Resiliencia Veterinaria Post-Pandemia OIE
Resiliencia Veterinaria Post-Pandemia OIE
Original: Inglés
Stefano Messori1, Tiggy Grillo2, Matthew Stone1, William Karesh3 & Keith Hamilton1
1
Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), París, Francia
2
Wildlife Health Australia, Hobart, Tasmania, Australia
3
Presidente del Grupo de trabajo de la OIE sobre la fauna silvestre, EcoHealth Alliance, Nueva York, EE. UU.
Resumen: Este tema técnico se basa en las pruebas reunidas por la OIE, antes y durante la pandemia, con
la intención de destacar las principales áreas para el trabajo programático central de la Organización.
La primera sección del documento describe la respuesta internacional de la OIE frente a la pandemia. En
ella se resumen los resultados de una primera revisión a posteriori de las acciones emprendida por la OIE
para aprender sobre su contribución a la respuesta de la pandemia, en particular su servicio a los
Miembros, y cómo podría mejorarse.
La segunda sección destaca tres áreas que, en los últimos años, se han identificado con vulnerabilidades
de resiliencia en el campo de “Una sola salud”. Para cada una de estas tres áreas (sanidad de la fauna
silvestre, gestión de emergencias y sostenibilidad de los laboratorios), se describen las lagunas
identificadas mediante la recopilación y el análisis de evidencias. Además, en cada subsección, se
identifican las actividades que la OIE está llevando a cabo para hacer frente a dichas vulnerabilidades.
Además de resaltar las necesidades en términos de capacidades, este documento tiene la intención de
demostrar el valor potencial de los datos que la OIE obtiene sistemáticamente a través de OIE-WAHIS y
del Proceso de Prestaciones de los Servicios Veterinarios (PVS), y por medio de la información disponible
al público, las encuestas y las consultas ad hoc.
En la Asamblea Mundial de Delegados de la OIE, se presentará una resolución que acompaña este tema
técnico y que recoge las recomendaciones de la OIE sobre la forma de corregir las vulnerabilidades
actuales de la resiliencia en el concepto “Una sola salud”.
Palabras clave: Gestión de emergencias - Una sola salud, Resiliencia − Sostenibilidad − Salud de la fauna
silvestre.
1. Introducción
La definición y el uso del término "resiliencia" han evolucionado a través del tiempo. En la actualidad, se acepta
ampliamente como un concepto que abarca la capacidad de prepararse y planificar para absorber, recuperarse y
adaptarse con mayor éxito a los acontecimientos adversos (1).
La experiencia adquirida a través del trabajo con los Servicios Veterinarios y los socios de la OIE ha identificado
las áreas consideradas en este documento como esenciales para la resiliencia en el enfoque “Una sola salud”.
El objetivo de este tema técnico es aprender de los acontecimientos recientes, recopilar las observaciones de los
Miembros y posicionar a la OIE y a sus Miembros para que desempeñen un papel de liderazgo en la mejora de la
resiliencia global ante una serie de amenazas futuras.
Tras el primer informe de la OMS dirigido a la OIE sobre la aparición en China de un nuevo coronavirus en los seres
humanos con presunto vínculo con los animales, la OIE se movilizó para apoyar el trabajo de sus socios y ayudar a
los Servicios Veterinarios de todo el mundo. Para ello, estableció un sistema interno de gestión de incidentes
encargado de coordinar la respuesta de la sede de la OIE y su comunicación con las regiones. Los marcos de trabajo
y las alianzas tripartitas existentes (por ejemplo, con la Red Mundial de Alerta y Respuesta ante Brotes Epidémicos
[GOARN],1 la estrategia del Plan de Investigación y Desarrollo [I+D] de la OMS (8) y el Comité de Emergencia
del Reglamento Sanitario Internacional2 [RSI] de la OMS) garantizaron una colaboración oportuna entre la OMS,
la FAO y la OIE.
En enero de 2020, bajo la dirección del Grupo de trabajo de la OIE sobre la fauna silvestre, y con la cooperación de
la FAO y la OMS, la OIE movilizó un grupo de expertos (designado posteriormente como "Grupo ad hoc sobre la
COVID-19 en la interfaz hombre-animal") para que proporcionara asesoramiento científico y elaborara directrices
sobre una serie de temas relacionados con diferentes aspectos de la interfaz hombre-animal-medio ambiente de la
COVID-19. Entre ellos se incluyen la identificación de las prioridades de investigación, la evaluación y la
comunicación de los resultados de la vigilancia continua y la investigación en animales, la elaboración de
conclusiones científicas sobre las consecuencias de la COVID-19 para la sanidad animal y la salud pública
veterinaria, y la elaboración de recomendaciones prácticas para los Servicios Veterinarios. A través de subgrupos
de trabajo específicos, este grupo ad hoc elaboró las siguientes orientaciones, difundidas a sus Miembros y al público
en general, a través del portal web de la OIE sobre la COVID-19 (9):
Las crisis constituyen momentos en los que, por necesidad, se estimulan la innovación y el ingenio y se generan
oportunidades destinadas a lograr avances significativos en los campos de la ciencia y la tecnología. La OIE
aprovechó esta oportunidad y se mostró proactiva a la hora de sacar provecho de la innovación y aplicarla a la
respuesta frente a la pandemia. Esto incluyó la colaboración con la OMS para explorar el uso de perros como
biodetectores de la infección por el SARS-CoV-2 en seres humanos; la recopilación de experiencias de laboratorios
veterinarios que ayudaron a aumentar la capacidad de realización de las pruebas de detección del SARS-CoV-2 en
el hombre, y la búsqueda de soluciones novedosas para mejorar la sostenibilidad de los laboratorios.
En un momento en el que la solidaridad resultó crucial, y con el estímulo de la OIE, los Servicios Veterinarios
respaldaron la capacidad de respuesta de los servicios de salud pública. En marzo de 2020, la OIE y la Asociación
Mundial de Veterinarios (AMV) llamaron la atención sobre las funciones y responsabilidades de la profesión
veterinaria en el apoyo a la salud pública, en particular en cuanto a la continuidad del trabajo en ámbitos clave como
la seguridad alimentaria. Las organizaciones emitieron una declaración conjunta orientada a un reconocimiento de
los Servicios Veterinarios como entidades esenciales, gracias a su función de garantizar la seguridad e inocuidad de
los alimentos, la prevención de enfermedades y la gestión de emergencias (10).
Es posible facilitar el comercio seguro de animales y productos de origen animal y evitar las interrupciones de la
cadena de suministro de alimentos, si se comunican bien los mensajes con fundamentos científicos y se aplican los
principios de gestión del riesgo (de acuerdo con las normas de la OIE). En abril de 2020, la OIE organizó un Grupo
ad hoc sobre la seguridad del comercio de animales y productos de origen animal con el fin de revisar los nuevos
conocimientos relacionados con el SARS-CoV-2 y los posibles riesgos asociados al comercio internacional de
animales o productos de origen animal. Este grupo publicó las "Consideraciones sobre la aplicación de medidas
sanitarias para el comercio internacional relacionadas con la COVID-19" (11), revisadas a medida que se disponía
de nuevas pruebas. El grupo se basó en los resultados de las observaciones del terreno y en los estudios sobre la
infección de animales de laboratorio realizados en varios Laboratorios de Referencia de la OIE.
1 GOARN: https://extranet.who.int/goarn/about-us
2 Comité de Emergencia del RSI: https://www.who.int/groups/covid-19-ihr-emergency-committee
Lecciones identificadas antes y después de la pandemia: 3
cómo la OIE puede apoyar a los servicios veterinarios para alcanzar la resiliencia en materia de “Una sola salud”
En abril de 2020, dado el posible origen en los animales silvestres del SARS-CoV-2 y otros casos recientes de saltos
de enfermedad en la interfaz hombre-animal, el Grupo de trabajo de la OIE sobre la fauna silvestre emitió una
declaración sobre "El comercio de fauna silvestre y las enfermedades zoonóticas emergentes" (12). Se destaca así
que varios brotes recientes de enfermedades, como el SARS y el virus del Ébola, habían dado lugar a crisis
socioeconómicas como consecuencia del comercio mal reglamentado de animales silvestres. Este comercio es muy
complejo y conlleva tanto riesgos como beneficios. Por lo tanto, el grupo considera necesario se respalde un uso
legal, sostenible y responsable de la fauna silvestre, proporcionando orientaciones sólidas, normas y herramientas
de evaluación y gestión del riesgo. El Grupo de trabajo sobre fauna silvestre hizo un llamamiento a la acción
encaminado a reducir el riesgo de futuros saltos entre especies, promoviendo al mismo tiempo el bienestar de los
animales y la biodiversidad.
La OIE publicó directrices de alto nivel sobre la realización de pruebas en muestras humanas para detectar el SARS-
CoV-2 en los laboratorios veterinarios. Los laboratorios veterinarios acompañaron a los servicios de salud pública
para satisfacer el extraordinario aumento de la demanda de realización de pruebas (13). Muchos de los países que
pudieron ampliar rápidamente sus pruebas de la COVID-19 en los primeros días de la pandemia, fueron aquellos en
los que los laboratorios veterinarios colaboraron en la realización de las pruebas de SARS-CoV-2 en muestras
humanas. En diciembre de 2020, la OIE organizó dos seminarios web mundiales interactivos dirigidos a los Puntos
Focales Nacionales de la OIE para los laboratorios veterinarios, los Delegados de la OIE y a socios clave, para
compartir las experiencias de los laboratorios veterinarios durante la pandemia de la COVID-19. Durante este
seminario web, se descubrió que el 55 % de los 167 participantes encuestados había consultado las Orientaciones
de la OIE sobre el apoyo de los laboratorios veterinarios en la respuesta de salud pública para la COVID-19 (13)
y, de los que las habían utilizado, el 76 % las había considerado de gran utilidad.
A lo largo de la pandemia, la OIE presentó a los Miembros y a la comunidad internacional los últimos hallazgos
científicos y evidencias de campo sobre la susceptibilidad de los animales al SARS-CoV-2, a través de su portal
web COVID-19. Esto se acompañó de mensajes claros de comunicación del riesgo: por ejemplo, un riesgo bajo
para la salud humana de los animales de compañía, y un riesgo insignificante para los animales productores de
alimentos; destacando, sin embargo, el riesgo significativo de los animales productores de pieles, como el visón. A
través del portal web sobre la COVID-19, la OIE instó a que:
− los Miembros notifiquen las infecciones de SARS-CoV-2 en animales como enfermedad emergente (a partir
de marzo de 2020, cuando se identificaron las primeras infecciones por SARS-CoV-2 en animales);
− no se tomen medidas inadecuadas contra los animales de compañía o la fauna silvestre;
− no se instituyan medidas comerciales para los animales productores de alimentos o los productos animales;
− se tomen precauciones al manipular animales susceptibles de contraer la infección por el SARS-CoV-2 y así
evitar saltos a otras poblaciones animales;
− se incremente la vigilancia en los países con animales productores de pieles, aumentando su nivel de vigilancia,
reforzando la bioseguridad y compartiendo rápidamente al dominio público las secuencias genéticas de los
virus aislados en animales productores de pieles.
En enero de 2021, el Sistema Mundial de Alerta Temprana (GLEWS+), colaboración tripartita, elaboró una
evaluación conjunta del riesgo de SARS-CoV-2 en animales de peletería (14). Esta evaluación tripartita se centra en
las granjas peleteras y en la familia de mamíferos Mustelidae (las únicas especies de animales de granja en la que se
ha notificado hasta la fecha la presencia en el terreno de SARS-CoV-2). La evaluación mejoró la comprensión global
del sector de las granjas peleteras, sus especies, su distribución y sus prácticas de bioseguridad. Cabe destacar que,
hasta ahora, este sector se había ignorado ampliamente en los procesos de recopilación de datos de demografía
animal de OIE-WAHIS, una laguna que debe tomarse en consideración.
El sector de la sanidad animal contribuyó de numerosas formas en la creación de una respuesta en el terreno a la
pandemia siguiendo el enfoque "Una sola salud". La profesión veterinaria ha mostrado su compromiso de acompañar
el trabajo de las autoridades de salud humana. Los Servicios Veterinarios han apoyado la respuesta a la COVID-19
proporcionando una mayor capacidad de análisis en los laboratorios de sanidad animal, mediante la donación de
materiales esenciales como equipos de protección personal y ventiladores, o gracias a la participación directa de
recursos humanos y conocimientos especializados.
La revisión puso de manifiesto la agilidad y capacidad de la OIE para adaptarse a la pandemia y seguir cumpliendo
su mandato de cara a sus Miembros y socios. Se elaboraron orientaciones y recomendaciones técnicas basadas en el
riesgo, actualizándose en respuesta a la creciente cantidad de pruebas científicas disponibles sobre el SARS-CoV-2
en los animales, mediante la rápida movilización de grupos de expertos recurriendo a los procesos habituales de la
OIE. Además, se elogió la capacidad de la OIE para digitalizar sus eventos interactivos y seguir comunicando con
sus Miembros y partes interesadas. Esto incluyó un procedimiento adaptado para garantizar la validación de las
principales resoluciones ante la cancelación de la Sesión General de 2020. Los principales socios y contactos de la
OIE también comentaron la eficacia de la colaboración y la comunicación conjunta. Se identificaron los siguientes
retos y se ofrecieron recomendaciones para superarlos:
− La necesidad de reforzar las relaciones de la OIE con otras organizaciones internacionales, incluida la Alianza
Tripartita, con socios no tradicionales, y de considerar la interfaz entre los Servicios Veterinarios y el medio
ambiente, la fauna silvestre y la biodiversidad; por ejemplo, la Convención sobre el Comercio Internacional de
Especies Amenazadas (CITES) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
Esto facilitará el reconocimiento por parte de los Miembros de la OIE de la sanidad de la fauna silvestre como
un componente clave del enfoque "Una sola salud";
− El hacer pleno uso de las alianzas existentes para brindar orientaciones o recursos en respuesta a solicitudes de
los Miembros que no entran dentro del mandato de la OIE. Esto también está relacionado con un tema
identificado en la revisión: evitar la proliferación excesiva de herramientas que se duplican o no son
complementarias entre las organizaciones de la red de la OIE;
− La mejora del proceso de notificación a la OIE de los animales infectados por el SARS-CoV-2;
− El desarrollo de una estrategia de comunicación en caso de eventos perturbadores - para apoyar a los portavoces
(personal, Delegados de la OIE y expertos de la red de la OIE) y valorizar su papel como parte dela OIE;
− Los sistemas de gestión de incidentes aún no están integrados en la actividad principal de la OIE. La
Organización deberá desarrollar un procedimiento operativo estándar para este tipo de sistemas y garantizar
que se someta a prueba y se valide mediante ejercicios de simulacro;
− Garantizar que el entorno virtual ofrezca conferencias, talleres y seminarios web de alta calidad para todas las
partes interesadas (Delegados, Puntos Focales, expertos, público interesado) y considerar la combinación
adecuada de reuniones virtuales y presenciales para cumplir la finalidad y los objetivos de cualquier proceso,
al tiempo que se obtiene una correcta rentabilidad;
− Considerar la adaptación de ciertas actividades en el terreno al entorno virtual a largo plazo.
Durante el año 2020, la OIE también inició en el mes de diciembre una revisión interna de los servicios ofrecidos
actualmente y en desarrollo para respaldar la resiliencia de los Servicios Veterinarios y presentó este trabajo al
Comité Asesor del Fondo Mundial de la OIE para la Salud y el Bienestar de los Animales. El catálogo resultante
presenta en un solo documento el panorama general de los servicios de la OIE para referencia de la Organización,
de sus Miembros y donantes, facilitando el acceso a actividades, además de ayudar a identificar las brechas para
emprender nuevas actividades.
Una de las lecciones aprendidas de la pandemia fue que los requisitos de notificación de las infecciones por SARS-
CoV-2 en animales como enfermedad emergente fueron interpretados de forma diferente por los Miembros de la
OIE. Algunos Miembros comunicaron inmediatamente a la OIE tales eventos considerados como "enfermedad
emergente", mientras que otros los notificaron como "otra información importante" u "otra información relevante”.
Los eventos de enfermedades emergentes se caracterizan por una gran incertidumbre. El sistema de la OIE para las
enfermedades emergentes garantiza que todos los Miembros de la OIE puedan consultar la información oficial y las
orientaciones que apoyan sus decisiones de gestión del riesgo. El sistema depende de que todos los Miembros de la
OIE contribuyan con información para aumentar la comprensión global de la distribución y el impacto de las
enfermedades emergentes.
Con arreglo al Artículo 1.1.4. del Código Sanitario para los Animales Terrestres de la OIE (Código Terrestre) (15)
y del Código Sanitario para los Animales Acuáticos (el Código Acuático) (16), cuando se detecte una enfermedad
emergente en un país, zona o compartimento, las autoridades veterinarias deberán notificarla a la OIE y enviar
informes periódicos tras la notificación durante el tiempo necesario para tener una certeza razonable de que la
enfermedad ha sido erradicada o que la situación se ha estabilizado. En los glosarios del Código Terrestre y del
Código Acuático figura una definición de "enfermedad emergente".3
Con el ánimo de orientar a los Miembros en la interpretación coherente de la definición de enfermedad emergente y
su notificación, y aclarar las funciones y responsabilidades en el seguimiento de los eventos de enfermedades
emergentes hasta que llegue a uno de los tres puntos finales (es decir, que la enfermedad se erradique, se vuelva
endémica o se incluya en la lista de la OIE), la OIE elaboró un procedimiento operativo estándar (POE) y una guía
adjunta.
El POE describe con claridad la secuencia necesaria para determinar una enfermedad emergente, así como las
funciones y responsabilidades de las entidades pertinentes (Miembros, sede de la OIE, comisiones especializadas) y
las acciones de seguimiento. Este POE puede consultarse en el sitio web de la OIE y se espera que ayude a la
notificación transparente y coherente de las enfermedades emergentes de los animales terrestres por parte de los
Miembros, que garantice que los Miembros emitan notificaciones oportunas seguidas de actualizaciones periódicas
de los brotes de enfermedades emergentes, y que permita reunir información pertinente para una eficaz respuesta y
gestión del riesgo.
El POE para las enfermedades emergentes pasa a formar parte de la creciente documentación de los sistemas de
calidad que ofrecen orientación sobre la aplicación de las normas internacionales de la OIE.
La OIE trabaja en la creación de una base de evidencias para identificar las áreas con mayor necesidad y apoyar el
desarrollo, la adaptación y la orientación de las intervenciones para respaldar a sus Miembros.
Las siguientes tres subsecciones describen el trabajo realizado para construir esta base de evidencias, resumen las
principales conclusiones y señalan los avances preliminares en la búsqueda de soluciones.
3 Una enfermedad emergente designa una nueva aparición, en un animal, de una enfermedad, infección o infestación, que causa
un importante impacto en la sanidad animal o la salud humana, consecutiva a: a) una modificación de un agente patógeno
conocido o a la propagación de este a una zona geográfica o a una especie de la que antes estaba ausente; b) o un agente patógeno
no identificado anteriormente o una enfermedad diagnosticada por primera vez .
La COVID-19 aumentó la necesidad de una mejor respuesta a los riesgos relacionados con las enfermedades
emergentes en la interfaz hombre-animal-medio ambiente para proteger tanto a los seres humanos como a los
animales, evitando al mismo tiempo una perturbación socioeconómica total. Además, la pandemia evidenció la
importancia de contar con sistemas sostenibles y conectados de vigilancia de la sanidad animal, la salud humana y
medioambiental. La integración de la dimensión medioambiental en el concepto "Una sola salud" ha sido el centro
del debate en la adopción de un enfoque holístico y sistémico que permita entender mejor las causas de la aparición
de las enfermedades.
El concepto de "Una sola salud" es parte integral del trabajo de la OIE, apoya iniciativas transversales sobre la
preparación de las respuestas frente a las pandemias y la resistencia a los antimicrobianos, e iniciativas para hacer
frente a las enfermedades zoonóticas, como la rabia, la tuberculosis, la influenza y la brucelosis. Se ha ido
estructurando a través de asociaciones, como la Alianza Tripartita (OMS, FAO y OIE) y, más recientemente, la
Tripartita junto con el PNUMA. En respuesta a las tendencias mundiales de emergencia de ciertas enfermedades y
a la pérdida de biodiversidad, la OIE reconoce la necesidad urgente de reforzar el componente de fauna silvestre en
el enfoque "Una sola salud".
a) Capacidad de los Servicios Veterinarios para respaldar la gestión multisectorial de la fauna silvestre
y los sistemas de vigilancia
En junio de 2020, se envió una encuesta a los 182 Miembros de la OIE para conocer las opiniones y
perspectivas de las autoridades veterinarias sobre el papel de los Servicios Veterinarios en la gestión
sanitaria de la fauna silvestre, y especialmente en cuanto a: (i) la vigilancia de las enfermedades de la fauna
silvestre y (ii) el seguimiento sanitario de la fauna silvestre en un contexto de comercio de animales, a lo
largo de toda la cadena de suministro (17). A la encuesta respondieron 151 Miembros de la OIE (véase el
Anexo 1).
Las autoridades veterinarias son la autoridad nacional competente responsable de garantizar la sanidad y el
bienestar de los animales y están a menudo al frente de la gestión de las enfermedades zoonóticas. Si bien
los Servicios Veterinarios se focalizan en la vigilancia y la reducción del riesgo que representan ciertas
zoonosis y en las enfermedades que se originan en los animales domésticos, el 81 % de los encuestados
afirmó que los Servicios Veterinarios también participan en la gestión sanitaria de la fauna silvestre,
principalmente en su vigilancia sanitaria a lo largo de la cadena de valor comercial: a través de las
actividades de importación/exportación (incluida la emisión de certificados sanitarios) (30 % de las
respuestas), la inspección de los productos y subproductos de los animales silvestres (10 %) y el transporte
de los animales silvestres (5 %).
− responsables nacionales y locales de las políticas veterinarias y de salud pública (82 % de las
respuestas);
− personal técnico de otros sectores (por ejemplo, conservación de la fauna silvestre, fuerzas de orden
público; 81 % de las respuestas);
− cazadores federados y furtivos (67 %).
A escala mundial, también se identificaron a los responsables de tomar decisiones de alto nivel, al personal
técnico y a las partes interesadas que se ocupan directamente de la fauna silvestre como grupos importantes
en términos de actividades de comunicación y sensibilización. Se requieren acciones de comunicación y
sensibilización para explicar que la fauna silvestre proporciona beneficios tangibles, añade valor inherente
y lleva a cabo funciones necesarias para los ecosistemas que compartimos y para implicar a las comunidades
locales en los sistemas de vigilancia.
Además, los factores más importantes identificados por los encuestados para lograr un sistema óptimo de
vigilancia y seguimiento sanitario de la fauna silvestre son:
a) financiación gubernamental sostenible;
b) colaboración directa y continua con las partes interesadas que trabajan en el sector de la fauna
silvestre;
c) marco legislativo y/o reglamentario pertinente que permita a los Servicios Veterinarios llevar a cabo
la vigilancia de las enfermedades de los animales silvestres y controlar la seguridad de los animales
silvestres vivos y de sus productos en los mercados y en los cotos de caza (figuras 2 y 3).
Los factores más importantes para los Servicios Veterinarios de su país al realizar la
vigilancia de enfermedades epidemiológicas en la fauna salvaje para anticipar,
prevenir y manejar mejor las enfermedades emergentes
Fig. 2
¿Cuáles son los factores más importantes para los Servicios Veterinarios de su país a la hora de llevar a cabo la
vigilancia epidemiológica de las enfermedades de la fauna silvestre para anticipar, prevenir y gestionar mejor las
enfermedades emergentes?
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%
Fig. 3
¿Cuáles serían los factores más importantes que permitirían que los Servicios Veterinarios de su país pusieran
en marcha un sistema de control sanitario del comercio y la utilización de animales silvestres (el "comercio"
incluye la captura, la manipulación, el transporte, la cría de animales silvestres, la comercialización y la
exportación/importación)?
Sin embargo, muchos Servicios Veterinarios de todo el mundo carecen de la capacidad y de recursos, así
como de los marcos normativos y de colaboración multisectorial del enfoque “Una sola salud” para
establecer sistemas de vigilancia sostenibles e intersectoriales: del 81 % de los encuestados que indicaron
que sus Servicios Veterinarios participaban en la gestión sanitaria de la fauna silvestre, sólo el 15% señaló
que colaboraba con organizaciones de conservación, organizaciones benéficas, organizaciones no
gubernamentales y/o otros agencias gubernamentales, como el Ministerio de Agricultura, la autoridad de
salud pública, el departamento forestal estatal o los Ministerios de Medio Ambiente, fauna silvestre y
turismo. Además, la mayoría de los encuestados (91 %) afirmó la necesidad de contar con un marco
legislativo que fundamente la implementación de las mejores prácticas veterinarias en el comercio y
utilización de los animales silvestres.
A pesar de que la gran mayoría de los Miembros de la OIE está de acuerdo con la importancia de la
participación de los Servicios Veterinarios en los sistemas de vigilancia sanitaria de la fauna silvestre, la
notificación por diversos canales de la aparición de una enfermedad en dicho entorno sigue una curva
descendente desde 2012, y permanece baja, especialmente para las enfermedades que no figuran en la lista
de la OIE. Los Miembros deben notificar la aparición en la fauna silvestre de 81 de las 90 enfermedades de
la lista de la OIE para animales terrestres y pueden hacerlo de forma voluntaria para más de 50
enfermedades de la fauna silvestre que no figuran en la lista de la OIE.
En 2018, los Miembros de la OIE no pudieron transmitir ninguna información para una media del 29 % de
las enfermedades de la lista de la OIE (Fig. 4). La región con el mejor comportamiento en materia de
notificación fue Europa (no se notificó información para una media de sólo el 15 % de las enfermedades de
la lista de la OIE), mientras que, en África, los países no pudieron proporcionar información para una media
del 45 % de las enfermedades de la lista de la OIE.
En la figura, cada punto representa el porcentaje de enfermedades sin notificar a escala nacional (es decir,
cuando no se facilita ninguna información sobre esa enfermedad). La media regional está representada por
el punto más grande superpuesto en cada línea.
Las tendencias temporales muestran un pico de notificación en 2011, que coincide con el lanzamiento del
sistema de notificación en línea de las enfermedades de la fauna silvestre no incluidas en la lista de la OIE
en 2012 (18). Este pico en el número de notificaciones de enfermedades en 2011 corresponde con el
aumento de los esfuerzos de la OIE para alentar a los Miembros a notificar a través del sistema en línea (en
2012, los países presentaron información correspondiente al año anterior). La notificación de enfermedades
de la fauna silvestre no incluidas en la lista de la OIE mostró una tendencia decreciente hasta 2014, y una
estabilización (Fig. 5) hasta 2018. En 2018, Europa fue la región con el mayor número de países que
presentaron informes voluntarios (20 países), seguida de África (ocho países), América, Asia y el Pacífico
(ocho países cada una), y Oriente Medio (dos países). De los países que comunican información,
aproximadamente el 50 % de los informes no declararon ninguna ocurrencia de las enfermedades no
incluidas en la lista de la OIE del informe.
Año de la notificación
Fig. 5
Tendencia en el número de países que presentan informes voluntarios de enfermedades de la fauna silvestre no
incluidas en la lista durante el periodo 2008–2018
Las principales cifras proporcionadas arriba fueron indicadores útiles que destacaban los problemas de
notificación en la fauna silvestre y las áreas en las que la OIE debía proporcionar su apoyo a los países, con
vistas a mejorar la calidad del seguimiento y la vigilancia. Durante la encuesta de 2020, las expectativas
más citadas de los Miembros de la OIE, en términos de apoyo a las acciones relacionadas con la vigilancia
epidemiológica en la fauna silvestre y el seguimiento sanitario del comercio y utilización de la fauna
silvestre, fueron:
a) normas y directrices (señaladas por el 76 % de los encuestados);
b) apoyo a la legislación (48 %);
c) formación/refuerzo de capacidades (36%).
Entre las medidas adoptadas por la OIE hasta la fecha para mejorar la notificación de enfermedades en la
fauna silvestre figuran:
− Desde 1992, la OIE recopila datos sobre las enfermedades de la fauna silvestre de forma voluntaria y
anual, a través de un formulario Excel.
− Durante la 76.ª Sesión General, celebrada en mayo de 2008, la OIE invitó a los Delegados a designar
un Punto Focal Nacional para la fauna silvestre en cada país y, más tarde, ofreció una formación acerca
de la vigilancia de estas enfermedades y la notificación a través de la plataforma OIE WAHIS.
− En 2009, la OIE comenzó a reunir información sobre enfermedades tanto para los animales domésticos
como para los animales silvestres, a través de los informes semestrales para cada enfermedad de la lista
de la OIE.
− En 2012, se puso en marcha la notificación voluntaria en línea de las enfermedades de la fauna silvestre.
En 2016, se simplificaron aún más los sistemas de notificación y, más tarde, los países notificaron las
enfermedades de la fauna silvestre incluidas en la lista de la OIE a través de WAHIS y las enfermedades
de la fauna silvestre no incluidas en la lista de la OIE a través de WAHIS-Wild.
− En 2017, el Grupo de trabajo sobre la fauna silvestre actualizó la lista para la notificación voluntaria de
enfermedades de la fauna silvestre no incluidas en la lista de la OIE. Se eliminaron varias enfermedades
y se añadieron otras (19).
− A partir de 2017, la OIE reforzó la inteligencia sobre enfermedades mediante la colaboración con el
programa Intelliriver del sistema internacional de inteligencia sobre bioseguridad (IBIS) de Australia y
con el sistema EIOS (Epidemic Intelligence from Open Sources) de la OMS.
− Desde 2019, la OIE redacta y difunde fichas técnicas para la mayoría de las enfermedades no incluidas
en la lista de la OIE. Estas fichas proporcionan información sobre el diagnóstico y la epidemiología de
cada enfermedad.
− En marzo de 2020, el Grupo de trabajo sobre la fauna silvestre analizó los criterios de inclusión o
exclusión de enfermedades en la lista de enfermedades no incluidas en la OIE y que se notifican de
forma voluntaria.
Existen ejemplos acertados en los que la notificación de enfermedades no incluidas en la lista de la OIE a
través de WAHIS-Wild ha brindado la oportunidad de reunir pruebas cruciales para la evaluación de una
enfermedad en relación con los criterios de inclusión en la lista. En mayo de 2008, la Asamblea Mundial
de Delegados de la OIE aprobó por unanimidad la inclusión de la infección por Batrachochytrium
dendrobatidis y la infección por las especies de ranavirus en la lista de enfermedades de los animales
acuáticos de la OIE. Estas enfermedades constituyen una amenaza para los anfibios y su inclusión en la
lista de la OIE acompañó los intentos de controlar su propagación mundial. En 2013, se aisló un nuevo
hongo quítrido, llamado Batrachochytrium salamandrivorans sp. Nov. (Bsal), en salamandras a raíz de una
disminución de la población en los Países Bajos. Batrachochytrium salamandrivorans en anfibios se agregó
a las enfermedades de la fauna silvestre que no figuran en la lista de la OIE en 2014, tal como recomendó
el Grupo de trabajo de la OIE sobre la fauna silvestre. Las evidencias científicas posteriores destacaron el
fuerte impacto negativo de este hongo en las poblaciones de anfibios silvestres y la alta probabilidad de
propagación a través del comercio internacional.
En mayo de 2017, la Asamblea Mundial de Delegados de la OIE aprobó por unanimidad la inclusión de
Bsal en la lista de enfermedades de los animales acuáticos de la OIE. En 2016-2017, la Comisión Científica
evaluó la caquexia crónica de los cérvidos con respecto a los criterios del Capítulo 1.2. del Código Terrestre
y consideró que, por el momento, ningún país podía demostrar de manera creíble la ausencia efectiva o
inminente de esta enfermedad (Artículo 1.2.2., apartado 2). Por el momento, la caquexia crónica figura en
la lista WAHIS-Wild. Su presencia en la lista de WAHIS-Wild destaca la importancia de una enfermedad
mientras se estudia su posible inclusión en la lista.
A principios de 2021, la OIE encargó a un consultor una revisión de las evidencias existente en la literatura
científica (artículos revisados por pares) para informar sobre el proceso de desarrollo de orientaciones
destinadas a reducir los riesgos de aparición de enfermedades a través del comercio de animales silvestres
(veáse el Anexo 2). El estudio destacó los beneficios (ingresos nacionales, ingresos personales, seguridad
alimentaria e integridad cultural) y los posibles daños (enfermedades emergentes, delincuencia, impactos
en el bienestar animal y agotamiento de especies) asociados al comercio de especies silvestres. Se observó
la insuficiencia de evidencias actuales que sustenten las estrategias de mitigación de riesgo en el comercio
de especies silvestres. Las pruebas acumuladas son limitadas (sólo el 1 % de las publicaciones estudió
sistemáticamente los factores de saltos de patógenos emergentes en la cadena de suministro del comercio
de especies silvestres). Gran parte del comercio no se ha examinado, con sesgos hacia las zoonosis, ciertas
regiones geográficas y actividades específicas (animales destinados a la alimentación y animales vivos), y
los estudios existentes sólo aportan pruebas causales frágiles o específicas para cada caso sobre la relación
entre el comercio de especies silvestres y la aparición de enfermedades y la eficacia de las intervenciones
(por ejemplo, pruebas aportadas por estudios multisectoriales y/o series de estudios de caso). La mayoría
de las evidencias se refieren a la identificación del peligro, más que a la mitigación del riesgo. Dada la
escasez de pruebas, la revisión tuvo que considerar las opiniones y experiencias de los expertos. Aun así,
no fue posible identificar un único "mejor acercamiento" o una combinación de enfoques para gestionar los
riesgos sanitarios en el comercio de especies silvestres. Tampoco fue posible realizar un análisis exhaustivo
de los riesgos y beneficios, dado que la naturaleza, la magnitud y la probabilidad de consecuencias
imprevistas o inesperadas no están suficientemente cuantificadas.
− Se desconoce con certeza cómo las futuras pandemias podrían verse afectadas por decisiones
alternativas (es decir, "hay que hacer algo, pero no se sabe qué").
− Ante la heterogeneidad y complejidad del comercio de especies silvestres, las intervenciones deben ser
multifacéticas y adaptables.
− Dado que los factores de riesgo están relacionados con procesos locales y mundiales, las intervenciones
deben integrarse y deben analizarse los esfuerzos para hacer frente a otras amenazas.
a) Marco de la OIE para la sanidad de la fauna silvestre a efectos de una mejor integración de la sanidad
de la fauna silvestre en las actividades centrales y el plan estratégico de la OIE
Las directrices y normas internacionales de la OIE proporcionan un marco global para acompañar el
establecimiento de sistemas sólidos de vigilancia y gestión sanitaria de la fauna silvestre a escala regional,
nacional y local, y para orientar a los Servicios Veterinarios y a sus socios. Estos sistemas respaldan la
implementación de las mejores prácticas para reducir los riesgos de enfermedad en el contexto del comercio
de animales silvestres y la cadena de suministro.
En respuesta a un panorama en plena evolución y a las necesidades de sus Miembros, la OIE ha desarrollado
un marco destinado a mejorar la sanidad de la fauna silvestre y adoptar un enfoque "Una sola salud": el
“Marco Sanitario de la OIE para la Fauna Silvestre” (20) (véase el Anexo 3).
Elaborado de forma colaborativa en 2020, incluye las contribuciones de los Miembros, reunidas a través de
una encuesta, y del Grupo de trabajo sobre la fauna silvestre, el personal de la OIE y las organizaciones
internacionales de conservación. Además, basado en parte en las lecciones aprendidas durante el proyecto
EBO-SURSY4 su objetivo es proteger la salud de la fauna silvestre a nivel mundial para lograr "Una sola
salud". Se identificaron dos prioridades principales que contribuirán, respectivamente, a los objetivos de
salud pública y conservación:
a) mejorar la capacidad de los Miembros de la OIE para gestionar el riesgo de aparición de patógenos
en la fauna silvestre y la transmisión en la interfaz hombre-animal-ecosistema, teniendo en cuenta
la protección de los animales silvestres;
b) apoyar a los Miembros de la OIE para mejorar los sistemas de vigilancia, la detección temprana, la
notificación y la gestión de las enfermedades de la fauna silvestre.
Uno de los resultados que el “Marco Sanitario para la Fauna Silvestre” busca alcanzar radica en que "Los
Servicios Veterinarios mejoren la recopilación, el análisis, la notificación y la utilización de datos sanitarios
de buena calidad sobre la fauna silvestre a nivel nacional y mundial”.
Para iniciar esta labor, con la colaboración del Grupo de trabajo sobre la fauna silvestre, la OIE ha elaborado
un plan de acción destinado a la notificación de enfermedades de la fauna silvestre. Este plan incluye:
4 https://rr-africa.oie.int/en/projects/ebo-sursy-en/
14 Lecciones identificadas antes y después de la pandemia:
cómo la OIE puede apoyar a los servicios veterinarios para alcanzar la resiliencia en materia de “Una sola salud”
c) Recomendaciones derivadas de una rápida revisión de la evidencia sobre la gestión del riesgo de las
enfermedades emergentes en el comercio de animales silvestres
La revisión científica encargada por la OIE (antes mencionada), que evaluó las pruebas de la aparición de
enfermedades y la mitigación del riesgo a través del comercio de animales silvestres, comunicó a la OIE
recomendaciones específicas, basadas en sus conclusiones y en un análisis de la misión de la OIE. Estas
recomendaciones incluyen:
Fig. 6
Marco del conocimiento a la acción (modelo Craig Stephen)
Tras el brote de la enfermedad por el virus del Ébola en 2013-2015 en África Occidental, que puso de
manifiesto los riesgos asociados con mecanismos inadecuados de detección, prevención y respuesta a la
enfermedad y la importancia de reforzar los sistemas de salud pública y sanidad animal, la Comisión
Europea firmó un acuerdo de delegación con la OIE para la implementación del proyecto EBO-SURSY:
"Refuerzo de capacidades y vigilancia de la infección por el virus del Ébola" en 2016. Los múltiples brotes
de esta enfermedad en la República Democrática del Congo en 2017, 2018 y 2020, así como la pandemia
de la COVID-19 a finales de 2019, llevaron a la Unión Europea (UE) a proponer una prórroga del proyecto
por dos años más, permitiendo la continuación de las actividades científicas relacionadas con los
coronavirus y, en particular, con el SARS-COV-2, y así consolidar las acciones ya emprendidas.
El proyecto EBO-SURSY, creado hace ya siete años, tiene como objetivo mejorar los sistemas de detección
temprana en la fauna silvestre de África Occidental y África Central5 utilizando el enfoque "Una sola salud"
para prevenir con mayor eficacia los brotes de ébola y otras fiebres hemorrágicas, como la fiebre del valle
del Rift, la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, las fiebres de Marburgo y Lassa y las zoonosis por
coronavirus en África. Para lograr este objetivo, la OIE se asoció con el Centro de Cooperación
Internacional en Investigación Agronómica para el Desarrollo de Francia (CIRAD), el Instituto de
Investigación para el Desarrollo (IRD) y el Instituto Pasteur (IP) y su red internacional. Este equipo
multidisciplinario, con competencias que abarcan todo el espectro del concepto "Una sola salud", podrá
garantizar la implementación de un proyecto multisectorial y multidimensional en la interfaz hombre-
animal-medio ambiente, centrado en tres áreas temáticas principales:
− mejorar la capacidad de los Servicios Veterinarios y de otras partes interesadas que participan en los
sistemas de vigilancia a efectos de detectar, controlar y prevenir los brotes de enfermedades zoonóticas
mediante el refuerzo de capacidades;
− aumentar la sensibilización de la comunidad en torno a los riesgos asociados a las zoonosis a través de
la comunicación y la divulgación de información a las principales partes interesadas;
− reforzar los protocolos de vigilancia y la gestión del riesgo de las enfermedades zoonóticas aumentando
el conocimiento del ciclo viral y de los mecanismos de transmisión entre animales y seres humanos.
Al cabo de cuatro años de implementación, el proyecto ha alcanzado varios resultados, como se muestra en
la Figura 7. Asimismo, se destaca que:
b) el refuerzo de las capacidades nacionales de todos los actores involucrados en los sistemas de
vigilancia contribuirá en gran medida a la sostenibilidad de la experiencia nacional y, por lo tanto, a
la mejora de la preparación y la reactividad;
5 Camerún, Côte d’Ivoire, Gabón, Guinea, Liberia, República Centroafricana, República del Congo, República Democrática del
Congo, Senegal y Sierra Leona.
16 Lecciones identificadas antes y después de la pandemia:
cómo la OIE puede apoyar a los servicios veterinarios para alcanzar la resiliencia en materia de “Una sola salud”
Fig. 7
Resultados del proyecto EBO-SURSY hasta enero de 2021
Los Servicios Veterinarios pueden enfrentarse a una amplia variedad de emergencias causadas por peligros como la
incursión de una enfermedad animal transfronteriza, enfermedades emergentes y reemergentes, desastres naturales
y peligros químicos, biológicos, radiológicos y nucleares (21). La pandemia de la COVID-19 ha modificado en gran
medida las actividades y los sistemas de toda la sociedad, incluida la labor de los Servicios Veterinarios. La gestión
de emergencias designa la organización y la gestión de las funciones y responsabilidades, los recursos, las
capacidades y las acciones necesarias en todos los aspectos del ciclo de gestión de emergencias.
Una emergencia zoosanitaria puede causar importantes pérdidas económicas en los Miembros de la OIE, tanto por
los costes que representa la respuesta como por los efectos de la enfermedad, tal y como aparecen en la figura
anterior. Los costes relacionados con la emergencia también pueden ampliarse a otros ámbitos económicos, como
el turismo y los viajes (22). La preparación de la respuesta frente a emergencias causadas por enfermedades animales,
ha resultado ser a menudo inadecuada y los enfoques actuales de su gestión no son sostenibles en muchos entornos.
La amplia variedad y diversidad de las características de los Miembros de la OIE (físicas, biológicas y
socioeconómicas) sugieren que es poco probable que un modelo de gestión de emergencias se aplique a todas las
circunstancias y, por lo tanto, los Miembros de la OIE deben adaptar las estrategias a sus propias circunstancias y
riesgos específicos.
Con el fin de crear y reforzar de forma sostenible la capacidad de tratar las emergencias en materia de sanidad y
bienestar animal que se derivan de todos los peligros, es fundamental comprender los desafíos a los que se enfrentan
los Miembros y las regiones de la OIE.
Es esencial para los Servicios Veterinarios contar con una metodología que abarque todos los riesgos frente a
las emergencias a los que se enfrentan, tal como se reconoció en el informe del tema técnico de la Sesión
General de 2019 sobre el impacto de los factores externos en los Servicios Veterinarios y las adaptaciones
necesarias (3). Los Miembros de la OIE encuestados concluyeron que los cuatro factores prioritarios más
importantes y preocupantes para los Servicios Veterinarios eran:
Sin embargo, los Miembros de la OIE y las partes interesadas consideran que la capacidad de los Servicios
Veterinarios para responder a eventos externos no siempre es la que se espera y observaron que menos de dos
tercios de los Miembros de la OIE evalúan estos eventos externos.
100%
90%
% de Miembros de la OIE
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%
Oriente Asia Pacífico Américas África Europa
Medio
OIE Regiones
Fig. 9
Planes de contingencia nacionales (PNC) identificados en cada una de las cinco regiones de la OIE, 2018
Además, la revisión encontró que, en base a las notificaciones enviadas a la OIE en cuanto a la intención de
realizar ejercicios de simulacro, de los 163 Miembros de la OIE con planes nacionales de contingencia, sólo el
44 % había realizado al menos un ejercicio de simulacro en los últimos diez años. Aunque es posible que este
porcentaje no representa exactamente la situación y que no incluya todos los ejercicios realizados por los
Miembros de la OIE, probablemente indique una brecha importante en la preparación frente a emergencias.
Es fundamental que los planes de contingencia estén acompañados por recursos adecuados (humanos,
financieros, legales y materiales). La revisión de la OIE analizó 125 informes de la Evaluación del Proceso
PVS, específicamente las dos competencias críticas de la Herramienta PVS de la OIE que se relacionan
directamente con la gestión de emergencias: CC II-6 Respuesta de emergencias y CC I-9 Financiación de
situaciones de emergencia (24). En cuanto a la respuesta frente a emergencias, sólo 53 Miembros de la OIE se
encontraban en el nivel de progresión 3 o superior y en cuanto a la financiación de emergencias, sólo 55
Miembros de la OIE alcanzaron el nivel 3 o superior; esto significa que contaban con el apoyo legal y financiero
para responder a una emergencia.
50
Nº de Miembros de la OIE por nivel
40
30 Europa
Asia Pacífico
20
Américas
10 África
0 Oriente Medio
Nivel Nivel Nivel Nivel Nivel
1 2 3 4 5
Niveles de avance
Además del plan de contingencia para la sanidad animal, los Servicios Veterinarios y la sanidad animal forman
parte de los planes nacionales de gestión de emergencias de más alto nivel que abarcan la respuesta
gubernamental frente a una emergencia o desastre. Un estudio realizado para la OIE, dirigido por el Centro de
Ciencias y Seguridad de la Salud Global del Centro Médico de la Universidad de Georgetown, EE. UU., analizó
los planes nacionales de gestión de emergencias zoosanitarias de 86 países disponibles al público. El análisis
puso de relieve que dos tercios de los países hacían alguna mención de los animales, el 60 % se refería a las
enfermedades animales (incluidas las zoonosis) como una preocupación o un peligro, pero sólo un tercio hacía
alusión a los Servicios Veterinarios (25). Se observó una relación positiva entre la contribución de la agricultura
al producto interior bruto (PIB) y la inclusión de la sanidad animal en el plan nacional de gestión de
emergencias. Asimismo, el 22 % de los planes analizados no mencionaba en absoluto los Servicios
Veterinarios, los animales o las enfermedades animales. La omisión de los Servicios Veterinarios constituye
una oportunidad perdida para la movilización de recursos, y también en términos de experiencia y recursos que
los Servicios Veterinarios pueden aportar al gobierno en su conjunto. Si bien sorprende la magnitud de esta
constatación, es prometedor comprobar que, en algunos países, ya se ha incorporado la sanidad animal en estos
planes. Aunque es alentador que se tenga en cuenta el concepto de "Una sola salud", disponer de planes
nacionales de contingencia (que incluyan o no a los Servicios Veterinarios) no significa necesariamente contar
con los recursos necesarios para su aplicación en caso de que surja una emergencia.
En el marco del proyecto OIE-FAO-INTERPOL antes descrito, la OIE -con el apoyo de INTERPOL- está
elaborando un programa piloto de intercambio de gestión de emergencias en base al "concepto de
hermanamiento" que busca intercambiar experiencias y conocimientos en el campo de la gestión de
emergencias zoosanitarias. Este intercambio implicará el traslado temporal de dos expertos en gestión de
emergencias (uno de los Servicios Veterinarios y otro de las fuerzas del orden) que viajarán de un país a
otro para participar en un programa de actividades, acordado conjuntamente por los países asociados. Esto
puede incluir la participación en un ejercicio de simulación, la actualización de un plan nacional de
contingencia o la participación en un taller de formación. Se identificaron seis asociaciones incluyendo:
Si bien la COVID-19 frenó momentáneamente la realización física de los intercambios, los países asociados
están manteniendo conversaciones bilaterales para determinar el programa de intercambio futuro e
identificar actividades que se pueden realizar mientras tanto de forma virtual. Los intercambios reforzarán
la solidaridad a través de la colaboración entre los Miembros de la OIE y fomentarán la colaboración entre
las fuerzas del orden y los Servicios Veterinarios dentro de la gestión de emergencias (incluidas las
emergencias derivadas de la agrodelincuencia y/o el agroterrorismo).
La pandemia destacó la importancia del diagnóstico, a menudo realizado o coordinado en los laboratorios, cuando
se trata de identificar y caracterizar los patógenos nuevos y emergentes y lograr una detección temprana de los brotes
para facilitar su contención y evitar una mayor propagación.
Los sistemas bien diseñados que vinculan la vigilancia, los sistemas de laboratorio y las estrategias eficaces de
intervención contra las enfermedades, pueden mantener o mejorar los niveles de funcionamiento de los Servicios
Veterinarios a lo largo del tiempo. Se trata de sistemas que deben ser sostenibles para garantizar el mantenimiento
de estos beneficios.
Además de su función de vigilancia de enfermedades, los laboratorios almacenan agentes patógenos peligrosos, lo
que genera riesgos en materia de seguridad y protección (30). Los accidentes en los laboratorios (31, 32, 33, 34) y
la liberación deliberada de patógenos (35, 36) pueden tener graves repercusiones sanitarias (37) y económicas (38)
e interrumpir rápidamente los progresos logrados gracias a las inversiones en el refuerzo de capacidades y el
desarrollo, lo que frena los esfuerzos dedicados a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones
6
Unidas.
La opinión de los expertos y pruebas anecdóticas han sugerido que muchos laboratorios en el mundo se
enfrentan a importantes problemas de sostenibilidad (39). Estos problemas podrían socavar su rendimiento,
seguridad y protección.
En marzo de 2018, la OIE convocó una consulta sobre laboratorios sostenibles e invitó a más de 60 expertos
internacionales y Miembros a compartir sus experiencias y debatir formas de mejorar la sostenibilidad de los
sistemas de laboratorio (véase el Anexo 4). Entre los desafíos identificados, muchos de los cuales habían sido
también observados en las misiones de laboratorios PVS (40), se encuentran:
− Los laboratorios de alta tecnología tienen costes elevados de funcionamiento, a menudo carecen del
presupuesto adecuado para funcionar y al ser demasiado complejos, no siempre se ajustan a las
necesidades locales (pueden no ser "aptos para el propósito").
− Los desafíos técnicos y de ingeniería en entornos de bajos recursos dificultan el suministro continuo de
energía, aire yagua limpia dentro del laboratorio, la eliminación segura de residuos, los controles de
acceso, el almacenamiento a bajas temperaturas y la integridad física de las instalaciones.
− Los obstáculos en la cadena de suministro de equipos, piezas de recambio, reactivos y consumibles
impiden el funcionamiento continuo de los laboratorios.
− Los laboratorios ubicados en zonas remotas son de difícil acceso si se utilizan las redes de transporte
público (necesarias para el envío de muestras, la cadena de suministro, los técnicos, etc.).
− En algunos laboratorios, se observan grandes fluctuaciones en el número de muestras enviadas al
laboratorio (bajo nivel de envíos con aumentos periódicos) y, por lo tanto, el laboratorio se mantiene
inactivo durante largos periodos y le cuesta hacer frente a los momentos de mayor demanda (41).
− A menudo, sólo se dispone de una limitada experiencia local para realizar la evaluación de riesgos
necesaria que acompañe la gestión del riesgo biológico en los laboratorios (42).
− A veces, falta la experiencia local para efectuar la certificación, la calibración y el mantenimiento de
los equipos.
− A menudo, los laboratorios carecen de un programa estructurado y estratégico de formación continua
para sus empleados y tienen dificultades para retener parte de su personal altamente cualificado y
experimentado.
Estos problemas individuales interactúan entre sí y se multiplican generando grandes desafíos para el
funcionamiento del sistema en general y la sostenibilidad de los laboratorios (43) y corren el riesgo de socavar
las inversiones en el refuerzo de capacidades y de aumentar los costos a largo plazo (44).
6 https://sdgs.un.org/goals
24 Lecciones identificadas antes y después de la pandemia:
cómo la OIE puede apoyar a los servicios veterinarios para alcanzar la resiliencia en materia de “Una sola salud”
El análisis de los datos del Proceso PVS y de los datos de la encuesta sobre la gestión de los equipos confirma
que la sostenibilidad de los laboratorios es un problema y ofrece una visión preliminar a nivel regional y
mundial de las inversiones necesarias en los sistemas de laboratorio.7 De acuerdo con las recomendaciones de
la Evaluación Externa del Proceso PVS, la OIE utiliza los datos de la Herramienta PVS para Laboratorios con
el fin de identificar las brechas de capacidades que socavan la sostenibilidad de los sistemas de laboratorio.
Los equipamientos representan un recurso importante para los laboratorios y determinan el tipo de servicio que
ofrecen a sus clientes. La calidad y la seguridad de ciertos equipos pueden verse comprometidas si no se hace
el mantenimiento correcto. El mantenimiento de los equipos de los laboratorios veterinarios fue objeto de una
encuesta entre los Puntos Focales Nacionales de la OIE para los laboratorios veterinarios y los propios
laboratorios veterinarios, realizada por la OIE en agosto de 2019. Se recibieron respuestas de 136 Miembros
de la OIE (75 %), con 223 encuestados de laboratorios veterinarios de las cinco regiones de la OIE. El
cuestionario se llevó a cabo para evaluar el estado del mantenimiento, la reparación y la calibración de los
equipos de laboratorio en todo el mundo y desarrollar nuevas ideas sobre los desafíos de sostenibilidad de los
equipos. Se encuestó a los laboratorios sobre 40 tipos de equipos, desde pipetas hasta termocicladores y cabinas
de bioseguridad.
Los resultados mostraron que, a nivel mundial, los laboratorios veterinarios poseen el equipo necesario para
detectar y diagnosticar importantes enfermedades animales y zoonóticas. Sin embargo, de los 68 000 equipos
notificados en todo el mundo, aproximadamente el 22 % no estaba bien mantenidos y el 46 % no estaba bien
calibrados, con variaciones entre las regiones de la OIE (Fig. 11). Entre los termocicladores y las máquinas de
PCR en tiempo real notificados en todo el mundo, el 19 % y el 24 % no estaba bien mantenidos, mientras que
el 28 % y el 25 % no estaba bien calibrados. Aproximadamente el 17 % de las cabinas de bioseguridad de clase
I, el 40 % de las de clase IIA1 y el 18 % de las de clase IIA2 notificadas en todo el mundo no estaban
debidamente certificadas. Estos resultados ponen en tela de juicio la seguridad, la protección y la fiabilidad de
los resultados que producen los equipos de los laboratorios veterinarios.
Fig.11
Porcentaje de los equipos de laboratorio que no están debidamente mantenidos y calibrados,
respectivamente, por región de la OIE
Las competencias para mantener, reparar y calibrar equipos altamente especializados son de difícil acceso en
todas las regiones de la OIE. A nivel mundial, se dispone de competencias para mantener y calibrar los equipos
dentro del mismo laboratorio para el 18 % de los equipos y, en el país, para el 74 % de los equipos, con
variaciones entre las regiones de la OIE (Fig. 12).
7 La definición del Grupo ad hoc sobre laboratorios sostenibles designa a un sistema de laboratorios sostenible que puede mantener
la seguridad y la calidad adecuadas para el cumplimiento de las normas internacionales de la OIE, teniendo en cuenta los factores
sociales, medioambientales y económicos en sus operaciones diarias en beneficio del sistema sanitario.
Lecciones identificadas antes y después de la pandemia: 25
cómo la OIE puede apoyar a los servicios veterinarios para alcanzar la resiliencia en materia de “Una sola salud”
Fig. 12
Disponibilidad de proveedores de servicios internos y proveedores de servicios locales en el país,
respectivamente, por región de la OIE
La inadecuada inversión en el mantenimiento y la calibración de los equipos de laboratorio por parte de las
autoridades nacionales para aprovechar las importantes inversiones de capital realizadas por socios externos
implica que los equipos de laboratorio adquiridos por dichos socios externos se han convertido en
"consumibles"; es decir, los equipos entran en un circuito de compras repetidas, poca utilización, falta de
mantenimiento preventivo y de averías con poco acceso a los servicios de reparación, lo que acorta los tiempos
de obsolescencia. Estos problemas se ven agravados por el elevado costo de la reparación, el mantenimiento y
la calibración, las duras condiciones ambientales y la falta de capacidad nacional.
a) Refuerzo de capacidades
b) Pericia económica
En colaboración con los socios en el campo de la investigación, la OIE realiza estudios destinados a
comprender y comunicar los aspectos económicos de la sostenibilidad de los laboratorios. Estos estudios
incluyen la definición y descripción de los beneficios de los servicios de laboratorio para los clientes
(gobierno, sector privado, donantes, socios de investigación) y el análisis de la sostenibilidad económica
de los sistemas de laboratorio. Expertos en economía también están asesorando a la OIE en el desarrollo de
orientaciones sobre modelos de laboratorios y herramientas sostenibles para destacar el valor de la inversión
en los servicios de laboratorio. Está claro que estos argumentos pueden utilizarse para abogar por
presupuestos de funcionamiento sostenibles.
De este modo, los beneficios de un sistema de laboratorio seguro y sostenible pueden optimizarse y
aprovecharse en todos los Servicios Veterinarios del mundo.
Con la mirada puesta en la sostenibilidad de los laboratorios, la OIE inició un proceso de revisión y
perfeccionamiento de sus herramientas, con el objetivo de mejorarlas y facilitar su uso y acceso.
Un buen liderazgo de laboratorios (con cohortes de laboratorios líderes y "campeones") ha sido identificado
como importante para garantizar que los laboratorios y los sistemas funcionen de manera óptima y segura.
Con el fin de brindar a los Miembros oportunidades y material de formación, la OIE se asoció con el
Programa Mundial de Liderazgo de Laboratorio (GLLP, por sus siglas en inglés).
La Herramienta PVS para Laboratorios fue rebautizada como Herramienta PVS para Laboratorios
Sostenibles (2018). En base a una Evaluación Externa del Proceso PVS (45), la OIE está trabajando en la
simplificación de las herramientas PVS, en el desarrollo de una metodología de preparación de misiones
virtuales, en la evolución de los principales indicadores para medir el rendimiento de los sistemas de
laboratorio, en el valor añadido de los datos mediante visualizaciones dinámicas y en el desarrollo de
herramientas de código abierto.
En marzo de 2011, se celebró en París un taller para recabar observaciones acerca del Programa de
Hermanamiento de la OIE entre Laboratorios (46). Aunque los comentarios de los institutos participantes
fueron en general positivos, no existe un marco coherente y estandarizado para medir el impacto de los
proyectos individuales o del programa en general. Después de casi 15 años de experiencia con el
hermanamiento de laboratorios, la OIE tiene previsto evaluar el programa y el enfoque del
"hermanamiento" para el refuerzo de capacidades, con el fin de destacar los puntos fuertes y las historias
de éxito, compartir experiencias y desarrollar un marco de seguimiento y evaluación. Un marco de
evaluación exhaustivo para el Programa de Hermanamiento de Laboratorios podría servir para mejorarlo y
explorar la implementación del enfoque de hermanamiento a otros programas de refuerzo de capacidades,
como es el caso de la gestión de emergencias.
e) Promoción
Dada la naturaleza transversal de la sostenibilidad de los laboratorios y las diversas partes interesadas que
invierten y dependen de los resultados de los sistemas de laboratorio, la OIE se ha centrado en establecer
colaboraciones con socios de todos los sectores interesados en encontrar soluciones. La promoción se ha
centrado en la participación en varios grupos, asociaciones mundiales como el Grupo de trabajo sobre
bioseguridad, la Iniciativa contra la Amenaza Nuclear (NTI), el Diálogo Mundial sobre Bioseguridad, los
grupos internacionales de expertos en Regulación de la Bioseguridad y el Grupo de trabajo internacional
sobre bioseguridad veterinaria. Se ha trabajado en áreas específicas como la innovación, la bioseguridad y
la gestión de la calidad para construir argumentos basados en la evidencia con Chatham House, la OMS, la
Asociación Mundial de Laboratorios de Diagnóstico Veterinario (WAVLD), y los centros colaboradores
de la OIE, la Agencia de salud animal y vegetal del Reino Unido (APHA) y el Instituto para las
Enfermedades Animales Infecciosas de los Estados Unidos (IIAD). La OIE seguirá consultando y creando
coaliciones entre la salud pública, la agricultura, el comercio y las partes interesadas que trabajan en
proyectos de desarrollo.
Sección 3. Conclusiones
La pandemia de la COVID-19 exigió una respuesta de la sociedad en su conjunto: colaboración y coordinación
internacional, gestión rápida del riesgo y adaptación frente a una interrupción prolongada de las actividades. Igualmente,
ofreció una importante oportunidad para que la OIE comprendiera su valor en la respuesta a la pandemia y la resiliencia
de sus propios sistemas y para aprender cómo estar mejor preparados de cara a futuras crisis.
La OIE contribuyó de forma activa y positiva a la respuesta mundial. La Organización participó en el desarrollo de las
agendas mundiales de investigación y desarrollo; brindó pruebas científicas e información sobre eventos de enfermedades
animales para apoyar la evaluación y la comunicación del riesgo; difundió orientaciones de base científica para
fundamentar las políticas y, por último, contribuyó a construir los mecanismos de respuesta internacional. La respuesta
de la OIE fue valiosa para los Miembros y los socios de la OIE, en particular la OMS. La OIE respaldó a los Servicios
Veterinarios en el mantenimiento de los servicios esenciales y en la respuesta de salud pública, por ejemplo, analizando
muestras humanas para el SARS-CoV-2. Se identificaron ciertos puntos débiles, como la falta de una interpretación
coherente de las normas internacionales y de la implementación de las medidas de mitigación del riesgo de acuerdo con
las orientaciones proporcionadas. En el caso de la OIE, uno de estos ejemplos se refiere a las obligaciones de notificación
de una "enfermedad emergente", que se han aplicado de forma inconsistente. Sin embargo, la buena voluntad de todos
los Miembros ha permitido a la OIE cotejar la información notificada a través de diversos canales y brindar una amplia
comprensión sobre la susceptibilidad y el impacto de los animales.
Mientras que la OMS dirigió la respuesta de salud pública, la sólida asociación entre la OIE, la OMS y la FAO facilitó
un enfoque de "Una sola salud" ante la COVID-19. La capacidad de la OIE para desarrollar y proporcionar orientaciones
en cooperación con la OMS y la FAO, así como las redes científicas de la OIE, han sido importantes para la gestión del
riesgo. Sin embargo, la OIE debería establecer y aprovechar otras asociaciones funcionales en el futuro; por ejemplo, en
las áreas de la sanidad de la fauna silvestre y de los ecosistemas.
La COVID-19 nos recordó con crueldad los costos potenciales en términos humanos y socioeconómicos de las
enfermedades emergentes. Como las pruebas apuntaban a un origen en la fauna silvestre, la atención se centró en el
comercio no reglamentado de estas especies como factor de riesgo para la aparición de la enfermedad. La OIE no
promueve la prohibición total del comercio de animales silvestres. Considera que se trata de intercambios comerciales
muy complejos y específicos, que ofrecen tanto beneficios como riesgos y que las estrategias para reducir los riesgos de
enfermedad en torno al comercio de animales silvestres deben equilibrarse cuidadosamente para evitar consecuencias
perjudiciales no deseadas. Se confirmó la existencia de lagunas en la existencia de evidencias sobre la aparición de
enfermedades a través del comercio de especies silvestres, y que las estrategias de mitigación del riesgo deben ir
acompañadas de más investigación y de un marco de seguimiento y evaluación para valorar el impacto, evitando al mismo
tiempo ciertas consecuencias no deseadas. Una revisión científica ofreció recomendaciones claras a la OIE, destacando
su valor potencial como agente de conocimiento y la importancia de adoptar un enfoque multisectorial. El estudio invitó
Se confirmó que tanto la OIE como los Servicios Veterinarios son actores importantes de la gestión de la sanidad de los
animales silvestres y que la OIE debía integrar mejor esta área en su actividad principal. Sin embargo, los Servicios
Veterinarios necesitan cierto apoyo porque se enfrentan a una serie de retos cuando se trata de abordar la sanidad de los
animales silvestres, entre ellos la falta de un entorno científico, político, estratégico y jurídico propicio para tratar de
forma adecuada las cuestiones de sanidad de los animales silvestres. Además, es evidente que, aunque los Servicios
Veterinarios tienen ciertas responsabilidades en materia de sanidad de la fauna silvestre, a menudo no son el organismo
principal, sin olvidar la falta de una colaboración multisectorial en las principales áreas, incluida la vigilancia. La ausencia
de un líder claro en materia de sanidad de la fauna silvestre a nivel nacional, regional e internacional puso de manifiesto
la necesidad crítica de colaboración multisectorial. La notificación a la OIE de las enfermedades de la fauna silvestres por
parte de sus Miembros sigue siendo un punto débil. La tendencia a la baja en la notificación podría invertirse simplificando
los requisitos de notificación (por ejemplo, consolidando la lista de enfermedades de notificación obligatoria) y
demostrando el valor de los datos sanitarios sobre la fauna silvestre reunidos por la OIE. Además, la vigilancia y la
notificación podrían mejorarse en gran medida mediante una mayor colaboración multisectorial.
A través de un conjunto de actividades coordinadas, basadas en la experiencia, los mecanismos, las herramientas y las
asociaciones existentes de la OIE, el Marco Sanitario para la Fauna Silvestre de la OIE tiene como objetivos: a) mejorar
la capacidad de los Miembros de la OIE para gestionar el riesgo de aparición de patógenos en la fauna silvestre y la
transmisión en la interfaz hombre-animal-ecosistema, teniendo en cuenta al mismo tiempo la protección de la fauna
silvestre, y b) apoyar a los Miembros de la OIE para mejorar sus sistemas de vigilancia, detección temprana, notificación
y gestión de las enfermedades de la fauna silvestre. Este marco pretende integrar la sanidad de la fauna silvestre en los
principales programas y actividades de la OIE.
De forma inevitable, la pandemia puso en evidencia ciertas lagunas en la preparación de la respuesta frente a emergencias
de los sistemas de salud pública, que se comprenderán mejor tras una revisión y un análisis en los próximos meses. Un
análisis en curso de la capacidad de gestión de emergencias de los Servicios Veterinarios, llevado a cabo por la OIE, puso
en evidencia varios temas de preocupantes. Aunque los Servicios Veterinarios consideran que la gestión de emergencias
es importante, los planes de emergencia no suelen ir acompañados de los recursos necesarios. La disponibilidad de
recursos también puede verse obstaculizada porque los Servicios Veterinarios no suelen estar incluidos en los planes de
emergencia nacionales. La exclusión de los Servicios Veterinarios de los marcos multisectoriales es una oportunidad
perdida y una debilidad significativa en la resiliencia del enfoque “Una sola salud”. La gestión de emergencias es muy
específica del contexto; los planes de emergencia y los enfoques para el refuerzo de capacidades deberán adaptarse a las
características particulares de cada país, incluyendo el perfil de riesgo/peligro y el nivel de progreso. Las distintas
variaciones entre las características de los países dificultan un enfoque altamente prescriptivo y jerárquico a nivel
internacional. Las formas de mejorar la sostenibilidad de la gestión de emergencias deben incluir acuerdos entre países
para cooperar y compartir recursos; el uso de mecanismos novedosos de movilización de recursos; plataformas para
acelerar la investigación y el desarrollo; pólizas de seguros y redes multidisciplinarias.
La planificación de la gestión de emergencias en los Servicios Veterinarios tiende a centrarse únicamente en un puñado
de enfermedades de los animales terrestres, estando muy poco representados los animales silvestres y acuáticos. Los
planes de los Servicios Veterinarios no suelen incluir otros peligros y la experiencia de trabajar con Miembros y socios
de otros sectores subraya la importancia vital de adoptar un enfoque multisectorial (en realidad, de toda la sociedad) y de
todos los peligros frente a la gestión de emergencias.
Actualmente, la OIE está recopilando una base de evidencias para su programa de gestión de emergencias que, junto a la
experiencia de los Miembros, pueda ser utilizada para desarrollar orientaciones adecuadas a una finalidad, integrar la
gestión de emergencias en las herramientas de refuerzo de capacidades existentes de manera más eficaz, mejorar la
solidaridad, establecer asociaciones y compartir modelos y mejores prácticas para apoyar a los Miembros de la OIE en la
mejora de la sostenibilidad de sus sistemas de gestión de emergencias.
La pandemia de la COVID-19 puso de manifiesto la importancia de contar con sistemas de diagnóstico resilientes. Sin
embargo, los recursos necesarios para mantener las infraestructuras para la detección de la enfermedad son significativos
y un creciente volumen de evidencias sugiere que la sostenibilidad de los laboratorios es un reto importante para los
servicios de salud. Es probable que la falta de atención a la sostenibilidad cuando se estableció la infraestructura de los
laboratorios haya contribuido a crear un problema crónico y complejo. Es necesario adoptar medidas específicas que
resuelvan los problemas existentes y garanticen que las inversiones actuales y futuras no agraven aún más este problema.
En colaboración con socios clave, la OIE está buscando activamente soluciones específicas y está perfeccionando sus
propias herramientas de refuerzo de capacidades de laboratorio para garantizar la integración de la sostenibilidad como
Lecciones identificadas antes y después de la pandemia: 29
cómo la OIE puede apoyar a los servicios veterinarios para alcanzar la resiliencia en materia de “Una sola salud”
componente central. Durante la pandemia, se desarrollaron soluciones encaminadas a mejorar la resiliencia a través de la
innovación y la colaboración multisectorial (por ejemplo, laboratorios veterinarios que apoyan la capacidad de reacción).
En el futuro, será de importancia capital revisar e incorporar estas soluciones innovadoras y darles un buen uso.
La respuesta a la COVID-19 y la posterior reflexión sobre la contribución de la OIE en el refuerzo de la resiliencia en los
Servicios Veterinarios de los Miembros demostró el posible papel e impacto de la OIE en las cinco dimensiones clave
definidas por la Comisión “Una sola salud” de The Lancet en su próximo informe, a saber: política; sistemas de salud y
gobernanza; inversión y financiación; salud digital y big data, y educación y liderazgo. También queda subyacente la idea
de que la OIE debe tomar medidas urgentes para posicionarse e impulsar a sus Miembros a que asuman un papel de
liderazgo en el avance del concepto “Una Salud” en un mundo post-COVID. La resiliencia de "Una sola salud" depende,
sin duda, de que se rompan las barreras y se tiendan puentes entre los sectores, lo que es posible si se refuerzan y se ponen
de relieve las mejores prácticas ya existentes.
El renovado interés y el impulso de la interconexión entre los seres humanos, los animales y el medio ambiente crean una
oportunidad sin precedentes para dirigir la atención hacia el manejo de toda una serie de amenazas y hacia un cambio de
mentalidad que promueva un enfoque más holístico basado en los sistemas.
La OIE y sus Miembros tienen una oportunidad única de desempeñar un liderazgo y una función de peso que reitere el
valor del enfoque "Una sola salud".
Los resultados de múltiples consultas, encuestas y estudios recientes, así como las lecciones identificadas en el marco de
la COVID-19, reforzaron la necesidad de promover el papel de los Servicios Veterinarios como un componente esencial
de la resiliencia del concepto “Una sola salud”. Es primordial que la OIE integre la gestión de emergencias, la gestión
sanitaria de la fauna silvestre, los laboratorios sostenibles y los sistemas para las enfermedades emergentes en su programa
de trabajo principal para apoyar a los Servicios Veterinarios en la preparación, la adaptación, la resistencia, la recuperación
y la progresión de los eventos de emergencia, como la pandemia mundial de la COVID-19.
Agradecimientos
La OIE desea agradecer a las siguientes personas, grupos y organizaciones que han apoyado el trabajo citado en este
informe.
Miembros de la OIE
Contribuciones de los expertos, asesores y grupos de expertos
Expertos y asesores – Craig Stephen (internado médico); Jenny McDougle (temporal); Rebecca Katz and Armaghan
Nasim (Georgetown University); Mirzet Sabirovic; Dorothy Geale; Jonathan Rushton, William Gilbert and Nicholas
Lyons (University of Liverpool); Barbara Martin and David Korcal; Morgan Scott, Melissa Berquist, Heather Simmons,
Jessica Cargill, Terry McElwain, Gizem Levent, and Miguel Gonzales (Institute of Infectious Animal Diseases); personal
de la sede de la OIE, oficinas regionales y subregionales.
Grupo de trabajo de la OIE sobre la fauna silvestre (William Karesh (presidente), Jonathan Sleeman, Marcela Uhart,
Koichi Murata, Marie-Pierre Ryser, Rupert Woods, and Markus Hofmeyr).
Grupo ad hoc de la OIE sobre la COVID-19 en la interfaz hombre-animal y contribuyentes invitados (William Karesh
(presidente, Thomas Mettenleiter, Andrea Ellis, Primal Silva, Bradley Pickering, Casey Barton Behravesh, Jane Rooney,
Hiroshi Kida, Dirk Pfeiffer, Linfa Wang, Malik Peiris, Jean-Claude Manuguerra, Misheck Mulumba, Zengren Zheng,
Sten Mortensen, Arjan Stejeman, Anna Hielm-Bjorkman, James Logan, Claire Guest, Paolo Dalla Villa, Karl Stahl, David
Hayman, Ann Cullinane, Nicola Lewis, Bart Haagmans, Daniel Haydon, Isabella Monne, Leo Poon, Francesco
Bonafante, Luca Tassoni, Kazanobu Kojima, Stephane Delarocque, Peter Ben Embarek, Sophie Von Dobschuetz
Giovanni Cattoli, Anthony Fooks, Filip Claes, Karin Von Eije, Giovanni Savini, Giuseppe Dieglo, Maria Beatrice
Boniotti, Marisa Arias, Jovita Fernandez Pinero, Francesca Calvetti, Gonzalo Pascual, Miguel Angel Jiminez Clavero,
Joseph O´Keefe y Benedetta Cappelletti).
Grupo ad hoc de la OIE sobre emergencias veterinarias (Gary Vroegendewey (presidente), Kathy Gibson, Andre van
Helderen, Dee Ellis, Pastor Alfonso, Mokganedi Mokopasetso, Francesco Berlingieri, Rieldrin Morales, Fanny Ewan,
Frederic Poudevigne, Keith Sumption, Ehab Abu Basha, Jaouad Berrada, Molly Lee, Etienne Bonbon, James A. Roth,
Hayley Squance, Henry Mutembei M’Ikiugu y Mariano Ramos).
Grupo ad hoc de la OIE sobre laboratorios sostenibles (Ana Maria Nicola (presidenta), Andre Mendonca de Oliveira,
Salama Almuhairi, Heather Sheeley, Nick Nwankpa, Gemma Carlile, Alfonso Clavijo, Lisa Stevens, Beatrice Mouillé,
Barbara Martin y David Korcal).
El Grupo ad hoc de la OIE sobre COVID-19 y comercio Seguro en animales y productos derivados de animales (Dana
Cole, Louise Kelly, Nikolaus Kriz, Thomas Mettenleiter, Manuel Jose Sanchez Vazquez, Suminder Sawhney, Francisco
Reviriego Gordejo, Helen Roberts, Sophie von Dobschuetz, Sophie Le Poder, Cristóbal Zepeda y Etienne Bonbon)
Participantes en el Grupo de trabajo de la OIE sobre la lucha contra la agrocriminalidad que afecta la sanidad y el bienestar
animal, encabezado por Peter Ballantyne.
Participantes en el taller de la OIE sobre la exploración de enfoques innovadores para mejorar la gestión sostenible de las
emergencias zoosanitarias, encabezado Peter Ballantyne.
Anexos:
Referencias
1. National Research Council (Estados Unidos de Amércia) (2012). – Disaster resilience: a national imperative.
National Academies Press, Washington, DC, United States of America, 260 pp. doi:10.17226/13457.
2. Brand T. (2021). − Primera revisión de la respuesta de la OIE a la COVID-19. Boletín ǀ Oficial, 2020-2. Disponible
en: https://oiebulletin.com/?officiel=08-1-0-2020-2_after-action-review&lang=es (consultado el 22 de abril de
2021).
3. Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) (2019). – Informe del Tema Técnico 1: Cómo los factores externos
(por ejemplo, cambio climática, conflinctos, aspectos socioeconómicos, socios comerciales) impactarán en los
Servicios Veterinarios, y las adaptaciones requeridas. OIE, París, Francia. Disponible en:
www.oie.int/fileadmin/Home/eng/Publications_%26_Documentation/docs/pdf/TT/2019_E_87SG_9.pdf
(consultado el 22 de abril de 2021).
4. Organización Mundial de la Salud (OMS) (2019). − Report of the WHO−China Joint Mission on Coronavirus
Disease 2019 (COVID-19). WHO, Geneva, Switzerland, 40 pp. Disponible en: https://www.who.int/docs/default-
source/coronaviruse/who-china-joint-mission-on-covid-19-final-report.pdf (consultado el 23 de abril de 2021).
5. Xia W., Hughes J., Robertson D. & Jiang X. (2021). – How one pandemic led to another: Asfv, the disruption
contributing to Sars-Cov-2 emergence in Wuhan [pre-print only]. Disponible en:
www.preprints.org/manuscript/202102.0590/download/final_file (consultado el 22 de abril de 2021).
6. Dauphin G., Hamilton K., Kim L.M., Choudhury B., Capua I. & Edwards S. (2010). – Main achievements of the
Organización Mundial de Sanidad Animal/United Nations Food and Agriculture Organization network on animal
influenza. Avian Dis., 54 (Suppl. 1), S380–S383. doi:10.1637/8761-033109-REV.1.
7. Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) (2015). – Estrategia de la OIE para la reducción de las amenazas
biológicas: fortalecimiento de la seguirdad biológica mundial. OIE, París, Francia, 8 pág. Disponible en:
https://www.oie.int/fileadmin/vademecum/esp/PDF_WORD_Vademecum/SERVICES_VETERINAIRES_FINAL/Slide%2012
/ES/E_Biological_Threat_Reduction_Strategy_jan2012%5B1%5D.pdf (consultado el 22 de abril de 2021).
13. Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) (2020). – Veterinary Laboratory Support to the Public Health
Response for COVID-19. Testing of human diagnostic specimens in veterinary laboratories. OIE, Paris, France, 4
pág. Disponible en: https://www.oie.int/fileadmin/Home/eng/Our_scientific_expertise/docs/pdf/COV-
19/A_Guidance_for_animal_health_laboratories_1April2020.pdf (consultado el 22 de abril de 2021).
14. Organización Mundial de la Salud (OMS), Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la
Alimentación (FAO) y Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) (2021). – SARS-CoV-2 in animals used
for fur farming: GLEWS+ risk assessment. WHO, Geneva, Switzerland, FAO, Rome, Italy & OIE, Paris, France,
26 pp. Disponible en:
https://www.oie.int/fileadmin/Home/MM/GLEWS_risk_assessment_fur_animals_SARS_CoV_2.pdf (consultado
el 22 de abril de 2021).
15. Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) (2019). – Código Sanitario para los Animales Terrestres, 28.a Ed.
OIE, París, Francia. Disponible en: https://www.oie.int/es/que-hacemos/normas/codigos-y-manuales/ (consultado el
22 de abril de 2021).
16. Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) (2019). – Código Sanitario para los Animales Acuáticos, 22.a Ed.
OIE, París, Francia. Disponible en: https://www.oie.int/es/que-hacemos/normas/codigos-y-manuales/ (consultado el
22 de abril de 2021).
17. Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) (2020). – Informe de la encuesta sobre la salud de la fauna silvestre.
OIE, Paris, Francia, 25 pp. Disponible en:
https://www.oie.int/fileadmin/Home/eng/Internationa_Standard_Setting/docs/pdf/WGWildlife/Wildlife_Health_S
urvey_Report.pdf (consultado el 22 de abril de 2021).
18. Ben Jebara K., Ripani A., Popovic M. & Forcella S. (2016). – WAHIS-Wild and its interface: the OIE worldwide
monitoring system for wild animal diseases. Veterinaria Italiana 2016, 52 (2), 91−100.
doi:10.12834/VetIt.235.779.3.
19. Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) (2018). – Informe de la reunión del Grupo de trabajo de la OIE
sobre fauna silvestre, París (Francia), 12–15 de diciembre. OIE, París, Francia, 30 pág. Disponible en:
https://www.oie.int/fileadmin/Home/eng/Internationa_Standard_Setting/docs/pdf/WGWildlife/A_86SG_13_GT.p
df (consultado el 22 de abril de 2021).
20. Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) (2021). – Marco de la OIE para la sanidad de la fauna silvestre:
“Proteger la sanidad de la fauna silvestre para lograr Una sola salud”. OIE, París, Francia, 17 pág. Disponible en:
https://www.oie.int/fileadmin/Home/esp/Internationa_Standard_Setting/docs/pdf/WGWildlife/E_Wildlifehealth_c
onceptnote.pdf (consultado el 22 de abril de 2021).
21. Bonbon E. & Myers L. (2020). – Good emergency management practices: a review of the core principles, with a
focus on preparedness. In Disaster prevention and preparedness (G.A. Vroegindewey, ed.). Rev. Sci. Tech. Off. Int.
Epiz., 39 (2), 533–541. doi:10.20506/rst.39.2.3104.
22. D. Adamson, W. Gilbert, K. Hamilton, D. Donachie & J. Rushton (2020). − Preparing for animal health emergencies:
considerations for economic evaluation In Disaster prevention and preparedness (G.A. Vroegindewey, ed.). Rev.
Sci. Tech. Off. Int. Epiz., 39 (2), 625–635. doi: 10.20506/rst.39.2.3112.
25. Nasim A., Attal-Juncqua A., Eia C., Phelan A. & Katz R. (2020). – Inclusion of Veterinary Services in national
emergency management plans. In Disaster prevention and preparedness (G.A. Vroegindewey, ed.). Rev. Sci. Tech.
Off. Int. Epiz., 39 (2), 359–371. doi:10.20506/rst.39.2.3087.
26. Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) (2021). – Plataforma nacional del plan de contingencia. OIE, Paris,
Francia. Disponible en: https://www.oie.int/es/que-ofrecemos/emergencia-y-resiliencia/ (consultado el 15 de febrero
de 2021).
27. Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) (2020). – Guía de ejercicios de simulación, OIE, París, Francia.
Disponible en: https://oiebulletin.com/?panorama=05-1-2-2020-2_oie-guidelines-simulation&lang=es (consultado
el 15 de febrero de 2021).
28. Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) (2020). – Estudio de enfoques innovadores para mejorar la gestión
sostenible de las emergencias zoosanitarias. OIE, París, Francia. Disponible en:
https://oiebulletin.com/?panorama=02-1-1-2020-2_sustainable-management&lang=es (consultado el 15 de febrero
de 2021).
29. Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) (2020). – Towards a stronger partnership between Veterinary
Services and law enforcement: tackling agro-crime affecting animal health and welfare. OIE, Paris, France, 26 pág.
Disponible en: www.oie.int/fileadmin/Home/MM/OIE__Agro-Crime_Workshop_Report.pdf (consultado el 15 de
febrero de 2021).
30. Dickmann P., Sheeley H. & Lightfoot N. (2015). − Biosafety and biosecurity: a relative risk-based framework for
safer, more secure, and sustainable laboratory capacity building. Front. Public Hlth, 3, 241.
doi:10.3389/fpubh.2015.00241
31. Siengsanan-Lamont J. & Blacksell S.D. (2018). − A review of laboratory-acquired infections in the Asia-Pacific:
understanding risk and the need for improved biosafety for veterinary and zoonotic diseases. Trop. Med. Infect. Dis.,
3 (2), 36. doi:10.3390/tropicalmed3020036.
32. Collins C. & Kennedy D.A. (1999). − Laboratory acquired infections: history, incidence, causes and preventions.
Butterworth Heinemann, Oxford, United Kingdom, 324 pp.
33. Pike R.M. (1976). − Laboratory-associated infections: summary and analysis of 3921 cases. Health Lab. Sci., 13
(2), 105−114.
34. Sewell D.L. (1995). − Laboratory-associated infections and biosafety. Clin. Microbiol. Rev., 8 (3), 389−405.
doi:10.1128/CMR.8.3.389-405.1995.
35. Frischknecht F. (2003). − The history of biological warfare. Human experimentation, modern nightmares and lone
madmen in the twentieth century. EMBO Rep., 4 (Suppl. 1), S47−S52. doi:10.1038/sj.embor.embor849.
36. Riedel S. (2004). − Biological warfare and bioterrorism: a historical review. Proc. (Bayl. Univ. Med. Cent.), 17 (4),
400−406. doi:10.1080/08998280.2004.11928002.
37. Harling R., Twisselmann B., Asgari N., Morgan D., Lightfoot N., Reacher M. & Nicoll A., for the Deliberate
Release Teams (2001). − Deliberate releases of biological agents: initial lessons for Europe from events in the United
States. Euro. Surveill., 6 (11), 384. doi:10.2807/esm.06.11.00384-en.
38. Harling R., Morgan D., Edmunds W.J. & Campbell H. (2002). − Interim smallpox guidelines for the United
Kingdom. Developing new policies from old evidence. Br. Med. J., 325 (7377), 1371−1372.
doi:10.1136/bmj.325.7377.1371.
39. Davies J., Abimiku A., AloboM., Mullan Z., Nugent R., Schneidman M. & Sikhondze W. (2017). − Sustainable
clinical laboratory capacity for health in Africa. Lancet Glob. Hlth, 5 (3), e248−e249. doi:10.1016/S2214-
109X(17)30024-4.
40. Organización Mundial de Sanidad Animal (2018). − Encuesta sobre los laboratorios sostenibles. OIE, París, Francia,
18 pág. Disponible en:
https://www.oie.int/fileadmin/Home/eng/Our_scientific_expertise/docs/pdf/OIE_sust_labs_report_final.pdf
(consultado el 22 de abril de 2022).
_______________