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Líder vs Jefe: Principales Diferencias

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Diferencias entre líder y

jefe

Jefe es una persona que tiene autoridad formal sobre otra, mientras que un líder es
aquel que influye en el comportamiento de otra persona, para generar un resultado
positivo. En este sentido, diríamos que la diferencia importante radica en que un líder
no necesariamente tiene autoridad, aunque, por supuesto, puede tenerla; existen
jefes que son auténticos líderes.

Si bien el puesto y las responsabilidades a priori pueden ser las mismas, la actitud es
lo que acaba diferenciando a un jefe de un líder. A veces incluso no es necesario
tener un cargo superior, para sacar a relucir espíritu de líder. Y a pesar de que ambos
conceptos en ocasiones se emplean como sinónimos, la verdad es que tienen
diferencias significativas. ¿En qué perfil crees que encajas más? En este artículo te
explicamos las principales diferencias entre líder y jefe.

Definición de jefe
Antes de entrar de lleno en los rasgos diferenciadores entre jefe y líder, vamos a
proporcionar la definición de cada uno de los conceptos. El jefe es aquella persona
que dispone de un puesto superior dentro de una jerarquía, así como autoridad o
poder sobre un grupo de individuos, para delegar su trabajo o sus actividades.

Definición de líder
Es una persona que toma el rol de guía y se pone a la cabeza de un grupo o
movimiento social, político o religioso entre otros, para dirigirlos hacia un determinado
fin común.

Bien teniendo claras ambas definiciones, veamos cuáles son las principales
diferencias entre jefe y líder dentro de una organización.

1. El jefe manda, el líder aconseja y guía.

Para el jefe, la autoridad es la principal herramienta para lograr sus fines. Manda
y dirige a sus empleados, consciente de que sus directrices deben ser seguidas por
aquellos que se encuentran por debajo en la jerarquía de la empresa. El jefe dirá “Hay
que hacer esto así porque yo mando”.

El líder en cambio toma el papel de guía, proporciona su opinión sobre las


decisiones que cree que son mejores, pero está abierto a escuchar a su equipo en
busca de mejores alternativas. El líder dirá “Creo que esta es la mejor manera de
hacerlo, pero si conoces otra que la supere, adelante”.

2. El jefe inspira miedo, el líder inspira entusiasmo

El jefe infunda temor a su equipo, si se comete algún error no dudará en poner


mala cara, amenazar o descargar su ira. Los empleados hacen lo posible para no
pasar el mal rato de aguantar la mala reacción de su superior, aunque se ven
obligados a trabajar a disgusto. La frase de un jefe sería “Necesito ese informe para
mañana y no se te ocurra cometer ningún error”.
El líder en cambio inspira entusiasmo y confianza por doquier. Encuentra la
manera de mantener el equipo motivado, y continuamente busca estímulos para
reconocer el esfuerzo y la dedicación de sus empleados. El equipo dirigido por un líder
es capaz de aportar un sobreesfuerzo cuando lo cree oportuno, sin que el líder tenga
que ordenarlo, ya que la buena voluntad es lo que les mueve. Un líder diría
“Necesitaría ese informe para mañana, pero ha sido culpa mía no haberte avisado con
más tiempo. Haz lo que puedas y mañana lo comentamos”

3. El jefe dice “Yo”, el líder dice “Nosotros”

El jefe busca el reconocimiento personal y la consecución de logros personales.


Los empleados son una herramienta para conseguir sus propios fines. Para el jefe es
“Mi empresa” y todo lo que se lleva a cabo en la misma es para conseguir su propio
éxito. Su frase sería “He conseguido que esta empresa haya crecido un 30%.”
El líder antepone el Nosotros por encima del yo, para él los éxitos logrados son
fruto del trabajo de todo el equipo. Los empleados están involucrados en cumplir
con una meta común. El líder emplearía la frase “Hemos conseguido que esta
empresa haya crecido un 30%. Tengo un equipo fantástico”.
4. El jefe busca responsables de los problemas, el líder busca soluciones

Si algo no va como debe, el jefe necesita encontrar un cabeza de turco, alguien


quien responda por el problema, haya o no responsables directos. En ocasiones
incluso por culpa de la mala gestión por parte de los cargos superiores, los empleados
acaban pagando los platos rotos. El jefe dice: “No has hecho la faena a tiempo y
vamos a quedar mal con el cliente. No quiero que esto vuelva a ocurrir”
Un líder en cambio, más que preocuparse por el quien, piensa en cómo arreglar
el problema, y analiza todas las posibles causas del mismo, para tratar de evitar
que vuelva a ocurrir en un futuro, aunque es consciente de que pueden tener lugar
imprevistos difíciles de anticipar. Un líder dirá “Vamos a ver qué es lo que te ha
impedido realizar la faena a tiempo y cómo podemos evitar que vuelva a ocurrir”
5. El jefe se dirige desde arriba, el líder se pone a la misma altura

Desde luego lo que necesita cualquier equipo es un líder, alguien que aporte su
experiencia, su entusiasmo y su pasión en conseguir metas que sean
motivadoras para todos. Un líder es alguien en quien poder apoyarse en las
situaciones complicadas. Un líder siempre que pueda aprovechará para reconocer los
méritos y logros de los demás, por pequeños que sean. Por lo tanto, se trata de una
figura llena de motivación y que a la vez sabe motivar. Pero ser líder no es sencillo,
supone cargar un peso encima en situaciones complicadas, cosa que los jefes
prefieren evitar a toda costa, aunque el resultado final no acabe siendo el
deseado. Ser un líder exige mucho, pero también aporta mucha satisfacción,
porque se trata de una de las mejores vías de desarrollo personal, tanto a nivel
profesional como a nivel de ser humano.

6. El jefe habla, el Líder escucha y habla

El jefe siempre tiene la razón, siente que no tiene que escuchar a nadie; el dice lo que
hay que hacer porque es el jefe. Mientras que el líder considera que puede haber
una idea mejor a la suya, por lo que escucha a su equipo, consolida la información
(la que él tiene, más la que el equipo le transmite), y, posteriormente, toma una
decisión; una decisión colegiada, validada y enriquecida.

7. El jefe delega, el líder faculta

El jefe es una persona que recibe instrucciones de arriba, ése es el proceso, y se


encarga de que se ejecute tal cual se lo han pedido. Mientras que el líder cuestiona
el proceso; está abierto a opiniones de otros para modificar el proceso, creando,
inclusive, un nuevo proceso. En este sentido, una tarea se delega y la autoridad se
faculta. El líder da autoridad a las personas para hacer su tarea porque les enseñó a
hacerlo, promoviendo su desarrollo; mientras que el jefe nada mas da órdenes,
delega tareas.

8. El jefe dirige una acción, el líder dirige e inspira

El jefe te dice que “para allá vamos”; el líder te dice para dónde vamos, pero
también por qué lo hacemos. El líder inspira, promoviendo un contexto de desafío
frente a su equipo de trabajo para que surjan también nuevas ideas y tenerlos en
cuenta.

9. El jefe busca culpables, el líder aprende der error

Ante el error, cambian las perspectivas. Mientras que el jefe busca un culpable con
expresiones como ¿quién hizo esto?; el líder aprende del error, preocupándose
de qué pudo haber pasado, qué se hizo mal y cómo se puede evitar o mejorar; quien
haya cometido el error es lo de menos. Además, no hay que olvidar que el error puede
generar innovación, por lo que es importante aprender del error inclusive
para innovar.

10. El jefe alimenta su propio ego, el líder alimenta el espíritu del equipo

El posicionamiento del jefe está en su ego, mientras que el líder busca fortalecer la
autoestima de todo su equipo. Hay una delgada línea entre ego y autoestima,
aunque, muchas veces, los confundamos. El ego te vuelve ciego al crecimiento de
otro y eso te vulnera; la autoestima se basa en el autoconocimiento, en saber lo que
uno vale y lo que aporta, estando abierto a que otros aporten también para seguir
enriqueciéndonos. “Me siento cómodo con lo que he logrado hasta ahora, pero si
alguien tiene una mejor idea, adelante”.
El ego transmite un síndrome de producto terminado, mientras que la
autoestima siempre está en un proceso de crecimiento. “Me conozco, veo que
estoy bien en muchos aspectos, pero siempre puedo mejorar”.

Ser líder o jefe, la cuestión final

Desde luego lo que necesita cualquier equipo es un líder, alguien que aporte su
experiencia, su entusiasmo y su pasión en conseguir metas que sean
motivadoras para todos. Un líder es alguien en quien poder apoyarse en las
situaciones complicadas. Un líder siempre que pueda aprovechará para reconocer los
méritos y logros de los demás, por pequeños que sean. Por lo tanto, se trata de una
figura llena de motivación y que a la vez sabe motivar. Pero ser líder no es sencillo,
supone cargar un peso encima en situaciones complicadas, cosa que los jefes
prefieren evitar a toda costa, aunque el resultado final no acabe siendo el
deseado. Ser un líder exige mucho, pero también aporta mucha satisfacción,
porque se trata de una de las mejores vías de desarrollo personal, tanto a nivel
profesional como a nivel de ser humano.
En los proyectos a largo plazo, sobre todo, la motivación transmitida por un líder es
crucial para conseguir los mejores resultados. En cambio, el miedo que infunde el
jefe, lo único que hace es que el empleado espere con ansias terminar la faena,
limitándose a cumplir con lo exigido. No buscará nuevas maneras de potenciar el
negocio o de contribuir con nuevas ideas, y es que, seguramente, tenga miedo de
expresar dichas ideas porque serán infravaloradas, o supondrán una mayor carga de
trabajo, sin que detrás haya ninguna recompensa ni un simple agradecimiento.
Atrás se están quedando los tiempos de los jefes con traje y corbata caros por tal de
relucir su rango superior. Lo que necesitan los proyectos actuales son líderes que
hagan remar al resto del equipo en la misma dirección. La autoridad sirve para cumplir,
la motivación para lograr la excelencia.

¿Por qué las organizaciones deben tener Líderes y no Jefes?


Porque los jefes no promueven la innovación, no están abiertos a ella, ni están
hechos para innovar. Sin embargo, un líder está siempre en proceso de
crecimiento constante. En el siglo XXI esto es importantísimo para que las personas
evolucionen en esas dos categorías.
Asimismo, en el día a día, las nuevas generaciones tienen cierto rechazo al
término “Jefe”, ya que no aceptan la autoridad por la autoridad misma. Aceptan la
autoridad cuando hay una razón de por medio, cuando está justificado.
En conclusión, diría que estamos hablando de un proceso evolutivo donde el jefe fue
necesario en el siglo XX, en base al contexto que se vivía, pero el siglo XXI
evolucionó y requiere de otro tipo de acercamientos.

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