REVOLUCION MEXICANA
La Revolución Mexicana fue un conflicto armado que inició en 1910, como
consecuencia del descontento popular hacia la dictadura de Porfirio Díaz, y que
derivaría en una guerra civil que transformaría radicalmente las estructuras
políticas y sociales del país.
La revolución comenzó con el levantamiento liderado por Francisco I. Madero, que
se oponía a la reelección del general Porfirio Díaz a la presidencia, dictador que
había gobernado el país por más de treinta años.
Principales causas de la Revolución Mexicana
La desigualdad social y la concentración de la riqueza. Durante el Porfiriato, el
país tuvo un crecimiento económico importante. Sin embargo, la riqueza quedó
repartida en unas cuantas manos nacionales y en otras pocas extranjeras.
No existía la libertad política. El pueblo no podía elegir a ningún representante
dentro de los poderes estatales ni federales. Estos eran impuestos por Porfirio
Díaz, quien, pese a estar en contra de la reelección, permaneció en el poder más
de 30 años. Despojo de tierras a los campesinos. Díaz hizo una serie de reformas
a la legislación que facilitaban la entrada a compañías extranjeras para que se
adueñaran de “terrenos baldíos” los cuales pertenecían a indígenas, campesinos o
gente muy pobre que no tenía el dinero para trabajar sus tierras y eran despojados
de ellas.
Creación de latifundios. Las haciendas de gran extensión pertenecían a unos
pocos propietarios mientras la mayoría de los mexicanos moría de hambre.
Disminuyó la calidad de la enseñanza popular. El 80% de la población era
analfabeta.
No había libertad de expresión. La prensa tenía prohibido emitir cualquier tipo de
opinión en contra del gobierno y las huelgas estaban prohibidas para todos los
sectores.
Obreros y campesinos carecían de protección laboral por lo cual estaban
expuestos a la sobreexplotación. La mayoría de los trabajadores debían cumplir
con jornadas de más de 12 horas por un sueldo miserable de 75 centavos.
Represión y uso de la fuerza. Las condiciones laborales eran pésimas, sin
embargo, cuando los trabajadores y campesinos trataban de manifestar su
inconformidad, fueron reprimidos brutalmente. Un ejemplo es el asesinato de
obreros durante la Huelga de Cananea (1906) y de Río Blanco (1907).
Consecuencias de la Revolución Mexicana
La Revolución Mexicana es una de las primeras revoluciones sociales del siglo XX
y fue la responsable de meter a México en el siglo XX. Entre sus logros y
consecuencias podemos mencionar los siguientes:
Renuncia de Porfirio Díaz
Promulgación de una nueva constitución en 1917
Nacionalización del suelo y subsuelo
Reforma agraria
Reforma a la ley de educación pública
Nacionalización del petróleo
Mejora de la situación laboral de los trabajadores
Creación del sindicalismo
Repartición de los latifundios entre el campesinado El Porfiriato
El periodo de Porfirio Díaz fue de 1876 a 1911,30 años en el poder
Porfirio Díaz fue presidente de México por 30 años. Después de su heroísmo al
mando de tropas contra los franceses, trató de asumir la presidencia a través de
un golpe de estado contra el presidente Benito Juárez en la fallida revuelta de La
Noria en 1871. Su revuelta de Tuxtepec, justo antes de las elecciones de 1876
contra el presidente Sebastián Lerdo de Tejada, tuvo éxito y luego ejerció como
presidente del 23 de noviembre de 1876 al 30 de noviembre de 1880. Durante
este periodo, calmó a los inversores estadounidenses y restableció relaciones con
las potencias europeas.
Manuel González fue elegido presidente para los próximos cuatro años, mientras
que Díaz ejerció de Ministro de Desarrollo y gobernador de Oaxaca. En 1884, Díaz
regresó a la presidencia para no abandonarla hasta 1911. Durante su presidencia,
Díaz y sus consejeros transformaron México con la construcción de ferrocarriles,
escuelas y creando una base de infraestructuras para el país. Desarrollaron los
principios de una industria petrolera y persuadieron al capital extranjero para
invertir en minas y factorías. Sin embargo, su gobierno hizo todo esto a expensas
de derechos políticos básicos y control económico. Muchos críticos del régimen
fueron encarcelados o asesinados. A medida que las décadas pasaban, Díaz se
apoyaba cada vez más en el fraude político y en el ejército para mantenerse en el
poder.
Después de 1900, este sistema empezó a deteriorarse debido a la avanzada edad
del presidente y a la falta de consenso sobre un sucesor, el aumento del
nacionalismo, tanto político, como económico, y por la recesión económica en los
Estados Unidos. Finalmente, guerras de guerrilla en el sur y derrotas militares en
el norte, contribuyeron al derrocamiento de Díaz y el 21 de mayo de 1911, sus
seguidores firmaron el Tratado de Ciudad Juárez con Francisco Madero. Díaz
dimitió el 25 de mayo y poco después salió para París, donde murió en 1915,
siendo enterrado en el famoso cementerio Père Lachaise.
Desarrollo de la Revolución mexicana
El 20 de noviembre de 1910 iniciaron los primeros movimientos armados de la
Revolución mexicana respaldados por Pascual Orozco (jefe de las tropas
irregulares del estado de Chihuahua), Francisco Pancho Villa (líder los
campesinos en el norte de México) y Emiliano Zapata (quien representaba a los
campesinos y demás líderes populares del sur de México).
Dichos líderes luchaban en conjunto por su oposición a Díaz; sin embargo, no
eran aliados, ya que cada uno reclamaba las necesidades particulares de los
pueblos que representaban y por lo cuales se enfrentaban.
Tras la presión ejercida, el día 25 de mayo de 1911, Porfirio Díaz renunció a la
presidencia luego de haber firmado un pacto con Francisco I. Madero, quien
posteriormente fue electo presidente y ejerció la presidencia de México.
Madero restauró la constitución, prohibió la reelección y estableció el sufragio
popular. Sin embargo, estos cambios no fueron suficientes para mejorar la
situación general del país, ni para satisfacer las necesidades del pueblo mexicano.
Plan de Ayala
El Plan de Ayala fue una proclamación política firmada por el líder de las tropas
del sur, Emiliano Zapata, a quien Madero le había solicitado que licenciara sus
tropas. Sin embargo, Zapata solo aceptaría dicha propuesta si Madero cumplía
con una serie de condiciones que, finalmente, desconoció. Esto produjo mayores
desencuentros entre ambos líderes, en especial porque Madero tampoco llevó a
cabo la reforma agraria exigida por los campesinos, lo que generó mayor
descontento hacia su mandato. Finalmente, los grupos liderados por Emiliano
Zapata se alzaron en contra de Madero.
Zapata firmó el Plan de Ayala el 28 de noviembre de 1911, en el cual se
desconocía el gobierno de Madero y hacía un llamado al enfrentamiento armado
para recuperar la propiedad de las tierras trabajadas por los campesinos. En ese
entonces, se popularizó su lema “La tierra es para quien la trabaja”.
Por otra parte, en el norte de México, el general Pascual Orozco y su ejército
también se levantaron en contra del gobierno de Madero y desobedecieron sus
órdenes, ya que estaban inconformes con las reformas llevadas a cabo.
Como respuesta, Madero envió al general Victoriano Huerta, simpatizante del
porfirismo, a enfrentarse con las tropas de Orozco. Huerta salió victorioso y se
ganó la confianza del presidente Madero.
Decena trágica
Se denomina como Decena trágica al golpe militar que recibió el gobierno del
presidente Madero entre los días 9 y 19 de febrero de 1913, organizado y liderado
por los generales Manuel Mondragón, Bernardo Reyes y su grupo de militantes.
Durante el hecho, fue herido el general Lauro Villar, quien se encargaba de la
defensa del Palacio Nacional, motivo por el cual Madero designa a Victoriano
Huerta a ocupar dicho cargo.
Sin embargo, durante estos acontecimientos, Huerta había firmado un acuerdo
con el embajador de Estados Unidos, Henry Lane Wilson, el pacto de la embajada,
bajo el cual las fuerzas opositoras se unieron en contra de Madero para destituirlo
del cargo de presidente, con el fin de que Huerta ocupara su lugar.
Finalmente, este hecho terminó con el arresto del presidente Madero y del
vicepresidente José Mariano Pino Suárez, quienes fueron asesinados el día 22 de
febrero de 1913.
De esta manera, Victoriano Huerta logró asumir la presidencia de México, y se
convirtió en dictador al anular la libertad del pueblo por medio de la fuerza militar.
Huerta recibió el apoyo de importantes hacendados, un gran número de
gobernantes, del clérigo y militares, excepto del gobernador de Sonora, José
María Maytorena, y del gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza.
Desenlace de la Revolución mexicana
Tras la renuncia de Huerta a la presidencia, derivaron diferentes desacuerdos y
acuerdos entre los líderes Carranza, Villa y Zapata por lo que se realizó la
convención de Aguascalientes en noviembre de 1914.
Luego, tras varios enfrentamientos armados, protestas y desencuentros por la
situación política, económica y social por la que atravesaban los mexicanos, y al
poner bajo control los movimientos de Villa y Zapata, Carranza llamó a un
congreso constituyente y fue promulgada la Constitución de 1917, el día 5 de
febrero.
La nueva constitución se caracterizó por reconocer el derecho de los trabajadores,
establecer una jornada de trabajo de ocho horas, un salario mínimo, la reforma
agraria, el Estado se concedió el derecho de expropiar las tierras y separó a la
Iglesia del poder político.
Carranza fue asesinado en un viaje hacia Veracruz en mayo de 1920. Tras su
muerte y posteriores elecciones, resultó electo como presidente de México Álvaro
Obregón. Para ese entonces, los conflictos armados de la Revolución mexicana
habían acabado casi por completo.
Durante este proceso, fueron asesinados los líderes campesinos Emiliano Zapata
en 1919, y Francisco Pancho Villa en 1923, ambas importantes figuras de la
Revolución mexicana por sus ideales y lucha continua.
¿Qué fue la Revolución cubana?
La Revolución cubana fue el levantamiento en armas del movimiento
revolucionario cubano que derrocó al gobierno de Fulgencio Batista y llevó al
poder a Fidel Castro. La rebelión se inició en 1953 y duró seis años, hasta que en
1959 la organización guerrillera logró imponerse sobre el ejército estatal.
Una vez en el poder, Fidel Castro estableció una dictadura en Cuba. En sus
primeros años de gobierno, se dedicó a transformar la economía y la sociedad
cubanas. Estatizó la economía y nacionalizó las principales industrias y empresas
de servicios. Además, expropió los latifundios y repartió la propiedad de la tierra
entre los campesinos.
Estas medidas perjudicaron los intereses económicos que Estados Unidos tenía
en Cuba, por lo que el gobierno norteamericano intentó derrocar al régimen
revolucionario. En consecuencia, Castro se alió con la Unión Soviética (principal
enemigo de Estados Unidos en el marco de la Guerra Fría) y acentuó los rasgos
comunistas de su gobierno. Desde la Revolución cubana, el país se mantuvo bajo
un régimen dictatorial comunista. Tras la caída de la Unión Soviética en 1991, la
economía cubana entró en crisis y se desató una época de hambruna y pobreza.
Castro gobernó hasta 2006, año en el que delegó el poder a su hermano Raúl, por
problemas de salud y edad avanzada.
La Revolución cubana es considerada como un evento de importancia a nivel
continental y mundial. Se convirtió en un símbolo de las luchas antiimperialistas de
América Latina y de los movimientos de izquierda revolucionaria.
Historia de la Revolución cubana
La Revolución cubana se inició el 26 de julio de 1953, cuando un grupo de jóvenes
liderados por Fidel Castro emprendió la lucha armada contra el gobierno de
Fulgencio Batista. Este grupo se autodenominó “Generación del Centenario” y
trató de tomar los cuarteles militares de Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos
Manuel de Céspedes, en Bayamo. Estos ataques fracasaron y los revolucionarios
que sobrevivieron fueron apresados. En 1955, bajo la presión internacional, se
dictó una amnistía y los militantes revolucionarios fueron liberados. Fidel Castro y
su hermano Raúl crearon el “Movimiento 26 de Julio” (M-26-7) con el objetivo de
continuar la actividad revolucionaria. La organización tenía una ideología
antiimperialista y democrática, fundamentada en las ideas de José Martí (un
filósofo revolucionario cubano). Luego, los hermanos Castro se dirigieron a México
y formaron un ejército guerrillero para derrocar a Batista. Allí se les unió el médico
argentino Ernesto “Che” Guevara. El 25 de noviembre de 1956, el ejército
revolucionario arribó a la costa cubana en el yate Granma. Las fuerzas de Batista
atacaron a los militantes y quienes sobrevivieron se internaron en las montañas de
Sierra Maestra, desde donde organizaron el rearme y la continuación de la lucha.
Los ideales revolucionarios se expresaron en el “Manifiesto de Sierra Maestra”
firmado por los principales líderes: el objetivo de la lucha era derrocar al gobierno
de Batista, llamar a elecciones libres y recuperar el orden constitucional
democrático. El Movimiento 26 de Julio comenzó a reclutar cada vez más jóvenes
para la causa. El ejército guerrillero estaba al mando de Fidel Castro, Ernesto
“Che” Guevara, Camilo Cienfuegos y Juan Almeida. Castro contactó a la prensa
extranjera con el objetivo de difundir su lucha y buscar un apoyo internacional que
presionara al gobierno de Batista.
Hacia 1958, los combates entre la guerrilla y el ejército estatal de Batista se
hicieron cada vez más intensos. La guerrilla revolucionaria diseñó nuevas tácticas
de lucha que a la larga lograron desbordar al ejército estatal. Las clases medias y
bajas urbanas apoyaban cada vez más a los grupos guerrilleros y se manifestaban
en contra del régimen. Por otro lado, el gobierno ya no podía garantizar los
intereses de los empresarios norteamericanos en Cuba y finalmente Estados
Unidos terminó retirándole su apoyo. El 1 de enero de 1959, las tropas guerrilleras
tomaron La Habana y Santiago y establecieron un gobierno provisional y diverso,
con Manuel Urrutia Llegó como presidente y Fidel Castro como comandante del
Ejército. Batista huyó a República Dominicana.
El gobierno de la Revolución cubana
Una de las principales promesas de la campaña revolucionaria fue la
constitucionalidad y la creación de un gobierno democrático. Sin embargo, el
gobierno revolucionario mantuvo el régimen de facto con el objetivo de transformar
la sociedad y la economía de Cuba. La primera medida del gobierno revolucionario
fue la Ley de Reforma Agraria que expropió los latifundios más grandes, repartió la
tierra y prohibió su propiedad a extranjeros. En 1960, se avanzó con la
estatización de la economía: se nacionalizaron las empresas de petróleo, los
principales bancos, la industria minera, las empresas de telecomunicaciones y las
industrias locales de bienes de consumo y necesidad. Durante los dos primeros
años, el régimen revolucionario se fue acercando cada vez más a las ideas de la
ideología comunista. Los intereses de muchas empresas y privados
norteamericanos se vieron perjudicados por estas medidas.
El enfrentamiento contra Estados Unidos
El gobierno de Estados Unidos inició una serie de campañas antirrevolucionarias
porque sus intereses en Cuba se vieron afectados por las medidas del gobierno de
Fidel Castro. En 1961, invadió Cuba a través de la bahía de los Cochinos, pero
fracasó. Además, inició un bloqueo comercial contra el gobierno revolucionario.
Sin embargo, el régimen de Castro contaba con el apoyo de la Unión Soviética
que proveyó a Cuba de combustible, tecnología, créditos financieros y armas.
En 1962, Castro declaró de manera pública la orientación “marxista leninista” del
régimen cubano y aceptó la instalación de misiles soviéticos en la isla. En
respuesta, el presidente de Estados Unidos John F. Kennedy rompió relaciones
con Cuba e inició un bloqueo militar sobre la isla. Este suceso, conocido como “la
crisis de los misiles en Cuba”, fue uno de los momentos más tensos de la Guerra
Fría.
Los líderes de Estados Unidos y la Unión Soviética negociaron, y finalmente
Estados Unidos retiró el bloqueo militar sobre Cuba. Desde entonces, el gobierno
revolucionario cubano estrechó sus vínculos políticos y económicos con la Unión
Soviética.
Causas y antecedentes de la Revolución cubana
Las principales causas de la Revolución cubana fueron el malestar social por la
profunda desigualdad económica, las políticas que resguardaban los intereses
norteamericanos por sobre las necesidades de la población cubana y el golpe de
Estado que puso a Fulgencio Batista en el poder y suprimió la democracia.
De manera general, los antecedentes más importantes de la Revolución cubana
fueron:
El golpe de Estado de Fulgencio Batista. En las elecciones de 1952 en Cuba,
ganó el Partido del Pueblo Cubano con la candidatura presidencial de Carlos Prío
Socarrás. Sin embargo, Fulgencio Batista (un expresidente y líder nacional)
encabezó un golpe de Estado, organizó unas nuevas elecciones fraudulentas y
ocupó el gobierno. Su gobierno era respaldado por Estados Unidos y defendía los
intereses de las empresas norteamericanas.
El éxito de la revolución comunista en Rusia. La influencia mundial de la
Revolución de octubre de 1917, en la que el proletariado ruso depuso a los zares
e inició un gobierno revolucionario, fomentó la radicalización de los movimientos
populares.
La experiencia de Guatemala. Desde 1945, Guatemala comenzó a llevar a cabo
reformas en sus políticas agrarias y laborales que perjudicaban los intereses de
Estados Unidos, favorecían la economía nacional y velaban por las condiciones de
vida de la sociedad guatemalteca. En respuesta, Estados Unidos intervino
militarmente el país y persiguió a los militantes reformistas. Desde entonces,
Guatemala quedó bajo el gobierno de regímenes que defendían los intereses
económicos norteamericanos.
Consecuencias de la Revolución cubana
La consecuencia más importante de la Revolución cubana fue el establecimiento
de la dictadura comunista en Cuba y su alianza con la Unión Soviética en el marco
de la Guerra Fría. A largo plazo, esto generó una dependencia económica del país
con la Unión Soviética y la implementación de medidas que restringieron la
libertad de los cubanos.
En síntesis, las consecuencias de la Revolución cubana fueron:
La caída de la dictadura de Fulgencio Batista y la creación de un gobierno
revolucionario.
La implementación de reformas políticas y económicas de izquierda: la
expropiación de los latifundios, el reparto de la tierra y la nacionalización de las
principales industrias del país.
El establecimiento de un régimen comunista con planificación e intervención
estatal de la economía. La alianza de Cuba con la Unión Soviética y el bloque
comunista en el marco de la Guerra Fría.
Revolución Nicaragüense
La Revolución Sandinista
El prestigioso historiador británico de origen judío, Eric Hobsbawm, un pensador
clave de la historia del siglo XX, señalaba que “en época de revolución, nada tiene
más fuerza que la caída de los símbolos” y esto lo mencionó a propósito de la
toma del cuartel de La Bastilla en París, un símbolo de la Aristocracia y el
Feudalismo, con lo que se sellaba el triunfo de la Revolución Francesa de 1789.
Las palabras de Hobsbawm adquieren vigencia cuando en julio de 1979 el símbolo
de la dinastía somocista, la estatua de Anastasio Somoza García, montado en su
hermoso caballo, que estaba ubicada en la parte norte del Estadio Nacional de
beisbol, que llevaba su nombre, era derrumbada por el pueblo nicaragüense,
sepultando a un oprobioso régimen que se había entronizado en el país por más
de cuarenta años.
La Revolución Sandinista es el producto de un largo recorrido de lucha del pueblo
nicaragüense, que lo encabezó el Frente Sandinista de Liberación Nacional,
organización que, liderada por Carlos Fonseca Amador, logra interpretar las
enseñanzas de Augusto C. Sandino, que desarrolla su lucha en un contexto
nacional muy complejo, signado por el entreguismo de la oligarquía libero-
conservadora y en un panorama internacional, que se expresaba a través de la
expansión militar norteamericana. Así como la praxis guerrillera del héroe de las
Segovia, fue transmitida a través de emblemáticos luchadores de la talla de
Santos López y Ramón Raudales, el pensamiento y la visión de Sandino fueron
trasmitidos entre otros, por el maestro Edelberto Torres Espinoza a Carlos
Fonseca, como uno de los legados más valiosos que se hayan entregado en pro
de la liberación de Nicaragua de la dictadura somocista.
La experiencia histórica de la revolución en Nicaragua es una de las enseñanzas
más significativas para los movimientos sociales en el mundo y en particular para
la izquierda, porque se rompió con los viejos esquemas de los partidos
comunistas, sentando las bases de una nueva izquierda, que logró establecer una
relación dialéctica entre los instrumentos de análisis científico para una
comprensión objetiva de la realidad nacional y la tradición de lucha del pueblo.
Así, logró sintetizar sus esperanzas y utopías en la acción y el pensamiento de
Sandino.
Los años de lucha que desembocaron en el triunfo de la revolución, tuvieron un
costo muy elevado en vidas humanas. “La victoria tiene un precio elevado y triste”,
decía Carlos Fonseca, no obstante, el único camino que quedaba era el de la
lucha armada, igual como ocurrió en el resto de los países de América Latina y el
Caribe, donde Cuba ya se había anticipado al desafiar, al “búfalo de dientes de
plata” como nos dice Rubén Darío, y conducidos por Fidel Castro entraban los
guerrilleros a La Habana, el primero de enero de 1959.
Con su ejemplo, la Revolución Cubana, desató la ira de los Estados Unidos,
aplastando todo movimiento social o político que estuviera en contra de sus
intereses, ya antes, en 1954, habían derrocado a Jacobo Árbenz en Guatemala,
posteriormente le dieron golpe de estado a Juan Bosch en República Dominicana
en 1963. Luego, la experiencia nacionalista de Bolivia en 1952 y su derrocamiento
en 1964, el derrocamiento en 1975 del gobierno nacionalista de Juan Velasco
Alvarado en Perú, el golpe de Estado a Salvador Allende en Chile en 1973, la
muerte de Omar Torrijos en 1981, entre los más significativos. Por lo tanto, el
camino al triunfo en Nicaragua estaba lleno de espinas, y para Estados Unidos, el
control de Nicaragua siempre fue clave, tanto por el antecedente de la lucha de
Sandino y otras expresiones de resistencia, como por su posición estratégica para
la construcción de un canal interoceánico.
Con la Revolución Sandinista finaliza el ciclo de las revoluciones armadas en
América Latina, que se inició con la revolución mexicana de 1910, encabezada por
Emiliano Zapata y Pancho Villa. Su legado, ejemplo y vigencia están presentes
como la imagen imperecedera de la entrada de los guerrilleros a Managua aquel
19 de julio de 1979 para tomarse el cielo por asalto.
Revolución guatemalteca de 1944
La Revolución de Guatemala de 1944, conocida también como Revolución de
Octubre, fue un movimiento cívico-militar ocurrido en Guatemala el 20 de octubre
de 1944, efectuado por militares, estudiantes y trabajadores, que derrotó al
Gobierno de facto de Federico Ponce Vaides, dio lugar a las primeras elecciones
libres en ese país, e inauguró un período de diez años de modernización del
Estado en beneficio de las mayorías de clase trabajadora. Esta situación provocó
el fin del régimen instaurado tras la Revolución liberal de 1871. La historiografía
posterior ha denominado a dicho período como los «Diez años de primavera» o la
«Edad de oro» de Guatemala, y actualmente el 20 de octubre es una fiesta
nacional en ese país centroamericano, conmemorada como el Día de la
Revolución de 1944.
Tras la serie de descontentos de muchos sectores de la población guatemalteca
con el gobierno de Jorge Ubico, este se vio obligado a renunciar el 1 de julio de
1944, dejando en su lugar a un triunvirato militar conformado por los generales
Eduardo Villagrán Ariza, Buenaventura Pineda y Federico Ponce Vaides. El
triunvirato debía convocar a elecciones, lo cual aprovecharon los activistas civiles
que se habían movilizado para derrocar el Gobierno de Ubico, muchos se
inclinaban porque se designara como presidente interino al Dr. Carlos Federico
Mora, reconocido profesional universitario. Al momento de que los diputados
estaban discutiendo el tema, irrumpieron en el recinto legislativo un contingente de
soldados enviados por Ponce al mando del coronel Alfredo Castañeda ordenaron
a todos los presentes abandonar el recinto parlamentario, los diputados por la
presión de los militares, en sesión cerrada nombraron a Ponce como presidente, el
4 de julio de 1944. A los pocos días de haber llegado al poder, Ponce obligó a un
numeroso grupo de indígenas traídos del interior del país a desfilar con garrotes
para intimidar a la población civil.5 Desde la irrupción del ejército en la Asamblea
Legislativa Árbenz Guzmán, al darse cuenta de las intenciones de Ponce, pidió su
baja inmediata como militar y se dedicó junto a su amigo Jorge Toriello Garrido a
conspirar contra el Gobierno de Ponce. Árbenz junto a su amigo Jorge Toriello
contactaron al mayor Francisco Javier Arana, quién puso a su disposición los 14
tanques de combate que disponía el ejército guatemalteco. Entre la medianoche
del 19 y el mediodía del 20 de octubre, universitarios, militares y trabajadores tras
varias horas de lucha en las calles y cuarteles de la ciudad logran dominar la
situación, los líderes de la revolución pusieron ultimátum al Gobierno de Ponce
Vaides, el 20 de octubre a medio día se izó la bandera blanca de rendición en el
Palacio Nacional. Tras la rendición del gobierno se formó la junta de gobierno,
integrada por los militares Jacobo Árbenz, y Francisco Javier Arana además del
civil Jorge Toriello.
Antecedentes
Gobierno de Manuel Estrada Cabrera (1898-1920).
El licenciado Manuel Estrada Cabrera. Primer presidente civil de Guatemala
gobernó entre 1898 y 1920. Durante el gobierno del primer presidente civil de
Guatemala, licenciado Manuel Estrada Cabrera (1898-1920), se mantuvo el
sistema del Reglamento de Jornaleros de Justo Rufino Barrios,7 y además la
United Fruit Company (UFCO) se convirtió en la principal fuerza económica de
Guatemala, gracias a grandes concesiones otorgadas por el Gobierno, ya que
Estrada Cabrera tenía acciones en la compañía; a Estrada Cabrera, además, le
interesaba obtener el apoyo estadounidense para evitar un posible ataque de la
flota británica;8 —lo cual era muy posible debido a las deudas que dejara su
antecesor, el general Reina Barrios tras el fracaso de la Exposición
Centroamericana— y en cuanto a la política exterior de los Estados Unidos para
Centroamérica, esta consistía en mantener gobiernos afines y lo más pacíficos
posible para facilitar la construcción del canal interoceánico que primero estuvo
planificado para Nicaragua, luego en Colombia y por último en Panamá, tras la
Separación de Panamá de Colombia. Siguiendo el estilo de los gobiernos
autoritarios: no toleró oposición a su gobierno, persiguió a sus enemigos políticos
y restringió la libertad de prensa, pero, pero, a pesar de esto, es considerado
como un administrador eficiente, ya que logró mantener la economía del país pese
a que esta se vio afectada por: la deuda con los bancos británicos heredada del
gobierno de José María Reyna Barrios;
la construcción del Canal de Panamá (que hizo inútil la construcción del ferrocarril
interoceánico en Guatemala y originó tensión con los presidentes José Santos
Zelaya de Nicaragua y Porfirio Díaz de México);1314 la variación en el precio del
café, principal producto de exportación de Guatemala durante los regímenes
liberales.
las imposiciones políticas, económicas y militares de los Estados Unidos,
Inglaterra y Alemania durante la Primera Guerra Mundial, y finalmente1516 los
terremotos de 1917-18, que destruyeron más de la mitad de la Ciudad de
Guatemala.
La UFCO controló más del 40 % de la tierra del país, las instalaciones del único
puerto en el Atlántico (Puerto Barrios) y el transporte en ferrocarril con apoyo
incondicional del Gobierno guatemalteco. Esta situación se mantendría hasta
1944.
Guatemala: República Bananera
El término despectivo «República bananera» (del inglés «Banana Republic»)
frecuentemente se utiliza para describir a pequeños países que son pobres y
subdesarrollados y que tienen un gobierno inestable, con corrupción galopante y
una relación sumisa con los Estados Unidos. El término lo acuñó el escritor
estadounidense O. Henry, quien lo utilizó para describir al imaginario país
«Anchuria» en su novela Cabbages and Kings. Henry se inspiró en lo que vio
durante un viaje a Honduras, que había sido invadida en 1910 por la corporación
frutera Cuyamel Fruit, y que estuvo a punto de irse a la guerra por rivalidades
corporativas con su vecina, la Guatemala del licenciado Manuel Estrada Cabrera,
la cual a su vez estaba controlada por la United Fruit Company.
Otros escritores siguieron utilizando el término para describir a los corruptos
países de América Central y el poder casi absoluto que en los mismos tenían las
fruteras estadounidenses.
Después de Estrada Cabrera
Carlos Herrera y Luna
El presidente interino Carlos Herrera y Luna heredó un desorden fiscal, monetario
y bancario; se opuso a ratificar varios contratos con compañías norteamericanas
que había firmado Estrada Cabrera25 y que Herrera consideraba lesivos para el
país.b Entre estos se encontraban: la venta de la Empresa Eléctrica, que había
sido expropiada a los accionistas alemanes después de la Primera Guerra
Mundial; el contrato con la International Railways of Central America (IRCA),c para
poner en vigor el Contrato Ferrocarrilero Méndez-Williamson de 1908 firmado en el
período del presidente Manuel Estrada Cabrera; del contrato sobre servicio de luz,
calor y fuerza eléctrica con Central America Power Company; el contrato con
Washington Serruys, para la instalación de un tranvía eléctrico, y el contrato entre
el Ministerio de Fomento y la Compañía All America Cables Incorporated, para el
establecimiento en la capital de una oficina pública de cablegramas.
Herrera, quien era un azucarero miembro de la élite económica guatemalteca se
dio cuenta de lo lesivos que eran para Guatemala los contratos con las empresas
estadounidenses y al oponerse a ratificarlos fue derrocado en un violento golpe de
Estado el 5 de diciembre de 1921. El golpe estuvo dirigido por el general José
María Orellana, quien había sido jefe del Estado Mayor de Estrada Cabrera y
quien ratificó todos los contratos con compañías internacionales.
José María Orellana
La Huelga de los Muelleros: A mediados de 1924, los portuarios de Puerto Barrios,
claves para la exportación de banano y para las importaciones a Guatemala,
reclamaron la jornada de ocho horas y el aumento de sus salarios. La UFCO se
negó a aceptar y no cedió; los trabajadores entonces se fueron a la huelga, con la
cual se solidarizaron todos los trabajadores de las fincas de la «frutera». La UFCO
pidió ayuda al Gobierno, que actuó con rapidez: se enviaron tropas a imponer el
orden en Barrios; el choque fue brutal, saldándose con muerte y heridos entre los
obreros. La huelga duró veintisiete días, pero la represión logró acabarla: veintidós
dirigentes fueron encarcelados y luego expatriados.
Huelga ferrocarrilera: A finales de 1924, los trabajadores de la International
Railways of Central America (IRCA) exigieron la reducción de horas de trabajo, el
aumento de salario y el respeto para su organización «Sociedad Ferrocarrilera».
Una vez más, la «frutera» (propietaria de la IRCA) se negó rotundamente a
aceptar estas reivindicaciones y movilizó al Gobierno de Orellana para reprimir
violentamente la huelga de cinco mil trabajadores. Grandes extensiones de tierra
ociosa: Un mecanismo ampliamente utilizado por la UFCO era comprar a precios
bajos grandes cantidades de tierras como medio para evitar que surgieran
competidores y mantener así un monopolio sobre la producción de plátanos,
inclusive conservando extensas zonas agrícolas sin cultivar bajo pretexto de que
sequías o huracanes le obligaban a mantener «en reserva» grandes extensiones
de terreno.
Gobierno del general Jorge Ubico
El general Jorge Ubico Castañeda, presidente de Guatemala de 1931 a 1944.
Cuando Ubico tomó el poder en 1931, eran numerosos los países que se
inclinaban por gobiernos autoritarios; de esta manera, una vez en el poder, Ubico
Castañeda asumió poderes autoritarios y métodos de espionaje y represión
similares a los de Barrios y Estrada Cabrera, y mantuvo una Asamblea legislativa
obediente a sus mandatos. Inteligente, dinámico y temperamental, se
caracterizaba por controlar hasta el más mínimo detalle de la vida de
Guatemala;29 uno de sus principales objetivos fue el de lograr una reorganización
de la Administración Pública, para lo que nombró a varios allegados suyos, los
llamados Ubiquistas, en posiciones clave del Gobierno.30 Su gobierno se
caracterizó por un esfuerzo por estabilizar las finanzas del Estado, reduciendo el
gasto público a costa de, entre otras medidas, reducir los sueldos de los
empleados públicos en un 40 % para contrarrestar el déficit del gobierno; su
gobierno se caracterizó por las acciones de una policía y poder judicial
implacables con el delito, la corrupción y cualquier tipo de oposición al régimen.
Finalmente, completó la centralización del poder al eliminar a los alcaldes
popularmente electos por intendentes que eran nombrados por el propio
presidente. Es significativo su impulso a la construcción de obra pública,
especialmente carreteras, en beneficio de la actividad cafetalera, dominada por
inmigrantes alemanes en la Verapaces y por terratenientes guatemaltecos en el
resto del país. Para la construcción de carreteras empleó trabajo forzado de
indígenas, vigilados por el cuerpo de ingenieros del Ejército. Por medio del decreto
1995 de 1934, canceló las deudas impagables que los jornaleros tenían con los
hacendados, suprimiendo así el Reglamento de Jornaleros impuesto por Justo
Rufino Barrios en 1877; pero, para contrarrestar una potencial escasez de mano
de obra para las fincas, promulgó el Decreto 1996: la «Ley de Vagancia» y la «Ley
de Vialidad», las cuales obligaban a todo campesino que no tuviera un mínimo de
tierras a trabajar cierta cantidad de días al año al servicio de un hacendado; si esto
no se podía comprobar, el jornalero debía trabajar gratuitamente en los caminos.
Puede decirse que su administración se mantuvo gracias al monopolio bananero
de la «frutera» (la United Fruit Company), a la que le otorgó generosas
concesiones en Tiquisate y el usufructo del ferrocarril. Conforme avanzaron los
sucesos de la Segunda Guerra Mundial, la política norteamericana y sus
compromisos con la «frutera» lo obligaron no solo a declarar la guerra a las
naciones del Eje sino a permitir el establecimiento de bases estadounidenses en
Guatemala. Entre los beneficios que recibió del Gobierno estadounidense a
cambio de su alianza en la guerra hubo armamento moderno para el Ejército y
entrenamiento en la Escuela Politécnica a cargo de militares norteamericanos.
Renuncia de Jorge Ubico
La profesora María Chinchilla Recinos en 1940. Su muerte durante la
manifestación del 25 de junio de 1944 precipitó la renuncia del presidente Jorge
Ubico. En mayo de 1944 se organizó el «Partido Social Democrático» (PSD), que
aglutinó a profesionales universitarios y militares, y que se autodefinía como
«socialista democrático: socialistas depurados y demócratas efectivos». Entre sus
miembros estaban: El coronel Guillermo Flores Avendaño, quien ocupó varios
cargos públicos en los Gobiernos de José María Orellana, Lázaro Chacón y Jorge
Ubico.33
El licenciado Carlos Zachrisson: exministro de Finanzas de José María
Orellana.
El Dr. Julio Bianchi: reconocido médico, exmiembro fundador del «Partido
Unionista» que derrocó a Manuel Estrada Cabrera en 1920, y exembajador de
Guatemala ante los Estados Unidos. Jorge Toriello Garrido, comerciante.
Los miembros del PSD tuvieron una participación activa en los movimientos
sociales que se desarrollaron en junio de ese año. El 1.º de junio de 1944, el
Gobierno de Ubico Castañeda incrementó el salario de los empleados públicos en
un 15 %, pero solo para los que ganaban menos de quince quetzales mensuales.
Esto dejaba fuera a los maestros, quienes comenzaron una serie de protestas
pacíficas para ser incluidos en este aumento. Por su parte, los estudiantes
universitarios iniciaron marchas pacíficas para exigir la destitución de sus
decanos, ya que durante el gobierno del general Ubico la Universidad Nacional era
dependencia del Ministerio de Instrucción Pública y las autoridades eran
nombradas directamente por el presidente de la República; Ubico Castañeda
accedió a cambiar a los decanos, pero los sustitutos que nombró no fueron del
agrado de los estudiantes, quienes redoblaron sus protestas.
La carta de los 311
Esta fue un documento firmado por trescientos once individuos, principalmente
jóvenes universitarios, que se envió al presidente Ubico Castañeda tras la
supresión de las garantías constitucionales que este ordenó después de las
protestas de los estudiantes universitarios.36 En él se destaca, la petición de
renuncia del presidente Ubico.
Este memorial se redactó en casa del Dr. Julio Bianchi y lo firmaron trescientas
once personas, entre quienes estaban:
José Azmitia
César Brañas
Eduardo Cáceres Lehnhoff
Manuel Galich
Flavio Herrera
Julio César Méndez Montenegro
Dr. Carlos Federico Mora
Lic. David Vela
Ubico no respondió favorablemente a este memorando, como se desprende de la
segunda misiva que se le dirigiera pocos días después, y en la que se le exige su
renuncia nuevamente. Esta vez rubricaron la petición Ernesto Viteri B., José Rölz
Bennett, Francisco Villagrán, Eugenio Silva Peña, Federico Carbonell y Federico
Rölz Bennett.
La manifestación del 25 de junio
El 25 de junio al igual que el día anterior, se convocó a una marcha pacífica por
las principales calles de la ciudad, el grueso de los manifestantes eran
trabajadores, estudiantes y maestros, Jorge Ubico mandó a la caballería a disolver
la manifestación de forma violenta utilizando incluso bombas de fósforo blanco
contra los civiles, convirtiéndose en un suceso trágico dejando como saldo varios
muertos y heridos, entre las muertes se visibilizó especialmente la de la maestra
María Chinchilla y en su homenaje se instituyó desde entonces cada 25 de junio
como el Día del Maestro en el país.
Manifiesto de renuncia
Ante las anteriores misivas, y el descontento popular generalizado, Ubico
Castañeda decidió renunciar el 1.º de julio de 1944:
Manifiesto del general Jorge Ubico al Pueblo de Guatemala:
El día de hoy presenté a la Honorable Asamblea Legislativa la renuncia del cargo
de Presidente de la República. La presenté con carácter de irrevocable. Volveré
así a la vida privada, después de consagrar al servicio del país mis energías y
experiencia en la vasta labor de dirección de un gobierno de orden y progreso.
Me retiro del poder dejando tras de mí una obra realizada; que si no llena ni
hubiera llegado nunca a colmar mis aspiraciones de guatemalteco, es prueba no
refutable del amor que como ciudadano profeso a mi patria y del cuidado que le
dediqué como gobernante. Jamás mis antecesores tuvieron que hacer frente,
como yo, a una época tan preñada de dificultades y peligros; y me satisface poder
asegurar que los que juzguen mi actuación, hoy y mañana con espíritu ecuánime y
sereno, ajustarán su veredicto a la medida de mis pretensiones.
Un movimiento que empezaba a tomar caracteres de violencia, iniciado y
proseguido hasta ahora por una minoría de los habitantes de la capital, me llevó a
la decisión de resignar el mando pues a pesar del pequeño número de quienes se
rebelaron como descontentos del régimen gubernativo, es manifiesto, en las
peticiones que ellos me dirigieron, su deseo principal y unánime de que renunciara
al ejercicio de la presidencia. Así lo hice, en seguida, sin dudas ni vacilaciones,
porque en ningún momento del lapso de mi mandato abrigué el propósito de
afirmarme en el poder contra la voluntad de mis condicionales.
Al cesar en las fatigas y sinsabores del elevado cargo que acepté en cumplimiento
de un deber de ciudadano, hago expresa mi gratitud para el pueblo leal que estuvo
a mi lado en circunstancias prósperas y adversas, lo mismo que para los
funcionarios y empleados que me prestaron meritoria ayuda; y formulo votos muy
sinceros por la ventura de mi patria y la armonía entre mis ciudadanos.
Guatemala, 1°. de Julio de 1944
Jorge Ubico
Motivaciones de la renuncia
Los escritores liberales han dicho que Ubico Castañeda renunció luego de los
acontecimientos de los últimos días de junio de 1944 para evitar un inútil
derramamiento de sangre en el país; pero, por su parte, los opositores a su
régimen indican que lo hizo para darle un escarmiento a Guatemala, y dejó en su
lugar a los tres militares de su plana mayor: Eduardo Villagrán Ariza, Federico
Ponce Vaides y Buenaventura Pineda. Cuentan que cuando la situación estaba ya
inclinándose a favor de la renuncia de Ubico Castañeda, los altos jerarcas del
Ejército de Guatemala conferenciaron para determinar a quienes nombrar para
una comisión que le pregunta al Presidente de la República a quien pensaba
nombrar como sus sucesor para tan alto cargo. Los militares determinaron que lo
más prudente era comisionar para esto a los generales que tuvieran menos
jerarquía dentro de la institución armada guatemalteca: Eduardo Villagrán Ariza,
Federico Ponce Vaides y Buenaventura Pineda. Estos solicitaron la
correspondiente entrevista con el Presidente, la cual, aparentemente, transcurrió
en términos como estos: - Permiso para hablar con el Señor Presidente...
Ubico Castañeda, quien acostumbraba a no apartar la vista de sus documentos
mientras atendía a sus visitantes, contestó sin mirarles: Sí, ¿qué quieren? Los
generales, temerosos, continuaron:
- Entre los miembros de su Plana Mayor, se quisiera saber que si en caso, ¡que
Dios no lo permita!, su Excelencia llegara a faltar quien consideraría Usted que es
el más apropiado para sucederle. Sin pensarlo siquiera, Ubico Castañeda levantó
la vista un momento, y señalándoles con su pluma fuente contestó:
- ¡Ustedes tres! Tomado de: Entrevista con miembro de las juventudes
universitarias que participaron en los sucesos de junio de 1944. Realizada el 10 de
abril de 1984.
Formación del Frente Popular Libertador
El 4 de julio, los estudiantes universitarios principalmente de las facultades de
Derecho y de Medicina formaron el Frente Popular Libertador (FPL). La mayoría
de estos jóvenes estudiantes eran de clase media y había incluso algunos de las
élites del país. El 18 de julio celebraron su primera junta general, y se nombró a
Manuel Galich, Mario y Julio César Méndez Montenegro, Manuel y Marco Antonio
Villamar Contreras como su primera junta directiva. Entre los participantes a esa
reunión estuvieron Ricardo Asturias Valenzuela, Alfonso Bauer Paiz y José
Manuel Fortuny.
Los fundadores del partido explicaron el significado del nombre que habían
adoptado de la siguiente forma: Frente: porque los que lo forman marchan siempre
a la vanguardia, con la frente en alto.
Popular: porque le abre los brazos a cuanto guatemalteco honrado desee
pertenecer a él.
Libertador: porque propone hacer una patria democrática y libre.34
La Revolución
Papel de la Escuela Normal para Varones
A finales del gobierno del general Ubico la Escuela Normal estaba militarizada y
para su funcionamiento se integraba de una unidad administrativa a cargo de
militares de profesión y encargada de impartir órdenes y disciplina castrense, y
una unidad académica integrada por un claustro de catedráticos civiles
encargados de la enseñanza. La escuela se caracterizaba entonces por tener un
internado obligatorio, régimen y disciplina militar, estudiantes becados en
condiciones económicas bastante reducidas, predominio de alumnos de la
provincia, y un claustro altamente cualificado presidido por Luis Martínez Mont.
Los estudiantes de esa época sufrieron arrestos indefinidos, palabras grotescas,
golpes y prácticas militares agotadoras de tres y cuatro horas diarias, en
menoscabo de las horas de estudio.Tras la caída del general Ubico, los
estudiantes de la Escuela Normal solicitaron mediante un telegrama al presidente
Ponce Vaides la desmilitarización del plantel el 15 de julio de 1944, pero no fueron
atendidos. Alentados por las circunstancias, insistieron y el nuevo Gobierno les
otorgó la desmilitarización del establecimiento educativo. Los normalistas fueron
reunidos en los corredores de la Escuela Normal para escuchar la orden militar del
día, que trató sobre la desmilitarización de la Escuela Normal. Los estudiantes
fueron desarmados y rompieron filas. El 1.º de agosto el personal administrativo
de la Escuela Normal pasó al control del nuevo director, el profesor Jorge Luis
Arriola.
Durante esta corta administración, la administración de la Escuela Normal mejoró
la alimentación de los internos, cambió a los inspectores, desarrolló el arte literario
y fomentó las relaciones Inter escolares que no existían hasta entonces. Las
primeras visitas fueron de las alumnas del Instituto Normal Central para Señoritas
Belén y luego se establecieron los jueves deportivos donde se invitaban a
institutos de secundaria de la ciudad de Guatemala para practicar encuentros
deportivos, tanto de mujeres como de hombres. Estos cambios hicieron que el
presidente Ponce Vaides viera con recelo a la Escuela Normal, por lo que
destituyó a Jorge Luis Arriola el 25 de septiembre de 1944 y nombró como director
en su lugar a Carlos Alberto Quintana quien era miembro activo del Partido Liberal
y a quien la institución declaró non grato.39 Como protesta, renunciaron los
profesores de la administración y los estudiantes emprendieron varias acciones:
elaboraron un manifiesto pidiendo la reinstalación del Dr. Arriola como director
hicieron aclaraciones a la prensa para salvar al Dr. Arriola emprendieron jornadas
de protesta para la liberación de su director convocaron a una huelga general en
que los internos abandonaron el edificio de la Escuela. La huelga convocada por
los estudiantes normalistas fue uno de los precursores de la Revolución del 20 de
Octubre.
Caída de Ponce Vaides
De julio a septiembre del mismo año, Ponce comenzó a dictar medidas coercitivas
contra la ciudadanía, apoyado por el Partido Liberal Progresista, con el objeto de
perpetuarse en el poder. Varios oficiales de graduación intermedia de alta en el
batallón de la Guardia de Honor comenzaron a cambiar impresiones y a proponer
soluciones para evitar el establecimiento de una nueva dictadura en el país. Entre
los militares estaban Manuel J. Pérez, el mayor Carlos Aldana Sandoval, el
capitán Jacobo Árbenz y Francisco Javier Arana, a quienes se sumó
prácticamente toda la oficialidad de aquel cuerpo militar. Algunos se encargaron
de mantener contactos con diversos activistas civiles que colaborarían durante la
lucha armada. Los enlaces principales que mantuvieron fueron los militares de
baja Jacobo Árbenz Guzmán y Enrique de León Aragón. Además, el hombre de
negocios Jorge Toriello, el dirigente obrero Silverio Ortiz, el doctor Julio Bianchi y
un grupo de estudiantes encabezados por los hermanos Mario Méndez
Montenegro Mario y Julio César Méndez Montenegro, Oscar de León Aragón y
Julio Valladares Castillo, entre otros.
En la noche anterior al 20 de octubre de 1944, después de coordinar las unidades
que estarían en combate, de comprobar las comunicaciones, adjudicar misiones y
objetivos y de establecer un puesto de mando, los mayores decidieron comenzar
las operaciones de acuerdo con el plan estratégico establecido, sin la asistencia
del mayor Aldana Sandoval y del coronel Humberto Díaz, quienes por diversas
razones no estuvieron presentes en la hora convenida: se emplazaron dos piezas
de artillería en la zona 5 para cañonear el Castillo de Matamoros, mientras que
dos tanques cubrían el frente del cuartel para evitar fugas; desde los altos del
Cerrito del Carmen, otras dos unidades bombardearon el Fuerte de San José
Buena Vista Castillo de San José, también sitiado por otro par de tanques. Se
neutralizó el campo de aviación del Aeropuerto Internacional La Aurora y luego se
trajeron cuatro cañones más para emplearlos contra Matamoros y el Castillo de
San José, que causaron en ambos estragos materiales en los edificios y una
considerable cantidad de bajas entre muertos y heridos. Finalmente, fueron
colocados cuatro tanques frente al Palacio Nacional con la orden de atacar en
caso de encontrar resistencia.
En cuanto a Árbenz, Jorge Toriello y el teniente Enrique de León Aragón, estos
estuvieron repartiendo armas a los civiles que las solicitaban para unirse a la
lucha. Los primeros civiles que se incorporaron a ella fueron quince estudiantes
universitarios que llegaron a la Guardia de Honor a las dos de la mañana, a los
que se entregaron armas inmediatamente. Otro contingente civil muy valioso fue el
constituido por obreros armados acaudillados por el legendario dirigente Silverio
Ortiz. Entre todos ellos lograron reunir ochocientos hombres que pelearon en
diversos barrios de la ciudad, entre otros, «La Palmita», «La Reformita», «Santa
Cecilia» y en las calles céntricas, enfrentándose a la policía nacional y a los
francotiradores que cobraron muchas vidas humanas. El contingente obrero
estuvo integrado por albañiles, carreteros, maestros, tipógrafos, ferrocarril
Gobierno del general Jorge Ubico.
El general Jorge Ubico Castañeda, presidente de Guatemala de 1931 a 1944.
Cuando Ubico tomó el poder en 1931, eran numerosos los países que se inclinaban por
gobiernos autoritarios; de esta manera, una vez en el poder, Ubico Castañeda asumió
poderes autoritarios y métodos de espionaje y represión similares a los de Barrios y
Estrada Cabrera, y mantuvo una Asamblea legislativa obediente a sus mandatos.
Inteligente, dinámico y temperamental, se caracterizaba por controlar hasta el más
mínimo detalle de la vida de Guatemala; uno de sus principales objetivos fue el de lograr
una reorganización de la Administración Pública, para lo que nombró a varios allegados
suyos, los llamados Ubiquistas, en posiciones clave del Gobierno. Su gobierno se
caracterizó por un esfuerzo por estabilizar las finanzas del Estado, reduciendo el gasto
público a costa de, entre otras medidas, reducir los sueldos de los empleados públicos en
un 40 % para contrarrestar el déficit del gobierno; su gobierno se caracterizó por las
acciones de una policía y poder judicial implacables con el delito, la corrupción y cualquier
tipo de oposición al régimen. Finalmente, completó la centralización del poder al eliminar a
los alcaldes popularmente electos por intendentes que eran nombrados por el propio
presidente.
Es significativo su impulso a la construcción de obra pública, especialmente carreteras, en
beneficio de la actividad cafetalera, dominada por inmigrantes alemanes en la Verapaz y
por terratenientes guatemaltecos en el resto del país. Para la construcción de carreteras
empleó trabajo forzado de indígenas, vigilados por el cuerpo de ingenieros del Ejército.
Por medio del decreto 1995 de 1934, canceló las deudas impagables que los jornaleros
tenían con los hacendados, suprimiendo así el Reglamento de Jornaleros impuesto por
Justo Rufino Barrios en 1877; pero, para contrarrestar una potencial escasez de mano de
obra para las fincas, promulgó el Decreto 1996: la «Ley de Vagancia» y la «Ley de
Vialidad», las cuales obligaban a todo campesino que no tuviera un mínimo de tierras a
trabajar cierta cantidad de días al año al servicio de un hacendado; si esto no se podía
comprobar, el jornalero debía trabajar gratuitamente en los caminos.
Puede decirse que su administración se mantuvo gracias al monopolio bananero de la
«frutera» (la United Fruit Company), a la que le otorgó generosas concesiones en
Tiquisate y el usufructo del ferrocarril. Conforme avanzaron los sucesos de la Segunda
Guerra Mundial, la política norteamericana y sus compromisos con la «frutera» lo
obligaron no solo a declarar la guerra a las naciones del Eje sino a permitir el
establecimiento de bases estadounidenses en Guatemala. Entre los beneficios que recibió
del Gobierno estadounidense a cambio de su alianza en la guerra hubo armamento
moderno para el Ejército y entrenamiento en la Escuela Politécnica a cargo de militares
norteamericanos.
Renuncia de Jorge Ubico
La profesora María Chinchilla Recinos en 1940. Su muerte durante la manifestación del
25 de junio de 1944 precipitó la renuncia del presidente Jorge Ubico. En mayo de 1944 se
organizó el «Partido Social Democrático» (PSD), que aglutinó a profesionales
universitarios y militares, y que se autodefinía como «socialista democrático: socialistas
depurados y demócratas efectivos».32 Entre sus miembros estaban: El coronel Guillermo
Flores Avendaño, quien ocupó varios cargos públicos en los Gobiernos de José María
Orellana, Lázaro Chacón y Jorge Ubico. El licenciado Carlos Zachrisson: exministro de
Finanzas de José María Orellana.
El Dr. Julio Bianchi: reconocido médico, exmiembro fundador del «Partido Unionista» que
derrocó a Manuel Estrada Cabrera en 1920, y exembajador de Guatemala ante los
Estados Unidos.
Jorge Toriello Garrido, comerciante.
Los miembros del PSD tuvieron una participación activa en los movimientos sociales que
se desarrollaron en junio de ese año. El 1.º de junio de 1944, el Gobierno de Ubico
Castañeda incrementó el salario de los empleados públicos en un 15 %, pero solo para
los que ganaban menos de quince quetzales mensuales. Esto dejaba fuera a los
maestros, quienes comenzaron una serie de protestas pacíficas para ser incluidos en este
aumento.30 Por su parte, los estudiantes universitarios iniciaron marchas pacíficas para
exigir la destitución de sus decanos, ya que durante el gobierno del general Ubico la
Universidad Nacional era dependencia del Ministerio de Instrucción Pública y las
autoridades eran nombradas directamente por el presidente de la República; Ubico
Castañeda accedió a cambiar a los decanos, pero los sustitutos que nombró no fueron del
agrado de los estudiantes, quienes redoblaron sus protestas.
La carta de los 311
Esta fue un documento firmado por trescientos once individuos, principalmente jóvenes
universitarios, que se envió al presidente Ubico Castañeda tras la supresión de las
garantías constitucionales que este ordenó después de las protestas de los estudiantes
universitarios.36 En él se destaca, la petición de renuncia del presidente Ubico.
Este memorial se redactó en casa del Dr. Julio Bianchi y lo firmaron trescientas once
personas, entre quienes estaban:
José Azmitia, César Brañas,Eduardo Cáceres Lehnhoff, Manuel Galich, Flavio
Herrera,Julio César Méndez Montenegro, Dr. Carlos Federico Mora, Lic. David Vela
Ubico no respondió favorablemente a este memorando, como se desprende de la
segunda misiva que se le dirigiera pocos días después, y en la que se le exige su
renuncia nuevamente. Esta vez rubricaron la petición Ernesto Viteri B., José Rölz Bennett,
Francisco Villagrán, Eugenio Silva Peña, Federico Carbonell y Federico Rölz Bennett.
La manifestación del 25 de junio
El 25 de junio al igual que el día anterior, se convocó a una marcha pacífica por las
principales calles de la ciudad, el grueso de los manifestantes eran trabajadores,
estudiantes y maestros, Jorge Ubico mandó a la caballería a disolver la manifestación de
forma violenta utilizando incluso bombas de fósforo blanco contra los civiles,
convirtiéndose en un suceso trágico dejando como saldo varios muertos y heridos, entre
las muertes se visibilizó especialmente la de la maestra María Chinchilla y en su
homenaje se instituyó desde entonces cada 25 de junio como el Día del Maestro en el
país.
Manifiesto de renuncia
Ante las anteriores misivas, y el descontento popular generalizado, Ubico Castañeda
decidió renunciar el 1.º de julio de 1944: Manifiesto del general Jorge Ubico al Pueblo de
Guatemala: El día de hoy presenté a la Honorable Asamblea Legislativa la renuncia del
cargo de presidente de la República. La presenté con carácter de irrevocable. Volveré así
a la vida privada, después de consagrar al servicio del país mis energías y experiencia en
la vasta labor de dirección de un gobierno de orden y progreso. Me retiro del poder
dejando tras de mí una obra realizada; que si no llena ni hubiera llegado nunca a colmar
mis aspiraciones de guatemalteco, es prueba no refutable del amor que como ciudadano
profeso a mi patria y del cuidado que le dediqué como gobernante.
Jamás mis antecesores tuvieron que hacer frente, como yo, a una época tan preñada de
dificultades y peligros; y me satisface poder asegurar que los que juzguen mi actuación,
hoy y mañana con espíritu ecuánime y sereno, ajustarán su veredicto a la medida de mis
pretensiones. Un movimiento que empezaba a tomar caracteres de violencia, iniciado y
proseguido hasta ahora por una minoría de los habitantes de la capital, me llevó a la
decisión de resignar el mando pues a pesar del pequeño número de quienes se rebelaron
como descontentos del régimen gubernativo, es manifiesto, en las peticiones que ellos me
dirigieron, su deseo principal y unánime de que renunciara al ejercicio de la presidencia.
Así lo hice, en seguida, sin dudas ni vacilaciones, porque en ningún momento del lapso de
mi mandato abrigué el propósito de afirmarme en el poder contra la voluntad de mis
condicionales. Al cesar en las fatigas y sinsabores del elevado cargo que acepté en
cumplimiento de un deber de ciudadano, hago expresa mi gratitud para el pueblo leal que
estuvo a mi lado en circunstancias prósperas y adversas, lo mismo que para los
funcionarios y empleados que me prestaron meritoria ayuda; y formulo votos muy sinceros
por la ventura de mi patria y la armonía entre mis ciudadanos.
Guatemala, 1°. de Julio de 1944
Jorge Ubico
Motivaciones de la renuncia
Los escritores liberales han dicho que Ubico Castañeda renunció luego de los
acontecimientos de los últimos días de junio de 1944 para evitar un inútil derramamiento
de sangre en el país;29 pero, por su parte, los opositores a su régimen indican que lo hizo
para darle un escarmiento a Guatemala, y dejó en su lugar a los tres militares de su plana
mayor: Eduardo Villagrán Ariza, Federico Ponce Vaides y Buenaventura Pineda.
Cuentan que cuando la situación estaba ya inclinándose a favor de la renuncia de Ubico
Castañeda, los altos jerarcas del Ejército de Guatemala conferenciaron para determinar a
quienes nombrar para una comisión que le pregunta al Presidente de la República a quien
pensaba nombrar como sus sucesor para tan alto cargo. Los militares determinaron que lo
más prudente era comisionar para esto a los generales que tuvieran menos jerarquía
dentro de la institución armada guatemalteca: Eduardo Villagrán Ariza, Federico Ponce
Vaides y Buenaventura Pineda. Estos solicitaron la correspondiente entrevista con el
Presidente, la cual, aparentemente, transcurrió en términos como estos:- Permiso para
hablar con el Señor Presidente...Ubico Castañeda, quien acostumbraba a no apartar la
vista de sus documentos mientras atendía a sus visitantes, contestó sin mirarles:
- Sí, ¿qué quieren? Los generales, temerosos, continuaron:- Entre los miembros de su
Plana Mayor, se quisiera saber que si en caso, ¡que Dios no lo permita!, su Excelencia
llegara a faltar quien consideraría Usted que es el más apropiado para sucederle. Sin
pensarlo siquiera, Ubico Castañeda levantó la vista un momento, y señalándoles con su
pluma fuente contestó:
- ¡Ustedes tres! Tomado de: Entrevista con miembro de las juventudes universitarias que
participaron en los sucesos de junio de 1944. Realizada el 10 de abril de 1984.
Formación del Frente Popular Libertador
El 4 de julio, los estudiantes universitarios principalmente de las facultades de Derecho y
de Medicina formaron el Frente Popular Libertador (FPL). La mayoría de estos jóvenes
estudiantes eran de clase media y había incluso algunos de las élites del país. El 18 de
julio celebraron su primera junta general, y se nombró a Manuel Galich, Mario y Julio
César Méndez Montenegro, Manuel y Marco Antonio Villamar Contreras como su primera
junta directiva. Entre los participantes a esa reunión estuvieron Ricardo Asturias
Valenzuela, Alfonso Bauer Paiz y José Manuel Fortuny. Los fundadores del partido
explicaron el significado del nombre que habían adoptado de la siguiente forma: Frente:
porque los que lo forman marchan siempre a la vanguardia, con la frente en alto. Popular:
porque le abre los brazos a cuanto guatemalteco honrado desee pertenecer a él.
Libertador: porque propone hacer una patria democrática y libre.
La Revolución
Papel de la Escuela Normal para Varones
A finales del gobierno del general Ubico la Escuela Normal estaba militarizada y para su
funcionamiento se integraba de una unidad administrativa a cargo de militares de
profesión y encargada de impartir órdenes y disciplina castrense, y una unidad académica
integrada por un claustro de catedráticos civiles encargados de la enseñanza. La escuela
se caracterizaba entonces por tener un internado obligatorio, régimen y disciplina militar,
estudiantes becados en condiciones económicas bastante reducidas, predominio de
alumnos de la provincia, y un claustro altamente cualificado presidido por Luis Martínez
Mont. Los estudiantes de esa época sufrieron arrestos indefinidos, palabras grotescas,
golpes y prácticas militares agotadoras de tres y cuatro horas diarias, en menoscabo de
las horas de estudio. Tras la caída del general Ubico, los estudiantes de la Escuela
Normal solicitaron mediante un telegrama al presidente Ponce Vaides la desmilitarización
del plantel el 15 de julio de 1944, pero no fueron atendidos. Alentados por las
circunstancias, insistieron y el nuevo Gobierno les otorgó la desmilitarización del
establecimiento educativo. Los normalistas fueron reunidos en los corredores de la
Escuela Normal para escuchar la orden militar del día, que trató sobre la desmilitarización
de la Escuela Normal. Los estudiantes fueron desarmados y rompieron filas. El 1.º de
agosto el personal administrativo de la Escuela Normal pasó al control del nuevo director,
el profesor Jorge Luis Arriola.
Durante esta corta administración, la administración de la Escuela Normal mejoró la
alimentación de los internos, cambió a los inspectores, desarrolló el arte literario y
fomentó las relaciones Inter escolares que no existían hasta entonces. Las primeras
visitas fueron de las alumnas del Instituto Normal Central para Señoritas Belén y luego se
establecieron los jueves deportivos donde se invitaban a institutos de secundaria de la
ciudad de Guatemala para practicar encuentros deportivos, tanto de mujeres como de
hombres. Estos cambios hicieron que el presidente Ponce Vaides viera con recelo a la
Escuela Normal, por lo que destituyó a Jorge Luis Arriola el 25 de septiembre de 1944 y
nombró como director en su lugar a Carlos Alberto Quintana quien era miembro activo del
Partido Liberal y a quien la institución declaró non grato. Como protesta, renunciaron los
profesores de la administración y los estudiantes emprendieron varias acciones:
elaboraron un manifiesto pidiendo la reinstalación del Dr. Arriola como director hicieron
aclaraciones a la prensa para salvar al Dr. Arriola emprendieron jornadas de protesta para
la liberación de su director convocaron a una huelga general en que los internos
abandonaron el edificio de la Escuela.
La huelga convocada por los estudiantes normalistas fue uno de los precursores de la
Revolución del 20 de Octubre.
Caída de Ponce Vaides
De julio a septiembre del mismo año, Ponce comenzó a dictar medidas coercitivas contra
la ciudadanía, apoyado por el Partido Liberal Progresista, con el objeto de perpetuarse en
el poder. Varios oficiales de graduación intermedia de alta en el batallón de la Guardia de
Honor comenzaron a cambiar impresiones y a proponer soluciones para evitar el
establecimiento de una nueva dictadura en el país.43 Entre los militares estaban Manuel
J. Pérez, el mayor Carlos Aldana Sandoval, el capitán Jacobo Árbenz y Francisco Javier
Arana, a quienes se sumó prácticamente toda la oficialidad de aquel cuerpo militar.
Algunos se encargaron de mantener contactos con diversos activistas civiles que
colaborarían durante la lucha armada. Los enlaces principales que mantuvieron fueron los
militares de baja Jacobo Árbenz Guzmán y Enrique de León Aragón. Además, el hombre
de negocios Jorge Toriello, el dirigente obrero Silverio Ortiz, el doctor Julio Bianchi y un
grupo de estudiantes encabezados por los hermanos Mario Méndez Montenegro Mario y
Julio César Méndez Montenegro, Oscar de León Aragón y Julio Valladares Castillo, entre
otros.
En la noche anterior al 20 de octubre de 1944, después de coordinar las unidades que
estarían en combate, de comprobar las comunicaciones, adjudicar misiones y objetivos y
de establecer un puesto de mando, los mayores decidieron comenzar las operaciones de
acuerdo con el plan estratégico establecido, sin la asistencia del mayor Aldana Sandoval y
del coronel Humberto Díaz, quienes por diversas razones no estuvieron presentes en la
hora convenida: se emplazaron dos piezas de artillería en la zona 5 para cañonear el
Castillo de Matamoros, mientras que dos tanques cubrían el frente del cuartel para evitar
fugas; desde los altos del Cerrito del Carmen, otras dos unidades bombardearon el Fuerte
de San José Buena Vista Castillo de San José, también sitiado por otro par de tanques.
Se neutralizó el campo de aviación del Aeropuerto Internacional La Aurora y luego se
trajeron cuatro cañones más para emplearlos contra Matamoros y el Castillo de San José,
que causaron en ambos estragos materiales en los edificios y una considerable cantidad
de bajas entre muertos y heridos. Finalmente, fueron colocados cuatro tanques frente al
Palacio Nacional con la orden de atacar en caso de encontrar resistencia.
En cuanto a Árbenz, Jorge Toriello y el teniente Enrique de León Aragón, estos estuvieron
repartiendo armas a los civiles que las solicitaban para unirse a la lucha. Los primeros
civiles que se incorporaron a ella fueron quince estudiantes universitarios que llegaron a la
Guardia de Honor a las dos de la mañana, a los que se entregaron armas
inmediatamente. Otro contingente civil muy valioso fue el constituido por obreros armados
acaudillados por el legendario dirigente Silverio Ortiz. Entre todos ellos lograron reunir
ochocientos hombres que pelearon en diversos barrios de la ciudad, entre otros, «La
Palmita», «La Reformita», «Santa Cecilia» y en las calles céntricas, enfrentándose a la
policía nacional y a los francotiradores que cobraron muchas vidas humanas. El
contingente obrero estuvo integrado por albañiles, carreteros, maestros, tipógrafos,
ferrocarrileros, jornaleros y toda amplia gama de oficios.
En las primeras horas de la mañana del 20 de octubre, el Castillo de Matamoros elevó la
bandera blanca en señal de redención y a las 10:30 a. m. hizo lo mismo el Castillo de San
José. Algunos hechos callejeros violentos por parte de la resistencia obligaron al ejército
revolucionario a integrar con estudiantes y maestros un cuerpo de vigilancia llamado
«Guardia Cívica», que patrulló la ciudad de Guatemala desde la noche del 20 de octubre
en adelante, en sustitución de la policía nacional. Los boy scouts también colaboraron con
los triunviros, dirigiendo el tráfico en las esquinas más concurridas, y las mujeres
guatemaltecas prestaron su labor como ayudantes de enfermería en los hospitales y
puestos de socorro.
El 20 de octubre de 1944 selló por primera vez en la historia republicana de Guatemala la
unión entre ejército y civiles revolucionarios. Después de la rendición de los dos bastiones
militares defensores del gobierno de Federico Ponce, el mandatario y su gabinete
levantaron la bandera blanca del cese de hostilidades. Para ello fue necesario que los
combatientes revolucionarios llegaran al acuerdo de integrar un mando unificado
integrado por Francisco Javier Arana, representando a los jóvenes oficiales de la Guardia
de Honor y Jacobo Árbenz Guzmán y Jorge Toriello Garrido, en representación de los
sectores militares democráticos egresados de la Escuela Politécnica, así como a los
estudiantes, obreros y políticos que coadyuvaron a derrocar los gobiernos de Jorge Ubico
y Ponce Vaides.
Los dirigentes exigieron telefónicamente la renuncia escrita de Ponce, desde la embajada
de Estados Unidos. Después de solicitar la mediación del cuerpo diplomático y de cuatro
horas de negociación, ambas partes acordaron los términos de la rendición del Gobierno y
el cese total de hostilidades de las fuerzas militares que lo apoyaban.
Junta revolucionaria de gobierno
Luego de estos sucesos se difundió la noticia de que Ponce Vaides había solicitado asilo
político en México y el gobierno había sido tomado por un triunvirato compuesto por un
civil y dos militares: el civil Jorge Toriello Garrido, el mayor Francisco Javier Arana y el
capitán Jacobo Árbenz Guzmán. Las principales funciones del Gobierno de transición
fueron derogar los decretos que había promulgado la administración anterior. Convocó a
una Asamblea Nacional Constituyente que produjo una nueva Carta Magna. Quedó
instituida la Junta Revolucionaria del 20 de octubre de 1944, con el propósito de
garantizar a los guatemaltecos un marco constitucional para llevar a Guatemala a una
democracia representativa.49 Entre los decretos más importantes que firmó la Junta
Revolucionaria se encuentran:
Decreto N.º 1: Disolución de la Asamblea Nacional y convocatoria para elección de
Diputados para integrar la Asamblea Revolucionaria.
Decreto N.º 7: Se deroga el Decreto N.º 1474 desde el 1 de enero de 1945, anulando el
servicio personal (trabajo forzoso) por pago de impuesto de vialidad.
Decreto N.º 14: Se otorga autonomía a la Universidad Nacional, que pasa a llamarse
Universidad de San Carlos de Guatemala.
Junta revolucionaria de gobierno
Luego de estos sucesos se difundió la noticia de que Ponce Vaides había solicitado asilo
político en México y el gobierno había sido tomado por un triunvirato compuesto por un
civil y dos militares: el civil Jorge Toriello Garrido, el mayor Francisco Javier Arana y el
capitán Jacobo Árbenz Guzmán.
Las principales funciones del Gobierno de transición fueron derogar los decretos que
había promulgado la administración anterior. Convocó a una Asamblea Nacional
Constituyente que produjo una nueva Carta Magna. Quedó instituida la Junta
Revolucionaria del 20 de octubre de 1944, con el propósito de garantizar a los
guatemaltecos un marco constitucional para llevar a Guatemala a una democracia
representativa. Entre los decretos más importantes que firmó la Junta Revolucionaria se
encuentran:
Decreto N.º 1: Disolución de la Asamblea Nacional y convocatoria para elección de
Diputados para integrar la Asamblea Revolucionaria.
Decreto N.º 7: Se deroga el Decreto N.º 1474 desde el 1 de enero de 1945, anulando el
servicio personal (trabajo forzoso) por pago de impuesto de vialidad.
Decreto N.º 14: Se otorga autonomía a la Universidad Nacional, que pasa a llamarse
Universidad de San Carlos de Guatemala.
Constitución de 1945
Los dirigentes del movimiento armado de octubre formaron una junta de gobierno que
conservó el mando de la República hasta el 15 de marzo de 1945. Durante este período
se promulgó la nueva Constitución de la República de Guatemala, que fue redactada y
aprobada por una Asamblea Nacional Constituyente, y firmada por el presidente de la
Asamblea Revolucionaria, Jorge García Granados.
Entre otras cosas, la nueva Constitución autorizó la organización de sindicatos, los cuales
estaban prohibidos en los gobiernos liberales, se creó el cargo de jefe de las fuerzas
armadas y se abolió el trabajo forzado, además se aprobó por primera vez en el país el
voto femenino.
Los gobiernos de la Revolución
La Revolución de Octubre ha sido interpretada como el período en que emerge la
pequeña burguesía guatemalteca y del proceso de hegemonización de la burguesía en el
manejo del poder político. El nuevo papel del Estado requería de un número creciente de
servidores públicos; su apertura democrática estimuló la organización popular y el mayor
protagonismo de las capas urbanas logró que sus áreas de vida ubicadas en la periferia
de la ciudad de Guatemala fueran atendidas por el Estado ya que son partes de la base
social que sustenta los regímenes revolucionarios.
Cuando ocurrió la Revolución de 1944, la ciudad tenía un escaso desarrollo urbano, que
se reflejaba en una deficiente y diferenciada cobertura de servicios esenciales, así como
pocas posibilidades de trabajo para la población, por la casi inexistente industrialización;
excepto por una fábrica de cerveza, otra de cemento y algunas textiles y jaboneras, las
principales actividades económicas eran agrícolas y artesanales. Guatemala dependía en
todo de la importación de artículos tanto suntuarios como necesarios. Con los gobiernos
revolucionarios aparece un nuevo concepto de la administración municipal, basado en la
autonomía y en la elección de las corporaciones por la población de los municipios,
aunque, desde el principio, esta situación tuvo repercusiones en el desarrollo urbano de la
ciudad, ya que existieron fricciones políticas entre el Gobierno y las corporaciones ediles,
principalmente con la de Juan Luis Lizarralde, quien fue elegido en 1951 tras ser
postulado por los partidos anticomunistas de Guatemala.
Gobierno de Arévalo
El gobierno del primer presidente electo democráticamente en la historia de Guatemala,
Juan José Arévalo, se distinguió por sus numerosas realizaciones educativas y de
beneficio para la mayoría de las capas medias urbanas y de los intelectuales más
consecuentes. Sin embargo, la oligarquía y los sectores influyentes, apoyados por el
sector conservador del Ejército, comenzaron a conspirar contra el nuevo Gobierno. El
presidente Arévalo Bermejo principió su gobierno el 15 de marzo de 1945, y desde el
principio utilizó un lenguaje a veces disociador, que empezó a polarizar a la sociedad
guatemalteca, causando entre los terratenientes la sensación de que solamente era el
gobernante de una parte de los guatemaltecos. En el libro «Despacho Presidencial» de
Arévalo, se observa que el gobierno empezó con sanciones a la oposición,
intervencionismo económico del Estados y un decidido apoyo a un movimiento sindicalista
recién surgido. Así entonces, las fuerzas de oposición al gobierno arevalista poco a poco
fueron marginadas y empezaron a temer la implantación del socialismo en el país.29 Por
otra parte, es importante destacar que el presidente Arévalo tomó posesión con poder
limitado, restringido por los militares, que estaban acaudillados por el teniente coronel
Arana.
El frente de lucha del gobierno arevalista fue preponderantemente urbano y, a diferencia
de su sucesor, no enfrentó los problemas de la tenencia de la tierra y el trabajo agrícola, a
pesar de que la mayoría de la población era rural e indígena, salvo en lo relacionado con
los trabajadores de la agricultura tecnificada norteamericana aposentada en las vastas y
fértiles regiones de Bananera y Tiquisate. Por otra parte, el régimen revolucionario,
impulsado y dirigido por miembros de las capas medias directa e indirectamente,
fortaleció las posiciones de aquellas y las acrecentó Por su parte, el sector terrateniente
se organizó a través de las asociaciones de agricultores, comerciantes, industriales,
banqueros, aseguradores y especuladores financieros, etc.
Arana y Árbenz fueron ascendidos al grado de coronel y teniente coronel,
respectivamente. El 16 de diciembre de 1945, Dr. Arévalo, en compañía de un periodista
estadounidense y dos bailarinas rusas que estaban de visita en Guatemala, tuvo un
terrible accidente automovilístico en la carretera a Panajachel: cayó al barranco y quedó
gravemente herido, mientras que todos sus acompañantes murieron. Creyendo que la
recuperación del presidente iba a ser prolongada, los dirigentes del Partido Acción
Revolucionaria (PAR) suscribieron un pacto con el ya teniente coronel Arana, en el que
este se comprometía a no intentar ningún golpe de Estado contra el presidente
convaleciente, a cambio de que los partidos revolucionarios apoyarían a Arana como su
candidato oficial en las siguientes elecciones. Este fue el famoso «Pacto del Barranco».
Sin embargo, la recuperación del presidente fue casi milagrosa y pronto pudo hacerse
cargo del gobierno nuevamente, aunque no estuvo de acuerdo en aceptar el Pacto del
Barranco.w Arana había aceptado este pacto porque quería ser conocido como un «héroe
demócrata» de la sublevación contra Ponce y creyó que el Pacto del Barranco
garantizaría su posición cuando llegara el momento de las elecciones a presidente.
Arana era una persona muy influyente en el Gobierno de Juan José Arévalo, y había
logrado ser nominado como el siguiente candidato a la presidencia, por delante del
capitán Arbenz, a quien se le dijo que por su corta edad (apenas 36 años en ese tiempo)
no tendría problema en esperar su torno para las elecciones siguientes. Pero la élite
social no estaba conforme con el gobierno arevalista, pues por primera vez en la historia
del país la clase media urbana tenía poder y lo había utilizado para que el Gobierno
adoptara medidas en favor de los obreros de la ciudad. La élite consideraba nocivas las
reformas sociales y consideraba que era más fácil hacer negocios y dinero —y que era
más seguro para ellos— vivir en un régimen dictatorial como el de Ubico.
Los terratenientes tradicionales empezaron a cortejar al teniente coronel Arana, para que
liderara un golpe de Estado contra Arévalo y se opusiera a las nuevas reformas que este
había emprendido. Pero Arana estaba indeciso porque eso significaba perder el apoyo de
los recién formados sindicatos urbanos, quienes eran sus votos seguros en las elecciones
de 1950, en donde estaba garantizada su candidatura presidencial por el partido oficial.
La división entre Arana y el gobierno arevalista empezó a notarse más en 1948, cuando
se eligió a la mitad del congreso y Arana apoyó a sus propios candidatos, de los cuales
ninguno resultó elegido por la ineptitud de su jefe de campaña, el oficial Ricardo Barrios
Peña —quien era nieto de Justo Rufino Barrios—. A partir de ese momento, las relaciones
entre Arana tanto con el presidente Arévalo como con el Congreso se fueron
distanciando, y se empezó a rumorar un posible intento golpista del militar y un posible
descontento del presidente con el movimiento «Arana para presidente» que ya se había
iniciado.
Existen varios relatos de intentos golpistas maquinados por Arana que se frustraron por
diversas circunstancias: en una ocasión, durante una celebración en octubre de 1948 en
la Quinta Samayoa —entonces una propiedad rural en las afueras de la Ciudad de
Guatemala— Ricardo Barrios Peña y sus amigos habrían convencido a Arana para llevar
a cabo un golpe de Estado, pero el joven oficial Carlos Paz Tejada lo habría evitado
diciéndole enérgicamente a Arana que se convirtiera en «otro Ubico». En otra
oportunidad, a mediados de 1949, Arana habría girado instrucciones a sus hombres en la
Guardia de Honor para que lo esperaran en la noche para dar un golpe contra el
Gobierno; pero Arana ya no llegó porque pasó la noche bebiendo con Arévalo en la Casa
Presidencial.66 A pesar de que Árbenz tenía muchos seguidores en las fuerzas armadas,
Arana sabía que había varios grupos independientes y numerosos oficiales indiferentes a
la situación; además, tenía a sus más cercanos colaboradores en posiciones clave en el
ejército, aprovechando su puesto de jefe de las Fuerzas Armadas; pero a Arana lo detuvo
su indecisión entre dar un golpe y alcanzar la presidencia por medios legales.
Tras el fracaso en las elecciones legislativas Arana fue rechazado por el PAR y el Frente
Popular Libertador (FLP) —partido de los estudiantes universitarios—, en el que
únicamente la facción de Mario Méndez Montenegro lo apoyaba; de hecho, en abril de
1949 se produjo un cisma en el FLP, formándose el Frente Popular Libertador Ortodoxo
que apoyaba a Arana y que comenzó la campaña presidencial de este en el interior de la
república. Al mismo tiempo, se empezaba a perfilar la candidatura del teniente coronel
Árbenz porque parecía favorable a los obreros y respetuoso de la Constitución y porque
en el interior de la república únicamente un militar podría derrotar a Arana.
Gobierno de Jacobo Árbenz
Múltiples conspiraciones y asonadas militares no lograron derribar el Gobierno de Arévalo,
debido al fuerte apoyo popular y sindical con el que contaba, tanto así que no solo logró
culminar su mandato, sino que incluso pudo entregar el poder en un contexto pacífico y de
elecciones democráticas a su sucesor, el coronel Jacobo Árbenz Guzmán quien tenía
tendencias revolucionarias más radicales que las de Arévalo. Cuando inició el gobierno de
Árbenz, el 76 % de los habitantes poseían menos del 1.0 % de las tierras; mientras que
un 2.2 %, el 70 %. La United Fruit Company era dueña de más del 50 % de las tierras
cultivables del país, de las que únicamente cultivaba el 2.6 %; y los campesinos tenían
sueldos miserables. Por otra parte, desde el gobierno de Manuel Estrada Cabrera existían
monopolios norteamericanos de empresas subsidiarias de la UFCO y que se dedicaban al
transporte de carga por ferrocarril y vapores, los que salían de Puerto Barrios, Izabal,
puerto controlado por la frutera. Asimismo, controlaban la generación de la electricidad,
los teléfonos y telégrafos del país. Estas empresas no pagaban ningún tipo de impuesto
por el uso de los recursos nacionales, gracias a las generosas concesiones otorgadas por
Estrada Cabrera, y ratificadas por los Gobiernos de José María Orellana y Jorge Ubico.
Árbenz dijo en su discurso de toma de posesión:
Nuestro gobierno se propone iniciar el camino del desarrollo económico de Guatemala,
tendiendo hacia los tres objetivos fundamentales siguientes: convertir nuestro país de una
nación dependiente y de economía semicolonial en un país económicamente
independiente; convertir a Guatemala de país atrasado y de economía
predominantemente semifeudal en un país moderno y capitalista; y hacer que esta
transformación se lleve a cabo en forma que traiga consigo la mayor elevación posible del
nivel de vida de las grandes masas del pueblo.
Basándose en su plan de gobierno, realizó lo siguiente:
Promulgó el Decreto 900, para expropiar los terrenos ociosos de la UFCO.
Principió la construcción de la carretera al Atlántico y que fue terminada por los gobiernos
de Carlos Castillo Armas y de Miguel Ydígoras Fuentes debido a la importancia
económica de la misma. Tal y como había previsto el Gobierno de Árbenz, una vez
concluida la carretera, el monopolio ferroviario de la IRCA se derrumbó. Comenzó la
construcción del puerto Santo Tomás de Castilla en donde se encontraba el puerto Matías
de Gálvez, para competir con Puerto Barrios, puerto controlado por la UFCO, aunque la
construcción de este puerto no se terminó sino hasta después del Terremoto de
Guatemala de 1976. Empezó los estudios para la planta de generación Jurún Marinalá,
para competir con la empresa eléctrica en manos de norteamericanos.
En 1952, ganó las elecciones a alcalde Juan Luis Lizarralde, apoyado por el Partido de
Unificación Anticomunista (PUA), el Comité de Estudiantes Universitarios Anticomunistas
(CEUA), la Unión Patriótica y la Juventud Nacionalista, en una muestra de elecciones
verdaderamente democráticas. Esta administración tuvo enfrentamientos con el Gobierno
del coronel Árbenz, pero el Gobierno, mediante obra pública intervino en la producción de
nuevos espacios en la ciudad y, en algunos casos, en la valorización de la tierra que fue
incorporada a la ciudad por medio de los nuevos ejes viales como la carretera
Interamericana que se construyó a partir del Hospital Roosevelt.
La Contrarrevolución
Operación PBSUCCESS, Carlos Castillo Armas y Golpe de Estado en
Guatemala de 1954.
Muralista mexicano Diego Rivera quien pintó el cuadro «Gloriosa victoria». En el centro
del cuadro, el secretario de estado de los EE. UU, John Foster Dulles le da la mano a
Castillo Armas. El jefe de la CIA, Allen Dulles, y el embajador estadounidense en
Guatemala, John Peurifoy están regalando dinero a los comandantes militares, mientras
que los indígenas trabajan como esclavos, cargando los barcos de la United Fruit
Company con bananos. A los pies del embajador, hay una bomba antropomorfizada que
contiene la cara sonriente del presidente Dwight Eisenhower. En el fondo está el
arzobispo Mariano Rossell y Arellano oficiando una misa sobre los cuerpos masacrados
de los trabajadores. Este cuadro fue prohibido en los Estados Unidos y desapareció
completamente durante los siguientes cincuenta años. En el año 2000, fue encontrado en
una bodega del museo Pushkin, en Rusia y desde entonces, está en calidad de préstamo
y en exhibición permanente en México.
Diez años después de la Revolución de 1944, en 1954, los opositores al gobierno de
Árbenz se unificaron en el llamado Movimiento de Liberación Nacional. Bajo el mando del
teniente coronel Carlos Castillo Armas y con el apoyo de Juan Córdova Cerna, director de
la CIA en Centroamérica, quien fue el verdadero líder del Ejército de Liberación y se
infiltró en el gobierno de la Junta Revolucionaria como ministro de Gobernación; esta
acción fue el preámbulo para que se iniciarán los planes para el derrocamiento en la
denominada «Operación PBSUCESS», la cual, bajo otro nombre tenía como objetivo
derrocar a la Junta Revolucionaria, sin embargo se logró hasta con el presidente Árbenz.
Con el apoyo de las dictaduras de Nicaragua y Honduras se planeó una invasión desde
este último país, se reunió un pequeño ejército, cuyos aviones incursionaron sobre
Guatemala, arrojando propaganda contra el Gobierno y atacando objetivos militares. El 18
de junio de 1954, el Ejército de Liberación invadió el país por Esquipulas y tomó
Chiquimula. Al presidente Árbenz solamente una sección del ejército le dio su apoyo por
lo que no pudo oponer una resistencia efectiva, el Ejército de Guatemala no cumplió con
las órdenes de defender el país y dejó avanzar la invasión del pequeño y mal armado
Ejército de Liberación. Árbenz renunció el 27 de junio, dejando la presidencia en manos
del coronel Carlos Enrique Díaz, jefe de las Fuerzas Armadas, y se asiló en la embajada
de México.
El coronel Díaz fue sustituido por una junta militar integrada por los coroneles Elfego H.
Monzón, José Luis Cruz Salazar y Mauricio Dubois. El coronel Monzón, presidente de la
junta militar, firmó con Castillo Armas, en San Salvador, un pacto que puso fin a la guerra,
y le otorgó el poder a este, quien había traicionado al Lic. Juan Córdova Cerna e
inmediatamente devolvió las tierras a los terratenientes e inauguró un período de
sucesivos gobiernos militares en el país que incurrieron en una considerable deuda
externa.