Daniel en varias versiones:
MÉTODO CRÍTICO
1) ¿QUIÉN ESCRIBIÓ EL LIBRO? Daniel
2) ¿CUÁNDO FUE ESCRITO? 605 –536 a.C.
3) ¿A QUIÉN FUE ESCRITO? Israel
4) ¿DE DÓNDE FUE ESCRITO?
MÉTODO HISTÓRICO
1) ¿CUÁL ES EL TRASFONDO HISTÓRICO DEL LIBRO? La
profecía de Daniel constituye uno de los libros más interesantes de la
Biblia.
Sus historias (capítulos 1-6) son vívidas y emocionantes, y las visiones
del resto del libro (capítulos. 7-12) son muy significativas.
Las cuatro bestias de Daniel 7:3 son consideradas las cuatro grandes
potencias mundiales, los babilonios, los medo-persas, los greco-
macedonios, y los Romanos.
La segunda visión (Daniel 8:1) es considerada como una referencia al
gobierno de los griegos bajo Alejandro el Grande.
El reino mencionado en el capítulo 9 es el gobierno mesiánico del
reino de Cristo.
La visión de los capítulos 10-12 es considerada una referencia al fin de
los siglos.
MÉTODO LITERARIO
1) ¿QUE GENERO DE LITERATURA ES EL LIBRO? Histórico /
Literatura Apocalíptica
MÉTODO PANORÁMICO
1) ¿CUÁL ES LA IDEA PRINCIPAL DEL LIBRO? Las visiones
apocalípticas de Daniel (capítulo 8-12) ofrecen una perspectiva del
plan de Dios para las edades, incluyendo una profecía directa en
cuanto al Mesías.
2) ¿CUÁL FUE LA RAZÓN PRINCIPAL POR LA CUAL SE ESCRIBIÓ
ESTE LIBRO? Dar un registro histórico de los judíos fieles que vivieron
en el cautiverio y mostrar cómo Dios tiene el control de los cielos y de
la tierra, y regular las fuerzas de la naturaleza, el destino de las
naciones y las circunstancias de su pueblo.
PALABRAS CLAVE EN DANIEL (RV1960): Capítulos 1-6: reino,
reinar, dominar (dominio), gobernar, gobernador (es), señor, príncipe,
sueno (s), misterio (s), Nabucodonosor. Capítulos 7-12: visión, reino
(dominio), cuerno (s), santos, varón muy amado, fin (al cabo del
tiempo, tiempo señalado, tiempo determinado, plazo, tiempo del fin),
pacto, Miguel, Gabriel.
ÉNFASIS: La soberanía de Dios sobre todas las naciones y sus
gobernantes; el cuidado de Dios a los judíos en el exilio, con promesas
de una restauración final; el presente gobierno de Dios sobre el mal y
la victoria final sobre el mismo.
CARACTERÍSTICAS PARTICULARES: Las visiones apocalípticas de
Daniel (capítulos 8-12) ofrecen una perspectiva del plan de Dios para
las edades, incluyendo una profecía directa en cuanto al Mesías.
CÓMO LEER DANIEL
¿Alguna vez has anhelado que Dios se muestre con tanto poder que
cause asombro en los corazones de los que dudan?
Todos lo hemos deseado y esto es exactamente lo que sucede en
Daniel. El poder milagroso y la asombrosa majestad de Dios se ven
reflejadas a través de rescates increíbles y predicciones
extraordinarias.
Se presenta el gobierno de Dios en los asuntos de la humanidad tanto
en el presente como en el futuro. ¡Él es verdaderamente el Rey sobre
todos los reyes y su Reino no tendrá́ fin!
El libro de Daniel se divide en dos secciones. En la primera (capítulos
1-6), Daniel sirve como un intérprete de sueños y llega a ser un
consejero real confiable.
Debido a su integridad intachable el aconsejó a reyes e influenció por
un periodo de más de setenta años a los mayores gobernantes en
ambos imperios: el babilónico y el medo-persa.
Daniel y sus amigos tuvieron un poderoso impacto en la sociedad
pagana que los rodeaba al amar y confiar en Dios en un ambiente
hostil.
En la segunda sección (capítulos 7-12), Daniel es un soñador de
sueños.
Las visiones que él tuvo detallan algunas de las predicciones más
increíbles en las Escrituras.
Dios le mostró un gran episodio en la historia, resaltando el auge y
caída de los reinos babilónico, medo-persa, griego, y romano.
La mayoría de estas profecías culminan con el reino de Dios
irrumpiendo en el reino de los hombres con la venida del Mesías.
Esta singular visión de la historia desde la perspectiva del trono de
Dios inunda al lector de una gran esperanza y anticipación del reinado
eterno del Rey de Reyes.
TÍTULO: De acuerdo a la costumbre hebrea, el título es tomado del
profeta, quien a lo largo del libro recibió revelaciones de Dios. Daniel
es un puente que cruza a lo largo de los setenta años de la cautividad
babilónica (605-536 a.C; cp 1:1 y 9:1-3).
Nueve de los doce capítulos relatan revelaciones a través de sueños
de Dios al mundo gentil y judío, declarando los planes actuales y
futuros de Dios.
Lo que Apocalipsis es el NT profética y apocalípticamente, Daniel lo es
al AT.
TEMAS:
La soberanía de Dios. Las narraciones en Daniel enfatizan la
fidelidad y autonomía absoluta de Dios sobre la historia mundial
(2:47; 3:17-18; 4:28-37; 5:18-31). A pesar de las apariencias, Dios
está en control de acontecimientos globales, reinos y gobiernos
(5:21).
Fidelidad hacia Dios. Dios recompensa a aquellos que
sinceramente se consagran y lo reconocen a él (cf. 1:8 con 1:15-20;
2:17-18 con 2:19; 2:27-28 con 2:48-49; 3:12, 16-18 con 3:26-30;
5:16-18 con 5:29; 6:7-12 con 6:19-24).
El libro revela que es posible para el pueblo oprimido de Dios
sobrevivir y hasta prosperar en una cultura hostil a su fe.
Profecías de futuros acontecimientos. Las cuatro visiones de Daniel
contienen predicciones de futuros períodos de persecución, así
como del regreso del triunfante Cristo (7:11, 26.27; 9:27; 11:45;
12:13).
Las visiones de Daniel alientan al pueblo fiel de Dios que vivía bajo
opresión y persecución, al ofrecerles una perspectiva divina de la
realidad que difiere de lo puramente visual: Dios al final obtendrá la
victoria, así que creyentes de cualquier ´época pueden vivir sus
vidas con la expectativa del triunfo final (2:44; 7:27; Ap 11:15)
Estructura de Daniel
Título: “Anunciando el establecimiento del Reino de Dios”
Versículo Clave: 7:14 “Y le fue dado dominio, gloria y reino, para
que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es
dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será
destruido”
Autor y fecha
Varios versículos indican que el autor es Daniel (8:15, 27; 9:2; 10:2,
7; 12:4, 5), cuyo nombre quiere decir: "Dios es mi juez".
Él escribió en primera persona de manera autobiográfica del 7:2 en
adelante, y debe ser distinguido de los otros tres Daniel es del AT (1
Cr 3:1; Es 8:2; Neh 10:6).
Como un joven, posiblemente de unos 15 años de edad, Daniel fue
capturado y llevado de su familia noble en Judá y deportado a
Babilonia para lavarle el cerebro y hacerlo adoptar la cultura babilónica
para la tarea de asistir en tratar con los judíos.
En Babilonia pasó el resto de una vida larga (85 años o más). Él
atravesó por la mayor parte del exilio, exitosamente exaltando a Dios
por su virtud y servicio. Rápidamente emergió a una posición de
autoridad en el gobierno por determinación real y sirvió como
confidente de reyes y también profeta en dos imperios mundiales,
estos son, el Babilonio (2:48) y el Medo-Persa (6:1, 2). Cristo confirmó
a Daniel como el autor de este libro (Mt 24:15).
Daniel vivió más allá del tiempo descrito en Daniel 10:1 (536 a.C.).
Parece muy probable que escribió el libro poco después de esta fecha
pero antes de 530 a.C.
Daniel 2:4b-7:28, el cual proféticamente describe la dirección de la
historia del mundo gentil, fue original y apropiadamente escrito en
arameo, el idioma común de negocios internacionales.
Ezequiel, Habacuc, Jeremías y Sofonías fueron los contemporáneos
proféticos de Daniel.
Contexto Histórico de Daniel
El libro comienza en el 605 a.C. cuando Babilonia conquistó
Jerusalén y llevó a Daniel, sus tres amigos y otros al exilio. Después
pasa al derrocamiento final de la supremacía babilónica en el 5339
a.C., cuando Medo-Persia sitia a Babilonia (5:30, 31), y va más allá al
536 a.C. (10:1).
Después que Daniel fue transportado a Babilonia, los babilonios
victoriosos conquistaron Jerusalén en dos etapas posteriores (597 a.C
y 586 a.C.) En ambas ocasiones, deportaron a más judíos cautivos.
Daniel recordó fervientemente su hogar, en especial el templo en
Jerusalén, casi setenta años después de haber sido llevado lejos de él
(6:10).
Se hace referencia al contexto de Daniel en parte por Jeremías,
quien nombra a tres de los últimos cinco reyes en Judá antes de la
cautividad (Jer 1:1-3); Josías (641-609 a.C.), Joacim (609-597 a.C) y
Sedequías (597-586 a.C.). Joacaz (609 a.C.) y Joaquín (598-597 a.C.)
no son mencionados.
Daniel también lo menciona Ezequiel (14:14, 20; 28:3) como siendo
justo y sabio. El escritor de Hebreos hace referencia a él como a uno
"...de los profetas; que por fe...taparon bocas de leones" (He 11:32,
33).
El pecado continuo de los de Judea sin arrepentimiento nacional
finalmente llevó al juicio de Dios por el cual Jeremías, Habacuc y
Sofonías habían dado bastante advertencia.
Tiempo atrás, Isaías y otros profetas fieles de Dios también habían
tocado la trompeta de peligro. Cuando el poder asirio había
descendido para el 625 a.C., los neobabilonios conquistaron: 1) Asiria
con su capital Nínive en el 612 a.C.; 2)
Egipto en los siguientes años; y 3) Judá en el 605 a.C. cuando
tomaron control de Jerusalén en la primavera de tres etapas (también
597 a.C., 586 a.C.). Daniel fue uno de los primeros grupos de
deportados, Ezequiel lo siguió en el 597 a.C.
El Israel del reino del norte había caído antes en manos de Asiria en
el 722 a.C. Con la cautividad de Judá, el juicio estaba completo.
En Babilonia, Daniel recibió la Palabra de Dios con respecto a etapas
sucesivas de dominio mundial gentil a lo largo de los siglos hasta que
el conquistador más grande, el Mesías, derrocará a todo el señorío
gentil.
Él entonces derrotará a todos los enemigos y resucitará a su pueblo
de pacto a bendición en su reino milenario glorioso.
Gobernantes y Profetas de la Época de Daniel
Estructura y género literario
El libro consta de dos partes bien definidas: 1) 1-6, caracterizada
por el género histórico narrativo, y 2) 7-12, donde predomina el género
apocalíptico.
Esta literatura, se caracteriza por el uso de símbolos, figuras, visiones,
énfasis marcado en la escatología, uso de la numerología, etc. Se
escribe en tiempos de opresión con el propósito de alentar la fe de los
creyentes en Dios.
Además, el libro contiene dos secciones escritas en hebreo (1:1-2:4a y
8:1-12:13) y una, en arameo (2:4b-7:28).
También el libro hace referencia a dos épocas: 1) El exilio babilónico, y
2) el siglo II a.C., básicamente el tiempo de la persecución del pueblo
de Dios por parte de Antíoco IV Epífanes.
Retos de Interpretación
Los principales retos se centran en interpretar pasajes que
tienen que ver con la tribulación futura y promesas del reino.
Aunque el uso de Arameo imperial y la arqueología han
confirmado la fecha temprana de escritura, algunos
intérpretes escépticos, no dispuestos a reconocer profecías
sobrenaturales que se cumplieron (hay más de cien tan sólo
en el capítulo 11 que fueron cumplidas), colocan estos
detalles en los tiempos intertestamentarios.
Ven estas profecías no como milagrosamente prediciendo el
futuro, sino simplemente como las observaciones de un
escritor que vivió más tarde, quien está registrando
acontecimientos de su propio día.
De esta manera, fechan Daniel en los días de Antioco IV
Epífanes (175-164 a.C., cap. 8; 11:21-45).
De acuerdo con esta posición, la expectativa de la Piedra y
del Hijo del Hombre (caps. 2, 7) terminó siendo una noción
errónea que en realidad no se cumplió, o el escritor estaba
siendo intencionalmente engañoso.
De hecho, un período futuro de siete años (cp. 7:21, 22;
11:36-45; 12:1) y un reino literal de mil años (cp. Ap.20)
después de la segunda venida de Cristo cuando Él reinará
sobre israelitas y gentiles (7:27) es enseñado. Esta será una
era antes del estado final y distinta a este, absolutamente
perfecto y definitivo, esto es, el cielo nuevo y la tierra nueva
con su capital, la Nueva Jerusalén (Ap. 21, 22).
La interpretación literal de la profecía, incluyendo Daniel, lleva
a la perspectiva premilenarista.
Muchos otros aspectos de interpretación retan a los lectores:
Interpretar números (1:12, 20; 3:19; 9:24-27)
Identificar al que es semejante a un Hijo de Hombre (7:13, 14)
Determinar si hay que ver al Antioco del pasado o al anticristo
del futuro lejano en el 8:19-23
Explicar los "setenta sietes" en el 9:24-27
Decidir si el Antioco del 11:21-35 aún es el mismo del 11:36-
45 o si es el anticristo futuro.
Temas históricos y teológicos
Daniel fue escrito para alentar a los judíos exiliados al revelar
el programa de Dios para ellos, tanto durante como después
del tiempo del poder gentil en el mundo.
Preeminente sobre cualquier otro tema en el libro es el control
soberano de Dios sobres los asuntos de todos los
gobernantes y naciones, y su reemplazo final con el
verdadero Rey.
Los versículos clave son 2:20-22, 44 (cp 2:28, 37; 4:34-35;
6:25-27). Dios no había sufrido derrota al permitirle a Israel
caer (Dn 1), sino que providencialmente estaba cumpliendo
sus propósitos seguros hacia un despliegue completo de su
Rey, el Cristo exaltado.
Él soberanamente permitió a los gentiles dominar Israel, esto
es, Babilonia (605-539) a.C.), Medo-Persia (539-331 a.C.),
Grecia (331-146 a.C.), Roma (146 a.C.-476 d.C.), y hasta el
segundo advenimiento de Cristo. Estas etapas en poder gentil
son presentadas en los capítulos 2 y 7. Este mismo tema
también incluye la experiencia de Israel tanto en derrota como
en, finalmente, su bendición del reino en los capítulos 8-12
(cp. 2:35, 45; 7:27). Un aspecto clave dentro del tema
principal del control soberano de Dios es la venida del Mesías
para gobernar el mundo en gloria sobre todos los hombres
(2:35, 45; 7:13, 14, 27).
Él es como una piedra en el capítulo 2, y como un hijo de
hombre en el capítulo 7. Además, Él es el Ungido (el Mesías)
en el capítulo 9:26. El capítulo 9 provee el marco cronológico
desde el tiempo de Daniel hasta el reino de Cristo.
El segundo tema tejido en la tela de Daniel es el despliegue
del poder soberano de Dios a través de milagros. La era de
Daniel es una de seis en la Biblia con un gran enfoque en
milagros mediante los cuales Dios llevó a cabo sus
propósitos.
Otros períodos incluyen: 1) la creación y el diluvio (Gn 1-11);
2) los patriarcas y Moisés (Gn 12-Dt); 3) Elías y Eliseo (1 R
19-2 R 13); 4) Jesús y los apóstoles (Evangelios y Hechos); 5)
el tiempo del Segundo Advenimiento (Apocalipsis).
Dios, quien tiene dominio eterno y capacidad de operar de
acuerdo con su voluntad (4:34, 35), es capaz de llevar a cabo
milagros, todos los cuales serían despliegues menores de
poder de lo que fue exhibido cuando Él actuó como Creador e
Génesis 1:1.
Daniel narra el relato e interpretación de sueños, por la
capacidad que Dios le dio, a través de los cuales Dios reveló
su voluntad (caps 2, 4, 7).
Otros milagros incluyen: 1) su escritura en la pared y la
interpretación por parte de Daniel de esto (cap 5); 2) su
protección de los tres hombres en un horno de fuego ardiendo
(cap. 3); 3) su provisión de seguridad para Daniel en un foso
de leones (cap 6); y 4) profecías sobrenaturales (caps 2 ; 7;
8; 9:24-12:13).
Vista Panorámica de Daniel
Daniel superó grandes obstáculos para alcanzar sus objetivos. A pesar
de su nacionalidad, cultura y su fe, llegó a ocupar puestos muy
elevados en un gobierno extranjero. Hay mucho que aprender de este
incomparable siervo de Dios.
El dejó un gran ejemplo sobre cómo vencer las tentaciones. El mundo
en los días de Daniel era de cambios continuos, pero Dios le dio un
incambiable mensaje de seguridad con respecto al futuro.
Daniel, cuyo nombre significa “Dios es mi juez,” era de cuna noble y
real (1:3). Junto con otros de similar trasfondo, él fue llevado al
cautiverio siendo un adolescente, durante la primera invasión de Judá
por Nabucodonosor en el año 605 a.C. (1:1–2).
Los cautivos judíos escogidos como Daniel y sus amigos, eran
preparados como “sabios” para el servicio del gobierno.
El ministerio de Daniel en el exilio se extendió a través del cautiverio
babilónico y abarcó los reinados de Nabucodonosor (cap. 1–4),
Belsasar (5, 7–8), Darío (6, 9, 11) y Ciro (10, 12). Su compromiso
personal con el Señor permaneció firme en la cuestión de alimentos
(cap. 1), la experiencia en el horno ardiente (3) y en el foso de los
leones (6). Dios le concedió extraordinaria sabiduría
(Ez 28:3) para interpretar sueños (2, 4) y la escritura milagrosa en la
pared (5). A Daniel le fueron confiadas revelaciones especiales del
Señor con respecto al curso de la historia (7–11).
Por medio de visiones (2 y 7) le fue revelado que la nación de Israel
sería controlada por Babilonia (605–539 a.C.), Medo-Persia (539–331
a.C.), Grecia (331–146 a.C.) y Roma (146 a.C - 476 d.C.). A él también
le fue revelada la promesa de que el reino venidero del Mesías
sobrepasará a todos los imperios humanos y establecerá paz duradera
en la tierra (2:35, 45; 7:13–14, 27).
Cuando se vean en tentación y sean atacados en su fe, antes que
ceder, los creyentes encuentran estímulo y confortación en la
dedicación y ejemplo de Daniel y de sus amigos. Cuando sean
tentados a pensar que no hay esperanza en el futuro, este libro da la
seguridad acerca del plan venidero de Dios. La fe personal de Daniel
en el Señor es mencionada en el Nuevo Testamento. Como uno de los
“profetas” (He 11:32), se dice que por la confianza de ellos en Dios
“cerraron bocas de leones” (6:22; He 11:33). Su gran fe es un modelo
para todos.
Referencias Proféticas
Vemos en las historias del horno de fuego y de Daniel en el foso de los
leones, una referencia profética de la salvación provista por Cristo. Los
tres hombres declaran que Dios es un Dios que salva, y quién puede
librarlos del horno de fuego (Daniel 3:17).
De la misma forma, al enviar a Jesús a morir por nuestros pecados,
Dios ha provisto un escape del fuego del infierno (1 Pedro 3:18). En el
caso de Daniel, Dios envió un ángel para cerrar las bocas de los
leones y salvó a Daniel de la muerte.
Jesucristo es nuestra provisión de los peligros del pecado que
amenazan con consumirnos.
La visión de Daniel del final de los tiempos representa al Mesías de
Israel, por quien muchos serán limpios y purificados (Daniel 12:10). Él
es nuestra justificación (1 Pedro 5:21) por quien nuestros pecados, a
través de la sangre, serán lavados y seremos tan blancos como la
nieve (Isaías 1:18).
Importancia en la Biblia
La mayor contribución teológica de Daniel surge de su naturaleza
como profecía apocalíptica. Altamente simbólica en sus expresiones,
la profecía de Daniel estuvo dirigida a lo que era el futuro cercano del
profeta, pero aún hoy día contiene un mensaje para el futuro.
En la profecía apocalíptica, el futuro inmediato y el muy posterior a
menudo parecen fundirse en uno. Un ejemplo de esto es la figura de
Antíoco Epífanes, prominente en los capítulos 8 y 11 del libro.
En estos pasajes vemos al personaje que profana el templo en el 168
a.C. actuando como el anticristo de los postreros días ( 8.23–26 ;
11.36–45 ; Ap 13.1–10 ). Estos saltos del futuro cercano al distante
han confundido a muchos, pues hacen difícil interpretar correctamente
el libro.
La narración de Daniel llega a su clímax en la visión de 10.1–12.4 .
Ahí se ve claramente que Daniel trata uno de los problemas más
agudos de la experiencia humana: qué significa vivir la fe bajo la
opresión de un gobierno tiránico.
Y el camino que Daniel parece recomendar está bien resumido en las
palabras: «el pueblo que conoce a su Dios
Se esforzará y actuará» ( 11.32 ).
La base de todo en el libro es el conocimiento de Dios (su carácter y
su voluntad), verdadero, profundo y creciente. Se puede ver esto en
toda la experiencia personal de Daniel.
La idea determinante es que Dios es soberano sobre toda la historia.
Las visiones de los reinos del mundo (caps. 2 ; 7 ; 8 ; 10–12 ) revelan
que Dios sí tiene un plan y que su voluntad se cumplirá.
El creyente puede confiar en Dios, a pesar de las circunstancias.
Daniel muestra una actitud consecuente en cuanto al compromiso con
Dios. No importa cuán excepcional sea el poder humano que impere,
el creyente orienta su vida hacia el camino de Dios
(1.8–21 ; 3.1–30 ; 6.1–28 ).
En Daniel se encuentra la figura del → « HIJO DEL HOMBRE »
( 7.13 , 18 ), término que llegó a ser el título propio de Jesús.
También en Daniel se nos presenta la explicación más detallada de la
esperanza de resurrección en el Antiguo Testamento ( 12.2 ).Uno de
los asuntos más llamativos del libro es la respuesta de Dios a las
oraciones del siervo fiel.
En ocasiones Dios manifiesta su poder mediante la aparición de seres
celestiales ( 9.20–23 ). El libro de Daniel proporciona el marco
estructural para el libro de Apocalipsis, y es en Apocalipsis donde el
contenido de la última semana profética ( 9.27 ) se desarrolla.
Cristo en Daniel
En Daniel vemos a Cristo como piedra que "fue hecha un gran
monte, que hinchó toda la tierra" (2:35). Las profecías de Daniel
describen el reino de Cristo como eterno, diciendo que "consumirá
a todos estos reinos" (2:44). Se llama a Cristo el Mesías venidero
que será cortado (9:25, 26).
Daniel identifica la fecha de su venida, que se corresponde con la
fecha de la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén.
Daniel también describe a Cristo como "uno como hijo de hombre"
(7:13).
Cristo mismo usó ese título (Mt 16:26; 19:28; 26:64) y demuestra la
humanidad de Jesús. Pero Daniel describe al Hijo del hombre como
alguien que habla con Dios Todopoderoso, a quien se le da
autoridad universal
Los 10 motivos de oración en Daniel
Petición por sabiduría en medio de desafíos: Oremos por
sabiduría en medio de los desafíos y decisiones de nuestra vida
cotidiana, tomando inspiración de la sabiduría de Daniel y sus
amigos en Daniel 1:17-20.
Confesión de pecados personales y búsqueda del
perdón: Confesemos nuestros pecados personales y busquemos el
perdón de Dios, reflexionando sobre las confesiones de Daniel en
Daniel 9:4-6.
Petición por un espíritu de oración constante: Oremos por un
espíritu de oración constante en nuestras vidas, basándonos en el
ejemplo de Daniel que oraba regularmente a pesar de las
circunstancias adversas en Daniel 6:10.
Confesión de dependencia en la soberanía de
Dios: Confesemos nuestra dependencia en la soberanía de Dios
sobre todas las cosas, y pidamos a Dios que aumente nuestra
confianza en Su control en Daniel 2:20-23.
Petición por valor y fidelidad en medio de la
adversidad: Oremos por valor y fidelidad en medio de la
adversidad, tomando inspiración de la firmeza de Daniel y sus
amigos ante la prueba en Daniel 3:16-18.
Confesión de cualquier forma de orgullo y petición por
humildad: Confesemos cualquier forma de orgullo en nuestras
vidas y pidamos a Dios que cultive la humildad en nosotros,
basándonos en las lecciones de la humildad de Daniel en Daniel
4:37.
Petición por revelación y entendimiento de los
tiempos: Oremos por revelación y entendimiento de los tiempos en
que vivimos, tomando inspiración de la comprensión profética dada
a Daniel en Daniel 9:22-23.
Confesión de cualquier falta de agradecimiento y petición por
gratitud: Confesemos cualquier falta de agradecimiento en
nuestras vidas y pidamos a Dios que desarrolle un corazón
agradecido, basándonos en la acción de gracias de Daniel en
Daniel 6:10.
Petición por protección divina en medio de las luchas: Oremos
por la protección divina en medio de las luchas y desafíos de la
vida, tomando inspiración de la liberación de Daniel de la boca de
los leones en Daniel 6:22-23.
Agradecimiento por la promesa de la resurrección y la vida
eterna: Agradezcamos a Dios por la promesa de la resurrección y
la vida eterna, basándonos en la profecía de Daniel sobre la
resurrección en Daniel 12:2.
El libro de Daniel, aunque se enfoca principalmente en un período
de la historia de Israel, mira hacia adelante al gran reino eterno de
Dios inaugurado por Jesucristo y como tal tuvo una gran
influencia en las figuras del lenguaje usadas en el Apocalipsis de
Juan.
"Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir
(Observación) la ley de Jehová y para cumplirla (Aplicación), y para
enseñar (Interpretación) en Israel sus estatutos y decretos".
Esdras 7:10