TEMA 3. LA PERSONALIDAD. EL DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD.
EL DESARROLLO AFECTIVO DE LOS NIÑOS Y NIÑAS DE 0 A 6 AÑOS.
APORTACIONES DE DISTINTOS AUTORES. LA CONQUISTA DE LA
AUTONOMÍA. DIRECTRICES PARA UNA CORRECTA INTERVENCIÓN
EDUCATIVA.
INTRODUCCIÓN
La personalidad se irá conformando a través del desarrollo psicosocial que
supone la integración del desarrollo social y emocional. A la hora de llevar a
cabo nuestra práctica educativa debemos tener en cuenta que en esta etapa
infantil se desarrolla la personalidad de los niños y se asientan las bases de la
personalidad adulta. Eso se consigue a través de procesos complejos de
desarrollo personal que tienen como fin la autonomía personal.
Fundamentalmente son procesos de individualización y socialización y la
conquista de estos procesos harán que el niño tome conciencia de sí mismo y
de su situación con respecto a los otros. En el desarrollo de estos procesos
pueden aparecer conflictos emocionales, que son positivos para la evolución
del niño, ya que cada vez que se supera una crisis aparecen elementos nuevos
que van incorporándose a su personalidad.
La familia y el maestro juegan un papel crucial, ya que son puntos de referencia
y modelos a imitar por el niño. La capacidad de imitación es una de las notas
distintivas a esta edad junto a los recursos que el entorno ofrece al niño para su
desarrollo psicosocial.
De ahí, para llevarlo a la práctica debemos partir de la Ley Orgánica de
Educación 3/2020, del 29 de diciembre, (LOMLOE) que modifica a la Ley
Orgánica, 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOE) la cual menciona como
finalidad de la etapa contribuir al desarrollo físico, afectivo, social, cognitivo y
artístico de los niños (ART 12.3).
Y una vez vista la introducción y justificación del tema, vamos a ver algunas de
las cuestiones a las que daré respuesta con el desarrollo del mismo. Entre
estas están:
¿Qué es la personalidad? ¿Cómo influye el desarrollo afectivo? ¿Qué
directrices y consideraciones podemos tener presentes a la hora de llevar a
cabo nuestra práctica educativa en el aula? ¿Qué importancia tiene la
autonomía para el desarrollo de la personalidad del niño?
1. DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD
Podríamos definir la personalidad como el conjunto de cualidades que
conforman la persona. En otras palabras es la manifestación externa de la
manera de ser expresada a través de la conducta. Los niños que han tenido
una infancia insatisfactoria nunca alcanzan el equilibrio, el autocontrol, la
madurez y sus relaciones sociales están marcadas por la inestabilidad, la
ansiedad y la agresividad.
Siempre interviene en él una compleja interacción de variables de maduración
y aprendizaje. Al principio el niño está indiferenciado en el mundo, pero poco a
poco se va diferenciando a medida que se va relacionando con los demás y
con el medio ambiente que le rodea.
Comienza a descubrir su cuerpo a partir del otro. Él se identifica como alguien
(fenómeno espejo) y así comienza a descubrirse a sí mismo y a descubrir al
otro como una estructura diferente a él. Esto llevará posteriormente a la
formación del yo que es producto de una serie de maduraciones progresivas
del sistema sensoriomotor, del lenguaje, de las percepciones afectivas etc.
Tras el tercer año de vida, la idea de sí mismo se modifica por la idea que los
demás tienen de él (debido a su capacidad simbólica y de intercambio verbal).
Podemos así decir que las características más destacadas del proceso de
construcción de la personalidad en los primeros años son:
- Diferenciación del entorno. Al principio como hemos dicho el niño está
indiferenciado en el mundo, pero poco a poco irá diferenciándose a medida
que va estableciendo los primeros vínculos.
- Necesidad de los otros. Necesita de los otros para formarse una imagen
de sí mismo, el establecimiento del apego y la calidad del mismo, van a
servir para forjar esa identidad. A través de las figuras de apego va
forjándose una cierta imagen de sí mismo, como ser individual e importante
para las personas que le rodean.
- Necesidad de autoafirmación. A partir del primer año se van produciendo
grandes transformaciones en su comportamiento. Es muy llamativa la
utilización de la primera persona de manera insistente lo que hace patente
la aparición del yo. Se muestra negativista, oposicionista y testarudo,
demostrando en muchas ocasiones agresividad tanto verbal como física.
Con estos comportamientos muestra su singularidad al mismo tiempo que
se vale del poder que ejerce sobre los demás para reafirmarla.
Por último señalar que según Ángel González (1992) la personalidad
opera en tres dimensiones:
- Dimensión cognitiva. Ya que la personalidad parte de la diferenciación
entre el yo y no yo que permite la construcción del autoconcepto que son
las características o atributos que utilizamos para describirnos a nosotros
mismos.
- Dimensión afectiva. Hace referencia a la autoestima vinculada a la
percepción del niño y que implica la valoración positiva o negativa que se
hace de sí mismo.
- Dimensión operativa. Se refiere al control de uno mismo, a lo que
conocemos como autocontrol en el que fijamos unos objetivos que
debemos ser capaz de mantener luchando contra los conflictos
emocionales que puedan surgir y mantener el equilibrio emocional.
2. EL DESARROLLO AFECTIVO DE LOS NIÑOS Y NIÑAS DE 0 A 6
AÑOS.
Según la Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la
Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOMLOE) entre sus
objetivos (13.D) nos marca que debe desarrollar sus capacidades afectivas.
De la misma manera en el artículo 14 que nos habla de la ordenación de los
principios y principios pedagógicos nos dice que se facilitará que niños y niñas
elaboren una imagen de sí mismos positiva y equilibrada e igualitaria y
adquieran autonomía personal.
La etapa escolar es un período esencial en el desarrollo de la personalidad. La
escuela, como generadora de conocimientos, debe basar el aprendizaje tanto
en la parte cognitiva como en la afectiva, potenciando la educación emocional.
Teniendo en cuenta lo que nos dicen diferentes autores surge el concepto de
inteligencia emocional. El concepto fue propuesto por Salovey y Mayer en
1990, a partir de las inteligencias interpersonal e intrapersonal de Gardner. Más
tarde, hablaría de él Goleman en 1995.
Estos autores dicen que debemos conocer las propias emociones y las de los
demás, controlar las emociones, automotivarse y persistir, reconocer las
emociones ajenas y controlar las relaciones sociales.
Partiendo de todo ello señalaremos que los humanos somos seres
emocionales, racionales y sociales. Y que todos estos elementos deben
tenerse en cuenta a la hora de llevar a cabo la práctica educativa.
El enfoque emocional es básico para aprender y memorizar, y para enseñar.
Toda información sensorial antes de ser procesada por el córtex cerebral y
convertida en ideas, pasa por el sistema límbico o cerebro emocional.
Cuando mostramos interés en un tema es cuando mejor aprendemos porque
nos apetece conocer más sobre ello. Sin emociones, no hay aprendizaje.
Cuidar las relaciones sociales tanto entre los alumnos como entre el alumno y
el profesorado contribuye a crear un buen clima de aula, a disminuir el nivel de
estrés, a mejorar las relaciones interpersonales etc. Debe crear un clima de
diálogo, comprensión, entendimiento, escucha activa etc. Aprender requiere de
emociones positivas posibilitan la creatividad, la curiosidad y facilitan la
memorización.
Del mismo modo, si el niño experimenta vivencias positivas estas refuerzan su
autoestima, lo que favorece su desarrollo, su seguridad y su potencial personal.
Es responsabilidad del docente ayudar a los alumnos a construir un
autoconcepto ajustado de sí mismo y una autoestima positiva para favorecer el
aprendizaje.
También es muy importante tener en cuenta el apego que es el vínculo que
establece el niño/a con las personas que interactúan con él de manera
privilegiada estando caracterizado por determinadas conductas,
representaciones mentales y sentimientos. Este vínculo se forma a lo largo del
primer año de vida, como resultado de la necesidad de vinculación afectiva que
tiene el niño y el ofrecimiento de cuidados y atenciones específicas que le
ofrecen.
Los dos primeros meses de vida es un buscador de estímulos sociales y poco a
poco irá estableciendo preferencia por determinadas personas y antes
desconocidos reacciona con cautela. Las personas de apego sirven de base de
seguridad desde la que se explora el entorno físico y social.
Con la adquisición de las capacidades lingüísticas y mentales se facilita
también la comunicación y el entendimiento con las figuras de apego, haciendo
que la interacción sea menos asimétrica y más cargada de significados
sociales.
A la vez, el desarrollo de estas mismas capacidades y la adquisición de la
autonomía motora, facilitan la ampliación de los conocimientos de ambiente
físico y social que favorece su autonomía. Puede tener sentimientos de
ambivalencia por ejemplo ante la llegada de un hermano.
Finalmente poco a poco también las interacciones con los iguales hacen que
haya un aumento de las experiencias e interacciones en diferentes entornos
sociales, sobre todo en el escolar. Estas experiencias harán que se interiorice
una imagen positiva y ajustada de sí mismo, su autoconcepto y su autoestima.
3. APORTACIONES DE DISTINTOS AUTORES
Diferentes autores han estudiado el desarrollo de la personalidad. Entre ellos
destacamos a:
Desde la teoría psicosexual del desarrollo de la personalidad de Freud se
entiende que la manera de comportarse de una persona dependerá del modo
en el que haya afrontado las diferentes etapas de desarrollo psicosexual y los
retos característicos de cada fase. Dentro de la etapa infantil las etapas son:
1. Etapa oral (0- 18 meses): La boca es la principal zona en la que se
busca el placer. También es la boca una de las principales zonas del
cuerpo a la hora de explorar el entorno y sus elementos, y esto
explicaría la propensión de los más pequeños a intentar "morderlo" todo.
2. Etapa anal (18 meses- 3 años) : Se trapa de la fase en la que se
empiezan a controlar el esfínter en la defecación. Para Freud, esta
actividad está vinculada al placer y la sexualidad.
3. Etapa fálica (3-6 años): Asociada es la de los genitales. De este modo,
la principal sensación placentera sería la de orinar, pero también se
originaría en esta fase el inicio de la curiosidad por las diferencias entre
hombres y mujeres, niños y niñas, empezando por las evidentes
similitudes en la forma de los genitales y terminando en intereses,
modos de ser y de vestir, etc. Además, Freud relaciona esta fase con la
aparición del complejo de Edipo, en el que los niños varones sienten
atracción hacia la persona que ejerce el rol de madre y sienten celos y
miedo hacia la persona que ejerce el rol de padre. En cuanto a las niñas
que pasan por esta etapa del desarrollo psicosexual Freud "adaptó
ligeramente la idea con Complejo de Edipo para que engloban a estas, a
pesar de que el concepto había sido desarrollado para que cobrase
sentido principalmente en los varones. Fue más tarde cuando Carl Jung
propuso el complejo de Electra como contraparte femenina al Edipo.
Otro autor destacado es la Teoría del Desarrollo Psicosocial fue ideada por Erik
Erikson a partir de la reinterpretación de las fases desarrolladas por Freud.
Investigó acerca del impacto de la cultura, de la sociedad y de la historia en el
desarrollo de la personalidad. Erikson entiende que el individuo, a medida que
va transcurriendo por las diferentes etapas, va desarrollando su conciencia
gracias a la interacción social. Cada una de las etapas se ve determinada por
un conflicto a resolver.
Dentro de la etapa infantil las etapas son:
1. Confianza frente a desconfianza (0-18 meses de vida): Depende de
la relación o vínculo que se haya creado con la madre determinará las
relaciones.
2. Autonomía frente a vergüenza y duda (18 meses-3 años): Durante
esta etapa el niño emprende su desarrollo cognitivo y muscular, cuando
comienza a controlar y ejercitar los músculos que se relacionan con las
excreciones corporales. Esto puede producir momentos de vergüenza y
duda. Asimismo, los logros en esta etapa desencadenan sensación de
autonomía y de sentirse como un cuerpo independiente.
3. Iniciativa frente a culpabilidad (3-6 años): El niño empieza a
desarrollarse muy rápido, tanto física como intelectualmente. Crece su
interés por relacionarse con otros niños, poniendo a prueba sus
habilidades y capacidades. Los niños sienten curiosidad. En caso de que
los padres reaccionen negativamente a las preguntas de los niños o a la
iniciativa de éstos, es probable que les genere sensación de
culpabilidad.
Por último, veremos a Henry Wallon y su teoría del personalismo. Asume una
serie de principios que marcan el desarrollo. Para él, aunque la evolución del
niño se da en muchas direcciones a la vez, siempre hay una función que
destaca y es característica de cada etapa. En la etapa infantil destacan:
1. Etapa de la impulsividad motriz (0-6 meses): Responde a impulsos
externos e internos y ejecuta movimientos como una forma de descarga
de energía.
2. Etapa del desarrollo emocional (7-12 meses): El niño desarrolla las
respuestas emocionales que le permitirán interactuar con su entorno
social en la forma más primitiva.
3. Etapa sensoriomotriz y proyectiva (1-3 años): En esta etapa el niño
empieza a explorar el mundo físico que lo rodea gracias a las nuevas
habilidades lingüísticas y de locomoción. Importancia de la utilización de
los sentidos. Empieza a identificarse con su yo frente a los demás.
4. Etapa del personalismo (3-6 años): El uso de la primera persona, la
apropiación de todos los objetos que ve y el oposicionismo son un reflejo
de la cristalización del ego del niño.
Empieza a buscar modelos de conducta en los demás y adquiere un
nuevo repertorio a través de la imitación buscando aprobación.
5. LA CONQUISTA DE LA AUTONOMÍA.
Los logros que alcanza durante los tres primeros años son enormes. Como
docentes debemos ofrecer las experiencias y la ayuda necesaria para que los
niños puedan ir logrando una autonomía creciente en su actuación., en sus
sentimientos y en su forma de pensar, para que sean capaces de asumir el
cuidado de sí mismos y del entorno en el que viven y para que puedan ampliar
su mundo de relaciones e integrarse socialmente. De ahí, para llevarlo a la
práctica debemos partir de la Ley Orgánica de Educación 3/2020, del 29 de
diciembre, (LOMLOE) que modifica a la Ley Orgánica, 2/2006, de 3 de mayo,
de Educación (LOE) la cual menciona como entre sus objetivos (13.C) el
adquirir progresivamente autonomía en sus actividades habituales. De la
misma manera en el artículo 14 que nos habla de la ordenación de los
principios y principios pedagógicos nos dice que se facilitará que niños y niñas
elaboren una imagen de sí mismos positiva y equilibrada e igualitaria y
adquieran autonomía personal.
La consecución de la autonomía se relaciona con:
- El dominio progresivo del propio cuerpo, el conocimiento de las propias
posibilidades y límites.
- La posibilidad de tomar iniciativas, planificar, secuenciar la propia acción
para poder enfrentarse a problemas sencillos que se le plantean en la vida
cotidiana.
- La adquisición de hábitos de salud, higiene y nutrición.
- La posibilidad de diversificar los contextos de interacción, de relacionarnos
con los iguales, enfrentándose a los numerosos conflictos que dicha
relación provoca y que en gran parte se relacionan con la defensa de la
propia autonomía.
Para la conquista de la autonomía son necesarios:
a) Familiares. Las prácticas educativas de la familia son cruciales para
provocar en el niño un deseo de mayor autonomía en base a sus
posibilidades madurativas. Al mismo tiempo la familia debe ser un lugar
de seguridad afectiva.
b) Escolares. La escuela infantil es un contexto excelente para el logro de
una progresiva autonomía. En principio el niño depende del educador,
el cual deberá poner en marcha diferentes estrategias metodológicas y
organizativas para estimular su independencia. Por ejemplo, la
organización del aula en rincones, el establecimiento de rutinas
temporales, el reparto de pequeñas responsabilidades, su turno para ir
al baño etc.
Con la autonomía conseguimos:
- Liberar recursos cognitivos para que el niño pueda emplear su energía en
otros aprendizajes y se convierta al mismo tiempo en uno de sus recursos
para dinamizar sus operaciones y hacerlas más creativas.
- Dan marcos de referencia y pautas de comportamiento ante situaciones
diversas y diferentes.
- Proporcionar a la estructura mental del niño que hace posible el progreso
de su pensamiento.Mantienen el equilibrio psíquico de los niños e
incrementan sus posibilidades de desarrollo y aprendizaje. Esto hace
posible que puedan estar abiertos y dispuestos a realizar en todo momento
nuevos aprendizajes.
6. DIRECTRICES PARA UNA CORRECTA INTERVENCIÓN
EDUCATIVA.
Se proponen unos principios que se ofrecen como referentes para tomar
decisiones metodológicas.
- Crear un aprendizaje significativo en un ambiente estimulante, favoreciendo
la creatividad y la iniciativa del niño cuidando desde la decoración de la
clase hasta la disposición de los materiales y los recursos educativos.
- Favorecer la socialización fomentando la participación entre compañeros,
con la aplicación de determinadas normas o reglas ajustadas a sus
posibilidades tratando se integrarle en el grupo de iguales y favoreciendo
su integración social desde el principio de individualización y atención a la
diversidad ya que cada niño es un ser único.
- Coordinación en las actividades educativas tanto con el equipo de centro
como con los padres de los niños y la comunidad educativa con el fin de
evitar modelos dispares y antagónicos con los adultos con quienes se
relacionan en su entorno. Así la Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre,
por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación
(LOMLOE) entre sus principios (12.4) nos dice que con objeto de respetar
la responsabilidad fundamental de padres, madres y tutores legales en esta
etapa, los centros de educación infantil cooperarán estrechamente con
ellos. Por lo tanto nuestra labor de fomentar el desarrollo de los niños y su
personalidad debe ir ligado a lo que viven con sus padres en el hogar
creando ciudadanos que sepan en el futuro desenvolverse adecuadamente
en la sociedad
- El tutor debe ser el encargado de agrupar, conocer y dirigir todas aquellas
acciones que sus tutelados precisen tanto a nivel interno del colegio como
lo relacionado con la vida y sociedad.
- Se requiere de docentes bien formados, con las ideas claras y que posean
un alto potencial para el trabajo en equipo.
- Lograr un grado autonomía cada vez mayor que permita a los alumnos
adquirir las habilidades necesarias para autoorientarse y tomar sus propias
decisiones.
- Llevar a cabo una educación personalizada de manera que podamos
atender a las diferencias individuales de cada sujeto y tratar de dar
respuesta educativa adaptada a las capacidades, intereses y motivaciones
de cada alumno y alumna.
- Acompañar al alumno en su proceso de enseñanza y aprendizaje e intentar
amoldar, dicho proceso, a su imagen y semejanza, de manera que tal
proceso le resulte lo más satisfactorio posible y consiga sacar al máximo el
potencial del alumno.
- Conocer las aptitudes e intereses de los alumnos y alumnas con objeto de
orientarlos más eficazmente en el proceso de aprendizaje.
- Realizar un seguimiento individualizado y personalizado de cada uno de
nuestros alumnos en lo que se refiera a su propio aprendizaje trabajando
en la prevención de dificultades que se puedan presentar.
- Realizar escuelas de padres y madres con temas de interés que puedan
plantear ellos mismos o fomentar la participación en órganos de gobierno
del centro como el AMPA, actividades de centro o el Consejo Escolar.
Finalmente tener en cuenta que la escolarización dentro de la etapa infantil
puede enriquecer el mundo social del niño y ofrecerle la oportunidad de recibir
asistencia educativa más planificada y profesional de la que recibe en el hogar.
En los casos de déficit familiar, familias con un solo hijo, hábitat doméstico
inadecuado etc, la asistencia a la escuela infantil también puede ser
beneficiosa para el desarrollo. Se debe cuidar especialmente el periodo de
adaptación y nuestra relación con las familias además de con los propios
alumnos.
Según la Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la
Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOMLOE) entre sus
principios (12.5) nos dice que la programación, la gestión y el desarrollo de la
educación infantil atenderán, en todo caso, a la compensación de los efectos
que las desigualdades de origen cultural, social y económico tienen en el
aprendizaje y evolución infantil, así como a la detección precoz y atención
temprana de necesidades específicas de apoyo educativo
10. CONCLUSIÓN
El desarrollo de la personalidad no puede ser tratado de manera aislada
debiéndose conseguir una acción coordinada de todos los grupos de personas
que interactúan o intervienen en el cuidado del niño de forma que los objetivos
a conseguir sean comunes, dentro de un clima de seguridad y afecto y que no
ofrezca modelos dispares que puedan confundir al niño.
Es importante cuidar las relaciones sociales tanto entre alumnos como de los
alumnos con el profesor, crear un buen clima de aula y un entorno motivador,
tener una personalidad comprensiva que profundice en las emociones y
sentimientos de nuestro alumnado, mantener su creatividad, curiosidad e
espíritu investigador, lograr que comparten y asumen responsabilidades
acordes a su edad y premiar sus conductas adecuadas con refuerzos eficaces
y moldeamiento serán algunos aspectos que repercutan a la hora de influir en
el desarrollo de su personalidad.
Debemos fomentar su autoestima con vivencias que sean positivas, lo cual
favorecerá su desarrollo, su seguridad y su potencial personal. Es
responsabilidad del docente ayudar al alumno a construir un autoconcepto
ajustado de sí mismo y una autoestima positiva para favorecer su aprendizaje.
REFERENCIAS
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López Cassa, E; (2007). Educación emocional. Programa para 3-6 años.
Wolters Kluwer.