CASO CLINICO.
Un lactante masculino de 10 meses de edad, previamente sano, es llevado al
Servicio de Urgencias. Sus padres refieren que tiene tos y dificultad para
respirar. A su llegada el bebé parece estar enfermo y con una importante
dificultad respiratoria. El lactante y sus padres son trasladados inmediatamente
a una sala de reanimación y el personal de urgencias llama al residente y al
médico responsable.
Los padres informan que su hijo ha estado tosiendo durante unos días sin
producción importante de esputo. También parece algo más inquieto de lo
habitual y en los últimos días ha tenido poco apetito y una leve congestión
nasal.
No han notado nada más fuera de lo normal. No refieren vómito, diarrea,
hemorragias, traumatismos ni síntomas en otros miembros de la familia,
erupción cutánea, palidez, ictericia ni síncope. Aunque con poco apetito toleró
la alimentación hasta el día de hoy. Los padres informan que no ha habido
contactos con enfermos conocidos ni viajes y que el niño ha tenido contacto
estrecho con varios miembros de la familia extensa en las últimas semanas,
incluidos otros niños, pero ninguna exposición significativa al público en
general.
El paciente no tiene alergias documentadas. Nació a término por parto vaginal
espontáneo normal con más de 38 semanas y está al día en sus vacunas. En
la exploración el paciente está alerta y tiene aspecto enfermo. Sus signos
vitales iniciales destacan: frecuencia cardiaca: 184 latidos por minuto;
frecuencia respiratoria: 70 respiraciones por minuto; saturación de oxígeno:
78% y temperatura: 38,6 °C. Inicialmente no se dispone de su presión arterial,
pero más tarde se le toma y se comprueba que es de 86/42 mm Hg. Tiene
dificultad respiratoria bastante grave y su frecuencia respiratoria es elevada.
Presenta aleteo nasal y retracciones costales, signos de un aumento del
trabajo respiratorio. No hay estridor. Los pulmones están despejados a la
auscultación en los campos pulmonares superior y medio, con estertores leves
en los campos pulmonares inferior y medio. No se detectan sibilancias. Se
inicia presión positiva binivel en las vías respiratorias y mejora la saturación de
oxígeno. El cuello está flexible, sin apreciarse rigidez, edema ni masas. La oro-
faringe es difícil de examinar dadas las circunstancias, pero parece despejada
y sin anomalías macroscópicas o evidentes. Los ruidos cardiacos son normales
y la frecuencia cardiaca está acelerada y se escucha regular. El abdomen es
blando y difícil de examinar debido a la dificultad respiratoria. El borde hepático
es palpable por debajo del reborde costal. Su circulación cutánea parece
normal; su piel no está cianótica ni moteada y no está evidentemente pálido. El
llenado capilar de las extremidades es de tres segundos. En la exploración
neurológica el niño puede mover las cuatro extremidades sin déficit motor
manifiesto. Inicialmente se prescriben líquidos intravenosos, broncodilatadores
y antibióticos de amplio espectro, junto con análisis de sangre, estudios de
virus, un electrocardiograma y una radiografía de tórax.
CASO CLINICO.
Se presenta el caso de un lactante varón de 1 mes de vida.
En sus antecedentes, cabe destacar que fue prematuro de
32 semanas por pre eclampsia materna, por lo que requirió
ingreso al nacimiento en la unidad de Neonatología. Acude
al servicio de urgencias por deposiciones de menor
consistencia, verde-amarillentas de 48 horas de evolución.
Los padres refieren aumento progresivo del número de
deposiciones, de hasta 15 diarias, con mucosidad asociada,
sin otra sintomatología. Toma lactancia mixta con buena
tolerancia y no existe ambiente epidemiológico familiar
actual de interés.
A su llegada a urgencias, se toman constantes (T: 36,4ºC;
FC: 115; TA: 105/65 mmHg) y se realiza una exploración
física completa, en la que únicamente destaca un abdomen
con: peristaltismo aumentado, blando y depresible, sin
masas ni visceromegalias, no doloroso, sin distensión. Resto
sin hallazgos. Debido a la corta edad del paciente y la
persistencia del cuadro clínico, se decide ingreso
hospitalario para control evolutivo. En el control analítico
inicial en urgencias, presenta una bioquímica con:
reactantes de fase aguda negativos, gasometría,
hemograma y coagulación normales. Se recoge
coprocultivo. Durante las primeras 24 horas de ingreso,
continúa realizando numerosas deposiciones diarreicas,
pero permanece estable, con adecuada tolerancia oral. Al
2º día, se observa disminución de la ingesta y
empeoramiento clínico progresivo. En la exploración, está
hipo activo, con aspecto pálido, reticulado y con mala
perfusión periférica. Presenta un abdomen doloroso a la
palpación y asocia hepatomegalia de 2-2,5 cm sin
esplenomegalia. Analíticamente, destaca: ligera leucocitosis
(12,69 x 103/µL) con ascenso de PCR: 189,70 mg/L. Ante el
empeoramiento clínico, se decide su paso a la unidad de
cuidados intensivos. Tras extracción de cultivos y
realización de punción lumbar, se inicia antibioterapia con
ampicilina y amikacina endovenosas. Durante el ingreso,
presenta ascenso de reactantes de fase aguda con PCR:
189,70 mg/L y PCT: 17,9 ng/ml máximo. Obtenemos el
resultado del 1º coprocultivo que muestra: flora bacteriana
normal, detección de antígenos víricos negativos (rotavirus
y adenovirus). Líquido cefalorraquídeo ligeramente
hemático, sin hallazgos. Se extrae: serología (VHA, VHB,
VHC, VEB y parvovirus B19), reacción en cadena de
polimerasa múltiple para sepsis, en sangre y líquido
cefalorraquídeo y virus respiratorios con resultados
negativos. Se realiza radiografía de abdomen con patrón de
aireación intestinal inespecífico y hepatomegalia. No
impresiona de enterocolitis. La radiografía de tórax y
ecografía abdominal fueron normales
CASO CLINICO.
Paciente de 5 años que refiere prurito anal mientras dormía. Se encuentra inquieta y
se observa en las deposiciones que tiene oxiuros. La madre de la paciente refiere que
tiene polaquiuria, sin dolor. Acude a su pediatra acompañada de su madre. A la
llegada de atención primaria el doctor realiza una anamnesis de la niña. La paciente
no tiene alergia a ninguna medicación (AMC) y refiere no tener antecedentes
familiares. Está consciente y orientada (Glasgow 15). En primer lugar, explora a la
paciente, toma de constantes vitales: T.A: 110/70 mmHg, F.C.: 100x’, Saturación de
O2: 98% y Tª: 36ºC. La madre refiere que la niña acude varias veces al baño por
lo que se le realiza uro -cultivo siendo el resultado de ambos negativos El
doctor realiza una exploración anal realizando el test de Graham y diagnostica
oxiuros, lombrices intestinales. Se receta MEBENDAZOL para ella y para
convivientes. 100 mg dosis única toma; repetible en 2-3 semanas. Y se
comenta que en el caso que la niña empeora acuda al servicio de urgencias En
un segundo coprocultivo recogido, se aísla klebsiella sin que se aísle en
hemocultivo ningún germen. Presenta una evolución tórpida en los primeros
días, con algún pico febril, que cede, con discreta mejoría clínico-analítica,
aunque con persistencia de: deposiciones líquidas, coloración pálido-ictérica,
hepatomegalia, temblores y ligera irritabilidad, por lo que se decide repetir
punción lumbar (con resultado normal) y cambiar antibioterapia empírica a
amikacina y meropenem para aumentar la cobertura de gérmenes
multirresistentes. Posteriormente, evolución muy favorable en las siguientes 48
horas, con importante mejoría clínica y rápido descenso de reactantes de fase
aguda. En el contexto del empeoramiento clínico, con cuadro diarreico
persistente y hemocultivo negativo, se sospecha como posible causante del
cuadro clínico, un agente con condiciones especiales de crecimiento. Tras
resiembra del hemocultivo en medio selectivo, se obtiene crecimiento de
colonias brillantes.
Al 8º día de ingreso, dada la mejoría clínica tras 7 días de antibioticoterapia
intravenosa, se da el alta con amoxicilina+clavulánico vía oral a 40 mg/kg/día
hasta completar un total de 14 días.