CFE- IPA- Departamento de Derecho
Segundo Parcial de Didáctica del Derecho II - octubre 2024
Profesora Dinorah Motta de Souza
Estudiante: Gimena Gasco
Consignas
1- Relato mi experiencia
Construya un relato de su experiencia en 2024 en la Práctica Docente. Elija los elementos
contextuales, actores, situaciones e incidentes críticos que entienda más significativos y cuya
resonancia aporta a su reflexión sobre la enseñanza, el aprendizaje y el currículo, y puede
amplificarse para contribuir a un pensar colectivo.
2- Elijo una imagen
Incluya una imagen (foto, pintura, dibujo) que represente su estado de ánimo al revisar el
proceso realizado durante la Práctica Docente. Fundamente la elección.
3- Analizo mis prácticas de enseñanza y evaluación
Analice algún aspecto medular de su relato desde las lecturas realizadas este año en el curso
de Didáctica II.
4- Describo y analizo el/los dispositivos/s de metacognición
Describa el o los dispositivos generados para promover la metacognición, y contextualice su
implementación. Documente y analice el resultado de la experiencia.
1. Relato de una experiencia
El aula, ese espacio donde el conocimiento y la vida se entrelazan y esta se convirtió en mi
escenario durante la práctica docente del 2024.
Desde el primer día, sentí una mezcla de emoción y nerviosismo. Los rostros curiosos de mis
alumnos me miraban expectantes de que iba a suceder, y yo, en medio de una avalancha de
emoción, buscaba mi lugar y en mi cabeza la tranquilidad para despejar mis nervios.
A medida que avanzaba el semestre, la satisfacción de ver a mis estudiantes aprender y crecer
superó, en gran medida, los momentos de frustración. Sin embargo, el camino no fue lineal.
Había días en que el estrés se apoderaba de mí: planificaciones que no salían como esperaba,
alumnos desmotivados y un currículo que parecía más una carga que una guía. Recuerdo un
día en particular, cuando una actividad que había preparado meticulosamente fracasó. La
desilusión me invadió, y sentí que no estaba a la altura de la tarea que había asumido.
Sin embargo, al escribir esta reflexión de mi experiencia y relatar esos pequeños “momentos
difíciles”, reflexionaba sobre las palabras del autor Sardi (2017), quien plantea que la práctica
docente es una escritura que inscribe experiencias y me di cuenta de que cada fracaso y cada
éxito eran parte de un proceso más amplio. No se trataba solo de enseñar contenidos, sino de
crear un espacio donde los alumnos pudieran conectar con su propio aprendizaje. Era un viaje
de coconstrucción, en el que tanto ellos como yo éramos actores en una narrativa compartida.
A medida que el año avanzó, comencé a apreciar más la riqueza del currículo, no como un
conjunto rígido de temas, sino como un marco flexible que permitía adaptaciones según las
necesidades de mis estudiantes. Suárez, Ochoa y Dávila (2003) mencionan en su texto la
importancia de la narrativa docente y cómo las prácticas escolares pueden ayudar a reconstruir
nuestra memoria pedagógica. Al reflexionar sobre mis experiencias, entendí que cada clase
era una oportunidad para tejer historias: las de mis alumnos, las mías y las del contexto que
nos rodeaba.
El aprendizaje se convirtió en un diálogo continuo. Cada pregunta que surgía en el aula era
un hilo que conectaba desarrollo y aprendizaje, con nuestras historias. Mis alumnos
empezaron a compartir sus propias experiencias y perspectivas, y yo aprendí tanto de ellos
como ellos de mí. En esos momentos de conexión, la frustración y el estrés se disipaban, y
una satisfacción profunda emergía.
Al finalizar el año de práctica, al mirar hacia atrás, sentí una gratitud inmensa por la
oportunidad de haber sido docente y por el espacio brindado por la profesora escritora de
quien me llevo mucho tanto en lo personal, como en lo que conlleva ser docente. Aprendí
mucho de ella y sé que aún tengo un largo recorrido por delante, cosas por mejorar y cosas
nuevas por aprender.
Cada desafío que se me presentó este año deja una huella en mi memoria pedagógica, una
lección que inscribí no solo en mi práctica, sino también en mi corazón y que siempre tendré
presente. La enseñanza se reveló como un acto de amor y compromiso, donde cada pequeño
avance tanto de mis estudiantes como mío era motivo de celebración. Aprendí que el camino
de la educación es un constante vaivén entre el desánimo y la esperanza, pero cada paso en
este viaje vale la pena y que nos sigue mostrando cuanto podemos cambiar el mundo, aunque
sea aportando un granito de arena y siendo la diferencia para nuestros alumnos que muchas
veces vienen en búsqueda de un propósito en nuestras clases y nosotros podemos hacer que lo
hallen y ser la diferencia.
2. imagen
Fundamentación:
Esta imagen representa como al cerrar el ciclo de mi práctica docente en 2024, me encuentro
en un estado de reflexión profunda en mi espacio personal de estudio y preparación de cada
una de mis clases, mi hogar, mezclado una alegría palpable e inmensa y una dulce tristeza que
piensa en como extrañará el aula y a los estudiantes. El aula, ese espacio donde el
conocimiento y la vida se entrelazan, ha sido mi hogar durante este año, y al mirar atrás,
siento un profundo agradecimiento por cada uno de los momentos compartidos.
Desde el primer día, los rostros curiosos de mis alumnos se grabaron en mi memoria.
Aquellos ojos expectantes me llenaron de emoción, y aunque al principio mi corazón latía con
nerviosismo, pronto se transformó en una alegría genuina al ver cómo cada uno de ellos iba
floreciendo. A pesar de las dificultades, esos instantes de conexión y aprendizaje mutuo
fueron los que realmente definieron mi experiencia.
Sin embargo, no todo fue fácil. Hubo días en los que el cansancio se apoderó de mí, y la
frustración parecía ganar la batalla. Recordar la actividad que fracasó, la desilusión que sentí
me recuerda que en el viaje de la enseñanza no siempre hay un camino claro o fácil. Pero al
reflexionar sobre esos momentos, me doy cuenta de que cada desafío fue una oportunidad de
aprendizaje, tanto para mí como para mis alumnos.
Al final, el aprendizaje se convirtió en un diálogo continuo, un intercambio que enriqueció
nuestras historias. Las risas, las preguntas, las inquietudes y los descubrimientos compartidos
se convirtieron en un tejido hermoso que ahora llevo en el corazón.
La gratitud me inunda al recordar la influencia positiva de mi profesora escriptora y el
impacto que tuvo en mi desarrollo y desenvolvimiento a lo largo de cada clase dada. Me
siento feliz y cansada, con el corazón lleno de aprendizajes y recuerdos. Sin embargo, también
me invade la nostalgia al pensar en cómo extrañaré a este grupo que se ha vuelto tan
significativo para mí. Cada uno de ellos dejó una huella en mi memoria pedagógica que
perdurará mucho después de que las puertas del aula se cierren.
Esta imagen también me representa a mi prensando hacia el futuro y sé que aún tengo un
largo camino por recorrer. Los desafíos seguirán apareciendo, pero llevo conmigo la certeza
de que cada paso en esta hermosa carrera y en esta práctica docente vale la pena. Aunque el
ciclo se cierre, el impacto que hemos tenido continuará creciendo en mí y en mis próximas
experiencias, como un acto de amor y compromiso en la búsqueda de un propósito a largo
plazo.
Esta experiencia me ha enseñado que, aunque el aula se vacíe, el aprendizaje y las
conexiones humanas que hemos construido seguirán resonando en nuestros corazones.
3. Analizo mi practica de enseñanza y evaluación
Analizó el relato de mi experiencia docente a raíz de los textos de Estela Quintar y Rebeca
Anijovich trabajados en clase durante el año, ya que en los mismos se pueden destacar varios
aspectos medulares que enriquecen la comprensión de la enseñanza y su impacto en la vida de
los estudiantes.
“La enseñanza como puente de vida”: En este texto, Estela Quintar propone que la enseñanza
debe ser entendida como un "puente de vida", un medio para conectar a los estudiantes con
sus realidades, aspiraciones y futuros. Esta idea se refleja en mi experiencia al notar cómo
cada clase se convertía en un espacio de diálogo y conexión. No solo transmití conocimientos,
sino que siento que facilite un ambiente donde los alumnos podían compartir sus propias
historias, creando así un vínculo significativo que trasciende el currículo.
Los momentos de frustración y estrés que enfrenté se transformaron en oportunidades para
fortalecer esos puentes. A través de mis reflexiones, reconocí que cada desafío era parte del
proceso de aprendizaje, tanto para mí como para mis estudiantes. La enseñanza se convierte
en un acto de acompañamiento y guía, donde se favorece el crecimiento integral del alumno,
más allá de lo académico.
Estrategias de enseñanza, “otra mirada al quehacer del aula”: Rebeca Anijovich enfatiza la
importancia de utilizar diversas estrategias de enseñanza para atender a la diversidad del aula
y fomentar un aprendizaje significativo. En mi relato de dicha experiencia, la adaptación del
currículo y la búsqueda de métodos que conectaran con los intereses los estudiantes resuena y
se asemeja con este enfoque. Al aprender a ver el currículo como un marco flexible, comencé
a emplear estrategias que permitieron a los alumnos participar activamente en gran mayoría y
en varias ocasiones, lo que no solo mejoró su motivación en las clases, sino que también
enriqueció mi propia práctica docente.
El hecho de que los estudiantes compartieran sus ideas y trabajaran en colaboración refleja
una estrategia de enseñanza centrada en el estudiante. Esto no solo promovió el aprendizaje
entre pares, sino que también ayudó a construir una comunidad de aprendizaje donde la
experiencia de cada uno se valoraba.
Este enfoque colaborativo, sugerido por Anijovich, demuestra que el aprendizaje es más
efectivo cuando los alumnos son agentes activos en su proceso.
La combinación de estos aspectos tomando en cuenta dichos textos de las distintas autoras,
muestra cómo la enseñanza es un viaje compartido. La frustración puede ser un catalizador
para la reflexión y el crecimiento, y las estrategias diversas son herramientas esenciales para
construir esos puentes de vida.
En síntesis, en mi experiencia este año, cada interacción en el aula contribuyó a crear un
ambiente donde el aprendizaje se vivía como una experiencia compartida, llena de significado
y propósito o al menos es lo que busque y esto refleja claramente cómo la práctica docente
puede impactar de manera profunda y positiva en la vida de los estudiantes y de la docente,
fomentando un aprendizaje que va más allá de lo académico.
4. Describo y analizo el dispositivo de metacognición.
Descripción: El dispositivo de metacognición se trató de la realización de 6 preguntas
individuales sobre el trabajo evaluativo propuesto el cual era en base a los poderes del
gobierno. Dicho trabajo se trataba de la presentación oral por parte de los estudiantes
de forma oral y en equipo del poder que le había tocado del sorteo realizado.
Luego de realizado el oral y de haberlo tomado como la evaluación del mes tal como
se acordó en conjunto con la otra docente y los estudiantes, se les pidió a estos que
respondan las siguientes preguntas.
1. ¿Qué te pareció la propuesta?
2. ¿Le cambiarías algo?
3. ¿Cómo te sentiste realizándola?
4. ¿Qué tiempo le dedicaste a estudiar para la presentación?
5. ¿Te gusto este tipo de evaluación oral o prefieres la tradicional escrita?
6. ¿Algo que quieras aportar o decirme?
Análisis
Estudiantes que presentaron 18
- A todos los estudiantes la propuesta les pareció clara y muy buena.
- No le cambiarían nada.
- La mayoría se sintió muy bien realizándola, aunque hubo algunos estudiantes que se
sintieron nerviosos o un poco frustrados porque comentaron que trabajar en equipo
hace que algunos no hagan nada y el trabajo se torne desigual. Tenían miedo de ser
perjudicados.
También sintieron nervios a estar frente a todos sus compañeros y las docentes
exponiendo ya que no lo hacen muy seguido.
- Del total de los 18 estudiantes: 8 le dedicaron cuatro horas de estudió la la
presentación.
- 2 estudiaron unas dos horas antes de entrar a clase.
- 1 estudio media hora antes de presentar.
- 5 estuvieron tres horas o cuatro del día durante varios días estudiando.
- 2 no estudiaron nada.
- Del total de los 18 estudiantes, todos coincidieron con que les gustó más este tipo de
evaluación en comparación con las tradicionales escritas.
- Hubo utilización de recursos por parte de los tres equipos (cartulinas, PPT y fichas
informativas).
- Ninguno respondió sobre algo que quisieran decirme o aportar de forma extra.
En síntesis y a modo de evaluación, puedo decir que la propuesta de evaluación oral fue bien
recibida por los estudiantes, quienes la consideraron clara y efectiva. A pesar de algunos
nervios y frustraciones relacionados con el trabajo en equipo, la mayoría encontró valor en
esta modalidad, prefiriéndola sobre las evaluaciones tradicionales escritas. La dedicación al
estudio varió entre los alumnos, lo que sugiere que la preparación para una evaluación oral
puede ser percibida de diferentes maneras según las experiencias y competencias individuales.
El uso de recursos variados por parte de los equipos también indica un esfuerzo por
enriquecer sus presentaciones, lo que es un aspecto positivo que fomenta la creatividad y el
trabajo colaborativo. Aunque no hubo aportes adicionales de los estudiantes, esto podría
reflejar una falta de confianza para expresar sugerencias o simplemente una satisfacción
general con la actividad propuesta. En futuras evaluaciones, podría ser útil crear un espacio
más explícito para que los alumnos compartan sus pensamientos y sugerencias, fomentando
un ambiente de retroalimentación continua.
En conclusión, este dispositivo de metacognición no solo ha permitido a los estudiantes
reflexionar sobre su propio aprendizaje y experiencias, sino que también ha abierto un espacio
para considerar la efectividad de nuevas metodologías de evaluación en el aula.
Bibliografía utilizada:
- Anijovich, R. (2010). Estrategias de enseñanza: Otra mirada al quehacer en el aula.
Aique Grupo Editor.
- Estela Quintar, E. (2007). La enseñanza como puente a la vida. Homo Sapiens
Ediciones.
- Sardi, V. (2017). Escribir la práctica, inscribir la experiencia. Facultad de
Humanidades y Ciencia de La Educación
- Suárez, Ochoa y Dávila (2003). Narrativa docente, practicas escolares y
reconstrucción de la memoria pedagógica.
Anexo