BULIMIA
La bulimia nerviosa es un trastorno de la conducta alimentaria que consiste
en una falta de control sobre la comida, con una ingesta de grandes
cantidades de alimentos en un corto periodo de tiempo (atracones),
acompañada por conductas compensatorias como consumo excesivo de
laxantes o vómitos auto inducidos, lo que la diferencia de otros trastornos de
la conducta alimentaria como la anorexia nerviosa. El enfermo mantiene
estas conductas en secreto, por lo que a veces es difícil que las personas
de su entorno detecten el problema.
La bulimia, junto con la anorexia nerviosa, constituyen los trastornos de la
conducta alimentaria (TCA) de más rápido crecimiento en la población
joven, caracterizados por un conjunto de comportamientos dirigidos a
conseguir o mantener lo que el paciente considera como peso aceptable,
siguiendo unas dietas totalmente irracionales y con un angustioso miedo a
engordar.
La bulimia no necesariamente conlleva una alteración del peso y genera
un sentimiento de culpa y vergüenza.
Se presenta en el 90% de los casos en mujeres; también pueden sufrirla
hombres, aunque su proporción es cerca de diez veces menor, con cifras
ascendentes en estas últimas décadas. Es frecuente en adolescentes y en
el inicio de la edad adulta, aunque algunos casos pueden aparecer en la
infancia y en mujeres mayores de 40 años. Su prevalencia se estima en
torno a 1-3% de la población, aunque con cifras probablemente no del todo
reales pues se suele mantener oculto, con una clara evolución a la
cronicidad. Algunos grupos sociales como modelos, deportistas o bailarinas,
tienen mayor prevalencia de este problema.
CAUSAS
Una de las principales causas es la presión sociocultural que ocupa un importante
lugar e induce a adolescentes a pretender alcanzar un cuerpo delgado y esbelto.
Esto se puede ver evidenciado en por ejemplo comerciales donde aparecen
mujeres de esbeltas figuras, o la moda textil en donde pareciera que solo se
fabrica ropa para personas muy delgadas. Por lo general esta enfermedad se da
en adolescentes con problemas en su autoestima, es decir dependen de alguien
ya sea un familiar o un particular, muchas veces al perder esta autonomía, la
persona la compensa con un control excesivo de la dieta.
El enfermo puede sentirse también presionado por los patrones de belleza
considerados lidérales por la sociedad, y por la necesidad de ser delgado y
atractivo para sentirse aceptado. Experiencias de rechazo social o un fracaso
sentimental pueden hacerle creer que perder peso es un requisito indispensable
para tener éxito.
Otra causa, presente también en el trastorno de anorexia, es una falsa percepción
de la imagen corporal: el enfermo se ve gordo aunque su peso sea normal para su
edad y constitución.
Síntomas de la persona con bulimia
La persona con bulimia tiene una preocupación continua por la comida, y siente
deseos incontrolables de comer, especialmente alimentos con alto valor calórico
(hidratos de carbono, dulces...). Consume grandes cantidades de comida en
cortos periodos de tiempo (cada dos horas o incluso menos).
Para contrarrestar el aumento de peso, el paciente puede provocarse vómitos,
abusar de laxantes (forma purgativa), consumir fármacos que reducen el apetito o
diuréticos. Otras veces recurre al ejercicio físico para compensarlo (formas no
purgativas). Hay, pues, que sospechar, cuando una persona se encierra en el
baño nada más terminar de comer.
Es característico de este trastorno que el paciente padece un sentimiento de
culpa, vergüenza o auto reproche por esta conducta.
De la misma forma, otros síntomas de bulimia pueden ser ayunar durante largos
periodos de tiempo, seguir dietas muy restrictivas y realizar ejercicio intenso.
El sujeto manifiesta un fuerte miedo a engordar, fijándose como meta un peso
inferior a su peso óptimo. La bulimia generalmente se presenta en pacientes
con antecedentes previos de anorexia nerviosa, y con un intervalo entre
ambos trastornos de varios meses o años.
Los pacientes con bulimia manifiestan apatía, fatiga, irritabilidad y cambios
en el ritmo del sueño, lo que genera una pérdida del rendimiento laboral o
escolar, y el abandono del cuidado personal.
Otros síntomas que se pueden apreciar en un reconocimiento médico son:
una ligera distensión abdominal con presencia de estreñimiento, hipertrofia
de las glándulas parótidas, pérdida del esmalte dental, lesiones en la
garganta, desequilibrio de electrolitos, edemas en extremidades y
abrasiones en el dorso de las manos; todo esto debido a la inducción al
vómito. El uso de laxantes y diuréticos también produce desequilibrio de los
fluidos y electrolitos.
En los bulímicos se presentan, además, alteraciones endocrinas; en las
mujeres es frecuente la aparición de irregularidades en el ciclo menstrual
o amenorrea.
COMPLICACIONES
Aspiración (paso del contenido gástrico al árbol bronquial).
Rotura esofágica o gástrica
Neumomediastino o neumotórax (entrada de aire al interior de la
cavidad torácica).
Hipopotasemia (niveles bajos de potasio en la sangre).
Arritmia cardíaca.
Ansiedad o compulsión por comer.
Obsesión por mantener un peso corporal debajo del normal.
Abuso en el consumo de medicamentos laxantes y diuréticos.
Seguimiento de regímenes dietéticos diversos.
Deshidratación.
Alteraciones menstruales y amenorrea; esterilidad.
Incremento y reducción bruscos de peso, desestabilidad en el peso.
Aumento en la frecuencia de caries dentales.
Aumento del tamaño de las glándulas salivales e infección de estas.
Pérdida de cabello.
Desmayos muy frecuentes, mareos.
Heridas de la mucosa bucal.
Alteración o pérdida esmalte dental.
Dolores de cabeza y migraña.
Dolores en la garganta (después de vomitar).
Piel seca.
Debilidad en las piernas.
Disfonía.
Tratamiento
El tratamiento es más eficaz en las primeras fases del desarrollo de este
trastorno pero, dado que la bulimia suele esconderse fácilmente, el diagnóstico
y el tratamiento no suelen presentarse solo hasta que este problema ya se ha
convertido en un ingrediente permanente en la vida del paciente.
Varios centros de tratamiento en instituciones (internamiento) ofrecen apoyo a
largo plazo, consejería e interrupción de los síntomas. La forma más común de
tratamiento actualmente incluye terapia de grupo psicoterapia o terapia
cognitivo-conductual. Las personas con anorexia o con bulimia suelen recibir el
mismo tipo de tratamiento y formar parte de los mismos grupos de tratamiento.
Esto se debe a que, en muchos casos, los pacientes padecen de ambas
enfermedades de manera simultánea.