ESCUELA NORMAL DE ZUMPANGO
LICENCIATURA EN ENSEÑANZA Y APRENDIZAJE DE LA HISTORIA
PLAN DE ESTUDIOS 2022
HISTORIA DE MÉXICO EN EL SIGLO XX
Vázquez García Erika Karina
TÍTULO DEL ENSAYO:
“Viviendo en Neoliberalismo”
NOMBRE DEL DOCENTE EN FORMACIÓN:
Ramirez Cruz Angel Armando
SEPTIEMBRE 2024
Contenido
Introducción............................................................................................................................3
Desarrollo................................................................................................................................4
Crisis y la política moderna............................................................................................4
Modernidad, consumismo y neoliberalismo: su impacto en la vida de las personas. .5
Neovida.............................................................................................................................7
Conclusión..............................................................................................................................8
Introducción
Las configuraciones de orden social, político, democrático y económico, han sufrió cambios
drásticos lo largo de la historia, lo que se presencia y se vive en el siglo XX no solo reconfigura la
política mexicana, sino que también reconstruye una forma de vida del mexicano, sostenida por los
ideales capitalistas de una oligarquía en donde somos el residuo de lo que unos cuantos llaman
negocios.
El término Neoliberalismo ha sido utilizado y percibido a lo largo del tiempo. A pesar de que se
habla mucho de lo injusto y negativo que es, no siempre se entiende claramente su significado. El
término fue acuñado en los años 30 por el intelectual alemán Alexander Rüstow como una "tercera
vía" entre el libre mercado y el comunismo, planteando la necesidad de un control estatal moderado
sobre el mercado.
En el Coloquio de Lippmann en 1938, varios intelectuales intentaron redefinir el liberalismo debido
a las consecuencias de la Gran Depresión y el temor creciente hacia el comunismo y el fascismo.
Aunque no lograron establecer una definición clara debido a la Segunda Guerra Mundial, la idea de
intervencionismo estatal se consolidó en la reconstrucción postbélica, lo que llevó a la adopción de
economías mixtas.
Posteriormente, en 1971, con la decisión de Estados Unidos de abandonar el patrón oro, se allanó el
camino para que este país pudiera financiar su gasto público, lo que supuestamente no tiene nada de
"liberal". Además, la crisis financiera de 2008 marcó un punto de inflexión en la percepción del
neoliberalismo, ya que el periodo previo estuvo caracterizado por el crecimiento económico masivo,
pero también por sobreproducción, contaminación y acumulación de deuda.
Los políticos han usado el término neoliberalismo de manera despectiva, culpándolo de los males
económicos mientras ellos mismos participan en acuerdos corruptos con grandes empresas, en lo
que se describe como "capitalismo de compinches" o "crony capitalism" sin embargo a pesar de
todo, el neoliberalismo sigue siendo un concepto difuso y utilizado para propaganda política, y que
no debe confundirse con el liberalismo clásico, que defiende el libre mercado y la propiedad
privada.
Desarrollo
Crisis y la política moderna
El neoliberalismo en México, implementado desde la década de 1980 por presidentes como Miguel
de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo, consistió en una serie de políticas
orientadas a la liberalización del comercio, la privatización de empresas estatales y la desregulación
de sectores estratégicos, con el objetivo de integrar al país en la economía global. La firma del
TLCAN en 1994 fue un paso clave en este proceso, pero también generó una mayor dependencia
económica de Estados Unidos, lo que hizo que la crisis financiera global de 2008 afectara
gravemente a México.
Esta crisis, originada por el colapso del mercado hipotecario en Estados Unidos, provocó una caída
en las exportaciones mexicanas, una reducción significativa en las remesas enviadas por migrantes
y un aumento del desempleo y la pobreza, sobre todo en los sectores más vulnerables. A pesar de
las medidas de estímulo fiscal adoptadas por el gobierno de Felipe Calderón, la recesión reveló las
debilidades estructurales de la economía mexicana, expuestas por su dependencia hacia la economía
estadounidense. Los efectos de la crisis subrayaron la necesidad de diversificar la economía
mexicana y replantear algunos aspectos del modelo neoliberal. Como algunos autores indican, el
TLCAN abrió las puertas a una mayor integración económica, pero también generó mayor
dependencia hacia la economía de Estados Unidos, mientras que la privatización de empresas como
Telmex consolidó oligopolios que limitaron la competencia, y la recesión provocó una reducción
significativa en la demanda de productos manufacturados mexicanos, afectando especialmente a los
migrantes, quienes vieron reducidas sus remesas hasta en un 20%.
En 2008 fue la primera vez que el gobierno mexicano utiliza una política anticíclica para paliar una
crisis económica. México solía aplicar políticas procíclicas, como el aumento de impuestos y la
disminución del déficit, pero ante la Gran Recesión, el país llevó a cabo una política fiscal
expansiva, que combinó la reducción de impuestos con incrementos en el gasto público, recortes en
tarifas eléctricas, descuento en las aportaciones al IMSS, con el objetivo de estimular el consumo y
la inversión. Y por el lado de la política monetaria, también fue la primera vez que el Banco de
México utilizó una política monetaria expansiva, con la reducción de la tasa de interés en casi 50%.
Tras la crisis de 2008, muchos gobiernos, particularmente en los países desarrollados,
implementaron una política económica conocida como expansión cuantitativa, que consiste en la
compra masiva de bonos y deuda pública por parte de los bancos centrales. Esta medida se tomó
para inyectar liquidez en la economía y reducir las tasas de interés, con el objetivo de estimular el
crecimiento y evitar una mayor recesión.
Sin embargo, esta política benefició desproporcionadamente a las personas y sectores que ya
poseían inversiones en bonos y activos financieros. Normalmente, quienes tienen acceso a estos
instrumentos financieros son las clases altas, lo que aumentó su riqueza al elevarse el valor de estos
bonos debido a la alta demanda generada por la expansión cuantitativa. En otras palabras, los
inversores en deuda pública se beneficiaron porque sus activos aumentaron de valor, mientras que
las clases medias y bajas, que no tienen acceso a estos mercados, no vieron mejoras comparables en
sus condiciones económicas, todo lo contrario, asumieron la deuda pública la cual solo se convirtió
en otro mecanismo de la corrupción para el encubrimiento de las salidas de activos del país.
Modernidad, consumismo y neoliberalismo: su impacto en la vida de las
personas
La modernidad, el consumismo y el neoliberalismo han transformado profundamente la vida de las
personas en todo el mundo, afectando no solo la economía, sino también las estructuras sociales,
culturales y emocionales de las sociedades contemporáneas. Estos fenómenos están
interrelacionados y, aunque han contribuido a avances significativos en términos de tecnología,
productividad y acceso a bienes, también han generado una serie de problemas estructurales que
impactan la vida cotidiana de las personas, aumentando la desigualdad, promoviendo una
insatisfacción constante y socavando el bienestar social.
La modernidad, como concepto amplio, hace referencia a los cambios económicos, sociales y
culturales que comenzaron con la Revolución Industrial y continuaron con el avance tecnológico, la
urbanización y la globalización. Si bien trajo consigo importantes avances, como el desarrollo
científico, el aumento de la expectativa de vida y la conectividad global, también impulsó una
cultura basada en el progreso constante y la competitividad. Las sociedades modernas, al valorar la
productividad, la eficiencia y el crecimiento económico por encima de otros valores como la
comunidad o el bienestar emocional, han generado un entorno de vida acelerado y muchas veces
alienante. En este contexto, el consumismo ha jugado un papel crucial en la configuración de la vida
de las personas.
El consumismo es una consecuencia directa del capitalismo moderno, donde el éxito económico y
social se mide, en gran parte, por la capacidad de adquirir bienes y servicios. Las sociedades
actuales están impulsadas por una lógica de consumo masivo, donde los individuos son
constantemente bombardeados con mensajes que asocian la felicidad y el éxito con la posesión de
objetos. Esta cultura del consumo perpetúa un ciclo de insatisfacción: las personas adquieren
productos en busca de una satisfacción que, inevitablemente, resulta efímera, ya que la industria del
consumo está diseñada para fomentar el deseo constante de nuevos productos. La obsolescencia
programada y el marketing agresivo crean una sensación de necesidad que va más allá de las
necesidades básicas, promoviendo un estilo de vida en el que el consumo excesivo se convierte en
el motor de la vida cotidiana. Este comportamiento tiene profundas consecuencias emocionales y
sociales, ya que muchas personas experimentan frustración, ansiedad y sensación de vacío al no
poder alcanzar las expectativas que la cultura consumista impone.
En este marco, el neoliberalismo, que se ha consolidado como la ideología económica dominante
desde finales del siglo XX, ha intensificado estos fenómenos. Este modelo promueve la
desregulación de los mercados, la privatización de servicios públicos y la reducción del papel del
Estado en la economía, favoreciendo el libre mercado como el principal organizador de la sociedad.
En este contexto, los individuos son vistos, ante todo, como consumidores y empresarios de sí
mismos, responsables de su propio éxito o fracaso. Esta visión ha afectado profundamente la vida
de las personas al trasladar la responsabilidad social hacia los individuos, reduciendo el rol del
Estado en la protección y el bienestar de sus ciudadanos.
Uno de los principales impactos del neoliberalismo es el aumento de la desigualdad. Si bien este
modelo ha generado riqueza y crecimiento en ciertos sectores, los beneficios no han sido
distribuidos equitativamente. Las políticas neoliberales han favorecido a las clases más altas,
mientras que las clases medias y bajas se han visto afectadas por la precarización del trabajo, el
aumento del costo de vida y la reducción de servicios públicos esenciales, como la educación y la
salud. La precarización laboral, en particular, ha sido uno de los legados más duros del
neoliberalismo. El empleo estable, con seguridad social y beneficios, ha sido sustituido por empleos
temporales, flexibles y mal remunerados, lo que ha generado una sensación de inseguridad
constante en gran parte de la población. Esto afecta la estabilidad emocional de las personas,
quienes viven en un estado de incertidumbre respecto a su futuro económico y personal.
El neoliberalismo también ha promovido una cultura de individualismo extremo, donde la
cooperación y el apoyo comunitario han sido reemplazados por una lógica de competencia. Las
personas son alentadas a verse a sí mismas como productos que deben "vender" en el mercado
laboral, lo que fomenta una cultura de auto explotación y burnout. Este individualismo ha debilitado
los lazos comunitarios y ha llevado a un aumento de problemas como el estrés, la depresión y la
ansiedad, que hoy en día son epidemias globales. La falta de un tejido social sólido donde las
personas puedan encontrar apoyo emocional y solidaridad se ha convertido en uno de los mayores
desafíos de las sociedades contemporáneas.
Neovida
La vida no sería vida sino implicara emociones, vivencias y experiencias naturales que forjan al ser,
sin embargo, la vida como la conocemos hoy en día está sujeta no solo a nuestra existencia como
individuos sino también colectiva, llegado a este punto me atrevería a decir corporativa incluso.
“Somos el residuo de lo que unos cuantos llamaron negocios” a menudo creemos tener control de
nuestra vida, pero no nos damos cuenta que todas las decisiones ya han sido tomadas, un cumulo de
políticos, economistas y empresarios ya trazaron la vida moderna que has de llevar, controlan los
medios de producción y controlan los medios de comunicación, no hay ningún punto ciego para esta
maquinaria de capitalismo, de la cual, soy víctima.
Dia con día abandono tradiciones y me alejo de las costumbres que me han sido inculcadas en casa,
cada día pienso más en que “si le echo ganas podre sobresalir” pero al igual que mis decisiones, mis
pensamientos son ciegos ante el consumismo desenfrenado, mis intereses personales palidecen ante
la estructura de control mental y de tiempo llamada TikTok e Instagram, día con día soy mas
propenso a procrastinar y postergar mis tareas académicas y personales.
A mis 21 años soy consciente de lo difícil que será para mi conseguir casa propia ante la crisis
inmobiliaria y a los índices nada positivos sobre movilidad social, vivo con el constante miedo de
que un día algún político decida que es buena idea inflar los precios de la canasta básica y mis
padres deban trabajar mas de lo que sus cuerpos descuidados por la falta de tiempo pueden soportar.
El neoliberalismo no solo acabo con las posibilidades de crecimiento económico que me podría
permitir sino también acabo con la poca esperanza que tenia en la caridad y cooperación del
mexicano.
Pero aun y con todo el panorama oscuro que le depara al futuro del país, seguiré aquí, esperando a
que el amor y la dulzura abran espacio en el cumulo de individualismo y acumulación que abunda
en el país.
Conclusión
En conclusión, el neoliberalismo ha transformado profundamente la estructura económica y social
de las sociedades modernas. Si bien ha fomentado la competencia y la innovación, también ha
exacerbado la desigualdad económica y social. La privatización de servicios públicos y la
desregulación de mercados han beneficiado a las grandes corporaciones, mientras que los
trabajadores y las comunidades más vulnerables han sufrido las consecuencias de políticas que
priorizan el capital sobre el bienestar social. Además, el neoliberalismo ha erosionado la capacidad
de los estados para regular sus propios asuntos y ha debilitado las instituciones democráticas,
aumentando la desconfianza y el descontento político.
La globalización impulsada por estas políticas ha creado una interdependencia económica que,
aunque ha generado crecimiento en algunos sectores, ha dejado a muchos otros en una situación
precaria y dependiente.
A pesar de estos desafíos, es crucial reconocer la capacidad de la sociedad civil para resistir y
proponer alternativas que promuevan la equidad y la justicia social. La lucha por un modelo
económico más inclusivo y sostenible continúa, y es responsabilidad de todos abogar por políticas
que prioricen el bienestar colectivo sobre los intereses corporativos .
En última instancia, el éxito de estas iniciativas dependerá de nuestra capacidad para imaginar y
construir un mundo diferente, uno en el que la solidaridad, la justicia y la sostenibilidad sean los
pilares fundamentales. Solo a través de un esfuerzo colectivo y consciente podremos superar las
limitaciones impuestas por el neoliberalismo y avanzar hacia una sociedad más justa y equitativa.