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En Peligro de exinción Cercanamente Apéndice I
Nombres: amenazada
Español: Jaguar
Inglés: Jaguar
Náhuatl: Ocelotl
Nombre científico: Panthera onca
(Linnaeus, 1758)
Es el felino más grande de América. Algunos
Foto: Antonio Pastrana CONABIO
consideran que todos los jaguares son una sola
especie; sin embargo, otros piensan que se
subdivide entre tres a ocho subespecies, de las
cuales, en México viven cinco Panthera onca: P.
o. hernandesii, P.o. arizonensis, P. o. centralis, P.
o. goldmani y P.o. veraecrucis
El jaguar es uno de los cinco felinos más grandes
Foto: Marcus Obal Toronto Zoo - Wikimedia
en el mundo, tiene el cuerpo robusto, las patas
cortas y gruesas. Su cráneo también es robusto,
los pómulos prominentes y la mandíbula cuadra-
da. Sus orejas son redondas y chicas. Su cola
termina en punta y mide una tercera parte del
largo total. En el dorso y costados es de color
amarillo claro a rojizo, blanco en el vientre y en
parte interna de patas. Está cubierto de manchas
negras, que en los costados forma rosetas
de tamaño variable con motas en el centro, a
diferencia de su pariente el leopardo que tiene
rosetas vacías. Debido a un gen mutante y muy
raro, hay individuos albinos totalmente blancos o
grisáceos, y otros totalmente negros, dónde las
manchas se pueden ver a
contraluz con fondo oscuro.
Su corpulencia cambia con respecto al área donde
vive; en Mesoamérica son más pequeños que en
Sudamérica. En México las hembras miden de
1.57 a 2.19 m de largo y los machos de 1.72 a
2.41 m. El peso es mayor en machos (64 a 114
kg) que en hembras (45 a 82 kg). En Sudamérica
se han registrado jaguares de hasta 158 kg tiene
glándulas de olor en la barbilla con las que marca
su territorio.
Tiene pocas glándulas sudoríparas por lo que
utiliza el jadeo para enfriarse. Su dentadura
está compuesta de incisivos 3/3, caninos
1/1, premolares 3/2, y molares 1/1
para un total de 30 piezas. 1
Solía vivir desde el suroeste de Estados Unidos has-
ta el sureste de Argentina. En México era abundante
en la planicie costera del Pacífico y Golfo de México,
y en las serranías de Sonora en la Sierra Madre
Occidental y Sierra Madre Oriental, hasta el sureste
mexicano en la parte centro de Campeche y en los
bosques tropicales de Chiapas.
delantera trasera
La especie ha disminuido o desaparecido de las
planicies costeras, excepto en regiones inundables,
como la zona de Marismas Nacionales, en Sinaloa y Nayarit y en La Encrucijada, Chiapas. Por la
vertiente del Pacífico, aún vive en los alrededores de la Sierra Madre Occidental, desde la región de
Huásabas, Sonora; hacia el sur, en un área aparentemente continua, hasta Nayarit y Jalisco, y en dos
pequeñas áreas en las zonas costeras de Michoacán y Oaxaca. Por la vertiente del Golfo, su distri-
bución en el norte se contrajo hasta la Gran Sierra Plegada, al este de Monterrey, y se extiende a lo
largo de un área más o menos continua hasta la Huasteca, en el Norte de Querétaro. Existen además
dos poblaciones probablemente aisladas en las Serranías de Tamaulipas y Maratines en Tamaulipas.
Hacia el sur todavía se encuentra en el norte de Oaxaca a los largo de las estribaciones de la Sierra
Juárez, y en dos pequeñas áreas en la región de los volcanes de los Tuxtlas, San Martín y Santa
Marta, en Veracruz. En el Istmo de Tehuantepec vive en la zona de los Chimalapas. Aparentemente,
en la actualidad no hay conexión entre las poblaciones del Pacífico y del Golfo de México. En Tabasco
se encuentra en los pantanos de Centla y en Chiapas en gran parte del estado, excepto en algunas
regiones de los Altos. En tanto que en la Península de Yucatán está ampliamente distribuido.
En diciembre de 2008, se registró por primera vez al jaguar en el centro de México, en la Sierra
Nanchititla, Estado de México, dentro de la cuenca del Río Balsas. El 5 de marzo de 2009, en Tucson,
Arizona, se realizó un servicio fúnebre, en memoria de “Macho B”, el que parece ser, fue el último
jaguar capturado en Estados Unidos, el cual fue sacrificado debido a que se encontraba enfermo del
hígado y no sobreviviría mucho tiempo. Era el jaguar conocido más viejo en estado silvestre, tenía
entre 13 y 16 años.
El clima de los hábitats del jaguar es variado: tropical monzónico (Am), tropical de sabana (Aw),
árido estepario (BSh), templado ecuatorial (Cfa, Cfb) en regiones de baja altitud. Se encuentra
desde el nivel del mar hasta los 2,700 msnm, aunque raramente sobrepasa los 1,500 msnm.
El jaguar habita lugares planos con densas coberturas vegetales y húmedas, como en selvas
tropicales, húmedas o secas, bosques espinosos, marismas, manglares, pampas y llanos, así como
ambientes desérticos.
Su densidad varía en las diversas regiones: en Chamela, Jalisco, se ha reportado un jaguar por
33 km² y para Calakmul, Campeche, un jaguar entre 24 a 27 km². El número total de jaguares en
América es desconocido, sin embargo, se han realizado censos regionales y locales en base a diversos
métodos. Entre 2004 y 2006 se calcularon de 120 a 240 individuos en el noreste de la Península de
Yucatán. Para 2007 se estimaron entre 232 a 309 jaguares en los Chimalapas, Oaxaca y Chiapas.
Foto: CONANP
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En ese mismo año, se calcularon alrededor de 900 jaguares
Foto: Melbourne Zoo - Wikimedia
en la Reserva de la Biosfera de Calakmul y un aproximado de
2,000 individuos en toda la Península de Yucatán. Investiga-
ciones recientes han determinado una población reproductiva
de entre 80 y 120 individuos para Sonora. Entre 2008 y 2009
se evaluará el tamaño de la población en todo el país y será
éste el primer censo nacional de jaguar (Cenjaguar) para eva-
luar la densidad y distribución poblacional, presas y hábitat.
Es nocturno, pero puede estar activo en el crepúsculo y al
amanecer. Es solitario, ágil, trepador, nadador y cazador. Su organización social se basa en áreas
de actividad y territorios que delimita vocalizando, rascando el suelo, rasguñando árboles, así
como defecando y orinando en sitios prominentes. El tamaño de su área de actividad está relacio-
nado con la abundancia de alimento, y tiene un rango de los 10 a 150 km².
El sexo, la edad, la disponibilidad y tamaño de las presas, el tipo de hábitat y
la interferencia humana influyen en el tamaño del ámbito hogareño.
Foto: Jonathan Zander - Wikimedia
Descansa en lugares sombreados, en cuevas, en riberas de ríos y
puede trepar a los árboles. Frecuentemente visita de cuerpos de agua.
El macho es capaz de emitir fuertes rugidos para delimitar territorio y
ahuyentar a otros machos que buscan pareja. Puede vocalizar maullidos
y gruñidos roncos, sin embargo, no puede ronronear. Vive de 10 a 12 años.
Foto: Roshans Album – Wikimedia
Es carnívoro y come gran variedad de presas (85 reportadas), principalmente mamíferos como
pecarí (Tayassu spp.), tapir (Tapirus bairdii), venado (Odocoileus virginianus y Mazama spp.),
tejón (Nasua nasua), coatí (Nasua narica) entre otros. Además come aves, peces, reptiles (a
veces se atreve con cocodrilos y boas), tortugas y algunos invertebrados. Algunos individuos se
alimentan de ganado doméstico.
Para atrapar a su presa, generalmente saltan
desde un sitio oculto, y muerden directamen-
te el cráneo perforándolo. Sus poderosas
mandíbulas, las más fuertes de todos los
felinos, le permiten atravesar la piel de
cocodrilos y trozar los caparazones de
tortugas. Arrastra a su presa hasta un
lugar cubierto, antes de comerla.
La hembra alcanza la madurez
sexual a los tres años, mientras que
el macho la alcanza entre el tercer
y cuarto año. Los adultos sólo se
reúnen durante el apareamiento.
Se reproducen todo el año. Las crías
acompañan a la madre hasta el año y
medio o dos de vida, y la hembra no
se aparea en ese periodo. Los machos
adultos poseen amplios territorios
dentro de los cuales pueden vivir una
o más hembras.
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La gestación dura de 93 a 105 días. Las madrigueras son
huecos en paredes rocosas o agujeros en cañones, siempre
cerca de agua dulce. Nacen en promedio dos crías, pudiendo
ser de 1 a 4; son moteadas, con los ojos cerrados y no pueden
valerse por sí mismas. La hembra se encarga exclusivamente
del cuidado de las crías.
Se han realizado diversos estudios genéticos en el jaguar,
principalmente para el conocimiento del parentesco entre
poblaciones.
Foto: Urban - Wikimedia
En América, por milenios el jaguar ha sido un símbolo de
poder y de fuerza en las culturas indígenas precolombinas.
Por ejemplo, entre la cultura Chavín de la zona andina se ado-
ró al jaguar sobre lo que ahora es casi todo Perú. La cultura
Moche, también de Perú, utilizó al jaguar como símbolo de
poder y lo plasmó en su cerámica. En Guyana y Brasil es el
símbolo nacional y ha sido de gran importancia para todos los
indígenas de la amazonia. Actualmente, sigue siendo un ícono en muchas expresiones artísticas y
religiosas en América; incluso, es utilizado por una marca de autos de lujo, es el nombre de varios
equipos deportivos, y de varias marcas comerciales.
En México, por más de tres mil años, fue uno de los animales más importantes de las culturas
de Mesoamérica prehispánica (olmeca, maya, azteca, zapoteca y tolteca entre otras). Aparece
de manera conspicua en la escultura, arquitectura, pintura, cerámica y códices de estas culturas.
Fue convertido en dios, hombre-jaguar, símbolo de poder, de gobierno, de valentía, así mismo se
vinculó con la noche, y el inframundo, con la agricultura y fertilidad de la tierra y por supuesto con
la destrucción y la muerte.
La naturaleza simbólica del jaguar se perdió con la conquista de los españoles; la pérdida del
respeto a éste felino ha resultado en acciones de persecución y erradicación en los últimos tres
siglos. Sin embargo, el jaguar aún es parte de las representaciones artísticas de pueblos indígenas
de la actualidad. Se puede observar en la danza, literatura, pintura, cerámica, tejido, y demás
manifestaciones culturales.
El jaguar se conoce con muchos nombres como: tigre (México), oto-
Jaguar Azteca Codex Magliabechiano
rongo (Perú), yaguareté o jaguarete (Argentina y Paraguay), yaguar
(Venezuela.), onça, onza (Portugués). Su nombre en algunas lenguas
indígenas es: balam, jix (glifo que representa la cabeza del jaguar)
(maya), topol (yaqui), yaguá été, yaguá (guaraní) mahuel (mapuche)
y iawaraté (Achuar y Tupi). A la forma melánica se le conoce como
pantera o pantera negra.
En tzotzil, na bolom significa “la casa del jaguar”. En guaraní
yaguara quiere decir “la bestia carnívora que mata de un solo
salto”. También en guaraní, está la palabra yaguá-eté, que significa
“parece perro”.
Siendo el depredador de mayor talla en las zonas tropicales,
desempeña un importante papel ecológico, pues regula las poblaciones de
sus presas. Su desaparición puede causar cambios en la composición y estructura de los
ecosistemas y consecuencias en su función y dinámica resultando en hábitats simplifi-
cados y empobrecidos.
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Foto: .A. Pastrana CONABIO
La pérdida de hábitat por actividades agropecuarias, la cacería indiscriminada, por considerársele
una amenaza al ganado, y la escases de sus presas son los principales factores de riesgo para el
jaguar. La incidencia de enfermedades en la fauna silvestre resultado de la introducción de especies
domésticas, también puede tener efectos devastadores en las poblaciones. En el Ejido Caoba,
Quintana Roo, se detectaron anticuerpos de enfermedades trasmitidas por animales domésticos
tales como parvovirus canino / panleucopenia felina, dirofilaria (gusano felino del corazón) y
toxoplasmosis.
El hábitat continúa amenazado en las regiones donde se conocen poblaciones de jaguar, princi-
palmente porque cientos de hectáreas son destruidas o fragmentadas anualmente en el territorio
mexicano debido a las actividades agropecuarias.
Han sido varias las iniciativas de conservación: En 1999 un grupo de expertos realizaron la primera
reunión sobre la especie en América; el resultado fue la publicación del libro Jaguares en el Nuevo
Milenio. En el 2000 se constituyó el Subcomité Técnico Consultivo Nacional para la Conservación
y Manejo del Jaguar, del que emana el Proyecto Nacional de Conservación y Manejo de la especie
(PREP) publicado en el 2006.
El establecimiento y manejo de áreas naturales protegidas y zonas de conectividad entre éstas,
resultan acciones de la mayor importancia para la conservación del jaguar. Es una especie seleccio-
nada en el Programa de Conservación de Especies en Riesgo (PROCER). El Programa de Acciones
para la Conservación de la Especie (PACE) del Jaguar se encuentra en proceso de conclusión
(2005-2010). En 2005 diversas instituciones de gobierno y representantes de comunidades y
ejidos, equiparon e integraron 50 Comités de Vigilancia Comunitaria en doce estados donde se
distribuye el jaguar. Entre 2005 y 2007, se realizaron el Primer, Segundo y Tercer Simposios del
Jaguar en el Siglo XXI. En el 2006, se firmó un acuerdo con Belice y Guatemala llamado “Jaguares
sin Fronteras”. LA CONANP declaró a 2005 como el “Año del Jaguar” en México.
Dentro de las principales regiones prioritarias con base a su tamaño y estado de conservación,
están comprendidas la región de Calakmul, Campeche, Sian Ka’an, Quintana Roo y la Selva La-
candona, Chiapas. Así mismo son prioritarias la Sierra de Tamaulipas y Sierra Madre Oriental. A la
fecha, no hay programas de reintroducción en México.
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Reino: Animalia
Como citar: CONABIO. 2011. Fichas de especies priorita-
Phylum: Chordata rias. Jaguar (Panthera onca) Comisión Nacional de Áreas
Clase: Mammalia Naturales Protegidas y Comisión Nacional para el
Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, México D.F.
Orden: Carnivora
Familia: Felidae Compilado por Roberto Arreola
Revisado: Carlos Galindo Leal
Género: Panthera Diseño: Astrid Domínguez Guerrero
Especie: Panthera onca (Linnaeus,1758)
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