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Tópicos Clásicos y Nuevas Visiones del Amor

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Tópicos Clásicos y Nuevas Visiones del Amor

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PARTE 3ª.

TEMA: EL AMOR

Los textos seleccionados en esta tercera parte de la Antología nos permitirán


tratar los asuntos siguientes:

1. ALGUNOS TÓPICOS CLÁSICOS


1.1. Las definiciones del amor mediante contrarios.
Algunos tópicos: el amor platónico, que se inicia por el intercambio de miradas.
El amor como herida, como enfermedad gustosa, como prisión, como fuego que
incendia al enamorado. El amor como productor de quejas, llanto y sufrimiento.
El “morir de amor” por una amada a la que se acusa de distante y cruel.
1.2. El tratamiento idealizante de la mujer como ángel o como diosa.
1.3. La idealización de la mujer en las descripciones prototípicas de la
belleza de la amada.
1.4. Las relaciones amorosas matrimoniales y sus convenciones.
2. VISIONES DEL AMOR QUE SE ALEJAN DE LOS TÓPICOS CLÁSICOS
2.1. Las protagonistas femeninas que se rebelan contra el papel de
“mujer-musa” que los escritores les han atribuido durante siglos.
2.2. Las novelistas y las poetisas hablan de amor. El hombre como
inspirador y “muso”. La rebelión de las escritoras y de sus personajes
femeninos.
2.3. Los escritores varones que renuevan la forma de hablar de amor a la
mujer.
*****

1. ALGUNOS TÓPICOS CLÁSICOS


1.1. LAS DEFINICIONES DEL AMOR MEDIANTE CONTRARIOS

Sobre todo, en el siglo XVII (Barroco) abundan los textos dedicados a analizar
las características de la pasión amorosa, y a explicar cómo el amor desequilibra
al enamorado, sometiéndolo a una confusión interior, fruto de sensaciones y
sentimientos opuestos. Muchos poemas consisten precisamente en “definiciones
del amor” mediante la suma y enumeración de estos aspectos contradictorios.

Algunos conceptos tópicos serían: el amor platónico, que se inicia por el


intercambio de miradas. El amor como herida, como enfermedad gustosa, como
destino, como prisión, como fuego que incendia al enamorado. El amor como
productor de quejas, llanto y sufrimiento. El “morir de amor” por una amada a la
que se acusa de distante y cruel.

EJEMPLO 1. LOPE DE VEGA, Soneto XII de RIMAS, (1602)

Desmayarse, atreverse, estar furioso,


áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,


mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,


dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

Encontramos muchísimos contrarios en el texto. En el mismo verso encontramos


juntos los adjetivos positivos y los negativos, dejando ver claramente la lucha de
contrarios.
Los sonetos son muy ordenados, primero encontramos los cuartetos y luego os
tercetos. En este soneto, la división la encontramos en el último verso, puesto
que este es el único que presenta una estructura diferente a los demás.
Lope de Vega lo presenta como una adivinanza o enigma, definiendo o dando
pistas sobre el amor. Si hubiese puesto desde el principio que trata sobre el
amor, perdería el misterio o la intriga de la adivinanza.

EJEMPLO 2. FRANCISCO DE QUEVEDO, “Definiendo el amor”

Es hielo abrasador, es fuego helado,


es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.

Es un descuido que nos da cuidado,


un cobarde con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.

Es una libertad encarcelada,


que dura hasta el postrero parasismo,
enfermedad que crece si es curada.

Este es el niño Amor, este es tu abismo:


mirad cuál amistad tendrá́ con nada
el que en todo es contrario de sí mismo.

Este soneto también lo podemos dividir en dos partes. Esta división la


encontramos en el segundo terceto. Con “el niño amor” quiere representar a
Cupido.
En este soneto, también encontramos la lucha de contrarios.

TRABAJO SOBRE LOS TEXTOS

• Explica qué tópicos clásicos en la visión del amor reconoces en los


dos sonetos.
• En el primero soneto:
o Juego de contrarios: el amor es un mal en el presente, pero
sueña con un fututo bueno y ese mal le compensa si en el futuro
lo consigue.
• En el segundo soneto:
o El llanto y el sufrimiento
o El fuego
o La enfermedad y la herida

1.2.y 1.3. EL TRATAMIENTO IDEALIZANTE DE LA MUJER COMO ÁNGEL


O COMO DIOSA. LA IDEALIZACIÓN DE LA MUJER EN LAS
DESCRIPCIONES PROTOTÍPICAS DE LA BELLEZA DE LA AMADA

EJEMPLO. FRAGMENTOS DE LA CELESTINA DE FERNANDO DE ROJAS


(1499), ACTO I, ESCENA II

SEMPRONIO. - ¿Cómo es ella?


CALISTO. -Porque halles placer, he de figurártela por partes y por extenso.
Comienzo por los cabellos. ¿Ves tú las madejas del oro delgado que hilan en
Arabia? Más lindos son y no resplandecen menos. Su largura hasta el postrero
asiento de sus pies, después crinados y atados con la delgada cuerda, como ella
se los pone, no hay más menester para convertir los hombres en piedras.
(RECUERDO DE MEDUSA Y EL BASILISCO)
SEMPRONIO. - Más en asnos.
CALISTO. - ¿Qué dices?
SEMPRONIO. - Dije que esos tales no serían cerdas de asno.
CALISTO. - ¡Ved qué torpe y qué comparación!
SEMPRONIO. - ¿Tú cuerdo?
CALISTO. - Los ojos verdes rasgados, las pestañas luengas, las cejas delgadas
y alzadas, la nariz mediana, la boca pequeña, los dientes menudos y blancos,
los labios colorados y gordezuelos, el torno del rostro poco más luengo que
redondo, el pecho alto, la redondez y forma de las pequeñas tetas, ¿quién te la
podría figurar? ¡Que se despereza el hombre cuando las mira! La tez lisa,
lustrosa, su piel oscurece la nieve, el color mezclado, cual ella la escogió para
sí. Las manos, pequeñas, están de dulce carne acompañadas. Sus dedos son
largos; las uñas, también, largas y coloradas, que parecen rubíes entre perlas.
SEMPRONIO. - ¡En sus trece está este necio!

(...)

CALISTO. - Mayor es mi fuego y menor la piedad de quien yo sé.


SEMPRONIO. - ¿Cómo puede ser mayor el fuego que atormenta a un vivo que
el que quemó tal ciudad y a tanta multitud de gente? (Sempronio se refiere a
Nerón, que quemó a Roma)
CALISTO. - ¿Cómo? ¡Yo te lo diré! Es mayor la llama que dura ochenta años
que la que en un día pasa y mayor la que mata el alma que la que quema cien
mil cuerpos. Por cierto, que, si el purgatorio es tal, más querría que mi espíritu
fuese con los de los animales que ganar la gloria de los santos por este medio.
SEMPRONIO. - ¿Tú no eres cristiano?
CALISTO. - ¿Yo? melibeo soy y a Melibea adoro y en Melibea creo y a Melibea
amo.
TRABAJO SOBRE EL TEXTO
1. Localiza los aspectos idealizantes con los que el enamorado Calixto
habla de Melibea, tanto en su visión de la amada como diosa, como
en su retrato físico.
Calisto nos define a Melibea como una mujer de piel clara y labios muy rojos,
ojos verdes y pelo rubio. No tiene características mediterráneas, sino que nos
presenta una descripción más anglosajona. Tiene la piel blanquísima, la cara
alargada…

2. Localiza alguno de los tópicos literarios sobre el amor con los que
se expresa Calixto.
Los tópicos literarios que encontramos en el texto son: la mujer como diosa, la
descripción de la mujer, el amor como fuego y acusar a la amada como una
persona cruel.

3. Observa cómo se burla el criado Sempronio de la idealización de la


dama realizada por su señor Calixto.
Podemos encontrar algunas burlas como:
• Calisto le dice que los hombres al mirar el cabello de Melibea se
convierten en piedra, pero Sempronio le hace una burla diciéndole: “más
en asnos”. Esto es una forma de burlarse de él. Esta frase de Sempronio
la dice entre dientes, para que Calisto no lo escuche, pero para burlarse
de él.
• Las cerdas de un animal es un pelo grueso y corto. Sempronio compara
el pelo de Melibea como cerdas de asno, más que como madejas de oro.
Aquí podemos ver otra burla hacia Calisto.
• También vemos otro apunte que haría en voz baja Sempronio: “en sus
trece está este necio”. Ahí vemos que pone a su señor como un loco, pero
vuelve a hacerlo para sí mismo para que este no lo escuche.
• Encontramos otra burla. Cuando Calisto habla del fuego de amor que
siente por Melibea, Sempronio le dice que eso no es un fuego real, que
para fuego el que quemó roma. Calisto intenta convéncele de que su
fuego gana, diciéndole que ese fuego dura 80 años (toda una vida) y
quema toda su alma.

1.4. LAS RELACIONES AMOROSAS MATRIMONIALES Y SUS


CONVENCIONES

EJEMPLO. LOPE DE VEGA, PERIBÁÑEZ Y EL COMENDADOR DE OCAÑA,


1614. Fragmento del Acto I.

Contexto: En el primer Acto de los tres de los que consta la obra, se casa
Peribáñez (Pedro Ibáñez), campesino de buena posición, con la joven y honrada
Casilda. Se hacen festejos por la boda, se cantan canciones, y los recién
casados se intercambian este ingenioso ABC con sus deseos y deberes para su
recién estrenada nueva vida. Pero la paz de este día en el pueblo de Ocaña
(Toledo), es interrumpida por el capricho del Comendador, que se enamora de
la recién casada nada más verla, y aprovecha que ha sido alojado en su casa
para deshonrarla. Comienza así́ un conflicto semejante al de otra obra teatral de
Lope de Vega, como es Fuenteovejuna.
No se puede considerar poesía, porque aunque está escrito en verso y tiene más
de 3000 versos.

2. VISIONES DEL AMOR QUE SE ALEJAN DE LOS TÓPICOS CLÁSICOS


2.1. LAS PROTAGONISTAS FEMENINAS QUE SE REBELAN CONTRA EL
PAPEL DE “MUJER-MUSA” QUE LOS ESCRITORES LE HAN ATRIBUIDO
DURANTE SIGLOS.

EJEMPLO: DE MIGUEL DE CERVANTES, EL QUIJOTE, PARTE I, 1605,


Fragmento del capítulo XIV, “Donde se ponen los versos desesperados del
difunto pastor, con otros no esperados sucesos”

Breve información sobre el contexto: los capítulos XI a XIV de la Parte I


relatan el encuentro de Don Quijote y Sancho con unos cabreros, en un campo
en el que luego son testigos de una comitiva fúnebre de jóvenes que van a
enterrar a un joven amigo, el poeta Grisóstomo, que al parecer ha muerto por el
amor no correspondido de la joven Marcela. Cervantes comienza el capítulo XIV
con esos versos en los que el joven Grisóstomo llamaba fiera cruel a la joven
que lo había rechazado, se lamentaba de los celos insoportables que sufría,
decía estar muerto en vida por no tener esperanzas, al mismo tiempo que se
quemaba en el fuego del amor.

Bien les pareció, a los que escuchado había, la canción de Grisóstomo,


puesto que el que la leyó dijo que no le parecía que conformaba con la
relación que él había oído del recato y bondad de Marcela, porque en ella
se quejaba Grisóstomo de celos, sospechas y de ausencia, todo en
perjuicio del buen crédito y buena fama de Marcela (...)
Y queriendo leer otro papel de los que había reservado del fuego, lo
estorbó una maravillosa visión (que tal parecía ella) que improvisamente
se les ofreció a los ojos; y fue que, por cima de la peña donde se cavaba
la sepultura pareció la pastora Marcela, tan hermosa, que pasaba a su
fama su hermosura. Los que hasta entonces no la habían visto la miraban
con admiración y silencio; y los que ya estaban acostumbrados a verla no
quedaron menos suspensos que los que nunca la habían visto. Mas
apenas la hubo visto Ambrosio, cuando con muestras de ánimo indignado
le dijo:
- ¿Vienes a ver, por ventura, ¡oh fiero basilisco de estas montañas!, si con
tu presencia vierten sangre las heridas de este miserable a quien tu
crueldad quitó la vida, o vienes a ufanarte en las crueles hazañas de tu
condición (...)

-No vengo ¡oh, Ambrosio! a ninguna cosa de las que has dicho -respondió
Marcela-, sino a volver por mí misma, y a dar a entender cuán fuera de
razón van todos aquéllos que de sus penas y de la muerte de Grisóstomo
me culpan; y así, ruego a todos los que aquí estáis me estéis atentos, que
no será menester mucho tiempo ni gastar muchas palabras para persuadir
una verdad a los discretos. Hízome el cielo, según vosotros decís,
hermosa, y de tal manera, que, sin ser poderosos a otra cosa, a que me
améis os mueve mi hermosura, y por el amor que me mostráis, decís, y
aun queréis, que esté yo obligada a amaros. Yo conozco, con el natural
entendimiento que Dios me ha dado, que todo lo hermoso es amable; mas
no alcanzo que, por razón de ser amado, esté obligado lo que es amado
por hermoso a amar a quien le ama. Y más, que podría acontecer que el
amador de lo hermoso fuese feo, y siendo lo feo digno de ser aborrecido,
cae muy mal el decir: «Te quiero por hermosa: me has de amar, aunque
sea feo». Pero, puesto caso que corran igualmente las hermosuras, no
por eso han de correr iguales los deseos; que no todas hermosuras
enamoran: que algunas alegran la vista y no rinden la voluntad; que, si
todas las bellezas enamorasen y rindiesen, sería un andar las voluntades
confusas y descaminadas, sin saber en cuál habían de parar; porque,
siendo infinitos los sujetos hermosos, infinitos habían de ser los deseos.
Y, según yo he oído decir, el verdadero amor no se divide, y ha de ser
voluntario, y no forzoso. Siendo esto así, como yo creo que lo es, ¿por
qué queréis que rinda mi voluntad por fuerza, obligada no más de que
decís que me queréis bien? Si no, decidme: si como el cielo me hizo
hermosa me hiciera fea, ¿fuera justo que me quejara de vosotros porque
no me amabais? Cuanto más, que habéis de considerar que yo no escogí
la hermosura que tengo: que, tal cual es, el cielo me la dio de gracia, sin
yo pedirla ni escogerla (...) La honra y las virtudes son adornos del alma,
sin las cuales el cuerpo, aunque lo sea, no debe de parecer hermoso.
Pues si la honestidad es una de las virtudes que al cuerpo y al alma más
adornan y hermosean, ¿por qué la ha de perder la que es amada por
hermosa, por corresponder a la intención de aquél que, por sólo su gusto,
con todas sus fuerzas e industrias procura que la pierda? Yo nací libre, y
para poder vivir libre escogí la soledad de los campos: los árboles de estas
montañas son mi compañía; las claras aguas de estos arroyos mis
espejos; con los árboles y con las aguas comunico mis pensamientos y
hermosura (...) A los que he enamorado con la vista he desengañado con
las palabras; y si los deseos se sustentan con esperanzas, no habiendo
yo dado alguna a Grisóstomo, ni a otro alguno, en fin, de ninguno de ellos,
bien se puede decir que antes le mató su porfía que mi crueldad. Y si se
me hace cargo que eran honestos sus pensamientos, y que por esto
estaba obligada a corresponder a ellos, digo que cuando en ese mismo
lugar donde ahora se cava su sepultura me descubrió la bondad de su
intención, le dije yo que la mía era vivir en perpetua soledad, y de que sola
la tierra gozase el fruto de mi recogimiento y los despojos de mi
hermosura; y si él, con todo este desengaño, quiso porfiar contra la
esperanza y navegar contra el viento, ¿qué mucho que se anegase en la
mitad del golfo de su desatino? (...) no me llame cruel ni homicida aquél a
quien yo no prometo, engaño, llamo ni admito. El cielo aún hasta ahora no
ha querido que yo ame por destino, y el pensar que tengo de amar por
elección es excusado. Este general desengaño sirva a cada uno de los
que me solicitan de su particular provecho, y entiéndase de aquí adelante
que, si alguno por mí muriere, no muere de celoso ni desdichado, porque
quien a nadie quiere, a ninguno debe dar celos; que los desengaños no
se han de tomar en cuenta de desdenes. El que me llama fiera y basilisco,
déjeme como cosa perjudicial y mala; el que me llama ingrata, no me sirva;
el que, desconocida, no me conozca; quien cruel, no me siga; que esta
fiera, este basilisco, esta ingrata, esta cruel y esta desconocida, ni los
buscará, servirá, conocerá ni seguirá en ninguna manera (...)
Y en diciendo esto, sin querer oír respuesta alguna, volvió las espaldas y
se entró por lo más cerrado de un monte que allí cerca estaba, dejando
admirados, tanto de su discreción como de su hermosura, a todos los que
allí estaban (...) Lo cual visto por don Quijote, pareciéndole que allí venía
bien usar de su caballería, socorriendo a las doncellas menesterosas,
puesta la mano en el puño de su espada, en altas e inteligibles voces, dijo:
-Ninguna persona, de cualquier estado y condición que sea, se atreva a
seguir a la hermosa Marcela, so pena de caer en la furiosa indignación
mía. Ella ha mostrado con claras y suficientes razones la poca o ninguna
culpa que ha tenido en la muerte de Grisóstomo, y cuán ajena vive de
condescender con los deseos de ninguno de sus amantes; a cuya causa
es justo que, en lugar de ser seguida y perseguida, sea honrada y
estimada de todos los buenos del mundo, pues muestra que en él ella es
sola la que con tan honesta intención vive.

TRABAJO SOBRE EL TEXTO

1. ¿Cómo se caracteriza a sí misma Marcela, que ha sido considerada


por ello como uno de los personajes femeninos más modernos y
poderosos de nuestra literatura?

Marcela reconoce su propia hermosura. Aquellos que la conocen están


enamorados de ella y los que acaban de conocerla, se acaban enamorando.
Ella está reclamando que solo se fijen en el físico. Reclama que las mujeres
tienen unas cualidades personales que deberían tenerse en cuenta y en los
tópicos literarios de la época solo se tenía en cuenta la belleza externa.
Marcela se queja de que, si ella no fuese hermosa por fuera, no hubiese sido la
inspiración de Grisóstomo. Ella no es responsable de su belleza externa, pero si
de la interna y defiende mucho los valores que ella posee.
Ella vive en el campo porque nació libre, y que para poder vivir así decidió vivir
en la naturaleza. Le gusta vivir sola, rodeada de naturaleza.

2. Encuentra en el pasaje qué tópicos amorosos propios de la poesía de la


época –y a los que su enamorado había recurrido- está rechazando
Marcela.

Ella ridiculiza la obligación de corresponder a todo aquel que le pretenda. Dice


que, si es bella, le pretenderán muchos y que entonces no podrá corresponder
a todos.

Ella no quiere tener que corresponder a ningún hombre, y por ello, decide vivir
en la naturaleza. Así, viviendo en la naturaleza, no engaña a ningún hombre ni
les crea falsas esperanzas.

Ella se queja de que la belleza solo se le exige a la mujer. Ella dice que si tiene
que corresponder a aquel que le pretenda y este es feo, tiene que corresponderle
igual. Por ello, se queja de que solo se le reclame belleza a ella y no a sus
pretendientes.

También rechaza el tópico de morir por amor. Dice que, si alguno muere por ella,
es porque él quiere. Ella no ha dado pie a ningún hombre y si alguno está celoso
o se siente mal por ella es porque él mismo quiere.

3. ¿Cuál es la reacción de Don Quijote al escuchar los argumentos de


Marcela?

Don Quijote desde que ha llegado al lugar, ha escuchado todas las partes y todas
las versiones. Por tanto, después de escuchar todas las versiones puede opinar
al respecto. Don Quijote actúa a modo de juez en esta situación, dándole la razón
a Marcela.

Don Quijote solo está loco en temas de caballería (por todo lo que ha leído al
respecto), en el resto de las cosas es una persona normal. Cervantes habla por
la boca de Don Quijote. No se puso a él mismo de protagonista porque la
Inquisición no le hubiese dejado publicarlo. Utilizando la imagen de un “loco”, sí
que se lo publicaron.

2.2. LAS NOVELISTAS Y LAS POETISAS HABLAN DE AMOR. EL HOMBRE


COMO INSPIRADOR Y “MUSO”. LA REBELIÓN DE LAS ESCRITORAS Y DE
SUS PERSONAJES FEMENINOS.

EJEMPLO 1. MARÍA DE ZAYAS. DE SU COLECCIÓN TITULADA NOVELAS


AMOROSAS Y EJEMPLARES, FRAGMENTO DE LA ESCLAVA DE SU AMANTE, 1637
Y últimamente empecé́ a temer; del temer nace el celar, y del celar buscar las
desdichas y hallarlas. No le quiero prometer a un corazón amante más perdición
que venir a tropezar en celos, que es cierto que la caída será́ para no levantarse
más; porque si calla los agravios, juzgando que los ignora, no se recatan de
hacerlos; y si habla más descubiertamente, pierden el respeto, como me sucedió́
a mí, que no pudiendo ya disimular las sinrazones de don Manuel, empecé́ a
desenfadarme y reprenderlas y de esto pasar a reñirle, con que me califiqué por
enfadosa y de mala condición, y a pocos pasos que di, me hallé en los lances de
aborrecida. Me viene a la memoria un soneto que hice, hallándome un día muy
apasionada, que, aunque os canse, le he de decir:

No vivas, no, dichosa, muy segura


de que has de ser toda la vida amada;
llegará el tiempo que la nieve helada
agote de tu dicha la hermosura.
Yo, como tú, gocé también ventura,
ya soy, como me ves, bien desdichada;
querida fui, rogada y estimada
del que tu gusto y mi dolor procura.

TRABAJO SOBRE EL TEXTO

Breve información sobre la escritora: la autora María de Zayas fue muy


reconocida en el siglo XVII, sobre todo por su recopilación de 10 novelas cortas
(a la manera de las Novelas ejemplares de Cervantes) en el libro Novelas
amorosas y ejemplares. En ellas, las protagonistas femeninas actúan como
narradoras de sus historias amorosas, de sus atrevimientos, sus ilusiones y sus
frecuentes desengaños con los hombres. Relatan sus experiencias en primera
persona, algo verdaderamente extraño en la tradición literaria española.

1. Observa cómo la protagonista femenina enamorada, que además es


la narradora, toma la iniciativa ante el hombre amado, y asume las
consecuencias de su comportamiento.

Estos sonetos amorosos eran escritos por hombres, aquí encontramos algo
supernovedoso. Encontramos un soneto escrito por un personaje femenino
escrito por una mujer.

Ella tiene sentimientos de celos. Ya hemos visto en el texto anterior que es


muy común el tema de los celos. En este texto vemos que ella aguanta los
celos y se los calla, hasta que no puede más y lo declara. Al mostrarse como
celosa queda como una pesada y el hombre se harta. Ella tiene una
sensación de culpa y acaba asumiendo lo que ha hecho.

Esto lo escribe para sí misma, pero también como un aviso para todas las
mujeres.
EJEMPLO 2. IRENE SANCHEZ CARRÓN, Poema “HOMBRE”

Hombre hecho de barro,


amasado a caricias,
cuerpo dócil que emerge desde el limo,
con los labios intactos,
con los ojos dispuestos al asombro

Ven,
acerca tu alma fría el calor de mi aliento,
que caiga entre mis brazos tu preciosa extensión, que sea yo tu dios en esta
hora.

TRABAJO SOBRE EL TEXTO

• Explica cómo Irene Sánchez Carrón da la vuelta a los tópicos


tradicionales sobre el amor en este texto

Podemos ver como la autora le da la vuelta los tópicos tradicionales sobre el


amor en los siguientes casos:
- El hombre es el muso, que no es lo habitual.
- El calor aparece también en contraste con el frío.
- Comparación de contrarios, una vez más, con la aparición del fuego.

En este poema trata el tema del barro, al igual que se hacía en las fabulas
historiales. Se explica el origen del hombre según el génesis de la Biblia, a través
del barro. En la Biblia se crea a la mujer a partir del hombre, pero en este poema
es ella quien lo crea a él y lo modela desde el amor. También se habla sobre el
calor. Este calor que le da ella es por amor, es como un aliento.

Durante el poema se hace una descripción continua del hombre. Habla de sus
ojos, de sus labios… En otros poemas se habla del hombre como una persona
fuerte, pero en este no lo es. Es ella quien le da la fuerza al hombre y quien le
da todo su poder.

Hay un recurso que le da ritmo y musicalidad al poema, algo físico en el verso,


con asonancias (barro e intactos - ao), ya que no sigue el sistema métrico como
tal. También hay ciertas anáforas, dos estructuras anafóricas con “con” y “que”,
ayudan a memorizar dichos versos, con repeticiones.

2.3. ESCRITORES VARONES QUE RENUEVAN LA FORMA DE HABLAR DE


AMOR A LA MUJER

EJEMPLO, Andrés Neuman, Poema “Mujer leyendo”

Admirar es el verbo
que dice en su doblez
lo que despierta en mí tu quieta pose.
Esa misma doblez está en tus pechos
porque elevas el libro y lo sostienes
juntando bien los brazos, plegando la atención.
Me tienta imaginar el personaje
al que estás abrazando, en qué adjetivos
prefieres detenerte. Me entretengo
calculando la pausa, la cadencia
con que pasas las páginas: sonrió
al comprobar que eres una lectora lenta,
con rodeos de asombro o de pregunta.
Quién pudiera de ti recibir esos ojos
con el mismo deseo, con idéntica hondura.
Eres lo que hace falta. Belleza meditando.
Carne con su temblor y su sintaxis.
Ese lugar en que la inteligencia
y la sensualidad se hacen un nudo.

TRABAJO SOBRE EL TEXTO

• Explica qué tipo de amor declara el poeta en este texto, y qué modelo
de mujer es la receptora interna del poema.

Este poema de Andrés Neuman es un poema de versos libres, con alguna


asonancia.

El tipo de amor que declara el autor y el modelo de mujer que podemos encontrar
son modelos no europeos (ya revelado en el poema de Marcela). Cambia el
modelo de belleza, combinando lo tradicional e intelectual, con su parte erótica.

Emplea vocablos que no son típicos de poemas amorosos, es rara su sintaxis,


sus verbos, adjetivos...

Los primeros verbos del poema nos transmiten la tradicional mirada de la mujer,
una mujer quieta, sin estar posando, concentrada en su libro leyendo… Él se
presenta como un mirón sin ser visto. Si ella estuviese posando “provocando” se
rompería la magia del momento. Se podría interpretar que quien recibe el deseo
es el libro, no él. Él podría legar a estar celoso incluso porque es el libro quien
capta la atención de ella y no al contrario.

Aparece el término de belleza, pero para él la belleza debe tener dos cosas:
belleza física y mental, la ve como carne pero con sensualidad e inteligencia.

Encontramos muchos encabalgamientos, los cuales le dan un sentido añadido.


Hay muchos elementos que aportan tranquilidad, lentitud, calma, dando un
sentido de leer despacio. Quiere que, aunque tu tendencia natural sea acabar la
frase, te tengas que parar, obligándote a una lectura pausada.

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