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Una Mala Actitud

QUE ACTITU TOMAS EN TU VIDA

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Texto: Génesis 4,1-16

Tema: Una mala actitud contamina un sacrificio

1 El hombre se unió a su mujer Eva, y ella


concibió y dio a luz a Caín. Y dijo: «¡Con la
ayuda del Señor, he tenido un hijo varón!» 2
Después dio a luz a Abel, hermano de Caín. Abel
se dedicó a pastorear ovejas, mientras que Caín
se dedicó a trabajar la tierra. 3 Tiempo después,
Caín presentó al Señor una ofrenda del fruto de
la tierra. 4 Abel también presentó al Señor lo
mejor de su rebaño, es decir, los primogénitos
con su grasa. Y el Señor miró con agrado a Abel
y a su ofrenda, 5 pero no miró así a Caín ni a su
ofrenda. Por eso Caín se enfureció y andaba
cabizbajo.
12 Cuando cultives la tierra, no te dará sus
frutos, y en el mundo serás un
fugitivo errante.13—Este castigo es más de lo
que puedo soportar —le dijo Caín al Señor—. 14
Hoy me condenas al destierro, y nunca más
podré estar en tu presencia. Andaré por el
mundo errante como un fugitivo, y cualquiera
que me encuentre me matará.15—No será así —
replicó el Señor—. El que mate a Caín, será
castigado siete veces. Entonces el Señor le puso
una marca a Caín, para que no fuera a matarlo
quien lo hallara. 16 Así Caín se alejó de la
presencia del Señor y se fue a vivir a la región
llamada Nod, al este del Edén.
Introducción:

La palabra en esta mañana ha sido de parte de Dios para


nosotros y nos enseña que son nuestras actitudes las que
nos hacen perder todas las cosas que hemos obtenido.

En esa misma línea tomaremos esta mañana esta cita bíblica.

Conociendo el carácter de Caín

Si contemplamos las escrituras en la vida de Nabal en el


mensaje anterior, ahora tomamos la vida de Caín para trazar
y conocer el carácter de Caín que lo llevaron al
destierro. Después de haber gozado de una buena tierra
ahora andará errante, lejos de la tierra que se le había dado y
lejos de la presencia de Dios. No hay nada más trágico para
la vida de una persona que estar lejos de la presencia de
Dios.

Caín, un hombre que esta en lo que Dios le ha dado, pero


sale errante y lejos de toda bendición de Dios y su presencia.
Pero ¿Qué es lo que nos lleva a despreciar un día los
caminos de Dios? ¿Cómo alguien lo puede hacer sin pensarlo
y con tanta facilidad? Es que no podemos tener en poco lo
que Dios nos ha dado en esta vida, no podemos dejar lo que
Dios nos da solo porque las personas nos miran mal, o
porque no creemos que sirva para algo.

No importa el lugar que tengamos


Génesis 4,1-2

1 El hombre se unió a su mujer Eva, y ella


concibió y dio a luz a Caín. Y dijo: «¡Con la
ayuda del Señor, he tenido un hijo varón!» 2
Después dio a luz a Abel, hermano de Caín.

Comparemos estos versículos ¿Por qué de Caín se dicen


cosas buenas y de Abel no se dice nada? Eva se goza del
nacimiento de Caín pero de Abel no se dice nada. De Caín se
hace fiesta, aun el nombre significa: con la ayuda de Dios.
Cuantas veces estas cosas marcan la vida de las personas,
marcan la manera en como una persona se mira a si mismo,
sin embargo vamos a ver en esta palabra que el camino
de éxito no depende de que si cuando nacimos nos vieron
con ojos de alegría o con ojos de desprecio. Nace Caín y
todos dicen «Gloria a Dios» Nace Abel y ni saben que
significa el nombre.

Génesis 4,2

Abel se dedicó a pastorear ovejas, mientras que


Caín se dedicó a trabajar la tierra. 3 Tiempo
después, Caín presentó al Señor una ofrenda del
fruto de la tierra
Caín no solo es el primero en nacer sino en tener el privilegio
de llegar delante de Dios con sus ofrendas, el problema ahora
es que el ser humano se equivoca y llegamos a pensar que
por estar en la posición de primeros así será para siempre,
pero no será así sino que podemos llegar a perder las cosas
y así como muchos piensan como pueden ser los segundos
en todo y que los miraban de menos, y se amparan a justificar
actitudes de fracaso en su vida.
La biblia nos enseña que de ninguna manera los que han
nacido de primero están destinados al éxito y que los que
nacen de segundo no tienen esperanza. Nadie debe de vivir
pensando que solo por tener buenos lugares se le excluye de
tener unas buenas actitudes, y nadie debe de pensar que
solo por ser despreciados deben de vivir en la pereza y en la
desgracia como si para eso han nacido. Estos son los dos
extremos que debemos de evitar porque cada día debemos
de estar revisando nuestra condición, porque será esto lo que
determinará nuestro futuro.

Dios se agrada de lo externo porque se agrada


de lo interno
Génesis 4,4

4 Abel también presentó al Señor lo mejor de su


rebaño, es decir, los primogénitos con su grasa.
Y el Señor miró con agrado a Abel y a su
ofrenda, 5 pero no miró así a Caín ni a su
ofrenda. Por eso Caín se enfureció y andaba
cabizbajo.

Lo externo, la ofrenda, el agrado de Dios por la ofrenda es


porque Dios se agradó con la persona. El agrado de Dios por
la persona hace que Dios vea también lo que esa persona
presenta. El agrado de Dios no depende de las cosas que se
presentan, la aceptación o el rechazo de las cosas que
presentamos depende de como esta persona se presenta a
Dios. Cada quien debe de ofrendar a Dios que pertenezca al
campo que se mueve, conforme a lo que Dios lo haya
prosperado debe de presentar a Dios, por eso el problema no
es que uno presento verduras y otro carne sino la persona.
Abel tenia una actitud al presentarse delante de Dios, este no
llego primero. Por eso no importa nuestro lugar de llegada
sino cuales son las actitudes que guardamos delante de Dios
al presentarnos a él. Dios miro con agrado a Abel y cuando
aprobó a Abel, aprobó lo que le presento.

Agradamos al Señor al honrarlo

Levítico 19,5

5»Cuando le ofrezcan al Señor un sacrificio de


comunión, háganlo de tal manera que
el Señor lo acepte de buen grado.

Si examinamos el libro de levítico veremos como Dios pide


del pueblo que cada ofrenda sea aceptable para él.

Levítico 23,2

que les dijera a los israelitas: «Éstas son las


fiestas que yo he establecido, y a las que
ustedes han de convocar como fiestas solemnes
en mi honor.

Cuando comenzamos a ver en todo este pasaje lo que pide


Dios es honor para él. Por eso lo que yo haga para Dios tiene
que ver con su honor, no si tengo animo o no para hacerlo. Lo
que marca al darle el honor a Dios es que se merece él. Es
que no se trata solo de traer, sino ¿que es lo que el se
merece? Cuando nos preguntamos que es lo que se merece
él, nuestra respuesta será todo lo que tengo se lo merece.
Cuando venimos a su casa y nos preguntamos que es lo que
debemos de darle la respuesta será todo pero al darle
debemos de dar algo que sea considerable para él, con
gratitud y entrega.

No honramos a Dios al ver al hombre

El problema de muchos es que a la hora de servir a Dios y de


darle vemos al hombre y no a Dios, decimos: «Como esta
de líder el, llegaré tarde» y ya no tomamos el servicio a Dios
para él, tomamos actitudes que no honran a Dios. En todo
esto esta de por medio el honor de Dios, cuando acatamos
una orden de un líder lo hacemos porque de allí depende el
honor de Dios y para honrar a Dios hay que obedecerle. El
tema no es el honor del hombre sino el de Dios, pero
tenemos el problema de darle a Dios como le
que estuviéramos viendo al al hombre, aquí es donde
empezamos a caer en la ligereza, en la comodidad y en la
superficialidad, entonces nada es agradable para Dios,
porque a él no le gusta que hagamos las cosas sin tomar en
cuenta si le agrada o no. Esto es lo que le pasaba a Israel, a
veces no le agradaban decisiones de Aarón o de Moisés, y
hasta a Dios le querían decir lo que debía de hacer,
seguramente Aarón o Moisés no tenían las cosas que querían
pero Dios los había escogido.

No importa el tipo de ofrenda, importa la


actitud.
Génesis 4,4
4 Abel también presentó al Señor lo mejor de su
rebaño, es decir, los primogénitos con su grasa.

No se trataba de que tipo de ofrenda se le presentaba, de si


era animal o vegetal sino de la manera en que se las
presentó. Abel le presentó a Dios lo mejor de su rebaño. Aquí
el problema no es lo que le daremos a Dios sino de la manera
en que se las traemos. No es que Caín no le llevara a Dios
una ofrenda sino la clase de ofrenda que le daba. El problema
no es que no le hagamos nada a Dios sino de la manera en
que se lo hacemos, lo hacemos de tan mala gana y con
actitudes que en nada agradarían ni a una persona, mucho
menos a Dios. Si condicionamos nuestro servicio a las cosas
que vemos o a las cosas que nos pasan, entonces todo eso
que podamos hacer será en vano y si nadie nos toma en
cuenta el servicio y otros se llevan el crédito de las cosas que
hacemos no tiene que reducir nuestro servicio porque un día
Dios nos levantará y honrará.

Nuestras acciones revelan lo que hay dentro del


corazón.

Caín quizá llego primero porque quería ser reconocido y al no


obtener lo que de verdad esperaba se enoja. Las personas al
no recibir lo que anhela se enojan y dejan aventado su
servicio. La gente tiene muchas veces intereses, por eso
debemos tener mucho cuidado porque mientras buscan sus
intereses actuaran de una manera pero al no alcanzar esto
descubrirán su corazón. Lo bueno de todo esto es que Dios
no se deja llevar por las apariencias. ¿Cuales eran las
intenciones de Caín? ¿Qué pretendía realmente? porque al
ver que Dios no se había agradado de él hubiera reflexionado
y se hubiera humillado, pero no, este estaba enojado con
todos, en el fondo de todo su corazón había una mala actitud
en la manera de ver las cosas con respecto a Dios. Lo que
nos hace falta son actitudes correctas para servir a Dios.

Dominar el pecado es cuestión de honrar al


Señor

Génesis 4,6

6 Entonces el Señor le dijo: «¿Por qué estás tan


enojado? ¿Por qué andas cabizbajo? 7 Si hicieras
lo bueno, podrías andar con la frente en alto.
Pero si haces lo malo, el pecado te acecha,
como una fiera lista para atraparte. No
obstante, tú puedes dominarlo.»

¿Como queremos andar? Errantes y perdidos y lejos de la


presencia de Dios o queremos caminar con Dios. Para todo
esto no hay que dejarnos dominar por el pecado, Dios dice
que lo podemos dominar, y si el lo dice entonces si se puede.
Si decimos que no se puede es porque tenemos pereza
espiritual, es porque nos hemos acomodado a esas cosas. Si
Dios dice que si se puede entonces debemos de hacerlo,
porque el no miente y para esto hemos recibido la palabra y
el Espíritu. Lo que sucede en todo esto es que no hay
esfuerzo sincero de agradar a Dios no hacemos la lucha de
ser mejores y agradar a Dios así, no podemos eliminar
aquello que desagrada a Dios si no luchamos, para dominar
algo hay que luchar, pero solo nos dejamos ir y no peleamos
solo nos dejamos ir, como vamos a obtener dominio si no
peleamos y al final el mayor problema es que no agradamos
a Dios, en que ya no le damos el honor a Dios que se
merece. Los que no lo honran andan lejos de su presencia y
errantes.

Digamosle a Dios ahora que queremos honrarle, pero hay


que ser humildes, hay que reconocer cuando hemos fallado a
lo que él quiere de nosotros. Si hemos perdido la capacidad
de luchar volvamos a retomarlo, el dice: «Tu puedes
dominarlo» y si él lo dice es porque así se hace.

Amen

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