
Civil y la interpretación franquista; la recuperación de la razón y el pensamiento laico; también
la de la cultura liberal y democrática; la difusión a través de revistas y periódicos; la creación de
nuevas universidades; se trata el feminismo, los nacionalismos y se hace una revisión
ideológica del pensamiento de izquierdas y se propugna la integración europeísta.
En los 80 se intenta ir a contracorriente y destacan Manuel Vázquez Montalban, Gustavo
Bueno, Eugenio Trías, Fernando Savater (escribe La tarea del héroe con afán divulgador, Ética
para Amador y Política para Amador), Maruja Torres, Juan José Millás, Ángeles Caso y Carmen
Martín Gaite (Usos amorosos de la postguerra española).
El ensayo a partir de los 90 presenta una gran variedad temática, se habla de temas
económicos, del capitalismo, el consumo, aspectos científicos (como la clonación), las nuevas
tecnologías de la información o la globalización. Los autores más importantes son José Antonio
Marina, con La inteligencia fracasada y Jon Juaristi, que dirigió la Biblioteca Nacional y el
Instituto Cervantes.
En la actualidad se habla de temas que suscitan el interés social, con una estructura discursiva
abierta, un lenguaje sencillo y comprensible para el lector común, esto se debe a la influencia
del periodismo, así, se dirige al lector no especializado; tienen extensión variable; las fronteras
entre los géneros están borrosas, así que en realidad es difícil decir las características
principales. Los ensayos se escriben principalmente en periódicos, en “columnas” de opinión,
un autor destacado que hace esto es Juan José Millás, creador de los “articuentos”. También se
escriben en Internet debido al periodismo digital. Además, hay muchos autores destacados,
como Andrés Trapiello, Ángeles Caso, con Las olvidadas; Fernando Savater; José Antonio
Marina; Celia Amorós; Jon Juaristi; Marta Sanz con Monstruas y centauras; Álex Grijelmo, José
Luis Sampedro; David Trueba con La tiranía sin tiranos; Marta [Link]; Irene Vallejo, con El
infinito en un junco; Sara Mesa; Sergio del Molino con La España vacía y Elvira Lindo.
Pero la autora más destacada es María Zambrano, que estudió filosofía y publicó ensayos en la
Revista de Occidente. Además, tenía amistad con los autores de la Generación del 27 y
pertenecía a “Las Sinsombrero”. Esta autora estuvo en el exilio, pero volvió a España en 1984.
Su maestro fue Ortega y Gasset, al que acabó superando, ya que empezó a escribir cuando
tenía tan solo 10 años, y también en su juventud escribió una de sus frases célebres “El ángel
de la paz ha abandonado Europa”, mostrando su preocupación antropológica.
Desde la dimensión ética, considera la autocreación de la persona como el quehacer esencial
del hombre, que es un ser incompleto y no es persona hasta que no acepta su libertad.
En la dimensión política, considera que la deshumanización imposibilita el proceso individual de
convertirse en persona debido al “Absolutismo del poder” y los totalitarismos del siglo XX, por lo
que considera que las democracias son necesarias.
La obra de Zambrano es muy unitaria y habla sobre todo de ética y política, pero de todas
formas hay dos grandes períodos: el primero es el negativo o crítico, en el que critica a la
sociedad estudiando el origen de la crisis de Occidente desde múltiples aspectos. Sobre todo,
se centra en la crisis española agravada por la Guerra Civil en Los intelectuales en el drama de
España. También habla de la crisis que atraviesa Europa debido al totalitarismo en La agonía
de Europa. Llega a la conclusión de que esta crisis responde a los defectos de la filosofía
moderna y su excesivo nivel de abstracción en El hombre y lo divino y Persona y democracia.
Y por otro lado está el período afirmativo en el que busca soluciones, es su etapa de plena
madurez filosófica, nos presenta la “razón poética” superadora de la crisis. Los temas
principales de esta etapa son los sueños y el tiempo (El sueño creador y Los sueños y el
tiempo) y la razón poética, con la que quiere acercar la literatura y la filosofía (España, sueño y
verdad y La tumba de Antígona). Además, considera que tan solo necesita servirse de
imágenes y metáforas para explicarse como en Claros del bosque. Por último, también habla
del exilio en Cartas sobre el exilio.