Bacterias: Características, Clasificación y Fisiología
1. Definición y Características Generales
Las bacterias son organismos procariontes unicelulares que pertenecen
al dominio Bacteria, uno de los tres dominios de la vida junto con
Archaea y Eukarya. Se caracterizan por la ausencia de núcleo y
organelos membranosos, lo que las distingue de las células eucariotas.
Su genoma está formado por una molécula de ADN circular que se
encuentra en el citoplasma en una región llamada nucleoide, sin
envoltura nuclear.
Características Principales:
Tamaño: El tamaño de las bacterias varía enormemente, con la mayoría
midiendo entre 0.2 y 10 micrómetros. Las bacterias más pequeñas
conocidas, como Mycoplasma, miden cerca de 0.2 micrómetros,
mientras que otras, como algunas especies de Bacillus, pueden ser
mucho más grandes, alcanzando varios micrómetros de longitud. Este
tamaño es crucial para su capacidad de intercambio rápido de nutrientes
y desechos con su entorno.
Estructura celular:
Membrana plasmática: Similar a la de otras células, la membrana
plasmática bacteriana está compuesta por una bicapa de fosfolípidos
que regula el paso de moléculas hacia dentro y fuera de la célula. Actúa
como barrera selectiva y también es un sitio clave para procesos
metabólicos como la generación de energía (a través de la fosforilación
oxidativa) en bacterias aerobias.
Pared celular: La pared celular es una de las características más
importantes de las bacterias, proporcionando protección estructural y
forma a la célula. Está compuesta por peptidoglicano, una red de
polímeros de azúcares y aminoácidos, que le otorga rigidez. Las
bacterias se clasifican principalmente en Gram positivas y Gram
negativas en función de la estructura de esta pared, como veremos más
adelante.
Cápsula: Algunas bacterias tienen una cápsula externa, una capa
gelatinosa compuesta por polisacáridos o proteínas. Esta estructura
confiere una protección adicional frente a desecación, fagocitosis y
ataques por el sistema inmune del hospedador. Las bacterias con
cápsula suelen ser más patógenas, como Streptococcus pneumoniae.
Pili y flagelos: Muchas bacterias poseen estructuras superficiales
especializadas. Los pili o fimbrias son apéndices cortos que facilitan la
adhesión a superficies, incluidos tejidos de un hospedador, lo que es
crucial para la patogenicidad. Los flagelos, por otro lado, son apéndices
largos y delgados utilizados para la motilidad. Su disposición y número
varían entre especies, lo que afecta su capacidad de moverse en medios
líquidos y su capacidad de colonización en nichos específicos.
Material genético:
El ADN bacteriano suele ser una molécula circular de doble cadena que
se encuentra en el nucleoide. Además del cromosoma principal, muchas
bacterias poseen plásmidos, pequeñas moléculas de ADN
extracromosómico que a menudo contienen genes beneficiosos, como
los que confieren resistencia a los antibióticos. Los plásmidos se replican
independientemente del cromosoma y pueden transferirse entre
bacterias por conjugación, lo que contribuye a la diversidad genética.
Reproducción:
La principal forma de reproducción bacteriana es la fisión binaria, un
proceso asexual en el cual una célula madre se divide en dos células
hijas genéticamente idénticas. El ciclo de vida bacteriano puede ser muy
corto, con tiempos de generación tan rápidos como 20 minutos en
condiciones óptimas, lo que permite una rápida expansión poblacional.
Sin embargo, las bacterias pueden también intercambiar material
genético a través de mecanismos como la conjugación, donde se
transfiere ADN entre bacterias a través de un pilus especializado;
transformación, donde captan ADN del ambiente; y transducción,
mediada por virus bacteriófagos. Estos mecanismos de intercambio
horizontal de genes son fundamentales para la adquisición de nuevas
características, como la resistencia a antibióticos.
Metabolismo:
Las bacterias muestran una asombrosa diversidad metabólica. Pueden
ser autótrofas, capaces de producir sus propios compuestos orgánicos a
partir de dióxido de carbono mediante fotosíntesis o quimiosíntesis, o
heterótrofas, que requieren compuestos orgánicos del ambiente para
obtener energía y carbono. Dentro de estos grupos, existen muchas
variantes dependiendo de las rutas metabólicas que utilicen para
obtener energía y construir sus estructuras celulares.
Algunas bacterias, como las fotosintéticas, utilizan pigmentos como la
bacterioclorofila para captar la energía de la luz, mientras que otras
pueden oxidar compuestos inorgánicos, como el amoníaco o el sulfuro
de hidrógeno, para generar energía en procesos como la quimiosíntesis.
Ambientes:
Las bacterias pueden sobrevivir en una amplia variedad de ambientes,
desde las aguas termales hasta el intestino humano. Son conocidas por
su capacidad para vivir en ambientes extremos, lo que las clasifica como
extremófilas. Por ejemplo, algunas bacterias son termófilas, que
prosperan a temperaturas superiores a 45°C, o halófilas, que viven en
ambientes con alta concentración de sal.
2. Clasificación de las Bacterias
Las bacterias se clasifican según varios criterios, siendo los más
utilizados la morfología, la estructura de la pared celular y su
metabolismo.
2.1. Clasificación Morfológica
La morfología bacteriana se refiere a la forma física de la célula y es uno
de los primeros criterios utilizados para la identificación.
Cocos: Bacterias de forma esférica. Pueden aparecer en diferentes
disposiciones, como en cadenas (estreptococos), racimos (estafilococos)
o parejas (diplococos). Ejemplos incluyen Staphylococcus aureus y
Streptococcus pyogenes.
Bacilos: Son bacterias alargadas en forma de bastón. Algunas pueden
formar cadenas, como Bacillus anthracis, mientras que otras son
solitarias, como Escherichia coli.
Espirilos: Son bacterias en forma de espiral rígida, como Spirillum minus.
La estructura helicoidal les permite moverse de manera eficiente en
líquidos.
Vibriones: Estas bacterias tienen una forma curvada, similar a una coma,
y son patógenas en muchos casos, como Vibrio cholerae, el agente
causante del cólera.
Pleomórficas: Algunas bacterias pueden adoptar diferentes formas
dependiendo de su entorno y las condiciones de crecimiento. Un ejemplo
es Mycoplasma, que carece de pared celular y, por lo tanto, es
altamente pleomórfica.
2.2. Clasificación según la Estructura de la Pared Celular (Tinción de
Gram)
El método de tinción de Gram, desarrollado por el bacteriólogo danés
Hans Christian Gram en 1884, es una técnica fundamental para la
clasificación de bacterias basada en las diferencias estructurales de su
pared celular. Este método divide a las bacterias en dos grandes grupos:
Gram positivas:
Tienen una pared celular gruesa compuesta de múltiples capas de
peptidoglicano (mureína), lo que les confiere rigidez y les permite
retener el tinte cristal violeta utilizado en el proceso de tinción. Las
Gram positivas suelen teñirse de color morado oscuro.
Además del peptidoglicano, las paredes de las bacterias Gram positivas
contienen ácidos teicoicos y lipoteicoicos, que desempeñan funciones
importantes en la regulación del crecimiento, la división celular, y las
interacciones con el sistema inmune del hospedador.
Ejemplos de bacterias Gram positivas incluyen Staphylococcus aureus,
causante de infecciones de la piel y otras infecciones sistémicas, y
Bacillus anthracis, el agente del ántrax.
Gram negativas:
Estas bacterias tienen una estructura de pared celular más compleja. La
capa de peptidoglicano es mucho más delgada, pero está recubierta por
una membrana externa, rica en lipopolisacáridos (LPS). Los LPS son
moléculas altamente inmunogénicas y actúan como endotoxinas, lo que
las convierte en importantes factores de virulencia en bacterias
patógenas como Escherichia coli.
Debido a la presencia de la membrana externa, las bacterias Gram
negativas no retienen el tinte cristal violeta y, en su lugar, se tiñen con
safranina, lo que les confiere un color rosado en la tinción de Gram.
La membrana externa también proporciona una barrera física adicional
que protege a las bacterias Gram Negativas externas contra antibióticos
y otras sustancias antimicrobianas, lo que las hace generalmente más
resistentes que las bacterias Gram positivas. Esta resistencia es un
problema clínico significativo, ya que muchas bacterias Gram negativas
son patógenas humanas importantes.
Ejemplos de bacterias Gram negativas incluyen:
Escherichia coli, una bacteria comensal del intestino humano que, en
cepas patógenas, puede causar infecciones urinarias, diarrea y
enfermedades sistémicas.
Neisseria gonorrhoeae, agente causante de la gonorrea.
Pseudomonas aeruginosa, un patógeno oportunista que causa
infecciones severas en personas con sistemas inmunitarios
comprometidos.
2.3. Clasificación Metabólica
Las bacterias pueden clasificarse también en función de sus capacidades
metabólicas, es decir, cómo obtienen su energía y nutrientes.
Autótrofas: Son bacterias capaces de sintetizar sus propios compuestos
orgánicos a partir de moléculas inorgánicas como el dióxido de carbono
(CO2). Dentro de este grupo, encontramos bacterias fotosintéticas y
quimiosintéticas:
Fotosintéticas: Estas bacterias utilizan la luz solar como fuente de
energía para convertir CO2 en compuestos orgánicos a través de la
fotosíntesis. Las cianobacterias son un ejemplo notable, ya que realizan
una fotosíntesis similar a la de las plantas, produciendo oxígeno como
subproducto. Son cruciales en los ecosistemas acuáticos y algunos
modelos sugieren que contribuyeron a la oxigenación de la atmósfera
terrestre durante el Gran Evento de Oxidación, hace aproximadamente
2.4 mil millones de años.
Quimiosintéticas: Utilizan la energía obtenida de reacciones químicas
inorgánicas, como la oxidación de compuestos de azufre o nitrógeno,
para fijar el CO2 en compuestos orgánicos. Un ejemplo son las bacterias
nitrificantes, como Nitrosomonas y Nitrobacter, que desempeñan un
papel clave en el ciclo del nitrógeno al convertir amoníaco en nitritos y
luego en nitratos.
Heterótrofas: Estas bacterias obtienen su carbono y energía a partir de
compuestos orgánicos. Son esenciales en la descomposición de materia
orgánica y el reciclaje de nutrientes en los ecosistemas. Muchas
bacterias patógenas pertenecen a este grupo.
Saprófitas: Estas bacterias descomponen materia orgánica muerta,
liberando nutrientes esenciales al ambiente. Ejemplo: Pseudomonas.
Parásitas: Obtienen su energía y nutrientes a partir de un hospedador
vivo, a menudo causando enfermedades. Ejemplo: Treponema pallidum,
causante de la sífilis.
3. Fisiología Bacteriana
La fisiología bacteriana está centrada en la diversidad de procesos
metabólicos y mecanismos de supervivencia que les permiten colonizar
casi todos los hábitats del planeta.
3.1. Respiración
La respiración bacteriana es el proceso mediante el cual las bacterias
obtienen energía a partir de la oxidación de nutrientes. Dependiendo de
su requerimiento de oxígeno, las bacterias se clasifican en:
Aerobias obligadas: Estas bacterias dependen del oxígeno molecular
para realizar la respiración aerobia, en la que el oxígeno actúa como el
aceptor final de electrones en la cadena de transporte de electrones.
Ejemplo: Mycobacterium tuberculosis, el agente causante de la
tuberculosis.
Anaerobias obligadas: Estas bacterias no pueden sobrevivir en presencia
de oxígeno. Llevan a cabo una respiración anaerobia o fermentación
para obtener energía. Ejemplo: Clostridium botulinum, que causa el
botulismo, una forma grave de intoxicación alimentaria.
Anaerobias facultativas: Pueden realizar tanto respiración aerobia como
anaerobia, dependiendo de la disponibilidad de oxígeno. Este tipo de
flexibilidad metabólica les permite sobrevivir en una amplia variedad de
ambientes. Ejemplo: Escherichia coli, que habita el intestino humano
donde las concentraciones de oxígeno son muy bajas.
3.2. Fermentación
La fermentación es un proceso metabólico que no requiere oxígeno y en
el que los compuestos orgánicos actúan como aceptores de electrones.
Aunque la fermentación produce menos energía que la respiración
aerobia, permite a las bacterias sobrevivir en ambientes anaeróbicos.
Los productos de la fermentación son variados e incluyen ácidos,
alcoholes y gases.
Un ejemplo típico es el ácido láctico producido por las bacterias del
género Lactobacillus, que fermentan la lactosa y otros azúcares para
producir ácido láctico. Estas bacterias son esenciales en la producción de
alimentos como el yogur y otros productos lácteos fermentados.
3.3. Quimiosíntesis y Fotosíntesis
Algunas bacterias obtienen energía a través de la quimiosíntesis,
oxidando compuestos inorgánicos como amoníaco, sulfuro de hidrógeno
o hierro ferroso. Estas bacterias son fundamentales en los ciclos
biogeoquímicos, como el ciclo del nitrógeno y el ciclo del azufre.
Las bacterias fotosintéticas, como las cianobacterias, utilizan la luz solar
para llevar a cabo la fotosíntesis. A diferencia de las plantas, algunas
bacterias fotosintéticas (como las bacterias púrpuras y verdes del
azufre) no producen oxígeno, ya que utilizan donantes de electrones
diferentes al agua, como el sulfuro de hidrógeno.
4. Relación de las Bacterias con el Ser Humano
Las bacterias tienen una relación compleja y diversa con los seres
humanos. Algunas son esenciales para la salud y el bienestar, mientras
que otras son patógenas.
4.1. Bacterias Beneficiosas
Microbiota Humana: El cuerpo humano alberga trillones de bacterias,
especialmente en el intestino. Estas bacterias forman la microbiota, que
juega un papel esencial en la digestión, la producción de vitaminas
(como la vitamina K y algunas del complejo B), y la protección contra
patógenos. Un ejemplo de bacteria beneficiosa es Lactobacillus
acidophilus, que ayuda a mantener el equilibrio microbiano en el
intestino y previene infecciones como la diarrea.
Producción de alimentos: Las bacterias son esenciales en la producción
de alimentos fermentados, como el yogur, el queso, el chucrut y otros
productos fermentados. Las bacterias del género Lactobacillus son
particularmente importantes en estos procesos.
Biotecnología: Las bacterias se utilizan en una variedad de aplicaciones
industriales. En la producción de antibióticos, por ejemplo, Streptomyces
es un género clave en la síntesis de varios antibióticos importantes. Las
bacterias también se utilizan en la bioremediación, donde degradan
contaminantes como el petróleo, compuestos orgánicos tóxicos y
metales pesados, ayudando a limpiar el medio ambiente.
4.2. Bacterias Patógenas
Si bien muchas bacterias son beneficiosas, otras son patógenas y
pueden causar enfermedades graves. Los mecanismos de patogenicidad
incluyen la producción de toxinas, la invasión de tejidos y la evasión de
la respuesta inmune del hospedador.
Salmonella: Es un género de bacterias que causa salmonelosis, una
enfermedad gastrointestinal caracterizada por diarrea, fiebre y dolor
abdominal. Se transmite principalmente a través de alimentos
contaminados.
Neisseria meningitidis: Es la bacteria responsable de la meningitis
meningocócica, una infección potencialmente mortal de las membranas
que rodean el cerebro y la médula espinal.
Treponema pallidum: Es la bacteria responsable de la sífilis, una
enfermedad de transmisión sexual que puede tener graves
consecuencias si no se trata.