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Los trabajos de Persiles y
Sigismunda: texto y contexto
Nieves Rodriguez Valle
Aurelio Gonzalezhajos de Persiles y Sigismunda : texto y contexto (1617-2017) 1)
Nieves Rodriguez, Valle, Aurelio Gonzilez, editotes. — 1a ed, — Ciu- |
dad de México, México : El Colegio de México, Centro de Estudios
Lingitisticos y Literarios, Cécedra Torres Gémez Bodet, 2021.
333 p. 22 cm. — (Cétedra Torres Gémez Bodet)
|
ISBN 978-607-564-313-7 |
| 1, Cervantes Saavedra, Miguel cle, 1547-1616, ‘Trabajas de Persiles y
Sigismunda ~ Critica e interpretacién. 2. Cervantes Saavedra, Miguel de,
| 1547-1616 ~ Critica e interpretacién. 1. Rodriguez. Valle, Nieves, editor, IL |
Gonzalez, Aurelio, editor, |
Los trabajos de Persiles y Sigismund: texto y contexto (1617-2017)
Editores: Nieves Rodriguez Valle y Aurelio Gonzalez
Primera edicién, 2021
D.R. © EL. Couecio pz México, A. C.
Carretera Picacho Ajusco nim. 20
Ampliacién Fuentes del Pedregal
‘Alcaldia ‘Tlalpan
14110, Ciudad de México
www.colmex.mx
ISBN 978-607-564-313-7
Impreso en México
INDICE
TrittodWecibiis: sccm soa 43 es ees P58 F Leama 6 aa Il
é
“Desdecfan y borraban todo cuanto habia dicho”: deslindes de lo
seriocémico en el Persiles
TsABEL LOZANO-RENIEBLAS 6.0.0. c cece ete 17
El clima y otras tempestades: recursos narrativos en Los trabajos de
Persiles y Sigismunda
AURELIO GONZALEZ 6. cece ee eeeeee ee eneeueraensenes 43
Las dos geografias del Persiles
Ganrrera Virtanurva Noisca . 61
La Persileia de Miguel de Cervantes: apuntes sobre dos episodios
épicos y su adaptacién renacentista
Davin Hazagt RopriGuez BEREA «0.6.6.0 0 ee eee eee eee 81
“Puesto ya el pie en el estribo”, el Cervantes de siempre
Manta SrOOPEN GAUAN score so 5 v5 6 1 oe a mG AF a EEE 109
we
Vida y muerte en el Persiles de Cervantes
Mapiavta LAMBERTI 02... o.ceeeeveeeeeeeeeeeeeeeenaes 125
“Entre tantas islas, fuego y nieves”, Lo maravilloso septentrional
en el Persiles
Maria José RODILA LEON 0.66.0. cece cece cece neces 1398 LOS TRAMATOS DE PERSIE ES Y StGISMUNDA PEXTO Y CONTEXTO (1617-2017)
Las otras peregrinaciones del Persiles
PAOLA ENCARNACION SANDOVAL . PANG GFE ED w cuneae moans
Espectaculos y mecanismos de representacién on la narracién del
Persiles
DANN Cazés GRY eee cece cece ee
La fragancia de la pantera: funcidn de los animales en el Persiles
Junio Maria FernAnpez Masa .. 00.0...
ook
Diez dias con sus noches. Contextualizacién del episodio de
Lisboa en Los trabajos de Persiles y Sigismunda (LIT, 1)
CARLOS ALVAR ...... WG EGG a a paren ms 5 3 ss 25 A ncen
Ruperta y Croriano, sintesis del arte de narrar cervantino
Nieves Ropricurz Vain...
Oi, callar, hablar entre sf: notas al arte de la voz en el Persiles
Gustavo ILLapEs AGuiaR . UBUD Gh a were sicteawin: G99 gg HF 2 coo
“Dime cémo hablas y te diré quién eres”: la caractetizacién
de personajes en el Persiles
Victor ApriAN Garcia-Cérpova . . ABH OO se Haye of
Clodio, el “maldiciente discreto”
JORGE VALENZUELA... 2.0.0...
Clodio o la imprudencia metatextual
Ricarpo José Castro Garcia... poe ye
151
167
183
209
227
245
261
277
287
| cuacterizacién ambivalente en el Persiles: Mauricio y su
imulacién
delensa de la di
Nears ROMERO RUBIO .........-22.0- = Se fle
inDICE
9liSPECTACULOS Y MECANISMOS DE REPRESENTACION
EN LA NARRACION DEL PERSILES
Dann Cazés Gryj
Universidad Iberoamericana
Ein las novelas de Cervantes abundan episodios en los que se narra 0 des-
cribe la presentacién de espectéculos de algiin tipo, desde montajes tea-
trales propiamente dichos hasta tepresentaciones parateatrales otras
manifestaciones que, si bien menos convencionales o evidentes, tienen
algiin grado de espectacularidad,' Se encuentra, as, le funcién de titeres
lel maese Pedro en el segundo Quijave representada para entretenimiento?
o las danzas que Preciosa de La Gitanilla ejecuta ante un grupo de espec-
Lo espectacular se entiende como rasgo de aquello concebido para su
representacién y que se offece a la vista (y ofdo) de los espectadores, sobre un espacio y
con una duracién determinados (véase Diccionario de la lengua espariola, Espasa-Calpe,
Madrid, 2001, s.. “Espectéculo”. En adelante DLE). Tadeus Kowzan describe el cardcter
espectacular de manifestaciones culeurales diversas que van de lo mas cercano al
especticulo “puro”, como puede ser una corrida de toros, hasta lo que podria decirse
estrictamente literario —entendiendo la literatura como arte de Ia palabra—, como la
lectura silenciosa de un texto, Considera, asf, fendmenos varios que tienen un mayor ©
menor desarrollo en la organizacién de una trama prevista trazada previamente,
configuracién de personajes, composicién elaborada de la palabra, ercétera, o bien en
cluso de recursos del especticulo como gestualidad y movimiento corporal, iluminacién,
miisica o efectos sonoros, entonacién de la vor, etcétera. De esta forma habla de to
espectacular en ceremonias, procesiones, la danza, el teatro, Ia improvisacién, los
narradores orales, la predicacién (véase Kowzan, Literatura y espectdeulo, Taurus, Madrid,
1970, pp. 29-45),
2 Miguel de Cervantes Saavedra, El ingemiaso hidalgo don Quijote de La Mancha
Hed. de Luis Andrés Murillo, Castalia, Madrid, 1978, 11, 26.
167168 PANNE ASPs niiy
tadores ‘| Liy también otras manifestaciones que pueden contarse entre
for de es] a i
oriiiay de espectaculos y representaciones relatados, que se usan de
mints ; es
ticras y con finalidades diversas en cada novela, y que se encuentran
cn los textos con la descripcién de componentes visuales y sonoros, de
mor
miento y con desarrollo en el tiempo; a veces con una trama elabo-
rada, con fingimiento por parte de algunos de los participantes, pero
siempre frente a un grupo de personas més 0 menos involucradas entes
radas de que se trata de un juego o representacién, quienes hacen las
veces de piiblico espectador y emiten comentarios sobre lo presenciado,
Ast, los cantos 0 la recitacién de poemas, como en La Gitanilla, por cil
plo, donde la protagonista canta romances para un ptiblico a qual
admirado por la gracia de su interpretacién y paga por el placer del entre-
tenimiento, o la lectura en vor alta que un caballero hace del texto que
el enamorado poeta pobre entregé a Preciosa, y que provoca un comen-
oe negativo por parte de la protagonista porque el papel va acompa-
fiado de una moneda.‘ También hay narracién de aventuras y sucesos
—teales o fingidos— o lectura en voz alta de textos entretenidos, como
cnel primer Quijore, cuando el cura amigo del caballero lee la novela del
Gurioso impertinente,o el cautivo cuenta a los huéspedes de la venta sus
hazafias y venturas entre los motos, y ambas resultan en la distraccién y
disfrate del grupo (Quijote, I, 39). Incluso tiene carcter espectacular la
intervencién de la discreta Dorotea —y de quienes la acompafian disfia-
zados— cuando finge ser la princesa Micotnicona e interpreta su petso-
naje para convencer a don Quijote de acompafiarla, y asf poder llevarlo
hasta su casa (Quijote, 1, 30).
__ En ottos textos se describen acciones y actos ceremoniales o ceremo-
niosos, algunos acompafiados de gran fasto, otros descritos como si se
tratara de procesiones o desfiles. En el Persiles, por ejemplo, se cuenta
> Miguel de Cervantes Saavedea, ieani
4 wedra, La Gitanilla, Novelas ejemplares, ed. de Jua
Bautista Avalle-Arce Castalia, Madrid, 1982, ¢. I, pp. 75-84. nal
4 Ibid, pp. 79-84 y 87-89,
Mi 7
Miguel de Cervantes Saavedra, El ingeniaro hidalgo don Quijore de La Mancha I
ed. de Luis Andrés Murillo, Castalia, Madrid, 1978, I, 33. d
ESPECTACULOS ¥ MECANISMOS DE REPRESENTACION 169)
sobre la llegada, a la isla Golandia, de un navio inglés que muestra las
insignias con que identifica su origen, y dispara salvas de artillerfa como
aviso y saludo protocolatios (I, 11).6 Con més lujo, y con una intencién
bien particular, la galeota de Ricardo en El amante liberal entra a’Tiipa-
na adornada con banderas y sedas de colores, y haciendo disparos de
cuién, también como saludo. El lujo de la galeota provoca primero la
sdmiracion y maravilla de la “infinita gente del pueblo” que sale @
a marina para ver y luego la confusién y temor de todos cuando distin-
yicn que los navegantes van ricamente vestidos a la turquesca, por lo
cual piensan que es un ataque; todo ello, sin embargo, un engaio —un
‘jnontaje—, pues se trata de una broma que Ricardo se propuso hacer a
sus padres.” En La espariola inglesa, la legada del barco en el que vuelve
Ricaredo a Londres se describe como un suceso igualmente llamativo,
contto de laatencidn y festejo de todos, aunque el fasto y recursos espec-
tactlares que acompafian su entrada componen y expresan un estado
‘unimico ambiguo, pues si se trata de un arribo feliz. por el regreso a casa,
IRicaredo no quiere dar muesteas de alegria debido a la muerte del generals
por ello se mezclan sefiales tristes con las de festejo, alternando clarines
dle regocijo, trompetas roncas, tambores alegres, armas sobresaltadas,
pil,vos tristes, banderas invertidas, estandartes negros.8 Marchan de
noche con &nimo luctuoso, los encamisados y los enlutados que en su
procesién fiinebre, primero y a la distancia, darian la impresién de ser
fiantasmas por cémo se ven en la oscuridad las llamas de sus hachas, y
lucgo don Quijote toma a los personajes por posibles victimas, 0 por
matadores de algiin caballero (Quijote, 1, 19). La caminata de Periandro,
Autistela y sus compaferos de Belén hacia Lisboa provoca la maravilla y
espanto de quienes ven al “escuadrén” de gente “bizarra, gallarda’’ y en
& Miguel de Cervantes Saavedra, Los trabajos de Perslesy Sigismunda, ed. de Joan
Hautista Avalle Arce, Castalia, Madrid, 1969.
7 Miguel de Cervantes Saavedca, Hi amante liberal, Novelas ejemplares, cd. de Juan
Thautista Avalle-Arce Castalia, Madrid, 1982, ¢. 1, pp- 210-211.
8 Miguel de Cervantes Snavedra, La expariola inglesa, Novelas ejemplares, ed. de
Juan Bautista Avalle-Arce, Cascalia, Madrid, t. 1, 1982, p. 67,1/0 DANN CAZES GRYJ
r
‘remo bella, ataviados todos con los mas extraiios atuendos: ves
a lo batharo, con pieles y con las piernas desnudas, con casacas d
ciopelo verde, alo marinero, o con galas de septentrién (IL, 1); ral
ctipcién casi podria parecer la de alguna mescarada.
Hay, en fin, en estas narraciones,
yladew
referencias frecuent
es al uso dle
recursos del A i
especticulo, presencia de personajes relacionados con algu
na activic éni ipcic
idad escénica, desctipciones de representaciones o de accioney
jue pareceria ji is
auep ser montajes, gente disfrazada, 0 que deliberadamente
inter jes ii
nterprera personajes inventados, sea en el contexto de una escenif
cién, en el de un engario,
Cle
a © un accidente que provoca confusién. Desde
cae me
res que viajan atin disfrazados en el carro de las Cortes de la Muer
teen el Quij i
Quijote 0 los comediantes que se topan con los peregrinos en el
Persiles, hasta esi as divei 08 caso:
hasta las procesiones y marchas diversas u otros casos como los
mencionados, los espectéculos narrados entretienen a los personajes,
ip P
vocan situaci je fi i,
situaciones jocosas, engafan o asustan,
y sirven en la narraci
para componer atmésferas, para provocar la reaccidn de los oa
para introducir juegos en los que se mezclan 0 confunde, en diferent
niveles, la realidad de los personajes con la ficciéri de lo if
Te que se represen
. La erftica ha acusado y revisado bastante el recurso de las técnicas,
mas, procedimientos y usos del arte dramético y de la teatralidad auti-
seculares en las novelas de Cervantes, y ha sefialado la relacién general
dela narraci6n y la teatralidad en su obra, en aspectos que van de cd i;
discurso sobre el teatro y otras artes, o el comportamiento ore
los personajes, hasta la configuracién y composicién de episodios al
nes en forma afin a la estructura de una pieza teatral; también hen revi-
sido 4h manera en la que se describe la distribucién de personajes y la
m de sus acciones en un espacio determinado, tal vez pensando
en la forma como se presentarfan en un espacio escénico.? ¥ es claro que.
9 Bn i
ee, estudios puede verse los de Francisco Martinez Bonati, “Cervantes
yl regiones de la imaginacién”, Ditpostio, U:1 (1977), pp. 28-53; José Manuel Marti
Be eae teatrales del Quijote”, Anales Cervantinos, XXIV (1986), 4
27-46; Alfredo Baras, “Teatralidad del Quijote”, Anchropos, 98-99 (1988), pp. 98-065
ESPECTACULOS ¥ MECANISMOS DE REPRESENTACION 171
“mo poeta dramatico que conace muy bien el oficio y las técnicas tea-
siales, como maestro narrador y como escritor que parece siempre explo-
Lar las posibilidades de su arte, Cervantes supo incorporar en sus novelas
npectos relacionados con Ia representacisn y a composicién teatrales, y
provecharlos para componer juegos narrativos, a partir de poner a sus
jictsonajes en situaciones cercanas o semejantes a alguna forma de espec-
ticulo, y en las que hacen de participants, presentadores, representan-
tes 0 espectadores. En estas paginas me propongo explorar episodios de
1s trabajos de Persilesy Sigismunda en los que los petegrinos protagonis-
tas participan en o se relacionan de alguna manera con manifestaciones
lc tipo espectacular para observar cémo se configuran, cémo fancionan
las narraciones de los espectéculos o las referencia a los mecanismos
cspectaculares, asi como la informacién que pueden dar sobre los espec-
ticulos y la teatralidad auriseculares.'®
Joseph V. Ricapito, “La teatralidad en la prosa del Quijote”, Theamalia: Revista de Pocsica
lel Teatro, 5 (2003), pp. 315-330; Carlos Mata Indurdin, “El Persiles de Cervantes,
ligma del arte natrativo Barroco”, en Ignacio Arellano y Eduardo Godoy (eds.),
imas del Barroco hispdnico, Universidad de Navarra-Iberoamericana-Vervuert, Madtid-
Jiankfurt am Main, 2004, pp. 209-210; Aurelio Gonzalez, “El poder del encanto: de
lus molinos de viento a Ef retablo de las maravillas”, on A. Robert Lauer y Kust
Reichenberger (eds.}, Cervantes yu mundo, Reichenberger, Kassel, 2005, t Il, pp. 189-
10; Jesits G. Maestro, “Cervantes y el teatro del Quijote”, Hispania, 88:1 (2005), pp.
11-525 fests G. Maestro, “De Ja teatralidad en el Quijote, Sancho en Barataria o la
suubyersiGn de la preceptiva sobre lo cémico", en Emilio Martinez. Mata (coord),
Cervantes yel “Quijote”, Arco Libros, Madrid, 2007, pp. 97-112; Lilianne Lugo Herrera,
eatralidad y picaresca en Rinconete y Cortadillo de Miguel de Cervantes”, Antario de
Naudios Corvantinos, 13 (2017), pp. 203-218; Julia D’Onoftio, “Hasta el extremo de
pviiga’ Festejo, espectéculo y persuasién en las Novelar ejemplaves de Cervantes", en
‘'rancisco Citevas Cervera, Matiana Beauchamps, Valéria Moraes, Maria Augusta C.
Vieira y Karina F Zitlli (eds.), La pliema es ta lengua del alma, Universidad de Alcalé,
Alcala de Henares, 2018, pp. 481-493.
10 José Maria Diez Borque ha explorado este aspecto en Ja obra cervantina, en
“Cervantes y la vida teatral del Siglo de Oro”, en Héctor Brioso Santos (coord.),
Cervantes y el mundo del teatro, Reichenberger, Kassel, 2007, pp. 11-37; sobre la relacién
clos géneros draméticos y la novela especificamente en el Persles, véase a Amélie Adde,
Teatro y novela cervantina: interferencias de los géneros en Los erabajos de Persiles172 DANNEAZES GRY
Los primeros ejemplos tienen que ver con los lienzos pintados, cuyo
uso e introduccién permiten seguir el proceso de configuracién y com-
posicién de una trama, asi como considerar la construccién de un espec-
ticulo y las formas de su representacién, como resultado de un trabajo
de dramatizacién. Al inicio del libro tercero del Persiles, se narra la lleg:
da de Periandro, Auristela y sus compafieros a Portugal y se cuenta cdmo,
3 partir de que se ha cerrado el “capitulo” de las aveneuras, hazaitas y peli-
gr0s a lo largo de sus navegaciones por el Septentrién, el grupo se pre-
Para para un nuevo tipo de viaje y de acciones relacionados con la
peregrinacién. No queda atrds, sin embargo, la memoria de los “traba-
jos” pasados; antes bien, la relacidn de sus sucesos y hechos se transfor:
ma en materia literatia. A lo largo de los primeros libros, Periandro no
ha perdido oportunidad de relatar bien por extenso su historia cuando
se lo piden 0 cuando se oftece Ia ocasisn, no sélo por dat cuenta deta-
llada de sus andanzas, hazafias o sufrimientos —como pedirfa el relato
histérico—, sino tal ver también por el solo gusto de narrar, o incluso
ara explorar formas de contar y hacer su cucnto agradable, Porque
Periandro oftece, en opinién de algunos de sus escuchas, una relacion
agradable y entretenida; tambien reflexiona, en efecto, sobre el arte de la
composicién y de la narraci
iin hist6rica, como puede pensarse por lo que
dice cuando le piden que abrevie su cuento: “—Si haré —respondié
Periandro— si es posible que grandes cosas en breves términos puedan
encerrarse” (IT, 16). Y sabe también aprovechar los recursos a su alcan-
ce, como se daa entender por el comentario de Mauricio cuando éste se
quja de lo dilatado del relaco de Petiandro y de lo que le parecen digre-
siones largas e intitiles:
Sigismunda”, en Héctor Brioso Santos (coord.), Cernantes y el mundo del teatro,
Reichenberger, Kassel, 2007, pp. 119-136. Nieves Rodriguez Valle observa cémo la
artacibn del mundo teatral en el Persiles gira alrededor de los protagonistas de la novela
yestd en funcidn de la narrativa (Los trabajos narrativos de Cervantes. Lectura del “Persiles
El Colegio de México, México, 2017, pp. 290-308). t
ESPECTACULOS Y MECANISMOS DEREPRESENTACION 173
Paréceme, Transila, que con menos palabras y més sucintos discursos pudie-
ra Periandro contar los de su vida, porque no habfa para qué detenerse en
decitnos tan por estenso las fiestas de las barcas, ni aun los casamientos
de los pescadores; porque los episodios que para ornato de las historias se
ponen no han de ser tan grandes como la misma historia; sin duda creo
que Periandro nos quiere mostrar la grandeza de su ingenio y la elegancia
de sus palabras (Il, 14).
Para el momento en que el grupo llega a tiertas meridionales, Perian-
dro ya ha pensado bastante sobre la mejor forma y la mds conveniente
de contar su historia, pues se dice que cuando tiene que informar sobre
quicn es,
[se] ya trafa estudiada la respuesta que habla de dar a semejantes pre-
guntas, viendo que se la habjan de hacer muchas veces: cuando queria
o le parecfa que le convenia, relataba su historia a lo largo, encubrien-
do siempre sus padres de modo que, satisfaciendo a los que le pregun-
taban, en breves razones ciftaba, si no toda, a lo menos gran parte de la
historia (ILI, 1).
En este sentido puede considerarse que su relato no es s6lo un repor-
te de sucesos y hechos o un recuento minucioso y exhaustive, sino que
se trata de una construccién organizada y definida a parcir de una inten-
cién de autor.
Més adelante, se da cuenta de la claboracién de un lienzo que Perian-
dro ha encargado a un famoso pintor, a quien pide “le pintasen todos
los més principales pasos de su historia” (Ill, 1); es decir, se habla de la
fabricacién de un recurso visual, de un componente espectacular, que se
mostraré durante la narracién oral del relato. En principio, este lienzo
parece ser sdlo una representacién pictérica de las hazafias y trabajos que
funciona como registro y testimonio de los periplos de los protagonistas
(funcién que también tiene), peto por el uso particular que le dan los
personajes, sirve principalmente como recurso mnemotécnico, como17-4. DANN CAZES GRY
guia de apoyo para quien se interese por contar las aventuras septentrio-
nales del escuadrdn de Periandro y Autistela."! Esto, asi, permite trasla-
dar la funcién de relator a una tercera persona: “Este lienzo se hacia de
una recopilacién que les escusaba de contar su historia por menudo, por-
que Antonio el mozo declaraba las pinturas y los sucesos cuando le apre-
taban a que los dijese” (III, 1).
En un momento, queda la impresién de que las imagenes pueden
suplir gran parte del relato, sino todo, Pues se sugiere que es suficien-
te por si solo para dat a entender las aventuras de forma clara y com-
pleta, al grado que, segtin se natra, la sola vision de las pinturas
inspira al pocta dramético para componer un drama sobte los trabajos
de Periandro (III, 2). Sin embargo, la relacién del relato oral con las
ilustraciones narrativas del lienzo es de otro tipo, y se nota desde la
“fabricacién” de éste. Asi como Periandro ha configurado su narracién
como un discurso con una organizacién y mediante la seleccién de una
serie de sucesos y datos que quiere se cucnten, el lienzo también se ela-
bora a partir de una seleccién de episodios, a cargo de Periandro (los
“principales pasos” de sus trabajos, no todos). Estos epiodios se repre-
sentan visualmente considerando acciones y momentos especificos, cla-
ves, representativos, o segiin relaciones espaciales significativas. En el
lienzo, asi, se pintan:
(...] fa Isla Bérbara ardiendo en Ilamas, y alli junto la isla de ta prisién y
tun poco mas desviado, la balsa o enmaderamiento donde le hallé Arnaldo
cuando le Ilevé a su navio; [...] la isla Nevada, donde el enamorado por-
tugués perdié la vidas [...] allf se mostraba el desafio de los amantes de
't Véase Aurora Egido, “La memoria y el arte narrativo del Persiles", Nueva Revista
de Pilolegia Hispdnica, 38:2 (1990), pp. 621-641, quien observa que, ademis, el lienvo
también sirve para que el lector no pierda el hilo narrtivo de can larg y complejo rela,
Se trata, en este sentido, de un recurso compositvo para la ecapiculacion (caracesitica,
ésta, propia de la novela griega) que permite mantener presente el recuerdo de los
Peripecias anteriores y, al evocarlas, consideratlas en retrospectiva y relacionatlas con las
aventuras nuevas (p. 623).
ESPECTACULOS ¥ MECANISMOS DE REPRi
ION 175
Taurisa y su muerte; [...] acullé estaba la agradable isla donde vio en sue-
fios Periandro los dos escuadrones de virtudes y vicios, y alli, junto la nave,
donde los peces ndufragos pescaron a los dos marineros y les dieron en su
vientte sepultura. [...] el mar helado, el asalto y combate del nav‘o, [...] la
temeraria carrera del poderoso caballo, cuyo espanto de leén le hizo corde-
10; [...] pintd, como en resgufio y en estrecho espacio, las estas de Policar-
«| se vio en el mismo
po, corondndose a s{ mismo por vencedor en ellas;
lienzo arder la isla de Policarpo, a Clodio traspasado con la saeta de Anto-
nio ya Cenotia colgada de una entena; pintose también la isla de las Ermi-
tas, y a Rutilio con apatiencias de santo (IIL, 1).
La descripcién no da idea precisa sobre el orden en que las ilustracio-
nes se distribuyen en el lienzo, ni es clara sobre el detalle con que cada
imagen representa la aventura particular o sobre las figuras que la com-
ponen. Algunas, incluso, parecerfan ser sélo ilustraciones de un paisaje
sin alguna referencia yisual especifica al episodio en cuestin; otras, en
cambio, ilustran de forma directa sucesos violentos y perturbadores, 0
acciones de aventura, que podrfan llamar la atencién y provocar la cutio-
sidad de quien los viera. Para un conocimiento y comprensién cabales de
la historia de Petiandro, sin embargo, el relato presentado mediante las
imagenes no puede prescindir de la narracién o explicacién oral, tanto
como ésta no puede prescindir de las imdgenes del lienzo; y esto no es
porque uno necesite o complemente a la otta, sino porque se trata de dos
componentes interdependientes de un especticulo de tipo teatral, es decir:
un texto organizado,.concebido para ser presentado ante un piiblico
espectador mediante el relato verbal (texto dramatico) en interaccién con
las imagenes y enunciacién oral del relato puestos en accién; y a esto se
aiiade la entonacién y-gestualidad consecuentes del hecho de narrar oral-
culo es similar en su for-
mente (texto espectacular). Este tipo de espect
ma y técnicas a la representacién de los ciegos cantores de romances (los
cantastoria) en las plazas piiblicas, es decir, mediante la exhibicién ante el
piiblico de un pliego con imagenes llamativas, que un ayudante seftala
con una vara, mientras el narrador telata o recita el episodio correspon-176 20'S GRY}
diente de la histo;
"2 La fabricacién del lienzo, en este sentido, no es sélo
la claboracién de un componente “escenogeéfico”, un adorno o un apo-
yo para la memoria o para la natcacién, sino que implica en sé un trabajo
de dramatizacidn, que gufa y constituye parte de la tepresentacién.
En el capitulo 10 se refiere el encuentro del escuadrdn peregrino con
los falsos cautivos, quienes tienen un lienzo pintado para ofrecer ante el
piblico un relato de cautiverio —al parecer también falso—, a cambio
de dinero. Aqui se describe el funcionamiento de estos mecanismos
espectaculares en su escenificacién, aunque Cervantes incluye un apara-
to més complejo, que contempla el uso de més elementos, como indu-
mentaria (los mancebos “actores” visten traje de cautivos recién
rescatados) y artefactos escenogréficos (“parecta que se habfan descarga-
do de dos pesadas cadenas que tenfan junto a sf, insignias y relatoras de
su pesada desventura”). Se habla de los recursos y habilidades de los acto-
res como la vor y la diecién (“una vor clara y en todo estremo esperta
lengua’), y del uso de un artefacto mas que remite al cautiverio y sitve
también para producir efectos sonoros que marcan el ritmo en la enun-
ciacién del relato: el representante hace sonar “ctujiendo de cuando en
cuando un corbacho, o por mejor decir, azote, Ie sacudfa de manera que
penetraba los ofdos y ponia los estallidos en el cielo”. Y mientras va sefia-
fando imégenes del lienzo, expli
Esta, seitores, que aqui veis pintada, es la ciudad de Argel, gomia y taras-
ca de todas las riberas del mar Mediterraneo, puesto universal de cosa-
tios y amparo y refugio de ladrones, que, deste pequefiuelo puerto que
aqui va pintado, salen con sus bajeles a inquietar el mundo, pues se atre-
ven a pasar el plus ultra de las colunas de Hércules, y a acometer y robar
las apartadas islas, que, por estar rodeadas del inmenso mar Océano,
"2 José Gutiérrez Solana recrea este tipo de espectéculo en su aguafuerte 2 ciego
de los romances (el cartel del crimen), 1932-1933 (véase Ricardo Lépez Sertano, J. Solana.
Los personajes en su literatura y su pintura: una visién simbdlica de la vida, Universidad
de Cantabria-Parlamento de Cantabria, Santander, 2003, p. 179, y Manuel Sénchez
Camargo, Solana. Pintura y dibujos, Afrodisio Aguado, Madrid, 1953, fig. 41).
ESPECTACULOS ¥ MECANISMOS DE REPRE
STACION 17
pensaban estar seguras, a lo menos de los bajeles turquescos. Este bajel
que aqui veis reducido a pequefio, porque lo pide asi la pintura, es una
galeota de ventidos bancos, cuyo duefio y capitdn es el curco que en la
crujia va en pie, con un brazo en la mano, que corté a aquel cristiano
que alli veis, para que le sitva de rebenque y azote a los dems cristia-
nos que van amarrados a sus bancos, temeroso no le alcancen estas cua~
tro galeras que aqui veis, que le van entrando y dando caza (III, 10).
Los falsos cautivos se valen de una variedad de recursos para cons-
truir escénicamente un entorno que remite a la prisién en Argel, pero
que los presenta, no como actores interpretando personajes de una his-
toria dramatizada y representada ante un publico consciente de la esce-
nificacién —lo que de hecho son— sino, lo que esperan los
espectadores, como los supervivientes verdaderos de los sucesos y supli-
cios que narran. La enunciacién y el sonido de los azotes servirfan para
enfatizar la importancia de algunos aspectos de la narracién, mantener
la atencién de los numerosos espectadores, y componer una atmédsfera
relevante relacionada con la situacién o sucesos de cautiverio; las image-
nes captarian la atencién de los espectadores por mostrar graficamente
los sucesos relatados, mientras que con el relato oral se describe la cruel-
dad de los moros, al tiempo que los califica de forma negativa.
La narracién de este espectaculo se inserta en un episodio que recuer-
da los juegos en las secuencias de ‘teatro en el teatro’ en los dramas cer-
vantinos (y otros juegos similares en sus novelas), en los que la
n ‘enmarcada’ se mezcla o se confunde con la realidad de los
representa
personajes de la ‘obra marco’, y siempre es interrumpida casi al comen-
zar. En este caso, la funcién la interrumpe un alcalde que detecta incon-
sistencias de informacién en el relato de los cautivos, ¢ identifica que se
trata de estudiantes que fingen su identidad.? Ante la amenaza del cast
13 Avalle-Arce recuerda que los falsos eautivos consticuian una plaga de la realidad
social del siglo xvi, con tratamiento literario ya en el Viaje a Turqula (Persies, Il, 10,
p. 345, n. 391).178 DaNNeaztis Gry}
go terrible (azotes y paseo a lomo de asno), los falsos cautivos argumen-
tan sobre la aplicacién de la justicia, a favor de las penas en proporcién y
la discrecién de los jueces, y defienden su derecho a valerse de su ingenio
y aprovechar el relato para sobrevivir en el camino a servir como solda:
dos. Con esto convencen a su acusador, por el buen discutso (III, 10). $i
primero queria castigar a los mancebos por tecibir dinero engatiando
sobre su identidad y su historia, el alcalde decide mejor darles mis infor-
macién sobre Argel, “tal que de aqui adelante ninguno los coja con mal
‘acin, en cuanto a su fingida historia” (III, 10). Elalcalde, asi, permite que
los estudiantes sigan fingiéndose cautivos, es deci
" valida que ejerzan
como ‘interpretantes’ aunque nadie sepa que lo son, en la medida en la
que su relato, aunque falso, esté bien fundamentado en la verdad histd«
rica de los hechos que natran (la base en la realidad histérica es algo que
Cervantes consideraba imprescindible como sustento de la verosimilitud
de los textos literarios). Lo sucedido da lugar a que el relato verdadero
de Periandro y sus compafieros, que serfa en efecto narrado por quien
vivid 0 vio los trabajos representados en el lienzo, pueda tomarse por men-
tiroso, y por eso los peregrinos prefieren seguir su camino sin contar sus
aventuras —algunas de las cuales parecerian improbables—. As‘, a partit
de un espectéculo y en relacién con dos mecanismos de representacién,
se crea una situacién paradéjica, en la que se opta por respaldar a los fale
sos cautivos para que puedan seguir fingiendo, en tanto que su relato ten-
ga informacién verdadera, mientras que los aventureros legitimos y su
relato quedan desacreditados de antemano.
Un episodio curioso relacionado con los especticulos narrados en el
Persiles es cl de la historia de Ruperta y Croriano, En éste no hay propia-
mente una representacién escénica, en tanto que no aparece un perso-
naje que clara e inequivocamente haga las veces de ‘interpretante’ y
oftezca, sobre un espacio escénico definido, un montaje de algin tipo
* Vease Horencio Sevilla Actoyo, “Historia, vida y literatura en El rufidn dichowo",
en Antonio Castro Diaz (ed.), Actas del Congreso “Cervantes, el Quijote y Andalucta"
Asociacién Andaluza de profesores de espatiol Flio Antonio Berija, Sevilla, 2007, p. 39.
SPECTACULOS Y MECANISMOS DE REPRESENTACION 79
ante un grupo de espectadores conscientes de que presencian la repre-
sentacién de una accidn fingida. Sin embargo, las acciones, su organiza-
cién, el comportamiento de los personajes y la forma como se narra,
provocan la impresién de que se describe un espectéculo al que asisten
tanto los integrantes del escuadrén peregrino, como el lector de la nove-
la. Al respecto, ya Enrique Rull ha comentado que el episodio tiene “una
Gierta dimensién cinematogréfica, una perspectiva tridimensional, y, si
se quiere, voyewrista”..> Por su parte, Mercedes Blanco observa la seme-
janza de este episodio con espectaculos teatrales (“la historia se represen
ta en un mesén, y se ofrece como un espectdculo para distraer y
maravillar a los viajeros, un poco como la comedia representada en el
mesén de Badajoz, o el retablo de maese Pedro del Quijote”),'* y Aldo
Ruffinatto habla de su parecido con el teatro de titeres, y estudia cémo
la accién esta organizada como la de un drama en tres jornadas, que
empieza en tragedia y tiene final de comedia.!7
Desde la introduccién del episodio la narracién parece contar e6mo
los protagonistas acuden en efecto a presenciar un espectaculo escénico.
Primero, el criado Bartolomé los ‘convida’ (palabras de Periandro) a ver
algo llamativo y novedoso que acaba de encontrar (“la més extraiia vision
que habéis visto”, III, 16). Los personajes llegan ante un aposento cubier-
to de luto, que observan desde atras de unas esteras, pero cuya oscuridad
no les permite ver nada; un anciano enlutado los invita a volver dos horas
después para ver, sin ser vistos, la hermosura de la sefiora Ruperta y otras
cosas asombrosas. El anciano pone a los peregrinos en antecedentes sobre
la conmovedora historia de la viuda Ruperta, quien ha jurado vengar la
muerte de su esposo, y todas las noches pone sobre una mesa una caja
15 Enrique Rull, “En torno a un episodio del Persifes: Ruperta y Croriano”, en
Alicia Villar Lecumberri (ed.), Peregrinamente peregrinas, Actas del V Congreso Internacional
de la Asociacién de Cervantistas, Asociacin de Cervantistas, Madrid, 2004, ¢. 1, p. 938.
16 Mercedes Blanco, “Los trabajos de Persiles y Sigismunda: entretenimiento y verdad
postica’, Criticén, 91 (2004), p. 28.
17 Aldo Ruffinatto, “Lo trégico y lo cémico mezclado: historia de un dramaturgo
fallido (Persiles, I. 16-17)", Cuadernos AISPI, 9 (2017), pp. 17-40.180 DANNCAZES GRY}
de plata donde guarda la cabeza de su esposo, y la espada con la que fite
asesinado, y se expresa con gran sentimiento sobre sus agravios.
Se cuenta asi, enronces, cémo los protagonistas se acercan a un lugar
especial, por su apariencia, en el que todos los elementos evocan ut
atmésfera higubre y mortuotia, un espacio, en fin, que setvité como lugat
de la representacién para el espectéculo. Como si hubieran llegado a un
teatro horas antes de la funcién, no encuentran nada, pero se queda
con la promesa de que verdn algo maravilloso si vuelven a la hora indi«
cada (cuando comienza la funcién); el anciano, por su parte, al invitar
con tanta libertad a un grupo de desconocidos para que presencien las
muestras de dolor {ntimo de una dama en su aposento privado, m
parece promover la presentacién de un entretenimiento: “Esto, sefo-
res, veréis, como he dicho, de aqui a dos horas; y si no os dejate admi=
tados, 0 no habré sabido contarlo, o vosotros tendréis el corazén de
mérmol” (III, 16).
Accontinuacién, se narra el espectéculo: para no set vistos, los pere-
grinos se posicionan tras las esteras —que separan el 4 drea de los especta
dores y la de la representacién— y observan a una mujer con
indumentaria de viuda ante una mesa sobre la que estén las “insignias
dloloras” (la espada, la caja con la cabeza y una camisa que Ruperta ima:
ginaba atin con sangre). Estos espectadores ven cémo, entre Ilantos, suse
piros y expresiones de enojo, la viuda rentieva su juramento de vengae la
muerte del marido, a pesar de que su matador ya ha muerto. En ese
momento, se introduce un cambio en la situacidn: un ctiado de Ruper=
ta entra al aposento y avisa a su ama que Croriano, hijo de su enemigo,
ha llegado al lugar, justo esa noche y en ¢l momento en que Periandro y
Auristela observan, Si no se tratara de un suceso que se plantea como
real, por la forma como se ha presentado y descrito, bien podria pasar
por un gito argumental en la trama prevista. Por la noticia, Ruperta reco-
ge las prendas y manda cerrar el aposento; los peregrinos se alejan del
espectaculo. La funcidn, asi, igual que otras representaciones escénicas
en la obra de Cervantes, queda interrumpida, de modo que los persona:
jes que hacen de espectadores no pueden ver su desarrollo y final.
ESPECTACULOS ¥ MECANISMOS DE IREMESENCACION EH
La trama, sin embargo, contintta su desarrollo, aunque ya sin espec-
tadores. Se sabe lo que ocurre porque el narrador de la novela, quien en
un momento s¢ ha convertido en especie de trujamdn de retablo, da
cuenta de los pensamientos y acciones de Ruperta: “;Veisla llorar, veis-
la suspirar, veisla no estar en si—comenta como para el lector o para el
espectador del teatro de titeres— [...] pues esperad no més de hasta la
maviana, veréis cosas que os den sujeto para hablar en ellas mil siglos, si
tantos tuviésedes de vida’ (III, 17). Luego dice que, de alguna manera
desconocida, alguien dio a conocer la informacién (“no sé cémo se supo
Ad
17). Se cuenta, asi, cémo la viuda entra al aposento de Croriano con
que haba hablado a solas estas 0 otras semejantes razones [
intencién de matarlo, pero al verlo se enamora, y al dfa siguiente la pare-
ja se casa,
Entre los juegos cervantinos en los que se mezclan y confunden la
realidad de los personajes con las ficciones insertas en las tramas, éste lla-
ma la atencién porque oftece la historia de dos personajes que se mue-
ven en el mismo nivel de realidad que Periandro y Auristela, pero se los
presenta como si fuetan parte de un espectéculo teatral o de un entrete-
nimiento reptesentado. Al mismo tiempo, sin embargo, no por ello los
protagonistas de la novela consideran que Ruperta y Croriano, 0 su hi
toria, pertenezcan a otto nivel de realidad.
La revisién de estos episodios permite hacerse una idea de como
serian algunos aspectos de los espectaculos populares de tipo teatral en
tiempos de Cervantes, asi como del funcionamiento de ciertos recur-
sos escknicos. De igual forma, puede verse el conocimiento y el inge-
nio dramaticos de Cervantes, as{ como su habilidad para aprovecharlo
en la composicién de episodios narrativos. Ciertamente, Cervantes se
sirve de la descripcién de estos especticulos y la referencia a sus proce-
dimientos compositivos y de representacién para componer situacio-
nes entretenidas e introducir discursos sobre la concepcién de la
narracién y de la historia. Vale la pena preguntarse si, en el contexto
general del Persiles, estos episodios tienen una relevancia en cuanto a
la forma en que se disuelven los limites entre la realidad de la narra-182 DANNCAZIS GRY)
cién y la de los especticulos insertos, si se considera la situacién gene-
ral de Periandro y Auristela, cuyas vidas a lo largo del texto estén
regidas por el fingimiento sobre sus personalidades.
LA FRAGANCIA DE LA PANTERA:
FUNCION DE LOS ANIMALES EN EL PERS/LES
Julio Maria Ferndndex Meza
EI Colegio de México
En el célebre Physiologus, la pantera destaca por su ambivalencia, ya que,
asi como traba amistad con algunos animales, también se enemista con
otros a partir del aroma que despide:
‘The panther has this nature: he is a friend of all animals but is an enemy
of the dragon. He is entirely variegate and is beautiful like Joseph’s cloak
[.. J. The panther is quiet and most exceedingly mild animal. If the pan-
ther awakens from his sleep on the third day, he roars out in a loud voice
and many a pleasant fragrance issues from his voice. Those who ate far away
and those who ate neat, hearing his voice, follow its pleasant fragrance,
Lal
Only the dragon when he hears the panther’s voice is seized by fear and
bolsters itself within subterranean caves where it does not suffer the
power of that sweet fragrance. Having coiled itself up, the dragon falls
into a deep sleep and remains there immobile and senseless as if dead.
The other animals, however, follow the panther whenever he goes.!
Si la fragancia propicia la concordia o la animadversién, ello impli-
ca que la simbologia con que la pantera es descrita remite a otros anima-
' Soo, On the Panther", Physiologus, trad, Michael J. Curley, University of
Chicago Press, Chicago, 2009, pp. 42-43.
'g0 B' PP.
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