EL “PASO DEL MITO AL LOGOS”: NACIMIENTO DE LA FILOSOFÍA,
EUROCENTRISMO Y GENOCIDIO
El relato según el cual la Filosofía surgió a partir del “paso del mito al logos” implica un
punto de vista eurocentrista acerca de qué es considerado racional que ha atravesado todo el
pensamiento occidental con trágicas consecuencias.
Sergio de Castro Sánchez
Profesor de Filosofía
9 NOV 2018 10:00
La Filosofía surgió, según indican todos los manuales al uso, a partir del momento en que
salimos de la primitiva oscuridad en la que los seres humanos acudíamos a los mitos para
explicar los sucesos del universo y comenzamos a hacer uso de la Razón para dar respuesta
tanto a esas antiguas preguntas como a otras de nuevo cuño. Se trata del denominado “paso
del mito al logos”.
Por un lado nos dirán esos manuales el pensamiento mítico utiliza relatos protagonizados
por seres sobrenaturales que son aceptados de manera dogmática, sin espacio para la
reflexión crítica. La voluntad de tales seres resulta totalmente arbitraria, por lo que el
universo se convierte en un caos falto de toda legalidad, sometido únicamente al capricho
de los dioses.
La Filosofía, por su parte, nace alrededor del s VI a. de C. en el momento en que es
planteado el que se considera el primer problema filosófico expresado en la pregunta por el
arché de la physis (Naturaleza), el cual, según Guthrie, se referiría “en primer lugar, al
estado originario a partir del cual se ha desarrollado el mundo múltiple y, en segundo lugar,
a la base permanente de su ser”. Una pregunta que implicaría asimismo una nueva
estrategia de respuesta basada en principios racionales que explicarían la naturaleza última
de lo real (el agua para, por ejemplo, Tales de Mileto, considerado el primer filósofo). La
identificación de tal principio supondría la existencia de un orden racional en el universo
que el ser humano es capaz de conocer a través de su propia racionalidad y del análisis
crítico. El universo deja así de ser un caos y pasa a convertirse en un cosmos ordenado
según las leyes de la Naturaleza. La humanidad, gracias a la Filosofía, dejaba atrás el
oscurantismo mitológico para descubrir la Razón y, consecuentemente, la Filosofía y la
Ciencia. Todo desarrollo posterior del pensamiento racional partiría de ese descubrimiento
griego.
Burnet y la Filosofía como epifanía de la Razón
Una de las interpretaciones más conocidas acerca de cómo se produce este “paso del mito
al logos” es la del “milagro griego” que John Burnet desarrolla a principios del siglo
pasado. Según esta tesis, la Filosofía habría surgido exclusivamente como producto de la
genialidad griega sin conexión alguna con el contexto histórico y cultural de la época ni,
mucho menos, con otras tradiciones culturales.
El relato de Burnet hacerca del nacimiento de la Filosofía guarda, paradójicamente, un
profundo paralelismo con multitud de mitos de creación: un caos previo (bien en la propia
Naturaleza o bien en la manera de explicarla), un principio sobrenatural o trascendente
(dioses o la Razón) y el resultante universo ordenado (cosmos/Filosofía). Solo habría una
diferencia: esa estructura pasa de ser parte de una teoría de la realidad (ontología) a serlo de
una teoría del conocimiento (epistemología). Así, los tres elementos mencionados ya no se
refieren a principios objetivos que desembocan en la conformación del ser de lo real, sino a
los diversos modos de comprensión por parte del sujeto del ser de lo real: uno, el del mito,
irracional y desordenado, y otro, el del logos, racional y ordenado. Ambos ámbitos el de la
racionalidad del universo y el de la humana estarían, como apuntábamos más arriba,
íntimamente ligados.
La tesis del “milagro griego” supone situar la racionalidad humana (encarnada en la
Filosofía) como fundamentada en un origen ahistórico, sin conexión alguna con el contexto
histórico y cultural de la época ni, mucho menos, con otras tradiciones culturales.
No creemos baladí este paralelismo dado que supone situar la racionalidad humana
(encarnada en la Filosofía) como fundamentada en un origen ahistórico que entronca con el
planteamiento platónico de la propia teoría de Burnet: la historia el mundo de la materia, el
del desarrollo histórico de lo real y su comprensión infecta la auténtica realidad
representada por una racionalidad que no le debe nada al mundo de la historia y que, por
tanto, se coloca por encima de ella y de todo lo que la habita. Así, el nacimiento de la
Filosofía tendría desde su origen un estatus fundamentalmente opuesto al del resto de
relatos: mientras ella tiene su origen en una dimensión (la de la Razón) “venida de otro
mundo” en donde las verdades son únicas y absolutas, cualquier explicación que no
encuentre su origen en el logos griego estaría impregnada de una historicidad y, por tanto,
de multiplicidad y relatividad que lo alejaría de la Verdad de la Razón.
El nacimiento de la Filosofía en su contexto
Cinco décadas después de la publicación de la obra de Burnet, en 1965, Jean Pierre Vernant
criticaba su eurocentrismo galopante: “En el transcurso de los últimos cincuenta años la
confianza de Occidente en este monopolio de la razón ha sido puesta en entredicho.” Así,
factores como la crisis de la física o el contacto con otras civilizaciones habrían tenido sus
repercusiones: “Occidente hoy ya no puede considerar su pensamiento como el
pensamiento, ni saludar en la aurora de la filosofía griega el nacimiento del sol de la
Razón.”
Vernant situaba la obra de Francis M. Cornford (coetáneo de Burnet) como punto de
partida de una nueva interpretación del nacimiento de la Filosofía que tendría en cuenta su
contexto histórico y que debía acabar con ese enfoque eurocentrista del que Burnet era su
máximo representante. Así, Cornford señalaría una vinculación directa entre la filosofía
griega y la estructura lógica profunda del pensamiento mítico griego, en especial de
Hesíodo. Así, según Cornford, aunque “se acepta, en general, que los helenos dieron el
paso decisivo unas seis centurias antes de nuestra era, el advenimiento de ese espíritu no
significó la completa y súbita ruptura con los viejos modos de pensar.” De tal manera que
“existe una continuidad real entre la primera especulación racional y las representaciones
religiosas que entrañaba.”
El propio Vernant ampliaría el enfoque de Cornford aludiendo a otros condicionantes
históricos que abonaron el surgimiento de la filosofía griega como, por poner solo dos
ejemplos, la constitución de la polis o la ausencia de una casta sacerdotal.
La huida incompleta del eurocentrismo
A pesar del enorme peso que en el ámbito académico tienen autores como Conrford y
Vernant y de que la tesis de Burnet hoy ha sido descartada, el sustrato de la interpretación
del “milagro griego” no ha desaparecido completamente. Ambos autores trataron de
distanciarse de ese supuesto origen trascendente de la Filosofía para vincular el
pensamiento griego con el carácter contingente propio del devenir histórico y las
interacciones culturales que le son propias. Al menos con aquel devenir que no se vincula a
la “Historia de la Razón” surgida en la Antigua Grecia, tal y como interpreta, por ejemplo,
Hegel.
En cualquier caso, para Vernant el enfoque de Cornford abriría las puertas a una
interpretación no eurocentrista del nacimiento de la Filosofía que, sin embargo y según
nuestro criterio, resulta insuficiente y que, de hecho, contrasta con la propia concepción que
la filosofía europea ha tenido de sí misma a lo largo de casi toda su historia.
La inclusión de las tradiciones china e india como parte de la racionalidad humana seguiría
anclada en el eurocentrismo al ser consideradas filosóficas en tanto presentan similitudes
con la griega. El resto quedaría fuera del ámbito de lo racional y relegadas, por tanto, al
ámbito del mito, propio de culturas “primitivas” y, por tanto, inferiores.
De hecho, pensamos que Burnet supuso más bien la cristalización de una visión
eurocentrista de la racionalidad humana que podemos encontrar en la práctica totalidad de
la filosofía europea y que solo empezará a ponerse en duda, muy tímidamente, en el s.XIX.
Así, por ejemplo, no será hasta 1818 cuando Arthur Schopenhauer mostrará en El mundo
como voluntad y representación influencias de las filosofías de la India, calificando a las
Upanishads (recientemente traducidas al latín) como “el mayor regalo de este siglo”. De
esta manera, el filósofo alemán conocido por su furibunda misoginia construiría un primer
puente con otras filosofías que estaría presente insistimos, de manera tímida a nivel global
en otros filósofos como Nietzsche. La publicación por parte de Max Müller de la
monumental serie de 50 volúmenes Sacred Books of the East (1879-1910) con las
traducciones al inglés de los textos fundamentales de las tradiciones hinduísta y budista
principalmente pero también taoísta, confucionista, zoroastrista, jainista y del Islam,
formaría parte de ese interés que se dio en ciertos sectores, en cualquier caso minoritarios,
por el pensamiento no europeo.
De esta manera se abriría la puerta a la idea que, por ejemplo, defiende Jesús Mosterín
según la cual “el pensamiento filosófico surgió simultáneamente en el siglo VI a de C. en
tres zonas distintas y distantes de nuestro planeta: en la India, en China y en Grecia.” Un
avance importante, sin duda, a la hora de evitar una interpretación eurocentrista del
nacimiento de la Filosofía y, consecuentemente, de cuál es su naturaleza pero que nos
resulta insuficiente al dejar fuera del pensamiento filosófico y por tanto racional a otras
tradiciones cuyas características no se adecuarían al que es considerado el paradigma de
racionalidad surgido en Grecia. Así, la inclusión de tales tradiciones como parte de la
racionalidad humana seguiría anclada en el eurocentrismo al ser consideradas filosóficas en
tanto presentan similitudes con la griega (por ejemplo, la importancia de la tradición escrita
en todas ellas). El resto quedaría fuera del ámbito de lo racional y relegadas, por tanto, al
ámbito del mito, propio de culturas “primitivas” y, por tanto, inferiores.
Las consecuencias prácticas de esta concepción eurocéntrica de la racionalidad humana, tal
y como se refleja en el relato dominante acerca del nacimiento de la Filosofía, han sido
dramáticas. El pensamiento moderno íntimamente vinculado a las políticas colonialistas no
hizo más que seguir el juego al poder económico de la época al profundizar en la idea de
que Grecia y Europa representaban y siguen haciéndolo la encarnación terrenal de la Razón
universal frente al “primitivismo” intelectual propio de las gentes que habitaban los
territorios a colonizar. La idea de progreso no es más que un ejemplo de ello al que no
podemos olvidarlo las propias tradiciones de pensamiento de izquierda no fueron ajenas. La
Ciencia moderna se convirtió en la máxima expresión de esa racionalidad y, como el propio
Comte apuntaba, tomó el relevo a la religión. El genocidio ya no tuvo un fundamento
teológico, sino racional y científico.
NOMBRES DEL GRUPO:
Samuel yiye Molina Jarro
Victor Hugo Chambi Fernandez