LA VIDA EN MANOS DEL HOMBRE
El presente ensayo tiene como fin abordar la importancia de la
ecología humana, la relación que tiene con las otras ciencias y los aportes que hace en la
transformación del hombre mismo y de su entorno.
Teniendo en cuenta lo dicho anteriormente, la ecología humana es
más que un concepto, ya que ha sido analizada desde el siglo pasado por muchos estudiosos ,
dentro de ellos por el alemán Ratzel, con la llamada ecología antropológica, la cual relacionó el
medio ambiente con la tecnología, dando origen a la ecología cultural y al neo-evolucionismo; no
obstante fue precisamente la evolución o el llamado modernismo a través del nacimiento de la
ciencia occidental, la que causó la separación del hombre con la naturaleza, como lo expresa
Alexandré Koyré el gran historiador de la ciencia:
“Hay algo de los que la ciencia moderna en general se ha
responsabilizado: Es la división del mundo en dos. He dicho que la ciencia moderna había
desmantelado las barreras que separaban el cielo y la tierra, que unifica y unificó el universo; esto
es verdad. Pero también he dicho que lo hizo sustituyendo nuestro mundo de cualidades y
percepciones sensibles… por otro mundo: el mundo de la cantidad, de la geometría verificada un
mundo en el que hay sitio para todo, menos para el hombre”.
Esta separación ha sido nefasta tanto para el hombre como para la
naturaleza, y hoy en día vivimos las consecuencias vemos la desaparición de animales y de plantas,
gracias a los efectos colaterales de la urbanización, de la agricultura, la ganadería industrial, la tala
de bosques, las emisiones de Co2 por los centros industriales entre otros los cuales han sido
determinantes en el calentamiento global y en la contaminación de los mares y ríos; y en la
afectación humana podemos ver los azotes de los cambios climáticos que han afectado la salud de
muchos, el uso de los químicos en la agricultura que dejan residuos en las hortalizas y al
consumirlas producen enfermedades pulmonares, cáncer, afectaciones al sistema nervioso entre
otros, siendo necesario abordar esta problemática no con explicaciones vacías, si no con el
restablecimiento de esta unidad Hombre-naturaleza, donde el hombre pueda entender que sin ella
no podemos vivir.
La Ecología humana es de gran importancia, ya que permite al
hombre abrazarse en hermandad con la naturaleza y ser una con ella, entendiendo que el
crecimiento no debe ser solo físico o material, sino que debe ir de la mano de una autoconciencia
con bases en la ética que serán los soportes para un desarrollo integral (hombre naturaleza), que se
logran a través de los tres componentes de la ecología:
1. La reconciliación del hombre consigo mismo, según Gregory Bateson, ecología de la
mente.
2. La convivencia armónica con los demás seres humanos, según Luis Carlos Restrepo,
ecología social.
3. El equilibrio sustentable con la naturaleza biótica y abiótica, según la hipótesis de Gaia de
James, holismo biótico.
Para que la ecología humana sea más que un concepto se ha
necesitado el aporte de las múltiples disciplinas que se relacionan íntimamente con la ecología
como son la física y su aporte con la transferencia de energía en los procesos bióticos, la
química y su aporte en cuanto al uso de substancias químicas que se encuentran en el entorno,
la climatología y meteorología las cuales ayudan a entender las variaciones climáticas
influyentes en la biodiversidad, la ingeniería genética y su aporte a la humanización, la bio-
ética la cual demuestra que la responsabilidad del ser humano sobre la naturaleza es inseparable
de la responsabilidad sobre sí mismo, por mencionar algunas.
Gracias a la ecología humana se ha logrado la transformación del
ser humano siendo éste a la vez portador de valores morales que permiten cambiar su entorno,
toda vez que su óptica ya no será egoísta, si no, marcada dentro del contexto global, donde el
beneficio no sea mayor que los costos, si no donde hay un equilibrio que nos lleva a pensar en
el bienestar general.
Para concluir podemos decir que la construcción de la propia
humanidad no es posible si no se tiene en cuenta a la ecología humana ya que el hombre aunque
no está determinado por la naturaleza, hace parte de la naturaleza y como ser pensante puede
ser generador de cambios; como afirma Valera y Marcos, 2014, “Si la especie humana es, de
hecho, la especie que, más que cualquier otra, puede cambiar el entorno que la rodea, hay que
comenzar precisamente a partir de ella para encontrar soluciones prácticas y sostenibles, de
modo que su relación con las otras especies puede llegar a ser virtuosa y no perjudicial”.