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LECCIÓN 21

LA VIDA QUE
MERECE
SER VIVÍDA
Rompe-hielo: ¿Conoces personas
que les gusta dejar todo para el último momento? ¿Qué opinas de ello?

• Tienen una invitación a las 8:00pm, y empiezan alistarse 7:30pm


• El culto es a las 7:30pm, y a las 7:00pm empezamos a gritar “apúrense”
• Invitación a matines de niños a las 15:00 y van llegando a las 17:00

SUSTENTO BIBLICO: Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de


vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el
don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros
hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios
llamare. Hechos 2:38-39

1. INTRODUCCIÓN: Constantino el Grande gobernó el Imperio Romano a


principios del siglo IV de nuestra era. Muchos lo consideran el primer emperador
cristiano, pues fue él quien otorgó legitimidad al cristianismo en aquel vasto
imperio. Ciertos grupos de la cristiandad incluso lo consideran “santo” por su
obra. La verdad sin embargo es que Constantino sólo fue bautizado cuando se
encontraba en su lecho de muerte. Él quiso “aprovechar” hasta el último de sus
días para mantener una vida libertina y depravada.

2. ANTES DE EMPEZAR… Un famoso predicador decía allá por 1920 que el


arrepentimiento en el lecho de muerte es como “quemar la vela de la vida para
el diablo, y entonces soplar el humo en el rostro de Dios”. Los predicadores de
hoy muchas veces dicen: “Ponte en paz con Dios. ¡Podrías morir hoy!” Pero es
mucho mejor decir: “Ponte en paz con Dios, ¡para que puedas vivir!” Si tú
acudiste a Jesucristo pensando que lo único que tenías que hacer era creer, pero
que no tenías que confesar tu pecado ni estar dispuesto a apartarte de la maldad
de este mundo, no has entendido el mensaje de salvación. Nadie puede vivir
para Jesucristo a menos que se arrepienta primero. “Porque si vivís conforme a
la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne,
viviréis.” Romanos 8.13. Jesús comenzó su ministerio proclamando la necesidad
del arrepentimiento: “…comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque
el reino de los cielos se ha acercado.” Mateo 4.17. Pedro y Pablo siguieron
proclamándola, como veremos enseguida. Esto es algo decisivo. El
arrepentimiento es una decisión consciente de apartarse del mundo, del pecado
y del mal. Arrepentimiento ¡significa cambio!

3. ARREPENTIMIENTO ES CAMBIO La vida de muchas personas no ha


cambiado nada desde que presuntamente creyeron en Cristo. Por ejemplo,
algunas eran inmorales y siguen siendo inmorales. Algunas cometían adulterio
y siguen cometiendo adulterio. Algunos cometían fraude y siguen cometiendo
fraude. Esa es la cruda verdad; en la Iglesia siempre ha habido hermanos “mal
arrepentidos”. Pero según 1ª Corintios 6.9-10, fornicarios, adúlteros, mentirosos
y muchos otros que practican el pecado y la injusticia, no heredarán el reino de
Dios: “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni
los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se
echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los
maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.” En otras palabras,
si verdaderamente queremos servir al Señor Jesucristo, ante todo debemos
esforzarnos por apartarnos de todas las cosas que Dios prohíbe en su Palabra.
Debemos arrepentirnos sinceramente de todo eso, ¡y debemos hacerlo cuanto
antes!

4. PARA QUE PODAMOS SERVIR A DIOS Cristo murió en la cruz para obtener
el perdón de nuestros pecados y darnos vida junto a Él. Pero antes de poder
recibir esa vida, debemos “morir” al pecado, es decir, darle la espalda, dejarlo
completamente atrás. Esto no siempre resulta fácil, pero es la única manera en
que podemos tener una vida de verdadero servicio a Dios. Tres escrituras nos
enseñan esta verdad fundamental: Hebreos 9.13-14, TLA: “De acuerdo con la
religión judía, las personas que están impuras no pueden rendirle culto a Dios.
Pero serán consideradas puras si se les rocía la sangre de chivos y toros, y las
cenizas de una becerra sacrificada. Pues si todo eso tiene poder, más poder tiene
la sangre de Cristo. Porque por medio del Espíritu, que vive para siempre, Cristo
se ofreció a sí mismo a Dios como sacrificio sin mancha ni pecado. Su sangre
nos purifica, para que estemos seguros de que hemos sido perdonados, y para
que podamos servir a Dios, que vive para siempre.” Romanos 6.12-14, TLA: “Así
que no dejen que el pecado los gobierne, ni que los obligue a obedecer los malos
deseos de su cuerpo. Ustedes ya han muerto al pecado, pero ahora han vuelto
a vivir. Así que no dejen que el pecado los use para hacer lo malo. Más bien,
entréguense a Dios, y hagan lo que a él le agrada. Así el pecado ya no tendrá
poder sobre ustedes, porque ya no son esclavos de la ley. Ahora están al servicio
del amor de Dios.” 1ª Pedro 4.1-2, TLA: “Ustedes deben estar dispuestos a sufrir,
así como Cristo sufrió mientras estuvo aquí en la tierra. Si ustedes sufren como
Cristo, ya no seguirán pecando. Eso demostrará que han dejado de seguir sus
malos deseos, y que dedicarán el resto de su vida a hacer lo que Dios quiere.”

5. CONCLUSIÓN. Amigo, hermano: una vida sin Cristo es una vida


desperdiciada. ¿Por qué perder más tiempo? ¡Hay una vida que vivir! El mayor
gozo en la vida es vivir para Jesús. Si aún no eres salvo, no es demasiado tarde
para que lo seas. Quienquiera que seas, dondequiera que estés, lo que sea que
hayas hecho, Jesús quiere salvarte. Arrepiéntete, cree y bautízate en su nombre,
y serás lleno de su santa presencia: “Pídanle perdón a Dios, vuelvan a
obedecerlo, y dejen que nosotros los bauticemos en el nombre de Jesucristo. Así
Dios los perdonará y les dará el Espíritu Santo.” Hechos 2.38.

• ¿Qué cosas estás dispuesto a dejar atrás para servir a Jesús?

• ¿Cuándo comenzarás?

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