DÍA #3
Todo lo que ves
Y SIENTES, VIENE DE TI
Como te creíste un cuerpo, también has estado creyendo en otros cuerpos y un mun-
do de formas. Y así, al verlo afuera, decidiste arreglar el mundo comenzando por lo
externo y te excluiste del plan.
¿Y si supieras que nada de lo que existe afuera es verdad, sino un producto de tus
creencias?
Así, cada vez que intentaste cambiar algo allá afuera, nunca tuvo un resultado dura-
dero. Y por mucho que lo has intentado y luego de haber dedicado gran parte de tu
vida a realizar cambios, planeando nuevas estrategias, sigues viviendo en relaciones
parecidas, una economía similar, trabajos que parecen repetirse y experiencias que
confirman ser lo que tú crees de ti.
Debes conocer el secreto: no hay nada fuera de ti que haya llegado a tu vida como
consecuencia de un destino ajeno a tu control.
Todo lo que ves ha sido tu elección.
Cómo te sientes ha sido tu elección.
Esa realidad nació de un pensamiento y necesitó manifestarse de alguna manera que
pudiera ser reconocida por alguno de tus cinco sentidos para confirmar que es ver-
dad.
Estás viendo sólo la punta de un profundo iceberg, perdiendo la conciencia de que
hay una realidad que va más allá de lo que percibes.
Cada experiencia que vives nació de un pensamiento y esa fue tu elección porque no
conocías nada mejor.
Hoy puedes volver a decidir.
Del libro “Vivir en La Zona”
EL PODER DE LA INTENCIÓN
Lo que podemos percibir con algo real para los cinco sentidos, lo que materializamos,
conlleva un proceso que nació en lo invisible, en ese espacio aparentemente oculto.
Lo que pensamos, lo que sentimos, lo que vamos haciendo, nuestra actitud con ello,
tienen en común una intención. Puedo llegar al mismo punto que otros que están
haciendo lo mismo que nosotros, pero depende cuál sea mi intención, será lo que
ocurra. Las experiencias estarán determinadas por la intención que sostuve desde
que lo pensé y en cada acción tomada.
Si te digo “te amo” con miedo a perderte, puede que lo recibas como una forma de
controlarte. Y el mismo “te amo”, con amor verdadero, sin miedos, se sentirá libre,
fresco y expansivo. La intención determina el resultado.
Hay quienes desarrollan esforzadamente prosperidad para demostrar que son valio-
sos y lo que logran es arrogancia, mientras que otra persona puede hacer el mismo
trabajo con similares resultados, pero con la intención de crear posibilidades para
otros y lo que recibiremos de esa experiencia será generosidad. Aun cuando no hag-
amos obvia nuestra intención, esta se manifiesta en los resultados.
Sucede que a través de nuestro cuerpo recibimos energía y ella va creando de acuer-
do a nuestra intención. Podemos definirla como un campo invisible donde la energía
que nos provee el universo se encuentra con la nuestra y van dándole forma a eso que
estamos pensando y sintiendo.
No podemos describirla con exactitud porque forma parte de ese mundo que pode-
mos sentir, corroborar a partir de nuestras experiencias, pero nos resulta aún difícil ex-
plicar. Es parte de los misterios de los que somos parte. La física cuántica sigue inves-
tigando cómo funciona, y sus respuestas son cada día más cercanas a una conclusión,
pero no sabemos de dónde llega con certeza. Por eso, elijo poner bajo la idea de Dios
estos fenómenos. De todas maneras, para recibir su beneficio no necesitamos más
que aceptar el proceso en el que ocurre y hacerlo propio. Es poco lo que sabemos
del sol, pero cada día nos ofrece su energía. Igualmente, saber cuál es la fuente no es
requisito para recibir lo que nos ofrece.
Esa energía que determina lo que ocurrirá, se sostiene en ese proceso que va des-
de el pensamiento hasta la materialización, a la experiencia sensorial. Mientras más
conscientes somos de este proceso, más fácilmente podemos ajustar nuestra energía
para que eso que queremos crear, llegue a su conclusión y no se pierda en distor-
siones.
Las intenciones siempre prevalecen. Si hay una decisión tomada internamente que
quizá no haya sido expresada o reconocida como, por ejemplo, terminar una relación,
no importa lo que hagamos, digamos o demostremos, todo nos llevará al final de esa
relación. Lo que la energía “lea” en nuestro interior, eso determinará en las experien-
cias finales. Si la intención fuera aprender y transformar esa relación, aún cuando la
otra persona decidiera no estar conmigo y concluyera nuestra convivencia, yo seguiría
aprendiendo y de seguro llegaría transformado a la próxima relación. Lo que vemos
es la consecuencia, la causa es interna. Esa causa, determina por donde la intención
ira obrando.
Cuando el alma y la personalidad no están alineadas, nuestros anhelos más sinceros
pueden quedar en la lista de lo imposible, porque en el momento de ponernos en
marcha, los deseos de nuestra personalidad nos mueven por un camino, pero nues-
tro propósito interno, nos lleva hacia otro. Muchos “no puedo”, “no me corresponde”,
“es demasiado para mi” están sumergidos en espacios inconscientes, pero afectan
nuestro proceso creativo porque la intención no discrimina a su paso. Lo que “lee”
de nuestra energía, eso crea. Y si lee “no soy capaz”, nos llevará a vivir tantas veces las
experiencias de sentirnos incapaces o que literalmente nos digan “no puedes, eres
incapaz”, hasta que nos demos cuenta que lo que está sucediendo es un efecto y la
causa esta de nuestro lado.
Vamos a la práctica:
- Aquiétate, respira profundo varias veces hasta encontrar serenidad.
- Revisa y anota lo que respondes a estas preguntas ¿Qué es lo peor que podría pasar
con esta situación? ¿Si eso ocurriera, cuál es el problema que me causaría? ¿Qué
dirían de mi si fallo? ¿Realmente creo que puedo hacerlo?
- Deja que fluyan todas las respuestas. Hay pensamientos que generalmente no quer-
emos pensar. Son esos que quedan guardados detrás de las expresiones “no quiero
ni pensar es eso” o “no puedo ni imaginármelo”. Este es el momento para revisarlos.
Abre tu pensamiento a estas posibilidades porque ocultarlas, solo las fortalecerán. La
resistencia a pensarlos en el claro indicio que ese pensamiento esta en nosotros y le
estamos dando valor, temiéndole. También podemos evidenciarlo cuando al compar-
tir con los demás nuestros proyectos, nos enoja la idea que no crean en nosotros. Si
alguien no cree en lo que estamos desarrollando, y eso nos quita la paz, no dudemos
en confirmar que ese pensamiento esta en nosotros.
- Ya conscientes, puedes escribirlos si fuera necesario. Hacerlo te permitirá confron-
tarlos con más firmeza. Observa todo lo que sientes al revisar la lista y en cada uno,
recuerda que es sólo un pensamiento, que no necesariamente esto debe ser así y que
estás dispuesto a ver esta situación, o a ti mismo, de otra manera. ‘
- Puedes crear un ritual para despedirte de ellos. Los rituales tienen la fuerza de poner
en evidencia para nuestros cinco sentidos aquello que está ocurriendo en un plano
invisible. Al poder ver como ese papel en el que están tus pensamientos se quema,
se rompe y lo sueltas al viento, hay una experiencia en este mundo físico de eso que
está ocurriendo en el plano energético. Y nuestra personalidad se rinde más fácil-
mente ante la evidencia. Elige la manera que te resulte más impactante, quemándolo,
rompiéndolo o lanzándolo al viento. Puede agregarle la palabra “gracias” después de
despedirte de cada uno y respirar profundo. No se necesitaría ninguna repetición de
palabras, pero la mente necesita dirección y la palabra “gracias”, con todo lo que im-
plica, nos permitirá despedir el pensamiento acompañándolo con una mente serena
y la emocionalidad a favor. Al agradecer, nuestra energía no ofrece resistencia.
- Mantente atento en lo cotidiano porque los pensamientos seguirán apareciendo,
aunque con menos fuerza. Estar alerta te permitirá identificarlos y dejarlos pasar. A
veces, se mostrarán obvios, como cuando te sientas impotente y lo terminas diciendo,
pero otras veces regresarán disfrazados. Por ejemplo, alguien te los dirá y cuando los
escuches se activarán todas las alarmas, con enojo o resistencia, o pueden ocultarse
detrás de la tristeza, especulando con algún fatal desenlace y quedar atrapado otra
vez en ellos. Obsérvalos, y sigue. Recuerda de no poner atención a lo que no quieres
alimentar. Poco a poco, serán solo historia.
Del libro “Activa Tu GPS”
EL MIEDO ATRAE LO QUE TEME
Aunque sabemos de antemano que la preocupación es negativa, le hemos dado un
valor excepcional en nuestra cultura. Pareciera que si nos preocupamos vamos a hac-
erlo mejor. Creemos que, si algo no sale bien o como esperamos, el preocuparnos
por ello nos garantizará un mejor resultado.
Pero, lo que ocurre es exactamente lo opuesto. El miedo termina atrayendo lo temido.
Por lo tanto, cada vez que usamos nuestra valiosa energía creativa, en forma de pen-
samientos y emociones, en especular negativamente sobre lo que aún no ha ocurri-
do, estamos, literalmente, ¡acelerando las posibilidades de que sea eso lo que ocurra
y no un evento inesperado... ¡o mejor!
El apego a lo complicado y a que el sufrimiento le dé un valor agregado a los logros,
hacen que la preocupación cobre un sentido positivo que solo puede sostenerse en
un cuento errado. Creemos que apostar por lo negativo puede llevarnos a lo positivo.
Es momento de repasar en qué invertimos nuestra energía. Tanto nuestro tiempo y
nuestro interés, como nuestras emociones y pensamientos. Y entender, de una vez
por todas, que la preocupación no puede llevarnos a mejorar aquello por lo que nos
preocupamos. Todo lo contrario.
Cuando nos observemos preocupándonos, respiremos y soltemos esa historia. Una y
otra vez. Hasta poder sostener una historia mejor. La que queremos realmente crear.
Del libro “La Vida en 5 minutos”