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LECCIÓN 20

VICTORIA
EN LOS PROBLEMAS

ROMPE-HIELO: ¿Recuerdas alguna victoria que hayas tenido sobre un


problema? Comparte el testimonio. Salmos 91.7-8: “Caerán a tu lado mil, y diez
mil a tu diestra; mas a ti no llegará. Ciertamente con tus ojos mirarás y verás
la recompensa de los impíos.”

1. INTRODUCCIÓN Durante la etapa más dura de la represión del comunismo


ateo en China, la iglesia cristiana se las arregló para sobrevivir, y hasta para
prosperar y multiplicarse. Sung Neng Yee, una niña que fue adoptada por una
familia acomodada en Shanghai en 1941, vivió como una princesa hasta que los
japoneses arrasaron Shangai y su familia desapareció. De adolescente se unió a
los comunistas, creyendo que ellos serían los liberadores de China, pero algunos
años después, casada, con tres hijos y estando en embarazo, decidió entregar
su vida a Jesucristo. Debido a su nueva fe, comenzó a ser perseguida e incluso
sometida a terribles abusos físicos, a pesar de estar embarazada. Sin embargo,
ella nunca negó a Cristo, sino continuó rogando a Dios por su liberación, la cual
finalmente obtuvo. Esta es la historia verídica de Nora Lamb (su nuevo nombre),
quien escapó de China comunista a Hong Kong hace treinta años y ahora vive
en los Estados Unidos. Otras personas de su familia se han vuelto cristianas
también.

2. ¿DE QUÉ ESTÁS HECHO TÚ? En Babilonia salió de pronto una ley,
declarando que por un tiempo todos debían adorar al rey, como si él fuera un
dios, y a nadie más. Si alguien desobedecía adorando otro dios, recibiría un
castigo severo. “Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en
su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se
arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo
solía hacer antes.” Daniel 6.10. ¡Qué respuesta tan valiente la de Daniel, y qué
actitud tan decidida! Él, sabiendo el riesgo que corría, no se ocultó, sino que
abrió las ventanas de su casa como para que todos lo vieran. Luego triplicó su
oración, dando gracias a Dios cada día. Esto, por supuesto, le trajo
consecuencias... “Entonces el rey mandó, y trajeron a Daniel, y le echaron en el
foso de los leones. Y el rey dijo a Daniel: El Dios tuyo, a quien tú continuamente
sirves, él te libre.” Daniel 6.16. Dios no libró a Daniel del foso, pero sí estuvo
con él, cuidándolo, controlando su difícil situación. Por eso, tú debes comprender
que, aunque Dios no te libre de algo, de todos modos, Él sigue estando contigo.
Dios no es indiferente a tu necesidad. Sólo sucede que en la prueba es donde se
ve de qué estás hecho. Al día siguiente, cuando el rey se acercó al foso escuchó
la tranquila voz de Daniel que decía: “Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la
boca de los leones, para que no me hiciesen daño, porque ante él fui hallado
inocente; y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho nada malo.” Daniel 6.22.

3. EL SEÑOR DA LA VICTORIA COMPLETA Dios trajo honor y gloria a su


Nombre por medio de esta victoria. Su pueblo, que estaba cautivo en Babilonia,
también fue reivindicado en su fe; y todo gracias a la victoria personal de Daniel
en el foso de los leones: “Entonces el rey se alegró mucho y ordenó que sacaran
del foso a Daniel. Cuando lo sacaron, no le encontraron ninguna herida, porque
tuvo confianza en su Dios. Después, por orden del rey, fueron traídos los
hombres que habían acusado a Daniel, y junto con sus mujeres y sus hijos fueron
echados al foso de los leones; y aún no habían llegado al fondo cuando ya los
leones se habían lanzado sobre ellos y los habían despedazado. Entonces el rey
Darío escribió a la gente de todas las naciones y lenguas de la tierra, diciéndoles:
“Deseo a ustedes paz y prosperidad, y ordeno y mando que en todo mi imperio
se respete y reverencie al Dios de Daniel. “Porque él es el Dios viviente, y
permanece para siempre. Su reino no será jamás destruido ni su poder tendrá
fin. Él es el salvador y el libertador; el que hace señales maravillosas en el cielo
y en la tierra. Él ha salvado a Daniel de las garras de los leones.” Y Daniel siguió
siendo una alta personalidad del gobierno en el reinado de Darío, y también en
el reinado de Ciro, rey de Persia.” Daniel 6.23-28, VP.

4. CONCLUSIÓN Hermano, hermana, tú tienes que ser un buen soldado de


Jesús. No pidas a Dios que te libre de los problemas, pídele que te saque
victorioso de ellos. Pedir a Dios que haga desaparecer un problema es tomar el
camino fácil; es como que un soldado le pida a su comandante que no lo mande
a la guerra; es privar a otros de ver las maravillas que nuestro Dios puede hacer.
Los soldados se preparan, precisamente, para la guerra; y es en la batalla donde
se puede ver si estás bien entrenado, si estás listo o no para poner en práctica
todo lo que has aprendido hasta ahora. ¡Sin batalla no hay victoria! ¿Estás en
problemas? Dile al Señor como dijo Jeremías: “Te acercaste el día que te
invoqué; dijiste: no temas.” Lamentaciones 3.57.

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