efinición
La Licencia Nacional de Conducir es un documento único que la
autoridad competente de cada jurisdicción provincial, municipal y de la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires otorga a un ciudadano con el objeto
de habilitarlo legalmente a conducir un vehículo, sea con carácter
particular o profesional, previo cumplimiento de los requisitos
establecidos por la Ley Nacional de Tránsito 24.449.
Clase A:
Clase A 1: Ciclomotores y Motocicletas.
Clase A 1.1: Ciclomotores hasta CINCUENTA CENTÍMETROS CÚBICOS (50
cc) de cilindrada o CUATRO KILOWATTS (4kw) de potencia máxima
continua nominal si se trata de motorización eléctrica.
Clase A 1.2: Motocicletas hasta CIENTO CINCUENTA CENTÍMETROS
CÚBICOS (150 cc) de cilindrada u ONCE KILOWATTS (11kw) de
potencia máxima continua nominal si se trata de motorización
eléctrica. Incluye clase A 1.1
Clase A 1.3: Motocicletas de más de CIENTO CINCUENTA CENTÍMETROS
CÚBICOS (150 cc) y hasta TRESCIENTOS CENTÍMETROS CÚBICOS (300
c.c.) de cilindrada o de más de ONCE KILOWATTS (11 kw) y hasta
VEINTE KILOWATTS (20 kw) de potencia máxima continua nominal si
se trata de motorización eléctrica. A los efectos de obtener esta clase
de licencia se debe acreditar una antigüedad previa de DOS (2) años
en la clase A 1.2, excepto los mayores de 21 años de edad. Incluye
clase A 1.2.
Clase A 1.4: Motocicletas de más de TRESCIENTOS CENTÍMETROS
CÚBICOS (300 c.c.) o de más de VEINTE KILOWATTS (20 kw) de
potencia máxima continua nominal si se trata de motorización
eléctrica. A los efectos de obtener esta clase de licencia se debe
acreditar una antigüedad previa de DOS (2) años en la clase A 1.3,
excepto los mayores de 21 años de edad que deberán acreditar UN (1)
año en motocicletas de cualquier cilindrada. Incluye clase A 1.3.
Clase A 2: Triciclos y cuatriciclos sin cabina de cualquier cilindrada o
kilowatts de potencia máxima contínua.
Clase A 2.1: Triciclos y cuatriciclos sin cabina de hasta TRESCIENTOS
CENTÍMETROS CÚBICOS (300 c.c.) o VEINTE KILOWATTS (20 kw) de
potencia máxima continua nominal si se trata de motorización
eléctrica con manillar o manubrio direccional.
Clase A 2.2: Triciclos y cuatriciclos sin cabina de más de TRESCIENTOS
CENTÍMETROS CÚBICOS (300 c.c.) o VEINTE KILOWATTS (20 kw) de
potencia máxima continua nominal si se trata de motorización
eléctrica con manillar o manubrio direccional. A los efectos de obtener
esta clase de licencia se debe acreditar una antigüedad previa de DOS
(2) años en la clase A 2.1, excepto los mayores de 21 años de edad
que deberán acreditar UN (1) año en triciclos o cuatriciclos de
cualquier cilindrada, según el caso. Incluye clase A 2.1.
Clase A 3: Triciclos y cuatriciclos cabinados de cualquier cilindrada o
kilowatts de potencia máxima continua con volante direccional.
Clase B:
B1: Automóviles, utilitarios, camionetas, vans de uso privado y casas
rodantes motorizadas hasta TRES MIL QUINIENTOS KILOGRAMOS
(3.500 kg) de peso total. Incluye clase A3.
B2: Automóviles, camionetas, vans de uso privado y casas rodantes
motorizadas hasta TRES MIL QUINIENTOS KILOGRAMOS (3.500 kg) de
peso con un acoplado de hasta SETECIENTOS CINCUENTA
KILOGRAMOS (750kg) o casa rodante no motorizada. Para la obtención
de la misma se requerirá UN (1) año de antigüedad en la clase B 1.
Incluye clase B1.
Clase C:
C1: Camiones sin acoplado, ni semiacoplado, ni articulado y vehículos o
casa rodante motorizada de más de TRES MIL QUINIENTOS
KILOGRAMOS (3.500 kg) de peso y hasta DOCE MIL KILOGRAMOS
(12.000 kg) de peso. Incluye clase B1.
C2: Camiones sin acoplado, ni semiacoplado, ni articulado y vehículos o
casa rodante motorizada de más de DOCE MIL KILOGRAMOS (12.000
kg) de peso y hasta VEINTICUATRO MIL KILOGRAMOS (24.000 kg).
Incluye clase C1.
C3: Camiones sin acoplado, ni semiacoplado, ni articulado y vehículos o
casa rodante motorizada de más de VEINTICUATRO MIL KILOGRAMOS
(24.000 kg) de peso. Incluye clase C2.
Clase D:
D.1: Automotores para servicios de transporte de pasajeros hasta OCHO
(8) plazas, excluido el conductor. Incluye clase B1.
D.2: Automotores para servicios de transporte de pasajeros de más de
OCHO (8) plazas y hasta VEINTE (20) plazas, excluido el conductor.
D.3: Automotores para servicios de transporte de pasajeros de más de
VEINTE (20) plazas, excluido el conductor. Incluye clase D2.
D.4: Vehículos para servicios de urgencia, emergencia y similares. Esta
subclase D.4 deberá encontrarse acompañada de la correspondiente
subclase A, B, C, D o E según corresponda.
Clase E:
E.1: Vehículos automotores de clase C y/o D, según el caso, con uno o
más remolques y/o articulaciones. Incluye clase B2.
E.2: Maquinaria especial no agrícola.
Clase F:
Vehículo automotor especialmente adaptado a la condición física de su
titular. La licencia deberá consignar la descripción de la adaptación que
corresponda. Deberá encontrarse acompañada de la correspondiente
subclase que corresponda al vehículo que conduzca.
Clase G:
G.1: Tractores agrícolas.
G.2: Maquinaria especial agrícola.
G.3: Tren Agrícola, deberá encontrarse acompañada de la subclase B1 o
G1 según corresponda y se debe acreditar una antigüedad previa de
UN (1) año en la correspondiente subclase.
Edades mínimas
La Ley 24.449 establece edades mínimas para la obtención de la primera
licencia de conducir:
Veintiún (21) años para las clases de licencias C, D y E. Con experiencia
previa de un año para la clase B.
Diecisiete (17) años para las restantes clases.
Dieciséis (16) años para conducir ciclomotores, en tanto no lleven
pasajero.
Es necesario aclarar que las personas menores de 18 años que deseen
obtener la LNC deberán poseer la autorización del representante legal.
Requisitos previos
El aspirante a obtener una Licencia Nacional de Conducir o su
renovación, deberá presentarse a los exámenes con:
- su Documento de Identidad.
- una Constancia de Grupo y Factor sanguíneo expedida por profesional
médico.
- el Formulario Único de Seguimiento del Trámite, en el que deberá
constar la asistencia al Curso Teórico-Práctico de Educación para la
Seguridad Vial.
- la Declaración Jurada sobre el padecimiento de afecciones tendrá que
estar llenada y firmada por el solicitante.
Es necesario tener en cuenta que algunos municipios requieren, según
propias ordenanzas, otra documentación ampliatoria, por lo tanto, se
requiere solicitar esta información en la jurisdicción a la el aspirante a la
licencia pertenece.
Exámenes
Psicofísico: el fin de esta evaluación es el de determinar la capacidad
física y mental de una persona para la conducción de un
vehículo. Y constatar que la misma no se encuentre afectada por
enfermedad o deficiencia alguna, que pueda determinar su
incapacidad para conducir.
Teórico: este examen de carácter obligatorio y eliminatorio tiene como
objetivo verificar los conocimientos teóricos que posee el aspirante a
obtener la Licencia Nacional de Conducir, sobre Educación Ética y
Ciudadana, Conducción, Señalamiento y Legislación.
Práctico: el examen práctico tiene como finalidad comprobar la
idoneidad, capacidad y conocimientos básicos y necesarios para
conducir aquel tipo de vehículo, para el cual se solicite la licencia
habilitante.
El conductor debe portar:
Licencia que lo habilita para conducir esa clase de vehículo.
Cédula de identificación del vehículo.
Comprobante de póliza de seguro vigente.
Placa patente correctamente colocada.
Certificado de la Revisión Técnica Obligatoria.
Mercosur: En el ámbito del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y
Uruguay) se encuentra vigente la Resolución Nº 35/2002 del Grupo del
Mercado Común, aprobada en nuestro país mediante la Resolución AFIP
1419/2003, que establece que los vehículos comunitarios del
MERCOSUR, de propiedad de las personas físicas residentes o de
personas jurídicas con sede social en un Estado Parte, cuando sean
utilizados en viajes de turismo, podrán circular libremente en cualquiera
de los demás Estados Partes, debiendo contar el conductor con la
siguiente documentación:
o Documento de Identidad válido para circular en el MERCOSUR.
o Licencia para conducir.
o Título u otro documento oficial que acredite la propiedad del
vehículo.
o Comprobante de seguro vigente.
Chile, Italia y España: Argentina tiene firmados con Chile, Italia y España
convenios bilaterales para que sus Licencias sean válidas
recíprocamente en cada país.
Resto del mundo: en la actualidad se encuentra vigente la CONVENCIÓN
SOBRE CIRCULACIÓN POR CARRETERA, suscripta en Ginebra el 19 de
Septiembre de 1949. Nuestro país adhirió mediante Ley 14.814 del año
1959, entrando en vigencia el 25 de Diciembre de 1960. Así, una persona
a la cual se le haya expedido una licencia en nuestro país será
autorizada a conducir vehículos automotores de la misma clase para la
cual haya sido emitida la licencia sobre las carreteras de otro estado
contratante sin rendir nuevo examen.
El Certificado Nacional de Antecedentes de Tránsito (CENAT) es aquel
creado por Disposición ANSV 188/10, que en forma previa a todo trámite
relacionado con la Licencia Nacional de Conducir se deberá consultar, a
los efectos de verificar si el solicitante posee algún impedimento para
conducir, en cuyo caso no podrá obtenerla de acuerdo a lo que establece
la Ley 24.449 en su artículo 14, último párrafo.
El Certificado Nacional de Antecedentes de Tránsito (CENAT) es aquel
creado por Disposición ANSV 188/10, que en forma previa a todo trámite
relacionado con la Licencia Nacional de Conducir se deberá consultar, a
los efectos de verificar si el solicitante posee algún impedimento para
conducir, en cuyo caso no podrá obtenerla de acuerdo a lo que establece
la Ley 24.449 en su artículo 14, último párrafo.
La información que se obtiene a través de este certificado es la existente
en los Registros Nacionales pertinentes, relativa a:
Las INHABILITACIONES PENALES relacionados con el Tránsito, que brinda
el Registro Nacional de Reincidencia Criminal (DNREC) dependiente
del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación.
Las INHABILITACIONES PENALES Y ADMINISTRATIVAS
CONTRAVENCIONALES para conducir, que brinda el Sistema Nacional
de Antecedentes de Tránsito (SINAT).
Las INFRACCIONES DE TRÁNSITO, que suministra el Sistema Nacional de
Administración de Infracciones (SINAI). Este certificado es
independiente de aquel que debe solicitarse a los efectos de obtener
una Licencia Nacional de Conducir para las clases profesionales.
FORMULARIO CENAT CON INHABILITACIONES ADMINISTRATIVAS
(SINAT)
En este supuesto la persona se encuentra imposibilitada para continuar
con el trámite, pues posee una inhabilitación administrativa o penal,
registrada en el Sistema Nacional de Antecedentes de Tránsito (SINAT).
Por consiguiente, se informa lo detallado en el formulario y se le entrega
el duplicado.
FORMULARIO CENAT CON INHABILITACIONES PENALES EN
OCASIÓN DE TRÁNSITO
En este supuesto la persona se encuentra imposibilitada para continuar
con el trámite, razón por la cual se le informa lo detallado en el
formulario y se le entrega el duplicado.
FORMULARIO CENAT CON INFRACCIONES DE TRÁNSITO
En este supuesto el solicitante deberá abonar las infracciones del
municipio en el cual tramita la licencia para poder continuar el trámite.
FORMULARIO CENAT CON “LICENCIA RETENIDA”
En este supuesto existe una “Licencia Retenida” por la autoridad de
constatación. Esto no bloqueará el trámite, pero el Centro de Emisión de
Licencias deberá obligar al solicitante a regularizar su situación previo a
continuar con cualquier tipo de trámite.
Elementos de seguridad del vehículo
Introducción
Para comprender la noción de seguridad del vehículo es necesario
distinguir entre seguridad activa, seguridad pasiva y seguridad
preventiva. Cada una de estas categorías, a su vez, cuenta con distintos
dispositivos y/o elementos de seguridad.
Seguridad activa
La seguridad activa aspira a evitar al máximo los siniestros de tránsito.
Comprende todas las soluciones que garanticen una frenada estable y
potente, buenas recuperaciones y un comportamiento previsible que
permita superar las posibles situaciones críticas. Comprende:
Sistema de suspensión
Sistema de frenos
Sistema de dirección
Neumáticos
Sistema de suspensión
La suspensión tiene una labor muy relevante en la seguridad activa: los
amortiguadores dan comodidad al vehículo, disminuyen la transmisión
de irregularidades del terreno al habitáculo y favorecen el agarre del
automóvil al suelo y, por tanto, su estabilidad.
Durante la conducción del vehículo es beneficioso abordar cualquier tipo
de recorrido con una estabilidad acorde manteniendo una trayectoria de
marcha correcta.
Ante el mal estado de los amortiguadores:
La distancia de frenado aumenta y se vuelve más inestable.
Los neumáticos se desgastan mucho antes e inducen a la disminución
del agarre; esto aumenta el riesgo del efecto planeo sobre el agua.
El nivel de confort de los ocupantes se ve reducido por las sacudidas
durante la conducción.
Se deterioran algunos de los elementos de los sistemas de suspensión y
dirección del vehículo.
Se puede provocar encandilamiento a los conductores que transitan en
sentido contrario.
Se acentúa la inestabilidad de la dirección y la dificultad para controlar el
vehículo en las curvas.
Sistema para comprobar el estado de los amortiguadores
El desgaste de los amortiguadores es difícil de detectar debido a que los
conductores se habitúan, de forma progresiva, a las deficiencias del
sistema del auto.
A primera vista, sólo se puede establecer si los mismos presentan
pérdida de aceite. Lo primero que se debe controlar es la estabilidad del
automóvil. La tendencia del vehículo a salirse de la vía mientras se
encuentra en circulación indica que los amortiguadores traseros se
encuentran en mal estado.
Si el automóvil tiene dificultad para girar en las curvas puede ser una
consecuencia del mal estado de los amortiguadores delanteros.
Con el motor en marcha:
Girar la dirección entera hacia la izquierda y mover el vehículo hacia
adelante a poca velocidad; frenar de golpe y mirar el capot. El lado
izquierdo debe bajar, subir y, en la siguiente bajada, detenerse el
movimiento.
Luego dar marcha hacia atrás y frenar. La parte trasera derecha debe
bajar, subir y, en la siguiente bajada, detenerse el movimiento. Luego,
cambiar la dirección hacia el otro lado, y repetir los pasos 1 y 2 para
comprobar los otros dos amortiguadores.
Sistema de frenos
El freno es el mecanismo encargado de aminorar la marcha del vehículo
o detenerlo mediante el rozamiento o fricción del tambor o disco con las
pastillas.
Los frenos se clasifican según el sistema de accionamiento:
MECÁNICO
NEUMÁTICO
HIDRÁULICO
ELÉCTRICO
Los sistemas más empleados en automóviles de uso particular son el
mecánico y el hidráulico.
Los frenos pueden ser de tambor o de disco, aunque algunos fabricantes
combinan ambos montando los frenos de disco en las ruedas delanteras
y los de tambor en las traseras.
La fuerza de frenado debe asegurar una rápida detención de las ruedas
pero sin llegar a bloquearlas. Para que eso sea posible es fundamental
tener en cuenta las condiciones de la vía y el estado general de los
mecanismos del vehículo (neumáticos, suspensiones, etc.).
Consejos para el correcto mantenimiento de los frenos:
El nivel del líquido de frenos debe mantenerse dentro de los límites
establecidos y por ello se debe revisar de forma periódica y/o sustituirlo
según las recomendaciones del fabricante. Si se encontrara bajo,
además de agregar líquido hay que verificar posibles fugas.
Si en algún momento se observa que el pedal no ofrece la resistencia
normal en la frenada, chequear el estado de los frenos (cintas y/o
pastillas de freno), ya que puede deberse a una fuga de líquido.
Se recomienda realizar una revisión completa del sistema de frenos una
vez al año o cada 20.000 km. En esa revisión se debe verificar el estado
de la bomba de freno y los bombines de rueda (que no presenten
síntomas de agarrotamiento ni fugas de líquido), el desgaste de las
pastillas de freno, los tambores y los discos, la presión del sistema y el
servofreno.
Es recomendable que se compruebe la eficacia del freno de
estacionamiento (freno de mano). Las pastillas de freno tienen una
duración media de 40.000 a 50.000 km. Aunque el freno no se utilice
demasiado, las pastillas no deben estar en uso durante más de 90.000
km, ya que se cristalizan y pierden capacidad de frenado.
Cuando se controlan las pastillas, se suele mirar sólo el lado de afuera.
Sin embargo, la pastilla que se gasta antes (por regla general) es la
interior ya que el bombín abre el pistón, el cual se encuentra en la parte
interior y es su pastilla la que empieza a frenar primero.
ABS (Sistema Antibloqueo de Ruedas)
El freno ABS optimiza la frenada y garantiza la gobernabilidad de la
dirección en condiciones críticas.
Funciona a través de un sistema electrónico de control con tres fases
cíclicas (que se repiten constantemente): el aumento, el mantenimiento
y la disminución de la presión del circuito hidráulico.
El ABS permite:
Controlar y maniobrar el automóvil durante el frenado, incluso en una
curva.
Controlar la estabilidad durante el frenado.
Aprovechar los espacios de frenado.
En el uso cotidiano del automóvil, se acostumbra a pisar el freno
teniendo en cuenta la disminución de velocidad que se quiere conseguir.
La circulación por carreteras que se encuentran en buenas condiciones
no causa problemas ya que posibilita utilizar varias veces el freno y
evitar el bloqueo de las ruedas y la consiguiente pérdida de
direccionalidad del vehículo.
Al conducir por una vía en malas condiciones o con neumáticos que no
se encuentran en el estado adecuado, es necesario mantener mayores
precauciones. Frente a situaciones no esperadas como pueden ser una
frenada de emergencia o la mala adherencia del neumático es difícil
controlar el vehículo con las ruedas bloqueadas, con el consiguiente
alargamiento de la frenada y la posible pérdida de maniobra. Esto puede
ocurrir porque las ruedas patinan durante la frenada y el neumático no
puede controlar las fuerzas que actúan sobre él.
Sistema de dirección
La dirección orienta las ruedas a voluntad del conductor con precisión y
suavidad e influye directamente en la estabilidad del vehículo.
Si la dirección es asistida, el esfuerzo sobre el volante se reduce
considerablemente a través de un sistema hidráulico que realiza la
mayor parte del trabajo necesario para girar la dirección. Estos sistemas
de dirección servoasistida permiten hacer menos fuerza en el volante a
la hora de maniobrar el auto parado, y mantener una dirección correcta
al circular a altas velocidades.
Estos sistemas de dirección también pretenden asegurar un perfecto
control del vehículo incluso en condiciones límite: coeficiente de roce
diferente para las ruedas delanteras, variaciones rápidas del ángulo de
giro.
Las presiones de trabajo del sistema hidráulico se calibran para que el
conductor sienta al volante constantemente un alto grado de adherencia
de los neumáticos a la carretera, lo que permite un grado, de esta
manera, de seguridad muy alto.
Consejos para el correcto mantenimiento de la dirección:
Revisar de forma periódica todos los elementos del sistema de dirección:
o en la barra de dirección: los extremos de dirección y la
cremallera.
o en la columna de dirección, el piñón de dirección.
o en el sistema hidráulico para direcciones
asistidas, comprobar que la presión de la bomba es la
correcta y que no se produzcan fugas en el circuito.
Verificar con el vehículo en marcha que los elementos de la dirección (ya
sea mecánica o asistida) funcionen correctamente. Ajustar la
alineación de la dirección y equilibrar los neumáticos si fuese
necesario.
La falta de lubricante, mala presión o desgaste excesivo de los
neumáticos, el mal estado de los amortiguadores o el desgaste de los
propios mecanismos de dirección son elementos que perjudican
seriamente la dirección del vehículo.
Si la dirección se vuelve dura, inestable o hace ruidos extraños, lo mejor
es acudir al taller y pedir la revisión completa antes de que los daños
sean mayores. En el
manual del vehículo se incluyen las recomendaciones para el
mantenimiento del sistema de dirección.
Neumáticos
Los neumáticos son elementos básicos en la seguridad activa de los
automóviles. Para garantizar su máxima prestación posible, su diseño y
construcción deben cumplir con ciertas condiciones dinámicas.
Las ruedas son el último eslabón de transmisión de movimiento en el
vehículo y su punto de apoyo en el suelo. El neumático es un elemento
de seguridad fundamental y su estado influye decisivamente sobre el
comportamiento del automóvil. La presión y el estado del dibujo son
factores a tener en cuenta para contar con la absoluta garantía de que el
neumático cumple correctamente sus funciones.
Profundidad del dibujo
La profundidad del dibujo debe tener como mínimo 1,6 mm., aunque es
más conveniente que no sea inferior a 2 mm. Una profundidad menor
compromete el agarre y, sobre pavimento mojado, puede producir
aquaplaning.
Para comprobar el estado del neumático de forma casera sólo se debe
colocar una moneda de un peso ($ 1,00 – Argentino) en el final de
drenaje; si se ve completamente el círculo dorado de la moneda se debe
acudir a un taller a cambiar las gomas. Tampoco se debe olvidar la
inspección visual de los costados del neumático: cortes, trozos de goma
levantados o abultamientos laterales que indican la rotura de las capas
interiores y que ponen sobre aviso de cara a la seguridad.
Presión
Para conocer la presión correcta de los neumáticos de un vehículo basta
con asistir a una estación de servicio. Cabe recordar que cada vehículo
usa una presión determinada. El manual de uso del vehículo especifica el
máximo y mínimo a poner.
Se recomienda controlar la presión a menudo, para que ningún susto o
imprevisto pueda suceder en carretera. Tener en cuenta que también
influye el peso de la carga que soporte el vehículo.
Existen diversas sensaciones que indican que las ruedas llevan una
presión inadecuada. Si un automóvil es incapaz de mantener una línea
recta o se desvía al frenar puede ser debido a que las ruedas delanteras
llevan una presión demasiado baja. Si la parte trasera del automóvil
realiza movimientos extraños en las curvas, es muy posible que los
neumáticos traseros estén desgastados o con una presión inadecuada.
Si un neumático rueda con la presión más baja de lo recomendado sufre
un mayor desgaste y, por consiguiente, es mayor la posibilidad de que
reviente.
Desgaste de los neumáticos
Desgaste en el centro: las causas probables son una presión de inflado
excesiva, no adaptada a la utilización. Se identifica por un desgaste
más pronunciado en el centro de la banda de rodamiento. Se aconseja
la supervisión de las presiones de inflado en frío según
recomendaciones del fabricante y adaptadas a las condiciones de uso.
Este tipo de desgaste no se relaciona ni con el concesionario ni con el
fabricante del auto, y por tanto la garantía no lo cubre.
Desgaste en los talones: las causas probables son una presión de inflado
insuficiente, bajo inflado y utilización en sobrecarga. Se identifica por
tener un desgaste más acusado en los talones de la banda de
rodamiento. Se aconseja el cuidado de las presiones de inflado en frío
y adaptarlas a las condiciones de utilización, respetando la capacidad
de carga máxima por neumático y eliminando las posibles fugas de
aire. Al igual que en el caso anterior, el fabricante o concesionario no
es responsable de que el neumático no lleve la presión adecuada.
Desgaste anormal rápido: un desgaste anormal rápido en uno de los
lados del neumático probablemente se deba a un paralelismo
incorrecto entre los neumáticos traseros. Se identifica por las estrías
visibles en la banda de rodamiento. Se recomienda el control y la
corrección de la alineación
de los neumáticos, teniendo en cuenta la forma de desgaste y las
características propias del vehículo. Se deberán verificar también los
órganos de suspensión y de dirección.
Seguridad pasiva
Los elementos que componen este tipo de seguridad reducen al mínimo
los daños que se pueden producir cuando el accidente es inevitable.
Comprende:
a. Cinturones de seguridad y apoya cabezas
b. Columna de dirección articulada colapsable
c. Airbag
d. Volante con absorción de energía
e. Pedalera colapsable
f. Interior del habitáculo
g. Asientos
h. Depósito de combustible
i. Cristales y limpiaparabrisas
j. Cableado y elementos eléctricos
k. Chasis y carrocería
l. Silla portabebé
El cinturón de seguridad
En la Argentina se estableció la obligación de usar cinturón de seguridad
porque es uno de los dispositivos más eficaces para evitar las lesiones o
disminuirlas en los accidentes de tránsito. Evita ser lanzado hacia
delante, lo que haría que el cuerpo choque contra el parabrisas o el
volante.
Condiciones para los cinturones de seguridad
Los cinturones de los asientos delanteros deben ser de tres puntos de
sujeción, es decir, una combinación de cinturones abdominal y
diagonal, y deberán contar con hebillas de seguridad con un botón de
apertura rápida.
Es conveniente que los cinturones de seguridad de los asientos traseros
sean del mismo tipo que los delanteros, de tres puntos. En muchos
vehículos cubren solamente la cintura de los pasajeros.
Precauciones
El cinturón de seguridad y el airbag son dispositivos que se crearon para
funcionar de manera complementaria. En consecuencia, si los ocupantes
no hacen uso del cinturón, el hinchado de la bolsa de aire puede incluso
resultar peligroso.
Dejar más de 25 cm de separación entre el pecho del conductor y el
volante. Evita que las cabezas de los ocupantes de los asientos
traseros golpeen la nuca de los ocupantes de los asientos delanteros.
En caso de rescate, el cinturón de seguridad se suelta presionando un
botón o se corta.
Importancia del cinturón de seguridad
El cinturón de seguridad protege al individuo, porque al retenerlo en el
asiento disminuye las consecuencias del choque, y aunque resulte
lesionado, las lesiones serán mucho menores que si su cuerpo suelto
golpeara en el interior del vehículo.
Al viajar en un vehículo, sus ocupantes se desplazan a determinada
velocidad. En un choque el vehículo se detiene violentamente, pero sus
ocupantes siguen desplazándose a la misma velocidad con la que
viajaban, hasta que se estrellan contra el tablero, el volante o entre sí.
Los órganos del cuerpo de los ocupantes también chocan entre sí dentro
del cuerpo, con peligro de producirse lesiones internas.
A una velocidad aproximada de 20 km. por hora nuestro cuerpo es
lanzado contra el volante, el parabrisas y el tablero con una fuerza que
equivale a seis veces el peso del propio cuerpo. Esto aumenta a
velocidades mayores: a 50 km. por hora es como caer de frente desde
un cuarto piso.
Reducción de lesiones por uso del cinturón de seguridad
Relación Conductor Pasajero
Lesiones al cerebro 33 % 56 %
Fracturas de cráneo 18 % 18 %
Heridas faciales 45 % 64 %
Lesiones a los ojos 38 % 40 %
Fracturas faciales 6% 6%
Lesiones a los pulmones 33 % 58 %
Precauciones y consejos
Colocar el asiento y el respaldo en posición vertical y que resulte
cómoda para el conductor. Cada asiento y cinturón son para uso de una
sola persona.
Adultos y niños deben aprender a usar correctamente el cinturón de
seguridad y solicitar a los acompañantes que también lo usen. Es
necesario revisar periódicamente el estado de los cinturones de
seguridad.
Uso correcto del cinturón de seguridad
La correa del cinturón se debe pasar entre la base del cuello y el hombro.
Debe estar firme pero no apretar.
Se debe enganchar el dispositivo del costado del asiento.
Las correas del cinturón deben tener deslizamiento suave. No deben
torcerse y frotarse con elementos rígidos.
El cinturón no debe salirse del dispositivo del costado del asiento. Si no
se engancha y se usa suelto aunque las correas se hayan pasado
correctamente, el cinturón no cumple su función.
Uso incorrecto del cinturón de seguridad
Llevarlo flojo o suelto.
Pasarlo por debajo del brazo.
Transportar niños en las rodillas.
Compartir el cinturón con niños.
Inclinar en demasía el respaldo del asiento hacia atrás ya que, frente a
un impacto, podría deslizarse la persona por debajo del cinturón
(efecto submarino).
Apoya cabezas
El apoya cabezas es un elemento de seguridad que fue incorporado a los
vehículos hace medio siglo, como un elemento de confort. La creciente
violencia de los siniestros llevó a comprobar que protegía a los
tripulantes de sufrir lesiones cervicales y por ello varios países
comenzaron a reglamentar su uso. En Argentina, en la década del 90, se
dispuso la obligación de utilizarlo.
El "efecto latigazo"
El apoya cabezas tiene por objetivo disminuir los riegos de lesiones
cervicales en los siniestros de automóvil. Al controlar el desplazamiento
de la cabeza en relación con la columna vertebral, evita el llamado
“efecto latigazo”.
El "efecto latigazo" en un siniestro de automóviles consiste en:
Si el vehículo es impactado de atrás:
o El tórax se desplaza hacia adelante violentamente.
o La cabeza inicialmente no acompaña al tórax en este
movimiento.
o La cabeza tiende a quedarse en el sitio en que se encontraba.
o Surge un violento movimiento de la cabeza hacia atrás en
relación al tórax que va hacia adelante.
o Luego la cabeza se desplaza hacia adelante violentamente.
Si el vehículo es impactado de frente:
o Al detenerse el auto por el impacto, la cabeza tiende a seguir
el movimiento que transfería el vehículo.
o La cabeza se desplaza violentamente hacia adelante.
o Luego la cabeza se mueve violentamente hacia atrás.
Este movimiento efectuado por la cabeza - primero hacia atrás y luego
hacia adelante o viceversa - se denomina “efecto latigazo" por su
similitud con el golpe de un látigo, y produce lesiones en las vértebras
cervicales que se ven afectadas por el movimiento muy violento
extremo. El apoya cabezas - bien colocado - retiene la cabeza y evita el
movimiento de flexión extremo contribuyendo a la excepción de
resultados lesivos para las vértebras cervicales que, de otra manera,
podrían sufrir lesiones desde leves hasta graves en la médula espinal,
con consecuencias para los miembros superiores e inferiores.
Uso correcto del apoya cabezas
Altura correcta: el borde del apoya cabezas debe situarse entre el límite
superior de la cabeza y la altura de los ojos. De esta manera en caso
de colisión retendrá la cabeza y evitará el efecto latigazo.
Distancia correcta: debe ubicarse a una distancia que permita mantener
alineado el cuello con la columna vertebral. La distancia entre el
apoya cabezas y la nuca del usuario no debe ser mayor a 5 cm.,
evitando así una flexión extrema en caso de choque.
Sin movimiento: el dispositivo debe estar firmemente sujeto a la
estructura del asiento (particularmente en dispositivos desmontables).
Uso incorrecto del apoya cabezas
Altura incorrecta: muy abajo. Se da en casos de usuarios de dimensiones
pequeñas, en los que la parte saliente del dispositivo permanece por
encima de la nuca.
Altura incorrecta: muy arriba. Se da en casos en usuarios de dimensiones
pequeñas en los que la parte saliente del dispositivo permanece por
encima de la nuca.
Muy atrasados en relación con la posición de la cabeza.
Tipos de apoya cabezas
Desmontables: no forman parte de la estructura del asiento y pueden
desmontarse. Por tener movimiento necesitan ser ajustados en la
altura adecuada para su uso.
Fijos: vienen de fábrica como un elemento que integra la estructura de la
butaca/asiento y no pueden removerse. No necesitan ajustarse: el
fabricante calibra la altura y distancias, teniendo en cuenta un usuario
de dimensiones medias.
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Airbag
La elevada cantidad de siniestros ha llevado a la industria automotriz a
mejorar sus dispositivos de seguridad y a introducir otros nuevos que
disminuyan las lesiones y los fallecimientos en siniestros de tránsito.
El airbag, o sistema de seguridad pasivo, comenzó a instalarse en la
década del 90. Se trata de un nuevo dispositivo (ahora ya reconocido
mundialmente) que, si bien contribuye a la disminución de las lesiones,
su uso también puede provocarlas. Éstas eran mayores en sus
comienzos, pero disminuyeron gracias a su perfeccionamiento.
La acción del airbag disminuye los efectos que tiene la enorme fuerza de
desaceleración sobre los ocupantes del vehículo, amortiguando el golpe
contra el volante, el tablero o asientos delanteros. En casos de airbag
ubicados en el techo y puertas la protección es mayor y, principalmente,
de la parte media del tórax hacia arriba.
Airbag en acción
Dado que es un dispositivo de seguridad pasiva porque no se encuentra
activado constantemente, actúa sólo en el momento de un impacto. Está
a "la espera de la ocurrencia de un siniestro" a diferencia, por ejemplo,
del cinturón de seguridad que permanece activado aún cuando no ocurra
ningún siniestro.
Se acciona al chocar a unos 18 kilómetros por hora con un objeto
indeformable, o a 45 kilómetros por hora contra un obstáculo
deformable.
No transportar en el habitáculo elementos que al deslizarse golpeen el
lugar de ubicación del airbag.
No ubicar sillas portabebés – silla de bebés /niños – en asientos
protegidos por airbags.
El detector produce un impulso eléctrico.
Se encienden unas pastillas de un generador de gas.
Al encenderse el combustible sólido del generador ocurre una reacción
química.
El combustible explota - expansión violenta en milésimas de segundos –
y produce gas nitrógeno en cantidad y presión suficiente como para
inflar la bolsa en 20 centésimas de segundo.
El gas despliega la bolsa.
La bolsa sale a una velocidad de 300 km por hora, aproximadamente.
El proceso antes descripto dura aproximadamente unas 70 milésimas de
segundo.
Inmediatamente después del inflado instantáneo, el gas se escapa por
unos orificios pequeños que tiene la bolsa permitiendo la movilidad de
los ocupantes del vehículo.
Volante con absorción de energía
Como medida de seguridad, se emplea el volante con absorción de
energía, sin zonas rígidas y con estructura deformable.
La corona del volante y los radios son amplios y redondeados, cubiertos
por un material deformable que no produce astillas.
Pedalera colapsable
Minimiza los daños en las extremidades inferiores del conductor en caso
de colisión frontal.
Interior del habitáculo
En caso de impacto, es importante que si algún pasajero se ve
desplazado, no se golpeé contra elementos que le produzcan daños.
Para optimizar la protección, es muy importante tanto el revestimiento
interior como la forma y posición de tableros, palanca de cambios,
asientos, volante, etc.
Si bien los fabricantes de automóviles han trabajado incesantemente en
tratar de lograr el diseño interior lo menos agresivo posible, con
materiales que absorban una máxima cantidad de energía en el impacto,
lo fundamental es limitar el desplazamiento.
En la estructura están alojados todos los mecanismos de ajuste: airbag,
cinturón de seguridad, acolchado y revestimientos.
Asientos
Los asientos modernos están diseñados para brindar mayor seguridad a
los ocupantes. Además, son la única barrera entre los ocupantes
delanteros y traseros y evitan que ellos choquen entre sí.
Los asientos están formados por el respaldo y la banqueta y constituidos
por piezas de acero unidas entre sí por medio de soldadura de puntos de
resistencia, Mig-Mag, tornillos y articulaciones.
Actualmente, se están incorporando nuevos materiales, como acero de
ultra alta resistencia, magnesio, aluminio, etc., que confieren a la
estructura una extraordinaria resistencia y rigidez. En caso de colisión, el
asiento debe soportar la carga de los pasajeros y los cinturones de
seguridad que están fijados a la estructura, así como cualquier esfuerzo
transmitido desde la parte trasera.
Un buen asiento debe evitar que durante un choque la persona se
deslice hacia abajo y adelante (efecto submarino), ya que esto
regularmente provoca lesiones abdominales. Para evitarlo, la banqueta y
el acolchado de los asientos están diseñadas con un ángulo
determinado.
Actualmente, existen sistemas de seguridad que hacen que los asientos,
al momento de sufrir un choque por detrás, se deslicen
automáticamente hacia atrás disminuyendo considerablemente la fuerza
del latigazo en la nuca. Asimismo, algunas automotrices incorporan un
dispositivo que se activa cuando se produce un siniestro y elevan la
parte anterior de la banqueta.
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Depósito de combustible (módulo trasero)
El objetivo de este depósito es amortiguar la energía en forma de
deformaciones en caso de impacto. Esta diseñado para deformarse de
un modo programado, distribuyendo sus cargas entre los largueros y
montantes traseros, de modo que las fuerzas se propaguen de un modo
uniforme protegiendo el habitáculo y el depósito de combustible.
Actualmente se están fabricando vehículos con el dispositivo
denominado “Sistema de Prevención de Incendio” (FIRE PREVENTION
SYSTEM). Este sistema consta de una válvula que, colocada en la boca
de llenado, evita el derrame del combustible y no permite que emerja
del tanque caso de que el automóvil se encuentre volcado.
Otra válvula denominada Contrareflujo y no impide la salida del
combustible que se encuentra en las cañerías a presión, en caso de
rotura de alguna de ellas.
Además, tanto el lugar donde se monta el depósito como su material o
revestimiento interno, evitan que el mismo se destruya por colisiones.
Por último, un interruptor de la bomba de combustible actúa por orden
de un sensor inercial, e impide el flujo de combustible en el caso de que,
luego de un choque con posibilidad de rotura de algún conducto, la
batería siga conectada. Dicho interruptor inercial está montado en un
lugar protegido pero accesible y en el caso de haberse activado por
algún movimiento brusco del vehículo (pozo, cordón, etc.), impide volver
a poner en marcha el motor hasta que se oprima un botón ubicado en su
parte superior. En el manual del usuario del auto se encuentra indicada
su localización.
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Cristales y limpiaparabrisas
El compuesto del cristal parabrisas está preparado para que, en caso de
siniestro, no salten astillas que puedan dañar a los pasajeros del
vehículo. En cambio, las ventanillas laterales que son más débiles y
pueden romperse, son las salidas si en caso de vuelco las puertas
quedasen bloquedas.
Cristales pegados: tanto el parabrisas como la luneta son montados a la
carrocería con un fuerte pegamento. Los objetivos son: por un lado,
hacer trabajar a los cristales como parte integrante de la carrocería,
dándole a ésta mayor rigidez. Por el otro, evitar que, en caso de choque
o vuelco, los ocupantes no atados puedan salir despedidos.
En accidentología las estadísticas demuestran que es más probable
lesionarse seriamente y hasta morir si se es despedido del vehículo.
Cristales laminados: estos cristales, utilizados solamente en parabrisas y
luneta (aunque están comenzando a ser montados en ventanillas de
automóviles de alta gama), están construidos en forma de sándwich:
entre dos cristales se encuentra pegado un film de material sintético
elástico y por supuesto, transparente. En caso de recibir un impacto, por
ejemplo de una piedra, salta el trozo de cristal donde impactó pero solo
del lado exterior.
Si el objeto es más voluminoso, como puede ser un pájaro, evitará que
se introduzca en el automóvil y aunque también se rajará, no se perderá
la visión como ocurre en el caso de los vidrios templados (que se
trituran).
Antes de emprender un viaje, se deben limpiar a fondo el parabrisas y
las escobillas y tener el depósito limpiador con desengrasante. También
se deben limpiar los conductos y los surtidores de agua para evitar la
insuficiencia de la salida del agua y la obstrucción de los conductos.
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Cableado y elementos eléctricos
En la actualidad existe un sistema de conexiones electrónicas que
permite evitar el uso de gran cantidad de cables dentro del vehículo.
Este sistema se denomina multiplexado y permite conducir por un único
cable varias informaciones codificadas y tratadas informáticamente para
activar la función deseada y así evitar la enorme cantidad de cables y
conexiones utilizados en el sistema convencional.
Esta reciente tecnología disminuye el peso, mejora la eficiencia y está
preparada para ser diagnosticada a distancia desde cualquier punto de
la tierra. Además, permite integrar todos los sistemas electrónicos del
automóvil: gestión de motor (inyección y encendido), transmisión (caja
automática, control de tracción, control de aceleración y ABS), confort
(climatización, audio, informaciones, comunicación y navegación),
seguridad (airbags, pretensores, inmovilizador y alarmas), dirección y
suspensión.
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Chasis y carrocería
En ambos existen zonas que absorben la energía en caso de un impacto.
Si se produce un choque frontal, se acomoda el motor para que no se
introduzca en el automóvil.
Carrocería con deformación programada: actualmente los automóviles
son diseñados y construidos para que, tanto en caso de colisión
delantera como trasera, su carrocería se deforme amortiguando, para los
pasajeros, las consecuencias que podrían sobrevenir por una brusca
desaceleración. Sin embargo, esta supuesta debilidad de la parte
delantera y trasera de la carrocería no se corresponde con el habitáculo,
el cual es todo lo rígido que pueda lograrse para evitar deformaciones
que durante un vuelco, puedan aplastar a los ocupantes.
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Silla portabebé
Si un bebé viaja en el asiento delantero queda más expuesto a lesiones
que si viaja en el asiento trasero. Excepto vehículos de una sola cabina,
los niños y bebés siempre deben viajar en el asiento trasero. Para
proporcionar la protección adecuada se debe tener en cuenta su edad y
dimensiones físicas:
Para bebés:
Deben viajar en sillas de seguridad diseñadas para bebés.
Lo más apropiado es que la silla se instale en el asiento trasero del
vehículo.
La silla se sujeta al asiento con el cinturón de seguridad del vehículo.
Sus elementos están diseñados teniendo en cuenta las dimensiones
físicas del bebé: peso, estatura, etc.
Tienen un cinturón que abarca todo el abdomen del bebé: sujeta los
hombros hasta la cintura.
Para niños:
Igual que los bebés NO deben viajar en las rodillas del conductor o
pasajero. Tampoco deben compartir cinturón de seguridad con otro
niño o adulto.
Los niños de hasta 6 años – depende de sus dimensiones físicas – deben
viajar en el asiento trasero del vehículo, si es posible con silla de
seguridad y con las mismas disposiciones que se indican para los
bebés.
Si una silla no tiene cinturón de seguridad no cumple ninguna función de
protección, es como viajar sin usar el cinturón de seguridad. En ese
caso, el niño debe usar el cinturón de seguridad del vehículo. Si es de
baja estatura y el cinturón no alcanza a cubrirlo adecuadamente, se
debe usar una almohada.
El aumento de las dimensiones físicas de los niños permitirán que use el
cinturón de seguridad del vehículo en el asiento trasero.
Aproximadamente a los 12 años (siempre tener en cuenta las
dimensiones físicas) el niño puede viajar en el asiento delantero
usando el cinturón de seguridad.
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Seguridad preventiva
La seguridad preventiva depende del conjunto de soluciones técnicas y
del contenido de elementos que hacen distendida la vida a bordo del
automóvil.
Dispositivos que comprende:
La visibilidad
La amplitud de la superficie acristalada, extendida al mayor perímetro
posible del vehículo, así como los espejos retrovisores, limpia lunetas y
limpiaparabrisas, permiten un mejor dominio de la carretera y facilitan
las maniobras, incluso en condiciones atmosféricas desfavorables.
Confort y ergonomía
La amplitud en el interior del automóvil, los mandos fáciles de accionar y
leer, así como la marcha silenciosa (insonorización), favorecen la
concentración en la conducción y hacen más relajados los viajes.
Los colores claros en el interior otorgan la sensación de un entorno
luminoso y acogedor (sobre este tema hay varios estudios que analizan
cómo la función del color aumenta o disminuye la concentración al
volante). También contribuyen los asientos de diseño sólido que evitan
los ruidos fastidiosos.
En cuanto a los respaldos, los óptimos son lo que ofrecen una variación
amplia en cuanto a regulaciones que se adapten a las necesidades
específicas de todas las tallas de los conductores con mecanismos de
tipo "mariposa" (abatimiento), asegurando un soporte lumbar y una
sujeción lateral ideales para la conducción.
Por otro lado, se recomienda que los comandos del automóvil se
encuentren en una posición ergonómica para acceder a ellos fácilmente
y que posean una iluminación precisa para permitir la concentración en
la carretera, sobre todo en conducción nocturna.
Finalmente, el nivel sonoro acústico debe ser acorde y articulado para
permitir comunicarse con los compañeros de viaje sin elevar
excesivamente el volumen de la voz.
Climatización
La temperatura y la humedad dentro de los automóviles contribuyen
considerablemente a lograr las condiciones de un viaje placentero. Por
este motivo, un buen sistema de climatización que en cualquier estación
del año permita mantener valores de temperatura dentro de los límites
ideales para el cuerpo humano, contribuirá de manera importante a la
seguridad preventiva, logrando el bienestar del conductor y de los
pasajeros.
Los sistemas de climatización utilizados en el automóvil son de dos tipos:
Acondicionador manual: son aquellos que, para modificar los factores de
humedad, aire y temperatura necesitan de un control manual y
puntual.
Acondicionador automático (climatizador): son aquellos que, una vez
seleccionada la temperatura deseada, se encargan de ofrecerla
controlando automáticamente todos los factores necesarios para
brindar el máximo grado de confort.
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Mantenimiento y revisación
general del vehículo
La revisación regular del vehículo no sólo contribuye con su
mantenimiento – lo que beneficia su valor – sino que también posibilita la
detección de fallas, roturas o deterioros que podrían derivar en
accidentes. La mayor parte de estas revisaciones pueden ser llevadas a
cabo por el dueño del auto sin necesidad de gastos, pero no sustituyen a
las inspecciones efectuadas por personal calificado.
Aprender a realizar un buen mantenimiento del vehículo es velar no sólo
por la vida útil del auto sino también por la seguridad propia y de los
demás.
Revisar semanalmente el nivel de agua del radiador. No quitar el tapón
de presión cuando el motor se encuentra todavía caliente.
Revisar mensualmente el líquido de transmisión, con motor en marcha y
caliente. Cambiar a la 1ra. marcha para avanzar y luego a marcha
atrás para estacionar. Extraer la varilla de medición, limpiarla,
colocarla nuevamente y extraerla otra vez. Si es necesario, añadir el
líquido adecuado acorde al auto.
Revisar mensualmente el aceite. Extraer la varilla y limpiarla. Insertarla y
extraer otra vez. Si el nivel es bajo, añadir aceite. Cambiar el filtro de
aceite cada vez que se realice el cambio del mismo.
Revisar mensualmente el líquido de frenos. Si necesita líquido, añadir lo
necesario. No agregar más de la línea de marca establecida en el
depósito. Revisar el sistema, buscando escapes o pérdidas de líquido
de frenos.
Revisar el depósito de agua del limpiaparabrisas y mantenerlo lleno. En
caso de zonas frías, controlar si el depósito tiene el agua escarchada o
congelada.
Examinar mensualmente las correas y los conductos de goma. Cambiar
las correas desgastadas, deterioradas o picadas. Las correas deben
estar siempre tensas. Algunos vehículos poseen tensores de correas y
no necesitan ser ajustados. Cambiar los conductos de goma
deteriorados, rotos o quebradizos, y estirar las abrazaderas.
Revisar cada dos meses el filtro de aire. Renovarlo en caso de
encontrarse con suciedad.
Revisar la batería en cada cambio de aceite: los cables deben estar
conectados de forma segura y libre de corrosión en los bornes. Añadir
solamente agua destilada a las partes que la necesiten.
Mantener limpios los limpiaparabrisas. Cambiarlos regularmente
evitando que se endurezcan, se agrieten o se gasten.
Verificar regularmente el funcionamiento de las luces del vehículo: luces
de frenos, intermitentes, luces de emergencia, altas y bajas.
Revisar mensualmente las ruedas y la presión. Deben estar infladas con
la presión correcta. Inspeccionar que no tengan cortes o presenten
desgastes. Si se encuentran gastadas en zonas desiguales
posiblemente la dirección necesite atención - alineación y balanceo –.
Es conveniente rotar las ruedas.
Verificar si debajo del auto se presentan piezas oxidadas o picadas -
caño de escape, tanque, silenciador, caños u otras partes - y
cambiarlas o arreglarlas.
Revisar los amortiguadores. Verificar si tienen pérdidas. Apoyarse sobre
el vehículo y presionarlo hacia abajo para comprobar cómo trabajan.
En caso de realizar cambio de amortiguador es conveniente la
sustitución de a dos.
Los talleres
Sólo los Talleres habilitados serán los encargados de realizar de la
Revisión Técnica Obligatoria (RTO). Funcionarán bajo la dirección de un
responsable, Ingeniero matriculado con conocimientos en la materia.
Siempre que el taller esté abierto, deberá estar presente el Director
Técnico.
La función de los talleres será constatar mediante la revisión a realizar
“EL ESTADO GENERAL DEL VEHICULO”, evaluando los riesgos que
pudieran ocasionar en la vía pública, sea por su mal funcionamiento o
por las deficiencias y/o desgaste de partes útiles. La revisión se deberá
efectuar siempre en un mismo establecimiento y en un solo acto.
El Taller de Revisión Técnica tiene un Sistema de Registro de Revisiones
que se utilizará para asentar las verificaciones realizadas, el resultado de
las mismas y, de corresponder, el motivo de rechazo. El propietario del
vehículo y el Director Técnico responsable del taller deberán siempre
firmar dicho registro.
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ANTERIOR SIGUIENTE
Validez del certificado de Revisión Técnica
Obligatoria
Vehículos particulares
Vehículos Particulares cero kilómetros (0 km): tendrán un plazo máximo
de treinta y seis (36) meses, contados a partir de su fecha de
patentamiento, para realizar su primera R.T.O.
Vehículos Particulares con menos de 7 años de antigüedad (desde
patentamiento inicial): el plazo de vigencia de la R.T.O será de
veinticuatro (24) meses contados a partir de la fecha de su revisión
anterior.
Vehículos Particulares con más de 7 años de antigüedad (desde
patentamiento inicial): el plazo de vigencia de la R.T.O será de doce (12)
meses, también contados de la misma forma precedentemente
enunciada.
Vehículos de uso no particular deberán realizar la revisión técnica
obligatoria en un plazo que nunca excederá de 12 meses desde su
patentamiento inicial.
Vehículos propulsados a gas natural. En este caso se deberá acreditar
mediante la exhibición de la oblea correspondiente, el cumplimiento de
las revisiones y/o verificaciones y/o requisitos exigidos legalmente, por el
Ente Nacional Regular del gas para poder circular con vehículos de estas
características.-
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Calificación de resultados de la R.T.O.
Después de realizarse la R.T.O. la autoridad responsable se expedirá
conforme tres grados de calificación:
Apto: significa que el vehículo no presenta deficiencias o que estas
no inciden sobre los aspectos de seguridad para circular en la vía
pública.
Condicional: denota deficiencias que exigen una nueva inspección. En
este caso: los vehículos que sean de carácter particular tendrán un
plazo máximo de sesenta (60) días para realizar la nueva inspección.
o Los vehículos que no sean de carácter particular, tendrán un
plazo máximo de (30) días para realizar la nueva inspección,
intervalo durante el cual no podrán prestar servicios de
transporte.
o Los aspectos a controlar en la nueva inspección serán
aquellos que presentaron deficiencias en la primera
oportunidad.
Rechazado: impedirá al vehículo circular por la vía pública. Exigirá una
nueva inspección técnica total de la unidad.
Vehículos que hayan sufrido siniestros
Los vehículos que hayan sufrido cualquier tipo de siniestro, deberán
revalidar el certificado de Revisión Técnica, pero si se trata de vehículos
que padecen un evidente deterioro de los elementos de seguridad
(frenos, dirección, tren delantero, partes estructurales de chasis o
carrocería) el certificado perderá su vigencia. En este último caso, una
vez reparado el vehículo se deberá realizar una revisión.
La revisión rápida y aleatoria
Esta es una revisión que se podrá exigir a cualquier vehículo que se
encuentre en circulación. La autoridad competente hará detener el
vehículo a examinar al costado de la calzada, y hará una revisión rápida
y general aplicando el sentido común y criterios razonables de acuerdo a
los conocimientos específicos que deberá tener en la materia. Desde la
detención, la revisión nunca podrá exceder los 20 minutos en total.
Vehículos en inobservancia a las reglas que rigen la revisión
técnica obligatoria
Los vehículos detectados en inobservancia a las reglas de Revisión
Técnica Obligatoria, podrán ser emplazados en forma perentoria por la
Autoridad Jurisdiccional (AJ) a efectuar la misma y no podrán salir de la
jurisdicción en la que se encuentran radicados, sin perjuicio de la
aplicación de las penalidades correspondientes.-
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Introducción
A continuación les ofrecemos algunos consejos para llevar a cabo una
conducción eficiente, esto es, cuidando el vehículo, ahorrando energía y,
sobre todo, reduciendo los riesgos. Realizar una conducción eficiente a
través de la circulación en velocidades largas posibilita un ahorro
comparativo del 20% en el número de cambios realizados, lo que
significa un ahorro en el uso del embrague, de los frenos, de la caja de
cambios y del motor.
Principales claves para optimizar la conducción:
Circular en una marcha cómoda y con el motor lo menos exigido posible
Mantener la velocidad de circulación lo más uniforme posible.
En los procesos de desaceleración, reducir de marcha lo más tarde
posible.
Realizar siempre la conducción con anticipación y previsión.
Con estas técnicas se logra también un cambio de actitud en la
conducción, estableciendo un estilo de conducción menos agresivo,
basado en la anticipación y en la previsión, que permite una disminución
del estrés para el conductor y una reducción del número de accidentes.
Una recomendación importante consiste en llevar el control del consumo
del vehículo a lo largo del tiempo. Este control se realiza mediante
anotaciones de los kilómetros recorridos y litros de combustible
consumidos cada vez que se procede a llenar el depósito. Esta sencilla
actuación incrementa la eficacia de las técnicas de la conducción
eficiente en el ahorro de combustible y logra conservar la actitud de
prudencia evitando que se pierda con el transcurso del tiempo. También
resulta útil a la hora de detectar y ubicar desperfectos al advertir
variaciones significativas de consumo.
El
cuentarrevoluciones
Cuando se acelera, las revoluciones aumentan y se hace necesario pasar
a la marcha siguiente, tratando de alcanzar la marcha más larga, para
lograr así la conducción eficiente. El indicador clave a seguir para
realizar los cambios de velocidad, así como para controlar el desarrollo
de la conducción, es el cuentarrevoluciones.
En la mayoría de los automóviles se encuentra ubicado en el tablero de
mando. Sin embargo, existen vehículos que no lo incorporan y, en este
caso, el conductor debe realizar la conducción basándose en la velocidad
y en su propia sensibilidad, es decir, "escuchando" el motor.
Una forma equivalente de controlar el régimen de funcionamiento del
motor, se posea o no el cuentarrevoluciones, es mediante el indicador de
velocidad, ya que cada velocidad tiene asignadas las revoluciones
adecuadas para su funcionamiento.
Realización general de los cambios de
velocidad
En los procesos de aceleración, las modificaciones de velocidad se
realizan cambiando de forma rápida hasta la velocidad más larga en la
que se pueda circular, según indica el cuadro:
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La 1ª marcha
Una vez encendido el motor (o cuando el vehículo está detenido con el
motor en marcha), se encuentra en régimen de ralentí. Para comenzar a
circular, se precisa de más fuerza o energía que para mantener el
automóvil a una determinada velocidad. Facilitar esta labor es el trabajo
de la primera velocidad.
Esta velocidad es la más corta de todas y la que mayor fuerza transmite
al vehículo. Pero, en contrapartida, es la que provoca un mayor consumo
de combustible. En consecuencia, se debe acelerar de forma suave y
progresiva para cambiar rápidamente a la 2ª velocidad,
aproximadamente a unos 6 metros de trayecto recorrido. Se utiliza la
primera marcha sólo para lo que resulta imprescindible: el inicio de la
velocidad. Inmediatamente después de cambiar a una velocidad
superior, se debe pisar rápidamente el acelerador, moviendo el pedal
hasta la posición necesaria para mantener la velocidad o la aceleración
requerida.
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Se conseja cambiar a la 5º marcha dentro de un intervalo de velocidades
que va desde los 50 km/h en vehículos de pequeña y media cilindrada
hasta los 60 km/h en los de gran cilindrada.
En determinadas circunstancias no es conveniente realizar el cambio a la
5º marcha, como puede ser en vías con intersecciones reiteradas que
obligan a mantener una menor velocidad de circulación con el fin de
prever a posibles incorporaciones de vehículos.
Tampoco resulta válido el rango de velocidades mencionadas si el
vehículo circula cargado en exceso, hecho que dificulta la circulación en
las marchas más altas a las bajas velocidades a las que se hace
referencia.
Se podrá circular en la 5º marcha sin ningún tipo de problema siempre
que se vaya por encima de las 1.500 revoluciones del régimen del
motor.
El límite inferior del intervalo de revoluciones para circular es más
restringido que en el resto de las marchas en las que se sitúa en torno a
las 1.000 revoluciones.
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La 5ª marcha
Se conseja cambiar a la 5º marcha dentro de un intervalo de velocidades
que va desde los 50 km/h en vehículos de pequeña y media cilindrada
hasta los 60 km/h en los de gran cilindrada.
En determinadas circunstancias no es conveniente realizar el cambio a la
5º marcha, como puede ser en vías con intersecciones reiteradas que
obligan a mantener una menor velocidad de circulación con el fin de
prever a posibles incorporaciones de vehículos.
Tampoco resulta válido el rango de velocidades mencionadas si el
vehículo circula cargado en exceso, hecho que dificulta la circulación en
las marchas más altas a las bajas velocidades a las que se hace
referencia.
Se podrá circular en la 5º marcha sin ningún tipo de problema siempre
que se vaya por encima de las 1.500 revoluciones del régimen del
motor.
El límite inferior del intervalo de revoluciones para circular es más
restringido que en el resto de las marchas en las que se sitúa en torno a
las 1.000 revoluciones.
El freno motor y las reducciones de
marchas
En caso de desaceleración por disminución de velocidad de circulación
en la carretera, o ante una posible detención, utilizar el “freno motor”,
si es posible sin reducción de marcha y el freno de pie para las pequeñas
correcciones necesarias para acomodar la velocidad o la detención final.
Es importante insistir aquí en el concepto de "freno motor", el cual
consiste en dejar rodar el vehículo por su propia inercia, con una marcha
establecida y sin pisar el acelerador.
Sólo en caso necesario el proceso de desaceleración es acompañado de
una reducción de marcha. De esta forma, se logra que las ruedas
arrastren al motor en su movimiento de giro. La resistencia del motor a
girar actúa como freno, provocando una reducción progresiva de la
velocidad del vehículo a mayores revoluciones del motor, es decir, con
marchas más cortas, mayor fuerza de retención, y por lo tanto, mayor
reducción de velocidad.
De esta forma se experimenta un frenado progresivo con un menor
desgaste del embrague y de la caja de cambios y, sobre todo, un menor
consumo de carburante. Al no reducir de marcha, se evita pasar por el
punto muerto en el cual el consumo de combustible no es nulo.
Aunque el consumo provocado por un solo cambio de marcha no sea
muy elevado, si se añaden los consumos de todas las reducciones de
marcha inútiles en procesos de desaceleración, se obtiene un consumo
total relevante.
Si las condiciones de circulación de la vía lo requieren, se debe reducir
desde que el motor baje de las 2000 rpm, a una marcha inferior. Esta
debe ser la marcha más larga en la que se pueda circular.
Cambios de marchas con caja de cambios
automática
Las cajas de cambios automáticas eligen la relación de marcha adecuada
sin intervención del conductor, en función de las revoluciones del motor
y de la posición del acelerador. Existen muchos modelos de cajas de
cambios automáticas. En algunas de ellas se tiene la opción de
seleccionar la posición de conducción económica (ECO), la cual permite
realizar una conducción eficiente. En esta posición el control de la caja
regula los cambios de marcha siguiendo pautas similares a las
explicadas para cajas de cambios manuales.
En general, existe una forma de pasar a una marcha superior a unas
revoluciones más bajas que las programadas en el sistema de cambio
automático. Durante el proceso de aceleración, consiste en reducir
brevemente la presión sobre el acelerador para, inmediatamente
después, volver a acelerar de forma ágil, siempre sin llegar al fondo.
Cuando se pisa el acelerador rápidamente hasta el fondo, se activa el
"kickdown", esto es, un interruptor que hay en los autos automáticos al
final del recorrido. Cuando el conductor pisa a fondo el acelerador y
pulsa ese interruptor, la caja de cambio selecciona la marcha más corta
posible dada la velocidad del coche en ese momento. En esta situación,
los cambios de marcha se retrasan y se realizan a muy altas
revoluciones. Se procede así sólo cuando se requieran fuertes
aceleraciones en situaciones especiales.
Muchas cajas de cambios automáticas modernas incorporan la opción de
cambio manual con 4 ó 5 marchas. En este caso, seleccionando la
posición manual se puede realizar una conducción eficiente siguiendo las
reglas explicadas para cajas manuales; y el consumo será normalmente
menor que el obtenido con la posición automática.
El automóvil como máquina de consumo
El motor de combustión interna de un automóvil, ya sea de nafta o de
gasoil (diesel), consume combustible enviado desde el depósito por una
bomba. En los motores modernos, la regulación del caudal es realizada
por control electrónico, tomando como dato la posición del pedal del
acelerador y otros datos de funcionamiento como las revoluciones y la
temperatura del agua.
El motor: variables relevantes en el
consumo
Para entregar una cierta potencia y rodar en una determinada velocidad,
existen dos o tres posibles combinaciones de caja de cambios y posición
de pedal. Por ejemplo, la selección de una marcha más larga hace que
para la misma velocidad el motor funcione a menos revoluciones y
consuma menos.
A partir de las 1.000 o 1.500 rpm, para una potencia dada, el consumo
en litros/100 km crece al aumentar las revoluciones.
Es evidente que a menor potencia demandada, corresponde menor
consumo de combustible en litros/100 km. Se demanda menos potencia
del vehículo cuando se utiliza menos aceleración, cuando se está en
pendiente descendente o cuando se circula a menor velocidad en
carretera.
Cuando un motor está en ralentí (vehículo a muy baja velocidad o
parado) consume poco combustible, sólo el necesario para generar la
potencia imprescindible que permite hacer girar el motor a bajas
revoluciones venciendo sus propios rozamientos internos. Sin embargo,
como el automóvil no se mueve pero sí consume combustible, el gasto
medio en litros/100 km aumenta. Por ello, estos períodos de ralentí con
vehículo detenido son una importante causa de que el consumo medio
en el uso urbano se eleve tanto respecto al uso en carretera.
En este caso no puede utilizarse el concepto de litros/100 km pues no se
recorre ningún kilómetro. El consumo a ralentí se expresa en litros/hora,
con un caudal normal entre 0,4 y 0,7 litros/hora según la cilindrada y el
tipo de motor, que se encuentra en un régimen de revoluciones cercano
a las 900 rpm.
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El combustible
El combustible se introduce al motor y en su interior realiza una reacción
química de combustión. En los motores modernos, esta combustión es
prácticamente completa y se genera CO2 y vapor de agua que salen por
el tubo de escape. Pequeñas cantidades de otros productos forman las
emisiones contaminantes. El catalizador del tubo de escape tiene como
objeto hacer que esas cantidades sean aún menores antes de llegar los
gases a la atmósfera. Sin embargo, son cantidades suficientes para
causar importantes problemas de contaminación.
Cada volumen de combustible consumido genera una cierta cantidad de
energía en el motor (es el llamado poder calórico), pero las leyes de la
física hacen que sólo un escaso porcentaje de esta energía llegue en
forma de trabajo o potencia al eje de las ruedas para propulsar al
vehículo. Es importante mencionar que el gasoil tiene aproximadamente
un 13 % más de poder calórico que la nafta, siendo ésta una de las
causas del menor consumo de los motores diesel (para la misma energía
producida necesitan menos combustible).
Mantenimiento preventivo
El mantenimiento del vehículo puede tener una influencia importante
sobre el consumo de combustible. Los automóviles actuales cada vez
necesitan menos mantenimiento, tanto por parte del conductor como por
parte de personal experto.
Los principales factores que influyen sobre el consumo de combustible y
las emisiones contaminantes son:
Diagnosis del motor: la diagnosis computarizada de la central de control
electrónico debe realizarse cada cierto. tiempo para detectar averías
ocultas que producen aumentos de gasto de combustible y emisiones
contaminantes.
Control de niveles y filtros: los niveles y filtros son muy importantes para
mantener un motor en condiciones óptimas, y como consecuencia
para el ahorro de combustible y la reducción de emisiones.
Presión de los neumáticos: la principal tarea de los neumáticos de un
automóvil es la de otorgarle la tracción y adherencia fundamentales
para el avance, el frenado y la estabilidad en las curvas. La falta de
presión en los neumáticos provoca que el vehículo ofrezca mayor
resistencia a la rodadura y que el motor tenga que desarrollar una
potencia superior para mantener en movimiento al vehículo. La falta
de presión en los neumáticos aumenta el consumo de combustible y
es, además, una causa importante de accidentes en las carreteras.
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Eficiencia energética en el motor
El combustible (nafta o gasoil) libera energía térmica a través de la
combustión dentro de los cilindros del motor. Esta energía se transforma
en trabajo mecánico proporcionando el movimiento a las ruedas del
vehículo. En el mejor de los casos, de la energía que libera el
combustible sólo se aprovecha el 38%, pero este porcentaje es bastante
menor, sobre todo cuando se circula por ciudades con frecuentes
arranques y paradas. De la energía contenida en un litro de nafta, el 62%
se pierde por fricción y calor en el motor.
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Las resistencias al avance del automóvil
La potencia suministrada a la rueda del vehículo es, en cada instante, la
necesaria para vencer sus resistencias al avance. La potencia resulta de
multiplicar la fuerza total de resistencia por la velocidad del automóvil.
La fuerza total de resistencia al avance del mismo es la suma de cuatro
resistencias:
De rodadura: es debida a la ligera deformación del neumático. Depende
del peso del automóvil, del tipo de neumático, del tipo de pavimento
y, sobre todo, de su presión de inflado.
Por pendiente: depende del peso del automóvil y de la pendiente. Es
positiva si la pendiente es ascendente, pero si la pendiente es
descendente esta fuerza se hace negativa y es realmente impulsora
en lugar de resistente.
Por aceleración: según la ley de Newton, es el producto de la masa del
vehículo por la aceleración (incremento de velocidad por unidad de
tiempo). Cuando un automóvil está desacelerando esta fuerza se hace
negativa y se convierte en impulsora en lugar de resistente.
Aerodinámica: depende de las dimensiones del vehículo, de su forma
(coeficiente Cx de resistencia aerodinámica), de la temperatura y
presión del aire. También de la velocidad respecto al aire que le rodea,
elevada al cuadrado.
Como se puede ver, las tres primeras resistencias dependen del peso del
vehículo, mientras que la resistencia aerodinámica depende de la
velocidad al cuadrado.
Características generales del vehículo
En la actualidad, los automóviles consumen cerca de un 25% menos que
hace 20 años, y en el caso de algunos modelos, menos de cinco litros
cada 100 kilómetros. Durante el año 2008, los fabricantes se
comprometieron a reducir el consumo medio de los vehículos en un 19%
más.
La tecnología de los automóviles está evolucionando, permitiendo menor
consumo de combustible y mayores rendimientos. Sin embargo, la
utilización de forma indebida de un vehículo puede anular totalmente la
eficiencia lograda con las mejoras tecnológicas.
En los automóviles existen diversos sistemas que permiten consumir
más o menos energía, por ejemplo:
Los cambios automáticos convencionales ahorran esfuerzos al
conductor, pero a la vez consumen más que los cambios manuales.
Sin embargo, los cambios automáticos de nueva generación
inteligentes y los de tipo CVT (relación variable) pueden llegar a
consumir menos combustible.
La utilización de turbocompresores aumenta la potencia y el rendimiento
de los motores, aprovechando la energía de los gases de escape.
La utilización óptima en los vehículos modernos del control electrónico
del motor con gestión de la inyección y el encendido de acuerdo con
los requerimientos de la marcha: posición del acelerador, régimen de
giro, temperatura del motor, condiciones ambientales, etc., así como
los parámetros de funcionamiento en algunos casos, permite no sólo
reducir el consumo de combustible, sino también reducir las emisiones
contaminantes a los valores marcados por la legislación.
Una vez elegido el modelo de vehículo, el compromiso con el consumo y
el medio ambiente comienza con la mentalización de que al conducir se
puede favorecer:
Una reducción del gasto de combustible.
Una reducción de la contaminación ambiental.
Una considerable mejora del confort y de la seguridad.
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Aire Acondicionado
El aire acondicionado o el climatizador es uno de los equipos accesorios
con mayor incidencia en el consumo global de combustible.
Para mantener una sensación de bienestar en el automóvil, se
recomienda una temperatura interior del habitáculo de 23 a 24º C. A no
ser que las condiciones del servicio requieran temperaturas más bajas,
se aconseja utilizar el aire acondicionado sólo cuando se supere esta
temperatura media. En general, las temperaturas inferiores no aportan
mayor confort a los pasajeros.
Ventanillas
Al conducir con las ventanillas bajas se modifica el coeficiente
aerodinámico del vehículo, provocando una mayor oposición al
movimiento del vehículo y por lo tanto mayor esfuerzo del motor.
Para ventilar el habitáculo lo más recomendable es utilizar de manera
adecuada los dispositivos de aireación y circulación forzada del vehículo.
Carga del vehículo
La resistencia a la rodadura viene determinada por el peso del vehículo y
la presión de los neumáticos. El peso del propio vehículo y sus ocupantes
influye sobre el consumo de manera apreciable, sobre todo en los
arranques y periodos de aceleración.
Además de someter a un esfuerzo importante al motor, a las
suspensiones y a los frenos, afecta a la seguridad y aumenta los gastos
por mantenimiento y reparación.
Una desequilibrada distribución de la carga puede ofrecer mayor
resistencia al aire e inestabilidad provocada por la disminución de
adherencia del eje delantero.
Accesorios exteriores
Transportar equipaje en la superficie aumenta la resistencia del vehículo
al aire, y en consecuencia incrementa el consumo. Sólo si no queda otra
solución, se puede recurrir a transportar objetos en el exterior del
vehículo, colocándolos de manera que afecten en la menor medida el
perfil del mismo.