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Ruta de La Seda

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Jonathan Kenneth Romero Soto

La ruta de la seda
La vía de unión entre el Mediterráneo y las “tierras lejanas” de Oriente es lo que se
conoce comúnmente como ruta de la seda. En realidad, se trató no de una sola
vía, sino de un conjunto de caminos, de carácter esencialmente comercial, entre
Oriente y Occidente.
La tradición oficial indica que la ruta de la seda comunicaba dos de las grandes
metrópolis del mundo antiguo: la capital china de Chang’an (actualmente Xi’an) y
el gran centro político de Occidente, Roma. Estas ciudades estaban separadas por
una distancia de más de ocho mil kilómetros. Las dos capitales eran, de hecho, los
extremos más alejados de una serie de rutas que, si bien partían de China,
tuvieron diferentes destinos a lo largo de los siglos.
Los orígenes de la ruta se remontan probablemente al período en torno al año
2000 a. C., cuando los chinos establecieron vías de comunicación con las
regiones desérticas y montañosas del este de Asia central.
En el siglo IV a.C., la ruta vivió un impulso espectacular. La extensión del comercio
chino hasta el Mediterráneo fue consecuencia directa de las campañas militares
de Alejandro Magno. El conquistador macedonio edificó un imperio que se
extendía desde Grecia y Egipto hasta Bactria (norte de Afganistán) y la parte
septentrional de India. Al hacerlo se arrogó el control de lo que hasta entonces
eran los territorios occidentales de la ruta de la seda. Y de ese modo quedó
sellada definitivamente la comunicación entre el mundo oriental y el occidental.
La ruta fue ante todo una vía comercial, pero sirvió también como importante
difusora cultural. La seda era el producto principal, pero no el único. Satén,
almizcle y piedras preciosas (rubíes, diamantes, perlas) también tenían una
enorme demanda. Aunque el comercio era bilateral, lo cierto es que fue mucho
más importante el que se dirigía de Oriente a Occidente.
La ruta partía de China y, siguiendo diversos caminos, llegaba a su destino final,
que no siempre era el mismo. Algunas variantes terminaban en Asia occidental
(Damasco, Bagdad...). Otras alcanzaban puertos importantes del Mediterráneo
oriental (Antioquía, Bizancio, Tiro, Alejandría...) para zarpar de allí a Roma.
La existencia de diversas rutas obedecía a razones de peso. En primer lugar, la
competencia entre caravanas por llevar las mercancías antes que el rival. Por otro
lado, eran importantes las dificultades que presentaba semejante viaje. Al terreno
inhóspito y las barreras naturales (desiertos, cadenas montañosas...) se unía una
climatología extrema.
Por último, estaban las amenazas humanas, fueran los bandidos o la inestabilidad
política de alguna región. Por todo ello, la diversidad de las rutas buscaba
asegurar que al menos una parte de la carga alcanzara su destino final.

Ciudades más importantes


Xi'an - China
El inicio de la ruta de la seda. Una de las principales capitales del Imperio chino y
famosa por los guerreros de terracota hallados en la tumba del primer
emperador, Qin Shihuang.
Lanzhou - China
Desde Xi’an partía la ruta de la seda hacia el oeste a través de Lanzhou y el
corredor de Gansu, siguiendo el trazado occidental de la Gran Muralla (en la
imagen, el paso de Jiayu), con el fin de evitar las tierras altas del Tíbet.
Dunhuang - China
Junto al temible desierto de Taklamakán se erige Dunhuang, la puerta de entrada
de China a Asia central. Se convirtió a partir del siglo I d. C. en el centro principal
del budismo chino, y es conocida por albergar las cuevas de Mogao o de los Mil
Budas (en la imagen), conjunto de santuarios (hay unos 500) excavados en la roca
que hoy son Patrimonio de la Humanidad.
Kasgar - China
Era una de las ciudades oasis a lo largo de la ruta de la seda, un lugar de
descanso (aunque también de comercio) para los fatigados mercaderes. Las
distintas rutas que cruzaban el desierto de Taklamakán convergían en Kasgar.
Samarcanda - Uzbekistán
Se convirtió entre los siglos VI y XIII en la urbe más esplendorosa de Asia central,
gracias a su localización en una encrucijada de culturas como la persa y la
islámica, que dejó un impresionante legado todavía en pie.
Bujará - Uzbekistán
Esta ciudad se convirtió en un referente cultural del islam. Tiene numerosos
monumentos incluidos en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco.
Bam - Irán
Fue una importante ciudad que se desarrolló al calor de la ruta de la seda. En
2003 sufrió un terrible terremoto que la asoló. Desde entonces se puso en marcha
un proyecto de reconstrucción.
Estambul - Turquía
La actual Estambul, en otros tiempos llamada Bizancio o Constantinopla, era el
enlace cultural y económico de la ruta de la seda entre Oriente y Occidente. La
caída de la ciudad en manos turcas en 1453 y el descubrimiento del cabo de
Buena Esperanza, al sur de África, supusieron el fin de la ruta de la seda.

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