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La Descripción: El Quiste Textual

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IV.

DESCRIPCIÓN

Serrana Caviglia

1.

La descripción es la cenicienta, la parienta pobre de


la familia textual.

A diferencia de la narración y de la argumentación que


han sido objetos privilegiados de la reflexión retórica,
literaria y filosófica, la descripción fue siempre relegada
y desdeñada: inútil en la especulación, un escollo en la
narración.

Es un lugar común recurrir a Aristóteles para


establecer los orígenes de las diversas categorías
textuales. Vano intento en este caso; por no ser un género,
la descripción es soslayada por Aristóteles.

Estaríamos ante un quiste textual.

1.1.

Como todos sabemos, los lectores identifican


(diagnostican para seguir con la metáfora médica)
inmediatamente una descripción, y son capaces de recortarla
y de saltearla alegremente para precipitarse sobre las
peripecias de la narración.

Este reconocimiento es la manifestación de una


competencia textual que incluye a la descripción como uno de
sus componentes básicos.

Ahora bien, creemos que esta competencia textual que


es capaz de reconocer una descripción con tanta claridad
está determinada tanto por el nivel pragmático-discursivo
como por la presencia de un esquema prototípico secuencial.

El nivel secuencial de la competencia textual será el


tema central de este capítulo, pero antes de entrar en él,
haremos algunas observaciones sobre ciertos aspectos del
nivel pragmático discursivo.
Es sabido que en toda interacción verbal se establecen
relaciones entre emisor y destinatario.

Podemos reconocer que existe un pacto comunicacional


particular entre narrador y narratario que es diferente del
que se establece entre descriptor y descriptario. Esta
especificidad es la que subyace a los estereotipos
diferentes de narrador y de descriptor que todos tenemos.

Pensemos si como dice Hamon (1991) el personaje del


narrador no convoca en nosotros a un viejo apasionado que ha
vivido mucho, está lleno de experiencia o ha sido testigo
de acontecimientos notables. No esperamos que nos cuente
hechos verdaderos sino, a lo sumo, verosímiles. Sabemos que
lo que quiere es asombrarnos, deslumbrarnos. Es charlatán,
sociable, hasta fanfarrón.

El personaje del descriptor, por el contrario, está más


bien del lado de los sabios austeros y poco elocuentes, de
los científicos encerrados en su saber, del lado de los
libros como opuestos a la vida, del lado del saber
almacenado en tanto que se opone a la imaginación , de las
cosas en cuanto se oponen a los seres vivos, de las
estructuras en tanto que éstas se oponen a las aventuras.

En cuanto al destinatario, la narración apela a una


competencia de tipo lógico en el narratario, mientras que la
descripción apela al saber enciclopédico y lexicográfico del
descriptario.

En cuanto a las habilidades cognitivas implicadas,


reconocer el saber ya conocido, o aprender un saber nuevo
serían las actividades del descriptario opuestas al
comprender que se reclama del narratario.

Si nos detenemos en la relación entre los


interlocutores veremos que la relación que se establece
entre descriptor y descriptario es una especie de desafío
que consiste, de alguna manera, en una competición entre los
saberes de ambos. Se establece una especie de prueba, habría
ganancia o pérdida:

victoria: el lector franquea la descripción


derrota: el lector la saltea, se pierde, se aburre.

La competencia narrativa, por el hecho de su relativa


abstracción lógico-semántica (recordemos que se trata del
juego de los opuestos: partida-regreso; riqueza-pobreza
etc..) parece, al igual que el sentido común, más
universalmente conocido y compartido; el saber onomástico-
enciclopédico al que se apela en la descripción, parece ser
más cambiante, menos universalmente compartido por los
distintos tipos de lectores a los que pueda llegar un mismo
texto.

Estas precisiones no implican una oposición


irreductible sino más bien ciertos rasgos predominantes en
las expectativas comunicacionales.

1.2.

Breve Historia de un rechazo casi general

Mencionaremos brevemente en este apartado algunas de


las razones que motivan el rechazo casi general de la
descripción.

Para la estética clásica, el defecto mayor de la


descripción reside en el hecho de que no comporta ni orden,
ni límites y parece, por lo tanto sometida a los caprichos
de los autores: no hay principio, ni medio, ni fin sino
sucesión monótona y, por muy hábilmente dispuesta que esté,
esta sucesión no puede componer un todo.

Es, evidentemente, la unidad composicional narrativa el


modelo que está detrás de este juicio negativo. La
narración, reino de la acción, del orden y de la unidad,
constituye el ideal de la estética clásica. La descripción
es vista como una suerte de monstruosidad textual
potencialmente infinita cuyo emblema sería el etc..

Otro problema de la descripción es el de ser vista como


fuente de heterogeneidad y esto en dos sentidos.

La descripción, en efecto, constituye una ruptura de la


acción dada su característica de ser un trozo, por tanto
insertado e insertable. Los maestros de estilística
recomendaban a los escritores que trataran de disimular esta
característica. Lo que se criticaba era el hecho de que se
pudiera disponer de un repertorio de cuadros y que se los
intercalara por ejemplo en los textos narrativos logrando
con eso rellenar texto y retrasar la acción. Esta
recomendación también buscaba evitar que el lector salteara
el trozo descriptivo.

Otro aspecto negativo que mencionan los retóricos y los


maestros de estilística es su tendencia a la
despersonalización. Nuevamente esto surge en oposición a lo
narrativo una de cuyas características fundamentales es el
antropocentrismo. Como ya vimos, uno de los componentes
básicos de la narración es la presencia central y permanente
de al menos un personaje-actor. La descripción que puede
ocuparse tanto del mundo animado como del inanimado,
incorpora en este nivel temático, una nueva ruptura y una
heterogeneidad suplementaria. He aquí el otro sentido en el
que la descripción es fuente de heterogeneidad.

Es interesante agregar esta otra crítica. Siempre


incomodó a los retóricos que la descripción no perteneciera
a ningún género particular, no constituyera una "figura"
bien definible y no pudiera tampoco fijarse ni en un lugar
ni en una función determinados de un discurso. En efecto,
observan que la descripción puede pertenecer tanto al género
judicial como al epidíctico, o al histórico, dramático,
filosófico.

¿Por qué es interesante esta crítica?

Porque es el reconocimiento de que la descripción


atraviesa todos los géneros. Este reconocimiento constituye
actualmente un argumento en favor de la postulación de la
secuencia descriptiva como una de las unidades textuales
básicas.

En suma, al criticar que la descripción exhibe


propiedades características que la hacen detectable,
segmentable, se señala de hecho su carácter estructural. No
debemos olvidar que una de las dos características propias
de las secuencias (en tanto estructuras) es la de presentar
una organización propia que permite establecer una relación
de dependencia-independencia entre ella y el todo del que
forma parte.

Asimismo, al criticar que atraviesa todos los géneros,


se señala de hecho su caracter de estructura básica.

Lo que no se llegó a observar es la otra


característica de las estructuras: la de ser un todo
descomponible en partes organizadas jerárquicamente. Se vio
en la descripción, la infinitud como desorden y no como
recurrencia estructurada. Es más, fue estigmatizada como
aquel lugar del texto donde la potencia generativa del
lenguaje se mostraba bajo su aspecto más evidente e
incontrolable.

Agreguemos, finalmente, que la descripción fue siempre


tratada desde el punto de vista de la referencia, por lo que
los intentos de clasificarla constituyeron una suerte de
casuística de los referentes:

-cronografía: descripción de tiempos


-topografía : descripción de lugares y paisajes
-prosografía: descripción de apariencia exterior de un personaje
-etopeya : descripción de moral de un personaje
-prosopopeya: descripción de un ser imaginario, alegórico
-retrato : descripción física y moral de personaje
-paralelo : descripción por combinación de parecido/
antítesis tanto de objetos como de personajes
-cuadro : descripción de acciones, pasiones, acontecimientos

Luego, a fines del siglo XIX, el criterio referencial


se redujo. Sólo se tomó en cuenta si el objeto descrito era
o no humano:
descripción propiamente dicha (-humano)
retrato (+humano)

La lingüística textual, en la medida en que no tiene


una finalidad normativa, se desinteresa de estas
clasificaciones que dificultan una reflexión general sobre
el funcionamiento específico de los procedimientos
descriptivos.

La tarea de la lingüística textual es establecer que el


procedimiento descriptivo es un procedimiento estructurado a
diferencia de lo que generalmente se cree.

2. De la enumeración a la secuencia descriptiva

Nos ocuparemos en este apartado del nivel secuencial de


la descripción.

2.1.

"Una descripción es la enumeración de los atributos de una


cosa"

En esta definición de descripción que aparece en la


Enciclopedia se asocia la descripción con la lista
inestructurada.

Adam va a demostrar que la enumeración es apenas una


suerte de base o grado cero del procedimiento descriptivo.

Veamos tres ejemplos de descripciones que tienen en


común el hecho de recurrir a procedimientos parecidos y
constituir enumeraciones.

(1) publicidad para los hoteles Ibis


*Amabilidad, dedicación, sonrisas

*Aire acondicionado,teléfono, televisor a color

*Especialidades, dulces, ensaladas, zumos

Hoteles Ibis
La primera cadena de hoteles 2 estrellas en Portugal

Los hoteles Ibis repartidos por todo el país acogen tanto a hombres
de negocios como a turistas

Estamos ante una enumeración ordenada por un plan de


texto. Este plan de texto consiste en tres bloques
semánticos -atención, confort, comida- que justifican la
segmentación del texto: tres párrafos y una especie de
conclusión en dos tiempos.

El orden de estos bloques podría ser modificado, el


orden de los elementos inventariados también.

Luego aparece el tema-título : Hoteles Ibis

Por último, una evaluación le confiere un sentido a la


enumeración:
- una primera propiedad : 2 estrellas
- una segunda propiedad : repartidos por todo el país,
buenos
para todo público.

(2) La Teresa

tenía una canilla


tenía hijos
tenía papel de diario

tenía una ventana


tenía hilo
tenía para el boleto
tenía

tenía alcohol de primus


tenía envase
tenía ropa colgada
tenía tenía

tenía media hora


tenía balde
tenía fotos de novia
tenía tenía tenía

tenía detergente
tenía estampas
tenía que hacer las camas
tenía tenía tenía tenía

tenía un pesebre
tenía caries
tenía cebollas verdes
tenía tenía tenía tenía tenía

tenía una pelela


tenía sopa
tenía que ser Marcelo
tenía tenía tenía tenía tenía tenía

tenía un cigarrillo
tenía miedo
tenía la pieza limpia
tenía tenía tenía tenía tenía tenía tenía

tenía palangana
tenía perro
tenía cincuenta gramos
tenía tenía tenía tenía tenía tenía tenía tenía

Leo Maslíah

Se trata de una enumeración que lista una serie de


predicados referidos al tema-título : La Teresa

A diferencia del texto anterior su plan de texto es


formal, no semántico.

El verbo tener en tanto que forma y no en tanto que


contenido es el nucleador del texto.

Evidentemente, hay un intento deliberado de mostrar que


el uso exclusivo de la forma verbal tenía no garantiza la
producción de una lista semánticamente homogénea.

En efecto, el significado del verbo tener es lo


suficientemente vacío como para que adopte diversas
significaciones de acuerdo a la contrucción en la que
aparezca:

tenía hijos
tenía caries
tenía envase
tenía para el boleto
tenía que hacer las camas
tenía miedo
tenía la pieza limpia
tenía que ser Marcelo

El texto está segmentado en estrofas, este ordenamiento


formal es reforzado por una reiteración in crescendo de
tenía al final de cada una de ellas.
(3) Eso

Mi cansancio
mi angustia
mi alegría
mi pavor
mi humildad
mis noches todas
mi nostalgia del año
mil novecientos treinta
mi sentido común
mi rebeldía
mi desdén
mi crueldad y mi congoja
mi abandono
mi llanto
mi agonía
mi herencia irrenunciable y dolorosa
mi sufrimiento
en fin
mi pobre vida.

Idea Vilariño

Este texto constituye también una enumeración.

A diferencia de los dos anteriores no presenta un plan


de texto que permita una segmentación. Se trata de una lista
de sintagmas nominales encabezados por el pronombre posesivo
"mi".

El tema-título es un pronombre demostrativo catafórico


con respecto a la enumeración.

La enumeración se cierra con una reformulación :


en fin
mi pobre vida

La reformulación, al igual que el tema-título, es una


operación propia de la secuencia descriptiva como veremos
más adelante.

(1) (2) y (3) son enumeraciones débilmente ordenadas en


las que, sin embargo, aparecen algunas de las operaciones
propias de la estructura descriptiva, a saber, tema-título,
reformulación.

(4) Un pequeño bigote negro y


un bombín del mismo color.
Descripción somera y precisa a la vez
del amigo público No1: Chaplín
Estamos claramente ante una estructura descriptiva
aunque elemental: la presentación de Chaplín.

En primer lugar, se mencionan dos objetos, bigote y


bombín, acerca de los cuales se enuncian propiedades: tamaño
del bigote y color de ambos.

Se realiza luego una apreciación metalingüística


(descripción somera y precisa a la vez) y aparece al final
un nuevo elemento: el tema-título, constituido por un nombre
propio, Chaplín, que atribuye a un sujeto determinado las
proposiciones descriptivas precedentes. Antes había sido
designado por antítesis a un calificativo corriente en la
prensa: "enemigo público Nº1".

Esta manera de introducir el tema-título al final,


después de la presentación de elementos relacionados con él
(metonímicamente, en este caso), produce un efecto de espera
que podría desembocar en una suerte de enigma si el texto
fuera más largo.

Decimos que esta es una estructura, aunque elemental,


porque hay operaciones que permiten fijar un tema título y
seleccionar aspectos (partes o propiedades) del objeto
descrito.

Estas operaciones delatan relaciones entre el objeto,


mencionado en el tema-título, y los aspectos seleccionados.

En el caso de la secuencia que nos ocupa, se han


seleccionado algunas partes del objeto descrito ,
estableciéndose una relación de sinécdoque-metonimia.

A su vez, se le han adjudicado propiedades a esas


partes.

Estas operaciones son las que garantizan la unidad de


la secuencia descriptiva. Unidad que en la tradición
retórica había pasado inadvertida.

El procedimiento que se sigue en esta descripción es el


siguiente:
-describir un bigote
-describir un bombín
-unir estas proposiciones descriptivas creando una
estructura jerárquica nueva bajo la dependencia de un
término superordenado (nombre propio). Se pasa de una
referencia no específica (un bigote, un bombín) a una
referencia específica (el bigote y el bombín de Chaplín).
(5) La pulga
un grano de tabaco a resorte

En este caso estamos ante otro procedimiento


descriptivo, procedimiento basado en una relación
metafórica.

La descripción-definición no recae sobre el color, el


tamaño o la forma del objeto considerado, sino que se apoya
sobre el acercamiento de lo descrito con un objeto de otro
orden (grano de tabaco) al que se le adjudica una propiedad
inconcebible en la realidad (a resorte).

(6) En el campo fui criada Dos niñas en un balcón


en el campo fui nacida bailando a un mismo son
dondequiera que yo entro
todos lloran y suspiran

En estas adivinanzas se da el mismo mecanismo. Se


presenta una descripción-definición metafórica y el juego
consiste en pedir el tema-título.

2.2.

Veamos ahora el esquema prototípico que resume los


procedimientos posibles. Este esquema prototípico
constituye, de hecho, un repertorio de las operaciones de
construcción de las macroproposiciones descriptivas.
ANCLAJE ─ ─ ─ ─ ─ ─ ─ ─ ─ ─ ─ ─ ─ ─ ─ ─ ─ ─ ┐
Tema-título
┌──────────────┴──────────────────┐ │
│ │
ASPECTUALIZACION PUESTA EN RELACION │
│ │
┌───────┴───────┐ ┌───────┴────────┐ │
│ │ │ │
[Link] [Link] [Link] [Link] │
(cualidades) (sinécdoque) (metonimia) │
│ │ │ │ │
┌───┴─┬────┐ ┌──┴┬─┬─┬──┐ ┌──┴────┐ ┌────┴─────┐
│ │ │ │ │ │ │ │ │ │ │ │ │
forma talla etc. parte 1 2 3 etc. lugar tiempo comparación metáfora
│ │ │ │ │ │ │ │ │ │ │ │ │
TEMATIZACION TEMATIZACION TEMATIZACION TEMATIZACION
ASIMILACION │ │ PROPIEDADES │
Comparativa │ │
│ │ │
┌───────────┴──┐ ┌──┴──────────┐
│ │ │ │ │
ASPECTUA- PUESTA EN ASPECTUA- PUESTA EN
LIZACION RELACION LIZACION RELACION │
┌──────┴──┐ ┌────┴───┐ │ │
│ │ │ │ │ │ │
[Link]. [Link]. [Link] │ │
etc. etc. │ │ │
│ │
┌─────┴───┐ ┌──┴─────┐ │
│ │ │ │
[Link]. [Link]. │
etc. etc.


REFORMULACION

La diferencia fundamental entre este esquema y el de la


narración radica, como ya lo veían los antiguos, en el hecho
de que esta estructura no refleja el menor orden de las
operaciones.

Ahora bien, lo que no vieron fue que el número de los


procedimientos es reducido y muy estricto y revela un orden
singular: jerárquico (no lineal), vertical en cierto sentido
y muy cercano al orden del diccionario.

A este respecto se dice actualmente que la descripción


constituye una suerte de artefacto lexicográfico (cf. Hamon
(1991), Barthès (1973), Riffaterre (1972)).

2.3.

Ahora bien, para pasar de ese repertorio de operaciones


a una descripción particular, es posible apoyarse sobre la
organización lineal de un plan de texto, a saber cuatro
estaciones, cinco sentidos, orden alfabético o numérico,
puntos cardinales, simple sucesión temporal, planos
espaciales: arriba-abajo, izquierda-derecha, adelante-atrás.

En la medida en que el prototipo de la secuencia


descriptiva no da ninguna indicación de orden, no comporta
ninguna linealidad intrínseca que le permita encontrarse (o
no) en fase con la linealidad propia del lenguaje
articulado, los planes de texto y sus marcas específicas
tienen una importancia decisiva para la legibilidad y para
la interpretación de toda descripción (cf. Adam, 1990:143-
190).

3. Los 4 procedimientos o macro-operaciones


básicas del prototipo descriptivo.

3.1. Procedimiento de anclaje: anclaje, afectación,


reformulación.

La operación de anclaje es la operación a partir de la


cual se señala y localiza el referente. Esto se realiza a
través de un nombre, nombre que puede ser común o propio y
que Adam llama tema-título.

Ahora bien, el tema-título puede estar ubicado


--al comienzo de la secuencia, en tal caso hablamos de
anclaje propiamente dicho
--al final, en cuyo caso hablamos de afectación.
--Un tercer procedimiento es la reformulación. En ella se
combinan los dos procedimientos anteriores: se retoma el
tema-título inicial pero modificándolo. Esta última
operación puede también aplicarse a otras unidades
aparecidas en el curso de la descripción. Se puede, pues,
reformular también una propiedad o la designación de una
parte del objeto considerado.

En (2) La Teresa y en (5) La pulga, el tema-título se


establece por el procedimiento de anclaje.

En (1) Hoteles Ibis, (4) Chaplín y (6) Adivinanzas, se


recurre al procedimiento de afectación.

En el primer caso, el oyente puede convocar sus


conocimientos enciclopédicos y confrontar sus expectativas
con lo que va a leer.
En el segundo, se retarda tal proceso referencial y
cognitivo: el oyente sólo puede emitir hipótesis que
verificará al final de la secuencia cuando el tema-título le
sea dado. Con esto se juega en las adivinanzas.

Se puede decir que al crear una cohesión semántico-


referencial el tema-título es un primer factor de orden.

Debemos distinguir:
la referencia virtual creada por el anclaje
(espera de una clase más o menos disponible en la memoria
del lector/auditor)
de
la referencia actual (clase construida) producida
al término de la secuencia.

Es por eso que se dice que la representación


descriptiva viene en efecto a reforzar (confirmar) o
modificar (revisar) los saberes anteriores.

Los ejemplos (3) y (4) muestran los parecidos entre la


afectación de un tema-título a un objeto del discurso y la
modificación del tema-título dado por la operación de re-
anclaje que se designa con el nombre de reformulación.

En (3) el anclaje da el tema-título siguiente: Eso


la reformulación: mi pobre vida
La marca de la reformulación está dada por en fin
En (4) el pasaje del amigo público Nº1 (afectación) a
Chaplin (reformulación) está marcado por los dos puntos lo
cual lleva a modificar el tema-título. En este caso la marca
de la reformulación está indicada por la puntuación.

Las formas lingüísticas de la reformulación son :

- aposición simple o subrayada por la puntuación.


- verbo explícito como:
- N1 se llama N2 (nombre propio)
- N1 en suma/en fin/pues N2
- N1 en una palabra/dicho de otra manera/en otros términos,
es decir/ N2

Es interesante señalar que existen textos construidos


en base al mecanismo de la reformulación.

(7) Definiendo el amor

Es yelo abrasador, es fuego helado,


es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.
Es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde, con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.

Es una libertad encarcelada,


que dura hasta el postrero parasismo;
enfermedad que crece si es curada.

Este es el niño Amor, este es su abismo.


¡Mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo!

Francisco de Quevedo y Villegas (1932:45)

Este soneto es un ejemplo paradigmático.

Está construido sobre la reformulación constante de las


propiedades del objeto descrito. El tema título se presenta
mediante el mecanismo de la afectación en el último terceto
y es sometido asimismo a una ulterior reformulación.

La reformulación final es un enunciado que puede leerse


en dos isotopías: una, a nivel lingüístico; otra, a nivel
metalingüístico. Por medio de esta última se señala el
mecanismo de construcción del poema que se desarrolla sobre
reformulaciones en base a los contrarios.

Para finalizar digamos que es quizás esta operación


general de anclaje la que lleva a Riffaterre (1972) a decir
que el sistema descriptivo se parece a una definición de
diccionario, y a considerarlo como una red que se organiza
alrededor de un nudo (tema-título, "pantónimo" de Hamon).

3.2. Procedimiento de aspectualización

Mientras que la operación de anclaje es la responsable


de hacer evidente un todo, la operación de aspectualización
es la responsable, por un lado, de la descomposición de ese
todo en partes, y por otro, de la adjudicación de
propiedades a ese todo (color, dimensión, forma,número etc).

Esta adjudicación de cualidades y propiedades al todo


también se realiza a través de una operación de
subtematización , encargada de atribuir propiedades a las
partes mencionadas. Se toman las partes como nuevos temas.

En (4) el color y la talla (propiedades) subtematizan


al sombrero (parte) de Chaplin (tema-título).
Debemos subrayar la complementariedad de los dos
componentes del procedimiento de aspectualización: como la
elección de las partes seleccionadas por el descriptor está
restringida por el efecto buscado, la elección de las
propiedades permite plantear la cuestión de la orientación
evaluativa (argumentativa) de toda descripción.

En este sentido vemos que hay algunos adjetivos


bastante neutros (pelota redonda) pero hay otros que
comprometen al descriptor (mujer fea) en la medida en que
sobreentienden una escala de valores en la que el descriptor
ha elegido apoyarse. Tales adjetivos evaluativos que
implican un juicio de valor ético o estético y revelan un
compromiso enunciativo son llamados axiológicos.

Hay adjetivos que son en sí mismos axiológicos en la


medida en que siempre conllevan una valoración. Por ejemplo,
feo, lindo, bueno, malo, etc.. Ahora bien , hay otros que
adquieren ese valor por el contexto, por efectos isotópicos.
Compárese: mesa cuadrada, mente cuadrada.

3.3. Procedimiento de puesta en relación

Este procedimiento descriptivo corresponde a lo que


Adam ha propuesto llamar operación de asimilación y puede
ser tanto metafórica como comparativa.
También se puede establecer la relación simplemente a
través de la metonimia. En este caso se habla de situación.

Como ejemplo de metáfora ya vimos (5) La pulga

En el ejemplo (4), el bigote de Chaplin es una parte


del personaje, se trata de un elemento aislable por un
procedimiento de aspectualización, como ya vimos, mientras
que el sombrero es un elemento puesto en relación
(situación) con el tema-título según un procedimiento de
contacto metonímico.

3.4. Procedimiento de encastramiento por subtematización

Esta operación es la fuente de la expansión


descriptiva.

Observemos el esquema prototípico (2.2).

Una parte, seleccionada por aspectualización, puede ser


elegida como base de una nueva secuencia, tomada como nuevo
tema-título y por lo tanto considerada, por un lado, en sus
diferentes aspectos: propiedades y subpartes, y por otro,
relacionada por los mecanismos ya vistos de metonimia,
metáfora y comparación.

Esta operación se aplica sólo sobre una de las ramas de


la aspectualización: la sinécdoque (a las partes) y sobre
una de las ramas de la puesta en relación : la situación
metonímica (objetos contiguos).

Esto se explica porque el anclaje que se realiza por


medio de un nombre no puede recaer sobre ramas que producen
predicados.

Entonces, la tematización sobre la rama [Link]


es más restringida, sólo puede ser tematizada por
asimilación comparativa.

A su vez, la tematización sobre [Link]ón


comparativa o metafórica es rara y está reservada a las
propiedades.

Por ejemplo,

Ud. es un león soberbio y generoso


asimilación-metáfora + tematización-propiedades

Agreguemos que en general las propiedades en el caso de


que no soporten más que una operación de expansión
comparativa tienen la función de cerrar una expansión.

Lo mismo ocurre con la reformulación que abre o cierra


una secuencia remontándose al tema-título y que se combina
con una metáfora (ver ejemplo en 4.3)

Lo que se intenta demostrar es que la descripción


constituye una secuencia textual en la medida en que
responde a un procedimiento de jerarquización muy estricto
que la distingue netamente de la lista-enumeración. Muy
lejos está la idea de anarquía y ausencia de construcción.

La descripción puede ser definida como un tipo de


secuencialidad regida por las diversas operaciones del
esquema.

Por la operación de aspectualización las diferentes


partes del objeto son introducidas en el discurso (partes o
propiedades).

Por la operación de puesta en relación el objeto es


situado local o temporalmente y también relacionado con
otros objetos por la operación de asimilación (metáfora-
metonimia).
Por una operación facultativa de tematización cualquier
elemento puede, a su vez, ser el punto de partida de un
nuevo procedimiento de aspectualización, o relacionamiento,
proceso que podría seguirse hasta el infinito.

La operación de anclaje garantiza la unidad semántica


de la secuencia.

Interesa subrayar lo siguiente:

La estructura de la secuencia descriptiva incluye la


posibilidad de una expansión infinita.

Ahora bien, la apertura potencialmente infinita de la


descripción con respecto al referente no existe desde el
punto de vista de la orientación argumentativa, de la
función de la secuencia descriptiva en un texto dado.

Esto quiere decir que esta posibilidad, si bien


restringida desde el punto de vista de la función en un
texto dado, está teóricamente prevista y estrictamente
regulada por el esquema secuencial. Nada más lejos de la
anarquía.

Esta apertura teóricamente infinita de la secuencia


descriptiva recuerda el mecanismo de recursividad del que
habla Chomsky a partir del cual la lengua puede construir
oraciones infinitas con medios finitos.

Desde el punto de vista de la lengua una oración puede


extenderse ilimitadamente por el carácter recursivo del
mecanismo de incrustación. Así, la teoría prevé la
incrustación de una subordinada en otra de manera ilimitada.
Ahora bien, desde el punto de vista del funcionamiento real
del sistema lingüístico el límite al número de incrustadas
está dado por la capacidad cognitiva concreta de los
hablantes.

En ambos casos el límite no viene dado por el propio


mecanismo lingüístico, sino por razones externas a él, por
razones pragmático-discursivas.

En efecto, el productor de la descripción interrumpe la


expansión de la secuencia allí donde estima haber dicho
suficiente en función, por un lado, de los saberes que
supone tiene el interlocutor y, por otro, del estado de la
interacción (es decir, del desarrollo del relato o de la
argumentación en curso o incluso del género de discurso).
Así, el carácter sucinto de (4) se explica por el hecho
de que el texto puede jugar con lo que se supone que los
lectores saben del personaje de Chaplin. La afectación
retardada del tema-título se explica aquí por una suerte de
juego cognitivo: una incitación a develar un enigma (muy
relativo en un artículo de prensa acompañado de fotos).

La brevedad y el carácter metafóricamente inesperado de


(5) se explica también por las leyes estilísticas del género
(definiciones de tipo poético).
4.

(8) La gloria de don Ramiro

[....]
La estancia era un vasto recinto que ocupaba todo el
plano de la torre. Las vigas no habían perdido el oro de la
añosa pintura, y la faja de escudos nobiliarios, que corría en
lo alto de las cuatro paredes, lucía intacto su tinte de gules
y sinople. En el rincón más obscuro dormía un antiguo telar
descompuesto. No se había pensado nunca en repararlo, y se le
dejaba apolillar y cubrirse de telaraña, conservando todavía
entre sus maderos, los hilos de una estameña comenzada, quizá,
en el reinado anterior.
En el grueso de las paredes, cada ventana formaba un
hueco profundo, con sendos poyos de piedra. Ramiro se sentaba
como de costumbre sobre uno de ellos, y pasaba las horas largas
mirando hacia afuera, con el codo apoyado en el alféizar.
Una de las ventanas, la que abría hacia el nordeste,
dominaba casi todo el caserío. Desde aquella altura, Avila de
los Santos, inclinada hacia el Adaja y ceñida estrechamente por
su torreada y bermeja muralla, más que una ciudad, semejaba un
gran castillo roquero. El niño oteaba los corrales y los
patios, el interior de los conventos, el carapacho de las
iglesias. A corta distancia, en el sitio más eminente, la
catedral levantaba su torreón de fortaleza, almenado y
pardusco.
Desde la otra ventana se disfrutaba de una vista
grandiosa: el Valle-Amblés, toda la nava, toda la dehesa, el
río, las montañas. Fuera de los sotos ribereños, la vegetación
era escasa. Raras encinas, negras a distancia, moteaban apenas
los pedregosos collados. Paisaje de una coloración austera,
sequiza, mineral, donde el sol reverberaba extensamente.
Paisaje huraño y apacible como el alma de un monje.
[...]
(Primera parte, Cap. 1)
Enrique Larreta

4.1. Léxico especializado

Tal como habíamos dicho, la descripción apela al saber


enciclopédico y lexicográfico del descriptario, y a través
de ella se establece una especie de competencia o justa
entre los saberes del descriptor y del descriptario.

Toda descripción constituye una especie de recordatorio


o memorandum lexicográfico y comporta información
enciclopédica sobre el mundo.

En este texto es evidente el despliegue de léxico


especializado: gules, sinople, estameña, carapacho, dehesa,
collado, poyos, nava, etc.; palabras éstas que seguramente
el lector promedio debe buscar en el diccionario.
Esta particularidad hace de la descripción un lugar del
texto muy caro a la didáctica, es el lugar apropiado para
enseñar vocabulario.

4.2. Plan de texto

Dado que la descripción no comporta una estructura


lineal, el plan de texto es el encargado de la legibilidad.

En este caso podríamos esquematizar el plan de texto de


la manera siguiente:

1. La estancia y su interior
2. Presentación de las ventanas y del personaje que
mira a través de ellas.
3. Ordenamiento del paisaje exterior mediante la
descripción de lo que se ve a través de cada ventana: Avila
de los Santos y el Valle-Amblés.

4.3. Procedimientos descriptivos

Veamos en líneas generales cómo se manifiestan los


procedimientos descriptivos en este texto.

anclaje: la estancia

reformulación : un recinto
propiedades : vasto
que ocupaba todo el plano de
la torre

aspectualización : las vigas


la faja de escudos
cada ventana

metonimia : un telar

subtematización : las proposiciones descriptivas


mencionadas son a su vez tematizadas, lo cual constituye una
subtematización del anclaje.

Por ejemplo, un telar se subtematiza por propiedades


(descompuesto, antiguo etc.), por sinécdoque (sus maderos) y
por metonimia (los hilos de una estameña).

Es interesante señalar que a través de cada una de las


ventanas se introducen por metonimia dos proposiciones
descriptivas, a saber, Avila de los Santos y el Valle-
Amblés.

En este sentido, las ventanas (partes) de la estancia


en la secuencia, juegan un papel importante en el plan de
texto en la medida en que permiten introducir dos nuevos
referentes que amplían la descripción de la estancia
incorporando el entorno por medio de la mirada del
personaje. De esta manera observamos cómo la descripción se
ramifica estructuradamente, desplegando una serie de
proposiciones descriptivas según un principio jerárquico.

Obsérvese que el trozo se cierra con dos


reformulaciones sucesivas del subtema Valle-Amblés.

1a reformulación : Paisaje de una coloración austera,


sequiza, mineral, donde el sol reverberaba extensamente.

2a reformulación : Paisaje huraño y apacible como el alma de


un monje.

Esta 2a reformulación está realizada en base a una


asimilación comparativa sobre dos propiedades metafóricas de
una proposición descriptiva constituida por un término
superordinado.

El paisaje, término superordinado que incluye al Valle-


Amblés y de esta manera lo reformula, es aspectualizado por
medio de dos propiedades metafóricas (huraño y apacible) y
asimilado comparativamente (como el alma de un monje).

En este caso, las propiedades tienen la función de


cerrar la secuencia, caso típico de las propiedades con una
sola expansión.

La misma función cumple la reformulación comparativa.

Ambos recursos se caracterizan por su función de


clausura de una secuencia descriptiva. Nuevamente, se
demuestra que la secuencia descriptiva no es desorden sino
estructura: tiene mecanismos de inicio, de desarrollo y de
finalización.

5. ¿Texto instruccional o descripción de


acciones?

(9) Calamaretes al vapor

500 grs de calamaretes


2 cucharadas de finas hierbas picadas
2 dientes de ajo picado
3 cucharadas de jugo de limón
3 cucharadas de aceite de oliva
gotas de salsa Tabasco
1 cucharadita de curry
sal y pimienta

Limpiar los calamares


Cortarlos en aritos
Cocinarlos al vapor 25 minutos
Marinarlos en el resto de los ingredientes durante 2 horas.

Se sirve con ensalada de lechuga y cebolla a las brasas.

Para tipologizar secuencias como las recetas de cocina,


Adam proponía un tipo particular: el instruccional (ver por
ejemplo Adam 1987). En Adam (1992) se considera que esta
solución no es conveniente porque aumenta innecesariamente
el número de los tipos de secuencias básicos y se incribe lo
instruccional dentro del esquema secuencial descriptivo.

En efecto, las diferencias entre una receta y los


típicos textos descriptivos radican no tanto en la dimensión
secuencial sino en la dimensión configuracional pragmática y
en lo discursivo.

Dado que las peculiaridades de esta clase de textos son


de carácter pragmático pueden ser explicadas por los módulos
correspondientes a esta dimensión (cfr. capítulo Secuencia
Textual).

A saber,

-la característica ilocutoria de los tiempos utilizados


(infinitivo yusivo, imperativo, futuro predictivo), Módulo
A1.

-la ausencia enunciativa de un sujeto determinado (lugar


abstracto destinado a ser ocupado por el lector), Módulo A2.

-carácter absolutamente no ficcional del género, Módulo A3.

En cuanto a lo discursivo, no olvidemos que las recetas


constituyen un género establecido.

Esta clase de texto ha sido también considerada como


perteneciente al tipo narrativo. Ahora bien, el hecho de que
una narrativización siempre sea posible -en razón de la
transformación de un estado de salida en un estado de
llegada- no hace del discurso instruccional o programador un
relato.
En realidad se trata de una secuencia lineal de
transformaciones y esto no es una narración.

Plan de texto:

(a) Nombre de la receta: tema-título.


(b) Lista de ingredientes necesarios que -grado cero de la
descripción- corresponde a la enumeración de los componentes
(todavía dispersos y crudos) del todo (a).
(c) Descripción de las acciones para ejecutar correctamente
el plato deseado.

Esta última secuencia, enteramente lineal, garantiza el


pasaje de las partes al todo.

Lo mencionado en (c) no puede ser una narración. Se


trata solamente de una serie de actos sucesivos
cuidadosamente jerarquizados.

Al proponer la inclusión de este tipo de secuencia


dentro del esquema descriptivo, se da cuenta del hecho de
que esta estructura puede ser asimilada a un proceso de
condensación lexical: pasaje de la lista (b) a un lexema
superordenado -que sirve de tema-título a la receta (a), por
medio de (c) verbos de acción .

Se puede decir que el tipo de texto programativo


introduce un movimiento en la estructura:
(a) sólo se obtiene si se opera sobre (b) una serie de
actos (c).
Pero (b) y (c) no hacen más que describir o definir, de
una manera ciertamente un poco peculiar, el tema-título (a).
El proceso de división que permite pasar de (a) a (b) la
lista de ingredientes se parece a la aspectualización y el
proceso inverso de condensación se parece mucho a la
afectación.
(10) La Odisea

[...]
- ¡Oh mujer! En verdad que me da gran pena lo que has
dicho. ¿Quién me habrá trasladado el lecho? Difícil le fuera
hasta al más hábil, si no viniese un dios a cambiarlo
fácilmente de sitio; mas ninguno de los mortales que hoy viven,
ni aun de los más jóvenes, lo movería con facilidad, pues hay
una gran señal en el labrado lecho que hice yo mismo y no otro
alguno. Creció dentro del patio un olivo de alargadas hojas,
robusto y floreciente, que tenía el grosor de una columna. En
torno suyo labré las paredes de mi cámara, empleando multitud
de piedras; la cubrí con excelente techo y la cerré con puertas
sólidas, firmemente ajustadas. Después corté el ramaje de aquel
olivo de alargadas hojas; pulí con el bronce su tronco desde la
raíz, haciéndolo diestra y hábilmente; lo enderecé por medio de
un nivel para convertirlo en pie de la cama, y lo taladré todo
con un barreno. Comenzando por este pie, fui haciendo y
pulimentando la cama hasta terminarla; la adorné con oro, plata
y marfil; y extendí en su parte interior unas vistosas correas
de piel de buey, teñidas de púrpura. Tal es la señal que te
doy; pero ignoro, oh mujer, si mi lecho sigue incólume o ya lo
trasladó alguno, habiendo cortado el pie de olivo.
[...]
(Rapsodia XXIII)

Homero

Esta secuencia es de las que hacen dudar al analista;


puede inducirlo a pensar, si se atiene por ejemplo al uso de
verbos de acción, que se trata de una narración.

Sin embargo esta secuencia constituye una descripción.


La cama de Ulises es presentada en su etapa de fabricación,
por lo que estamos ante la descripción de las acciones que
dieron lugar a la cama.

¿Dónde radica la diferencia con una secuencia


narrativa? Lo esencial de una narración no es la sucesión de
acciones sino la puesta en intriga. En efecto, recordemos
que en el esquema secuencial narrativo la tensión narrativa
se resuelve en la articulación entre la complicación y la
resolución (PN2 y PN4 respectivamente).

Para establecer el tipo de esquema al que pertenece una


secuencia, el analista debe detectar las macroproposiciones
correspondientes antes que realizar observaciones de la
superficie textual. La carencia de las macroproposiciones
que conllevan esencialmente la intriga debe hacerlo
descartar el esquema narrativo para tipologizar esta clase
de texto.

6.
En este capítulo queda de alguna manera demostrado que
el reconocimiento de la importancia textual de la
descripción no llegó sino cuando, dejando atrás prejuicios
muy arraigados, se pudo construir un modelo que permitió
tratarla como un objeto teorizable.

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