La seguridad ciudadana es esencial para garantizar la paz y la tranquilidad en la sociedad,
siendo una de las responsabilidades más complejas para las autoridades. Sin embargo, a
nivel mundial, persisten desafíos significativos en la lucha contra el crimen y la delincuencia,
lo que convierte a la inseguridad ciudadana en uno de los problemas más apremiantes de la
actualidad. Paez, Peón y Ramírez (2018) señalan que, en Latinoamérica, el crecimiento de
la población ha repercutido negativamente en la seguridad ciudadana, puesto que ha
generado un aumento de los delitos, incrementando la tasa de homicidios y violencia
criminal, lo cual genera miedo e incertidumbre en la ciudadanía, a la vez que produce una
sensación de inseguridad en la población en general.
De acuerdo con Ramírez (2018), para contrarrestar estos efectos negativos, uno de los
principales aspectos a considerar por las autoridades es brindar una migración segura,
regulada y ordenada, con el fin de filtrar el tipo de personas que ingresan al país de destino
y salvaguardar la seguridad nacional.
Entonces, uno de los factores que ha influenciado en el aumento de la inseguridad es la
migración masiva. Al respecto, Cuevas (2018) señala que, en el Perú, la sociedad relaciona
la inseguridad ciudadana con la migración masiva venezolana, ya que a partir de su llegada
el índice de criminalidad ha aumentado significativamente en el país. Esta problemática
conlleva a que la población aplique fronteras simbólicas con los ciudadanos venezolanos,
restringiendo su acceso a oportunidades e impidiéndoles prosperar en el país de destino.
Por ello, es necesario que las autoridades elaboren políticas públicas óptimas, y que estas
se implementen eficientemente, con la finalidad de garantizar el desarrollo de la sociedad
migrante y nacional, además de mantener el orden interno en el país en cuestión.
Inseguridad ciudadana:
De la triangulación de los elementos identificados respecto a esta macro categoría, por
medio de entrevistas, análisis estadístico, opinión ciudadana y revisión documental, se
encontró que la presencia masiva de ciudadanos venezolanos ha repercutido de forma
alarmante en los indicadores de incidencia delictiva en Lima, tanto en lo que respecta a la
victimización, como a la percepción. Al respecto, la Dirección Nacional de Investigación
Criminal (Dirincri, 2019), señala que los delincuentes venezolanos son “extremadamente
violentos y temerarios” y se “jactan de sus crímenes”.
Estas características peculiares de la población migrante indicada, han generado un
marcado temor en la población, que cada día se siente más vulnerable y con temor de salir
a las calles, puesto que se siente víctima potencial de los delincuentes extranjeros
(venezolanos). Cabe destacar que, en los últimos meses, la Dirincri (2019) ha desarticulado
más de 20 bandas integradas por venezolanos, siendo una de estas la organización criminal
“El Tren de Aragua”, conformada por cinco extranjeros premunidos de armas y granadas,
quienes se encontraban listos para asaltar el centro comercial Plaza Norte, ubicado en el
distrito de Los Olivos. De la revisión de los registros de denuncias que obran en la División
de Robos de la Dirección de Investigación Criminal, se advirtió la comisión de diversos
ilícitos penales, de cuyos casos resaltan los siguientes
• El 22 de junio del 2018, diez delincuentes venezolanos, armados con ametralladoras y
combazos, asaltaron la joyería Casa Banchero, ubicada en el interior del Centro Comercial
Jockey Plaza, distrito de Surco, burlando la seguridad del referido mall, causando pánico en
el lugar. Estos delincuentes se llevaron una suma aproximada de 200,000 dólares y, tras el
asalto, los delincuentes se enfrentaron a balazos con dos agentes de seguridad del centro
comercial. De los diez criminales, cuatro fueron detenidos, pero otros continúan en la lista
de buscados de la PNP.
• En agosto del 2019, delincuentes venezolanos ingresaron a robar al local de iShop,
vestidos como miembros de seguridad. Para lograr su fechoría, maniataron a los
trabajadores y a un vigilante; tras perpetrar el robo, fugaron del lugar haciendo disparos al
aire.
• Otra organización criminal conformada íntegramente por venezolanos y que, por imponer
hegemonía en acciones de tráfico ilícito de drogas en San Martin de Porres, ordenaron la
muerte y posterior descuartizamiento del ciudadano venezolano Rubén Matamoros Delgado
y del peruano Jafet Torrico Jarasu, causando gran conmoción en el país, así como el
repudio a los venezolanos, ya que para hacerse visibles cercenaron los cuerpos y los
distribuyeron en diferentes partes de Lima, enviando un mensaje subliminal de su
peligrosidad y que no tienen ningún respeto por la vida humana.
La masiva presencia de ciudadanos venezolanos, que bordea prácticamente el millón, ha
generado un problema social grave, tanto en lo económico como en salud y educación. En
el primer aspecto, se incrementó el número de trabajos informales, a la vez que algunos
negocios o empresas han contratado a venezolanos con una retribución menor al sueldo
mínimo, sin seguro de salud ni con los recursos económicos necesarios para pagar una
consulta en una clínica particular.
Con base en esto último, los migrantes venezolanos han optado por asistir masivamente a
los hospitales y centros de salud pública, inclusive han solicitado el Seguro Integral de
Salud (SIS), lo que ha generado una mayor tugurización de estos nosocomios y centros
asistenciales, que antes de esta masiva inmigración, operativamente, no se daban abasto y
hoy, con la gran presencia de venezolanos, la situación se ha agudizado. Con respecto a la
educación, los niños venezolanos tienen la necesidad de acceder a un colegio público,
motivando que las vacantes para acceder a estos centros educativos sean copadas en su
mayoría por hijos de venezolanos, dejando de lado a los peruanos.
La economía, la salud y la educación tienen atención prioritaria por parte del Estado, por
ello, cuentan con un presupuesto asignado para cada ejercicio fiscal; sin embargo, con la
presencia de los venezolanos, este presupuesto se ha vuelto insuficiente. Por este motivo,
en la última reunión de las Naciones Unidas, el presidente Martín Vizcarra solicitó la suma
de 200 millones de dólares para atender las demandas de los ciudadanos venezolanos.
Cabe precisar que, para poder quedarse en el país, los ciudadanos venezolanos deben
obtener el permiso temporal de permanencia (PTP), el cual ha agravado la situación laboral
de los peruanos, ya que permite a los venezolanos ingresar con legalidad al ámbito laboral,
sin que se vulnere su condición de extranjeros, entrando a la competencia laboral en las
mismas condiciones legales que los nacionales.
Esta situación, aunada a la precariedad laboral que afecta indistintamente a peruanos y
venezolanos, al emplear trabajadores sin contrato o al despedirlos arbitrariamente sin
beneficios ni pagos, generó un serio problema laboral; no obstante, es menester resaltar
que existe evidencia de ciudadanos venezolanos que vienen denunciando a empleadores
peruanos por estafa, al hacerlos trabajar sin pagarles el salario acordado. Entonces, los
migrantes venezolanos están quitando el trabajo a los peruanos; los empresarios peruanos
despiden a sus compatriotas y contratan preferentemente venezolanos para reducir sus
costos de planilla, pagando menos por la misma labor; además, al igual que los peruanos,
los venezolanos también han optado por trabajos informales y venta ambulatoria, porque les
permite tener ingresos inmediatos.
referencia:
8
León, O. B. P. de. (2020). Efectos de la migración venezolana en la seguridad
ciudadana de Lima Metropolitana. Revista de Ciencia E Investigación En
Defensa - CAEN, 1(4), 23–35.
https://recide.caen.edu.pe/index.php/recide/article/view/35