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Doce Cesares

Ensayo sobre los doce cesares
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UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE MEXICO

Santiago Ramos Daniel

Historiografía General I Grupo: 2201

Suetonio, Cayo, Los doce césares, ESPASA LIBROS, España, 2003.

Cayo Suetonio se va a destacar como un historiador y biógrafo romano. Se especula que nace

alrededor del año 69 d. C y que fallece en el 122 d. C. Tuvo la oportunidad de formar parte de la

burocracia imperial de la roma en épocas de Trajano. Desempeñó el cargo de superintendente de las

bibliotecas públicas, además de administrador de los archivos. Mantuvo cercanas amistades con

Plinio el joven, quién lograría que se introdujera en dicha burocracia. Mismas actividades, y

relaciones amistosas, le facilitaron la obtención de documentos y testimonios para la escritura de

sus obras; de entre dichas obras se encuentra la que es considerada su mejor creación “Los doce

césares”.

En este trabajo de Suetonio, encontramos que se encuentra dividido no por capítulos sino por doce

apartados dedicados cada uno de ellos a cada uno de los doce césares desde Julio César hasta

Domiciano. Cada apartado está enfocado en dar a conocer las biografías de dichos gobernantes

romanos, concentrándose en ciertos aspectos de su vida tanto cotidiana como política. Dichas

biografías podrían ser consideradas como simples detalles de la vida, incluso creyendo que llega al

morbo, sin embargo estas biografías arrojan datos muy importantes para la historiografía de los

gobernantes romanos. Sin embargo, la falta de fragmentos de sus textos a veces logran dejar vacíos

en la historia, pero esto no nos aleja del objetivo principal que tenía, o aparentemente tenía, que era

dar a conocer la representación de que los césares también eran hombres.

Encontramos en su obra un fragmento que vale la pena analizar. Éste se encuentra en el primer

capítulo que vendría siendo parte de la biografía de Julio César; lo encontramos en la página doce

del libro consultado, en el pasaje treinta y siete:


“Concluidas las guerras, disfrutó cinco veces de los honores del triunfo, cuatro en el mismo mes, después de
la victoria sobre Scipión y con algunos días de intervalo, y la quinta después de la derrota de los hijos de
Pompeyo. Su primero y más esclarecido triunfo fue sobre la Galia, después el de Alejandría, el de 13 Ponto,
el de África, y en último lugar, el de España, y siempre con fausto y aparato diferentes. En su triunfo sobre la
Galia, cuando pasaba por el Velabro, fue casi despedido del carro a consecuencia de haberse roto el eje; subió
luego al Capitolio a la luz de las antorchas, que encerradas en linternas, eran llevadas por cuarenta elefantes
alineados a derecha e izquierda. Cuando celebró su victoria sobre el Ponto, se advertía entre los demás
ornamentos triunfales un cartel con las palabras VENI, VIDI, VINCI (llegué, vi, vencí), que no expresaba
como las demás inscripciones los acontecimientos de la guerra, sino su rapidez.”1

Como vemos en este fragmento, vemos que Julio César tiene una visión de engrandecimiento

propio, podemos pensar que también se trata de una soberbia bien reflejada, pero debemos

entender la situación. Tras haber fracasado el llamado triunvirato, y el intento de la obtención

del gobierno por parte de Pompeyo, hay una serie de conflictos políticos que obligan a Julio

César a exagerar su llegada para que el mismo pueblo le otorgara su favor. Para entonces

quienes llevaban la batuta del poder eran aquellos que poseían el favor del pueblo y del ejército.

Lo que cabe resaltar respecto al trabajo de Suetonio es el hecho de que aquí es en donde vemos

que de pronto pareciera adentrarse demasiado en detalles, incluso en pasajes más adelante

seguimos viendo a un Suetonio interesado el toda la festividad y la gran gamma de matices que

se dan durante la misma. Sin embargo, él está cumpliendo la finalidad de su trabajo, hacer una

biografía detallada, en la cual resaltan este tipo de situaciones. Además, vemos que en su trabajo

se resalta su interés propio por las conductas de los césares, en éste caso, por sus virtudes y

costumbres, así como los detalles superficiales de sus actos.

1
Suetonio, Cayo, Los doce césares, ESPASA LIBROS, España, 2003, p. 12

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