Evaluación: No hay examen sino que nos evaluará a partir de un trabajo que puede ser
sobre cualquier tema de los que se explican en clase, un autor/ autora sobre la obra que
queramos. Puede ser en grupo o individual.
TEMA 1: Aproximación al concepto de literatura erótica1
De acuerdo a la definición de la RAE se observa que por erótico se entiende todo
aquello que hace referencia o pertenece al amor sensual, y también a aquello que excita
el apetito sexual. En este sentido, se puede afirmar que este término se utiliza para
referirse a la poesía amatoria y al poeta que la cultiva. Algo parecido nos dirá María
Moliner en su Diccionario del uso del español, pero, en este caso, lo que se va a resaltar
es el carácter sexual del amor y no sensual que es al que alude la definición de la
RAE. También señala que, aplicado a obras literarias, alude al asunto amoroso y que, en
numerosas ocasiones, presenta un sentido peyorativo, señalando que hay una
exageración morbosa del aspecto sexual. Con el mismo sentido de erotismo, los griegos
utilizaban la palabra eros, la cual empleaban para referirse a la pasión aplicada al amor
y al deseo de tipo sensual. Y esto se representó, precisamente, a través del Dios Eros.
La lengua española connota y denota lo relacionado con la sexualidad, tanto en
relación al mero acto sexual, de desarrollo carnal, como a sus proyecciones. El erotismo
suele verse abordado en combinación con la libido, ya que se trata de todo aquello que
procede de la zona livídica y que guarda relación con el sexo y el amor. Sin embargo,
debemos decir que existe una especie de oposición entre el amor erótico respecto al
amor, que se considera marcado por el romanticismo ya que este se ha transformado
en la asociación principal del amor en general. Se considera que el amor exalta la
sensualidad pero tiene un carácter altruista.
De lo dicho anteriormente se deduce que si hablamos hoy día de erotismo, lo
estamos identificando con lo que es el deseo sexual y sensual mientras que si hablamos
del amor nos estaremos refiriendo a los sentimientos; aunque se establezcan como
conceptos separados al final son complementarios en muchas ocasiones. Naturalmente
si hablamos de la relación de una pareja que se basa en el amor hay que pensar que
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Trataremos todos los aspectos del erotismo en la literatura española, los cuales han sido ocultados en
algunos momentos en tiempos precedentes para evitar ofender la sensibilidad de determinados
sectores de la sociedad. El erotismo es propio del ser humano por lo que debe verse tal cual es.
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automáticamente va a aparecer el elemento erótico y este dará paso al deseo sexual y a
la relación carnal.
Aunque parezca extraño, el erotismo siempre está presente en la religión y en
los sistemas de creencias. Por ejemplo en el catolicismo, los textos místicos de San Juan
de la Cruz, incluyen una retórica que supera el erotismo atribuido a la deidad. Tampoco
se puede obviar que en otras religiones existía una costumbre que bien podría definirse
como una prostitución de índole sagrada; no dejaremos de mencionar el popular Kama-
sutra que aparece como una sublimación de la sexualidad. Tampoco olvidaremos ni
obviaremos que cuando hablamos de erotismo hacemos referencia a cualquier
manifestación de exaltación del amor físico en el ámbito artístico, ya sea literatura,
cine, teatro, pintura o escultura. De esta forma, se podría destacar en estos campos
películas como “Instinto básico” (1992) o “Nueve semanas y media” (1986), Pinturas
como la maja desnuda de Goya o El baño turco de
Dominique Ingres, esculturas como El beso o El baño de Venus de Redon.
Cabe señalar que las motivaciones eróticas de un individuo o el interés sexual
que un objeto puede generar en alguien suele ser calificado con la palabra sexy que
procede de la lengua inglesa. El erotismo también puede ser confundido con el
fetichismo que se entiende com una dirección de la libido que se dirige a objetos o
partes corporales.
Y en cuanto al erotismo en la literatura, uno de sus principales exponentes será
sin duda el Marqués de Sade, quien supo ser condenado por desarrollar en público
actos de libertinaje y por complementar sus intereses sexuales con reacciones violentas.
Por supuesto, habrá numerosas obras en las que estará presente el citado erotismo como
Lolita de Vladimir Nabokov o Las edades de Lulú de Almudena Grandes.
El erotismo al igual que la muerte son dos conceptos que marcan la cultura de
nuestro mundo desde el principio de los tiempos, el primero lo necesitamos para dar
continuidad a nuestras sociedades y ver cumplidas una ampliación que es la de tener
descendencia de la misma sangre. La muerte es inevitable. El erotismo ha viajado en
nuestra cultura desde el primer momento en el que se puede considerar que existe como
tal, por ejemplo, hay manifestaciones de sexualidad en culturas antiguas como así
demuestra el papiro de Turín que contiene doce escenas sexuales donde se muestran las
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destrezas que poseían las prostituías egipcias. En Grecia estaba la poetisa Safo y sus
poemas eróticos dirigidos a mujeres, de ella deriva la palabra lesbiana y el verso sálico
de gran importancia, que fue utilizado tanto en la poesía griega como latina. También se
enamoró de hombres, aunque hay muy pocos datos sobre su biografía. También hay
detalles eróticos en El libro de buen amor de Hita donde no solo se tratan temas ya
conocidos del ars amandi de Ovidio sino que hay una novela picaresca, autobiográfica,
una colección de cuentos. No obstante, sobre todo, se debe resaltar La Celestina de
Fernando de Rojas, obra que ha generado una gran controversia en torno a diversos
asuntos como la autoría y la fecha de composición e, incluso, la adscripción a un género
determinado. En dicha obra están presentes las alcahuetas hechiceras, el deseo sexual,
los sirvientes desleales y caprichosos etc.
Si dirigimos nuestros pasos hacia Italia, país asolado por la peste en el siglo
XIV, hay un tema central que llevó a Boccaccio a escribir el Decamerón, donde el autor
utiliza un recurso normal en la época que es el de describir un suceso de tipo casual
como una tormenta, la peste para que unos jóvenes se recluyan en un lugar y se
dediquen a contar historias. Hay un matiz de crueldad en los amantes que se engañan en
las situaciones amorosas en los cuentos de Boccaccio. Destaca la obra Heptamerón de
Margarita de Navarra, quién discutirá si es mejor el amor carnal o el amor de Dios.
Si saltamos al siglo XVIII no se puede dejar de mencionar al Marqués de Sade
quien descubrió a la sociedad francesa prerrevolucionaria su extraño gusto sexual en sus
obras, las cuales fueron prohibidas y él encarcelado. Esa crueldad dio lugar a que sus
obras más eróticas fueran condenadas por la carga sexual; de hecho algunas de sus obras
fueron consideradas como pornográficas e incluso panafíricas. Este fue el caso de
Justine o Los infortunios de la virtud, o Las ciento veinte jornadas de Sodoma o La
escuela del libertinaje, que no solo son consideradas como obras eróticas sino
filosóficas, las cuales han sido llevadas al cine.
Si continuamos por esta vía en la que nos hemos adentrado en la depravación
sexual es como haber abierto la caja de Pandora donde debemos resaltar una obra como
la Venus de las pieles de Sacher-Masoch. Esta novela es una de las más importantes de
la literatura erótica decimonona en la que se cuenta la histórica biográfica del escritor a
través de un hombre llamado Severin von Kusiemski, que decide ser el esclavo sexual
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de Wanda y con la que firmará un contrato de servicios sexuales por 6 meses. El
protagonista regala su cuerpo encontrando placer en el látigo, en las pieles, en el cuero
que resaltan la importancia del arma sexual y del desprecio con el que es utilizado este
escritor. Al igual que Sade representará lo que actualmente se denomina como
sadomasoquismo. En el año 2014, Polaski llevó la obra a los cines.
En el siglo XX tenemos que resaltar la novela de Lolita, ya mencionada, que
causa un gran escándalo por contar la historia de amor entre un hombre que se
obsesiona sexualmente con su hijastra de doce años también llevada al cine en 1962.
En el siglo XXI la literatura erótica ha ido dando tumbos por todo tipo de
géneros literarios desde novelas históricas o prehistórica y es la que se titula El clan del
oso cavernario o novelas eróticas inspiradas en el siglo XIX que es el siglo al que los
autores se agarran con mas fuerzas para insertar su historia erótica, por ejemplo Lujuria
de Nicole Jordan, novela de corte fantástico, generalmente vampírico, como la saga de
La hermandad de la daga negra o Sangre fresca de Charlaine Harris que ha sido
llevada a televisión. Por supuesto también hay obras de nuestro siglo sin ningún tipo de
extravagancia atemporal como por ejemplo Destina a gozar de Índigo Bloome.
Aunque vivimos en un tiempo avasallado por la informática y por la propaganda
de los medios de comunicación cuyos mensajes nos convierten en una aldea global
donde emblemas y costumbres sociales se difunden, se debe admitir que en español no
es fácil escribir sobre sexo sin caer en la vulgaridad o el simplismo debido a que el
idioma ha sido castigado a lo largo de los tiempos por una determinada moral o, incluso
por instituciones como la Inquisición. Consiguientemente lo que se hace es buscar giros
idiomáticos adecuados, pero con dificultades, para encontrar expresiones que
constituyan un sinónimo de la frase hacer el amor o coitus interrumptus sin dejar de
herir a personas cuya sensibilidad pueda ser frágil. También si se intenta inventar alguna
frase en verso o prosa, que, no siempre convence al lector. Quizás por eso muchos
autores se han valido de perífrasis, de metáforas, chistes, se acostumbran a desgranar
expresiones obscenas comparan órganos genitales con frutas y verduras; todo ello con el
fin de evitar palabras triviales como pene o vagina. Sin embargo, en otros idiomas que
jamás sufrieron una mutación verbal se conocen obras narradas con ricos matices
léxicos como el Kama-Sutra, un auténtico tratado de arte erótico, escrito por Mallinaga
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Vatsyayana hacia el año 500 d. C y en este se describen 69 casos que son los modos de
alcanzar el goce físico que va desde el roce de la piel con un beso hasta las más
inverosímiles técnicas de exploración del instinto sexual. Esto requiere un lenguaje
exento de términos científicos, verbos o palabras próximas a la consulta de un sexólogo.
Esto lo consiguió, por supuesto Sade, pues utilizó un lenguaje que remitía escenas
eróticas, sexuales, masoquistas, sin salirse del marco de la lengua habitual.
Otra definición que se puede dar del erotismo es “transgresión de los sentidos”
porque la transgresión moral es una de las características de la literatura erótica. El
escritor debe ser un ser irreverente, heterodoxo para transgredir las franjas de censuras
que le imponga su ambiente sociocultural y religioso porque sin cierto matiz irreverente
no es posible escribir una obra erótica desprovista de tabúes y prejuicios. Y ese escritor
parece ser o actuar como una especie de válvula de escape de voces anónimas y hay
quien dice que actúa como un psicoanalista intentando iluminar los cuartos oscuros de
la memoria donde cohabitan los instintos más bajos y los deseos sexuales desde los más
sensuales a los más promiscuos incluyendo sodomía, fetichismo y sadomasoquismo.
La religión ha sido la madre de muchas exquisiteces y arrebatos místicos, pero
también una maquinaria que ha frenado la libertad sexual de los individuos a lo largo de
los siglos, quizás por eso, la literatura hispanoamericana, que ahora está experimentando
un auge a la hora de crear relatos eróticos, no ha creado una gran tradición en este
terreno debido a los procesos históricos como la Inquisición, que extendían el mensaje
del pecado de la carne y, también, emprendió una cruzada contra toda obra literaria o
pictórica que abordara el tema de la sexualidad más allá de los valores morales y éticos
establecidos por la Iglesia. Pero, a pesar de vivir en el siglo XXI, aún hoy el Vaticano
rechaza las relaciones entre homosexuales, sigue considerando el adulterio como un
pecado capital y el divorcio como una tentación del diablo.
La lujuria que consiste en el apetito desordenado y excesivo de los placeres
sexuales era uno de los pecados capitales que alejaba al hombre de la salvación
espiritual y lo acercaba al infierno. Así es como los teólogos distinguían 10 tipos de
lujuria, tres de las cuales eran contra natura:
- Masturbación
- Sodomía
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- Zoofilia
En cambio, la fornicación con prostitutas les parecía menos reprensible. El
estupro, que consiste en la desfloración de una mujer virgen, tampoco era puritivo o el
deseo de seducir a la esposa del prójimo, el adulterio que era considerado pecado carnal
y que eran reprimidos con la biblia en la mano.
Recomendación: El último tango en Paris.
20.2.2019
Por un lado, si son pegas que se han puesto a lo largo del tiempo como la Edad
Media, lo que está claro es que es literatura erótica a pesar de todo, que pese a los cercos
que se le han puesto, ha conseguido superarlo. Si bien es cierto que el relato erótico es
algo transitorio, que se vive mientras se lee, es cierto que sirve para acrecentar los
estímulos de la fantasía, y que es, además, uno de los instrumentos mentales que
permiten expresar los instintos sexuales más recónditos y lúdicos. El erotismo, sin duda,
es uno de los mejores vehículos para lograr una adecuada expresión de las fueras de la
pasión y la fantasía en una relación amorosa. Sin la fantasía no es posible un erotismo
que enriquezca la vida conyugal, social y existencial y, además, el erotismo con todas
sus censuras es la expresión que diferencia a los humanos de los animales irracionales.
Y, en materia literaria, es la metáfora del amor en todas sus dimensiones. Por otro lado,
no es lo mismo leer una buena obra erótica que aporta a cada uno su propia magia que
ver a una mujer desnuda en la propaganda comercial o a las modelos semidesnudas en
la pasarela, o a las actrices en películas y telenovelas.
La literatura erótica ha deslumbrado siempre a los lectores, incluso en aquellas
sociedades un poco conservadoras, estos libros se leen, aunque sea a media luz. La
literatura erótica de no ser porque siempre ha llamado la atención de la gente no hubiera
podido sobrevivir en el tiempo y en la historia. La prueba es que, a pesar de las
censuras, las mejores obras han sido salvadas de las hogueras y de los depósitos
clandestinos, y esto se debe a que la sexualidad es una de las pasiones auténticas del ser
humano, no solo en su proceso de reproducción sino porque sea cual sea la sociedad en
la que se desarrolla, el erotismo está presente en toda pasión amorosa y a cualquier hora
del día. Varias obras como el kama-sutra, hindú, y la plegaria china sigue llamando la
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atención de los lectores hasta nuestros días. Por otro lado, las obras eróticas escritas en
Asia, Europa y Norte América han sobrevivido a las catacumbas de la censura. Este es
el caso de Decamerón de Boccaccio o las obras de Apollinaire, el Trópico de Cáncer de
Miller, Lolita de Vladimir Nabokov, Delta de Venus de Anaïs Nin, El elogio de la
madrastra de Vargas Llosa y Las edades de Lulú de Almudena Grandes, entre otros
muchos.
Todo este caudal literario citado demuestra que la literatura erótica,
contrariamente a lo que muchos piensan, se consolidan cada vez más entre los
contemporáneos entre autores que trabajan conscientemente entorno a esta literatura. Y
si esto ocurre, es porque el sexo es el alimento indispensable en la vida de los humanos
y porque tiene la capacidad de conmover y seducir a los lectores. Al fin y al cabo, a
todos nos interesa el sexo y nos gusta apreciar el erotismo en las obras de arte.
Sin duda los nuevos tiempos causan o producen nuevos desafíos, los tiempos
han cambiado y la llamada posmodernidad ha permitido que autores que se movían en
la clandestinidad y en el anonimato salgan a la luz para atraparnos con su fantasía y sus
juegos verbales, esos son los capaces de convertir una obra erótica en una obra de arte.
Además, con el trascurso del tiempo las nuevas generaciones han estado dispuestas a
cambiar los códigos morales de sus abuelos. Asimismo, el mundo comercial ha
irrumpido en las relaciones sexuales introduciendo mensajes eróticos y el tema de la
sexualidad está contemplado desde una perspectiva mucho más natural, gracias, en
parte, a la abundante información que proporcionan los medios de comunicación y las
innovaciones hechas dentro del sistema educativo. Por tanto, escuchar la palabra condón
ya no llama la atención de los jóvenes.
También los quioscos están saturados de fotografías de personas desnudas, cada
vez son más las tiendas que ofrecen junto a lencería de mujer, ungüentos, dinamizadores
de contacto físico. Lejos quedan los tiempos en donde había que ir “escondiéndose”
para ver en el cine una película erótica.
A diferencia de lo que ocurría antes, hoy se comenta sin prejuicios escenas de El
último Tango en París, o Enmanuel como si se hubiese superado definitivamente el
oscurantismo y el puritanismo sexual, aunque esto no significa que todo sea sexo en la
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sociedad. Si bien es importante señalar, que el sexo es una de las pasiones del ser
humana y necesario, también hay que subrayar que no siempre se piensa en el sexo.
Esto es así porque el ser humano tiene otras actividades en las que pensar, cumplir con
obligaciones ajenas al erotismo como el trabajo cotidiano, los hijos, las tareas
domésticas y, a pesar de todo, el erotismo seguirá siendo una de las manifestaciones
más sublimes de la condición humana.
La diferencia entre erotismo y pornografía es muy sutil. Lo único cierto es que el
texto erótico, tanto en el uso del lenguaje como en el tratamiento del tema, debe
alcanzar un nivel estético que lo diferencia de lo obsceno y lo grotesco de la
pornografía. Y a pesar de este intento de definición que parece claro, es un tema que
sigue siendo relativo porque también es subjetivo porque la definición de cada lector
sobre erotismo y sobre pornografía va a depender en gran medida de su grado de
educación, de sus experiencias personales, de su escala de valores ético-morales, pues
todo lo que puede ser pornográfico para unos, puede no serlo para otros. De nuevo, se
debe insistir en la educación y en los valores. Los verdaderos criterios que convierten a
un libro en erótico o en pornográfico, pues, todo dependerá de la estimación personal de
cada uno, pero la pornografía es la descripción pura y simple de los placeres carnales en
tanto que el erotismo es la misma descripción revalorizada en función de la idea del
amor o de la vida social. El ensayista Alexandrian Sarane, que escribió un volumen
titulado Historia de la literatura erótica publicada en la editorial Planeta, para ciertos
autores como Vargas Llosa lo erótico consiste en dotar al acto sexual de un decorado, de
una teatralidad para sin escamotear el placer y el sexo añadirle una dimensión artística.
Para otros, en cambio, todo lo que es erótico puede ser pornográfico.
Alexandrian refiriéndose a la doble moral que parece justificar la visión de algunos
comentaristas de la literatura erótica explica que hay una nueva forma de hipocresía que
consiste en decir si esta novela o esta película fuera erótica, yo aplaudiría su calidad,
pero como es pornográfica la rechazo con indignación, es decir, los críticos o
comentaristas trazan una frontera definida entre lo erótico y lo pornográfico como quien
atendiendo a sus gustos particulares tachan una novela de buena o mala.
Lo que está claro es que la literatura erótica sigue despertando mucho interés lo
que ha provocado que haya mucha bibliografía sobre este tema y esto hace que, incluso,
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haya volúmenes como el de Luis Antonio Villena donde realiza una realización
exhaustiva de literatura gay porque, a día de hoy, hemos apreciado que existe una
literatura gay que desarrolla el erotismo, y, quizás, es una manera de normalizar los
distintos estereotipos humanos casi que, a día de hoy, no parece vergonzante que “la
salida del armario” sea algo que se considere con normalidad.
Recomendación: Prólogo de Sarane Alexandrian.
21.2.2019
Hemos comentado el artículo de Vargas Llosa.
Notas: Cuento (real) de la Bella durmiente.
Es un tema muy importante en el Renacimiento.
Tumbada sobre una cama, la diosa está abandonada a sus sentidos. El cuadro estimula
innegablemente el deseo de los esposos y recuerda que el gozo femenino es la
procreación. Venus preside las uniones y los partos.
La mujer dormida se convierte en una figura de inspiración artística pero también en un
lector privilegiado, además el parentesco entre la pasividad y la irracionalidad del sueño
que se asemejan al furor ya que una de las figuras de la bella durmiente es la libertina
relacionada con Vaco.
La bella durmiente, o al menos lo más esencial, trata de la hija de la reina que es
maldita. Y duerme, por siempre, hasta que un príncipe con un beso la despierta.
La primera versión de este cuento, es bastante diferente.
1636 fue escrita en Italia por Batista con el título de Sol, luna y Talía que formaba parte
del Pentaverone. La hija de un rey pincharse oculta entre lino. El rey prohíbe la entrada
de lino a palacio hasta que siendo adolescente se clava una astilla bajo la uña y cae,
presuntamente, muerta.
Un noble la viola mientras ella duerme y tiene gemelos, sol y luna, los cuales son
cuidados por las hadas. Su bebe la despierta y se casan, pero él ya estaba casado. Etc
Notas: Cuento de Caperucita Roja
Procede de la tradición popular francesa y fue adaptado por Charles Perrault, quien
eliminó el canibalismo de la historia original.
Moraleja: las niñas bonitas y graciosas no deben escuchar a cualquiera.
Barba azul: uno de los cuentos más terroríficos.
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Pulgarcito: el ogro mata a sus siete niñas y después se vuelve a acostarse junto a su
mujer.
Piel de Asno:
La historia fue una leyenda recogida de las tradiciones de los pueblos y era contada de
forma oral donde predomina el morbo, el terror, la violencia y el erotismo.
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