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MODULO 10: ABSORCIÓN

Absorción. Acústica arquitectónica. Eco. Reflexiones tempranas. Ambiencia.


Absorción. Tiempo de reverberación. Campo sonoro directo y reverberante.
Resonancias. Absorbentes acústicos. Materiales Absolventes. Sistemas
Absorbentes. Paneles vibrantes. Resonadores Absorbentes.

ABSORCIÓN

Acústica arquitectónica

La importancia de la acústica en la arquitectura viene dada por la necesidad de


reconocer los fenómenos vinculados con una propagación adecuada y funcional del
sonido en los distintos espacios, lo cual conlleva el problema de la correspondencia
al tratamiento acústico.
Los espacios con funciones determinadas, deben entonces poseer cualidades
acústicas aptas para su aplicación, dichas cualidades están relacionadas con el
comportamiento del sonido en los distintos recintos.

Eco

El eco es el fenómeno sonoro más sencillo. El mismo resulta de la repetición de un


sonido que consiste en el reflejo de la onda sonora en un cuerpo duro. El sonido, al
reflejarse, regresa al punto donde se encuentra la fuente emisora, con un cierto
retardo y, de esta forma, el oído lo distingue como otro sonido independiente. Su
velocidad es la decima parte de la velocidad del sonido en el aire y necesita un
mínimo de 34 metros para que el fenómeno se produzca (17 metros de ida y 17
metros de vuelta)

Reflexiones tempranas

Cuando una fuente sonora está rodeada por varias superficies (pisos, paredes,
techos) y esta emite el sonido, un oyente recibirá el sonido directo y también el
reflejado en cada una de las superficies. A las primeras reflexiones recibidas se las
denomina reflexiones tempranas. Cuando los ambientes no son muy grandes, las
reflexiones producidas están bastante cercanas en el tiempo unas de otras, pero no
llegan a ser percibidas como eco (Figura 1).

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Figura N° 1: Reflexiones tempranas

Ambiencia

Es la sensación que permite al oyente identificar auditivamente el espacio en que se


encuentra. La ambiencia es el resultado de la distribución en el tiempo de las
reflexiones. Arquitectónicamente el control de la ambiencia es posible.

El mismo se realiza mediante programas computarizados, y consiste en trazar sobre


el plano de una sala “rayos” midiendo sus recorridos y determinar los tiempos de
llegada al receptor de las correspondientes reflexiones.

Absorción

Cuando las superficies de un recinto reflejan el sonido solo lo hacen parcialmente,


un determinado porcentaje absorbe el sonido que incide sobre ellas. La absorción
dependerá del tipo de material y el recubrimiento de las superficies.
Habíamos visto que la emisión del sonido lleva consigo energía, lo cual lleva a
definir el coeficiente de absorción sonora α (alfa) como el cociente entre la energía
absorbida y la energía incidente.

El coeficiente de absorción sonora tiene una gran importancia en el comportamiento


acústico de un ambiente. Por esta razón se han medido y tabulado los coeficientes
de absorción para varios materiales y objetos.
2
Generalmente los materiales duros como el hormigón o el mármol son muy
reflectores y por lo tanto poco absorbentes del sonido, y en cambio las materiales
blandos y porosos, como la lana de vidrio, son poco reflectores y por consiguiente
muy absorbentes.

En la tabla 1 se dan valores de α para varios materiales típicos de la construcción,


objetos y personas. Los coeficientes de absorción se proporcionan teniendo en
cuenta varias frecuencias, que suelen ser las más utilizadas en el campo de la
arquitectura, ya que dicho coeficiente depende bastante de ese valor.

En general el coeficiente aumenta con las frecuencias, ya que en las más altas la
longitud de la onda es pequeña y entonces la irregularidades y el espesor de las
superficies son comparables a la longitud de la onda.

Tiempo de reverberación

Después de haberse producido las reflexiones tempranas, comienzan a aparecer las


reflexiones de las reflexiones tempranas y luego las reflexiones de las reflexiones y
así sucesivamente, dando origen a una situación compleja donde las reflexiones se
densifican cada vez mas. Esta permanencia del sonido aun después de interrumpida
la fuente emisora del sonido, se denomina reverberación.

Figura N° 2: Reverberación

En cada reflexión una parte del sonido es absorbida y otra reflejada. Las partes
absorbidas se transformaran en minúsculas cantidades de calor o serán transmitidas
a espacios contiguos o bien ambas cosas.
La parte reflejada mantiene su carácter de sonido, y se propagara dentro del recinto
hasta que se encuentre con otra superficie, en la cual de nuevo una parte se

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absorbe y otra se refleja. El proceso continúa así hasta que la mayor parte del
sonido sea absorbido, y el sonido reflejado sea ya demasiado débil para ser audible.
Para hacer mensurable esta extinción del sonido se utiliza el concepto de tiempo de
reverberación (T), definido como el tiempo en que demora en bajar el sonido a 60dB
por debajo de su nivel inicial. Se toma el parámetro de 60dB porque con esta caída
de decibeles, se tiene la sensación de que el sonido se ha extinguido
completamente. Por ejemplo si se interrumpe un sonido emito a 90dB y este en 3
segundos registra una caída hasta los 30dB (baja 60 dB), entonces el tiempo de
reverberación (T) será de 3 segundos.
El tiempo de reverberación dependerá de cuan absorbentes y/o reflectoras sean las
superficies, por lo tanto su duración estará supeditada a ello. Este fenómeno se
obtiene mediante cálculo utilizando la formula de Sabine:

Donde:
T: es el tiempo de reverberación
0.161: coeficiente fijo
α: coeficiente de absorción
V: volumen del ámbito en m3
S: sumatoria de todas las superficies en m2

Ejemplo: Supongamos una sala de 4 m de ancho por 7 m de largo por 3 m de alto,


entonces:
S = 4x3 + 4x3 + 7x3 + 7x3 + 7x4 + 7x4 = 122 m2
V = 4x7x3 = 84 m3
α= 0.1
T = 0.161 x 84 /0.1 x 122= 1.10 seg.

En realidad las superficies de un recinto no tienen coeficientes de absorción iguales,


debido a su conformación material, como un muro y un cielorraso, por lo tanto a
cada superficie corresponde multiplicarlo por su correspondiente coeficiente de
absorción.
Campo sonoro directo y reverberante

Otro elemento que interviene en la acústica es la forma de distribución del campo


sonoro en un ambiente. El campo sonoro es el valor que adquiere la presión sonora
en cada punto del espacio.
Este se divide en dos valores, directo y reverberante. El campo sonoro directo es el
que acaba de ser emitido por la fuente y que no ha experimentado aun ninguna

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reflexión, en cambio el reverberante es el que incluye el sonido después de la
primera reflexión.
Estos dos componentes tienen comportamientos muy diferentes. El campo directo
disminuye a medida que se distancia de la fuente emisora, y lo hace a razón de 6 dB
por cada duplicación de distancia. Así si a 1 metro de la fuente se mide una presión
sonora de 80 dB, a 2 metros medirá 74 dB, a 4 metros 68 dB y así sucesivamente.
El campo reverberante, en cambio resulta constante en los ambientes cerrados,
como habitaciones, salas, etc. Esto se debe a que el sonido sufre multitud de
reflexiones, y todas ellas se superponen entre sí.

La condición de que convivan estos dos componentes es que el sonido se produzca


en ámbitos cerrados, en el descampado solo predomina el campo directo, en
ambientes cubiertos quienes estén cercanos a la fuente emisora percibirán el campo
directo, ya que solo a determinada distancia predominará el campo reverberante.
De lo anterior se desprende que el campo reverberante será mayor cuantas más
reflectoras del sonido sean las superficies de un espacio, o bien cuanto menor
coeficiente de absorción posean las mismas. Como también el tiempo de
reverberación aumenta cuando aumentan las reflexiones, resultará que a mayor
tiempo de reverberación, mayor campo reverberante.
Esto explica porque en ambientes con superficies duras como gimnasios, el nivel
sonoro es tan alto. Hay un aumento de presión sonora y un mayor campo
reverberante, este tiende a enmascarar el habla por lo que las personas tienden a
subir la intensidad de la voz, aumentando el campo directo para comunicarse con
otras personas, lo cual contribuye al problema pues, entregan energía que
acrecienta la presión sonora magnificando la situación.

Figura N° 3: Campo sonoro directo y reverberante

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Resonancias

La resonancia es otro elemento de incidencia en la calidad acústica de un ambiente


y se produce en salas de pequeño tamaño. Este fenómeno ocurre como
consecuencia de reflexiones sucesivas en superficies opuestas cercanas, al
generarse una onda sonora que viaja perpendicularmente a dos paredes
enfrentadas al reflejarse sobre una de ellas lo hará perpendicularmente sobre la otra
y al volver sobre sí misma repetirá el proceso, generando lo que se conoce como
onda estacionaria, es decir una onda que va y vuelve una y otra vez entre dos
superficies. (Figura 4).

Figura N° 4: Ondas estacionarias. Variaciones con la frecuencia

¿Qué consecuencias tiene este efecto para las condiciones acústicas de un recinto?

El caso es que si se produce un sonido de un determinado nivel de intensidad y


potencia, la acústica de este tipo de recintos 13 tiende a amplificarlo en desmedro de
otros sonidos, predominando o encubriendo a los otros.

Esto se considera un defecto acústico porque da lugar a una difusión no uniforme


del sonido.

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Tabla N° 1: Coeficientes α de absorción

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Absorbentes acústicos

Los materiales de construcción y los revestimientos tienen propiedades absorbentes


muy variables y es en función de sus características, siendo algunas de ellas la
rugosidad y el nivel de porosidad que posean.

Al hablar de absorción, nos interesamos solo por las energías incidentes y


reflejadas, tal es así que la absorción máxima está representada por la ventana
abierta, ya que allí toda la energía es absorbida sin reflejarse hacia atrás.

El tratamiento para el acondicionamiento acústico, suele efectuarse con elementos


materiales destinados a cumplir únicamente con ese requerimiento, que se tornan
más específicos cuando se trata de desarrollos arquitectónicos particulares tales
como salas de grabación, radiodifusión, teatros, etc.
Podríamos distinguir entre materiales acústicos absorbentes y sistemas acústicos
absorbentes.

En el primero de los casos, son los materiales en sí mismos quienes tienen la


propiedad de realizar la absorción del sonido, mientras que los sistemas ya no
dependen tanto del material o los materiales utilizados, sino de las estrategias y
montajes realizados para cumplir con el control acústico de los recintos.

Materiales Absolventes

Se trata de materiales del tipo compresible o esponjoso que tienen la característica


de ser porosos, es decir que poseen cavidades de aire comunicadas entre sí.

Como ejemplos podemos citar la lana mineral, lana de fibra de vidrio, corcho,
espuma de poliuretano, etc. (Figura 5)

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Figura N° 5: Materiales absorbentes

El mecanismo de absorción en todos ellos, consiste en la degradación de la energía


sonora por efecto del roce de las moléculas de aire contra las fibras del material.

La energía sonora comprime su superficie y trabaja como si fuera un resorte, al


incidir la onda sonora, esta intenta penetrar al material por sus intersticios,
provocando el movimiento dentro del mismo, y su eficacia será mayor cuando la
longitud de la onda incidente es del orden del tamaño de los poros.

Es por ello que los materiales absorbentes mejoran su prestación a medida que
disminuye la longitud de la onda, o sea para frecuencias más elevadas.

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El espesor del material es importante para determinar la absorción máxima. La
energía sonora, penetra el material solo hasta determinada profundidad, a partir de
la cual es inútil agregar mayor espesor, pero en cambio se perderán posibilidades de
absorción si el espesor no es el adecuado.
La utilización de estos materiales trae aparejada algunos problemas de orden
práctico, como su apariencia, durabilidad, resistencia a la humedad, degradación,
etc. En estos casos se recurre a paneles de terminación (Aluminio, madera
industrializada, roca de yeso, etc.) en lo posible perforados o ranurados, ocultando el
material absorbente que se encuentra detrás. El rol del emplacado es de
revestimiento ya que ellos mismos no tienen la función absorbente. (Figura 16)

Figura N° 6: Paneles de terminación

En cielorrasos se suelen utilizar las espumas de poliuretano a la vista, estos son


materiales que se fabrican facetados en forma de cuñas anicónicas, las cuales se
comportan como una trampa de sonido ya que el mismo al incidir sobre una
superficie de cuña se refleja varias veces sobre ella y la contigua. (Figura 7)

En pisos el tratamiento suele ser más complejo, a menudo se utilizan alfombras que
además de cierto grado de absorción atenúan los impactos por golpes.
Otro elemento vertical que se utiliza para este fin son los cortinados, que a mayor
separación del paramento crece su efectividad. Es importante su porosidad y
espesor, como así si otorgarle forma a la misma, mediante plegados o fruncidos con
lo cual se puede duplicar su coeficiente de absorción.

Figura N° 7: Trampa de sonido

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Sistemas Absorbentes

1. Paneles vibrantes

Básicamente se trata de una estrategia mediante la cual se exponen superficies


determinadas en movimiento para absorber las ondas sonoras. Cuando la energía
sonora incide sobre la superficie, esta quedara sometida a una vibración y la
posibilidad de moverse de la misma dependerá de su peso y rigidez, si los valores
de estas características no fueran muy importantes, la superficie o placa vibrará
produciendo un movimiento hacia adelante y hacia atrás. Podría decirse que a
mayor cantidad de movimiento de la placa, mayor habrá sido la cantidad de energía
sonora consumida.

Si la placa fuera utilizada para separar dos ambientes, este movimiento vibratorio
realizado por la placa podría ser considerado como una nueva fuente sonora,
dejando pasar parte importante del sonido y por lo tanto tendría un comportamiento
poco eficiente como absorbente acústico, pero al ser instalado contra un cerramiento
vertical dejando detrás una cámara de aire, cumple con las capacidades para el cual
ha sido desarrollado. Asimismo el sistema mejora notablemente, cuando entre los
paneles vibrantes y el cerramiento se intercala un material poroso absorbente como
los descriptos anteriormente, elevando su coeficiente de absorción.

El desarrollo constructivo de este tipo de membranas, consta de placas


impermeables elásticas de poco espesor como madera terciada o material plástico
sujeto a un entramado resistente o bastidor que sostenga cada placa y sea lo
suficientemente rígido como para tomar el movimiento de las láminas, a su vez
convendrá montar el bastidor resultante con intercalación de un material resistente
que permita al conjunto comportarse como una lamina elástica. (Figura 18).

Figura N°8 a: Corte transversal de paneles vibrantes con cámara de aire adosados a
un muro.
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Figura N° 8 b: Corte horizontal de paneles vibrantes con adición de material
absorbente

2. Resonadores Absorbentes

El resonador es un dispositivo que consiste en una cavidad que comunica al exterior


por un conducto estrecho, en cuya boca inciden las ondas sonoras. Estos son
dimensionados teniendo en cuenta las frecuencias, son absorbentes muy
importantes pero no son frecuentemente utilizados.

Consta de dos compartimientos, una cavidad con un determinado volumen de aire y


un cuello de sección y longitud menores a la cavidad (Figura 9). Al incidir la presión
sonora, el aire en el cuello se pone en movimiento alternativamente hacia adelante y
hacia atrás, comportándose como un pistón dentro de un cilindro, mientras que el
volumen de aire contenido en la cavidad actúa como un resorte o una masa elástica.
El sistema cumple con su función absorbente cuando al movimiento de la masa de
aire contenida se le oponen fricciones en el cuello del resonador, generando un
gasto de la energía sonora transformándola en energía calórica.

Figura N° 9: Resonador absorbente.


1- Cavidad del resonador
2- Cuello
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Los resonadores simples resultan poco económicos, pues generalmente se utilizan
varios de ellos en una misma superficie. Para ello se recurre a los resonadores
acoplados, cuya diferencia consta en que contienen una sola cavidad cuyo volumen
resulta igual a la suma de los volúmenes individuales.

Figura N° 10: Batería de resonadores simples

Figura N° 11: Resonadores acoplados

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