La antigua Roma1 o Roma antigua fue tanto la ciudad de Roma como el Estado que fundó en la
Antigüedad. La civilización romana, de origen latino, se formó en el siglo viii a. C. a partir de la
agrupación de varios pueblos de la Italia central.2 Roma se expandió más allá de la península
itálica y, desde el siglo i hasta el siglo v, dominó el mundo mediterráneo y la Europa Occidental
mediante la conquista y la asimilación de las élites locales. Durante estos siglos, la civilización
romana fue una monarquía, una república oligárquica y posteriormente un imperio autocrático. Su
dominio dejó un importante legado lingüístico, jurídico, artístico, religioso y cultural que
contribuyó profundamente a dar forma a la civilización occidental.
La imagen de una ciudad en continuo progreso no se corresponde plenamente con la complejidad
de los hechos. Su historia no ha sido de crecimiento continuo: el progreso (a ritmos muy
diferentes) ha sido seguido por el estancamiento y a veces incluso el retroceso. Sin embargo, los
romanos lograron resolver las dificultades internas nacidas de la conquista bajo la República
transformando sus instituciones republicanas. El establecimien