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At Libro de Ricci

para acompanamiento terapeutico

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Acompajiamiento terapéutico Notas orientadoras para la actividad Daniel Ricci repensarse en él en sus acide indagar sobre SUS tudes y lograr la distancia éptima a ayudar al que padece. reside en la vasta experiencia de su autor y en su transmisin sencilla, es como escuchar Su voz relat, do con pasién el trabajo cotidiano. Su est confesion reflexivo enriquece el texto y genera, en ai idoras para la actividad nto terapéutico. Notas ica, las herramientas la génesis del rol, su evoluci je y Su puesta en juego en casos ree La imagen de tapa pertenece a una pintura de un artistapaciente {ya fallecido) que fuera colaborador del Centro Cultural Borda. respondi, Pasados unos minutos me lo aténicos ante semejante obra y por sobre ido directamente en mi emocién, Le TEMAS. HORME Acompafiamiento terapéutico Notas orientadoras para la actividad Daniel Ricci iCamScanner Acompafiamiento terapéutico Notas orientadoras para la actividad iCamScannor BIBLIOTECA TEMAS HORME 21. L. Despert Hijos det - Infortunio matrimonial y divorcio. alas drogas en los. SE. +E Ste Psicologia del suicidio y de Tos intentos ‘Tacques: Defensa contra la ansiedad. Panico. Cémo evitarlo. 9.M. T. French: Psicologia y asma bronquial 10-M. Argyls: Psicologia de los problemas sociales. 11-B. Edelstein: De persecucién de brujas y pensamiento migico, 12-D, Ricci: Acompatiamiento terapéutico, Notas orientadoras, para la actividad. 13-R, Soifer: Psicologia del embarazo, parto y puerperio. VOLUMEN 12 Daniel Ricci ACOMPANAMIENTO TERAPEUTICO NOTAS ORIENTADORAS PARA LA ACTIVIDAD @ Ediciones Hormé S.A.E. Buenos Aires- Republica Argentina iCamScanner Ficha para bibliotecas icci, Daniel Claudio i Rompafamient terapéutico : notas orientadoras par dad ,- 1a ed, - Ciudad Auténoma de Buenos Aj es: Ediciones Hormé, 170 p.; 20x14 em. ISBN 978-950-618-105-5 1. Psicologia. I. Titulo CDD 150 Fecha de catalogacién: 16/04/2014 Cubierta: Gustavo Macri I" Edicién argentina, mayo 2014 ISBN 978-950-618-105-5 ‘eservados todos los derechos. Queda prohitidea, sin previa autori- +acién del editor, la reproduccién total o parcial, o distribucién de sta obra, por cualquier medio o procedimiento, compredidos el tra- tamiento informatico y la reprografia © Copyrigth de todas las ediciones en castellano por EDICIONES HORMESAB. Bilinghurt 2335 PBA Buenos. hhorme@eicioneshorme com ‘Queda hecho e depésito que preven IMPRESO EN ARGENTIN) Dedicatoria Este libro se lo dedico a“ojitos de luna”, Valentina Luana por haber superado con su nacimiento mis expec- tativas y seguramente lo seguirds haciendo. ‘A Joha por haber recibido el diploma de buena her- ‘mana. i Mi eterno amor! iCamScanner Agradecimiento Es un gran placer tener la oportunidad de expresar mi agradecimiento a Vanesa Lupo por su interés, gene- rosidad y su enorme colaboracion para la realizacién de este libro, que juntos hemos podido concretar desde el consenso y la investigacién. jGracias Vane por tu entrega! iCamScanner Daniel Ricci (Buenos Aires, marzo de 1960) Es Acompafiante Psicoterapéutico (pacientes exter. nados ¢ internados en instituciones de salud mental), Ope. rador Socio-terapéutico en Adicciones, Consultor Psico. légico. Selector y Consultor de Personal para RRHH de Empresas Nacionales y Multinacionales, Agente Psicope. dagégico de Integracién Escolar de Nifios con Capacida- des Diferentes, Coordinador de Grupos Terapéuticos, Coordinador y Supervisor de acompafiantes terapéuticos, Coordinador y Docente de pasantes en instituciones de salud mental, Miembro activo del PS (Emergencia Psico- social), Presidente, docente y creador del CATBA (Cit- culo de Acompafiantes Terapéuticos de Buenos Aires), Director, docente y creador de PSICOINT (psicologia in- tegral) Productor del programa radial on-line “Se puede” no- minado al Premio Gaviota de interés general y cultura educativa (2011), Autor del libro “Corazones a corazones ,abordando la tooura?” y de otras publicaciones en medios especializa- los. [email protected] indice Prélogos 15 Capitulo 1 Historia del Acompafiamiento Terapéutico ry 1.1. gLiberacién? ,O nueva forma de ejercer po- der? 18 1.2. Un modelo en crisis. Antecedentes y condicio- nes que posibilitan el surgimiento del AT 2 1.3. Los origenes y desarrollo del AT en Argentina 26 Capitulo 2 Diferencias entre Acompaiiante Terapéutico y Cuidador Domiciliario 33 2.1. Algunas consideraciones acerca del Cuidador Domiciliario 34 2.2. Hacia una delimitacién del Acompaiiamiento ‘Terapéutico. Funciones del AT 37 Capitulo 3 Conceptos bisicos en el Acompafiamiento Terapéutico 7 Diferenciacién entre Neurosis y Psicosis iCamScanner Capitulo 4 Discapacidad . idad sen Discapacidad “ Paredes etlexiones psicoanaliticas sobre discapacidad aa qué nos referimas cuando hablamos de dis. i cidad? Su Tipos de Discapacidades Discapacidad Neurolégica Discapacidad Mental 4.43. Discapacidad Auditiva 4.4.4. Discapacidad Visual Capitulo 5 Adicciones 5.1. Problematica de Ia Adiccién en la sociedad de consumo 5.2. {Qué son las drogas? 5.3. Uso, Abuso y Dependencia 5.4. Dependencia fisica y psiquica. Tolerancia y Abstinencia 5.5. Criterios de Ia CIE-10 para el diagnéstico de Sindrome de Dependencia 5.6. Clasificacién de las sustancias psicoactivas segin sus efectos 5.7. Comunidad Terapéutica Capitulo 6 Primeros auxilios en crisis psicologica Herramientas basicas de asistencia en crisis psico- emocionales 0 37 60 63 65 65 3 16 n 81 a1 3 85 86 87 88 89 93 3 Capitulo 7 Caso Lionel Capitulo 8 Caso Gordon Capitulo 9 Caso Mateo Capitulo 10 Reflexién y sintesis final Para seguir re-pensando la funcién del AT y su im- portancia Datos utiles Bibliografia 123 141 151 151 157 161 iCamScanner Prélogos Este libro da cuenta de un exhaustivo recorrido teéri. co-pniictico por parte del autor acerca del acompaiia- miento terapéutico. Lo que més se destaca al recorrer los distintos temas que aborda es el pensamiento critico, a no repeticién de frases hechas, lo vivencial de sus na- rraciones, la experiencia y la sencillez de su lenguaje. Asimismo, es un reflejo de lo que el autor transmite en sus clases, una mixtura de experiencia y conocimiento, que conducen al lector a vivenciar el apasionado itine- rario que conlleva un abordaje terapéutico. Prof. y Lic. Psicologia, Ma. Belén D’Adamo Este libro esté dirigido a todo aqueél profesional Acom- Paiiante Terapéutico 0 que se esté formando y, ademas, para aquellas personas que sin pertenecer al dmbito “Psi” puedan tener informacién acerca de distintas pa- tologias de Salud Mental y Fisica y de cémo poder ayw- dar al que las sufre. A veces, nos quedamos con la etiqueta de la patolo- gia, “olvidando” que detras de toda enfermedad esté lo principal a abordar que es “un Sujeto que ta padece”, la iCamScanner 16 vena casos, 708 O1AAINOS gy piensa ysiene,reniendo dificultad par, cexpresarlo que le cee. Es prectsamente cOn el Rol d Acompaiante Terapéutico, donde se comtene compa. jiando, intentando que ese Sujeto, pueda lisminuir su pro. ‘lemética, trabajando con SU. familia y otros profesiong. vere enore, es dei inerdisciplinariamente pag de vida. mejorar su calidad inas permitiré entender al Sujeto, Elpasaje de las pagi ; pasando por distintas temdticas, desde la Historia dei Teompatante Terapéutico, sus Funciones, sus diferen ras con el Cuidador Domiciliario, Neurosis y Psicosi Discapacidad, Adicciones,etcéiera. Nose queda solocon Ta teoria, dado que figuran casos empiricos en los que el autor es protagonista asiste. mansita, la vive. una persona quel Lic. Laura Gavensky Psicdloga (UBA) Capitulo 1 Historia del AcompafiamientoTerapéutico Para introducir al desarrollo de la tematica del Acom- pafiamiento Terapéutico es importante hacer un breve re- corrido histérico acerca de los origenes de este rol, y las ibilitaron el surgimiento de su figura condiciones que pos y referimnos, luego, al gran auge que tuvo en Argentina en jas iltimas dos décadas. Las condiciones temporales, sociales, histéricas, cul- turales, econémicas y politicas son las que permiten el jimiento de esta practica en los afios 70’s, frente a un surg la clinica psi- paradigma que ya no podia sostenerse en quiatrica tradicional. Es necesario, entonces, ubicar el surgimiento del AT en determinado contexto, para poder entender, asimis- mo, el por qué de su auge en Argentina a partir de sus primeros desarrollos. La historia nos permite hacer este movimiento hacia el pasado, viajar a otros tiempos, comprender por qué esta- mos parados hoy en determinada posicién y qué coyun- turas hemos tenido que atravesar para llegar a constituir esta profesién enmarcada en el mbito de la salud mental. Bcamscanner Daniel Ric nes precedentes acerca ge meade aboraaje desde Ia psiquiatria ng ieas y eoncepeiones de serian hoy ime, e] nuevo panorama histérico-so. Jas concepe podemos afirmar que el Acompa. campo dela Psiquiatra fen. permitirse innovar; era ne. vecaria fa apertura al ambiente social del sujeto, es deci, que ésteno quedara restringido aun consultorio u hospi iF Siguiendo a Tomas Kum! $e produjo ~como ocure tah dearallo de toda ciencia~ una serie de problemas (o anomalias) que no podian ser resueltos con los méto- ( sraicionaes, lo que lev6 a poner en duda la eficacia get paradigm vigente y entrar en una etapa de crisis; es iderariaiarelacion médico-paciente desde otrapen. jento) y la antipsiquiatria, Se peatva de andlisis y tratamiento) > fenera, también, en este comtexto innovador, un desarro- Ilo de Ia psicofarmacologia. | ‘Una situacién que también suele considerarse como antecedente del surgimiento del AT -es la que desarra la Dra. M.A. Sechehaye, una terapeuta suiza que trata una paciente con esquizofrenia, llamada Renée. Este caso aparece desarrollado por Beatriz Dorfman Lerner, quien relata que el tratamiento se habia tornado insuficiente, ya que no podia la terapeuta tener el tiempo de dedica- cién suficiente con la paciente, con los requerimientos, que ésta le solicitaba. La solucién que la Dra. Sechehaye encontré fue preparar a una enfermera para que se hicie- ra cargo de Renée en los momentos en que ella nol pote ander Lemer asimila esta funcién a lo que hoy cums rs como ‘Acompafiante ‘Terapéutico, teniendo en pea tna Seis del terapeuta como las de Iz ode una doble a ieee een eite cesidad, la de una paciente profunda- re n le atencié apo de tenn y la de una terapeuta con nto terapéutico ‘Acompaiiat ésta una realidad a tener en cuenta que sera clave ic la profesién: la necesidad de con- ar con un profesional en salud mental que pueda com- partir mas tiempo con el paciente en su vida cotidiana, funcion que les es imposible de realizar 2 los terapeutas de consultorio. ‘A continuacién nos cent Es para el surgimiento d traremos en los origenes de la profesin en Argentina, pais en donde tuvo un gran auge F desarrollo en In década del ‘70, pero cabe aclarar que » otros paises también se han dado experiencias simila- istintas nomenclaturas, pero con roles simila- res, con res, es decir, intimamente relacionados con la tarea del ‘AT (que se diferenciard tanto del enfermero como del gta), Rossi argumenta al respecto: “En varios pai- jes de Latinoamérica, como Brasil, Uruguay, México, Perti y Chile, fueron desarrolldndose en los iiltimos 20 daiios experiencias que llevaron esta denominacién (AT). ‘aunque no han tenido una conceptualizacién persisten- te, ni una expansion orgdnica como se ha producido en Buenos Aires y algunas ciudades de Argentina, Salvo en algunas regiones de Brasil, donde la tematica del AT (...) tiene un fuerte impulso en la actualidad”*. En Estados Unidos, agrega Rossi, se venia desarrollando desde ha- cia tiempo esta “técnica”, a la que hizo alusién el Dr. Jorge Garcia Badaracco, uno de los pioneros del AT en Argentina’. Podemos decir que el desarrollo prictico precedié a la teoria, su sistematizacién teérica no ha tenido el mis- mo desarrollo que su praxis, siendo la falta de articula- cién teérico-practica una de las cuestiones que ha debido enfrentar la profesién. terapi iCamScanner Danie ki’ 26 sARROLLO DEL AT EN ARGENTINA 1.3. Los onIGeNES Y Los origenes del AT en nuestro pats podemos ubicay Jos en el trabajo de diferentes figuras importantes gue dieron paso a su posterior desarrollo conceptual en yy cla de renovacién de aquella psiquiatria tradicional y de nuevas concepeiones respecto a la “enfermedad men, tal”, cobrando especial importancia el concepto de Salud Mental. Beatriz Lerner! menciona la influencia de May. ricio Goldenberg, como un precursor de estas propuestas renovadoras y rescata su importante aporte para un “Plan, Nacional de Salud Mental” (1984). La autora describe las ideas fundamentales que caracterizardn este espirity reformista basado en la intervencién en momentos de crisis, pero con la participacién de la familia y la socie- dad, tratando de superar viejas concepciones de la psi- quiatria y de la enfermedad mental y adoptando un enfo- que socio-comunitario, cuyo fin es la resocializacién, Goldenberg habia comenzado su trabajo en el Hospital Evita de Lamis (provincia de Buenos Aires) -en cuya di- reccién de servicio estuvo hasta el afio 1972 y continué con lo que realizé posteriormente en los hospitales de Buenos Aires. Desarroll6 programas de suma importan- ciano s6lo para Argentina sino para América Latina, con orientacién comunitaria (sectores de intemacién abier- tos en el hospital, hospital de dfa, etcétera). ar 2 “ oe enel que se comienza a pen- $i l2 Patologia desde una ligiea clnion y no desde el Yel control. Habja una necesidad de renova- Cién frente a abordajes terapéuticos que fracasaban. El ‘ATha tenido, desde sus comienzos, mayor difusién en ¢l Acompafiamiento terapéutico 2 Ambito privado (en el cual nace), pero hace unos afios también se ha ido incorporando al sector piblico. Nos abocaremos, en un primer momento, a uno de los méximos precursores: el Dr. Eduardo Kalina (médico graduado en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, especialista en Psiquiatria). Susana Kuras de Mauer y Silvia Resnizky comentan los comien- zos de esta préctica ubicdndola en el seno de una labor que ellas realizaron siendo estudiantes de psicologia jun- tocon Kalina, al comenzar a trabajar en un equipo en las llamadas terapias de “Abordaje Miltiple”, en el aio 1971. Este equipo atendfa pacientes con graves perturbacio- nes o crisis nerviosas. La idea de Kalina era abrir paso a otras formas de abordaje, partiendo de los aportes de José Bleger -entre otros—y enriqueciendo sus ideas a partir de Ja préctica diaria que levaba a cabo con su equipo de sujetos de corta edad, En su libro, las autoras afirman: “Desde que comenzamos nuestra tarea, trabajamos con la idea de abordar a los pacientes en todos los as- pectos de su vida diaria, intentando crearles un “medio ambiente” terapéutico, participando activamente en sus diferentes grupos de pertenencia, visitando sus casa, co- nociendo a sus amigos, reuniéndonos con los maestros 0 directivos de escuela cuando lo considerdbamos oportu- no" Aqui se ve claramente la idea de salir de un espacio acotado, justamente de crear un ambiente general que fuera terapéutico, que incluya acompaifar al paciente en sus actividades cotidianas en sus relaciones sociales y familiares y cuyo fin sea su inclusién social, teniendo en cuenta el recorrido por diversas instituciones que atra- viesan a los sujetos (como la familia, la escuela, eteéte- iCamScanner Daniel Nicer 28 ra), Se trata de un abordaje m tiple en tanto incluye, no ‘ente, sino también a su familia, y ala muy solo al pacieni sa utilizar, dependiendo de cag, plicidad de recursos a utilizar, ee equi 9 caso en particular Se trata de un trabajo en equipo, en el cya) si bien la comunicacién debe ser fluida, se diferencian roles y funciones. Este es el modelo de abordaje que rea. lizaran en el marco de CETAM (Centro de Estudio y Tq, tamiento de Abordaje Miltiple en Psiquiatria, ditigidg por el Dr. Eduardo Kalina), Si nos remontamos a la terminologia Acompaiiante terapéutico, éste termino fue precedido por el de “amigg calificado”, que introdujo en un primer momento el Dr, Kalina para referirse a este nuevo rol que comenzaba a emerger. El concepto “amigo” tiene, como podemos in. ferir, algunas complicaciones. Entre amigos la relacién es simétrica, de paridad, y en este caso, si bien es necesa- rio establecer un vinculo y encuentro con el paciente, tam- bign se necesita cierta distancia para definir un rol espe- cifico en esta relacién. Otra cuestién negativa es la re- muneracién econémica que en una relacién de amigos estaria ausente. Entonces, con el cambio de nombre, de “amigo calificado” a “Acompafiante Terapéutico” se acentué Ia funcidn terapéutica permitiendo una asime- tria necesaria, una diferenciacién de roles y compromi- sos. En Rossi y Pulice”, sefialan la problematizacién en- tre la amistad y el acompaiiamiento terapéutico, refieren ue es comtin que el paciente sienta esta confusidn debi- do a la gran cantidad de horas diarias y actividades com- Partidas entre ambos. EI AT no debe colocarse en el lugar de amigo sino que su tarea se enmarca en una estrategia de trabajo en equipo, estableciendo los limites necesa- rios en esta relacién, Acompaiiamiento terapéutico 29 Pero retomemos los origenes del AT en nuestro pais, Destacaremos, también, los aportes del Dr. Jorge Garcia Badaracco. Graduado de médico con diploma de honor en Universidad de Buenos Aires (en 1947), trabajé en su sala del Hospital Borda realizando reuniones multi. tudinarias con pacientes, familiares, enfermeros y otros profesionales de la salud y fundé més tarde la Comuni. dad Terapéutica Psicoanalitica de Estructura Multifa- miliar. En 1964 inauguré el primer Hospital de Dia en Argentina, Para el Dr. Badaracco, la sociedad y las rela- ciones humanas son el escenario en donde se manifiesta la enfermedad mental y, por tanto, el lugar privilegiado donde abocarse para tratar a los pacientes; de alli la rele- vancia de los grupos multifamiliares. Trabajé con Acom- Pafiantes Terapéuticos desde la década del 60, época en que ejercié la jefatura del Hospital Borda”. Otro de los factores importantes en el desarrollo del AT fue la expansién de la carrera de Psicologia (funda- mentalmente en la UBA) en la década del 80. Rossi y Pulice argumentan que el ejercicio de acompaiiamiento terapéutico era una salida laboral para los psicélogos que no tenjan otras ofertas laborales; resultaba esta prictica un primer acercamiento a los sujetos con alguna proble- mitica psiquica, adquiriendo experiencia para su futu- rot, No se puede dejar de tener en cuenta el auge de las Corrientes antipsiquiatricas y, fundamentalmente en nues- tro pais, el del Psicoanilisis. En 1942 se habia fundado la Asociacién Psicoanalitica Argentina, iniciéndose el psi- coanalisis institucional (el acta estuvo firmada por: Angel Garma, Celes Carcamo, Arnaldo Rascovsky, Enrique Pi- chén Riviere, Maria Langer y Guillermo Ferrari Hardoy). \CamScanner paniel Ric nattico necesitaba difundisy sta de la APA, que surgié en | nas tuvieron gran j In. na, ls idea cn tip psiconaiss 56 do pari ge yel « no Ben Plotkin menciona al Tepe . Yh 943, rde los aiios sesenta, el psicoandlisis ha ten, it “Dest nen [a cultura argentina, parte, ié fia repercus! ° P ama noe res. LOS eX aNjeTOS We Ysa larg se sorpreeen Or la costumbre de los porte cit Seemplear tenis psicoanaliticos en Tas conversa nes cotidianas. Desde los programas de television hasig Jos arengas polificas, & psicoandlisis se ha comer enna “vision del mundo” a través de la cual se analiza JF eomprende ta realidad”. tapa cuando se establece el campo dela ss. Esenesia el ti Jud Mental, segtin sefialan Carpintero y Vainer, momento enque la Psiquiatria dejo de tener un rol hegeménico en dl tratamiento de los padecimientos mentales y comenaé a convivir con otras ciencias sociales’ Hemos mencionado, lineas atrds, la expansién del AT en Argentina en relacién a la carrera de Psicologia. Des de finales de la década del 80 —con la vuelta a la demo- cracia~a partir de publicaciones, cursos y asociaciones, congresos, eteétera, tiene un gran crecimiento esta pro- fesién, En 1983 se realiz6 el “Primer encuentro Argent no sobre Acompafiamiento terapéutico en Psiquiatr eae realizé el “Segundo Encuentro Nacional de ed paar terapéutico”, en Buenos Aires, e” dot Fnel2001 aoe ad de participantes fue notable ral", en la Uni "v6 a cabo el “Segundo Congreso Nacio- niversidad de Cérdoba. Desde el aiio 20? Acompafamiento terapéutico optativa en la UBA “Fundamen- fos elinicos del acompafiamiento terapéutico”.Esto no decir que el reconocimiento del AT se haya logra- no se cuenta con un titulo se incluy6 como materia quiere do plenamente, pues todav habilitante que legitime la practica. ‘Kuras de Mauer y Resnisky dicen al respecto que. si bien se ha se han hecho grandes avances en este campo. como también podemos mencionar la existencia en San Suan y Esquel de la Teenicatura en acompafiamiento te- todavia resulta insuficiente, de alli que intro- rapéutico”, ducen el término erritorios”, al referirse a “Ja necesi- la conviccién de dad de echar raices en suelo propio, {que solo bien plantados podremos hacer crecer esta pro- ‘fesién con conciencia””. Notas 1. Kuhn, Thomas (1971): La estructura de las revoluciones cien- tificas. México: Fondo de Cultura Econémica. 2. Foucault, Michel (1976): Historia de Ia locura en la época clisica México: Fondo de Cultura Econémica. 3, Foucault, Michel (2005): El poder psiquidtrico. Madrid: Edi- ciones Akal. p. 41. 4, Huertas, Rafael. “Foucault, treinta aiios después. A propési- to de el poder psiquiatrico”, En: Revista de Historia de la Me~ dicina y de la Ciencia [en linea}. Vol. L VIII, N° 2, julio-di- ciembre 2006. pags. 267-276 [Fecha de consulta: 18 de agos- to de 2012). Disponible en: io.revi icesis asclepio/article/download/17/17. ISSN: 0210-4466. 5, Kuras de Mauer, Susana y Resnizky, Silvia (1985): Acom- paiiantes terapéuticos y pacientes psicéticos. Buenos Aires, Editorial Trieb. p. 20. 6. Vila, Naranjo Clau / . “Hospital de Dia en Psiquiatria. Evo- iCamScanner Daniel Ricci id y Salug dad de Santiago Sat mi Saat a Cen er adias [en inet): Dice ee a ens thoes const: 15 de agosto de 2012]-Dispontars af hun , eat Dorfman Beatriz. “Nuevo modo & investiga fn peiquiatia: el acompafamientoerapene ~ En: Acta psiquiat Paicol Amer Lat., Vol. XXX, N° ly 1984, 30, pags. 21-288, Rossi, Gustavo Pablo (2007): Acompariamiento terapéutice, Te cvidiano, lsredesy susinterlocutores. Buenos Aires, Edi. torial Polemos. p. 19. 9, Ibid. Pag. 28. 10, Lemer, Dorfman Beatriz. “Plan Nacional de Salud Men- en: Acta psiquiatPsicol. Amér Lat., Vol. XXX, N° 1, 1984, 30, pags. 21-28 11 Kuras de Mauer, Susana y Resnizky, Silvia. Op. Cit. p. 24, 12, Rossi, Gustavo Pablo y Pulice, Gabriel (1997): Acompa- famiento terapéutico. Buenos Aires: Editorial Polemos. 13, Rossi, Gustavo Pablo y Pulice, Gabriel. Op. Cit. Pag. 15, 14. Rossi, Gustavo Pablo y Pulice, Gabriel. Op. Cit. Pag.18 15, Ben Plotjin, Mariano. “Psicoandlisis y politica: la rec cién que tuvo el psicoandlisis en Buenos Aires (1910-1943) Redes {en linea, Vol. II, N° 8, diciembre 1996. Pags. 163- 198 [Fecha de consulta: 20 de agosto de 2012]. Disponible | en:http://red. PamRed js -mx/sre/inicio/ ISSN 0328-3186. | 16, Carpintero, Enrique y Vainer Alejandro (2009). “La APA: Una filial dela Internacional psicoanaltica”. En: Revista Topia {enlinea, septiembre de2009, (Fecha de consulta: 20 de azect, de 2012}. Disponible en:http:!www.topia,com.ar =“ 17. Kuras de Mauer, Susana y Re 9, Silvia (200: ito. | rios del acompafamiento erapéutico, Buenas soe ene ie uenos Aires: iC ee | Capitulo 2 Diferencias entre Acompafiante Terapéutico y Cuidador Domiciliario En este capitulo nos abocaremos a diferenciar dos pric- ticas que a menudo suelen prestar a confusi6n y duda y que muchas veces tienden a equipararse u homologarse; por lo tanto, es importante conocer cuales son las carac- teristicas que las diferencian para evitar el desconcierto consecuente de la similitud en el vinculo con los pacien- tes con determinada problematica de salud, que requie- ren una atencién que va mas allé de un dispositivo institucional o del espacio de un consultorio y que se acer- can a la cotidianeidad del paciente, Es importante, en- tonces, diferenciar entre un Acompafiante Terapéutico y un Cuidador domiciliario, para ir aceredndonos a una de- limitacién del campo que nos ocupa y de sus respectivas funciones. Mas alld de esto, el rol y funcién del AT ha ido adquiriendo con el tiempo mayor articulacién teérico- practica, a partir de la realizacién de una importante can- tidad de trabajos teéricos y conceptualizaciones, congre- s0s, eteétera, que permitieron disolver las imprecisiones que durante mucho tiempo llevaron a asimilarlo con otro iCamScanner

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