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Semestral - Material Práctica Forense

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presupuesto subjetivo, es que puede someterse al proceso de reorganización cualquier persona natural

comerciante o sociedad mercantil que no esté excluida del ámbito de aplicación de la Ley. Y, el
presupuesto objetivo para que la reorganización proceda, es que el deudor esté en una situación de
cesación de pago (Situación en que se encuentra el deudor cuando incumple una o más obligaciones
vencidas que constan en título ejecutivo), insolvencia inminente (cuando el deudor prevé que no podrá
pagar) o falta previsible de liquidez (Situación en que el deudor prevé la imposibilidad de pagar sus
obligaciones futuras a su vencimiento o experimenta dificultades financieras que pueden ocasionar un
estado de insolvencia inminente), puede ser cualquiera de estos 3 presupuestos.

Proceso y Trámite

Solicitud y documentos. Los requisitos o el contenido de la solicitud no están taxativamente señalados


en la Ley, pero se pueden extraer del Código Judicial (para escritos, memoriales o solicitudes dirigidas a
un tribunal), más las formalidades dispersas en la Ley 12, las cuales son:

a) Artículo 478 Código Judicial: “Todo escrito dirigido al tribunal llevará en el margen superior de
la primera plana la indicación de la clase de proceso a que se refiere y el nombre y apellido de las
partes…” aclarando que esto no es un escrito de demanda, es un aviso de intención ante el juez
de insolvencia o en su defecto al juez de circuito civil de abrir el proceso de reorganización.
b) La completa identificación del solicitante y su apoderado judicial con todas las generales.
c) La completa identificación del deudor y sus generales, a menos que lo solicite el mismo deudor.
d) Solicitar y motivar de manera clara los presupuestos subjetivos y objetivos antes mencionados.
(legitimación y situación del deudor)
e) Si solicita la junta de acreedores (iniciado en un proceso de liquidación), se deben consignar B/.
1,000.00 en concepto de gastos iniciales. Lo tomará en cuenta el juez en su examen de la solicitud.

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La previa solicitud del deudor de la apertura del proceso de reorganización debe ser acompañada por los
siguientes documentos:

1. Copia autenticada del acta de la Junta de Accionistas para acogerse al proceso.


2. Explicación de motivos que determinen la cesación de pago, insolvencia o falta de liquidez.
3. Estados financieros auditados, correspondientes al último ejercicio fiscal, emitidos por CPA.
4. Estados financieros interinos correspondientes al último trimestre certificados por CPA.
5. Inventario de activos y pasivos certificado por CPA.
6. Lista de sus bienes, lugar en que se encuentran y los gravámenes que les afectan.
7. Relación de los procesos que tenga pendientes.
8. Planilla de trabajadores correspondiente al mes inmediatamente anterior a la solicitud.
9. Proyecto de reorganización del deudor (reestructuración financiera, operativa, de competitividad).

Dos (2) Momentos Procesales. La Ley 12 /2016 presenta 2 momentos procesales al inicio. El primero
es el momento de la presentación de la solicitud de la reorganización, y el segundo es el momento de la
apertura del proceso de reorganización. Los efectos que se manifiestan en cada momento, son distintos.

Presentación de la solicitud de reorganización. Tiene lugar en el Registro Único de Expedientes (RUE)


para su reparto al juez de circuito competente, el efecto que tiene la presentación de esta solicitud es que
no se podrán realizar reformas al pacto social de la sociedad deudora, constituir y ejecutar garantías que
recaigan sobre bienes propios del deudor, efectuar enajenaciones de bienes u operaciones, entre otras
restricciones similares. (Art 34 Ley 12/2016)

Examen de la solicitud y Corrección. La Ley 12/2016 señala el curso que sigue la solicitud, luego de
presentada, estableciendo diferencias dependiendo de quien la presente, si, la presenta el deudor: El juez
competente verificará, dentro de los 5 días siguientes, si cumple con los presupuestos para su
presentación y sustanciación, a fin de declarar abierto el proceso de reorganización. Si, la presenta el
representante de la junta de acreedores: Que se produce dentro del proceso de liquidación, le corresponde
al juez del concurso examinar y decidir cómo debe proseguir la reorganización. Si, la presenta el
representante de un proceso de insolvencia extranjero: El juez la admitirá en el término de 5 días y dará
traslado al deudor, por un término de 20 días para que se apersone al proceso y presente la documentación
arriba listada y manifieste si se adhiere a la solicitud de reorganización. Si la solicitud tiene algún defecto
o si omite algún presupuesto o requisito, el juez dentro de los 5 días después de presentada la solicitud,
puede ordenar o prevenirlo al solicitante, para que corrija dentro de los 10 días siguientes.

Apertura del proceso de Reorganización. El proceso de reorganización inicia con el auto de


declaratoria de apertura, que en su contenido deberá:

1. Designar un administrador concursal de una lista previamente calificados como idóneos y fijar sus
honorarios provisionales. (Es un auxiliar judicial art. 218 del Código Judicial. Su perfil, según el
art. 46 de la ley 12/2016, debe tener experiencia acreditada en la actividad empresarial o licenciado
en derecho, certificado de idoneidad si la ley lo exige y estudios o experiencia en negociación).
2. Declarar abierto el plazo de protección financiera concursal, que dura hasta que se confirme el
Acuerdo de Reorganización. (Plazo otorgado al deudor, en el cual no se podrá solicitar y declarar
su liquidación, ni podrán iniciarse en su contra procesos ejecutivos, ejecuciones, lanzamientos, etc.).
3. Ordenar la inscripción del auto en el Registro Público de Panamá, a fin de que conste la designación
del administrador concursal y la prohibición general de inscribir cualquier título emanado del
deudor. (Esto, para poner en conocimiento de terceros la designación del administrador concursal
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y evitar la inscripción de títulos emanados por el propio deudor, que puedan ser oponibles a
terceros).
4. Ordenar al administrador concursal que presente calificación y graduación de créditos y derechos
de voto, el inventario y avalúo de los bienes del deudor, con los créditos hasta el inicio del proceso.
5. Prevenir al deudor que, sin autorización del juez del concurso, no podrá realizar enajenaciones fuera
de las del giro ordinario del negocio, ni constituir cauciones sobre sus bienes, ni hacer pagos o
arreglos relacionados con sus obligaciones, ni reformar sus estatutos, so pena de nulidad.
6. Decretar, cuando sea necesario, medidas cautelares sobre los bienes del deudor y ordenar, en todo
caso, la inscripción en el registro correspondiente del auto de apertura del proceso de
reorganización, respecto de aquellos bienes sujetos a esa formalidad.
7. Ordenar al deudor y al administrador concursal la fijación de un aviso que informe sobre el inicio
del proceso de reorganización, en la sede y sucursales del deudor.
8. Ordenar publicar en prensa escrita, durante 5 días consecutivos, el auto de apertura del proceso de
reorganización y el llamamiento a todos los acreedores e interesados, para que comparezcan al
proceso en el término de 20 días. La publicación la hará el administrador concursal dentro de los 5
días siguientes a la emisión del auto, a costa del solicitante.
9. Poner a disposición de los interesados el proyecto de reorganización presentado por el deudor.
10. Comunicar a los tribunales el inicio del proceso de reorganización, para efectos de las medidas de
protección financiera concursal.

Recursos contra el auto que decreta o niega la apertura del proceso. El auto que decreta la apertura,
no será susceptible de ningún recurso. El que lo niegue, solo será susceptible del recurso de apelación en
el efecto devolutivo, que podrá ser interpuesto por el deudor o el representante del proceso concursal de
insolvencia solicitante.

Calificación y Graduación de Créditos y Derecho a Voto. La misma ley nos define el término crédito
como el Derecho a cobrar una suma con cargo a la masa de la insolvencia del deudor, y a su vez define
varias clases de créditos, Crédito calificado, Crédito litigioso, Crédito o gasto administrativo, Crédito
reconocido, Crédito verificado. Los acreedores tendrán un plazo de 20 días, contados desde la última
publicación del auto de apertura del proceso de reorganización, para: (1) verificar sus créditos ante el
tribunal (2) acompañar los títulos justificativos de los créditos. (3) manifestar su adhesión al proyecto de
reorganización propuesto por el deudor. (4) presentar con su crédito una declaración jurada de su
vinculación con el deudor. Vencido el término de 20 días, el administrador concursal presentará al
tribunal, dentro de los 2 días siguientes, la lista de los créditos verificados, con sus observaciones, la que
estará a disposición de los acreedores y el deudor para que presenten sus objeciones dentro del término
de 5 días. Expirado el término de 5 días para objeciones, sin que se presente ninguna, quedarán
reconocidos los créditos y, dentro de los 5 días siguientes, el juez fijará la fecha, lugar y hora en que
deberá realizarse la primera Junta General de Acreedores. El administrador contará con el término de 5
días para presentar (1) La lista de los créditos reconocidos (2) La lista de los créditos objetados y un
informe a la Junta de Acreedores sobre las razones de las objeciones.

Junta General de Acreedores y Acuerdo de Reorganización. El juez fijará la fecha, lugar y hora en
que deberá realizarse la primera Junta General de Acreedores para debatir el Plan de Reorganización,
la cual se celebrará dentro de los 10 días siguientes a la presentación de las listas por el administrador y
podrá establecer una fecha alterna 5 días después, para el evento de que la Junta no se realice en la
primera convocatoria. La Junta, funciona así:
1. El quorum reglamentario lo conforma la mayoría absoluta de los acreedores que integran la lista
de créditos reconocidos.
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2. Una vez reunida la Junta General de Acreedores, el administrador concursal presentará a la Junta
un informe sobre la situación financiera de la empresa, el contenido y viabilidad del proyecto.
3. Se someterá a discusión el proyecto de reorganización presentado por el deudor, así como las
adhesiones, observaciones y recomendaciones presentadas por los acreedores.
4. En esta primera Junta se acordará, los honorarios del administrador concursal.

Si no se llega a un acuerdo de Reorganización en la primera Junta, se abrirá un período de negociaciones


en los 10 días siguientes (que se puede extender por la mayoría simple de los acreedores, por un plazo
que no exceda 20 días), en que los acreedores trabajarán en el Plan de Reorganización, junto al deudor y
el administrador. El juez en esa primera Junta establecerá la fecha, lugar y hora en que se celebrará la
Junta de Acreedores para la aprobación del Acuerdo de Reorganización, que se deberá realizar
dentro de los 10 días siguientes al vencimiento del período de negociaciones.

En la Junta para la aprobación del Acuerdo de Reorganización, el administrador concursal presentará un


informe que contendrá, el Plan de Reorganización, que se someterá a votación, situación financiera del
deudor, con datos sobre el activo, el pasivo y el flujo de efectivo, todo dato no financiero que pueda
repercutir sobre el rendimiento futuro de la empresa del deudor, una relación de las condiciones que
permitirían que la empresa se reorganice con éxito, e información que respalde las gestiones realizadas
para cumplir todas las obligaciones incluidas en el Plan. El Acuerdo de Reorganización debe ser aprobado
por la mayoría absoluta de los acreedores que representen, al menos, el 66% de la totalidad del pasivo.
Si en la Junta no está presente el 66% de la totalidad del pasivo, en el mismo acto, el juez hará una nueva
convocatoria, dentro de los 10 días siguientes, para la aprobación del Acuerdo.

Aprobación o desaprobación del Acuerdo. Dentro de los 5 días siguientes a su aprobación por la Junta
de Acreedores, el juez confirmará el Acuerdo de Reorganización si considera que se han cumplido las
condiciones requeridas y será función del encargado de su supervisión velar porque se cumplan las
condiciones, las acciones y cronograma para su cumplimiento. Para este efecto, el supervisor tendrá
plenas facultades para compeler, exigir y realizar las acciones pertinentes para su cumplimiento. Cuando
cualquier miembro de la Junta advierta al tribunal que no es posible el cumplimiento del Acuerdo de
Reorganización, el juez convocará de inmediato a la Junta General de Acreedores para someter el asunto
a su consideración y tomar las decisiones para no proseguir con el Acuerdo o liquidar la empresa,
requiriéndose la misma mayoría para la aprobación del Acuerdo de Reorganización.

En caso de que el juez no confirme el Acuerdo de Reorganización o decide, por voto mayoritario, poner
término al proceso y la causal que dio inicio al proceso es la insolvencia inminente o falta previsible de
liquidez, se tendrá por terminado el proceso concursal de reorganización. Pero, la Junta o cualquier
acreedor puede solicitar al juez el inicio del proceso de liquidación.

Concluye el proceso de Reorganización, luego que el encargado de la ejecución del Acuerdo presenta
su informe final al juez, en que le comunica y sustenta el cumplimiento del Acuerdo de Reorganización,
caso en el cual el juez dará por terminado el proceso concursal de reorganización.

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2. PROCESO CONCURSAL DE LIQUIDACIÓN

Por Greg Watson


Legitimación

Están legitimados para solicitar la declaratoria de liquidación: El deudor, los acreedores, con excepción
de los hipotecarios y prendarios siempre que no contraríen la presunción iuris tantum de suficiencia de
pago de crédito con la garantía real, y los representantes de procesos de insolvencia en el extranjero
previo cumplimiento de los requisitos establecidos en la ley.

Medidas Cautelares

Como en todos los demás procesos, a fin de evitar que el proceso sea ilusorio y, sobre todo, a fin de
cuidar el patrimonio del deudor que será objeto de liquidación es permitido solicitar a costa y
responsabilidad del demandante medidas cautelares como la inhabilitación general del deudor.
Importante es recalcar que el momento procesal oportuno para la solicitud de esta medida es el periodo
comprendido entre la presentación de la demanda y antes de la declaratoria de ejecución.

Presupuestos Procesales

Los presupuestos objetivos dispuestos por la norma son conductas del deudor que consisten en el cese
de pago de obligaciones que sean producto del tráfico mercantil que consten en título ejecutivo, el
libramiento de tres (3) o más ejecuciones siempre que el deudor no muestre capacidad de cumplir en los
respectivos procesos, se oculte y no ceda la administración de sus negocios de modo que pueda cumplir
con las obligaciones vencidas.

Forzosa o Voluntaria

La diferencia entre los tipos de liquidación se basa en criterios subjetivos de legitimación siendo la
voluntaria aquella que sea demandada por el deudor y forzosa aquella que presenta un acreedor; esta
diferencia cobra capital importancia cuando de requisitos para la presentación de la demanda se trata,
además que la tramitación y el curso procesal del proceso varía, también, atendiendo a esta clasificación.
En cuanto a los documentos que deben acompañar la demanda pudiéramos, resumir los planteados por
el artículo 82, referente a la liquidación voluntaria en que el deudor debe presentar documentación que
acredite, en caso de ser una persona jurídica, la autorización expresa del órgano de gobierno
correspondiente la presentación de la demanda, la cantidad y ubicación de sus bienes, así como la
situación contable y financiera del deudor; mientras que en la forzosa el legislador de limita a imponerle,
al acreedor, la carga de recopilar y aportar con la demanda documentos que prueben los presupuesto
procesales objetivos previamente esbozados, un depósito judicial inicial de gastos.

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Proceso y Trámite

Demanda, Traslado, Contestación y Oposición

Presentada la demanda el proceso varía dependiendo del tipo de liquidación en estudio; en caso de ser
voluntaria el tribunal solamente que se cumplan con alguno de los supuestos de hecho que establece la
ley y que la demanda cumpla con la forma predispuesta.

En los procesos forzosos, una vez presentada la demanda el juzgador entrará a valorar si se cumple con
la documentación que debe acompañar la demanda y que se cumplan los presupuestos procesales
objetivos, en caso positivo, debe admitir la demanda en un término de 5 días, una vez admitida correrá
traslado al deudor por un periodo de 20 días, para que se apersone y conteste la demanda acompañando
con la contestación todos los documentos que se le exigirían en caso de que la liquidación sea voluntaria.
En este término de 20 días, el deudor podrá oponerse al crédito, en caso de que el deudor use esta facultad
contará con 3 días para contestar la oposición contados a partir del cese del término de traslado.

La decisión respecto a la oposición al crédito y consecutiva declaratoria de liquidación se proferirá en la


audiencia por medio de un auto, esta resolución es apelable en efecto suspensivo en caso de que sea
declarada negada la demanda y en efecto devolutivo, en caso de que se declare infundada la oposición.
La facultad de la apelación se ve afectada por la inacción y la no comparecencia al proceso del deudor.

Audiencia y Auto de Declaratoria de Liquidación

Debemos tener en cuenta que esta audiencia llamada “Inicial” solo es aplicable a las liquidaciones
forzosas, toda vez que, el propósito de esta es resolver lo correspondiente a la contestación de la demanda
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y la oposición al crédito. La decisión que resultare de esta audiencia se proferirá en un auto que puede
ser dictado en dos direcciones: emitiendo la declaratoria de liquidación o cerrando el proceso por una
oposición fundada.

Este auto es el punto de partida presunto –admite prueba en contrario y efectos retroactivos hasta 4 años–
de la cesación de pagos del deudor; además en materia de prescripción, es este el acto procesal que
detiene los términos correspondientes a las obligaciones del deudor.

El deudor, previa resolución desfavorable en su contra de los recursos pertinente, solo tiene 4 opciones
establecidas en el artículo 90 de la ley 12/2016: Consignar fondos suficientes para honrar las
obligaciones; acuerdo de suspensión del proceso para lograr convenio de pago; someterse a un proceso
de reorganización o allanarse; la ley castiga la inacción o escogencia de alternativa del deudor en el
proceso con la apertura con la declaración directa de liquidación vía auto.

Inventario y Avalúo

El juez designará, conforme a los requisitos y perfil establecidos en el capítulo VIII de la ley 12 de 2016
a un liquidador que será quien se ocupe de la administración de los negocios del deudor concursado y el
encargado de liquidar sus bienes para satisfacer, en lo posible, los créditos de los acreedores. Este debe
tomar posesión como requisito previo al avance a la siguiente etapa procesal y puede ser removido por
el tribunal por acuerdo de la Junta General de Acreedores o por razones fundadas presentada por algún
acreedor.

El Liquidador, previa toma de posesión y respetando las reglas de la ley debe inventariar y avaluar los
bienes del deudor, además debe buscar activos del deudor para lo que se le permite administrar con
control y presencia del tribunal las comunicaciones del deudor.

Las decisiones de incorporar al inventario bienes pueden ser reclamadas por el deudor por medio de
audiencia con alegatos y pruebas sumarias y, en palabras expresa del código judicial una “lacónica
relación de las alegaciones y las pruebas” debe tomarse una decisión respecto al reclamo (Véase artículo
146 de la ley 12/2016 y artículo 494 del código judicial). El inventario debe ser consignado por el
liquidador: uno que constará en autos y otro en posesión del liquidador.

Reunión de Junta General de Acreedores

El tribunal competente también ordena –en el auto de declaratoria de liquidación– la notificación por
medio de edicto a todos los acreedores para que comparezcan a la liquidación, para esto el auto de
declaratoria de liquidación debe ser publicado en un periódico de circulación nacional por un periodo de
5 días para luego ser fijado en edicto por 10 días, después desfijado en el edicto contarán los acreedores
con 20 días para apersonarse al proceso (Véase numeral 9, artículo 93 Ley 12/2016). En este periodo es
el momento procesal idóneo para la presentación de créditos, siendo esta la legitimación para ingresar al
proceso.

La primera reunión de la Junta se realiza con el propósito de examinar y reconocer, cuando sea
procedente, todos los créditos presentes en el concurso; esto se hace utilizando de base un informe del
liquidador donde conste todos los créditos que acudieron al concurso, su estado y las pretendidas
preferencias; este examen puede extenderse por los días que sea necesario sin necesidad de una nueva
convocatoria.
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El quorum de asistencia de estas reuniones es del 50% + 1 de los créditos y 50% + 1 de los asistentes
para votación. Abierta la reunión se deben escuchar los alegatos de cada acreedor y las observaciones del
liquidador en cuanto a la clasificación de los créditos y sus estados, en base a ello se entienden
reconocidos los créditos aceptados por la mayoría de la Junta y el Liquidador.

Superada la Junta de Verificación de créditos, con el aval del 30% de los acreedores con derecho a voto
podrá proponer el deudor el sometimiento a un proceso de reorganización y esta moción debe ser
aprobado por el 50%+1 de los presentes.

Paralelo a estas reuniones el liquidador estará vendiendo (haciendo líquidos) los bienes del deudor, por
lo que el proceso culmina con la distribución por parte del tribunal, conforme a lo dispuesto en las actas
de reconocimiento de créditos de la Junta y tomando en cuenta la prelación y preferencia del crédito, la
masa de la liquidación a cada acreedor su parte para satisfacer, en proporción, la masa de bienes. En este
sentido la ley también permite que los acreedores en la Junta acuerden, antes de la venta, la adjudicación
de ciertos bienes, particularmente.

3. ¿QUÉ PASA CON LOS DERECHOS DE LOS ACREEDORES?


DIVERSAS CLASES DE ACREEDORES, CRÉDITOS
LITIGIOSOS, DISTRIBUCIÓN DE LA MASA DE BIENES,
TERMINACIÓN DEL CONCURSO.

Por César Ortíz


La insolvencia de una empresa y el derecho de los acreedores.

Al hablar de insolvencia y atendiendo al sentido literal de la palabra, nos referimos a la imposibilidad de


una empresa de poder cumplir una o varias obligaciones con uno o varios acreedores por falta de medios.
Entiéndase como aquella incapacidad de la empresa para pagar sus deudas por faltas de activos.

Es preciso hacer mención, que a pesar de que una empresa carezca de activos líquidos para cubrir sus
deudas, no necesariamente significa que no pueda con otros recursos cubrir sus deudas (entiéndase por
deuda aquella actividad comercial realizada en favor de la empresa que a la fecha no ha sido cancelada),
por esta razón la ley 12, del 19 de mayo de 2016, ha determinado en su contenido mecanismos de acciones
pertenecientes a los acreedores para poder exigir el cumplimiento del crédito.

Dentro de esta ley vamos a encontrar tres tipos de procesos por medio del cual se puede exigir el
cumplimiento del crédito, y cada uno de estos permiten la entronización al proceso o la apertura del
mismo por parte de los acreedores; estos son: proceso concursal de reorganización, Proceso Concursal
de Liquidación Judicial y el Proceso concursal de insolvencia transfronteriza o Internacional.

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Cómo puede un acreedor exigir su crédito y cuáles son sus requisitos
El artículo 178 de la ley 12/2016, hace mención de que, en el proceso de insolvencia, solamente se
pagarán los créditos que hayan sido calificado en el concurso; es decir, aquellos créditos que presten
mérito ejecutivo y sean admitidos por el juez, sin importar su fecha deben ser pagados. Además, este
mismo artículo hace mención de aquellos créditos que no pueden ser parte de este proceso y estos son
los créditos que hayan sido garantizados con prenda, hipoteca o alguna otra garantía real. A excepción
de que estos acreedores renuncien a su privilegio.

Un tema muy interesante que surge al momento de la orden de pago, es determinar cuáles créditos
merecen ser tratados con mayores privilegios que otros, y esto presenta una complejidad para algunos
acreedores, que, a pesar de ser acreedores, no siempre pueden salvar sus créditos en su totalidad a causa
del orden de prelación dado que este determinará los créditos que han de pagarse primero del conjunto
de activos que tenga la empresa y luego los otros.

Los diferentes tipos de prioridades que se pueden establecer en una prelación de pagos son:
• Prioridad absoluta: algunos tipos de deudas tienen prioridad absoluta sobre cualquier otra
deuda. Esto significa que, en caso de insolvencia, estas deudas deben ser pagadas primero antes
de cualquier otra deuda. Por ejemplo: los impuestos.
• Prioridad garantizada: una deuda garantizada es aquella que está respaldada por un bien o
activo específico. Por ejemplo: un préstamo hipotecario.
• Prioridad preferente: las deudas preferentes son aquellas que tienen una prioridad más alta que
las deudas ordinarias, pero que no están garantizadas. Un ejemplo común de una deuda preferente
son lo salarios y las indemnizaciones por despido de los empleados.
• Deudas ordinarias: las deudas ordinarias son aquellas que no tienen una prioridad especial en la
prelación de pagos. En el caso de la insolvencia, estas deudas se pagan después de que se han
pagado las deudas con prioridad absoluta, las deudas garantizadas y las deudas preferentes.

Tipos de acreedores
El orden de prelación va a depender siempre de la calidad o tipo de acreedor que sea y tratándose de
insolvencia, la ley 12/2016 establece algunos lineamientos a seguir dependiendo de la calidad del
acreedor. La misma establece tres tipos de acreedores que son: los acreedores con garantía real, los
acreedores privilegiados y los acreedores quirográficos.

• Acreedor con garantía real: entiéndase por este aquel que tiene garantizado su crédito con el
derecho real de hipoteca, constituido a su favor sobre un inmueble de propiedad del deudor. Y
que la mencionada ley específica que estos tendrán el derecho a ser pagados con el precio de los
bienes afectados, pero solo hasta donde estos alcancen.
• Acreedor Privilegiado: se le denomina así el que, por disposición de la ley, tiene preferencia
sobre los demás acreedores para el cobro de su crédito. Al tenor de este lay (12/2016), si los
bienes sujetos a un privilegio especial no bastan para pagarle a los acreedores privilegiados, estos
concurrirán para el excedente junto con los acreedores quirográficos. Además, el artículo 186 de
la presente ley tipifica que aquellos acreedores privilegiados que quieran renunciar a su privilegio
lo deben hacer desde el escrito de presentación e indicar a qué parte de su crédito renuncian.
• Acreedor quirográficos: es aquel acreedor que puede justificar su crédito mediante un
documento manuscrito. En la legislación panameña se entiende por acreedor quirografario el que
no tiene privilegio; es decir, el acreedor común o simple.

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Respecto de los créditos litigiosos (artículo 195); Nunca, tratándose de insolvencia, se podrá pagar alguna
deuda sin antes pasar por el examen de clasificación y graduación del crédito, así lo estipula la ley12/2016
en su artículo 181 y anexa que dicha clasificación la hará la junta general de acreedores y aquellos
acreedores que no estén de acuerdo, podrán presentar reclamos por medio de incidentes ante el liquidador.

Distribución de la masa de bienes y terminación del proceso


Respecto a la distribución y liquidación de los bienes, es preciso mencionar que la ley 12/2016, presenta
en su contenido distintos medios para poder cobrar su crédito aun cuando la junta de acreedores no lo
haya tomado en cuenta.

En primer lugar, es necesario conocer que los acreedores pueden optar por salvar sus créditos con bienes
antes de que los mismos sean rematados (art. 201), pero esto con autorización de la junta de acreedores.
Sin embargo, el artículo 200 prohíbe la cancelación de un crédito con bienes si no es con autorización
expresa del acreedor.

Normalmente en la práctica, el avalúo del bien lo hace un perito; sin embargo, tratándose de procesos de
insolvencia, será la junta de acreedores quien determine el valor del bien; por ejemplo: si usted tiene un
crédito de 100,000.00 dólares y a razón de una parte de esa deuda desea tener un bien antes de que sea
rematado y el mismo está valorado en 75,000.00 dólares, la junta de acreedores puede optar por salvar la
totalidad de su deuda con la entrega de ese bien y no se hará responsable la junta por cualquier vicio
oculto en el bien adquirido.

En todo caso, si no se llega a un acuerdo se tendrá que hacer venta judicial de todos los bienes, en su
línea el artículo 197 de la presente ley tipifica que luego de la venta judicial de todos los bienes, después
de los 8 días siguientes, el liquidador formará un estado de haber. Esto significa que el juez determinará
la división de lo obtenido con la venta judicial mediante un escrito que contendrá: bienes vendidos, su
producto, gastos, cantidades depositadas, los créditos que no se han podido cobrar y los pendientes de
demandas judiciales.

Es preciso mencionar que, sin importar la decisión del juez, mientras haya incidentes sin resolver respecto
a la prelación del crédito, nadie podrá retirar cantidad alguna, sino prestando fianza por la cantidad a
recibir.

Terminación del proceso


Respecto a la terminación del proceso, cuando se haya hecho la división, venta de los bienes y no haya
excepciones respecto al orden de prelación, se acatará lo dictaminado por el juez y cada acreedor puede
retirar la parte que le corresponde, pero en caso distinto, que no haya bienes para salvar los créditos, el
juez por con autorización de la junta podrá dar por terminada la liquidación. Además, es necesario saber
que la junta puede dejar el proceso abierto siempre y cuando la misma corra con los gastos, si esta no lo
hace, el juez queda autorizado para dar por terminada la liquidación.

El proceso se termina oficialmente con un informe emitido por el juez a la junta de acreedores que
contendrá: un memorial de las actividades realizadas y este mismo quedará sujeto a excepciones por
termino de 10 días con el fin de que puedan presentar objeciones. Luego el juez tendrá dos días para
atender las excepciones y emitir auto que no es susceptible de recurso.

Con la aprobación del informe final y la declaración del juez, queda terminado el concurso.

Página 14
4. INSOLVENCIA TRANSFRONTERIZA

Por Cristina Rivera


Las actividades comerciales se realizan en un mundo globalizado y con el avance de la tecnología, facilita
la comunicación y el desarrollo de un negocio en particular, esto hace que grandes grupos económicos
lleven a cabo procesos comerciales de manera continua, lo que permite que los asuntos concursales deban
ser mirados con mayor detenimiento y análisis ya que estos, involucran una cadena económica de
afectaciones en el mercado y repercusiones en diferentes países. Ante esta situación se ha desarrollado
regulaciones jurídicas que permite garantizar la inversión.

Queremos destacar que en el Código de Bustamante 1989 y que Panamá ratifica, aborda en el titulo
octavo, capitulo II lo que anteriormente se conocía como quiebra, término que utilizamos por mucho
tiempo bajo el título de “universalidades de la quiebra o concursos y sus efectos”, en su artículo 416
describe que la declaratoria de incapacidad o concursado tiene en los Estados contratantes efectos
extraterritoriales mediante el cumplimiento previo de formalidades o publicación que exija cada uno
de los Estados. Desde ese momento ya se reconocía los autos de declaratoria de quiebra en otro estado
(art. 417), lo que permitió el desarrollo de legislaciones para lograr una cooperación entre Estados.

La Ley 12 de 2016 estableció un cuerpo normativo en materia de insolvencia con la finalidad de proteger
el crédito, los acreedores y dar una oportunidad de conservación de la empresa a través de procesos de
reorganización y liquidación judicial.

En la presente ley se desarrolla la insolvencia transfronteriza en su Capítulo III a partir del artículo 210
al 241; sin embargo, no nos define el concepto de insolvencia transfronteriza, esto nos lleva primero a
preguntarnos ¿Qué se entiende por insolvencia transfronteriza?

Respondiendo esta interrogante, la comisión de las naciones unidas para el derecho mercantil
internacional, en la presentación de la Ley Modelo de la CNUDMI sobre insolvencia transfronteriza con
la guía para su incorporación al Derecho interno, lo define de la siguiente manera: “El fenómeno
esencialmente económico que se presenta cuando un deudor incurre en situación de insolvencia y tiene
bienes en más de un Estado, o cuando algunos de los acreedores de dicho deudor no son ciudadanos del
Estado en el que se inició el procedimiento de insolvencia.”
Podemos decir que la insolvencia transfronteriza busca garantizar y proteger los intereses económicos en
diferentes Estados lo cual propicia una cooperación judicial internacional y el reconocimiento de nuestros
tribunales de procesos judiciales iniciados en el extranjero.

En este orden de idea, es necesario señalar que existe una ley modelo sobre insolvencia transfronteriza
que fue aprobada por la CNUDMI el 30 de mayo de 1997; sin embargo, al ser un texto no vinculante,
recomienda a los Estados su incorporación al derecho interno. No es, hasta después de 10 años que
Panamá adopta este cuerpo normativo adaptándola a nuestro derecho interno.

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Si bien es cierto, no abordaremos a cabalidad los artículos que desarrolla la ley en el tema de insolvencia
transfronteriza, procuraremos resaltar lo que consideramos que es importante hacer mención.

Como hemos mencionado anteriormente, la finalidad de la presente ley es la cooperación entre “las
autoridades competentes de Panamá” con otros estados para garantizar o dar mayor seguridad jurídica
al comercio, de que exista una administración equitativa que proteja los intereses de los acreedores y
sobre todo brindar la oportunidad de reorganización que permita mantener la empresa, que atraviesa
dificultades financieras de mantenerse en el mercado; sin embargo en la práctica esta teoría puede ser
insostenible, muy pocos Estados están dispuestos a renunciar su soberanía cuando se pueden ver
afectados bienes de su territorio y ciudadanos de su país por las decisiones de un juez extranjero en
consecuencia, hay multiplicidad de foros concursales, cada uno tiene su propio procedimiento y su propio
juez, que actúan de manera independiente respecto de los otros.

La ley es aplicable en los siguientes casos: cuando un tribunal extranjero solicite asistencia en la
República de Panamá con relación a proceso extranjero, cuando sea solicitada la asistencia en un Estado
extranjero con relación a un proceso tramitado con arreglo a esta ley, cuando se esté tramitando
simultáneamente y respecto al mismo deudor un proceso extranjero y un proceso concursal de insolvencia
en nuestro país y por ultimo que los acreedores u otras personas interesadas, que estén en el extranjero,
tengan interés en solicitar la apertura de un proceso o en particular en un proceso en Panamá, que se esté
tramitando conforme con esta ley.

Esta ley crea como precedente, la formación de tribunales para el reconocimiento de procesos extranjeros
(Cuarto Tribunal Superior del primer distrito judicial) y en materia de cooperación con los tribunales
extranjeros, “los juzgados de circuito de insolvencia del domicilio principal del deudor” juzgado y
tribunales que, de acuerdo con los expertos en la materia, consideran que existe poco interés e inversión
en órganos judiciales que puedan conocer y resolver situaciones de insolvencia, los tribunales que
resuelven acerca de esta materia son los juzgados de jurisdicción civil.

Todo representante extranjero está legitimado para comparecer directamente ante un tribunal de nuestro
país, está facultado para solicitar la apertura del proceso de acuerdo con lo descrito en la Ley 12 de 2016.
Para reconocer un proceso extranjero, esta solicitud debe ir acompañada de una copia autenticada de la
resolución que declara abierto el proceso extranjero y se nombra al representante extranjero y un
certificado expedido por el tribunal extranjero en el que se acredita la existencia del proceso extranjero
y el nombramiento del representante extranjero; sin embargo, pueden presentarse otras pruebas, en
ausencia a las mencionadas.

Una vez presentada la solicitud de reconocimiento de un proceso extranjero, es deber del representante
extranjero informar todos los cambios importantes en la situación del proceso extranjero o algún otro
proceso que se interpone al mismo deudor.

Desde la presentación de la solicitud de reconocimiento hasta su resolución, se puede otorgar medidas


provisionales como suspensión de procesos ejecutivos, asignar una persona la administración parcial o
total de los bienes del deudor que se encuentren en Panamá, suspender todos derecho a transmitir o gravar
los bienes del deudor o conceder cualquier medida que conforme a nuestra legislación sea otorgable al
representante de la insolvencia. Es importante saber que las medidas provisionales mencionadas, pueden
ser denegadas si afecta el desarrollo de un proceso extranjero principal (proceso extranjero que cursa en
el Estado donde el deudor tenga el centro de sus principales intereses).

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De igual forma si un proceso se desarrolla en Panamá, el representante extranjero podrá intervenir
conforme a las condiciones prescritas por el derecho interno, en todo proceso en el que el deudor sea
parte.
FLUJOGRAMA N°3
INSOLVENCIA TRANSFRONTERIZA
Reconocimiento de un proceso extranjero

Copia autenticada de la •Comunicación directa entre


resolución del proceso abierto y los tribunales.
se nombra al representante Consulado de Panamá •Comunicación directa entre
extranjero. (Apostillar) tribunal de Panamá y
+ representante extranjero.
Certificado expedido por el •Comunicación directa entre
tribunal extranjero, acredita la representante de la insolvencia
existencia del proceso. y los tribunales.
+
Declaración con los datos de
todos los procesos extranjeros
abiertos.
Traducido al idioma español.

Pruebas apostilladas
Tercer Tribunal Superior +
de Justicia del Primer Solicitud de
Distrito Judicial reconocimiento de
proceso extranjero.
Resolución de
reconocimiento

Caso Concreto de Insolvencia Transfronteriza

La sociedad ASTALDI SPA, presenta un proceso de insolvencia por los tribunales de Roma, dicha
sociedad realiza los trámites para la solicitud de reconocimiento concursal en Panamá. La solicitud fue
presentada ante el juzgado décimo octavo de circuito de lo civil del primer circuito judicial, resolviendo
en primera instancia, la no admisión del proceso de reconocimiento concursal transfronterizo de la
sociedad antes mencionada, por no cumplir con la documentación idónea al que fue nombrado
representante en el extranjero y que la misma tampoco cumple con las formalidades de la traducción del
documento en español ya que no consta la idoneidad de la persona.

Se presenta un recurso de apelación, sustentando que la legislación italiana no contempla la figura del
representante extranjero y que la Ley 12 de 2016 cita en su artículo 225 que se podrá presentar cualquier
otra prueba sobre la existencia de procesos extranjeros, señala el recurrente que el juez debe admitir la
solicitud y que el auto apelado deja de lado la cooperación internacional.

El tribunal señala que tiene competencia para conocer de segunda instancia la apelación interpuesta y
que según el artículo 2 de la Ley 231 de 28 de junio de 2021, se asignó la competencia transitoria al
Tercer Tribunal Superior de Justicia del Primer Distrito Judicial de Panamá (Libre competencia y asuntos
del consumidor) para conocer de las causas cuya competencia está otorgada, según la Ley 12 de 2016, al
Cuarto Tribunal Superior de Justicia y que en su artículo 262 de la ley que ha sido objeto de nuestro
estudio, señala que de manera transitoria seguirán conociendo de los procesos los juzgados de
jurisdicción Civil.

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Sustenta el magistrado ponente Luis Camargo, que el juzgado de circuito no tiene competencia para
conocer de la solicitud de insolvencia transfronteriza presentada, en el artículo 214, indica, que el tribunal
competente para los procesos de reconocimiento de insolvencia transfronteriza es el Cuarto Tribunal
Superior del Primer Distrito Judicial, por lo tanto esta función le corresponde de manera transitoria al
Tercer Tribunal Superior de Primer Distrito Judicial de Panamá, por ende, debe confirmarse la decisión
de primera instancia, de no admitir el proceso de reconocimiento de proceso concursal, por razones, de
falta de competencia del Juzgado AQUO para conocer de dicha solicitud.

5. INSOLVENCIAS PUNIBLES

Por Dermelio González


Regulación

La insolvencia punible es un delito que se encuentra debidamente tipificado en el Libro Segundo (Los
Delitos) del Código penal de la República de Panamá, Título VII (delitos contra el orden económico),
capítulo VII (insolvencia punible), este tipo penal comprende los artículos 281,282 y 283 de dicha excerta
legal.

Estos delitos eran conocidos también como Insolvencias fraudulentas o anteriormente bajo la
denominación de quiebra hasta la entrada en vigor de la ley 12 del jueves 19 de mayo del 2016 la cual
establece el Régimen de los procesos concursales de insolvencia y dicta otras disposiciones.

¿De qué se tratan estos tipos de delitos?

El delito de insolvencia punible es un delito primero que nada de carácter económico, en el que el deudor
lleva a cabo acciones ilegales para crear un desajuste en sus activos o patrimonio, con el objetivo de
alegar que no puede hacer frente a sus acreedores, declarándose insolvente. En la que un sujeto activo
actúa con fraude, este sujeto activo tiene una obligación previa con sus acreedores a los cuales pretende
evadir, él no quiere cumplir con sus obligaciones y decide fraguar, simular una insolvencia ficticia para
no hacerle frente a dichos compromisos adquiridos.

Incluso se puede dar el caso de que sus negocios vayan bien pero el deudor no quiere reducir sus activos,
disminuyendo así sus ganancias al pagar sus deudas y prefiere simular un estado de insolvencia, cuando
este tipo de conducta es realizada estamos ante un delito de Insolvencia Punible tal como lo establece el
artículo 281 del Código de Penal.

Conductas por las cuales se constituye un delito de insolvencia punible en Panamá según el artículo 280
del Código penal.

1. Simulación o suposición de deudas, enajenaciones, gastos, pérdidas o créditos.


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2. Sustracción u ocultamiento, de bienes que corresponden a la masa o no justifiquen su salida o su
enajenación.
3. Sustracción, destrucción o falsificación, en todo o en parte de los registros u otros documentos
contables o haberlos llevado de modo que sea imposible la reconstrucción del patrimonio o el
movimiento de los negocios, a sabiendas, presente datos falsos relativos al estado contable con el
fin de lograr la protección financiera en un proceso concursal de reorganización.
4. Realización de actos de disposición patrimonial o generadores de obligaciones, sin la autorización
correspondiente, destinados a pagar a uno o varios acreedores, preferentes o no, posponiendo así
el pago al resto o conceder ventaja indebida a cualquier acreedor.
Como vemos se trata de distintas conductas delictivas, y todas ellas atacan al mismo bien jurídico
protegido.

Estas son conductas que afectan la economía y seguridad económica de un país, y el que las personas
comerciantes, se estén declarando Insolventes de manera engañosa o fraudulenta afecta el orden
económico. Estos son delitos eminentemente dolosos donde el sujeto activo o agente, que en estos casos
vendría siendo un deudor como ya lo mencionamos con anterioridad a quien un juez ha aperturado un
proceso concursal.

Para poder decir que existe un delito de insolvencia punible, debe comprobarse que existe dolo. Dicho
de otra manera, que las acciones efectuadas por el deudor sean voluntarias y conscientes. Esto es, que se
realicen con el fin de evitar el cumplimiento de sus obligaciones y causar perjuicio a sus acreedores.

Hasta el momento solo nos referimos como sujeto activo a un deudor que prácticamente simula entre
otras un estado de insolvencia ficticio. Pero y que sucede con las personas que cooperan en la realización
de este tipo de conductas delictivas que transgreden la normal penal. El artículo 280 del C.C establece
que la sanción de cinco a diez años e inhabilitación para el ejercicio del comercio por igual periodo que
se le impondrá a quien coopere con el deudo o con sus representantes legales y, en el caso de las personas
jurídicas, en las figuras los socios, administradores, directores, gerentes, los dignatarios o liquidadores,
tanto de derecho como, de hecho, o con sus apoderados generales.

Ante este tipo de conductas delictivas existen requisitos probatorios necesarios, se debe por ejemplo
acreditar que existe una obligación liquida y exigible. El delito de insolvencia punible requiere de una
Querella para poder ser investigado, dicha demanda penal se interpone a petición de la parte afectada. Se
procede a la Fiscalía de atención primaria Sección de Delitos Contra el Orden Económico para que luego
debidamente admitida por el Ministerio Público se prosigan con las investigaciones de rigor.

Ley 12 del jueves 19 de mayo del 2016

Informe, remisión al Ministerio Público e inicio de la investigación penal.

La ley señala que en caso de que las circunstancias que motivaron un proceso concursal o las
sobrevivientes durante el proceso puedan constituir delito, tanto el liquidador como el administrador
concursal, podrán presentar un informe al respecto para que el juez de la causa proceda a remitir una
copia de la actuación al Ministerio Público, con la finalidad de que inicie de oficio la investigación
correspondiente.

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