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Plagio y Derecho de Autor

EL PLAGIO Y DERECHO DE AUTOR

Cargado por

Amilcar Galicia
Derechos de autor
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Temas abordados

  • derecho de propiedad,
  • plusvalía creativa,
  • novedad en obras,
  • derechos de autor,
  • creación literaria,
  • facultades del autor,
  • diferencia entre autor y plagi…,
  • Kristeva,
  • inspiración literaria,
  • conferencia de Berna
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  • derecho de propiedad,
  • plusvalía creativa,
  • novedad en obras,
  • derechos de autor,
  • creación literaria,
  • facultades del autor,
  • diferencia entre autor y plagi…,
  • Kristeva,
  • inspiración literaria,
  • conferencia de Berna

PLAGIO Y DERECHO DE AUTOR

Amilcar Galicia y Galicia


El tema de este ensayo es el plagio. En un primer tiempo se hace una breve
recapitulación de la historia de los derechos de autor. Posteriormente se presentan
algunas consideraciones acerca de la manera en que la legislación define el objeto
de la protección de los derechos de autor, es decir, el concepto de obra. La tercera
parte se centra en el tema del plagio con el fin de identificar la diferencia entre el
uso legítimo de una obra ajena del que es reprensible. El artículo se termina con
algunas reflexiones sobre la idea de originalidad, central al tema del plagio, con el
fin de subrayar ciertos elementos útiles para definir jurídicamente la figura del
plagio.

Introducción
Los derechos de autor y su violación constituyen un tema muy debatido. Algunos
de estos debates no son nuevos, otros sí, en particular los cambios introducidos
por Internet, (piratería de obras musicales, de películas, etcétera). Para reflexionar
acerca de este tema haré en un primer tiempo, una breve recapitulación de la
historia de los derechos de autor. En seguida expondré algunas consideraciones
acerca de la manera en que la legislación define el objeto de la protección, es
decir, el concepto de obra.

Breve resumen de la historia de los derechos de autor


Cabe preguntarse si, como suele decirse, los derechos de autor constituyen una
invención reciente. Como lo hizo notar una especialista de la historia del derecho
de autor, Marie-Claude Dock, “pretender que el derecho de un autor sobre sus
obras surgió repentinamente puede ser no solamente un error cronológico, sino
también un hecho que induce a desconocer acontecimientos evidentes y
testimonios irrecusables”. Para simplificar esta evolución, podemos distinguir tres
épocas: desde la Antigüedad hasta el siglo XVIII, desde el siglo XVIII hasta antes
de la Conferencia de Berna (1866); los desarrollos de los derechos de autor a
partir del Convenio de Berna.
Así, podemos decir que, de cierta forma, existía un derecho de autor, pero que
quedaba incluido en el derecho de propiedad. El mismo comentario vale para la
Edad Media. La invención de la imprenta no cambió mucho esta situación; tuvo,
sin embargo, un impacto enorme en la relación entre autores y editores, lo que
desembocó, en varios países, en los privilegios otorgados por la realeza a los
editores que consistían en el permiso de publicar y vender un libro dado. Sin
embargo, estos privilegios no cambiaron la situación de los autores

El objeto de la protección de la ley de derecho de Autor


Los derechos de autor en Guatemala están protegidos por la ley de Derechos de
autor y Derechos Conexos y sus Reformas, que entró en vigor en 1998

Esta ley tiene como objetivo la protección de los derechos de los autores de obras
literarias y artísticas, artistas intérpretes o ejecutantes, productores de fonogramas
y organismos de radiodifusión
Los derechos del autor son inalienables, imprescriptibles e irrenunciables, y
comprenden facultades como la reivindicación de la paternidad de la obra,
oponerse a modificaciones o deformaciones de la obra y conservarla inédita o
anónima.

El Plagio
Uno de los temas más importantes en lo que concierne a la propiedad literaria y
artística es el del plagio, cuestión a la que me abocaré en esta tercera parte. Para
comenzar, hay que recordar que el término “plagio” proviene del latín. Se refiere a
una ley romana, la ley Fabia de plagiariis, la cual castigaba a los ladrones de
niños, de esclavos o de hombres libres. El poeta Marcial, quien escribió muchos
epigramas para quejarse de los que plagiaban sus obras, y los calificaba de
ladrones, también usó el adjetivo “plagiarius” para referirse al ladrón de versos. Se
trataba de un uso metafórico: si su obra se puede considerar como su “hijo”,
entonces el que roba su obra está asimilado a un ladrón de niños, es decir, a un
plagiario.
Es importante recalcar que la ley de derecho de autor y derechos conexos, tipifica
y sanciona el delito de violación de derecho de autor y derechos conexos.

Derechos de autor.
Además de todas las dificultades que hemos recorrido, se plantea una difícil
disyuntiva o por lo menos una tensión entre dos preocupaciones difíciles de
conciliar: por un lado, proteger la propiedad intelectual y, por otro, la libertad de
creación. Esta tensión explica porque existen autores que reivindican el libre uso
de las obras de otros, haciendo hincapié en el hecho de que todos los autores han
“copiado” o por lo menos se han inspirado en otros, lo que es verdad en cierta
medida. No se trata de un problema nuevo; los filósofos de la Ilustración se
confrontaron a este dilema, numerosas ocasiones se “inspiraron” en el trabajo de
otros ya que era imposible que dominaran todos los temas que se trataron en ésta.
Una de sus justificaciones fue que siempre citaron sus fuentes de información. Sin
embargo, también recurrieron a otro argumento que parece curioso: “si robamos,
es solamente imitando a las abejas, las cuales si liban es por el bien público, y no
es posible decir con exactitud que saqueamos a los autores, sino más bien que
extraemos contribuciones de sus obras en provecho de las letras”.
Otro argumento que ha sido utilizado para apoyar las mismas ideas proviene de
algunas teorías literarias; en particular, la de la intertextualidad, desarrollada, entre
otros, por Kristeva y Riffaterre, cuyas teorías se centran en la idea de que todos
los textos hacen referencia o remiten a otros textos.

Conclusión
A guisa de recapitulación hay que regresar a la disyuntiva planteada entre la
necesidad de proteger los derechos de autor y la libertad de creación. Los
argumentos esgrimidos para supuestamente defender la libertad de creación no
son satisfactorios, no solamente por ser anacrónicos sino principalmente porque
en lugar de defenderla la socavan. En efecto, si propiciamos la repetición de las
ideas de otros sin manifestar el reconocimiento a quien las creó, no estamos
propiciando la creación, estaremos promoviendo la pereza; por el contrario, el
reconocimiento al autor por la originalidad de su obra es precisamente lo que
estimula la creación. Hay una gran diferencia entre solamente repetir lo que otros
han creado apropiándoselo, que es lo que hace el plagiario y usar lo que otros han
creado para a partir de ello hacer una obra nueva, es decir crear.
La diferencia entre un autor y un plagiario, aun asumiendo la idea de que toda
obra se crea apoyándose en otras obras, es que en una obra original hay una
plusvalía en el sentido de novedad. En cambio, en el plagio se trata simplemente
de la copia de las ideas de otros, y presentarlas como propias.

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